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La Colección De Arte De Los Masaveu Tendrá Sede En Madrid
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Los Tesoros Originales de Los Masaveu


El CentroCentro Cibeles expone “Del Románico a la Ilustración. Imagen y materia” con 63 obras escogidas entre 1500 piezas


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Mathis Gerung. 'El campamento de Holofernes', 1538. / Marcos Morilla (Fundación María Cristina Masaveu Peterson)

A la hora de hablar de las grandes colecciones privadas españolas, uno de los primeros nombres que se cuela en la memoria es el de los Masaveu. No porque haya protagonizado demasiadas exposiciones (solo en 1989 se exhibió parte de ella en el Prado), sino porque sus muchas obras maestras han formado parte de manera individual de grandes muestras institucionales durante las últimas décadas. Iniciada por el asturiano Pedro Masaveu (1886-1968) y multiplicada por su hijo Pedro Masaveu Peterson, la colección actual (450 sirvieron para pagar derechos de sucesión) suma más de 1500 piezas que no han salido casi nunca de las paredes del Palacio de Hevia, en las afueras de Oviedo.

Para esta inicial excursión artística fuera del territorio familiar, coproducida con la Fundación María Cristina Masaveu, se han querido mostrar los tesoros más representativos de un personal museo en el que faltan pocos de los grandes artistas de la historia. El comisario, Ángel Aterido, ha argumentado un viaje por la evolución de los materiales para contar las grandes transformaciones artísticas a través de siete siglos de arte. La sola posibilidad de contemplar algunas de las piezas elegidas es un reclamo más que suficiente para visitar la exposición (El Bosco, El Greco, Zurbarán, Ribera o Murillo, por ejemplo). Pero el recorrido completo ofrece además toda una lección sobre las grandes transformaciones del arte sacro.

Agrupadas bajo el epígrafe De madera y oro, las obras de las primeras salas fueron realizadas entre la Edad Media y los albores del Renacimiento. Es un tiempo en el que los artistas escogen el oro para dotar de divinidad y efectos sobrenaturales a sus figuras. Los calvarios y anunciaciones son el tema central de un espacio en el que la pieza destacada es un Descendimiento, un relieve hecho en marfil por un maestro anónimo del siglo XII que formó parte de una obra que acabó dispersa entre el Hermitage de San Petersburgo y el Metropolitan de Nueva York.

El segundo bloque, titulado Entre el Gótico y el Renacimiento es un amplio espacio que ocupa la frontera entre los siglos XV y XVI y en el que conviven formas y materiales medievales con una nueva estética inspirada en la antigüedad del mundo clásico hasta la implantación definitiva del óleo. El San Francisco de Ribera, la Virgen con el Niño de Murillo o la versión de El expolio de El Greco, que Pedro Masaveu Peterson adquirió en subasta en Londres comparten espacio con uno de los tesoros más impactantes de la historia: Las tentaciones de San Antonio Abad, de El Bosco. Las numerosas figuras tan fantásticas como terribles que hacen de este óleo sobre tabla una de las más representativas del uso del arte para imponer la fe, sigue produciendo desasosiego en el espectador.

El triunfo del lienzo, representado en la última parte de la exposición, se produce plenamente durante el barroco. los temas siguen siendo religiosos, pero más que en los mensajes, los mecenas empiezan a valorar la calidad artística. Carducho, José de Ribera, Zurbarán, Alonso Cano, Antonio del Castillo o Murillo, son algunos de los artistas mejor representados en este periodo clave de la historia de la pintura española.

Pero la exposición no solo es un repaso por los hitos de la colección Masaveu. Su preparación ha servido también para reconducir algunas atribuciones erróneamente realizadas, un problema muy frecuente en el arte antiguo. Así ha ocurrido con La liberación de San Pedro, atribuida a Zurbarán, que ha resultado ser de Bartolomeo Cavarozzi; la escultura San Pedro de Alcalá, atribuida a Alonso Cano, fue realizada por Pedro de Mena; San Bernardino de Siena con un donante, atribuida a Reixac, es de Jacomart y El profeta Daniel, que se exhibía bajo la cartela de Diego de la Cruz, ha resultado ser obra del Maestro de San Nicolás.


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última edición por j.luis el Lunes, 21 Abril 2014, 18:52; editado 3 veces 
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Mensaje Re: Los Tesoros Originales De Los Masaveu 
 
La Colección Masaveu, un lujo para la vista y para el bolsillo


El palacio de Cibeles acoge desde este viernes y hasta el 25 de mayo una selección de 63 obras de las 1.500 que atesora la familia asturiana. Lienzos del Bosco, el Greco, Murillo, Zurbarán o Gerung a seis euros la entrada



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'Virgen con el Niño, de Bartolomé Esteban Murillo (1660-1665). MARCOS MORILLA

A escasos metros del Museo del Prado los amantes del arte podrán contemplar a partir de este viernes y hasta el próximo 25 de mayo una selección de 63 obras dignas de albergar las salas de las mejores pinacotecas del mundo. Piezas de pintores de la talla del Bosco, el Greco, Zurbarán, Murillo, Alonso Cano o Mathis Gerung cuelgan ya de las paredes de CentroCentro, en el palacio de Cibeles, aunque normalmente lo hacen de espaldas al gran público. Forman parte de la colección de más de 1.500 piezas que atesora la familia Masaveu, una de las grandes fortunas de nuestro país y que en nada desmerece a otros coleccionistas de lujo como la casa de Alba, las Koplowitz o la familia Thyssen.

La oportunidad es única, ya que la última vez que parte de la colección se reunió en una muestra conjunta fue en 1989, que albergaron el Museo del Prado y el Museo de Bellas Artes de Asturias. Éste último, precisamente, es el único que cuenta con una muestra permanente de 410 obras de la Colección Masaveu como dación de los impuestos que la Fundación con el mismo nombre debe pagar al Principado.  

La muestra reúne pinturas y esculturas que por su variedad de formatos, heterogeneidad de procedencias y extraordinaria calidad, permite crear un auténtico museo temporal de la imagen entre el Románico y la Ilustración, hasta ahora nunca expuesto. Algunas de las obras no han sido exhibidas desde hace más de una generación y aunque muchas han concurrido a exposiciones temporales, será la primera oportunidad de contemplar reunidas tantas obras y de tal calidad de los fondos de la colección. La muestra abarca un lapso de tiempo que va desde el siglo XII al XIX y pese a que predomina la pintura española, también se pueden contemplar obras de maestros flamencos, de artistas italianos, esculturas y hasta una rara pieza de marfil del Descendimiento, que abre la exposición.

Por tanto, "este pequeño Prado" -como lo ha definido José Tono Martínez, director de CentroCentro Cibeles, es todo un lujo para la vista. Pero también para los bolsillos. Y es que la entrada general costará 6 euros y tan solo se podrá entrar gratis los primeros martes de cada mes en horario de 10 a 14 horas. A medio camino existe una entrada reducida a 4 euros para mayores de 65 años, estudiantes, carnet joven, discapacitados, familias numerosas y desempleados. Y todos los martes la entrada será gratuita para los colegios. La muestra se puede visitar de martes a domingo, de 10 a 20 horas.

Sin contar el precio de la entrada, a los madrileños les costará la exposición 100.000 euros, que es el presupuesto elaborado por CentroCentro para hacer frente a los gastos correspondientes a las partidas que ha asumido (la seguridad, el mantenimiento y la promoción de la exposición). La otra parte de los gastos, el otro 50%, serán asumidos por la Fundación Masaveu. Y a la hora de repartirse los beneficios que pueda generar la exposición, también se hará de manera equitativa.
Del Románico a la Ilustración en tres pasos

La exposición se divide entre tres secciones, que transitan en un orden cronológico y a través de los cambios que se producen en los materiales usados, desde la madera y el oro hasta el lienzo. "A la hora de presentar una colección como esta, sin poder exponer todo, había que contar el gusto de una familia que se ha ido perpetuando durante tres generaciones. Con este límite temporal, había que traer los 'highlights' y arroparlos con otras piezas para ofrecer al público de Madrid un discurso múltiple", ha explicado el comisario de la exposición, Ángel Aterido, que ha destacado que le han dado "un solomillo de los gordos para exponer". Pese a los precios, la exposición está pensada para todos los públicos y se ha concebido teniendo en cuenta la accesibilidad. Por eso, los cuadros se encuentran a una altura más baja de lo habitual.

La primera parte recorre desde el Románico al Gótico y muestra como su gran fuerte las tablas valencianas procedentes de retablos. El oro y la madera tanto pintada como esculpida son la base de esta parte, que resalta el arte medieval.  La segunda parte ya se adentra en la introducción de la perspectiva en España con toques flamencos hacia el Renacimiento. Destacan, en esta zona, pinturas centroeuropeas como el Tríptico del Descendimiento de Joos van Cleve, El campamento de Holofernes, de Mathis Gerung o Las tentaciones de San Antonio Abad, de El Bosco. Y reinan, por encima del resto, las dos obras del Greco. La Santa María Magdalena y El Expolio de Cristo, versión reducida y posterior al lienzo que en estos momentos se expone en el Prado.

La tercera y última parte de la exposición consolida "el triunfo del lienzo", ya que el "esmalte desaparece en favor del grafismo pictórico", en palabras de Aterido. Orrente, Cavarozzi, Vicente Carducho y José de Ribera abren paso a la personal obra de Francisco de Zurbarán, quien recoge el violento contraste de luces de los seguidores de Caravaggio. Entre los maestros del barroco destaca un grupo de tres pinturas de Murillo y una selecta representación del arte en la corte de los últimos Austrias.

La edición del catálogo para la colección ha descubierto, incluso, interesantes cambios de atribución, como la Liberación de San Pedro, antes atribuida a Zurbarán y que ahora pasa a encuadrarse al entorno de Bartolomeo Cavarozzi. Algunas obras también regresan a Madrid. Por ejemplo, el San José y el Niño de Alonso Cano estuvo en su día en la iglesia de San Ginés y La Virgen de los desamparados acogiendo a los pobres de Vicente López era contemplada por la reina María Cristina en su finca de Carabanchel. La última sala también alberga obras del artista asturiano Miguel Jacinto Meléndez y la serie de los cinco sentidos del taller de Juan de Arellano.


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Mensaje Re: Los Tesoros Originales De Los Masaveu 
 
«La exposición Masaveu dibuja la historia del arte, pero también la de sus coleccionistas»


«La obra de mayor valor histórico del conjunto, por encima de El Bosco, El Greco, Murillo o Zurbarán, es de Mathis Gerung: 'El campamento de Holofermes'»



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Ángel Aterido posa en la exposición Masaveu de la que es comisario en Madrid. / NEWSPHOTOPRESS

No tenía todavía 20 años cuando tuvo el primer contacto con la Colección Masaveu. Fue en el Museo del Prado y fue premonitorio. Corría el año 1988 y su custodio de entonces, el financiero Pedro Masaveu Peterson, ponía por primera vez ante la mirada del mundo sus tesoros en dos enormes exposiciones. La primera en el museo de Asturias, la segunda en la pinacoteca nacional. Ángel Aterido, hoy experto en el conjunto en cuyos lienzos, tallas e historia ha invertido el último año de su vida, acudía a la de Madrid, la ciudad que ahora vuelve a acoger algunas de sus principales joyas, precisamente de su mano. Él, doctor en Historia del Arte, profesor en la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, que tuvo como director de tesis a quien, curiosamente comisarió aquel primer encuentro con el fondo Masaveu (el desaparecido Alfonso Pérez Sánchez), es el responsable científico de la muestra que luce una selección de obras maestras, del románico a la ilustración, del siglo XII al XIX. Una selección que se puede contemplar hasta el 25 de mayo de 2014 en el Centro Cibeles de la capital.

-Muestra la colección Masaveu partiendo de un recorrido por el tiempo y por la materia. ¿Por qué esos pilares?

-A la hora de congregar a un anónimo maestro leonés del siglo XII junto a Vicente Carducho o a Murillo con Joan Reixarch, se hacía necesario apelar al camino común que todos ellos emprendieron al coger el pincel o la gubia, con siglos de diferencia, con intereses estéticos y religiosos diversos, pero todos preocupados por sacar lo mejor de la materia con la que realizaban sus imágenes. Por eso el recorrido que he marcado sigue, efectivamente, el trayecto temporal, pero no por ofrecer un recorrido cronológico, sino por ir marcando la evolución de las diferentes técnicas artísticas, precisamente, desde el siglo XII al XIX.

-Se trata de un camino fundamentalmente pictórico.

-Realmente, la mayoría de las obras son pinturas, sí, pero hemos encontrado su particular contrapunto y complemento en las esculturas, de manera que madera y lienzo dialogan, conviven, como convive, por época, la temática religiosa, que nos permite también hacer un seguimiento iconográfico muy interesante.

-Hacer una selección de unas 60 piezas de un conjunto tan impresionante ha tenido que ser tarea difícil, ¿no?

-Tan difícil como interesante. Investigar la colección Masaveu ha sido todo un reto para mí, al igual que decidir qué piezas debían ser expuestas y cuáles no. Tenía claro que no solo quería contar la historia del arte que encierran todas juntas. Hacer un recorrido global por el mundo, contando, a la vez, lo que estaba pasando en el arte español en aquellos siglos, era fundamental, pero no mi único objetivo.

-¿Cuál era el otro?

-Quería mostrar también a quién ha estado detrás de la creación del fondo de arte y creo que se ha conseguido. La exposición de la Colección Masaveu dibuja la historia del arte, pero también la historia, especialmente el gusto, de sus coleccionistas.

-¿Y cómo es ese gusto?

-Está claro que hay una extraordinaria afición por la pintura valenciana, pasión por el gótico y también por los grandes nombres del barroco, como Zurbarán, El Greco, Murillo.

-¿Y su gusto particular por cuál de los maestros expuestos se decanta?

-Me fascina un lienzo de la segunda mitad del siglo XVII de Juan Antonio de Frías Escalante. Es la Sagrada Familia con San Juan Bautista. Y me encanta porque representa un sueño. Creo que es uno de los cuadros más delicados del artista, pero, además habla en cada una de sus pinceladas de la sofisticación de la corte de Madrid en el siglo XVII, un periodo en el que la ciudad tuvo una larga sucesión de pintores, que dentro de unos rasgos comunes, despuntaron con una personalidad bien definida, todos ellos educados al amparo de Carreño Miranda y Francisco Rizi. Y aunque Frías Escalante era cordobés fue uno de los componentes de esa generación, por cierto, truncada. Él mismo murió con solo 36 años.

-Y afinidades al margen, de las 64 obras, todas ellas valiosísimas, ¿podría decirme si hay alguna que supera a las demás?

-Sin lugar a dudas, la obra de mayor valor, pero no económico, sino histórico, de todo el conjunto es de Mathis Gerung. Hablo de 'El campamento de Holofermes', óleo sobre tabla pintado en 1538.

-¿Supera, incluso, a El Bosco, El Greco, Murillo y Zurbarán?

-Por supuesto. Les supera a todos. Se trata de una pieza absolutamente singular. Para empezar es rarísima la presencia de esta pieza de incalculable valor en una colección española, en las que es muy escasa la pintura renacentista alemana. Su singularidad crece, además, al observar que narra un relato bíblico, el de Judit y Holofermes, a los que yuxtapone relatos históricos, que ofrecen otra más que atractiva lectura del cuadro, en el que los rostros adquieren parecidos con varios personajes reales.

-Esta pieza, como la de El Bosco, tuvieron que ser sometidas a una importante restauración para la muestra ¿Cuál es la salud del conjunto?

-La restauración es continua en la Colección Masaveu y por eso su estado de conservación es buenísimo, pero para una exposición como ésta siempre se requiere una puesta a punto. Ha habido que hacer limpiezas, tocar barnices, marcos... Pero, efectivamente, las dos piezas que más trabajo han llevado han sido 'Las tentaciones de San Antonio Abad', de El Bosco, y 'El campamento de Holofermes', que aún deberá someterse a un nuevo tratamiento. De hecho está expuesto con uno de los barnices que hay que quitar.

-¿Cree que han sufrido en el traslado?

-Sus condiciones climáticas han cambiado. Las piezas que están en Oviedo se conservan en condiciones de museo, prácticamente como en el Centro Cibeles, pero las que están en el palacio de Hevia están acostumbradas unas condiciones de humedad mucho mayores que las que hemos logrado en Madrid, con un clima mucho más seco.

-¿Podrían emprender un nuevo viaje para una nueva exposición?

-En varios casos eso sería algo que tendríamos que valorar.

-¿Quién le iba a decir a usted que aquella colección que contemplaba admirado de joven estaría hoy en sus manos?

-Quién me iba a mí a decir que Alfonso Pérez Sánchez, su comisario y entonces director del Museo del Prado, sería con el tiempo el director de mi tesis. Aquel encuentro con la Colección Masaveu fue premonitorio.



Algunas obras de la colección Masaveu



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'Liberación de San Pedro'. Ahora atribuida a Bartolomeo Cavarozzi se creía hasta la fecha que era obra de Zurbarán.


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El profeta Daniel'.Pieza de la segunda mitad del siglo XV, del Maestro de San Nicolás, se creía que era de Diego de la Cruz.


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'Alegoría del olfato'. Una de las cinco piezas del conjunto dedicado a los sentidos, atribuido ahora al taller de Juan de Arellano y realizado entre 1650 y 1676.


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'San Juan Evangelista'. De Juan de Nalda, realizada en 1500.


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'San Pedro'. Como San Juan, es obra de Juan de Nalda, e igual que éste antes se atribuía al Maestro de Santa María del Campo.


Fuente: elcomercio.es
 




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Mensaje Re: La Colección De Arte De Los Masaveu Tendrá Sede En Madrid 
 
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Un palacio para un centro de arte “vivo”


La presidencia de la Fundación María Cristina Masaveu se establecerá en Madrid, cerca del triángulo Prado-Thyssen-Reina Sofía, para impulsar su actividad



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El expolio de Cristo, de El Greco. / Marcos Morilla

Cuando el Museo del Prado mostró parte de la colección Masaveu en 1989, había cierta reticencia a que algunas de las obras de arte viajaran desde Asturias y abandonaran la residencia familiar, el señorial palacio de Hevia, en Siero. Para ese espacio habían sido adquiridas y entonces la mentalidad era muy distinta. La belleza de una de las colecciones privadas más importantes de España ha ido saliendo poco a poco, tímidamente a la luz, y sus piezas se han ido sumando a grandes muestras institucionales. Los Masaveu, la familia asturiana de industriales y una de las grandes fortunas del país, la ha atesorado durante tres generaciones, hasta el total de 1.500 piezas —arte contemporáneo incluido— que en el presente la conforman. El último gesto de apertura ha sido la exposición Colección Masaveu. Del Románico a la Ilustración, abierta hasta el 25 de mayo en el CentroCentro Cibeles de Madrid.

Los tiempos han cambiado y las ganas de que las actividades de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, —que ha firmado recientemente un acuerdo con la Colección Masaveu para una mayor difusión de su patrimonio—, tengan más proyección se evidencian. La ampliación de la sede social de la fundación en la calle de Alcalá Galiano en Madrid, hasta llegar a ser un centro de arte da fe de ello. La ubicación, cerca de la conocida como milla del oro del arte de la capital, da cuenta asimismo del ánimo de relación y sinergia que se persigue al establecer los cuarteles generales de la institución en Madrid.

Y, aunque “no haya palacio que pudiera albergar la colección”, apunta Álvaro Sánchez, secretario del Patronato de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, es precisamente un antiguo palacio en Chamberí de principios del siglo XX que se asienta en un solar de 900 metros cuadrados con una superficie de 3.393 metros el que será reformado en aras de los nuevos tiempos.
De las preguntas que aún rodean la ejecución del proyecto, la más insistente es la que se refiere a que el nuevo centro de arte —cuya terminación se prevé para finales de 2016— pueda acoger parte de la Colección Masaveu, cuyas piezas abarcan desde la Edad Media hasta nuestros días. Pero esto dependerá, afirma el secretario del Patronato de la Fundación, de lo que decida este en función “de las posibilidades técnicas”.

Las actividades a las que se dedica la Fundación María Cristina Masaveu combinan proyectos culturales con la educación, por ejemplo por su programa de becas de estudios, y la investigación científica. Poder tener más potencial y organización en este empeño es uno de los pilares del nuevo centro de arte, indica Álvaro Sánchez quien así también define el plan: “Deseamos que sea un centro de arte vivo… Una fundación de esta naturaleza busca su espacio propio para poder desarrollar sus proyectos para seguir con las colaboraciones con instituciones. Dotarse de las propias instalaciones da versatilidad, la capacidad de programar a más medio plazo, y no depender de los espacios de los otros”.

Las obras de reforma contemplan la separación de los espacios públicos y privados, de manera que las primeras plantas serán destinadas a ser espacios expositivos y de difusión, y las zonas de representación y de oficinas ocuparán las restantes, incluida la presidencia de la fundación. Las áreas de exposición ocuparán entre el 50% y el 60% del espacio; habrá un auditorio que acoja 150 butacas en el sótano que se destinará a la organización de conferencias, cursos o conciertos.


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Escultura de Santa Ana triple, obra anónima del siglo XVI. / Marcos Morilla



Los Masaveu por la historia del arte

Ángel Aterido, comisario de la exposición Colección Masaveu. Del Románico a la Ilustración que se exhibe en el CentroCentro Cibeles de Madrid, ha diseñado la muestra, con 63 obras desde el siglo XII hasta el XIX del núcleo primitivo de la exposición que se reúnen por primera vez, en tres secciones en torno a la idea de Imagen y materia. La madera y el oro, primero; a continuación, entre el Gótico y el Renacimiento; y finalmente, el triunfo de la pintura sobre lienzo. Algunas de estas joyas han podido ser solo vistas hasta ahora por los empleados de la Corporación Masaveu, en despachos o salas de reuniones, transformados en “prácticamente un museo”, según Aterido. El Greco con un óleo sobre tabla de El expolio de Cristo, “una pieza enigmática”, explica Aterido en un paseo por la muestra, ya que se desconoce si es anterior o posterior a la de la sacristía de la catedral de Toledo; Mathis Gerung con la obra El campamento de Holofernes, El Bosco, José de Ribera, Bartolomé Esteban Murillo, Francisco de Zurbarán con el espléndido Santa Catalina de Alejandría (hacia 1640) del cual, apunta el comisario, no se tuvieron noticias hasta 1988, o una exquisita estatua de Pedro de Mena, San Diego de Alcalá (alrededor de 1658-1670) en perfecto estado de conservación que esperaba oculta en un rincón de la capilla familiar. Había sido atribuida al maestro de Mena, Alonso Cano, cuyo óleo San José y el niño se contempla al lado de la talla de ojos de vidrio y pestañas de pelo natural.

Un guiño de la muestra a Madrid, que será más casa de la Fundación a partir de 2016, se ofrece en La Virgen de los Desamparados acogiendo a los pobres, pintura de Vicente López (Valencia, 1772-Madrid, 1850) que estaba en el oratorio de la finca que la reina María Cristina tenía en Carabanchel, relata Aterido.

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