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Ana Frank, Caso Abierto
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Mensaje Ana Frank, Caso Abierto 
 
Ana Frank, caso abierto

Los investigadores manejan nuevas hipótesis sobre la detención de la niña judía asesinada por los nazis. Las últimas pesquisas apuntan que fue una mujer la delatora



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Fotografías de pasaporte de Ana Frank, de mayo de 1939. CASA-MUSEO ANA FRANK DE ÁMSTERDAM

El arresto de Ana Frank es uno de los grandes misterios de la Segunda Guerra Mundial. La niña judía, cuyo Diario se ha convertido en un símbolo del Holocausto y es uno de los libros más difundidos de todos los tiempos, fue detenida el 4 de agosto de 1944 junto a las siete personas con las que se escondía en una casa del 263 de la calle Prinsengracht, en Ámsterdam. Aunque las certezas sobre lo que ocurrió esa mañana se acaban prácticamente ahí, las teorías sobre su detención nunca han dejado de publicarse y multiplicarse. La última acaba de aparecer en un libro y señala que la culpable de su arresto fue una mujer, Ans van Dijk, ejecutada por delatora por otros casos en 1948.

"Nunca creo que logremos una respuesta, pero las teorías siguen apareciendo cada año", explica el historiador holandés David Barnouw, uno de los grandes expertos en la historia de la niña alemana refugiada en Holanda, que acaba de publicar su último libro, The Phenomenon of Anne Frank (Indiana University Press, 2018). En el capítulo que dedica al arresto, escribe: "Ya no podemos reconstruir lo que ocurrió. Por ahora tendremos que conformarnos con eso". Sin embargo, Gertjan Broek, conservador de la Casa-Museo Ana Frank de Ámsterdam y autor de la investigación más completa sobre la detención de la niña, se muestra más esperanzado: "Si hubo un traidor es posible que él o ella acabe por ser descubierto".

Gertjan Broek realizó en 2016 para la Casa-Museo un trabajo en el que analizaba todas las fuentes disponibles y todas las hipótesis que se habían barajado durante las diferentes investigaciones de la captura. Hasta entonces siempre se había pensado que hubo un delator, primero porque así lo creía el padre de Ana Frank, Otto, el único de los escondidos que regresó de los campos de la muerte, y segundo porque en Holanda se produjeron muchos chivatazos contra judíos durante la guerra (también muchos otros fueron ayudados a esconderse por gentiles). Como explica Raul Hilberg en su clásico La destrucción de los judíos europeos (Akal), el estudio más minucioso realizado sobre el Holocausto, "si hubo un país en Europa del oeste donde los judíos no tenían ni una posibilidad sobre dos de sobrevivir, ese fue Holanda". En torno a 110.000 de los 140.000 judíos que vivían en Holanda fueron asesinados, el porcentaje más elevado fuera de Europa oriental.

Sin embargo, Broek ofrecía en su investigación una nueva hipótesis: que no hubo ninguna traición, sino que el grupo que detuvo a Ana Frank iba en busca de cupones de racionamiento falso y que, durante el registro se encontraron con la casa de atrás donde se escondían las familias Frank y Van Pels y Fritz Pfeffer. Uno de los argumentos es que no estaban en absoluto preparados para realizar un arresto masivo de judíos. Broek explica: "Mi investigación apunta a la posibilidad de que otras actividades ilegales, aparte de esconder judíos, fueron la razón por la que apareció la policía. Y sabemos que esas actividades tenían lugar en el edificio: dos comerciales de la compañía habían sido detenidos por traficar con cupones y comida y también estaba claro que entre sus clientes estaban las personas que ayudaban a Ana Frank y su familia".

El raid en la casa tuvo lugar a las 11.00 de la mañana y ni siquiera se sabe todos los que participaron en él. Sí que estuvo dirigido por un suboficial de las SS, Karl Silberbauer, que trabajó como policía en Viena después de la guerra y murió en libertad en 1974. La teoría de la traición se basa en una presunta llamada de teléfono que se recibió en la comandancia de las SS en Ámsterdam el 4 de agosto de 1944. El problema es que la persona que cogió el teléfono murió en 1945 sin haber sido nunca interrogado.

Gerard Kremer, de 70 años, hijo de un miembro de la resistencia en Ámsterdam, propone otra hipótesis en su libro que acaba de salir en Holanda, De achtertuin van het Achterhuis (El patio trasero del anexo secreto): que su padre vio a Van Dijk hablar con oficiales nazis sobre una casa en Prinsengracht a principios de agosto de 1944. El nombre de Ans van Dijk, que reconoció haber delatado a 125 personas, ya había salido en otras investigaciones, por ejemplo en la del periodista holandés Sytze van der Zee en su libro de 2010 ¿Quién delató a Ana Frank? Sin embargo, la investigación de Broek considera que nunca ha habido pruebas concluyentes contra ella en el caso de la niña judía.

Con todos los posibles sospechosos y todos los que estuvieron directamente relacionados con la detención de Ana Frank fallecidos, la inteligencia artificial puede ofrecer una última oportunidad. El exagente del FBI Vince Pankoke ha abierto lo que llama un caso frío para revisar de nuevo, utilizando Big Data para buscar todo tipo de referencias cruzadas utilizando toda la documentación disponible del caso, desde registros de teléfono hasta otras órdenes de arresto en la misma zona y de las mismas personas que detuvieron a Ana Frank —la de la calle Prinsengracht nunca ha aparecido—. En la Feria de Londres, celebrada a principios de mayo, se anunció un acuerdo con Harper Collins para publicar en 13 idiomas, entre ellos el castellano, un libro, The Cold Case Diary, sobre esta nueva investigación, tal vez la última oportunidad para esclarecer el caso.



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Original del diario de Ana Frank, expuesto en la Casa-Museo. En vídeo, declaraciones de Ronald Leopold, director de la Casa de Ana Frank.  Ver vídeo


La memoria del Holocausto

Ana Frank murió a los 15 años en el campo nazi de Bergen Belsen en febrero de 1945. Cuando su padre regresó de los campos, el único superviviente de la familia, dos personas que les ayudaron a esconderse, Miep Gies y Bep Voskuijl, le entregaron los papeles que habían escamoteado después de la detención, entre ellos sus dos diarios. Uno fue escrito en forma de cartas para sí misma y otro con la intención de ser, tal vez, publicado alguna vez. Sus últimas anotaciones fueron el 1 de agosto, tres días antes de la detención. 74 años después de su muerte, se ha convertido en uno de los libros más importantes y leídos del mundo y en un símbolo del horror del nazismo.

"Fue una niña charlatana, ingeniosa e inteligente", explica el escritor Eduardo Alonso, que acaba de publicar una versión de su historia, Ana Frank. La memoria del Holocausto (Vicens Vives). "Su Diario es un desdoblamiento epistolar con una confidente inventada para contarle las incidencias cotidianas de dos años de encierro, sus estados de ánimo, las confusiones de la adolescencia, el descubrimiento del primer amor, atenazada por el miedo y los horrores de la guerra. Elie Wiesel, unos meses mayor que ella, superviviente de Auschwitz, dijo al recoger el premio Nobel de la Paz: 'No somos responsables del pasado, pero sí de cómo lo recordamos'. Ana Frank es la memoria del Holocausto".


elpais.com
 




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Mensaje Re: Ana Frank, Caso Abierto 
 
El ‘Diario de Ana Frank’ se acerca a las generaciones actuales

La pieza incluye por primera vez los pasajes censurados por Otto, el padre de la famosa víctima del Holocausto



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Ana Frank y su hermana Margot, en la playa de Zandvoort en 1937. / Archivo de Ana Frank

Una nueva adaptación teatral del Diario de Ana Frank está a punto de aparecer en escena. Titulada Anne, la obra incluye por primera vez los pasajes censurados tras la Segunda Guerra Mundial por el padre de la niña. Los encargados de actualizar uno de los libros más reconocibles del Holocausto son el matrimonio formado por los escritores holandeses Leon de Winter y Jessica Durlacher. Hijos ambos de supervivientes del horror nazi, han aceptado el encargo del Fondo de Ana Frank de Basilea (Suiza), dueño de los derechos de autor. El estreno está previsto para el próximo 8 de mayo en el nuevo Teatro Ámsterdam, erigido para acoger la obra.

El paso de la niñez a la adolescencia de Ana Frank, que murió de tifus en 1945, a los 15 años, en el campo de concentración germano de Bergen-Belsem, se produjo durante los dos años de escondite en la capital holandesa. Sus padres y hermana, además de otras cuatro personas, se ocultaron en la parte de atrás de un edificio de los canales, y en sus escritos hay algunas críticas contra su madre. También queda claro su despertar al amor y sus sentimientos hacia Peter, el hijo del matrimonio que estuvo con ellos. Delatados, de los campos de concentración solo regresó Otto Frank, el progenitor. El Diario fue rescatado por Miep Gies, una amiga de la familia, y Otto consiguió publicarlo en 1950. Suprimió, eso sí, las entradas que consideró comprometidas. Poco podía imaginar entonces que acabarían vendiéndose, en diversas traducciones, unos 35 millones de ejemplares.


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Ana Frank y su amiga Sanne, en la plaza Merwedeplein.

“La adaptación acerca al público actual, sin vulnerarlas, las palabras de Ana”, han asegurado De Winter y Durlacher. El Diario completo apareció en 1995 pero no había sido representado así en escena. Imagine Nation, la productora holandesa, ha querido añadir “momentos del periodo anterior al escondite, y también posteriores a la deportación”. Es más de lo recogido por la propia niña, y esta parte adicional se apoyará en los avances escenográficos del teatro. “La historia necesita ser contada de nuevo a cada generación, y el Fondo de Basilea ha querido darle un baño contemporáneo acorde con su misión educativa”, señalan sus portavoces.

La primera versión recortada del Diario sirvió para que los dramaturgos estadounidenses Frances Goodrich y Albert Hackett —matrimonio como sus colegas holandeses— firmaran una obra de teatro. Estrenada en Nueva York en 1955, tuvo gran éxito y les valió el Premio Pulitzer. En 1958, Hollywood encargó al director George Stevens una película, titulada El Diario de Ana Frank, que dio el espaldarazo definitivo a la historia. La actriz Audrey Hepburn, de padre británico y madre holandesa, recibió el guion, pero rechazó el papel protagonista. Nacida el mismo año que Ana, le recordaba sus propias penurias durante la Segunda Guerra Mundial, que pasó en la ciudad holandesa de Arnhem, ocupada por las tropas nazis.


Isabel Ferrer / elpais.com
La Haya 13 MAR 2014



MÁS INFORMACIÓN


Investigación sobre la muerte de Ana Frank

Ana Frank ‘revive’ en Ámsterdam

Amsterdam reconoce su deuda con los judíos víctimas del Holocausto

Ana Frank no es una marca, es una tragedia




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La localización de Ana Frank


Los nazis pudieron descubrir a Ana Frank por casualidad y no por una traición

Un nuevo estudio apunta que la menor judía y su familia no fueron delatados sino localizados por agentes que investigaban el estraperlo



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Ana Frank. / AP - Quality

Ver vídeo

El escondite de Ana Frank y su familia en el trastero de una casa de los canales de Ámsterdam fue descubierto por los nazis el 4 de agosto de 1944. Aunque sin confirmación oficial, se presumía hasta hoy que les traicionó un informador pagado por los ocupantes. Sin embargo, una nueva investigación efectuada por la Fundación que gestiona la casa-museo dedicada en la ciudad a la joven autora del famoso Diario, apunta a una casualidad, y no a una delación, como origen de la tragedia. Según el investigador Gertjan Broek, los agentes que entraron en el número 263 de la calle Prinsengracht, en el centro antiguo de la ciudad, “iban detrás del tráfico de cartillas de racionamiento y la contratación ilegal de trabajadores”. Además, incide en que el policía holandés que participó en el arresto, Gezinus Gringhuis, "estaba asignado al departamento de delitos económicos, no a la búsqueda de judíos ocultos”.

Broek apuntala su teoría con sendos detalles. Dice que una vez dentro del edificio que servía de tapadera a la familia Frank y a otras cuatro personas, los gendarmes tardaron dos horas en salir; "demasiado tiempo si sabían que había judíos ocultos”, sostiene. A principios de 1944, fueron arrestados dos traficantes de bonos de comida que habían trabajado en ese mismo número. La propia Ana se hizo eco del suceso en su Diario, donde escribió que después resultó muy difícil conseguir alimentos. Lo más probable, sigue Broek, es que durante el registro del inmueble acabaran encontrando la estantería que tapaba las escaleras de acceso al trastero. Arriba, ocho personas perseguidas llevaban dos años juntas tratando de evitar al invasor.

Tras ser descubiertos, fueron enviados a los campos de concentración. Sólo regresó Otto Frank, el padre de Ana. La adolescente, su madre, Edith, la hermana mayor, Margot, el matrimonio Van Pels con su hijo, Peter, y el dentista Fritz Pfeffer, perecieron entre 1944 y 1945.


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Monumento a Ana y Margot Frank en Bergen-Belsen.  / sean gallup getty

El estudioso señala, además, que la posible llamada de un supuesto soplón a los gendarmes mientras estos registraban el edificio es poco probable. “En 1944 muchas conexiones telefónicas habían sido cortadas, y los números de los servicios secretos no estaban al alcance de cualquiera”, dice. Entre los posibles chivatos señalados por otros escritores figura Tonny Ahlers, miembro del Movimiento Nacional Socialista de Holanda. Es el sospechoso número uno para Carol Ann Lee, biógrafa de Otto Frank. Otra de las posibles delatoras es Nelly Gies, hermana de Miep, la amiga de la familia de Ana que les ayudó. A Nelly no le gustaba que Miep escondiera judíos, pero todos ellos fueron interrogados después de la II Guerra Mundial sin que pudieran formularse acusaciones firmes.

La casa-museo de Ana Frank subraya que su nuevo estudio no pretende cegar la vía de la presunta denuncia, aunque apunta que después de varias décadas de búsqueda por ese lado, no se ha obtenido respuesta, tal y como ha dicho Ronald Leopold, director de la Fundación. Al centrarse en la entrada de la policía, y en el relato mismo de Ana Frank sobre los días anteriores, pretenden “animar a otros investigadores a rastrear nuevas pistas para poder contar toda la historia de Ana Frank”.

Confinadas en el campo de Bergen-Belsen (norte de Alemania), Ana y Margot murieron con pocos días de diferencia, posiblemente hacia febrero de 1945, y fueron enterradas en una fosa común. El 15 de abril de ese año, los soldados británicos aliados liberaron el campo, quemado luego para contener una epidemia de tifus.


Publicado el 17 de diciembre de 2016 / elpais.com / FUNDACIÓN ANA FRANK / REUTERS




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La carta olvidada de Ana Frank

La alemana inició una relación epistolar con una niña de un remoto pueblo de Iowa. El nazismo frustó la amistad. Esta es la historia



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Ana Frank.

Ana Frank muere todos los días. Basta que alguien la nombre, lea o simplemente se quede mirando su sonrisa adolescente para que la historia se vuelva una puñalada y traiga a la memoria el horror sin fin de Auschwitz y Bergen-Belsen. Mil veces contada, su vida es una fuente inagotable para el recuerdo, pero también para la sorpresa. A lo largo de décadas, no han dejado de aparecer cabos poco conocidos de su corta existencia. Uno de los más insospechados se oculta en Danville (Iowa). Allí, la alemana dejó una huella indeleble. Una amistad frustrada que esta localidad de 934 habitantes se ha dispuesto a rescatar del olvido con una pequeña exposición. Esta es su historia.

Finales de 1939, en Danville. La maestra Birdie Mathews ha contactado con la Escuela Montessori de Amsterdam para iniciar una correspondencia entre los escolares. Mujer inquieta y querida en este pueblo agrícola, ofrece a sus alumnos una lista de nombres. Juanita Wagner, de 10 años, escoge a una chica de su edad. Se llama Annelies Marie Frank.
 

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Juanita Wagner.

Juanita le escribe una carta sencilla. Cuenta que vive con su madre y su hermana Betty Ann. Son granjeros. El Misisipi queda cerca y su padre ha muerto.
La respuesta, en inglés, tiene 294 palabras y está fechada el 29 de abril de 1940. Un lunes. En ella, Ana Frank ofrece un boceto cándido de su mundo. “Margot y yo somos los únicos niños de la casa. Nuestra abuela vive con nosotros. Mi padre tiene una oficina y mi madre está ocupada en casa”. En la misiva le pide a Juanita una foto –“me gustaría saber cómo eres”­­- y le da la fecha de su cumpleaños: el 12 de junio. Se despide como su “amiga holandesa” y le adjunta una postal de Amsterdam. “Tengo 800, las colecciono”.

En ningún momento explica que su familia se ha refugiado en Holanda huyendo del nazismo. Tampoco que es judía ni que ha estallado la Segunda Guerra Mundial. Si lo ocultó o simplemente no era importante en su universo, nunca se sabrá. Y esa ausencia dota a la misiva de un efecto terrorífico. Ese vacío habla de un porvenir que aún era pleno y que no conocía la barbarie. Es la carta de una niña a otra niña. De dos universos donde el día y la noche estaban hechos para vivir. No para sufrir.


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La carta de Ana Frank a su amiga Juanita Wagner.

Juanita contestó emocionada. Pero nunca recibió respuesta. En las largas noches de Iowa se preguntó más de una vez qué habría ocurrido. Y lo ocurrido, luego lo sabría, aún estremece al mundo.

Doce días después de enviada la misiva, Hitler invadió Holanda. Los Frank quedaron otra vez a merced del nazismo. Perdieron su empresa y tuvieron que llevar a las niñas a un colegio solo para judíos. Se les prohibió viajar en tranvía, coche y bicicleta, así como ir al cine, teatros o jardines públicos. No podían hacer deporte y tenían que lucir la estrella de David. No eran arios, no eran humanos y cuando en julio de 1942 los nazis llamaron a la hermana mayor, Margot, para internarla en un campo de trabajo, el padre decidió ocultar a la familia. Lo que sucedió después es bien conocido y lo inmortalizó Ana Frank en sus diarios.

El escondite se mantuvo incólume dos años, hasta que el 4 de agosto de 1944, la Gestapo les descubrió. El destino se abismó. Todos, menos el padre, perecieron. Ana Frank pasó por Auschwitz y recaló en Bergen-Belsen. Los últimos que la vieron la recuerdan calva y esquelética, arropada solo con una manta. En marzo de 1945, con 15 años, murió de tifus. Apenas un mes después el campo fue liberado por los británicos.

Acabada la guerra, el padre recuperó los diarios y los publicó. La carta, en cambio, se perdió en el olvido. No fue hasta 1956 cuando Juanita y Betty Ann, al escuchar en la radio un programa sobre Ana Frank, cayeron en la cuenta de quién les había escrito. Tras años guardándolas, en 1988 las subastaron. Un comprador anónimo las adquirió por 165.000 dólares y las donó al Centro Simon Wiesenthal de Los Ángeles. Allí siguen.

En la remota Danville, muertas las hermanas Wagner, el recuerdo de la frustrada amistad entre Juanita y Ana es la conexión con la historia universal. “Para nosotros, es muy importante, por eso hemos preparado esta exposición. Contamos la correspondencia y las vidas de las dos niñas y sus mundos”, explica a este periódico Janet Helser, impulsora de la muestra. La exhibición se aloja en dos pequeñas salas del museo local. Tienen fotografías y audios, a los que en un futuro se quiere añadir, en honor a Ana Frank, 1,5 millones de postales. La cifra no es casual. Es el número de niños que murieron en el Holocausto.


Publicado el 23 de abril de 2018 / elpais.com / FUNDACIÓN ANA FRANK / REUTERS
 




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Mensaje Re: Ana Frank, Caso Abierto 
 
Dos páginas inéditas del diario de Ana Frank muestran su curiosidad por el sexo

Un procedimiento fotográfico digital permite descubrir sus referencias a las relaciones y la prostitución



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Las dos páginas que tapó Ana Frank con papel de estraza ahora reveladas. En vídeo, las declaraciones del director del museo... Ver vídeo

Las páginas 78 y 79 de Kitty, el nombre dado por Ana Frank a su primer diario, con tapa de cuadros rojos, que recibió el 12 de junio de 1942, por su cumpleaños, eran un enigma. Con tachones y papel de estraza pegado encima resultaba imposible leerlas. Hasta ahora. Gracias a un procedimiento fotográfico digital, la fundación que lleva su nombre en Ámsterdam ha presentado este martes unos pasajes en los que la adolescente, de 13 años, se preguntaba qué haría si alguien le pidiese que le instruyese "sobre asuntos de sexo". "¿Cómo iba a hacerlo? Esta es la respuesta", escribe. Son reflexiones propias de su edad que arrojan nueva luz sobre su personalidad.

Ambas páginas fueron descubiertas en 2001, cuando fueron escaneados todos los manuscritos de Ana Frank. Están fechadas el 28 de septiembre de 1942, cuando llevaba dos meses oculta de los nazis junto con su familia y otros tres amigos de sus padres. Todos vivían en la parte de atrás de una casa de los canales de la capital holandesa y en noviembre llegaría otro conocido. A pesar de la situación, “Ana no pierde la curiosidad de los adolescentes sobre la sexualidad”, según Ronald Leopold, director de la fundación. Y como la chica tenía dotes para la escritura, mezcla bromas sobre lo que imagina que puede estar pasando fuera con sus anhelos más íntimos. En la primera página, anuncia que piensa "plasmar bromas obscenas". Como esta: "¿Sabes por qué hay chicas de las Fuerzas Armadas alemanas en Holanda? Para servir de colchón a los soldados". La burla produce cierta incomodidad, dada la ocupación nazi del país, pero muestra que Ana era una niña como las demás. "Este tipo de chanzas sucias son clásicas de su edad, y es imposible evitar una sonrisa al leerlo", asegura Frank van Vree, director del Instituto para el estudio de la Guerra, el Holocausto y el Genocidio (NIOD, en sus siglas en neerlandés), que ha colaborado en el trabajo.

Con la sexualidad, Ana se pone seria. En la segunda página se hace la pregunta del principio. ¿Cómo podría responder ella a una pregunta sobre sexo? Luego analiza la llegada de la regla, hacia los 14 años, y sus consecuencias, un tema que aparece en otro momento del texto. "Es un signo de que una chica está lista para tener relaciones con un hombre. Pero eso no se hace antes del matrimonio. Después, sí. También se puede decidir [a partir de entonces] si se quiere tener niños o no. Si es que sí, el hombre se echa sobre la mujer y deja su semilla en la vagina de ella. Todo sucede con movimientos rítmicos”. Cuando la pareja decide evitar los niños, “la mujer toma medidas internas y eso ayuda”. “Puede fallar, claro, pero si de verdad quieres hijos, a veces no es posible. Al hombre le gustan estas relaciones y las desea; la mujer algo menos, pero también”.
 

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Ana Frank, en una fotografía de diciembre de 1941. FUNDACIÓN ANA FRANK

La prostitución y la homosexualidad aparecen asimismo en estas páginas, con ingenuidad. “Si los hombres son normales, van con mujeres. Por la calle, hay mujeres que hablan con ellos y entonces se van juntos. En París, hay casas muy grandes para eso. Papá ha estado allí. El tío Walter no es normal. Hay chicas que venden esta relación”.

El Instituto Huygens para la Historia Holandesa ha participado también en este esfuerzo, y sus portavoces señalan que “lo más probable es que Ana misma pegara las páginas”. Otto Frank, el padre, fue el único superviviente del Holocausto de su familia. La madre y la hermana murieron, como Ana en los campos de concentración. En 1947, antes de la publicación del Diario, él censuró cinco páginas en las que la niña hablaba de las rencillas entre sus padres y la difícil relación con su madre. En 1998, fueron añadidas a una edición considerada completa. El Diario de Ana Frank ha sido traducido a 70 lenguas y publicado en 60 países, según su fundación.


Publicado el 18 de mayo de 2018 / elpais.com / FUNDACIÓN ANA FRANK / REUTERS
 




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Mensaje Re: Ana Frank, Caso Abierto 
 
La burocracia retrasó el visado de Ana Frank

La documentación para huir a Estados Unidos se perdió en el bombardeo nazi de Róterdam y después cerró el consulado



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La familia Frank, desde la izquierda, Margot, Otto, Ana y Edith, en Ámsterdam en 1941. / The Granger Collection

Estados Unidos no rechazó, como se creía hasta ahora, la solicitud de asilo de Otto Frank, el padre de Ana Frank, la autora del famoso diario. La petición estuvo dos años en una lista de espera, para luego perderse en el bombardeo que destruyó Róterdam el 14 de mayo de 1940, al tiempo de la invasión nazi de Holanda. El consulado americano de la ciudad fue uno de los edificios dañados y Otto, que llevaba desde 1938 intentado emigrar, tuvo que mandar de nuevo toda la documentación pidiendo un visado. Trató de ir a Cuba después, también sin éxito. Una investigación conjunta de la Casa de Ana Frank, en Ámsterdam, y el Museo para la Memoria del Holocausto de Washington ha desvelado la penosa combinación de “burocracia, guerra y tiempos”, que abocó a la familia Frank a esconderse en 1942. El 4 de agosto de 1944 fueron descubiertos y enviados a los campos de concentración. Solo sobrevivió el padre.

“Me veo obligado a emigrar y Estados Unidos es el único país al que podemos ir”, le escribió Otto el 30 de abril de 1941 a Nathan Strauss, un amigo suyo, residente en Nueva York. Entonces había ya miles de personas intentando cruzar el Atlántico en esa dirección, y los visados solo se concedían una vez al año.

La documentación exigida era abundante y difícil de obtener, porque incluía cartas de recomendación de amigos o familiares establecidos en suelo estadounidense. Incluso con todo el papeleo en orden se acumulaban los rechazos, sin olvidar otro factor. Como Estados Unidos carecía de una política de asilo concreta, “la tendencia era no aceptar a demasiados refugiados judíos (…) y si bien no fueron repelidos por las autoridades, la barrera de la burocracia desbarató sus planes”, señala Annemarie Bekker, portavoz de la Casa de Ana Frank.

En 1941, Washington cerró todos sus consulados en Alemania, y esta hizo otro tanto con los americanos. Los investigadores han descubierto que Otto Frank nunca pidió un certificado de buena conducta, uno de los documentos clave para obtener el visado. Por eso concluyen que su solicitud nunca fue estudiada, y no hubo rechazo sino mala suerte. Otro intento de la familia de Ana era llegar a través de Cuba, pidiendo permiso a sus diplomáticos, pero se frustró ese mismo año tras el bombardeo japonés de Pearl Harbour, y la entrada de EE UU en la II Guerra Mundial.

Caso abierto

A la vista de la situación, cuando Margot Frank, la hermana de Ana, recibió el 5 de julio de 1942 una orden de deportación firmada por la Gestapo, la familia decidió ocultarse. Lo hicieron al día siguiente, luego les acompañó un matrimonio amigo con su hijo y otro escapado. Estuvieron escondidos durante dos años en la parte de atrás de las oficinas del padre en los canales de Ámsterdam. Allí, Ana escribió su diario de tapas de cuadros rojos donde relató sus vivencias de adolescente. Tenía 13 años cuando desapareció intentando sobrevivir y 15 cuando falleció, junto con Margot, en el campo de concentración de Bergen-Belsen, en Alemania. Su madre pereció en Auschwitz.

A pesar de que la vida de Ana Frank sigue dando sorpresas, la identidad del posible delator que los descubrió, o las circunstancias que llevaron a los nazis a encontrarles no están aún claras. El suyo es un caso abierto: con un vecino holandés necesitado de dinero o una mujer, Ans van Dijk, ejecutada por otras delaciones en 1948, entre los candidatos. Su diario sigue siendo objeto de estudio y de dudas sobre la verdadera autoría. Desde la muerte de Otto Frank, en 1980, a los 90 años, la Casa de Ana Frank tomó el testigo ante los que niegan su autenticidad.


Isabel Ferrer / elpais.com
 




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Mensaje Re: Ana Frank, Caso Abierto 
 
Este diario que nos relata Ana Frank me ha parecido muy duro ya que casi todo lo que cuentan son desgracias y penas suyas. Por duro que nos aya parecido a todos los que lo hemos leído esto es lo que paso y no lo podemos ocultar, y lo que mucha gente sufrió. Hay mucho que decir de esta niña que pasa a ser mujer, ella misma ve sus cambios, y poco a poco puede ir haciéndose su opinión de las cosas y mantener una conversación con un adulto como su padre. Defiende su opinión y cuando es conveniente se calla y escucha, y así aprende de los demás.
 



 
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