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'El Rey León' Llega A Madrid
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Mensaje 'El Rey León' Llega A Madrid 
 
El musical El Rey León, en el que la productora Stage Entertainment lleva tres años trabajando, llegará a la Gran Vía madrileña, al teatro Lope de Vega, el próximo 21 de octubre. Este musical aunará las más sofisticadas disciplinas de las artes escénicas africanas, occidentales y asiáticas.



La corte del Rey León se instala en la Gran Vía


El musical, que viene avalado por más de 70 premios y con 60 millones de entradas vendidas, se estrena el viernes en el teatro Lope de Vega



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Ha sido un proyecto de años, pero al fin ha llegado. Tras varios intentos y un desembolso de 10 millones de euros por parte de la productora Stage, incluida la reforma del teatro para adaptarlo al montaje, el musical El Rey León llega el viernes al teatro Lope de Vega con una intención de quedarse, al menos, tres años.

La mitad del elenco es extranjero, pero será la primera vez que se podrá escuchar esta obra en castellano. Para encarnar a Simba se ha elegido a un triunfito mexicano llamado Carlos Rivera. "Estoy cumpliendo el sueño más grande de mi vida en el teatro. Desde que conocí el musical he soñado con hacer este personaje", explica Rivera. Al contrario que en los montajes de otros países en los que los actores solían ser negros, aquí se ha buscado una mezcla entre africanos y latinos. Hay una cláusula no escrita por parte de la creadora del musical, Julie Taymor, por la que ha de haber un porcentaje del reparto que sean africanos, para no perder el espíritu original de la historia. En este caso, una de las africanas, Brenda Mhlongo, encarna a Rafiki. El hechicero asesor del rey Mufasa es uno de los personajes clave del montaje por su carisma y por protagonizar uno de los momentos más emblemáticos del teatro musical: el arranque de El ciclo de la vida.



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El Rey León viene avalada por más de 70 premios internacionales y ha vendido casi 60 millones de entradas en todo el mundo. Ahora mismo el musical está en Nueva York, Londres, Tokio, Singapur y de gira por EE UU y Japón. Los ritmos de la sabana de la película de Disney han sido transformados convirtiéndolos en una música híbrida entre los sones de África y las músicas de Elton John, Tim Rice y Hans Zimmer. Por ahora la producción española lleva más de 80.000 entradas vendidas, pero esperan que se alcancen las 100.000 para el día del estreno.


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Una de las peculiaridades de El Rey León es que, cuando llega a un nuevo país, intenta introducir algún elemento de la cultura local al montaje para hacerlo más cercano. En este caso, los directores han adelantado que "habrá algo de flamenco" y otras alusiones que para los españoles resultarán cercanas. En el montaje español participan 130 personas en cada función, se utilizan 200 esculturas entre máscaras y marionetas, salen al escenario 25 animales distintos y la orquesta cuenta con más de 100 instrumentos diferentes. El telón se alzará el viernes, aunque la gala de presentación será el jueves por la noche. Solo quedan dos días para ver a Simba recuperar el trono de su padre, el musical que sus productores describen como "el espectáculo musical más grande nunca visto en España".


elpais.com


 

Un musical muy aclamado y esperado, esperemos que no defraude a los miles de espectadores que ya han comprado las entradas, hasta 5 meses antes del extreno.
 




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Mensaje Re: 'El Rey León' Llega A Madrid 
 
El largo viaje de Simba a la Gran Vía


Desde un 'backstage' del West End al teatro Lope de Vega. Este es el relato de una travesía que culmina con el desembarco en Madrid de 'El Rey León'     


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El actor mexicano Carlos Rivera en su papel de Simba.

29 de junio de 2011 en el West End de Londres. Faltan 10 minutos para que se levante el telón en el Lyceum Theatre, y el coliseo está a rebosar. Y eso que El Rey León lleva en cartel más de 12 años. Detrás del terciopelo rojo, las cebras se pintan la cara con una herramienta con nueve pinceles alineados que alternan blanco y negro. La actriz que encarna a Rafiki cierra los ojos para que le maquillen las últimas rayas en la cara y los iluminadores están alerta para dar luz naranja al amanecer africano de la primera escena diseñada por su creadora, Julie Taymor, e inspirada en la película.

Por los pasillos que discurren entre las bambalinas del Lyceum Theatre, donde el musical es ya un símbolo, se accede a los secretos de El Rey León. Las máscaras que se controlan a través de un mando que los actores accionan con la mano, el vestuario diseñado por Taymor y que es un trabajo de preciosismo -piedras africanas y conchas marinas cosidas a mano una a una a los corsés de las leonas- y la joya de la producción: la colección de marionetas que convierten a los actores en la fauna de la sabana. Una de las más complejas, la del pájaro Zazu, mano derecha del rey Mufasa, es una suma de ganchos, varas y mecanismos cuyo precio asciende a 14.000 dólares. El actor que lo porta, Steven, lleva dos años ensayando ante el espejo para que se vea al pájaro y no la mano que lo mueve.

Más de 70 premios internacionales, 60 millones de entradas vendidas en todo el mundo. El Rey León llega hasta la Gran Vía con intención de quedarse al menos tres años. Ha costado años de esfuerzo y 10 millones de euros de inversión instalar la morada de Simba en este teatro Lope de Vega que ha tenido que ser reformado para la ocasión.

La historia de El Rey León es una de las grandes. Hamlet pasado por el rito y la regla de Disney. El drama del príncipe que busca recuperar su trono legítimo tras el asesinato de su padre por parte de su malvado tío, con músicas de Elton John, Tim Rice, Hans Zimmer y el africano Lebo M.

La importancia del estreno en Madrid va más allá de la espectacularidad y de la fama que precede a la corte de Simba. Será la primera vez que el musical pueda verse en castellano, y la primera vez que pise el suelo de un país hispanoparlante.

El proceso ha sido arduo. El Rey León en español siempre ha estado entre los objetivos de la productora Stage, que fue la responsable de su programación en Hamburgo durante 10 años. Ya se intentó traer el musical de Disney hace tres años. Se convocaron pruebas para el casting, pero el hecho de que el musical esté en varias ciudades a la vez implicaba que había que esperar a que una de ellas lo liberara para poder usar el equipo en Madrid. Ese año se esperaba que París terminara con el montaje y España pudiese verlo al fin, pero la capital francesa decidió prorrogarlo. Stage tuvo que esperar.

Cuando París lo liberó, se pusieron en marcha. "Una vez que Disney te concede la licencia, hay que trabajar de la mano con ellos en cada cosa. Cuidan la marca al máximo, y hay que presentarle un proyecto de viabilidad al principio y luego consultarles cada aspecto del montaje, que tiene que contar con su aprobación", explica un portavoz de Stage. Ese proceso es largo, pero en la productora ya lo sabían después de haber traído a Madrid La bella y la bestia.

Esta vez, las pruebas para actores comenzaron en verano de 2010 y no se encontró a Simba hasta marzo. No solo había que encontrar un príncipe de la sabana que diera bien en el escenario. Tenía que tener química con Nala. Los ensayos, que han durado dos meses, empezaron en verano en los Teatros del Canal mientras se terminaba de reformar el Lope de Vega.

El gigante de entretenimiento estadounidense es especialmente exquisito en lo que se refiere a este musical. Con el argumento de "no romper la magia", Disney cuida que no se sepa más de la cuenta de El Rey León. El secretismo gira en torno a las escenas, que en sí son un misterio para el público para no romper el factor sorpresa. Igual que detalles del backstage como el funcionamiento de las marionetas que dan vida a los animales. Disney ha estado involucrada por completo en el proceso.


reyleon

Cada vez que un Rey León se pone en marcha, la factoría congrega a miembros de otras producciones del musical que llevan años haciéndolo y crea un equipo internacional en forma de consejo de sabios. En el caso de Madrid, se trajo a parte del equipo de las producciones de Nueva York y Londres, que han estado estos dos meses de ensayos controlando que todo tenga la calidad suficiente para la marca Disney. La minuciosidad llega hasta el backstage, donde hay miembros del equipo que enseñan a los españoles dónde es mejor vestir a los animales o colocar parte del decorado para que moleste menos al paso de los actores. El equipo internacional suele irse días después del estreno, pero, según la productora, "es probable que vuelvan una semana al mes para controlar que no se vician coreografías o actuaciones".

Por parte de la productora Stage, la principal preocupación estaba en las limitaciones de la sala. La empresa gestiona el teatro Lope de Vega y, por tanto, era el único que podía recibir este musical. Relativamente más pequeño que los que acogen la producción en Londres y Nueva York, el Lope de Vega ha tenido que renunciar a la gran montaña -palacio de Mufasa- que emerge del suelo y tomar la solución que ya se vio en el montaje en París: una montaña plegable que sale del lateral y que discurre por el escenario a través de unos raíles.

Muchos de los que acudan al teatro se encontrarán con que las letras memorizadas de las canciones de la película no coinciden con las que se cantan sobre el escenario. La traducción ha corrido a cargo de Jordi Galcerán, y no ha sido una labor de ampliar el guion de la película, sino de traducir y rehacer completamente el texto -por ejemplo, el Circle of life del principio es en la película española El ciclo sin fin y en el musical, El ciclo vital-. Además, debido a la intención de los creadores del musical de tomar aspectos de la cultura local del país en que se representa para incorporarlos a la trama, en esta ocasión podrá verse "algo de flamenco" y algunos guiños a la cultura española.

El proceso de selección de los actores también ha sido complejo. Para hallar al responsable de encarnar a un personaje tan emblemático de la factoría Disney como el príncipe Simba, los directores del casting español han tenido que volar hasta México. Allí encontraron a un chico salido de La Academia -la versión mexicana de Operación Triunfo- llamado Carlos Rivera. "La película me marcó mucho", asegura. "Cuando entré en La Academia pedía constantemente que me dejaran cantar una canción del musical. Me dejaron en la última gala, y gané el concurso con ella. En ese momento supe que algún día iba a ser Simba en algún lugar del mundo".

Al otro lado, en la gruta de las conspiraciones se esconde Scar, el malvado tío de Simba al que encarna un actor español, Sergi Albert. "Cuando era jovencito siempre hacía papeles de príncipes, y lo que quería era hacer de malo", cuenta el catalán, que ya hizo de Gastón en el montaje de La bella y la bestia que estuvo en Barcelona.

El reparto del musical español es peculiar: la mitad de los actores vienen del extranjero, y cada ensayo es como convivir en una torre de Babel. Lo más curioso es una cláusula no escrita que Julie Taymor puso como condición cada vez que se estrenara su obra en un país: una parte del reparto tiene que ser africana. "Una presencia constante africana es esencial para la calidad del espectáculo, porque los lazos interculturales que existen entre los miembros del reparto son positivos para todos", explica Taymor. En esta, una de las africanas es Rafiki, el hechicero y asesor de Mufasa encarnado por Brenda Mhlongo.

Los que sí son españoles, porque es complicado que estén separados de sus países de origen por una temporada tan larga, son los niños que tienen los papeles de los jóvenes Simba y Nala. "Los niños han ido a la Lion King's School, una academia en la que tomaron clases de danza, canto y teatro. De las pruebas iniciales quedaron al final 11 niños, que son los que están en el reparto", explica Julia Gómez-Cora, directora de la productora Stage.

Pero lo que más les preocupa a estos, y a los miembros de Disney que se han desplazado hasta Madrid para coordinarlo todo, es que se relacione en exceso el musical con la película y se piense que es una obra para niños. El Rey León es la película de Disney más vista de la historia en España. "Esta es una historia universal, para gente desde los cinco hasta los 90 años", explicaba en Londres el director del musical allí, Rabah Aliouane. A Carlos Rivera, el Simba del Lope de Vega no le intimida: "El público se va a encontrar arte puro encima del escenario. En El Rey León se funden las pasiones de todo el mundo". Preparen las galas: el rey de la sabana les ha concedido audiencia en la arteria centenaria de Madrid.


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El Lope de Vega se reformó contra reloj para acoger el musical 'El rey león'. El teatro Lope de Vega sin su patio de butacas es una imagen desoladora. Pero todo tiene un razonamiento: son las obras previas para acoger la mayor producción musical jamás vista en España. El musical El rey león, espejo de la película que Disney popularizó en los noventa, llegará en octubre al escenario de la Gran Vía como uno de los musicales más longevos del mundo de la mano de la productora Stage.



400 años de musical en Madrid


- El musical mitológico. Las compañías teatrales del Siglo de Oro llevan consigo músicos y actores cantantes, porque casi todas las comedias de la época tienen canciones y bailes. En 1657, Gaspar de Haro, director de los teatros de corte con Felipe IV, manda hacer una compañía con las mejores actrices cantantes españolas para el palacio de la Zarzuela: de ahí toma nuestro musical su nombre genérico.

- Los 'hooligans' de la tonadilla. Mediado el siglo XVIII, la tonadilla escénica (sainete con fandangos, boleras, tiranas y otros ritmos populares) hace furor en los corrales del Príncipe, hoy teatro Español, y de la Cruz, cuyos forofos, llamados chorizos y polacos, reventaban los estrenos de sus rivales y se pegaban con ellos a la salida. La divertida zarzuela Chorizos y polacos describe esa época a toro pasado.

- La restauración de la zarzuela. Entre 1850 y 1880, en España se estrenan un millar de títulos. Compositores como Barbieri fusionan música culta, popular y ritmos europeos de moda: en el soberbio montaje de El barberillo de Lavapiés dirigido por Calixto Bieito en 2006, las pedradas de los madrileños contra los faroles de Sabatini recuerdan la más reciente revuelta contra los parquímetros de Gallardón. Los clásicos siempre nos hablan a fecha de hoy.

- Irrupción del género chico. En 1868, el actor Antonio Riquelme inventa el teatro por horas: su empresa ofrece cuatro funciones diarias consecutivas, de 55 minutos cada una, todas diferentes, para multiplicar la caja. Hacia 1900 en Madrid hay 11 teatros dedicados a este género, llamado chico por su duración: el Apolo, de 2.200 localidades, suma ¡cuatro millones de espectadores anuales, más que todos los teatros madrileños de ahora juntos! Entonces exportábamos musicales: los montajes de la revista La Gran Vía (1896) se multiplicaron por capitales europeas y americanas, Turquía, Japón...

- Los felices veinte. Un centenar de salones y cafés cantantes ofrecen en Madrid espectáculos ligeros con cupletistas provocativas: es el apogeo del género ínfimo y la sicalipsis. Por los ojos de Raquel Meller (2006) y Amadeu (2010) evocan esa época.

- De la revista a la comedia musical. Tras la Guerra Civil la revista vive otra década dorada. La compañía Los Vieneses llega a España para quedarse y las canciones de doble sentido sexual de La Blanca Doble desatan la ira del cardenal Segura. En 1955, José Tamayo dirige Al sur del Pacífico, primera comedia musical estadounidense estrenada aquí: en los sesenta le siguen Kiss Me Kate, El hombre de La Mancha, Sonrisas y lágrimas...

- La ópera rock bíblica. En 1974, el éxito de Godspell, versión hippy del Evangelio, anticipa los de Jesucristo Superstar, Hair y El diluvio que viene. Los rusos responden a la riada de títulos anglosajones con Historia de un caballo, adaptación de un cuento de Tolstói. La compañía catalana Dagoll Dagom apuesta entretanto por un musical de creación propia cien por cien, con títulos como Glups! y La noche de San Juan.

- Redescubriendo la Gran Vía. El constructor Luis Ramírez se queda el teatro Lara como pago de una deuda: allí comienza a imaginarse un Broadway madrileño y produce El hombre de La Mancha (1997), Grease, Jekyll & Hyde... Diversos empresarios reabren luego los teatros Coliseum, Rialto, Gran Vía, Nuevo Alcalá y, efímeramente, el Avenida. Pero el pionero de esta revitalización es, una vez más, Tamayo, que en 1987 abre el Nuevo Apolo.

- A su imagen y semejanza. La multinacional CIE desembarca en 1999 con producciones clónicas de las de Broadway y Londres. Para conseguir una mimesis absoluta, importan al director, al coreógrafo y hasta los decorados de La Bella y la Bestia, Cats, El fantasma de la ópera... My Fair Lady, dirigido por Azpilicueta; Chicago, por Ricard Reguant, y Sweeney Todd, por Mario Gas, demuestran que aquí podemos hacer títulos foráneos divinamente, sin importar mano de obra.

- Fórmulas actuales. El musical en torno a canciones de un grupo o un solista (Mamma Mia!, Hoy no me puedo levantar, Más de 100 mentiras...); la revisión de clásicos bajo otra óptica (La verbena de la paloma, dirigida por Marina Bollaín); el musical de bolsillo (Te quiero, eres perfecto... ya te cambiaré, Time al tiempo, Ojos verdes...).


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Un momento de El Rey León madrileño, en la presentación a la prensa del musical en el Lope de Vega, la semana pasada.



Los números de Simba


- Ha pasado por 13 países y hoy está en siete ciudades a la vez.

- En España ya ha vendido 80.000 entradas.

- En Broadway recauda más de un millón de dólares semanales.

- En cada función participan 130 personas y en el foso de la orquesta se utilizan 100 instrumentos diferentes.



elpais.com
 




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Mensaje Re: 'El Rey León' Llega A Madrid 
 
Gracias J.Luis por la info, sin duda debe ser un musical espectacular y digno de ver. Una pena que me coja un poco lejos, tu tienes intención de ir a verlo?.

Un Saludo.
 




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Mensaje Re: 'El Rey León' Llega A Madrid 
 
Sí que la tengo, ánimate y buscamos una fecha en primavera con tiempo para poder comprar las entradas. Espero noticias.



 

Saludos.
 




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Mensaje Re: 'El Rey León' Llega A Madrid 
 
CRÍTICA: PURO TEATRO


'El Rey León' tiene un problema (o dos)


Imponente, con carisma y majestad, el Mufasa de David Comrie, y vivaces el joven Simba (David García) y la joven Nala (Aroa Casi Castro)

Han sido tantos los prodigios que durante la segunda parte tienes la sensación de que ya lo has visto todo: derroche se llama esa figura




escenadelmusicalelreyle

Escena del musical El Rey León, en el teatro Lope de Vega, de Madrid
El Rey León. Teatro Lope de Vega. Madrid. Hasta el 31 de marzo. www.elreyleon.es
 
El musical ha llegado a la Gran Vía de Madrid en una ambiciosísima producción española: máscaras y muñecos de ensueño, preciosos coros africanos, gran trabajo de equipo, pero notable desequilibrio entre sus dos actos

El Rey León se anuncia como "el musical que conmueve al mundo". A mí me ha deslumbrado (a ratos), me ha divertido (a ratos), me han gustado las melodías más africanas de su partitura, me ha provocado rendida admiración el enorme empeño del equipo (ese entregadísimo elenco multinacional de intérpretes sudafricanos y latinos que no sólo cantan y bailan sino que realizan un gran trabajo gestual y físico, con máscaras y marionetas bunraku), pero conmoverme, lo que se dice conmoverme, no me ha conmovido. El arranque, tan fastuoso como apabullante, muestra bien a las claras la estrategia de Julie Taymor, demiurga del asunto y, por lo que se ve, amiga de poner todos los huevos en la misma cesta. Se alza un sol como un melocotón gigante y ante los reyes Mufasa y Sarabi (que no pueden evitar tener nombres de mutua médica) desfila una gran parada de animales que vienen a rendir pleitesía al león recién nacido. Imposible contabilizar, delimitar, absorber ese ejército de gacelas, jirafas, cebras y garzas de caña y madera, de tela y papel, que desbordan el escenario del Lope de Vega, y cuando has comenzado a hacerlo, un elefante de tamaño natural hace su entrada por el patio de butacas para pasmo y arrebato general, pero casi no da tiempo de mirar porque ya todos en escena bailan como en trance, y el coro canta The Cycle of Life, y no sabes si tu diafragma vibra por la emoción o por el retumbe del altísimo volumen. Predominan tres sensaciones y tampoco sabes por cuál decidirte: a) ensueño lisérgico estilo Los tres caballeros; b) sesión de papiroflexia gigante de un universo paralelo, o c) galería con sobredosis de cuadros del aduanero Rousseau. Pongo mi memoria a cámara lenta para tratar de hacer balance. En primer lugar, lo que salta a la vista: decir que máscaras, marionetas, vestuario, iluminación, maquillaje y escenografía son superlativos es quedarse corto, y no cito a todos sus responsables porque esto parecería el listín de Tokio. La banda suena con fuerza y nitidez, pero, de nuevo, ¿podrían bajar un poco ese volumen? Muy eficaces y con chispa las versiones castellanas de libreto y cantables, que firma Jordi Galcerán. (No hace falta señalar que el libreto de Roger Allers e Irene Mecchi es muy flaquito, como los de casi todos los musicales de hoy destinados al consumo familiar: tramas sintéticas, personajes esquemáticos).

Imponente, con carisma y majestad, el Mufasa de David Comrie, y vivaces el joven Simba (David García) y la joven Nala (Aroa Casi Castro). Estupendo (línea reinaza viperina) el Scar de Sergi Albert, que ya brillaba como Sir Galahad en Spamalot; y saladísimo el terceto de cómicos: el cálao Zazu (Esteban Oliver, muy a lo Gene Wilder), el jabalí petómano Pumbaa (Albert Gracia) y la mangosta Timón (David Ávila, que parece poseído por el espíritu de Pepe da Rosa). El mandril Rakifi corre a cargo de Brenda Brinzo Mholongo, que tiene una gran potencia vocal, pero acerca peligrosamente el personaje al perfil de una hechicera con sobredosis de peyote. Las canciones de Elton John y Tim Rice no me parecen la monda. Me quedo con el mambo Be Prepared de Scar y con la resultona I Just Can't Wait To Be King del principito Simba, aunque me suenan a descartes de El libro de la selva (la muy popular Hakuna Matata, que cierra la primera parte, parece otro descarte, pero cruzado con el lejano Don't worry, be happy de Bobby McFerrin). En mi oreja ganan por goleada las composiciones corales (¡y menudos coros!) de Lebo M (Grasslands Chant) o el lamento de Rakifi, bañadas por el mismo río donde bebió el Graceland de Paul Simon. Entre los highlights de la primera parte rescato también la escena de padre e hijo en la sabana (que contiene toda la emoción que le falta al exangüe momento de la muerte) y la visita al cementerio de elefantes, con un esqueletazo que ni el de Alien. La estampida de ñus no acaba de provocar el zurriagazo necesario, aunque reconozco que no es el material más fácil de evocar en un escenario.

El Rey León tiene un problema gordo y ese problema sobreviene tras el intermedio. Han sido tantos los prodigios (casi se me olvidaban, por cierto, los preciosos juegos de sombras, a la manera del teatro balinés) que durante la segunda parte tienes la sensación de que ya lo has visto todo: derroche (o desequilibrio) se llama esa figura. Única y poderosa excepción: la impresionante máscara del padre flotando en el cielo nocturno al conjuro de Rakifi. Por otro lado, en el feudo musical mandan las baladas al sirope: juraría que tanto Endless Night como Can You Feel the Love Tonight ya las había oído antes unas doscientas veces en los musicales de la sociedad Webber & Schönberg, no sé si me explico. Hay otro problema dentro del problema, y por partida doble: Carlos Rivera y Daniela Pobega (Simba y Nala adultos), para cuyo casting parecen haber antepuesto las dotes vocales (que son muchas) a la llamémosle flexibilidad actoral. Lo diré de otra forma: no brotan precisamente chispas entre los dos (llámenle feeling, llámenle química, llámenle como quieran) porque Carlos Rivera parece la respuesta mexicana a Victor Mature, y porque alguien no le ha dicho a la brasileña Daniela Pobega que el castellano fonético enfría cualquier papel en ese idioma, por muy felinos que sean sus movimientos, que lo son y desde aquí se celebran. Así las cosas, la parte del león de la segunda parte (como diría Groucho) se la llevan tan guapamente los cómicos (Gracia & Ávila), cosa que también se celebra pero que requeriría un ajuste fino: algo pasa, pongamos por caso, en Mucho ruido para nada cuando apenas recordamos a Beatrice y Benedict y volvemos a casa celebrando las gracias de Dogberry y sus fools por muy bien que lo hayan hecho.

No se pierdan: a Concha Velasco en Concha / Yo lo que quiero es bailar (José María Pou, Goya); a Pere Arquillué en ¿Quién teme a Virginia Woolf? (Daniel Veronese, Romea); a Eva Rufo en El perro del hortelano (Eduardo Vasco, Pavón). Vayan reservando, que se lo cuento en breve.



MARCOS ORDÓÑEZ / elpais.com
 




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Mensaje Re: 'El Rey León' Llega A Madrid 
 
No lo había comentado, pero sí,     ya hace unos meses vi este extraordinario musical de El rey León, una gozada y una puesta en escena espectacular.



 

Saludos.
 




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