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Maestros Españoles En El Hermitage De Amsterdam
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Mensaje Maestros Españoles En El Hermitage De Amsterdam 
 
Picasso, Goya, Velázquez, El Greco y Murillo en Holanda


España desembarca en Holanda

El Hermitage inaugura en su sede de Amsterdam una vasta exposición de los grandes maestros de nuestra pintura



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Una mujer visita la exposición 'Maestros españoles del Hermitage. El mundo del Greco, Ribera, Zurbarán, Velázquez, Murillo, Goya & Picasso'.

Ninguno de quienes la han visto tiene la menor duda: en los próximos meses España conquistará Holanda de nuevo. Y, lejos de los estruendos y el terror con los que todavía aquí se recuerda a los temibles tercios de Flandes, esta vez va a ser de una manera serena y calmada. Ahora las armas son otras; le toca el turno a las dulces pinceladas de Murillo, los brillantes claroscuros del Greco, la sabia locura de Goya, la imparable alegría de Picasso...

El Hermitage de Amsterdam presenta Maestros españoles del Hermitage. El mundo de El Greco, Ribera, Zurbarán, Velázquez, Murillo y Goya. Se trata de la más ambiciosa exposición de arte español jamás presentado en la capital holandesa. Prueba de ello es que la princesa Beatriz quien, casualidades de la vida, es descendiente lejana del mismísimo Diego Velázquez, la inaugurará el viernes 27 de noviembre y se abrirá al público al día siguiente.

Procedentes de los inabarcables fondos del museo ruso, han desembarcado en la capital holandesa 120 piezas del arte español, entre las que se incluyen cerámicas, esculturas, joyas, objetos decorativos y 40 grandes lienzos. Los autores de estos últimos componen una completísima nómina de pintores españoles y abarca desde Velázquez, Murillo, Ribera y El Greco, para desbordarse a la posteridad con gente de la talla de Zuloaga, Fortuny y Picasso. No en vano el Hermitage presume de tener la colección de pintura española más importante del mundo, fuera de España. Ni el Louvre puede alcanzar la calidad y cantidad de sus fondos.

"Esta exposición es un puente tendido entre Holanda y España, entre colecciones privadas y oficiales como las del Hermitage, entre el pasado y el presente y ha traído a Amsterdam a unos artistas que no abundan demasiado en sus museos y que nosotros sí tenemos muy bien representados", señala Mikhail Piotrovsky, Director del Hermitage al pie de dos de sus más queridas piezas entre todas las que se exponen: un pequeño ídolo azteca de oro macizo y una fascinante carabela de esmeraldas. "Son el mejor ejemplo de aquel periodo esplendoroso de España, cuando conquistó América y también poseía estos territorios".

Un enorme mural de la mezquita de Córdoba abre la muestra. Es el marco perfecto de las diferentes piezas que acompañan a las grandes pinturas y que suponen un repaso por los diferentes capítulos de la historia española del Siglo de Oro y la riqueza de su arte, receptor de las más variadas influencias. "España fue crisol de las diferentes culturas: árabes, judíos, cristianos, América, incluso el Extremo Oriente estaba representado. El papel del arte español de aquel tiempo es decisivo en toda la posterior cultura occidental", admite Piotrovsky. En estos tiempos convulsos por la lucha de diferentes maneras de entender una religión, esta muestra es un sorprendente déjà vu. Las obras expuestas dan pistas sobre aquella otra lucha de religiones no menos tremenda que se vivió en el Flandes del Siglo de Oro. Entonces fue entre católicos y protestantes y, como señalan los responsables holandeses, supuso el origen del nacimiento de Holanda.

Felipe II contrató a los mejores pintores de España e Italia para decorar el Palacio Real y, sobre todo, la inmensidad del Monasterio de El Escorial. Utilizó aquellas obras como poderoso elemento de propaganda de su fe y, rey piadoso como pocos, del absolutismo de la Iglesia. "El rey de España quería que los pintores españoles glorificaran la fe católica. Ejerció un control absoluto sobre las artes y buscaba imágenes de elevado contenido religioso" señala Piotrovsky.

Más que por este sesgo, las obras que cuelgan de las paredes del Hermitage, destacan por la maestría de sus trazos. Lógico, si se tiene en cuenta que hay cinco murillos, entre ellos una Inmaculada, un Greco (los Apóstoles Pedro y Pablo) y dos velazquez. Presiden la gran sala central del museo junto a un nutrido puñado de obras de Zurbarán, Ribera, Antonio Pereda y Luca Giordano, entre otros. "Hemos traído el retrato del Conde Duque de Olivares, nuestra mejor obra del artista sevillano", cuenta el director del museo ruso, quien relata que es la pintura que más reproducen los copistas que acuden al museo. "Es la preferida de los profesores y de los alumnos pues saben que sus trazos son los más difíciles de reproducir".

El director del museo ruso aprovechó para señalar a la prensa española que el proyecto de la sede del Hermitage en Barcelona sigue adelante. "Es un proyecto a largo plazo, ni siquiera está todavía decidido el edificio que lo va a albergar, pero sigue adelante y queremos que complemente la oferta artística que ya tiene la ciudad".

En la exposición, la maestría de los pintores españoles desborda el Siglo de Oro y se prolonga por una completa muestra de grabados de Goya de las series de Los Caprichos, Los Desstres de la Guerra, La Tauromaquia y Los Disparates. Artistas del XIX como Zuloaga, con cuatro obras; Mariano Fortuny con tres, Anglada Camarasa o José Villegas y Cordero. El viaje desemboca de manera irremisible en el siglo XX con una sala dedicada a Picasso, con un guache, un lienzo, varias cerámicas y un rarísimo botijo de cristal.

Los orígenes de tan importante colección de pintura española se remontan al emperador Alejandro I. Durante una visita que realizó a Amsterdam en 1814, compró al banquero Guillermo Coesvelt un importante lote de cuadros de clásicos españoles. Aquello sentó las bases de una serie de adquisiciones que se prolongaron a lo largo de los tiempos y entre las que destacan las que vendió a los rusos Manuel Godoy.

Se enfrenta la exposición española a otra muestra temporal de pintores holandeses del Siglo de Oro. Ambas escuelas se enfrentan en una lucha incruenta que ilumina las grandiosas galerías del Hermitage con destellos de un periodo en el que nunca se ponía el Sol.

elmunddo.es
 




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Mensaje Re: Maestros Españoles En El Hermitage De Amsterdam 
 
La pintura española del Siglo de Oro y Picasso deslumbra en Ámsterdam


La legendaria sala rusa calcula que podría abrir otra sucursal en Barcelona en el plazo de dos o tres años



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Still Life with Glass Vessels, 1906, de Pablo Picasso (1881–1973). State Hermitage Museum, St Petersburg

Un colgante en forma de carabela de oro y esmeraldas colombianas, fechada alrededor de 1580 y que perteneció a la emperatriz rusa Catalina II, simboliza la joya de exposición que el museo Hermitage de Ámsterdam ha conseguido montar en sus dependencias a la orilla de los canales. La colección de maestros españoles del Siglo de Oro de la sala central rusa suma 160 obras, y no solo es la mayor del mundo fuera de España. Conforma también lo que su director, Mikhail Piotrovsky, denomina “la imagen del país desde nuestro propio romanticismo”. La sucursal holandesa ha traído de San Petesburgo 40 óleos de El Greco, Ribera, Zurbarán, Velázquez, Murillo y Goya, y otros 60 de sus alumnos y seguidores, además de objetos de artes decorativas y artistas posteriores de la talla de Zuloaga, Mariano Fortuny o Anglada Camarasa. El broche final lo pone Picasso. Es la primera vez que son expuestos en Holanda, y llenarán hasta mayo de 2016 el vacío de los museos nacionales, que apenas poseen grandes firmas ibéricas de los siglos XVI y XVII.

La enorme piedra preciosa de la carabela, y una campanita azteca de oro que le acompaña, simbolizan el despegue del futuro Imperio español a partir del descubrimiento de América. La muestra, que documenta el posterior florecimiento -con la monarquía absolutista- de la pintura religiosa, mitológica, histórica y de Corte en el siglo XVII, deslumbra en apenas dos salas con ejemplos de todo ello. En la pequeña, asoma el modernismo místico de El Greco con Los apóstoles Pedro y Pablo. En la grande, que reproduce las paredes rojas de San Petesburgo, abruma la sufriente carnalidad de San Jerónimo y de San Onofre, de José de Ribera, calificado de “innovador enigmático y especialista en recoger el dolor”. A su lado, cautiva la luz y las sombras de Velázquez. De tanto buscar a gente corriente, como el sorprendido varón de Cabeza de hombre de perfil, Don Diego Velázquez de Silva, como lo llaman aquí, acabó siendo revolucionario en sus encargos de Corte. Su Retrato del Conde duque de Olivares, es un buen ejemplo de su habilidad para servir al patrón sin perder por el camino al ser humano. Gaspar de Guzmán y Pimentel, el valido de Felipe IV y uno de los estadistas más poderosos del siglo XVII, es para el pintor un tipo poco agraciado, pero de gran personalidad, que deja entrever su pérdida progresiva de autoridad.

El gran tamaño de los cuadros, en su mayoría religiosos, acentúa lo que el museo califica de “unión de lo espiritual y lo teatral”. Una mezcla que le parece “muy española” a sus responsables, y a la que vale la pena añadir la dulzura nada cursi de Murillo. Su Anunciación y su Inmaculada Concepción, y también su San José llevando de mano a Cristo niño, “ejercen una influencia sentimental especial en los rusos”, según Piotrovsky. Algo bien distinto a la explosión de realidad de las series de grabados de Goya, desde Los Caprichos a Los Disparates y los Desastres de la Guerra, “tan similares los últimos a la histeria psicológica que nos envuelve hoy”, añade el experto.

“El Siglo de Oro español coincide con el nuestro, y tal vez por ello tengamos pocos maestros españoles en nuestras colecciones; estábamos muy ocupados”, apunta Cathelijne Broers, directora de la sala. La teoría es cierta en parte, porque los fondos españoles del Hermitage ruso empiezan a llenarse en 1818, cuando el zar Alejandro I visitó Ámsterdam y visitó galerías y marchantes. Enseguida encontró lo que buscaba en casa de un banquero local, William Coesvelt: le compró un Velázquez y otros 87 óleos de diversos autores.

Birgit Boelens, editora jefa del catálogo de la exposición, admite haber descubierto a Ignacio Zuloaga. "Conocemos a los grandes maestros anteriores. Pero cuando la muestra avanza hacia los siglos XIX y XX y aparece Zuloaga, con esas mujeres que van a los toros, en Preparativos para la corrida, y su Gregorio, el enano… No puedo dejar de mirarlos”, asegura. Lo mismo podría decirse del bellísimo Retrato de la princesa Maria Ilinichna Golitsyna, de Federico de Madrazo. Boelens subraya que han querido mostrar las raíces culturales de la tauromaquia sin tomar partido. “Incluimos el video Romance de Valentía, de la cineasta Sonia Herman Dolz, porque los toros aparecen en estos cuadros hasta llegar a Picasso. Así que valía la pena dejar constancia”. Del pintor malagueño hay un bodegón y dos óleos, además de platos y una jarra de cerámica.

El éxito de la fundación privada que ha convertido el Hermitage de Ámsterdam en un museo con entidad propia, es la fórmula que se intenta llevar a Barcelona. “Tenemos el solar buscado, cerca del puerto, y podríamos edificar en dos o tres años. Pero aunque no necesitamos fondos oficiales, seguimos con interés la situación catalana. De todos modos, lo importante es tener buena relación con los centros de arte locales, porque los patrocinadores son rusos, británicos y españoles”, asegura Piotrovsky, encantado de su aventura holandesa.



Los maestros españoles en el Hermitage


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Retrato del conde duque de Olivares,1638, de Diego Velázquez de Silva (1599–1660).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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Head of a Man in Profile, c 1616, de Diego Velázquez de Silva (1599–1660).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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Inmaculada Concepción, c 1680, Bartolomé Esteban Murillo (1617–1682).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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Retrato de la actriz Antonia Zárate (1810–11) de Francisco José de Goya y Lucientes (1746–1828).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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'The Apostles Peter and Paul', 1587–92, de El Greco (Doménikos Theotokópoulos, (1541–1614).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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'Saint Jerome and the Angel', 1626 , de José de Ribera (1591–1652).
State Hermitage Museum, St Petersburg


 05_1448709135_529979

'San Fernando', 1630–34, de Francisco de Zurbarán (1598–1664).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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'Crucifixion', 1582, de Francisco Ribalta (1565–1628).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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Preparations for the Bullfight, 1903, de Ignacio Zuloaga (1870–1945).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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Retrato de hombre, 1650–60, de Pedro de Moya (1610–1674).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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'Still Life with Chest', 1652, Antonio Pereda (1611–1678)
State Hermitage Museum, St Petersburg


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'La fraga de Vulcano', 1660, Luca Giordano (1634–1705).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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'Crossing at the Ford', c 1665,Ignacio Iriarte (1621–1670).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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Battle, 1643, de Juan de la Corte (ca. / c 1585–1662).
State Hermitage Museum, St Petersburg


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'Torero’s Farewell', 1880, José Villegas Cordero (1844–1921).
State Hermitage Museum, St Petersburg


elpais.com
 




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