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Santiago Posteguillo Gana El Premio Planeta 2018
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Mensaje Santiago Posteguillo Gana El Premio Planeta 2018 
 
Santiago Posteguillo gana un Planeta sin representantes de la Generalitat

El autor de novela histórica gana con ‘Yo, Julia’.

La debutante Ayanta Barilli, finalista





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El ganador del premio Planeta 2018, Santiago Posteguillo, y Ayanta Barilli, finalista. En vídeo, fallo del premio y declaraciones del ganador. Foto: M. MINOCRI

Novela histórica con un buen, fidedigno (y extenso) sustrato real y protagonismo para una mujer fuerte y sin complejos en estos tiempos de creciente empoderamiento de un grupo que lee más que los hombres en España. Ni el más sofisticado laboratorio literario hubiera dado con mejor fórmula para un superventas. Y esos dos ingredientes son, precisamente, los ejes de Yo, Julia, obra con la que el césar de la novela de romanos en castellano, Santiago Posteguillo, recreando la vida de la emperatriz romana Julia Domna, ganó ayer en Barcelona la 67ª edición del premio Planeta, con sus 601.000 euros.

Un mar violeta oscuro, historia sobre tres generaciones de mujeres y debut como novelista de la polifacética actriz y periodista Ayanta Barilli, hija del escritor Fernando Sánchez Dragó, quedó finalista (150.250 euros). A la gala del premio celebrada en la noche del lunes en Barcelona asistieron el ministro de Cultura, José Guirao, y la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, pero ningún representante de la Generalitat de Cataluña.

Inteligente, ambiciosa, un punto libertina y amante de la filosofía, Julia Domna (170-217) fue un auténtico carácter y a ella se atribuye que su marido Séptimo Severo se decidiera a tomar las armas para acabar con sus rivales políticos y alcanzar el trono de emperador. Ella le acompañó en las batallas del mismo modo que estudió filosofía con los sofistas. Un carácter complejo y rodeado de intrigas y misterios para que el autor de las exitosas trilogías como la de Escipión (de la que sus editores dicen que ha tenido un millón de lectores) o la de Trajano la convirtiera en protagonista de su novela. El título es un guiño al mítico y popular Yo, Claudio, de Robert Graves, si bien la Julia de Posteguillo no es la famosa esposa de Augusto, protagonista en el libro del novelista inglés.

“Creo que mis personajes femeninos han ido ganando en importancia; si antes no ha sido así es por culpa de mis fuentes históricas, que son todos hombres”, asegura Posteguillo (Valencia, 1967), fascinado por la Roma clásica desde un viaje que hiciera con seis años a la capital italiana. Fue una sacudida vital que no se tradujo en literatura hasta mucho más tarde.

Empezó a escribir poesía y luego novela negra, pero el que acabaría siendo profesor de Literatura Inglesa del XIX en la Universidad Jaume I de Castellón (aún ejerce ahí) no publicó hasta los 39 años. La hipotética tardanza en su debut se compensó rápido: su Africanus (2006) fue el inicio de una trilogía sobre el general Escipión el Africano, vencedor de Aníbal, que completaron Las legiones malditas y La traición de Roma, convertida en una de las más exitosas de la novela histórica española.

El uso de técnicas y registros narrativos más propios del género policiaco, así como un trepidante ritmo donde se mezclan asedios, gladiadores y conspiraciones de todo tipo a pesar de ser historias no exentas de gran rigor —“intento serlo cada vez más; me da miedo distorsionar la historia”, defiende—, explican un éxito que le llevó de las guerras Púnicas a una segunda trilogía, con el emperador Trajano como eje, que conformaron Los asesinos del emperador, Circo máximo y La legión perdida.

“Roma es el mejor ejemplo de la lucha por el poder en cualquier imperio y eso está permanentemente de actualidad”, asegura quien, entre media docena de reconocimientos, obtuvo hace cuatro años el premio Barcino, otorgado por el Ayuntamiento de Barcelona. Quizá resultado de su profesión, Posteguillo tiene tres libros (La noche que Frankenstein leyó el Quijote; La sangre de los libros y El séptimo círculo del infierno) destinados a desvelar aspectos curiosos de la literatura, narrados con el mismo brío.

El tempo narrativo que Barilli (Roma, 1969) utiliza en Un mar violeta oscuro es más pausado, como requieren las pesquisas de corte intimista que realiza la protagonista, que bucea en el pasado de su abuela para explicarse cómo un hombre despiadado abocó a la locura a tres mujeres de la misma familia. Es el estreno literario de una polifacética artista: actriz de cine y también de teatro, hasta la fecha solo tenía dos libros: uno de recopilación de cartas llegadas a un programa de radio que condujo y Pacto de sangre (2013), que hizo a cuatro manos con su progenitor, sobre las relaciones entre padres e hijos.


Un premio que se ‘exportará’ a Italia en 2019

El Planeta a Santiago Posteguillo ratifica la política reciente del premio, que parece hallar al ganador entre los superventas de los sellos del propio grupo, como demostraron Javier Sierra el año pasado o Dolores Redondo en 2016. La estrategia refuerza las espectaculares cifras de un galardón que desde 1952 ha vendido 43 millones de ejemplares. La fórmula se exportará ahora a Italia, donde el grupo creará un galardón en 2019 a través de De Agostini. Pero de solo 150.000 euros para el ganador.


elpais.com




     

Santiago Posteguillo es uno de mis escritores favoritos, y me complace especialmente que le den este premio tan importante y prestigioso. Su novela Yo, Julia –a la venta el próximo 6 de noviembre– se alza con el preciado galardón, que, con sus 601.000 euros, es el mejor dotado de las letras españolas.. Ambientada en el siglo II, Julia Domna (170-217) fue la esposa del emperador romano Septimio Severo, augusta del Imperio romano y poseedora de un poder jamás obtenido antes por las emperatrices romanas. Una mujer de armas tomar, nunca mejor dicho.

Cuando Roma estaba a punto de sumergirse en una profunda y larga crisis política y económica, una serie de mujeres provenientes del lado oriental del imperio ascendieron a lo más alto del poder. En su papel de emperatrices, dieron un carácter y estilo diferentes a la familia imperial. La primera de ellas, Julia Domna, conocida como 'la emperatriz filósofa', no sólo asesoró políticamente a su marido y después a su hijo, sino que dotó a la corte de una atmósfera filosófica e intelectual totalmente distinta a la vivida hasta el momento. Fue tal su esplendor que aquel período de la historia de Roma sería conocido como la edad de los Severos y de las mujeres sirias.

Debo suponer que utilizando tan brillante personaje, Posteguillo ha debido realizar un gran trabajo que le ha valido el galardón, sus lectores y admiradores estamos deseosos de su publicación.

 




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Mensaje Re: Santiago Posteguillo Gana El Premio Planeta 2018 
 
Santiago Posteguillo: “Los autores de novela histórica avisamos de lo que viene”

El ganador del premio Planeta con 'Yo, Julia' cree que la Unión Europea debe adoptar del imperio romano "esa administración conjunta de entidades tan diversas"



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Santiago Posteguillo, el pasado martes. ALBERT GARCIA

“Que con determinación, todo es posible, y que pueden ser mucho más listas que los hombres… sin que eso vaya en detrimento de su condición femenina”. Esas son las enseñanzas que las mujeres de hoy pueden aprender de Julia Domna (170-217), la emperatriz más importante de Roma, que convenció a su marido para que tomara las armas para acabar con sus rivales políticos y alcanzara el trono. Así lo cree Santiago Posteguillo, el gran escritor de la novela de romanos en castellano, que la ha convertido en la protagonista absoluta de Yo, Julia, la novela con la que el lunes obtuvo el 67º premio Planeta (y sus 601.00 euros).

Lo cierto es que, amén de inteligente y amante de la filosofía, Julia era, según estatuas y grabados de la época, “de gran belleza”. Un arma que también usó, un recurso habitual de las mujeres con poder en el mundo clásico, en una estrategia en la que sobresalió Cleopatra. “Julia aunó cultura, inteligencia y el uso de esa belleza; lo cierto es que la pasión que sentía por ella su esposo, Septimio Severo, hizo que tuviera al emperador en su mano y se convirtiera en un flanco, una manera de atacarle”, apunta el autor de las voluminosas trilogías sobre Escipión el Africano, con la que en 2006 debutó, y Trajano. Hoy por hoy, no sabe si también lo será Julia, "pero da para lo que quieras", admite.

Aquella Julia “iba de caza mayor: acabaría formando la que sería la última gran dinastía altoimperial”. Tras ella vendría la anarquía militar. La familia, a las puertas de tiempos convulsos, como refugio entonces y quizá también ahora. “La familia siempre debería serlo”, sostiene el escritor. ¿Fue Julia buena madre? “Por todo lo que hizo, puede parecer lo que no debería ser; en cualquier caso, no sabemos ni nadie pregunta si César o Napoleón fueron buenos padres... ¿Ella? Entre otras cosas, fue declarada madre de las legiones a petición de esas mismas legiones”. Al parecer acompañó en casi todas las campañas militares a su esposo, a pesar de que a él no le gustaba: “Si se quedaba en Roma, sabía que acabaría siendo potencial rehén de la guardia pretoriana o de cualquiera que quisiera chantajear a su marido; una nueva demostración de que era más inteligente que él”.

La dinastía que acabó formando fue como una última frontera antes del inexorable desmoronamiento del imperio, que bien pudiera tener un símil con la situación de la Europa actual. “Se hace ese símil, pero el imperio romano duró mil años y con la prórroga del bizantino, 2.500 años. ¿Cuánto tiempo tiene la Unión Europea? Sólo decenios. Nos admira de Roma su perdurabilidad; y es de eso de lo que hay que aprender, de esa unidad administrativa, que a veces se reorganizaba, sí, pero que, con buen o mal gobernante, hasta en épocas convulsas mantenía esa administración conjunta de entidades tan diversas; la Unión Europea será fuerte y sus valores sobrevivirán en la medida que sepamos seguir todos juntos”.

Cree Posteguillo (Valencia, 1967) que el momento actual tendría su equivalente, en la historia del imperio romano, en “un periodo de cambio de dinastía, de los que Roma se salió en algún caso con inteligencia, como con Nerva Trajano, quien llevó los límites del imperio a su expresión máxima, pero demasiadas veces con guerras civiles; esperemos que Europa acierte ahora y nazcan líderes con la envergadura para conducir a la gente hacia la calma y la unión”.

Aquel imperio incluía también el norte de África: “Por vez primera, con Septimio Severo, lo dirigió un libio; pero es que Julia era de Siria, si bien a ella sí se la consideraba al inicio una peligrosa extranjera, en el marco del temor romano a la mujer oriental”, deja caer Posteguillo, con su seductora estrategia narrativa. “La mujer oriental no aceptaba el rol de comparsa, de sumisión femenina, como simbolizó Cleopatra; la sociedad romana era machista, pero aún así la mujer libre tuvo unos derechos, como el de divorcio, el aborto o el mantener fortuna propia, de las que no gozaron plenamente las mujeres hasta finales del XIX”.

Sobre la situación española, Posteguillo ya ha reconocido que el tema de Cataluña “no se arregla enviando legiones”, pero declina todo tipo de comentario más a partir de una premisa: “Cuando los presidentes de la Generalitat y del Gobierno opinen sobre mi novela, yo lo haré de su política; a ver si así conseguimos que lean; si lo hicieran, las cosas nos irían mejor”. A pesar de esa respuesta, siente que los escritores, en especial los de novela histórica --género que en España “viene a suplir una no muy buen tradición de divulgación histórica”--, tiene la posibilidad de dar respuestas “a dos preguntas vitales para la humanidad: de dónde venimos y adónde vamos; de lo segundo dan fe los de ciencia-ficción, que desde hace años hacen mayormente distopías, mientras los de novela histórica respondemos a la primera pregunta; ambos estamos intentado avisar de lo que viene”. Y con un punto de pesimismo, añade: “El siglo XXI es el XX acelerado y ya sabemos que acabó en una guerra mundial… Por ello, la peor Unión Europea es el mejor de los mundos posibles”.

Sí tiene un aire en la distancia corta, pero nadie diría que el césar de las novelas de romanos en castellano es profesor universitario en Castellón de literatura del XIX, momento en que la novela estalla y se convierte en el género de referencia. ¿Le sirve para sus libros? “Yo, por ejemplo, estoy utilizando la técnica de Tolstoi, cruzando varias historias, como hace en Guerra y paz”. Y se detiene: “Por las mañanas explico la cosa y por la tarde, en casa, intento aplicarla”. A un ritmo de dos años y medio por título, parece que le va saliendo.


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