Sotheby’s de Londres la sacará a subasta y estima que puede alcanzar 12 millones de euros - Algunos expertos discrepan sobre su autoría
«Santa Rufina» fue adquirida por un coleccionista anónimo en 1999. Santa Rufina es la hermana olvidada de Santa Justa, de Diego Velázquez
El próximo 4 de julio, en el contexto de una subasta de pintura antigua que tendrá lugar en la sede londinense de la firma Sothebys, saldrá a pujas la «Santa Rufina» de Velázquez para la que se maneja una estimación previa de 9 a 12 millones de euros. Adquirida el 29 de enero de 1999 por un coleccionista anónimo londinense, que mejoró los dos millones de euros de su precio de salida hasta rebasar el umbral de los siete millones de euros, esta tela ha permanecido desde entonces lejos del ojo público con excepción de su exhibición en el Palacio Rúspoli de Roma hace seis años.
Como pintor de la corte de Felipe IV, Velázquez se dedicó principalmente a retratar la familia real española, y sólo ocasionalmente a otros miembros de la realeza europea, lo que justifica que el grueso de su producción esté en el Museo del Prado, con lo que esta Santa Rufina es una de las pocas obras que se conservan en manos privadas.
Una notable copia. El velo de la polémica ha rodeado la catalogación de esta pieza, y en ambos extremos se han posicionado expertos de reconocido prestigio. Jonathan Brown, catedrático de Historia del Arte en el Institute of Fine Arts en la Universidad de Nueva York, pone en tela de juicio la autoría del genio sevillano, concediendo que «pudiera tratarse de una notable copia de su taller», mientras que dos artistas, a la sazón miembros del Comité de Adquisiciones del Museo del Prado, como Antonio López y el escultor Julio López Hernández, manifestaron idénticas dudas.
López Hernández justificó su recelo diciendo que «el cuadro es excesivamente meloso, acicalado, y con el fondo muy retocado», especificando además que «la articulación del antebrazo con la muñeca no es correcta». Por su parte, Antonio López declaró que «tengo la sensación de que es Velázquez pero no veo su mano. Quizá podría tratarse de la copia de un original desaparecido» y definía las características del pintor como «el extraordinario poder de la representación, la nítida manera de dibujar, el color nada confuso, y nada de esto se aprecia en este cuadro». Los barnices oxidados, los fondos con ligeros desgastes cromáticos y los repintes en la parte inferior, eran las carencias más acusadas de la Santa Rufina, que hoy, tras una cuidadosa limpieza, ha revelado las texturas, los colores y el contraste de luz y sombra que caracterizaban a Velázquez.
Hace ahora ocho años, con motivo de aquella venta, Carmen Garrido, conservadora del Museo del Prado y experta en Velázquez, elaboró un informe técnico en el que avalaba la atribución al pintor sevillano. Garrido argumentaba que «estudié la obra en 1993 en mi departamento del Museo del Prado y, por los análisis de los pigmentos y las radiografías, estoy en condiciones de asegurar que tanto por la técnica desarrollada como por la estética ha salido de la sabia mano de Velázquez porque los cuadros velazqueños dan una imagen especial en radiografía».
Anterior al viaje a Italia.En esta ocasión, Sotheby’s anuncia que tras un análisis técnico pormenorizado, el profesor Alfonso Pérez Sánchez, antiguo director del Museo del Prado y reconocido experto en Velázquez, ha redactado un informe sobre el óleo favorable a la autoría del autor de Las Meninas, destacando muchas similitudes entre esta obra y otras de la misma época, haciendo referencia, entre otros detalles, a la preparación del lienzo y el tono verde tan particular del vestido.
Para Pérez Sánchez «Es Velázquez. Es un cuadro que se sitúa perfectamente en la carrera del pintor, tiene un emplazamiento fácil de fijar en relación con las pinturas que realiza antes de su viaje a Italia. Además hay una serie de documentos que lo sitúan con bastante precisión».
La Razón
