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<title>Galería de Museos y Palacios</title>
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	<title>Galería de Museos y Palacios</title>
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<title>Galería de Museos y Palacios :: RE: MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros</title>
<link>http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146414#p146414</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 15:32:08 GMT</pubDate>
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<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/profile.php?mode=viewprofile&amp;amp;u=50&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;j.luis&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros&lt;br /&gt;Publicado: Sábado, 18 Mayo 2013, 17:32 (GMT 2)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="post-text"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:24px;&quot;&gt;El Prado a través de una cerradura&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:14px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0026ff;&quot;&gt;'La belleza encerrada' ofrece una historia alternativa de la colección en 281 obras de pequeño formato&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muestra está comisariada por la conservadora Manuela Mena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El recorrido va de Fra Angelico a Fortuny e incluye piezas de Durero, Patinir Rubens o Goya&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_1368711027_728463_1368712028_noticia_grande.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_1368711027_728463_1368712028_noticia_grande.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘Diana y sus ninfas cazando’, de Pedro Pablo Rubens. Óleo de 27,7 x 58 cm. (1636–1637). Otro ejemplo de preciosismo, refinamiento del color y singulares detalles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si Dios está en los detalles, la nueva muestra del Prado, La belleza encerrada. De Fra Angelico a Fortuny, alberga aspiraciones realmente divinas. Propone, con el apoyo de la Fundación BBVA, algo así como una historia alternativa del museo, entre los siglos XIV y XIX, a través de 281 obras de pequeño formato (y no tanto) escogidas por la conservadora Manuela Mena, la más veterana del lugar, entre las cerca de mil que la comisaria calcula dentro de esa categoría en el Prado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunas son de sobra conocidas: ahí está Durero en la segunda de las 17 salas, mirando de medio lado en su inmortal autorretrato o, a su lado, el pobre viejo barbudo de Patinir, con la suerte irremediablemente echada y a medio camino por la laguna Estigia, o las visiones de la romana villa Médici de un tal Velázquez. Otras, la mitad, apenas se han visto; emergen o bien del mítico Prado oculto, esos almacenes que últimamente no ganan para húmedas sorpresas, o bien del Prado disperso, conjunto de obras que la pinacoteca tiene repartidas por museos e iglesias de España.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están los últimos fichajes, como la tabla francesa del siglo XV La oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans o un paret de reciente adquisición, y las inesperadas sorpresas: el conjunto primorosamente restaurado de bocetos de Rubens para la Torre de la Parada, pabellón de caza de Felipe IV, o la adjudicación de un Cristo atado a la columna al catálogo del pintor de la órbita sevillana de Murillo Cornelio Schut, posible tras una limpieza a fondo que permitió descubrir las iniciales C. S.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conjunto ha pasado la ITV de los talleres de la pinacoteca; obviamente, el detalle solo se aprecia si las obras están en perfecto estado de revista. La limpieza (“la belleza también está encerrada bajo los barnices”, advierte Mena) no es la única arma empleada por la conservadora para hacer aflorar los detalles. Le asiste la organización de los espacios: las enormes salas de la planta baja de la ampliación se compartimentan en 17 pequeños gabinetes de organización temática y discurso cronológico (“la cronología afecta al arte como nos afecta a nosotros… desgraciadamente”, continuó la comisaria). También ayudan el azul turquesa de las paredes (que en ocasiones se agujerean para enfocar las miradas y permitir que las perspectivas crucen furtivas de unas salas a otras) y otros ingenios expositivos, como la colocación de piezas en lugares abuhardillados o el efecto más especial de todos: una dieciochesca cámara oscura en la que al final de un agujero aguarda Muchacha durmiendo, flamante óleo sobre lámina de cobre de Luis Paret y Alcázar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sensación creada es la de un pequeño Prado dentro del Prado, cuyas dimensiones se reproducen a escala en una maqueta original del palacio presentada por Juan de Villanueva a finales del siglo XVIII. En la muestra, el armatoste de madera incorpora una mirilla a través de la que se enfoca Un garrochista. El guiño está servido: este cuadro de gabinete de Goya fue el primero en entrar en las colecciones del museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como en el grande, Goya dispone en el Prado chico de su propio espacio, al igual que Rubens, Paret o Tenniers y sus inquietantes dibujos de monos haciendo de hombres. Porque a diferencia de en la pinacoteca mayor, en la menor los protagonistas no son los reyes y los nobles, sino los mártires, los extranjeros, las oropéndolas y hasta los unicornios que Mena rastrea, según su confesión, en varios de los cuadros expuestos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muestra es también un recorrido por la historia de las técnicas del pequeño formato, que echó a andar en la Edad Media con los altares portátiles y como acompañamiento a los retablos en las secuencias descritas por las predelas. Así es en La Anunciación, de Fra Angelico, colgado a una altura mayor de la habitual para llamar la atención sobre esos detalles inferiores. Luego llegarían las tablas, los óleos sobre cobre, las pinturas de gabinete, las pizarras de Del Piombo y los bocetos que de medios pasaron a ser fines en sí mimos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hemos decantado la grandeza y la calidad de las piezas maestras del Prado como los buscadores de oro”, proclama el director Miguel Zugaza, que tuvo la idea de la muestra hace algo más de dos años. Pese a que, como recordó Mena, “una exposición no se improvisa en dos días”, parece inevitable observar la propuesta desde la perspectiva de la crisis, que obliga a los grandes museos a replantearse su política de exposiciones temporales y tirar de fondo de armario incluso, como es el caso, para sus grandes apuestas de la temporada. “Bendita sea la crisis si nos permite centrarnos en lo bueno que atesoramos”, zanja Zugaza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante las adversidades, la pinacoteca ofrece la receta del detalle también en el catálogo, excepcionalmente editado en formato pequeño. Porque milagros económicos para las finanzas de un museo como el reciente descubrimiento de la Gioconda del Prado —presente en otro guiño en la exposición en una postal de época que cierra el recorrido y fue firmada por el comprador el 21 de agosto de 1911, mismo día del célebre robo de su prima del Louvre— no se obran todos los días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:14px;&quot;&gt;Para disfrutar de cerca&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_01_1368889108_408556.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_01_1368889108_408556.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘La Oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans’, anónimo francés, obra recién adquirida por la pinacoteca española, una de las joyas de la exposición 'La belleza encerrada'. Temple sobre tabla, 56,5 x 42 cm, (1405–1408). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_02_1368889184_626738.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_02_1368889184_626738.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘El tránsito de la Virgen’, de Andrea Mantegna. Tabla de 54,5 x 42 cm. (1462). La mayoría de las piezas expuestas tienen un formato reducido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_03_1368889299_705296.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_03_1368889299_705296.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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‘Extracción de la piedra de la locura’, de El Bosco. Óleo sobre tabla, 48,5 x 34,5 cm. (1500–1510). El neerlandés es uno de los maestros escogidos para la muestra. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_04_1368889342_906466.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_04_1368889342_906466.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘San Juan Bautista con el Cordero’, de Andrea del Sarto. Óleo sobre tabla, 23 x 16 cm. (1510). Las obras de esta exposición se disfrutaron en su origen sobre todo en palacios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_06_1368889463_850601.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_06_1368889463_850601.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘El alquimista’, de David Teniers. Óleo de 32 x 25 cm. (1631–1640). La comisaria de la muestra es Manuela Mena, jefe de Conservación del siglo XVIII y Goya del Prado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_05_1368889414_198765.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_05_1368889414_198765.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘Vista del jardín de la Villa Medici en Roma’, de Diego Velázquez. Óleo sobre lienzo, 48,5 x 43 cm. (1630). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_08_1368889624_833785.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_08_1368889624_833785.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘Muchacha durmiendo’, de Luis Paret y Alcázar. Óleo sobre lámina de cobre, 19 x 15 cm. (1770–1799). Una pequeña obra que en la exposición se ha introducido en una cámara oscura para su original observación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_11_1368889810_298388.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_11_1368889810_298388.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'Desnudo en la playa de Portici', de Mariano Fortuny. Óleo de 13 x 19 cm. (1874). La mitad de las obras expuestas no se han visto con regularidad en el Prado en los últimos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_09_1368889694_666321.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_09_1368889694_666321.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El paseo de las delicias', de Francisco Bayeu. Óleo de 37 x 56 cm. (1784-1785). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_10_1368889756_674634.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_10_1368889756_674634.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'La pradera de San Isidro', de Francisco de Goya. Óleo de 41,9 x 90,8 cm. (1788). La cantidad de obras que posee el Museo del Prado del artista aragonés le ha reservado una sala propia en esta muestra. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fuentes: elpais.com / museodelprado.es&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/images/smiles/plas.gif&quot; alt=&quot;&quot; /&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;color: #000cff;&quot;&gt;Otra gran exposición temporal que monta el Prado, y esta vez con recursos propios, muchas obras habitualmente no están expuestas, sino al abrigo de los almacenes de la pinacoteca madrileña.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;quot;La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Nicolas Poussin&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
</description>
<dc:creator>j.luis</dc:creator>
<dc:subject>Galería de Museos y Palacios</dc:subject>
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<item>
<title>Galería de Museos y Palacios :: RE: MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros</title>
<link>http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146413#p146413</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 15:31:01 GMT</pubDate>
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<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/profile.php?mode=viewprofile&amp;amp;u=50&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;j.luis&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Extranjeros&lt;br /&gt;Publicado: Sábado, 18 Mayo 2013, 17:31 (GMT 2)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="post-text"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:24px;&quot;&gt;Los otros mundos que están en éste&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:18px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;'La belleza encerrada'. De Fra Angelico a Fortuny', una exposición de más de 250 pinturas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50___el_paso_de_la_laguna_estigia____realizado_por_joachim_patinir.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50___el_paso_de_la_laguna_estigia____realizado_por_joachim_patinir.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'El paso de la laguna Estigia', realizado por Joachim Patinir hacia 1520. Óleo sobre tabla, 64 cm x 103 cm. Museo del Prado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que vemos es una barca en medio del río. Sobre ella, un anciano de considerable estatura, apenas cubierto por una sábana que el viento agita, parece como si tratara de alcanzar la orilla derecha a golpe de remo atraído por un breve estuario. Le acompaña un niño minúsculo que mira, no sin aplomo, las tres cabezas del monstruo que se revuelve en el alpendre adosado a un castillo en cuyas terrazas están luchando a muerte varios hombres. En esa orilla debe de haberse desatado una guerra, porque al fondo arde una ciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El monstruo ya ha avistado la embarcación y sin duda atacará al anciano y al niño en cuanto pisen tierra, pero hay algo extraño en la mirada del barquero, como si dudara en la resolución que debe tomar. Ese signo dubitativo nos sugiere que aún no ha decidido si la barca entrará en la zona donde habita el monstruo y tienen lugar las matanzas, o bien abordará la otra orilla, allí donde los ángeles acompañan a unas cuantas figuras inocentes por jardines atestados de frutales. Hay en los fondos del paisaje unas edificaciones cristalinas que recuerdan las de El Paraíso de El Bosco. Las dos embocaduras son similares y están la una frente a la otra, pero en la paradisíaca hay una barrera de rocas. La barca aún no ha tomado una dirección.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es necesario haber leído estudios especializados sobre Patinir, como el excelente de Javier Maderuelo, para entender que se nos está exponiendo una figura universal, la de la salvación y la condena, el Cielo y el Infierno, el amor y la destrucción. Es un desgarro que todos hemos vivido alguna vez bajo cualquiera de sus múltiples formas y que reconocemos de inmediato en esta imagen, aunque no sepamos quién es Caronte, dónde cae la laguna Estigia o qué clase de monstruo era el Cancerbero. Las imágenes tienen una potencia similar a la del lenguaje para describir acciones y pasiones. Ciertamente las escenas pintadas están detenidas, pero podemos darles vida a nuestro antojo, y de hecho eso es lo que hacemos cuando miramos pinturas, porque esa es la fuente de su fascinación: no sólo piden admiración, sino que exigen nuestra colaboración creativa. Nosotros finalmente somos quienes decantamos la barca de Caronte hacia el Cielo o el Infierno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pintura nos permite ver mundos que nunca han existido, pero que no por eso dejan de ser reales y verdaderos para el intelecto y para la sensibilidad. El mundo representado por la pintura es otro mundo posible, aunque oculto tras una puerta que el pintor abre. También podemos imaginarlo escondido tras un cristal. Desde Platón buena parte de la teoría estética ha visto en el arte pictórico un reflejo especular del mundo. La representación pintada es como una escena terrestre reflejada en un espejo. La célebre historia de Zeuxis y Parrasio, tal y como la cuenta Plinio el Viejo, propone la pintura como una imagen de los objetos del mundo reflejada lo más exactamente posible en una lámina de dos dimensiones. Cuando Zeuxis trata inútilmente de levantar el velo bajo el que se oculta la pintura de su contrincante (antes de entender que el velo es la pintura misma), está demostrando que el mundo puede ser imitado con absoluta equivalencia en el espejo de la pintura. Parrasios ha engañado al ojo de un pintor, que es el más agudo que existe. Horas antes, las uvas pintadas por Zeuxis habían engañado a las abejas, pero vence Parrasios porque su mirada es la de Platón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
    &lt;b&gt;Las escenas pintadas están detenidas, pero podemos darle vida a nuestro antojo&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La metáfora del espejo, sin embargo, recibiría una corrección en el Renacimiento, cuando fue sustituida por la de la ventana. Las representaciones de la pintura, dirá Alberti, son fragmentos del mundo vistos desde una ventana. Pero ¿a dónde mira esa ventana? Pongamos que mira a los jardines de la Villa Medici. Velázquez, que está pasando unos días en Roma, visita el palacio, se asoma a la ventana y ve una zona trasera del jardín, un rincón abandonado. Hay allí un bello arco sostenido por columnas jónicas, medio tapiado por unos maderos que se han ido deteriorando con el paso del tiempo. También dos caballeros, quizás soldados, conversando en primer plano. Una mujer extiende una sábana sobre la balaustrada y se inclina hacia los caballeros. Forman el telón de fondo grandes cipreses que recuerdan a los de Fragonard.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como en el caso anterior nos preguntamos qué hacen esos dos hombres. ¿Está llamando a uno de ellos la mujer de la balaustrada o acaso trata de oír la conversación? ¿Por qué le interesó a Velázquez ese portalón desvencijado, ese rincón abolido? ¿Qué supo ver él que nosotros no vemos en esta escena trivial? No obstante, ahora las respuestas son menos simples que cuando mirábamos un espejo. No hay un texto que nos oriente, ni un mito, no hay leyendas con este escenario, de modo que la representación carece de posibilidad alegórica, es simplemente una vista. De hecho, no sabemos nada sobre esta escena y hemos de inventarla por completo. Ya no es aquella petición de colaboración del espejo de Patinir. Ahora es toda la invención lo que esta pintura nos pide.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La visión de la ventana ya no copia el mundo sino que nos ofrece la visión de alguien que miraba por una ventana. Es la experiencia personal de alguien que observa y luego quiere explicar cómo ha visto lo que veía. Por ser la experiencia de un sujeto, siendo nosotros también sujetos, no tenemos más remedio que darle a la escena el contenido de nuestra propia subjetividad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ventana de Alberti no da sobre el mundo sino sobre nuestro propio espíritu, incluso si en nuestro espíritu lo que vemos es una perspectiva geométrica. En realidad, la perspectiva geométrica sólo está en nuestro espíritu, en el sujeto. Y está más presente y con mayor fuerza de realidad verdadera que una tapia o unos cipreses. La perspectiva renacentista es un fenómeno subjetivo tan íntimo como la locura de Don Quijote.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese es el sentido de uno de los artículos más criticados de Michel Foucault, el que sirve de prólogo a 'Les mots et les choses', donde analiza Las Meninasdesde el punto de vista del punto de vista. ¿Qué ventana se abre sobre la estancia en donde pinta Velázquez, posan las infantas y reciben una visita real? Pero, sobre todo, ¿quién mira por ella? Sólo hay una ventana y un observador, pero son universales: la ventana del sujeto desde la que se mira el sujeto. Añade Foucault que allí, en ese momento, se está representando, por vez primera, el sujeto moderno. Lo que está delante del cuadro ya no es un individuo dotado de alma inmortal, es un sujeto, una abstracción que nos representa. Ese sujeto deberá dotar de sentido a una escena que, en sí misma, no da ninguna solución al enigma de su presencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos dar una última vuelta de tuerca a este progresivo avance del sujeto, desde el espejo hasta la ventana y más allá. Durante el Romanticismo se construirá una nueva metáfora que no es ni espejo ni ventana, pero tiene algo de ambas y da sobre una perspectiva insondable. Es 'the looking-glass'. En castellano no podemos subrayar la diferencia entre 'mirror' y 'looking-glas', sólo tenemos, para ambas, la palabra espejo. No es que los ingleses establezcan muchas diferencias, pero suelen usar la palabra compuesta para los grandes espejos de salón o aquéllos que solían alzarse sobre las chimeneas señoriales (que es por donde penetra Alicia), en tanto que 'mirror' lo reservan para el espejito personal, el portátil, el del baño, el de 'boudoir'.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
    &lt;b&gt;La visión de la ventana ya no copia el mundo sino que nos ofrece la visión de alguien que miraba por una ventana&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alicia, sin embargo, atraviesa un 'looking-glass' y cuando se encuentra al otro lado del espejo constata que todo es como en el primer pero invertido. Por ejemplo, para acercarte a una persona has de caminar hacia atrás y si quieres jurar con la derecha vas a tener que usar la izquierda. Todo es reconocible y familiar, es el mundo de siempre, el eterno mundo humano, pero está transpuesto y produce un desasosiego que Freud llamaba 'unheimlich', esto es, un espanto de lo habitual y doméstico, como cuando los labios de la amada se entreabren y dejan ver la dentadura de un tiburón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sucede, además, que en ese otro mundo las escalas y proporciones no se respetan. A veces Alicia es un gigante, a veces es una enana. Hemos entrado en el mundo de la subjetividad absoluta, allí donde ya no mandan las leyes del mundo físico y donde nuestra imaginación construye tantos mundos como le venga en gana. Es el mundo de Fichte, producto de la voluntad absolutamente libre, obra de la imaginación del Yo. Hemos entrado por la ventana-espejo del Romanticismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es una primera constatación que nos ilumina sobre el asunto de la presente exposición: el tamaño. No importa si es grande o pequeño, el mundo del sujeto libre, de la imaginación creadora, carece de dimensiones constatables. O, como diría su tamaño es el de un cráneo humano. De modo que todo lo que produzca el Romanticismo, desde Friedrich hasta Rothko, tiene el mismo tamaño intelectual y espiritual. Ciertamente algunos cuadros serán enormes (y entonces, como Alicia, nos sentiremos muy pequeños) y otros serán diminutos (y creeremos ser gigantes), pero la intensidad de la experiencia no dependerá ya del tamaño. El breve espárrago de Manet nos llevará a las lágrimas o a la carcajada, exactamente igual que el colosal 'La balsa de la medusa' de Géricault. Para la experiencia romántica, tan potente puede ser Wagner como Chopin y más un pequeño 'klee' que Édouard manet, 'Espárrago', 1880. París, Musée d’Orsay un enorme 'dalí'. En la interioridad del sujeto los tamaños los determina el temor y la fascinación, el pánico y el éxtasis, nunca la geometría.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que el primero en advertir este carácter (irreversible) de la pérdida de toda mesura en la pintura romántica y contemporánea fue Malraux en su 'Musée imaginaire'. Si, como él pensaba y así se ha demostrado, el soporte ideal para la pintura iba a ser la fotografía, era indudable que la casi totalidad del globo conocería el otro mundo en foto. El hábito haría el resto cuando desde niños se les mostraran todos los mundos en foto. Ya en nuestro tiempo, los especialistas que escriben sobre arte contemporáneo no han visto jamás las obras de las que hablan, las de Beuys, las de Smithson, las de Acconci, porque de ellas sólo quedan fotografías, vídeos, alguna película. Lo cual no nos impide teorizar, no nos deja mudos, sino más parlanchines que nunca. El objeto, las cosas y personas de la primera realidad, del mundo que está en el primer lado del 'looking-glass', están ya subordinadas a su reflejo invertido en el segundo lado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
    &lt;b&gt;Los tamaños los determina el temor y la fascinación, el pánico y el éxtasis, nunca la geometría&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como consecuencia, en la actualidad, tras el aprendizaje escópico de las vanguardias, podemos volver nuestra mirada hacia el pasado y recuperar el pequeño formato, porque ya no es pequeño. En muchas ocasiones es enormemente mayor que cientos y cientos de pinturas de gran formato que no nos interesan para nada. Durante siglos el criterio de la excelencia ha sido el contrario: sólo el gran formato, 'la grande machine', daba prestigio y dinero a los artistas más celebrados. Era el examen obligatorio de los futuros académicos. Para nosotros, esa distinción es arcaica y no la tomamos en consideración. Como decía Malraux, en fotografía (en nuestra subjetividad romántica) tan grande es una cabeza de Buda como la catedral de Reims.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una última razón para mirar con la máxima atención al pequeño formato, aunque esta postrera razón es estrictamente personal y me la permito porque puede encontrar comprensión en algunos lectores. A mí me gusta la pintura literaria, aunque sé que para muchos críticos esto es una blasfemia. El cruce de géneros no está bien visto en las distintas artes, por lo menos desde las disputas sobre 'el paragone', que ya tienen más de quinientos años. Pero a algunos nos gusta la música pictórica (Webern), la literatura musical (Mallarmé), o la pintura literaria (Kiefer). Y debemos defender nuestros derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Justamente porque el pequeño formato no tenía la importancia ni la dignidad jerárquica del grande y se usaba para labores de complemento (como las predelas), de coleccionismo (las de gabinete) o decorativas, en ellas el pintor podía dar rienda suelta a su invención narrativa. En el gran formato eran justamente los elementos compositivos los que mandaban a la hora de enjuiciar la obra, pero en las pequeñas pinturas el artista podía perder un poco la cabeza sin pensar en el criterio de la crítica y de los especialistas. En el pequeño formato están los sueños de los grandes formatos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdo haber leído en uno de los estudios del siempre admirable Francis Haskell cómo había impresionado a Burckhardt la Expulsión de Heliodoro cuando visitó las estancias Vaticanas durante el largo viaje que daría lugar al 'Cicerone'. Hay en aquella obra maestra de Rafael un caballo blanco montado con brío por un enviado divino, bajo cuyas patas y convertidos en un amasijo de retorcidos gusanos están los malditos que van a ser expulsados del templo junto a Heliodoro. La escena le había quedado grabada en la memoria al gran historiador suizo y de modo inconsciente hizo irrupción cuando redactaba 'La cultura del Renacimiento en Italia'. Allí cuenta la emocionante historia de Simonetto Baglione, que se enfrenta arrojadamente a un número insuperable de enemigos, todos ellos armados, y cuando ya ha recibido dos o tres cuchilladas y está a punto de perecer, su padre irrumpe en la escena montando un caballo blanco, al galope y con la espada desnuda. Así salva la vida de su hijo y Rafael recibe un estupendo homenaje literario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando lo leí pensé, &amp;quot;esta es una escena para pequeño formato&amp;quot;. La obra de Rafael es gigantesca, pero estaba entonces componiendo una pieza sobre texto sagrado, con fuerte repercusión en la Iglesia de su época. El gran formato respondía a lo heroico de la alegoría y a la grandeza del Antiguo Testamento. En cambio, la escena de Burckhardt es civil, parece salida de una obra de Shakespeare, si no de una película de Visconti. A mi modo de ver exigiría el pequeño formato. Por ejemplo, recuerda a los cuatro botticelli que narran la historia de 'Nastagio degli Onesti', en uno de los cuales también aparece un caballo blanco al galope y un jinete arrebatado, esta vez persiguiendo con la espada en alto a una mujer desnuda. En la serie de Botticelli el tamaño es el más adecuado, porque es la ilustración de un relato del 'Decameron'. Esa misma escena en gran tamaño sería insoportable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Botticelli, Boccaccio, Rafael, Burckhardt, Haskell… He aquí una narración encadenada que tiene como protagonista un caballo blanco rampante y un avatar variable. Es una pena que no podamos darle como punto final el soberbio Delacroix de la iglesia de Saint-Sulpice, pero el francés prefirió pintar su caballo, no blanco sino tordo, y en un escorzo casi expresionista. Así y todo, también el fresco de Delacroix habría quedado mucho mejor en pequeño formato porque, a diferencia de Rafael, a Delacroix se le adivina el 'roman', lo novelesco, en las figuras adyacentes. Creo que fue Baudelaire quien dijo que para pintar el tremendo escorzo de uno de los ángeles fustigadores era imprescindible haber visto a un suicida tirarse desde un cuarto piso. Comentario que no habría tenido sentido en el pequeño formato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bendito sea ese tamaño que nos permite mantener conversaciones apenas susurradas en las fiestas de Watteau, mientras cortejamos a una dama vestida de seda dorada, sobre cuya zona lumbar cae la única luz del cuadro. Luz que, sin la menor sombra de duda, sale de nuestros ojos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
elpais.com / Este texto del escritor Félix de Azúa está incluido en el catálogo de la exposición del Museo del Prado.&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;quot;La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Nicolas Poussin&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
</description>
<dc:creator>j.luis</dc:creator>
<dc:subject>Galería de Museos y Palacios</dc:subject>
<annotate:reference rdf:resource="http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=42553#p42553" />
<comments>http://www.foroxerbar.com/posting.php?mode=quote&amp;p=146413</comments>
</item>
<item>
<title>Galería de Museos y Palacios :: RE: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles</title>
<link>http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146412#p146412</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 15:29:38 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="true">http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146412#p146412</guid>
<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/profile.php?mode=viewprofile&amp;amp;u=50&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;j.luis&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles&lt;br /&gt;Publicado: Sábado, 18 Mayo 2013, 17:29 (GMT 2)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="post-text"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:24px;&quot;&gt;Los otros mundos que están en éste&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:18px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;'La belleza encerrada'. De Fra Angelico a Fortuny', una exposición de más de 250 pinturas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50___el_paso_de_la_laguna_estigia____realizado_por_joachim_patinir.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50___el_paso_de_la_laguna_estigia____realizado_por_joachim_patinir.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'El paso de la laguna Estigia', realizado por Joachim Patinir hacia 1520. Óleo sobre tabla, 64 cm x 103 cm. Museo del Prado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que vemos es una barca en medio del río. Sobre ella, un anciano de considerable estatura, apenas cubierto por una sábana que el viento agita, parece como si tratara de alcanzar la orilla derecha a golpe de remo atraído por un breve estuario. Le acompaña un niño minúsculo que mira, no sin aplomo, las tres cabezas del monstruo que se revuelve en el alpendre adosado a un castillo en cuyas terrazas están luchando a muerte varios hombres. En esa orilla debe de haberse desatado una guerra, porque al fondo arde una ciudad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El monstruo ya ha avistado la embarcación y sin duda atacará al anciano y al niño en cuanto pisen tierra, pero hay algo extraño en la mirada del barquero, como si dudara en la resolución que debe tomar. Ese signo dubitativo nos sugiere que aún no ha decidido si la barca entrará en la zona donde habita el monstruo y tienen lugar las matanzas, o bien abordará la otra orilla, allí donde los ángeles acompañan a unas cuantas figuras inocentes por jardines atestados de frutales. Hay en los fondos del paisaje unas edificaciones cristalinas que recuerdan las de El Paraíso de El Bosco. Las dos embocaduras son similares y están la una frente a la otra, pero en la paradisíaca hay una barrera de rocas. La barca aún no ha tomado una dirección.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es necesario haber leído estudios especializados sobre Patinir, como el excelente de Javier Maderuelo, para entender que se nos está exponiendo una figura universal, la de la salvación y la condena, el Cielo y el Infierno, el amor y la destrucción. Es un desgarro que todos hemos vivido alguna vez bajo cualquiera de sus múltiples formas y que reconocemos de inmediato en esta imagen, aunque no sepamos quién es Caronte, dónde cae la laguna Estigia o qué clase de monstruo era el Cancerbero. Las imágenes tienen una potencia similar a la del lenguaje para describir acciones y pasiones. Ciertamente las escenas pintadas están detenidas, pero podemos darles vida a nuestro antojo, y de hecho eso es lo que hacemos cuando miramos pinturas, porque esa es la fuente de su fascinación: no sólo piden admiración, sino que exigen nuestra colaboración creativa. Nosotros finalmente somos quienes decantamos la barca de Caronte hacia el Cielo o el Infierno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pintura nos permite ver mundos que nunca han existido, pero que no por eso dejan de ser reales y verdaderos para el intelecto y para la sensibilidad. El mundo representado por la pintura es otro mundo posible, aunque oculto tras una puerta que el pintor abre. También podemos imaginarlo escondido tras un cristal. Desde Platón buena parte de la teoría estética ha visto en el arte pictórico un reflejo especular del mundo. La representación pintada es como una escena terrestre reflejada en un espejo. La célebre historia de Zeuxis y Parrasio, tal y como la cuenta Plinio el Viejo, propone la pintura como una imagen de los objetos del mundo reflejada lo más exactamente posible en una lámina de dos dimensiones. Cuando Zeuxis trata inútilmente de levantar el velo bajo el que se oculta la pintura de su contrincante (antes de entender que el velo es la pintura misma), está demostrando que el mundo puede ser imitado con absoluta equivalencia en el espejo de la pintura. Parrasios ha engañado al ojo de un pintor, que es el más agudo que existe. Horas antes, las uvas pintadas por Zeuxis habían engañado a las abejas, pero vence Parrasios porque su mirada es la de Platón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
    &lt;b&gt;Las escenas pintadas están detenidas, pero podemos darle vida a nuestro antojo&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La metáfora del espejo, sin embargo, recibiría una corrección en el Renacimiento, cuando fue sustituida por la de la ventana. Las representaciones de la pintura, dirá Alberti, son fragmentos del mundo vistos desde una ventana. Pero ¿a dónde mira esa ventana? Pongamos que mira a los jardines de la Villa Medici. Velázquez, que está pasando unos días en Roma, visita el palacio, se asoma a la ventana y ve una zona trasera del jardín, un rincón abandonado. Hay allí un bello arco sostenido por columnas jónicas, medio tapiado por unos maderos que se han ido deteriorando con el paso del tiempo. También dos caballeros, quizás soldados, conversando en primer plano. Una mujer extiende una sábana sobre la balaustrada y se inclina hacia los caballeros. Forman el telón de fondo grandes cipreses que recuerdan a los de Fragonard.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como en el caso anterior nos preguntamos qué hacen esos dos hombres. ¿Está llamando a uno de ellos la mujer de la balaustrada o acaso trata de oír la conversación? ¿Por qué le interesó a Velázquez ese portalón desvencijado, ese rincón abolido? ¿Qué supo ver él que nosotros no vemos en esta escena trivial? No obstante, ahora las respuestas son menos simples que cuando mirábamos un espejo. No hay un texto que nos oriente, ni un mito, no hay leyendas con este escenario, de modo que la representación carece de posibilidad alegórica, es simplemente una vista. De hecho, no sabemos nada sobre esta escena y hemos de inventarla por completo. Ya no es aquella petición de colaboración del espejo de Patinir. Ahora es toda la invención lo que esta pintura nos pide.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La visión de la ventana ya no copia el mundo sino que nos ofrece la visión de alguien que miraba por una ventana. Es la experiencia personal de alguien que observa y luego quiere explicar cómo ha visto lo que veía. Por ser la experiencia de un sujeto, siendo nosotros también sujetos, no tenemos más remedio que darle a la escena el contenido de nuestra propia subjetividad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ventana de Alberti no da sobre el mundo sino sobre nuestro propio espíritu, incluso si en nuestro espíritu lo que vemos es una perspectiva geométrica. En realidad, la perspectiva geométrica sólo está en nuestro espíritu, en el sujeto. Y está más presente y con mayor fuerza de realidad verdadera que una tapia o unos cipreses. La perspectiva renacentista es un fenómeno subjetivo tan íntimo como la locura de Don Quijote.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese es el sentido de uno de los artículos más criticados de Michel Foucault, el que sirve de prólogo a 'Les mots et les choses', donde analiza Las Meninasdesde el punto de vista del punto de vista. ¿Qué ventana se abre sobre la estancia en donde pinta Velázquez, posan las infantas y reciben una visita real? Pero, sobre todo, ¿quién mira por ella? Sólo hay una ventana y un observador, pero son universales: la ventana del sujeto desde la que se mira el sujeto. Añade Foucault que allí, en ese momento, se está representando, por vez primera, el sujeto moderno. Lo que está delante del cuadro ya no es un individuo dotado de alma inmortal, es un sujeto, una abstracción que nos representa. Ese sujeto deberá dotar de sentido a una escena que, en sí misma, no da ninguna solución al enigma de su presencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos dar una última vuelta de tuerca a este progresivo avance del sujeto, desde el espejo hasta la ventana y más allá. Durante el Romanticismo se construirá una nueva metáfora que no es ni espejo ni ventana, pero tiene algo de ambas y da sobre una perspectiva insondable. Es 'the looking-glass'. En castellano no podemos subrayar la diferencia entre 'mirror' y 'looking-glas', sólo tenemos, para ambas, la palabra espejo. No es que los ingleses establezcan muchas diferencias, pero suelen usar la palabra compuesta para los grandes espejos de salón o aquéllos que solían alzarse sobre las chimeneas señoriales (que es por donde penetra Alicia), en tanto que 'mirror' lo reservan para el espejito personal, el portátil, el del baño, el de 'boudoir'.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
    &lt;b&gt;La visión de la ventana ya no copia el mundo sino que nos ofrece la visión de alguien que miraba por una ventana&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alicia, sin embargo, atraviesa un 'looking-glass' y cuando se encuentra al otro lado del espejo constata que todo es como en el primer pero invertido. Por ejemplo, para acercarte a una persona has de caminar hacia atrás y si quieres jurar con la derecha vas a tener que usar la izquierda. Todo es reconocible y familiar, es el mundo de siempre, el eterno mundo humano, pero está transpuesto y produce un desasosiego que Freud llamaba 'unheimlich', esto es, un espanto de lo habitual y doméstico, como cuando los labios de la amada se entreabren y dejan ver la dentadura de un tiburón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sucede, además, que en ese otro mundo las escalas y proporciones no se respetan. A veces Alicia es un gigante, a veces es una enana. Hemos entrado en el mundo de la subjetividad absoluta, allí donde ya no mandan las leyes del mundo físico y donde nuestra imaginación construye tantos mundos como le venga en gana. Es el mundo de Fichte, producto de la voluntad absolutamente libre, obra de la imaginación del Yo. Hemos entrado por la ventana-espejo del Romanticismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es una primera constatación que nos ilumina sobre el asunto de la presente exposición: el tamaño. No importa si es grande o pequeño, el mundo del sujeto libre, de la imaginación creadora, carece de dimensiones constatables. O, como diría su tamaño es el de un cráneo humano. De modo que todo lo que produzca el Romanticismo, desde Friedrich hasta Rothko, tiene el mismo tamaño intelectual y espiritual. Ciertamente algunos cuadros serán enormes (y entonces, como Alicia, nos sentiremos muy pequeños) y otros serán diminutos (y creeremos ser gigantes), pero la intensidad de la experiencia no dependerá ya del tamaño. El breve espárrago de Manet nos llevará a las lágrimas o a la carcajada, exactamente igual que el colosal 'La balsa de la medusa' de Géricault. Para la experiencia romántica, tan potente puede ser Wagner como Chopin y más un pequeño 'klee' que Édouard manet, 'Espárrago', 1880. París, Musée d’Orsay un enorme 'dalí'. En la interioridad del sujeto los tamaños los determina el temor y la fascinación, el pánico y el éxtasis, nunca la geometría.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que el primero en advertir este carácter (irreversible) de la pérdida de toda mesura en la pintura romántica y contemporánea fue Malraux en su 'Musée imaginaire'. Si, como él pensaba y así se ha demostrado, el soporte ideal para la pintura iba a ser la fotografía, era indudable que la casi totalidad del globo conocería el otro mundo en foto. El hábito haría el resto cuando desde niños se les mostraran todos los mundos en foto. Ya en nuestro tiempo, los especialistas que escriben sobre arte contemporáneo no han visto jamás las obras de las que hablan, las de Beuys, las de Smithson, las de Acconci, porque de ellas sólo quedan fotografías, vídeos, alguna película. Lo cual no nos impide teorizar, no nos deja mudos, sino más parlanchines que nunca. El objeto, las cosas y personas de la primera realidad, del mundo que está en el primer lado del 'looking-glass', están ya subordinadas a su reflejo invertido en el segundo lado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
    &lt;b&gt;Los tamaños los determina el temor y la fascinación, el pánico y el éxtasis, nunca la geometría&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como consecuencia, en la actualidad, tras el aprendizaje escópico de las vanguardias, podemos volver nuestra mirada hacia el pasado y recuperar el pequeño formato, porque ya no es pequeño. En muchas ocasiones es enormemente mayor que cientos y cientos de pinturas de gran formato que no nos interesan para nada. Durante siglos el criterio de la excelencia ha sido el contrario: sólo el gran formato, 'la grande machine', daba prestigio y dinero a los artistas más celebrados. Era el examen obligatorio de los futuros académicos. Para nosotros, esa distinción es arcaica y no la tomamos en consideración. Como decía Malraux, en fotografía (en nuestra subjetividad romántica) tan grande es una cabeza de Buda como la catedral de Reims.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una última razón para mirar con la máxima atención al pequeño formato, aunque esta postrera razón es estrictamente personal y me la permito porque puede encontrar comprensión en algunos lectores. A mí me gusta la pintura literaria, aunque sé que para muchos críticos esto es una blasfemia. El cruce de géneros no está bien visto en las distintas artes, por lo menos desde las disputas sobre 'el paragone', que ya tienen más de quinientos años. Pero a algunos nos gusta la música pictórica (Webern), la literatura musical (Mallarmé), o la pintura literaria (Kiefer). Y debemos defender nuestros derechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Justamente porque el pequeño formato no tenía la importancia ni la dignidad jerárquica del grande y se usaba para labores de complemento (como las predelas), de coleccionismo (las de gabinete) o decorativas, en ellas el pintor podía dar rienda suelta a su invención narrativa. En el gran formato eran justamente los elementos compositivos los que mandaban a la hora de enjuiciar la obra, pero en las pequeñas pinturas el artista podía perder un poco la cabeza sin pensar en el criterio de la crítica y de los especialistas. En el pequeño formato están los sueños de los grandes formatos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdo haber leído en uno de los estudios del siempre admirable Francis Haskell cómo había impresionado a Burckhardt la Expulsión de Heliodoro cuando visitó las estancias Vaticanas durante el largo viaje que daría lugar al 'Cicerone'. Hay en aquella obra maestra de Rafael un caballo blanco montado con brío por un enviado divino, bajo cuyas patas y convertidos en un amasijo de retorcidos gusanos están los malditos que van a ser expulsados del templo junto a Heliodoro. La escena le había quedado grabada en la memoria al gran historiador suizo y de modo inconsciente hizo irrupción cuando redactaba 'La cultura del Renacimiento en Italia'. Allí cuenta la emocionante historia de Simonetto Baglione, que se enfrenta arrojadamente a un número insuperable de enemigos, todos ellos armados, y cuando ya ha recibido dos o tres cuchilladas y está a punto de perecer, su padre irrumpe en la escena montando un caballo blanco, al galope y con la espada desnuda. Así salva la vida de su hijo y Rafael recibe un estupendo homenaje literario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando lo leí pensé, &amp;quot;esta es una escena para pequeño formato&amp;quot;. La obra de Rafael es gigantesca, pero estaba entonces componiendo una pieza sobre texto sagrado, con fuerte repercusión en la Iglesia de su época. El gran formato respondía a lo heroico de la alegoría y a la grandeza del Antiguo Testamento. En cambio, la escena de Burckhardt es civil, parece salida de una obra de Shakespeare, si no de una película de Visconti. A mi modo de ver exigiría el pequeño formato. Por ejemplo, recuerda a los cuatro botticelli que narran la historia de 'Nastagio degli Onesti', en uno de los cuales también aparece un caballo blanco al galope y un jinete arrebatado, esta vez persiguiendo con la espada en alto a una mujer desnuda. En la serie de Botticelli el tamaño es el más adecuado, porque es la ilustración de un relato del 'Decameron'. Esa misma escena en gran tamaño sería insoportable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Botticelli, Boccaccio, Rafael, Burckhardt, Haskell… He aquí una narración encadenada que tiene como protagonista un caballo blanco rampante y un avatar variable. Es una pena que no podamos darle como punto final el soberbio Delacroix de la iglesia de Saint-Sulpice, pero el francés prefirió pintar su caballo, no blanco sino tordo, y en un escorzo casi expresionista. Así y todo, también el fresco de Delacroix habría quedado mucho mejor en pequeño formato porque, a diferencia de Rafael, a Delacroix se le adivina el 'roman', lo novelesco, en las figuras adyacentes. Creo que fue Baudelaire quien dijo que para pintar el tremendo escorzo de uno de los ángeles fustigadores era imprescindible haber visto a un suicida tirarse desde un cuarto piso. Comentario que no habría tenido sentido en el pequeño formato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bendito sea ese tamaño que nos permite mantener conversaciones apenas susurradas en las fiestas de Watteau, mientras cortejamos a una dama vestida de seda dorada, sobre cuya zona lumbar cae la única luz del cuadro. Luz que, sin la menor sombra de duda, sale de nuestros ojos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
elpais.com / Este texto del escritor Félix de Azúa está incluido en el catálogo de la exposición del Museo del Prado.&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;quot;La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Nicolas Poussin&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
</description>
<dc:creator>j.luis</dc:creator>
<dc:subject>Galería de Museos y Palacios</dc:subject>
<annotate:reference rdf:resource="http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=42273#p42273" />
<comments>http://www.foroxerbar.com/posting.php?mode=quote&amp;p=146412</comments>
</item>
<item>
<title>Galería de Museos y Palacios :: RE: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles</title>
<link>http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146411#p146411</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 15:17:16 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="true">http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146411#p146411</guid>
<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/profile.php?mode=viewprofile&amp;amp;u=50&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;j.luis&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles&lt;br /&gt;Publicado: Sábado, 18 Mayo 2013, 17:17 (GMT 2)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="post-text"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:24px;&quot;&gt;El Prado a través de una cerradura&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:14px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0026ff;&quot;&gt;'La belleza encerrada' ofrece una historia alternativa de la colección en 281 obras de pequeño formato&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muestra está comisariada por la conservadora Manuela Mena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El recorrido va de Fra Angelico a Fortuny e incluye piezas de Durero, Patinir Rubens o Goya&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_05_1368889414_198765.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_05_1368889414_198765.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘Vista del jardín de la Villa Medici en Roma’, de Diego Velázquez. Óleo sobre lienzo, 48,5 x 43 cm. (1630). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si Dios está en los detalles, la nueva muestra del Prado, La belleza encerrada. De Fra Angelico a Fortuny, alberga aspiraciones realmente divinas. Propone, con el apoyo de la Fundación BBVA, algo así como una historia alternativa del museo, entre los siglos XIV y XIX, a través de 281 obras de pequeño formato (y no tanto) escogidas por la conservadora Manuela Mena, la más veterana del lugar, entre las cerca de mil que la comisaria calcula dentro de esa categoría en el Prado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunas son de sobra conocidas: ahí está Durero en la segunda de las 17 salas, mirando de medio lado en su inmortal autorretrato o, a su lado, el pobre viejo barbudo de Patinir, con la suerte irremediablemente echada y a medio camino por la laguna Estigia, o las visiones de la romana villa Médici de un tal Velázquez. Otras, la mitad, apenas se han visto; emergen o bien del mítico Prado oculto, esos almacenes que últimamente no ganan para húmedas sorpresas, o bien del Prado disperso, conjunto de obras que la pinacoteca tiene repartidas por museos e iglesias de España.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están los últimos fichajes, como la tabla francesa del siglo XV La oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans o un paret de reciente adquisición, y las inesperadas sorpresas: el conjunto primorosamente restaurado de bocetos de Rubens para la Torre de la Parada, pabellón de caza de Felipe IV, o la adjudicación de un Cristo atado a la columna al catálogo del pintor de la órbita sevillana de Murillo Cornelio Schut, posible tras una limpieza a fondo que permitió descubrir las iniciales C. S.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conjunto ha pasado la ITV de los talleres de la pinacoteca; obviamente, el detalle solo se aprecia si las obras están en perfecto estado de revista. La limpieza (“la belleza también está encerrada bajo los barnices”, advierte Mena) no es la única arma empleada por la conservadora para hacer aflorar los detalles. Le asiste la organización de los espacios: las enormes salas de la planta baja de la ampliación se compartimentan en 17 pequeños gabinetes de organización temática y discurso cronológico (“la cronología afecta al arte como nos afecta a nosotros… desgraciadamente”, continuó la comisaria). También ayudan el azul turquesa de las paredes (que en ocasiones se agujerean para enfocar las miradas y permitir que las perspectivas crucen furtivas de unas salas a otras) y otros ingenios expositivos, como la colocación de piezas en lugares abuhardillados o el efecto más especial de todos: una dieciochesca cámara oscura en la que al final de un agujero aguarda Muchacha durmiendo, flamante óleo sobre lámina de cobre de Luis Paret y Alcázar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sensación creada es la de un pequeño Prado dentro del Prado, cuyas dimensiones se reproducen a escala en una maqueta original del palacio presentada por Juan de Villanueva a finales del siglo XVIII. En la muestra, el armatoste de madera incorpora una mirilla a través de la que se enfoca Un garrochista. El guiño está servido: este cuadro de gabinete de Goya fue el primero en entrar en las colecciones del museo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como en el grande, Goya dispone en el Prado chico de su propio espacio, al igual que Rubens, Paret o Tenniers y sus inquietantes dibujos de monos haciendo de hombres. Porque a diferencia de en la pinacoteca mayor, en la menor los protagonistas no son los reyes y los nobles, sino los mártires, los extranjeros, las oropéndolas y hasta los unicornios que Mena rastrea, según su confesión, en varios de los cuadros expuestos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muestra es también un recorrido por la historia de las técnicas del pequeño formato, que echó a andar en la Edad Media con los altares portátiles y como acompañamiento a los retablos en las secuencias descritas por las predelas. Así es en La Anunciación, de Fra Angelico, colgado a una altura mayor de la habitual para llamar la atención sobre esos detalles inferiores. Luego llegarían las tablas, los óleos sobre cobre, las pinturas de gabinete, las pizarras de Del Piombo y los bocetos que de medios pasaron a ser fines en sí mimos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hemos decantado la grandeza y la calidad de las piezas maestras del Prado como los buscadores de oro”, proclama el director Miguel Zugaza, que tuvo la idea de la muestra hace algo más de dos años. Pese a que, como recordó Mena, “una exposición no se improvisa en dos días”, parece inevitable observar la propuesta desde la perspectiva de la crisis, que obliga a los grandes museos a replantearse su política de exposiciones temporales y tirar de fondo de armario incluso, como es el caso, para sus grandes apuestas de la temporada. “Bendita sea la crisis si nos permite centrarnos en lo bueno que atesoramos”, zanja Zugaza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante las adversidades, la pinacoteca ofrece la receta del detalle también en el catálogo, excepcionalmente editado en formato pequeño. Porque milagros económicos para las finanzas de un museo como el reciente descubrimiento de la Gioconda del Prado —presente en otro guiño en la exposición en una postal de época que cierra el recorrido y fue firmada por el comprador el 21 de agosto de 1911, mismo día del célebre robo de su prima del Louvre— no se obran todos los días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:14px;&quot;&gt;Para disfrutar de cerca&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_01_1368889108_408556.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_01_1368889108_408556.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘La Oración en el huerto con el donante Luis I de Orleans’, anónimo francés, obra recién adquirida por la pinacoteca española, una de las joyas de la exposición 'La belleza encerrada'. Temple sobre tabla, 56,5 x 42 cm, (1405–1408). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_02_1368889184_626738.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_02_1368889184_626738.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘El tránsito de la Virgen’, de Andrea Mantegna. Tabla de 54,5 x 42 cm. (1462). La mayoría de las piezas expuestas tienen un formato reducido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_03_1368889299_705296.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_03_1368889299_705296.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘Extracción de la piedra de la locura’, de El Bosco. Óleo sobre tabla, 48,5 x 34,5 cm. (1500–1510). El neerlandés es uno de los maestros escogidos para la muestra. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_04_1368889342_906466.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_04_1368889342_906466.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘San Juan Bautista con el Cordero’, de Andrea del Sarto. Óleo sobre tabla, 23 x 16 cm. (1510). Las obras de esta exposición se disfrutaron en su origen sobre todo en palacios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_06_1368889463_850601.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_06_1368889463_850601.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘El alquimista’, de David Teniers. Óleo de 32 x 25 cm. (1631–1640). La comisaria de la muestra es Manuela Mena, jefe de Conservación del siglo XVIII y Goya del Prado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_08_1368889624_833785.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_08_1368889624_833785.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘Muchacha durmiendo’, de Luis Paret y Alcázar. Óleo sobre lámina de cobre, 19 x 15 cm. (1770–1799). Una pequeña obra que en la exposición se ha introducido en una cámara oscura para su original observación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_11_1368889810_298388.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_11_1368889810_298388.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'Desnudo en la playa de Portici', de Mariano Fortuny. Óleo de 13 x 19 cm. (1874). La mitad de las obras expuestas no se han visto con regularidad en el Prado en los últimos años. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_09_1368889694_666321.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_09_1368889694_666321.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El paseo de las delicias', de Francisco Bayeu. Óleo de 37 x 56 cm. (1784-1785). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_10_1368889756_674634.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_10_1368889756_674634.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'La pradera de San Isidro', de Francisco de Goya. Óleo de 41,9 x 90,8 cm. (1788). La cantidad de obras que posee el Museo del Prado del artista aragonés le ha reservado una sala propia en esta muestra. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_1368711027_728463_1368712028_noticia_grande.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_1368711027_728463_1368712028_noticia_grande.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
‘Diana y sus ninfas cazando’, de Pedro Pablo Rubens. Óleo de 27,7 x 58 cm. (1636–1637). Otro ejemplo de preciosismo, refinamiento del color y singulares detalles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fuentes: elpais.com / museodelprado.es&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/images/smiles/plas.gif&quot; alt=&quot;&quot; /&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;color: #000cff;&quot;&gt;Otra gran exposición temporal que monta el Prado, y esta vez con recursos propios, muchas obras habitualmente no están expuestas, sino al abrigo de los almacenes de la pinacoteca madrileña.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;quot;La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Nicolas Poussin&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
</description>
<dc:creator>j.luis</dc:creator>
<dc:subject>Galería de Museos y Palacios</dc:subject>
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</item>
<item>
<title>Galería de Museos y Palacios :: RE: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles</title>
<link>http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146410#p146410</link>
<pubDate>Sat, 18 May 2013 15:13:57 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="true">http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146410#p146410</guid>
<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/profile.php?mode=viewprofile&amp;amp;u=50&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;j.luis&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles&lt;br /&gt;Publicado: Sábado, 18 Mayo 2013, 17:13 (GMT 2)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="post-text"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:14px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #003fff;&quot;&gt;La comisaria de 'La belleza encerrada' invita a descubrir los misterios de las obras mostradas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-size:24px;&quot;&gt;&lt;b&gt;“Hemos buscado el misterio y el juego”&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_1368561557_463344_1368631880_noticia_grande.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_1368561557_463344_1368631880_noticia_grande.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Manuela Mena, comisaria de la exposición 'La belleza encerrada' en el Museo del Prado, supervisa la colocación de un 'goya'. / Bernardo Pérez&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante las dos vistas que Velázquez pintó de los jardines de Villa Medici en Roma, Manuela Mena (Madrid, 1949) se plantea montones de preguntas. Para ella, ambas obras están cargadas de misterios y secretos que pueden tener que ver con historias sentimentales, con recuerdos muy personales del artista. No duda de que ambas escenas están relacionadas en su narración pero, ante todo, son dos soberbios estudios de la luz y de la proporción sobre el espacio. Son dos obras que constituyen un perfecto ejemplo del concepto sobre el que la conservadora del Prado ha organizado La belleza encerrada. De Fra Angelico a Fortuny, una exposición que intenta ser una versión asequible de lo que muchos califican como la pinacoteca de arte antiguo más importante del mundo. Están representados todos sus grandes artistas, las escuelas, los temas. Desde el XIV hasta el XIX. Son 281 obras escogidas entre las más de 800 de este tamaño que posee el museo. Su singularidad es el formato pequeño para contar una peculiar historia íntima de la pinacoteca.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Manuela Mena es, seguramente, una de las personas del Prado que mejor conoce cada una de las obras. No en vano empezó a trabajar como becaria en 1978 y sus primeros recuerdos están ligados al museo. Con solo tres años, recuerda ahora, sus padres la llevaban a recorrer las salas, aunque no todo fuera placer. La contemplación de Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya, le provocó entonces terribles pesadillas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguramente por ese exhaustivo conocimiento, el director del Prado, Miguel Zugaza, le planteó hace dos años la posibilidad de hacer una exposición de estas características. Mostrar la esencia de sus tesoros, pero en pequeño formato. Mena ya había comisariado para el museo Cuadros de gabinete, bocetos y miniaturas, Rafael y España, en 1985. La gran diferencia, entre otras, es que ahora se trataba de meter todo el Prado en una sola exposición.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;&amp;quot;Son cuadros y esculturas que podrían estar en una casa, muy a la vista&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como &amp;quot;pequeño formato&amp;quot; Mena descarta la miniatura. &amp;quot;Pensemos en tamaños humanos. No en obras concebidas para apabullar o impresionar. Son cuadros y esculturas que podrían estar dentro de una casa, muy a la vista y muy próximas al ojo. Se ha buscado la exquisitez, el misterio, la tesis, el juego. Muchos artistas contemporáneos, desde Pablo Picasso a Damien Hirst han trabajado con estos tamaños&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Planteamiento lúdico&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El juego impregna el montaje de las 17 salas que muestran las obras en orden cronológico. Para ello, las salas temporales se han llenado de nuevas paredes, techos abuhardillados, arcos que aproximan los frescos al espectador, ventanas que parecen trampillas de palomar a través de las que las piezas parecen jugar entre sí. &amp;quot;La sorpresa es muy importante&amp;quot;, explica. &amp;quot;Con esos juegos visuales descubrimos conexiones entre los artistas y sus obras. La exposición está cargada de secretos hacia quien la contempla. El gran formato no permite esos juegos porque todo queda a la vista. Aquí, el visitante tiene que forzar su imaginación frente a lo que hay delante de sus ojos&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre escondrijos, recovecos y zonas oscuras, Mena menciona una de las sorpresas que el visitante tendrá que descubrir: Muchacha durmiendo, de Luis Paret, un óleo de solo 19 x 15 centímetros, adquirido el pasado año por el museo y nunca expuesto hasta el momento. La muestra está llena de pequeños detalles por descubrir. En algunos casos, como en la maqueta del museo, el ojo se tendrá que esforzar para encontrar todo lo que ocultan sus minúsculas ventanas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Todas las piezas que lo necesitaban han sido concienzudamente restauradas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son tablas, bocetos, pinturas o dibujos que llevan la firma de los grandes nombres que atesora el Prado. Sin embargo, casi la mitad de lo que se expone no forma parte de la colección permanente. Está en los almacenes o pertenece al llamado Prado disperso. Todas las piezas que lo necesitaban han sido concienzudamente restauradas. &amp;quot;Tenemos tantas grandes obras que no todo se puede colgar&amp;quot;, presume Manuela Mena. &amp;quot;Aunque periódicamente se van mostrando en exposiciones temporales como esta&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Hay un cierto autohomenaje del museo?. &amp;quot;Sin duda&amp;quot;, responde. &amp;quot;Y está bien que los museos cuenten su historia. Queremos que la gente venga y que si no puede dedicar días y días a conocer a fondo las salas, se pueda llevar una impresión muy aproximada a lo que es el Prado. Aquí están Patinir, Tiziano, Giorgione, Murillo, Goya, Velázquez, El Greco... solo que en su versión más humana, por decirlo de alguna manera&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
elpais.com&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;quot;La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Nicolas Poussin&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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</description>
<dc:creator>j.luis</dc:creator>
<dc:subject>Galería de Museos y Palacios</dc:subject>
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</item>
<item>
<title>Galería de Museos y Palacios :: RE: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles</title>
<link>http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146364#p146364</link>
<pubDate>Thu, 16 May 2013 11:39:53 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="true">http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146364#p146364</guid>
<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/profile.php?mode=viewprofile&amp;amp;u=50&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;j.luis&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles&lt;br /&gt;Publicado: Jueves, 16 Mayo 2013, 13:39 (GMT 2)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="post-text"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:18px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;Las goteras del Prado provocan un arsenal de medidas de seguridad&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El informe técnico del museo habla de 273 obras trasladadas tras el suceso&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_1368647932_854487_1368648098_noticia_normal.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_1368647932_854487_1368648098_noticia_normal.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un operario extrae un peine con obras de arte en los depósitos del edificio Jerónimos del Prado. / Luis Magán&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las goteras ocasionadas por una filtración de agua en el depósito número 4 del edificio Jerónimos del Museo del Prado el pasado 11 de marzo han reabierto en los órganos directivos del museo el debate sobre el control y seguridad de las obras de arte situadas en los almacenes de la primera pinacoteca española. Consecuencia directa de ello es la inminente puesta en marcha de todo un arsenal de nuevas medidas de protección, vigilancia y revisión de protocolos de seguridad en el seno del famoso Prado oculto, es decir, ese ingente conjunto de obras de arte que —pese a su enorme calidad y su condición de patrimonio nacional— duerme en los peines de los depósitos del museo sin ser mostrado al público por cuestiones de espacio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así lo revela el informe técnico de actuaciones realizadas a partir del conocimiento de la filtración de agua en el depósito 4 de Jerónimos, elaborado por la dirección adjunta de Conservación e Investigación del museo madrileño, al que ha tenido acceso EL PAÍS. Dicho informe pasará a formar parte en breve del documento final de conclusiones que sobre los sucesos del 11 de marzo tendrá lista la dirección del Prado a finales de este mes. Los autores del texto se muestran verdaderamente exhaustivos a la hora de diagnosticar e implementar la batería de lo que llaman “medidas complementarias para aumentar el control de las obras de arte en los espacios de reserva”. La filtración de agua provocó daños de diversa consideración en varios dibujos españoles del siglo XVIII y, sobre todo, en varias pinturas de alto valor, como El banquete de bodas del pintor flamenco Jan Brueghel, El Viejo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En primer lugar, el estudio técnico habla de la necesidad de proceder a la revisión del Servicio de Registro de las instalaciones de reserva de obras “para conocer la existencia de puntos sensibles de especial atención” en el edificio Jerónimos; también se recomienda la revisión del Servicio de Registro en los almacenes de obras de arte del edificio Villanueva “para detectar puntos sensibles”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estado de conservación y mantenimiento de los equipamientos y mobiliario de los almacenes “comprobando su estanqueidad” es otra de las prioridades a las que alude el informe. También se recomienda en el mismo la incorporación de restauradores del Prado en al menos dos de las revisiones anuales de obras de arte que los técnicos de Registro efectúan anualmente en los almacenes. Otro punto del documento considera necesaria una revisión de los protocolos de acceso a los almacenes del Prado, así como la realización de “ejercicios prácticos y simulacros” en los almacenes, dentro del Plan de Emergencia de Colecciones. Por último, se pide que las áreas de reserva de colecciones sean consideradas a partir de hoy (se presupone que, paradójicamente, hasta ahora no lo eran) “espacios de máxima protección y control”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hacemos todo lo que podemos, pero es muy habitual que cosas así ocurran en edificios de carácter histórico”, explicaba ayer a este diario el director del Prado, Miguel Zugaza. Preguntado sobre el hecho de que las goteras se produjeran en los almacenes situados en la parte nueva del museo, el edificio Jerónimos, es decir, la parte remodelada por Rafael Moneo en 2007, Zugaza señaló: “Se supone que las partes nuevas de los museos se hacen para evitar que estas cosas pasen... pero pasan”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del informe técnico se desprende que lo acontecido en los almacenes del Prado aquel día, con una filtración de agua que afectó de manera desigual a un total de ocho dibujos y ocho pinturas, trajo consigo una pequeña revolución entre las paredes de la pinacoteca. Prueba de ello es que en total fueron 273 las obras de arte desalojadas de su emplazamiento habitual en los depósitos tras ser descubiertas las goteras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del mismo modo, la célula de crisis organizada en el lugar de los hechos aquel 11 de marzo —director del museo, director adjunto de Conservación e Investigación y presidente del Patronato del Prado— tomó una decisión que ha sido fruto de controversia: no anunciar públicamente lo ocurrido, tratar de limitar los daños rápida y eficazmente y hacer como si no hubiera pasado nada. “No creímos que la noticia tuviera demasiado recorrido, esto son cosas que pasan en los mejores museos”, dijo Miguel Zugaza a este diario cuando fue preguntado por aquella decisión de omertà.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal y como reza el informe técnico, otra de las decisiones que se tomaron, como prevención de posibles daños, fue la de retirar todas las obras comprendidas entre los peines 131 y 149 (los situados bajo el difusor eléctrico donde se detectó el agua filtrada). Días después, fueron realojadas, esta vez en los almacenes norte y sur del edificio Villanueva. También fueron revisadas sistemáticamente todas las pinturas y dibujos de los 212 peines de los almacenes. Los peines 131 a 149 permanecen vacíos a día de hoy.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
elpais.com&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
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&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;quot;La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&amp;quot;Nicolas Poussin&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
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<dc:creator>j.luis</dc:creator>
<dc:subject>Galería de Museos y Palacios</dc:subject>
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</item>
<item>
<title>Galería de Museos y Palacios :: RE: MUSEO DEL LOUVRE (París)</title>
<link>http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146330#p146330</link>
<pubDate>Tue, 14 May 2013 10:23:25 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="true">http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146330#p146330</guid>
<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/profile.php?mode=viewprofile&amp;amp;u=50&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;j.luis&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Re: MUSEO DEL LOUVRE (París)&lt;br /&gt;Publicado: Martes, 14 Mayo 2013, 12:23 (GMT 2)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="post-text"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:14px;&quot;&gt;Una muestra de arte germano entre 1800 y 1939 enciende en París la polémica por “exagerar” la temática filonazi&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:24px;&quot;&gt;Choque franco-alemán en el Louvre&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:14px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;Una muestra de arte germano entre 1800 y 1939 enciende en París la polémica por “exagerar” la temática filonazi&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_01_1368526397_193236.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_01_1368526397_193236.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'El profeta', de Jakob Steinhardt (1913). Stiftung Neue Synagoge, Centrum Judaicum / Anna Fischer &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las naciones no son capaces de pintar cuadros, pero existen cuadros que logran contar la historia de una nación. En el camino que condujo hacia su unificación, Alemania utilizó la pintura para perpetuar el mito de la patria eterna y afianzar el apego nacionalista, justo antes de la irrupción de las dos guerras mundiales y sus conocidas consecuencias. Algo así pretendía demostrar la exposición De l'Allemagne 1800-1939, inaugurada hace poco más de un mes en el Louvre con la intención de estrechar los lazos entre Francia y Alemania, en el marco de las celebraciones del 50º aniversario del Tratado del Elíseo, que permitió sellar la paz entre ambas tras casi un siglo de enfrentamientos. El resultado ha sido el contrario al deseado, hasta el punto de llevar hasta el plano cultural la frialdad que reina hoy en las relaciones bilaterales. La ironía es que la muestra contó con el patrocinio de François Hollande y Angela Merkel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De Caspar David Friedrich al nazismo en solo 200 obras? La prensa alemana acusa al Louvre de haber adoptado un ángulo perverso para reinterpretar la historia del arte. Denuncia que reincida en tópicos y caricaturas que dejan pensar que la propia pintura alemana contenía el germen del régimen hitleriano. Por ejemplo, el neoclásico alemán anticiparía la escultura de Arno Breker y la arquitectura de Albert Speer, figuras de proa de la Alemania nazi, mientras que la majestuosa naturaleza en las obras de los pintores románticos habría originado los lazos de los ultranacionalistas respecto al paisaje teutón. &amp;quot;¿El arte alemán siempre ha estado programado para la catástrofe y la guerra? Una exposición en el Louvre lo sugiere y desencadena un escándalo político-cultural&amp;quot;, sostuvo Die Zeit en su crítica de la exposición.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El semanario de centroizquierda no dudó en atribuir el punto de vista escogido por los comisarios a un posible sentimiento de inferioridad francés, provocado por el mal estado de su economía respecto a la del socio alemán. &amp;quot;¿Está relacionado con la crisis? ¿Con una voluntad francesa de autoafirmación? ¿Con una demostración de fuerza nacional provocada por su debilidad económica?&amp;quot;, se interrogaba el escritor Adam Soboczynski en las mismas páginas, relacionando las tesis de la muestra con el estatus adquirido por Alemania en Francia, similar al de ese vecino que siempre tiene un coche más grande y un jardín más frondoso. El Frankfurter Allgemeine Zeitung le secundaba pocos días después. &amp;quot;Tras un momento de fascinación por la antigüedad, los alemanes volvieron a meterse en sus bosques y […] se volvieron locos allá por 1900, antes de volcarse hacia el nacional-socialismo&amp;quot;, denunció el diario, que en un segundo artículo destacaba &amp;quot;el sustrato político de la exposición, altamente irritante&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Que la exposición termine en 1939 no es simple casualidad. Según la interpretación propuesta, el horror está inscrito en el arte alemán desde Goethe. Los paisajes nostálgicos de Italia y Grecia, la meditación sobre el gótico y el entusiasmo alemán por lo medieval […] no serían nada más que etapas que conducen a la catástrofe&amp;quot;, concluía por su parte Soboczynski. Por si fuera poco, el Centro Alemán de Historia del Arte de París, que participó en la gestación de la muestra, denunció que el Louvre acabó dejando de lado sus consejos sobre la línea directriz de la exposición y la redacción de los textos que acompañan las obras, juzgados tendenciosos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Merkel y Hollande impulsan la muestra para conmemorar el 50º aniversario de la reconciliación entre ambas naciones&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las acusaciones, ligeramente retorcidas, parecen originadas por la estructura elíptica de la muestra, que ha decepcionado a los que esperaban un inventario cronológico del arte alemán entre 1800 y 1939. Por ejemplo, los expresionistas tienen una presencia reducida y la Bauhaus brilla por su ausencia. También se prescinde de una panorámica completa para centrarse en tres ciclos temáticos. En primer lugar, la nostalgia por lo clásico y lo medieval, que permitió a los pintores resucitar el imaginario germánico, remitiéndose a tiempos en que Alemania fue una y sola. Hasta la proclamación del imperio en 1871, pequeños reinos aislados coexistían en un mapa europeo marcado por la expansión napoleónica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El revival de la estética gótica que lo acompañó tuvo efectos colaterales inesperados, como la conclusión de la catedral de Colonia, que llevaba siete siglos inacabada y que sería terminada al mismo ritmo que la unión alemana. Distintos pintores retrataron ese icono neogótico, como Schinkel o el mismo Friedrich, del que la muestra revela una insospechada vertiente política. En Cazador en el bosque, convertido hoy en objeto de merchandising museístico para amantes de los paisajes melancólicos, retrataba en realidad a un soldado francés perdido ante un impresionante bosque de abetos, interpretable como símbolo de resistencia alemana ante las tropas de Napoleón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fascinación por la naturaleza, el follaje del bosque y la alta montaña componen el segundo de los grandes temas desarrollados por la exposición, que después examina el paso a la modernidad, la industrialización creciente y las consecuencias trágicas de la guerra. Los cuadros de Beckmann, Grosz y Otto Dix reflejan o anuncian la barbarie que se avecina, en una serie de estampas de entreguerras que les garantizarían un lugar destacado en la lista de &amp;quot;artistas degenerados&amp;quot; que el régimen nazi estableció en 1937. En la última sala emerge otra presencia incómoda que ha empeorado este choque franco-alemán: Leni Riefenstahl, la directora de cine favorita de Hitler, escogida como colofón final. Lo que los detractores de la muestra no han destacado es que aparece contrapuesta a Los hombres del domingo, la película que Robert Siodmak rodó con Billy Wilder antes de sus respectivos exilios, que elogia la joie de vivre de la población modesta del Berlín de los años veinte frente a las temibles figuras de Riefenstahl.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&amp;quot;Las acusaciones que intentan hacer creer que el museo ha intentado dar una visión siniestra de Alemania resultan infundadas. No hemos tenido otra ambición que hacer descubrir la riqueza, la diversidad y la inventiva de la pintura alemana entre 1800 y 1939&amp;quot;, afirmó el director del Louvre, Henri Loyrette, en su carta de respuesta a Die Zeit. Incluso la embajadora alemana en París, Susanne Wasum-Rainer, ha tenido que intervenir para calmar los ánimos. &amp;quot;Es normal que un acontecimiento de este tipo dé lugar a un diálogo crítico. Pero ese diálogo no debe tener repercusiones negativas en las relaciones franco-alemanas&amp;quot;, advirtió. Hollande y Merkel todavía no se han pronunciado.&lt;br /&gt;
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&lt;span style=&quot;color: #000cff;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:14px;&quot;&gt;Algunas obras de la exposición&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_02_1368526477_867240.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_02_1368526477_867240.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
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Retrato del conde Saint-Génois d’Anneaucourt' (1927), de Christian Schad. Centre Pompidou &lt;br /&gt;
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'El pregonero', de Karl Hofer (1935). Von der Heydt-Museum, Wuppertal &lt;br /&gt;
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'La catedral', de Caspar David Friedrich (1818). Museo Georg Schäfer, de Schweinfurt &lt;br /&gt;
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'Le Walhalla', de Leo von Klenze (1836). MUSEO DEL HERMITAGE &lt;br /&gt;
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'Entrada de Rodolphe de Habsburgo en Bale' (1808-1810). Städel Museum / ARTOTHEK &lt;br /&gt;
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'Apolo entre los pastores', de Gottlieb Schick (1806-1808). Staatsgalerie, de Stuttgart &lt;br /&gt;
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'Villa al borde del mar', de Arnold Böcklin (1878). Erich Lessing &lt;br /&gt;
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'Alta montaña', de Carl Gustav Carus (1824). Museo Folkwang, de Essen &lt;br /&gt;
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'Mujer en el sol de la mañana', de Caspar David Friedrich (1818). Museum Folkwang, de Essen &lt;br /&gt;
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elpais.com&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;
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&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;quot;La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
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</description>
<dc:creator>j.luis</dc:creator>
<dc:subject>Galería de Museos y Palacios</dc:subject>
<annotate:reference rdf:resource="http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=60368#p60368" />
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</item>
<item>
<title>Galería de Museos y Palacios :: RE: MUSEOS VATICANOS</title>
<link>http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146278#p146278</link>
<pubDate>Sat, 11 May 2013 11:48:51 GMT</pubDate>
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<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/profile.php?mode=viewprofile&amp;amp;u=50&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;j.luis&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Re: MUSEOS VATICANOS&lt;br /&gt;Publicado: Sábado, 11 Mayo 2013, 13:48 (GMT 2)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="post-text"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:24px;&quot;&gt;Noticias de América en el Vaticano&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:18px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000cff;&quot;&gt;Una restauración muestra las primeras representaciones de indígenas tras el viaje de Colón&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
El fresco 'La Resurrección de Cristo' (1494) fue creado por Pinturicchio para el Salón de los Misterios. / Museo Vaticano&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
“Hallé muy muchas islas pobladas con gente sin número. […]Andan todos desnudos, hombres y mujeres, así como sus madres los paren, aunque algunas mujeres se cobijan un solo lugar con una hoja de hierba o una cofia de algodón que para ellos hacen”. Con estas palabras, Cristóbal Colón describió a los Reyes Católicos su impresión de los indígenas del Nuevo Mundo. La carta está fechada el 4 de marzo de 1493: el almirante acababa de volver de su primer viaje a América. Entregó las tres hojas en abril, en Barcelona.&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
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La noticia de tierras floridas que conquistar y poblaciones mansas que evangelizar llegó enseguida al Papa Alejandro V. Entre mayo y septiembre del mismo año firmó cuatro bulas por las que entregaban a la Corona de Castilla buena parte del territorio de Ultramar. El Pontífice español no llevaba entonces ni un año en el cargo y había encargado al pintor Pinturicchio la decoración de seis salones en el palacio vaticano. En uno de estos frescos —terminados a finales de 1494 y recién restaurados— asoma un grupo de hombres desnudos, de tez aceitunada. Algunos parecen bailar, otros casi se esconden. “Podría tratarse de la primera representación figurativa de los nativos americanos”, escribió recientemente Antonio Paolucci, director de los Museos Vaticanos, en L'Osservatore Romano. Y se desató una tormenta en las tranquilas aguas del arte antiguo.&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
Fresco 'La Resurrección de Cristo' (1494) de Pinturicchio. Salón de los Misterios.. El  Vaticano / telam.com.ar &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;b&gt;¡La primera imagen del Nuevo Mundo, en el corazón del Viejo!&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
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Fechas y estilo parecen encajar con la hipótesis de Paolucci. “En cuanto Colón vuelve a pisar España, se reúne con los Reyes que le habían financiado”, explica Consuelo Varela, profesora en la Escuela de Estudios Hispano-americanos del CSIC, en Sevilla, “y les entrega la carta que resume su aventura. Los diarios se difunden más adelante. Fernando e Isabel empiezan a intrigar para que el Papa se interese por el asunto”. Una larga relación de favores mutuos vinculaba al papa Borgia con los Reyes Católicos.&lt;br /&gt;
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“Considero lógico”, prosigue la estudiosa de Colón, “que para seducir al Pontífice para obtener la bula, los soberanos le enviaran enseguida una copia de la carta, cuyo original se perdió. Además, el genovés manejaba su propia propaganda como nadie: anunciaba a bombo y platillo el descubrimiento, enviaba a diestro y siniestro biografías autorizadas y se paseaba la península con los seis indios que trajo de América. Los enseñaba desnudos y maquillados. Los pobres murieron de frío uno tras otro”.&lt;br /&gt;
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Detalle del fresco, con imágenes de nativos americanos. / A. Brachetti / abc.es&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
La noticia de la existencia de un mundo virgen y lejano y de sus extraños habitantes era la historia del momento. Empezaron a circular representaciones de escenas exóticas del Nuevo Mundo, como la conservada en la biblioteca Colombina de Sevilla, impresa el 15 de junio de 1493 en Roma. “Casa con el gusto de la época y del propio Pinturicchio incluir elementos de actualidad en los decorados. Por ejemplo, pinta una santa Catalina de Alejandría que es igual a Lucrecia, la hija del Papa”, explica Silvia Danesi Squarzina, catedrática de historia del arte moderno en la Universidad La Sapienza de Roma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Pinturicchio&lt;/b&gt; (1453-1513) ya era célebre en la capital por haber ayudado a su maestro Perugino decorando la parte baja de la Capilla Sixtina, en los años ochenta del siglo XV, dos décadas antes de la irrupción de Miguel Ángel. “Luce un estilo rico y minucioso, sus ciclos pictóricos rebosan de historias y de elementos arquitectónicos. Era la suntuosa traducción iconográfica del florecer económico y cultural de la Corte romana, que se preparaba para la explosión del Renacimiento”, afirma Squarzina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Resurrección de Cristo, con Alejandro VI arrodillado, con las manos juntas y la tiara a sus pies, domina el salón de los Misterios. “Detrás del altar apareció el grupo de figuritas de unos 20 centímetros de alto que corresponden a la descripción de Colón”, dice Maurizio De Luca, director del taller de restauración de los museos. “Fue un trabajo largo porque no se trata de un fresco verdadero, sino de una pintura mural en seco, realizada mezclando pigmentos y colas. Una técnica que daba gran libertad de horarios y matices cromáticos al artista, pero que se conserva mal”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la noticia no puede ser más acorde con la actualidad: “Con la llegada del primer Papa americano”, subraya Sandro Magister, prestigioso vaticanista, “el descubrimiento de la primera imagen de los nativos del Nuevo Mundo, pintada en el apartamento de uno de sus predecesores, no podía ser más apropiada”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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.&lt;br /&gt;
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.&lt;br /&gt;
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</description>
<dc:creator>j.luis</dc:creator>
<dc:subject>Galería de Museos y Palacios</dc:subject>
<annotate:reference rdf:resource="http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=61158#p61158" />
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</item>
<item>
<title>Galería de Museos y Palacios :: RE: Museo Carmen Thyssen (Málaga)</title>
<link>http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146275#p146275</link>
<pubDate>Sat, 11 May 2013 10:08:27 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="true">http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=146275#p146275</guid>
<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/profile.php?mode=viewprofile&amp;amp;u=50&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;j.luis&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Re: Museo Carmen Thyssen (Málaga)&lt;br /&gt;Publicado: Sábado, 11 Mayo 2013, 12:08 (GMT 2)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="post-text"&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_museo_carmen_thyssen__m_laga.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_museo_carmen_thyssen__m_laga.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;La exposición Julio Romero de Torres en el Museo Carmen Thyssen, Málaga&lt;/b&gt;. &lt;u&gt;Entre el mito y la tradición&lt;/u&gt; presenta un recorrido por la obra de uno de los pintores más populares de la historiografía española, a la vez que pretende reflexionar sobre su trayectoria creativa a través de diversos capítulos dedicados a los temas más recurrentes de su producción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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 &lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_julio_romero.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_julio_romero.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Julio Romero de Torres&lt;/b&gt; (Córdoba, 1874-1930) es uno de los artistas españoles más reconocidos durante el periodo conocido como fin de siglo, llegando a ser considerado el maestro absoluto del simbolismo andaluz. Su obra se ha asociado, durante mucho tiempo, a corrientes pictóricas populares y folclóricas españolas, pero su producción posee verdadera identidad propia, pasando de ser un mero tópico a considerarse una corriente estética propia del simbolismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Residió a caballo entre Córdoba y Madrid, y fue en la capital donde comenzó la difusión de su obra gracias a su amistad con importantes artistas y literatos de la época, principalmente con Ramón María del Valle-Inclán. El escritor se convirtió en su mentor, y gracias a la difusión de sus ideas estéticas, así como los textos que realizó sobre el pintor, Romero de Torres consiguió el reconocimiento definitivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La exposición se compone de varias secciones organizadas desde un punto de vista temático, dentro de las cuales también queda patente la evolución estilística del pintor. Vinculado desde pequeño al Museo de Pinturas de Córdoba –cuyo padre era Conservador del mismo a la vez que pintor–, la formación de Julio Romero de Torres estuvo ligada tanto a la influencia paterna y a la pinacoteca cordobesa como a las aulas de la Escuela de Bellas Artes y el Conservatorio de Música. Durante lo que se considera la primera etapa de su producción, cultivó una pintura de carácter luminista vinculada a la estética de raíz impresionista. Pero fue a partir de un viaje a Italia en 1908 cuando su trayectoria experimentó un giro definitivo, consolidando un estilo propio que identifica su pintura. Desde este momento, sus composiciones se caracterizarán por poseer una gran carga simbólica, así como plasmar constantemente el concepto de dualidad, cuyo objetivo reside en representar la simbiosis existente entre dos extremos morales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a class=&quot;post-url&quot; href=&quot;http://www.carmenthyssenmalaga.org/exposiciones/2013/Romero_Torres/index.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Más info&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:14px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;Algunas obras de la exposición 'Entre el mito y la tradición' dedicada a Julio Romero de Torres en el Museo Carmen Thyssen de Málaga &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Luminismo y Realismo Social&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante su primera etapa, Julio Romero de Torres aunó las influencias del modernismo, el prerrafaelismo y el simbolismo. Aunque comenzó a cultivar una pintura de paleta muy luminosa y técnica suelta, donde se manifiesta su preocupación por el color y el estudio de la naturaleza, pronto abandonó este estilo. Su paleta se fue oscureciendo y se alejó del naturalismo para realizar obras de denuncia social, con figuras de mayor intensidad y melancolía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este momento empezó a desarrollar el concepto femenino místico y ensoñador, que más tarde cargaría de sensualidad, para ofrecernos un estilo e iconografía personales, y lograr así una pintura realmente identificativa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_1patio_andaluz_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_1patio_andaluz_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - Un patio andaluz (Pereza andaluza), c. 1900. Óleo sobre tabla, 72,8 x 47,8 cm. Museo de Bellas Artes de Córdoba &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_2amiga_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_2amiga_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - A la amiga, c. 1900-1905. Óleo sobre lienzo, 168 x 95 cm. Museo de Bellas Artes de Asturias. Colección Pedro Masaveu&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Retratos y Símbolos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres está directamente vinculado a la imagen de la mujer, temática gracias a la cual consiguió una gran fama. Dentro de la producción de retratos que elaboró durante toda su trayectoria artística, destacan principalmente los femeninos, y es a través de la interpretación de la mujer como podemos apreciar su evolución estilística.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pintor inmortalizó a personajes femeninos propios de diferentes ámbitos socioculturales, tanto a las mujeres burguesas y elegantes como a las más castizas y populares. Todas deseaban formar parte de su repertorio, y a través de sus modelos plasmó las características propias de un estilo ya configurado, convirtiéndolas en mujeres-símbolo. Podemos apreciar como las figuras están cargadas de melancolía a la vez que transmiten inquietud, sin dejar de lado la elegancia, subrayada por su preocupación por la moda femenina de la época. En su conjunto, vemos las características principales de su obra, destacando la precisión técnica y la creación de luces suaves en los ropajes y la piel, que contrasta con la extrañeza de los escenarios o paisajes de fondo, a través de los cuales convierte la realidad en alegoría.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra tipología que también cultivó, aunque en menor medida, fueron los retratos de familia, que gozaban de gran éxito, gracias al prestigio social que suponía ser retratado por él y poseer una obra suya. Todos ellos se estructuran en torno a una composición a modo de escenario, donde las figuras se sitúan sobre un fondo paisajístico con alguna referencia urbanística, dotando a los cuadros de un carácter un tanto teatral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_6fuensanta_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_6fuensanta_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - Fuensanta. 1929. Óleo y temple sobre lienzo, 100 x 80 cm. Cortesía colección particular, Madrid &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_3familia_besabe_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_3familia_besabe_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - La familia Basabe. 1919. Óleo y temple sobre lienzo, 149 x 149 cm. Colección PRASA &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_4carmen_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_4carmen_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - Carmen. 1914. Óleo y temple sobre lienzo, 72 x 92 cm. Colección PRASA &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_5bella_otero_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_5bella_otero_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - La bella Otero. 1913-1914. Óleo y temple sobre lienzo, 83 x 99 cm. Colección PRASA &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Poemas y Alegorías&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto muy presente en parte de la producción de Julio Romero de Torres es el significado alegórico que existe detrás de muchas de las imágenes, continuando con la mujer como temática recurrente y símbolo de su pintura, para homenajear a todos los temas de su interés, como la muerte, el amor, el mundo taurino o el flamenco, entre otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta tipología de cuadro la cultivó durante toda su trayectoria a través de obras en las que se repite un esquema heredado del Renacimiento italiano. Creada a modo de planos, en primer lugar la obra está protagonizada por una escena principal – en ocasiones narrada ante un repertorio de figuras en segundo lugar– y detrás un fondo que muestra espacios urbanos de Córdoba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los personajes, en su mayoría femeninos, aparecen frecuentemente acompañados de elementos que se repiten, como el agua, las barajas de cartas, la fruta o los utensilios domésticos de cobre, siempre cargados de significados alegóricos. Este concepto de repetición existente en esta parte de sus obras –que son generalmente de gran formato– adquiere un valor propio y exclusivo del pintor, que lo hace auténtico e irrepetible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_7amor_sagrado_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_7amor_sagrado_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - Amor sagrado, amor profano. 1908. Óleo y temple sobre lienzo, 168 x 141 cm. Fundación Cajasur &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_8buenaventura_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_8buenaventura_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - La Buenaventura. 1922. Óleo sobre lienzo, 106 x 163 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_9consagracion_copla_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_9consagracion_copla_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - La consagración de la Copla. 1911-1912. Óleo y temple sobre lienzo, 230 x 290 cm. Colección Junta de Andalucía -&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Museo de Bellas Artes de Córdoba &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_10julio_romero_de_torres___poema_de_c_rdoba__c__1913_1915__leo_y_temple_sobre_lienzo__varios_paneles__165_x_528_cm__museo_julio_romero_de_torre.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_10julio_romero_de_torres___poema_de_c_rdoba__c__1913_1915__leo_y_temple_sobre_lienzo__varios_paneles__165_x_528_cm__museo_julio_romero_de_torre.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - Poema de Córdoba, c. 1913-1915 Óleo y temple sobre lienzo. Varios paneles. 165 x 528 cm. Museo Julio Romero de Torres. Excmo. Ayuntamiento de Córdoba &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Erotismo y Sensualidad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres elevó, a través de sus desnudos femeninos, la imagen de la mujer andaluza a la categoría de símbolo erótico de una cultura. Sin abandonar su particular introducción de elementos alegóricos, cultivó principalmente la tipología de desnudo femenino recostado, posible herencia de Tiziano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estas mujeres retratadas van más allá de la mera sensualidad, ya que están cargadas de un erotismo desbordante, que crea tensión y dota a sus obras de un carácter enigmático muy particular. A esto contribuye la mirada directa de las mujeres hacia el espectador, unas veces perturbadora y otras veces más inocente, pero en todos los casos seductora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_11dos_sendas_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_11dos_sendas_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - Las dos sendas. 1911-1912. Óleo y temple sobre lienzo, 170 x 140 cm. Colección PRASA &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_12musa_gitana_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_12musa_gitana_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - La musa gitana. 1908. Óleo sobre lienzo, 97 x 158,5 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_13venus_poesia_b.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_13venus_poesia_b.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - Venus de la poesía. 1913. Óleo sobre lienzo, 93,2 x 154 cm. Museo de Bellas Artes de Bilbao. Depósito de la&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diputación Foral de Bizkaia &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_14julio_romero_de_torres___la_nieta_de_la_trini.jpg&quot; target=&quot;_blank&quot; title=&quot;Pulse para abrir la imagen en una nueva ventana&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/files/posted_images/user_50_14julio_romero_de_torres___la_nieta_de_la_trini.jpg&quot; alt=&quot;Image&quot; title=&quot;Image&quot; /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio Romero de Torres - La nieta de la Trini. 1929-1930 Óleo y temple sobre lienzo, 108 x 172 cm Museo Julio Romero de Torres. Excmo. Ayuntamiento de Córdoba &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fuente: carmenthyssenmalaga.org&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;img src=&quot;http://www.foroxerbar.com/images/smiles/plas.gif&quot; alt=&quot;&quot; /&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;color: #000cff;&quot;&gt;Sin duda una exposición excelente, muy recomendable para los aficonados al arte que visiten Málaga desde ahora hasta el 8 de Septiembre de 2013.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;color: #0000ff;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;quot;La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes&amp;quot;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Nicolas Poussin&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
</description>
<dc:creator>j.luis</dc:creator>
<dc:subject>Galería de Museos y Palacios</dc:subject>
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