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FORO DE XERBAR


Galería Museos y Palacios Españoles - MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles



j.luis [ Sábado, 06 Julio 2019, 10:02 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado acoge a los grandes museos del mundo para reflexionar sobre su futuro

Los directores de las grandes pinacotecas internacionales, como el Museo D'Orsay o el Met de Nueva York, reflexionan sobre algunos de los desafíos a los que se enfrentan, como la masificación.



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Visitantes admiran 'Las Meninas' de Diego Velázquez en el Museo del Prado EL MUNDO

Los museos evolucionan, se adaptan a su tiempo, a los nuevos públicos y las nuevas tecnologías. Para reflexionar en torno a estos cambios, la Universidad Complutense y la Fundación Amigos del Prado organizan el encuentro Presente y futuro de los museos mundiales, un seminario que ha acogido desde el 2 hasta el 4 de julio a los directores de las principales pinacotecas internacionales para reflexionar sobre los principales retos en la actualidad y en el futuro de estos recintos culturales.

Una de las principales preocupaciones que se discuten a nivel mundial es el acercamiento del arte a las nuevas generaciones que están más vinculadas con la tecnología y cómo hacer de ésta una de herramienta aliada de los museos. En el último día de conferencias, Laurence des Cars, la directora del Museo D'Orsay y del Museo de la Orangerie, ha mencionado que para ella "las nuevas generaciones son menos capaces de entender la iconografía en sus versiones originales". Por ello, "es necesario que los museos se abran a realizar proyectos alternativos que complementen las pinturas originales".

En los últimos años, el Museo D'Orsay y el Museo de la Orangerie han vinculado su colección pictórica con la ópera, la danza, y la realidad virtual para presentar desde otra perspectiva sus obras "El objetivo es darle a los visitantes una experiencia única", dice Des Cars, que vincula este factor con el que los visitantes quieran regresar a las pinacotecas. Estos dos museos parisinos han acumulado en el último año más de 4.000.000 de visitas y registraron un aumento de público del 18% en el primer trimestre del año.

Laurence des Cars hizo hincapié en que el dinero también predispone el futuro de un museo. Al menos en las pinacotecas que preside desde 2017 se destina sólo el 16% de lo recaudado en taquilla a la compra de pinturas, es decir 4.500.000 de euros al año. "Es una cantidad que no nos sirve ni para comprar un cuadro original. Con lo que nos hemos ayudado es con la donación de los mecenas", mencionó la directora. En especial recordó a los empresarios Spenour y Marlene Hays, que donaron en 2016 200 obras que ahora se pueden apreciar dentro de la colección permanente del museo.

La masificación de visitantes en los museos

Miguel Falomir director del Prado subrayó en la inauguración de estas jornadas que "en los últimos 20 o 30 años se han producido extraordinarios cambios. Los museos nunca han sido tan importantes como ahora. Nunca se han abierto tantos ni han tenido tanta proyección mediática o impacto en la economía. Los museos son las nuevas catedrales".

En su conferencia, Desafíos para un museo singular, Falomir mencionó que "uno de los grandes retos del Prado es trasladar su gran reputación, ya que es una de las instituciones españolas con mayor prestigio, a una mayor afluencia de dinero". Además, hizo énfasis en un tema trascendente para los museos en los últimos años: la masificación. Al respecto, el director del Prado ha mencionado que "todavía no está en niveles de saturación" como los del parisino Museo del Louvre, si bien ha alertado que el problema "tiene difícil solución" en el futuro.

"El Prado no es el Louvre y todavía no estamos en ese momento, pero sí compartimos esa transformación de los museos en destino turístico para las masas. Es un problema del que se me escapan las soluciones", ha reconocido el director del Prado.


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El museo ha recibido un 8% más de visitantes durante los primeros seis meses del año en comparación con el primer semestre de 2018. En este periodo, el Prado ha recibido 1.616.624 visitantes. "Este año, el del bicentenario, se superarán ampliamente los tres millones de visitantes".

A Falomir le siguió Max Hollein, director del Metropolitan Museum of Art, de Nueva York, que disertó sobre el papel de un museo enciclopédico, con la presencia de tantas culturas, en un mundo globalizado. El Met nació en 1870, "gracias al impulso de varios filántropos amantes del arte, entre ellos, el multimillonario J.P. Morgan". Hoy tiene siete millones de visitantes anuales y en la próxima década, señaló Hollein, "va a cambiar las narrativas de la cuarta parte de su espacio". Hollein resaltó que "ya no valen los relatos lineales". También abogó por participar en los debates contemporáneos, como el que se desató sobre la conveniencia o no de mantener en las salas las polémicas obras de Balthus o si se debe apoyar con iniciativas los monumentos dañados por el ISIS.

Para Hollein es necesario que el arte ayude a contextualizar nuestras vidas y que se hagan paralelismos entre el pasado y el presente, algo que ejemplificó comparando una armadura de Enrique VIII, que era un artículo propagandístico, con una imagen de George W. Bush vestido de piloto de las fuerzas armadas.


elmundo.es


j.luis [ Viernes, 12 Julio 2019, 09:29 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Javier Solana, nuevo presidente del Patronato del Museo del Prado

El exministro socialista de Cultura sucede al fallecido José Pedro Pérez-Llorca



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Javier Solana, el pasado diciembre, en Madrid. Andrea Comas

El Real Patronato del Museo del Prado ya tiene nuevo presidente, y el elegido, votado unánimemente por este órgano colegiado, ha sido Javier Solana (Madrid, 1946). Como adelantó EL PAÍS el pasado martes se esperaba que el político socialista ocupase este estratégico puesto, vacante desde el pasado marzo tras la muerte de José Pedro Pérez Llorca. En los últimos meses, las elecciones y la demora en la formación de un Gobierno generaron cierta incertidumbre sobre cuándo se produciría la elección y la votación del nuevo presidente que, según está establecido, debe ser un vocal nato propuesto por el patronato.

Flanqueado por el ministro de Cultura, José Guirao, y el director del Museo, Miguel Falomir, compareció Solana ante la prensa esta mañana en el Casón del Buen Retiro tras la votación. “Estoy entusiasmado”, declaró y quiso subrayar la fuerte relación que le une a la pinacoteca madrileña desde hace casi cuatro décadas cuando ocupó la cartera de Cultura en el primer Gobierno socialista de Felipe González. Entre las acciones que emprendió en aquellos años Solana recordó dos apuestas en las que perseveró a pesar de la polémica que en su día suscitaron: por un lado, el intrincado litigio en Reino Unido para recuperar el cuadro de Goya La marquesa de Santa Cruz, que hoy forma parte de la colección del Prado; y por otro, la limpieza y restauración del cuadro de Las Meninas de Velázquez, encargada en 1984 a John Brealey, el director del gabinete de restauración del Museo Metropolitan de Nueva York. Aquella decisión se topó con duras críticas por parte de los técnicos españoles y sin embargo resultó un éxito y abrió un canal de comunicación e intercambio entre el museo español y el estadounidense. Años después Solana recordaba que antes de mostrar al público el resultado final de la restauración quiso mostrar Las Meninas a dos personas que habían conocido el cuadro antes de la Guerra Civil, el poeta Rafael Alberti y el dramaturgo Antonio Buero Vallejo: “Al verlos salir después de la visita supe que habíamos acertado”.

Solana es el décimo presidente del Patronato desde que este órgano, creado originalmente en 1912, fuese reconstituido en 1980, y según destacó el ministro Guirao reúne “todas las condiciones para presidirlo”. Político, físico y diplomático, tras su paso por el Ministerio de Cultura (1982-1988) y la Portavocía del Gobierno, ocupó la cartera de Educación y Ciencia (1988-1992) y finalmente de Asuntos Exteriores (1992-1995). Fue secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), durante cuatro años y Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE hasta 2009. Ha recibido entre otras distinciones el Premio Carlomagno y el Toisón de Oro.

A su regreso a Madrid en 2010 Solana fue invitado a unirse al Real Patronato del Prado, el único del que forma parte a pesar de haber jugado un papel fundamental en la gestación tanto del Museo Thyssen como del Museo Reina Sofía. Sus contactos internacionales y su visión del papel que la cultura debe tener en la sociedad fueron también mencionados en la intervención tras la votación. Él quiso hablar del futuro del Prado: “Lo que queda por hacer es lo más importante. Hay un mapa trazado y, además de concluir lo que estaba planeado para el bicentenario que se celebra este año, queda la ampliación un proyecto importante y complejo que esperamos poder llevar a cabo según el calendario establecido”.

Sobre las cuentas y el reto económico que plantea la expansión, Guirao explicó que a pesar de que “nunca es fácil buscar donantes y patrocinios el Prado lo logra gracias al lugar que ocupa en el imaginario y su prestigio”. Solana destacó que el museo ha logrado gracias a la venta de entradas y a los patrocinios cubrir la mayor parte de sus gastos. Su asignación por parte del Estado no ha sufrido modificaciones, puesto que no se han logrado aprobar unos nuevos Presupuestos Generales. Las cifras que el patronato presentó también ayer desglosaban que en 2018 hubo un superávit de 1,77 millones de euros. Además, se alcanzaron los 2,8 millones de visitantes, la cifra más alta de la última década excluyendo el 2016 año de la exposición blockbuster dedicada a El Bosco.

Tras el posado de foto de familia ante las puertas del Casón, los miembros del Real Patronato mostraban su satisfacción con la elección de Javier Solana. La vicepresidenta del órgano Amelia Valcárcel afirmaba Solana sin duda haría un gran trabajo y que era el mejor presidente posible, y el arquitecto Rafael Moneo también expresaba su convicción de que el nuevo presidente está a la altura de los retos que aguardan al museo.

elpais.com


j.luis [ Martes, 16 Julio 2019, 12:41 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Un legado para agradecer la bienvenida de España

Un empresario alemán dona 11 pinturas al Museo del Prado para corresponder a la acogida de un país al que llegó en 1962 con 1.000 pesetas en el bolsillo



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Visitantes ayer ante la obra 'Bayaderas indias' (1924), de Eduardo Chicharro, en el Prado. Paco Campos - EFE

La España de comienzos de los sesenta, en plena dictadura franquista, tenía muy pocos alicientes para quienes ansiaban vivir en libertad. Pero más allá de los Pirineos había jóvenes para los que la situación interna del país supuso un despertar de sus sueños aventureros. Algo así debió de sentir Hans Rudolf Gerstenmaier (Hamburgo, 84 años), quien un buen día de 1962 decidió dejar su confortable vida en Alemania como ingeniero eléctrico para viajar a España haciendo autoestop con solo 1.000 pesetas en el bolsillo.

Este lunes, Gerstenmaier, en silla de ruedas, recordaba que quería conocer otra gente, otra lengua y otra vida. No trajo una libreta llena de contactos, aunque rápidamente empezó a representar a diferentes firmas alemanas de recambios de automóviles y con sus primeras 5.000 pesetas adquirió el primer paisaje de una extensa colección de arte, que desde ese momento no dejó de crecer. Gerstenmaier no recuerda el autor y declina precisar cuántas obras acumula. Prefiere hablar de “un porrón”.

En agradecimiento a aquella acogida, y en lo que él califica como “uno de los días más felices” de su vida, 11 de sus pinturas fechadas entre los últimos años del siglo XIX y comienzos del XX han pasado a formar parte de la colección del Museo del Prado gracias a una donación formalizada este lunes por la mañana en la sala 60 del edificio Villanueva de la pinacoteca. Se incorporan firmas de pintores de la categoría de Darío de Regoyos, Juan de Echeverría, Hermen Anglada-Camarasa, Eduardo Chicharro, Ignacio Zuloaga y Joaquín Mir. Además, se enriquecen los fondos de Joaquín Sorolla, Aureliano de Beruete y Agustín de Riancho.

La donación se expondrá de manera conjunta hasta el 12 de enero de 2020 y después las obras se integrarán en sus correspondientes salas dentro de la colección permanente. Antes del acto institucional con los responsables del museo, Gernstenmaier habló con un grupo de periodistas sobre su llegada a España hace ya casi medio siglo. Tanto en Alemania como en España le advirtieron de la locura del viaje. "Me decían: ‘Chaval, si hay oportunidades de trabajo, esas están en Alemania, no en España’. Pero yo había dejado mi trabajo porque buscaba otras cosas que sabía que podía encontrar aquí. Estuve primero en Barcelona y luego me vine para Madrid. Con solo dos personas, en 1964 pude formar una pequeña empresa de recambios que luego se agrandó hasta sumar 150 empleados. La vendí en el año 2000 y desde entonces solo me dedico a mi colección".


Fascinación por el paisaje


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La primera obra —un paisaje— se la compró a uno de los muchos anticuarios que por entonces tenían sus negocios en el entorno del paseo del Prado. Encontró grandes oportunidades para adquirir obras medievales, renacentistas y barrocas y descubrió a los grandes paisajistas españoles del XIX, un género que para él sumaba la belleza con la fascinación por las vistas de una naturaleza que por entonces desconocía. Su residencia de Madrid y su finca de Manzanares el Real se fueron llenando poco a poco de pinturas y esculturas. Rechaza ser del tipo de coleccionista que quiere tener escondidas las obras. “He expuesto parte de ellas en más de 75 ocasiones en museos de todo el mundo y nunca me niego a prestar cuadros para una buena exposición”.

A la pregunta de por qué ha elegido al Museo del Prado para regalar estas obras sin ninguna condición, Gerstenmaier contesta que tenía una responsabilidad con España: “La mía es la historia de un tío que llegó sin nada, pudo crear una empresa importante, formar una gran colección y vivir su vida. España me lo ha dado todo. Para mí es una obligación y un honor el poder hacer este regalo”.


elpais.com / antena3






El empresario alemán Hans Rudolf Gerstenmaier coleccionista de arte dona 11 pinturas al Museo del Prado en agradecimiento de España por su acogida en 1962.


j.luis [ Martes, 16 Julio 2019, 16:50 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Museo Nacional del Prado. Madrid
15/07/2019 - 12/01/2020 Calendario




Donación Hans Rudolf Gerstenmaier

El Museo del Prado enriquece su colección del siglo XIX gracias a la donación de Hans Rudolf Gerstenmaier



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Hans-Rudolf Gerstenmaier durante su intervención en la rueda de prensa en presencia de Miguel Falomir, Director del Museo Nacional del Prado y de Javier Solana, Presidente del Real Patronato del Museo Nacional del Prado. Foto © Museo Nacional del Prado.

Entre las recientes donaciones de pinturas del siglo XIX al Museo del Prado, la de Hans Rudolf Gerstenmaier es singular no solo por su número, once obras, sino también por su concentración en el arte de los últimos años del siglo XIX y principios del XX, uno de los núcleos principales de sus amplias colecciones y la sección final de las del Prado.

Con esta donación, que se expone en la sala 60 del edificio Villanueva hasta el 12 de enero de 2020, se incorporan al Prado pintores como Hermen Anglada-Camarasa, Eduardo Chicharro, Ignacio Zuloaga y Joaquín Mir, que enriquecen el final de las colecciones de pintura española del Museo, donde ya están representados Sorolla y Beruete, sus estrictos contemporáneos.

Tras la aprobación del Real Decreto de 17 de marzo de 1995, se adscribieron al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía las obras de algunos artistas que, pese a ser sus fechas de nacimiento anteriores a la de Picasso –el límite establecido para separar las colecciones–, habían contribuido de forma destacada a los inicios de la modernidad del siglo xx. Como consecuencia de un acuerdo firmado en 2016 entre el Reina Sofía y el Prado, este puede incorporar obras de aquellos artistas que hasta ahora estaban afectados por ese Real Decreto. Esto le permite comenzar a mostrar así, con un verdadero sentido histórico, el final de sus colecciones de pintura española, al convivir las obras de Ignacio Zuloaga, Hermen Anglada-Camarasa o Eduardo Chicharro, entre otros, con las de sus estrictos contemporáneos.

La incorporación de artistas como Darío de Regoyos, Ignacio Zuloaga, Hermen Anglada-Camarasa, Eduardo Chicharro, Joaquín Mir y Juan de Echevarría, contemporáneos de Sorolla y Beruete, gracias a la generosa donación de Hans Rudolf Gerstenmaier (Hamburgo, 1934), empresario establecido en España en 1962 y coleccionista a partir de la década siguiente, supone un enriquecimiento de los fondos más modernos del Museo y la apertura de una nueva vía de ampliación de sus colecciones.


Hans Rudolf Gerstenmaier


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Nacido en Hamburgo (Alemania) el 9 de septiembre de 1934, realizó allí estudios comerciales. Trabajó inicialmente en una oficina que la prestigiosa firma suiza Brown, Boveri & Cie, dedicada a la ingeniería eléctrica y al desarrollo de motores, tenía en Hamburgo. Se trasladó a España en 1962 para emprender negocios comerciales. Representó primero a la conocida firma de camiones MAN, y consiguió después representaciones de casas alemanas de automóviles en el campo de los recambios, con la idea de independizarse al poco tiempo. En efecto, en 1964 fundó la empresa de recambios para coches alemanes Rudolf Gerstenmaier, que pasó a convertirse en sociedad anónima como Gerstenmaier S. A. Llegó a contar con un volumen importante de ventas, con ciento cincuenta empleados y treinta delegaciones en España.

La nueva situación económica de Gerstenmaier favoreció el surgimiento y desarrollo de una incipiente actividad coleccionista, en la que contó decisivamente su descubrimiento del arte español. Frecuentó entonces a anticuarios, entre ellos a Felipe Sánchez de la Fuente, casado con Beatriz Lafora, hija del conocido marchante Juan Lafora Calatayud. En general, le sorprendió la oferta de obras bajomedievales, renacentistas y barrocas que ofrecía el comercio madrileño. Hacia 1970 comenzó a coleccionar pintura española de los siglos XV y XVI y, enseguida, pintura flamenca. Un tercer ámbito de su colección lo constituyó la pintura del siglo XIX, atraído inicialmente por la vivacidad sensorial de la obra de Joaquín Sorolla y la riqueza de la materia de la de Hermen Anglada-Camarasa. En esos años desarrollaron su actividad con creciente intensidad las casas de subastas, entre ellas algunas extranjeras de prestigio, a cuyos remates concurrió. En su residencia de Madrid concentró la pintura más moderna y parte de la antigua, especialmente la flamenca. Buena parte de la escultura y de las artes decorativas las reunió en su residencia de El Boalo (Manzanares el Real, Madrid), en la que integró elementos de arquitectura renacentista. En 2002 vendió su empresa a una multinacional suiza y, retirado de los negocios, se concentró en su actividad coleccionista y en la difusión de su obra a través de numerosas exposiciones en diferentes ciudades españolas, y también del extranjero, como Cascais (Portugal), México y Santiago de Chile. Además de organizar esas muestras, ha colaborado generosamente con préstamos en otras muchas, entre ellas, la monográfica dedicada a Fortuny en el Prado en 2017, para la que prestó una excelente acuarela de tema marroquí del pintor.


La donación - Exposición



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Aureliano de Beruete - Grindelwald. 1907. Óleo sobre lienzo, 56 x 81 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Agustín de Riancho - Paisaje, h. 1890-1900. Óleo sobre lienzo, 77,5 x 127,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Darío de Regoyos - El pino de Béjar. 1900. Óleo sobre lienzo, 55 x 35,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Joaquín Sorolla - Ella J. Seligmann. 1913. Óleo sobre lienzo, 150,5 x 108,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Ignacio Zuloaga - Una manola, h. 1913. Óleo sobre lienzo, 93,5 x 73,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Juan de Echevarría - Mariquiña de Valle-Inclán, h. 1928. Óleo sobre lienzo, 46 x 38 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Hermen Anglada-Camarasa - Interior de un café-concert, h. 1900. Óleo sobre tabla, 21,5 x 27 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Eduardo Chicharro - Bayaderas indias, h. 1924. Óleo sobre lienzo, 149 x 140 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Juan de Echevarría - Familia gitana, Palencia. 1925. Óleo sobre lienzo, 73,5 x 92,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier



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Joaquín Mir - Torre Solà. Montornès, h. 1914-21. Óleo sobre lienzo. 65,5 x 81,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Darío de Regoyos - Alrededores de Bruselas. 1881. Óleo sobre lienzo, 101,2 x 70,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier

Alrededores de Bruselas de Regoyos, cuadro hasta ahora inédito, es uno de los mejores ejemplos de la primera etapa del artista, el más cosmopolita entre los de su generación. De su madurez, en cambio, El pino de Béjar muestra su pleno dominio de los recursos de la pintura impresionista.

Su amigo Ignacio Zuloaga está presente con Una manola, una interpretación de la sensualidad femenina característicamente española sobre un fondo azul de amplias pinceladas claras, trasunto de su conocimiento de la obra del Greco.

El otro gran renovador que tuvo difusión internacional, Hermen Anglada-Camarasa, aparece con una obra del cambio del siglo, Interior de un café-concert, en la que su dominio del colorido se aplica a una personal visión de la luz artificial.

En el ámbito ya postmodernista el mejor paisajista de su generación, Joaquín Mir, está representado con una obra de su periodo en el Mollet, de ejecución franca y directa, Torre Solà. Montornès.

Bayaderas indias, de Eduardo Chicharro, muestra su particular deriva en la década de 1920 hacia el ámbito de una pintura de sugestión exótica y sensual.

Familia gitana, Palencia, de Juan de Echevarría, evidencia la fascinación por estos motivos y por la pintura del postimpresionismo, especialmente de Gauguin, de este artista muy vinculado a la Generación del 98 y a Valle-Inclán, a cuya hija Mariquiña retrató.

Además de este conjunto, el donante ha querido regalar tres obras importantes de otros pintores ya representados en el Prado: Joaquín Sorolla, Aureliano de Beruete y Agustín de Riancho. De este último el Museo solo conservaba un lienzo del último año de su vida, y ahora se añade un paisaje muy anterior y de mayores dimensiones. De Sorolla, el Prado no contaba con ningún retrato de la década final de su pintura. El ahora identificado como de Ella J. Seligmann, esposa de un gran marchante establecido en París, es además uno de los más sobrios y elegantes pintados por el artista, con una visión más sintética que en anteriores trabajos. En cuanto a Beruete, a pesar de que el Prado conserva la mayor colección existente del artista, no tenía ningún ejemplo de sus extraordinarios paisajes alpinos, motivo ausente también en la colección del siglo xix a pesar de la atracción que despertó entre los artistas de aquella centuria.


museodelprado.es


j.luis [ Miércoles, 17 Julio 2019, 11:34 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
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Especial EL PAÍS



España y Países Bajos, una patria común en la pintura

El Prado rompe la división de la pintura por escuelas nacionales con una exposición que las intercala bajo el mismo marco: confrontar las realidades artísticas con los mitos históricos nacionalistas



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'Los síndicos', de Rembrandt dialogan con dos retratos de Velázquez de 1632. / Uly Martín

Vermeer y Rembrandt se miran. Se observan constantemente: en una sala del Kunsthistorisches Museum de Viena cuelga El arte de la pintura, del maestro de Delft, y en la pared de enfrente dos retratos del artífice de La ronda de noche tienen sus ojos puestos en ese interior. Hay que pasar a otro espacio para encontrar a Velázquez: la infanta Margarita no puede cruzar miradas con los holandeses, ella comparte muros con los franceses. Muros que actúan como fronteras que separan escuelas nacionales, divisiones típicas en este museo centroeuropeo, en el del Prado y en otros tantos. Es una de las formas tradicionales de ordenar la historia del arte, que ahora Velázquez, Rembrandt y Vermeer. Miradas afines quiere derribar intercalando escuelas, poniendo la holandesa y la española bajo el mismo marco, huyendo de los nacionalismos. La pintura como lenguaje y patria común.

Ya tuvo esta muestra un simbólico avance hace 16 años, cuando al clausurar la exposición Vermeer y el interior holandés, El arte de la pintura prorrogó su estancia en el Prado unas semanas y estuvo colgada junto a Las meninas, compartiendo sus dos atmósferas que tanto tienen en común.

Ribera, Murillo, Hals, Rembrandt, Zurbarán, Velázquez, Vermeer, El Greco… El G8 de la pintura del siglo XVII reunido en la pinacoteca madrileña hablando de lo que les une y no de lo que les separa. Los tres nombres que se destacan en el título son solo eso, los que “tienen más tirón”, dice el comisario, Alejandro Vergara, que hubiera añadido a El Greco y a Hals, pero, “¿cuántos nombres caben en un título?”. El jefe de conser­vación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte hasta 1700 del Prado señala que hay que atraer al público. A la vez que explica que, “si esto fuese un libro académico, se llamaría Miradas afines. Similitudes entre la pintura española y holandesa del XVII”, desvincula la muestra de la conmemoración del 350º aniversario de la muerte de Rembrandt: “¿Qué es eso de un 350º aniversario? ¿Por qué no el 616º? Es puro turismo industrial”.

La misma idea a miles de kilómetros

Si ha pasado el tiempo desde que en 2003 Vermeer y Velázquez compartieron pared en el Prado –lo que el catedrático de Historia del Arte Contemporáneo Francisco Calvo Serraller denominó “un sueño cumplido”–, también ha pasado desde que Vergara tuvo claro otro dúo de esta pareja de maestros, el germen de Miradas afines: Vista del jardín de la Villa Medici en Roma (hacia 1630) y Vista de casas en Delft (hacia 1658). Fantasea el comisario con los dos artistas creando en la distancia (nunca se conocieron): el mismo tamaño, la misma paleta, la misma idea, una composición parecida, el mismo equilibrio. “Si fuera hoy te los imaginas a los dos en casa con la música al mismo volumen, con sensibilidades parecidas”. Deja poco hueco a estas hipótesis irreales si se le pregunta qué se dirían el uno al otro. Confiesa que le gusta el rock and roll, pero que no le interesa lo que haga Mick Jagger, “a mí lo que me gusta es la música”. Símil que se lleva a la muestra, que es una oda a la pintura barroca, y ahí pone cautela: “Barroco solo es útil como sinónimo del siglo XVII; hay muchos barrocos, es un término equívoco”.

No es el único concepto que puede llevar a confusión. Uno de las secciones en las que está dividida la exposición se llama Ficciones realistas, un oxímoron en el que encajan Aparición de san Pedro, de Zurbarán; Cristo coronado de espinas, de Hendrick ter Brugghen; Menipo, de Velázquez; Autorretrato como apóstol san Pablo, de Rembrandt o Mujer joven junto a una cuna, de Nicolaes Maes. El realismo no es característico únicamente de la pintura de los Países Bajos ni lo es solo de la española. La prueba: en el Museo del Prado hasta el 29 de septiembre.

Antiidealismo, no realismo

Pero, ¿el realismo es real? No, no representa la realidad, plasma escenas veraces, fidedignas, creíbles, cercanas al espectador, pero no tuvieron que ser así. Se baja del olimpo a los dioses, a los filósofos, se les representa como seres coetáneos a los artistas. Demócrito, de Ribera, es un mendigo; El geógrafo, de Vermeer, es un profesional trabajando; Velázquez rodea a su Baco de borrachos de taberna. Vergara apunta que el término “antiidealismo” es más preciso para estas pinturas. En cuanto al afán por atribuir el realismo a españoles o neerlandeses, queda mencionar a Caravaggio: ¿dónde está el italiano entonces? ¿Serían las pinturas de Ribera lo mismo sin su caravaggismo? No. Y tampoco los bodegones, en los que se repite la cantinela: típico género español para unos y holandés para los otros. ¿Acaso El cesto de frutas pintado por Caravaggio en torno a 1596 es holandés o español?

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La muestra evidencia que la pintura europea del XVII tiene unas raíces comunes y estas están en Italia y en Flandes. No existiría la pincelada ni el colorido de El Greco sin los venecianos, pero tampoco sus retratados vestidos de riguroso negro sin los duques de Borgoña –gobernantes de Holanda y familia a la que pertenecía Carlos I y, por ende, Felipe II–. Y si el final de la muestra está dedicada a la materia pictórica, a esos “golpes de pincel groseros”, expresión con la que Jerónimo San José en 1651 se refirió a la manera de pintar de Tiziano, que vinculan el Autorretrato, de Carel Fabritius, con Jerónimo de Cevallos, de El Greco; La mujer bañándose en un arroyo (Rembrandt) con Marte, de Velázquez; los bufones del sevillano, con retratos de Frans Hals. El comienzo es para la moda del momento.

Los hombres de negro

El recibimiento a la exposición lo hacen los típicos españoles vestidos de negro sobrio con solo una licencia: el blanco de los cuellos de golilla. ¿O eran holandeses? Son ambos, fruto de un pasado histórico común que hacia 1568 se empieza a desmoronar por las revueltas de los Países Bajos contra Felipe II. Estas rebeliones dieron lugar a la Guerra de los Ochenta Años, de la que surgieron los Países Bajos. La indumentaria común perdurará como símbolo de rigurosidad y como reacción a lo superfluo durante casi todo el siglo XVII, mucho más tiempo que en otras regiones europeas. Y así hay algo que resulta familiar en Los síndicos (es un hito en la historia del arte que este rembrandt vaya a pasar el verano en Madrid, es una de las 17 obras que ha prestado el Rijksmuseum de Ámsterdam. Después el Prado les prestará 14 piezas para otra muestra).


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Técnicos del Prado revisan el autorretrato de Rembrandt antes de colgarlo. / Gorka Lejarcegi

Quiere el comisario que esta muestra se disfrute de muchas maneras. Una de ellas por el mero placer estético de poder contemplar piezas fundamentales para la historia del arte, “y una de las funciones del arte es llevarte a un lugar mejor”. Otra, pensando en que muchos de los artistas aquí reunidos están muy por encima de sus naciones, representan al lenguaje paneuropeo de la pintura; el fomento de los nacionalismos y de los mitos fundacionales de los Estados fue posterior, en el siglo XIX. Incluso no le importaría que alguien confundiera a Tito, el hijo de Rembrandt, en hábito de monje (1660), con un zurbarán y que tuviera que acercarse a la cartela para percatarse de su error. Aclara Vergara que esta lectura de las escuelas española y holandesa no es un ensayo para la colección permanente, que "claro" que están repensando: “Rembrandt y Ribera están muy bien juntos, pero el Prado solo tiene un rembrandt”. Por ahora, y hasta septiembre, en las salas de exposiciones temporales solo les separarán las calles entre las parejas de cuadros. Una exposición sin fronteras.

elpais.com


j.luis [ Domingo, 08 Septiembre 2019, 12:15 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado se olvida de contratar a los educadores

El museo deja pasar la convocatoria de la contratación del servicio educativo para colegios y particulares que quieran conocer la colección y paraliza el servicio al menos tres meses



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El Museo del Prado ha dejado de atender las funciones educativas que tenía encomendadas para visitantes particulares y grupos escolares por no convocar a tiempo la licitación de la contratación de las trabajadoras y trabajadores que se dedican a estas tareas. El museo lo ha avisado en sus salas de esta manera: “Estamos revisando nuestros programas de mediación”. Sin embargo, tal y como informa la institución a este periódico, están trabajando para que el error que han cometido pueda subsanarse lo antes posible. Reconocen que los tiempos del trámite burocrático pueden retrasarse “hasta tres meses”, aunque pondrán en marcha una alternativa de urgencia. De esta manera, la recta final de la celebración del bicentenario queda huérfana de un capítulo esencial en los objetivos del museo, con más de 5.000 actividades al año.

El “marco legal” determina los objetivos y fines de la institución y entre ellos se fija el fomento y la garantía del acceso al público e “impulsar el conocimiento y difusión de las obras y de la identidad del patrimonio histórico adscrito al museo, favoreciendo el desarrollo de programas de educación y actividades de divulgación cultural”. El entrecomillado corresponde al artículo 3 de la Ley 46/2003 reguladora del Museo Nacional del Prado. El último contrato firmado con la empresa adjudicada por concurso establecía una relación entre enero de 2017 y agosto de 2018 y una prórroga de un año más. Una vez se consumó la última, el museo dejó pasar el tiempo sin entregar los pliegos para una nueva convocatoria del concurso de adjudicación y las trabajadoras de la empresa Magmacultura han ido a la calle. Lo más llamativo es que las trabajadoras despedidas han sido sustituidas por proyecciones de ellas mismas realizando sus antiguas tareas.

Entre las últimas contrataciones figuran el servicio de seguridad y atención al visitante (10,2 millones de euros), los uniformes para el personal (148.000 euros), servicio de limpieza (1,5 millones de euros), el servicio de transporte de las obras de la exposición de Fra Angelico (725.000 euros), pero no el del servicio de educadores. La última vez que se convocó la externalización de este fue con tres meses de antelación a la puesta en marcha, es decir, en octubre de 2016. Entonces Magmacultura logró el contrato por 442.000 euros. Con la falta de contratación han quedado anuladas tanto las actividades culturales (por las que se les abonaba 79.000 euros) y las actividades educativas (363.000 euros). En los próximos meses no habrá ni “itinerarios didácticos”, ni “una obra, un artista”, ni “visitas al Casón del Buen Retiro”, ni “visitas escolares”, ni “servicios de actividades para familias”, ni “servicio infantil y juvenil fuera de calendario escolar”.

La empresa se comprometía a realizar 689 “itinerarios didácticos” de dos horas cada uno, con un educador por actividad, es decir, unas ocho visitas a la semana; 441 “Una obra, un artista”, de dos horas cada una, lo que significa seis visitas a la semana; y 67 “visitas al Casón del Buen Retiro”, de dos horas cada una, que suponen una visita a la semana. En el capítulo de actividades escolares debían hacer 3.679 visitas escolares de dos horas y media cada una, es decir, cerca de 67 visitas a la semana durante 33 semanas que dura el curso escolar; 173 “servicios de actividades para familias”, de tres horas cada una; y 85 actos de “servicio infantil y juvenil fuera del calendario escolar”, de cuatro horas y media cada una.

El equipo estaba formado por una coordinadora, un jefe de equipo y los educadores. “El licitador debe proponer un equipo inicial de al menos 20 educadores, de los cuales cinco son para las actividades culturales y 15 para las actividades educativas”, marca en último contrato. Los educadores deben ser licenciados o grado en Historia del Arte o Bellas Artes o ser maestros, profesor de enseñanza primaria, secundaria o bachillerato. “Mostrar buenas dotes de comunicación, de iniciativa, de adaptación al entorno de trabajo y saber trabajar en grupo”, añade.

El contrato deja claro que “la relación entre las partes firmantes de este contrato no implica vínculo laboral alguno entre el Museo del Prado y el personal de la empresa adjudicataria”. Tanto los contenidos y metodologías de trabajo los estipula el Área de Educación del museo, que fija los objetivos pedagógicos, metodológicos y programáticos de las actividades. Uno de los últimos recorridos que se han hecho fue el de “Género e identidad”, el pasado 25 de mayo, en el que se asegura que “el arte nos permite hablar de igualdad, comprensión e integración social”. Por eso el Museo del Prado, a través de sus contenidos, “facilita recursos para que ocurra una educación basada en la transversalidad y en la participación de los diferentes agentes de la educación formal: docentes, alumnado y educadores de museos”.


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j.luis [ Lunes, 16 Septiembre 2019, 11:59 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El País Semanal / REPORTAJE



Diarios de guerra del Prado. Así se salvó un tesoro artístico de las bombas

Esta es la historia de Manuel Arpe y Retamino, un personaje invisible que llevó a cabo la peripecia que permitió salvar obras maestras del Prado de las bombas de la Guerra Civil. Escribió las aventuras y desventuras de aquel exilio artístico en sus diarios, que ahora ven la luz.


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EL 7 DE FEBRERO de 1940, Manuel Arpe y Retamino, de 44 años, aguarda la llegada del dictador Francisco Franco. El restaurador del Museo del Prado está junto a La carga de los mamelucos y Los fusilamientos. Cuando le estreche la mano al caudillo habrá pasado lo más difícil de su aventura: ser admitido como uno de ellos, que el nuevo régimen deje de sospechar de su lealtad y olvide su rencor contra este humilde conservador por haber participado en la huida de las joyas del patrimonio español, metido en cajas y transportado en más de 70 camiones durante tres eternos años acompañando al Gobierno de la Segunda República. Por fin llega Franco y su comitiva, se detienen ante los dos monumentales cuadros de Goya, y Arpe no deja escapar su oportunidad. Da un paso al frente, el director del museo le presenta al caudillo e inicia el relato de cómo devolvió a la vida a los mamelucos derrotados.


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Manuel Arpe y Retamino, junto con 'La maja vestida', pintada por Goya, que el restaurador intervino antes de su marcha acompañando al Tesoro Artístico durante la guerra civil española. Desde 1922, Arpe y Retamino fue uno de los especialistas que velaron por la conservación del patrimonio del Museo del Prado. Fotografía del archivo familiar de Seco de Arpe / Instituto del Patrimonio Cultural de España

Aunque al dictador le dijo que los desperfectos fueron fruto de un accidente del automóvil que los transportaba, el motivo real fue un bombardeo de la aviación franquista. Dos años antes de este encuentro, en mayo de 1938, la columna de camiones cargados con miles de obras de arte embaladas que huyen hacia Cataluña cruza Benicarló. La bomba alcanza una casa y su cornisa se desploma sobre las cajas donde viajan ambas pinturas. La más perjudicada es la escena de Los mamelucos, que cae arruinada bajo los escombros y dividida en 18 pedazos. Algunos fragmentos del lienzo ni aparecen.

“Los cuadros estaban desastrosos”, anota Arpe en sus memorias de aquellos endiablados días. El restaurador improvisa un taller para recuperarlos en la cocina del castillo de Peralada. Antes de extraer los lienzos del cilindro en el que han sido enrollados, manda comprar un pedido de los materiales que necesitará para fijar los fragmentos supervivientes a una nueva superficie. Mientras alguno de estos se traen del extranjero, monta un gran tablero para reentelarlos y adherir a la parte posterior una tela nueva. Más tarde limpia y reconstruye los restos de la catástrofe, que hoy se contemplan sin apreciar los estragos.

Para cuando apriete con su plancha ardiendo la tela herida de Goya, Arpe habrá cumplido año y medio cuidando del Tesoro Artístico a la fuga. El 26 de diciembre de 1936 recibió la orden de dejar el Museo del Prado y partir de urgencia a Valencia. Parte de inmediato para seguir sus labores como restaurador junto al Conde-duque de Olivares, de Velázquez, que ha sufrido uno de los peores trayectos del legado. La lluvia entró en la caja que lo transportaba en camión. Ahora el agua corre por la superficie del cuadro “en forma de chorreones” y se ha llevado por delante el barniz. El lienzo está en serio peligro.


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El taller de restauración del Museo del Prado conserva la memoria de los especialistas que precedieron al equipo actual. En el armario guardan los utensilios que el oficio ha empleado en el pasado. Entre los objetos destaca ese cajón con el que viajó Manuel Arpe y Retamino durante la Guerra Civil. SOFÍA MORO

“Algunos, por efecto de la humedad, aparecían pasmados. Pasmado es que, por efecto del frío o cambio de temperatura, sus barnices se precipitan y la resina de los mismos adquiere, más o menos intensamente, un color ceniza. Es corregible”, tecleará Arpe años después en su máquina de escribir para no olvidar aquella operación con la que el tesoro del patrimonio español vivió una espiral de acontecimientos trepidantes en busca de su salvación. También apunta quiénes tomaban las decisiones y cómo se comportaron durante la larga marcha, porque estos diarios con alma de delación —que se conservan entre las alhajas del Museo del Prado— se los dedicó al general José Millán-Astray. Están firmados en 1949, meses antes de que el general intercediera para que se le conceda la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.


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Retrato del restaurador. Fotografía del archivo familiar de Seco de Arpe.

Escribirá más de 200 cuartillas donde se cuenta la “forma precipitada” en la que salen los primeros camiones (el 10 de noviembre, cuatro días después de que lo hiciera el Gobierno). Los embalajes son cajas viejas. Excedentes de las exposiciones del Palacio de Velázquez del Retiro. No tienen las dimensiones adecuadas. Es lo que hay. Tratan de acomodar las pinturas como pueden. También llega obra sin embalar en pleno invierno, en camiones que dedican una jornada completa para culminar los casi 400 kilómetros que separan Madrid y Valencia, por carreteras descarnadas y a 15 kilómetros/hora.


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Mientras las calles se empapelaban con carteles que llamaron a la protección del patrimonio, en el Prado se despejaban las salas para evitar los bombardeos y se embalaban las obras que marcharon con el Gobierno de la República. Fotografía del archivo familiar de Seco de Arpe.

Arpe es meticuloso. Anota cada noche lo que sucede y años más tarde reconstruye el viaje de más de 2.000 pinturas de colecciones públicas y privadas (más de 500 solo del Prado) y 71 camiones. A su muerte, su familia encontrará más de 300 carpetas con documentación y escritos que ha ido acumulando, como rastros de un viaje frustrado en el que pinta una Alegoría de la República, en 1931, y besa la España franquista, ocho años después. Y la única bandera que no cambió en todos los vaivenes fue la protección del arte. Uno como tantos otros invisibles. Mujeres y hombres cuya causa fue salvar el patrimonio y que serán homenajeados este próximo mes de octubre en el Museo del Prado, la primera pinacoteca de la historia en ser bombardeada. Las conferencias Museo, guerra y posguerra. Protección del patrimonio en conflictos bélicos celebrarán el regreso de las obras desde Ginebra (Suiza), de cuya fecha se han cumplido 80 años el pasado 9 de septiembre.


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El interior del cajón de Arpe y Retamino. SOFÍA MORO

Marzo de 1938. Valencia ya no es un sitio seguro. Llegan nuevas órdenes: el Gobierno de la República camina hacia Cataluña y hay que volver a movilizar la carga. Las operaciones militares de los sublevados amenazan con cortar por Tortosa y dejar dividido en dos el frente republicano en el Mediterráneo. Una noche parten a Barcelona, en un convoy en el que están Las meninas. “Había un hormiguero de soldados sacando las cajas y gran número de camiones las recibían. Allí estuve hasta la una de la madrugada, cuando terminaron. En ningún camión me dejaron sentarme con el conductor porque iba un soldado de escolta”, apunta. En medio de la oscuridad, se dirige a uno de los que tienen mano y mando en todo aquello. Es el teniente Colina. Siempre viste de cuerpo negro y sin insignias. “Métete ahí”, y abre la puerta de una furgoneta. Hay un pequeño hueco entre los dibujos de Goya, “que iban así puestos, sin embalar”.

La nueva misión de Arpe es salvar el puente de Tortosa (Tarragona), demasiado pequeño para la altura de Las meninas. Los cuadros no están preparados para las guerras, aunque caminen hacia la salvación. Han pasado el retrato de Carlos V a caballo y la Dánae de Tiziano, todos los goyas, todos los grecos y zurbaranes, y los automóviles se detienen porque el monumental cuadro no cabe. Si por el teniente Colina fuera, ya habría enrollado el lienzo en una vara. “Pero el que manda”, dice Colina, “ha dicho que se pasen los cuadros y hay que hacerlo así”. Así que desmontan la caja del camión entre nueve hombres y sobre una fila de rodillos lo deslizan al otro lado. “Hasta mal cuerpo se me puso pensando si sería capaz de llevarlo a cabo”, recuerda Arpe ante la soberbia del militar.


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Conocida como “operación de salvamento”, la movilización de joyas del legado artístico español supuso la participación de especialistas dedicados a la conservación y restauración de obras de arte.

La marcha debe recuperar el tiempo perdido, así que se camina toda la jornada sin descanso. “Los chóferes por la noche conducían con dificultad porque la anterior tampoco habían dormido”. Protestaron y avisaron de que no responderían si se dormían al volante. Arpe convence al sargento y duermen una hora. A la una de la madrugada vuelven a la ruta y una hora y media después cruzan Tarragona. A las seis de la mañana están en Barcelona y continúan rumbo a Figueres y Peralada. “De pronto, comienza a frenar en seco toda la alineación de camiones y cuando cesó ese ruido me di cuenta de que varios aparatos de aviación se dirigían hacia la caravana nuestra y que este era el motivo de los frenazos. Todos los conductores y soldados de escolta, y yo tras ellos, nos tiramos al suelo fuera de la carretera. No sé si giraron, una vez reconocido lo que se transportaba, o si el paso por encima de nosotros fue casual”. Pasa la alarma, vuelven a la ruta.


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Página de los diarios de Manuel Arpe y Retamino. SOFÍA MORO

Peralada. Enero de 1939. Última parada y fonda antes de cruzar la frontera con Francia. Vienen los momentos más tensos. Las tropas franquistas están a un paso de quedarse con España durante las siguientes cuatro décadas y la Segunda República se desmiga por minutos. Son testigos del éxodo masivo de los ciudadanos que huyen bajo el bombardeo continuo de las aviaciones franquista, italiana y de la Legión Cóndor. El arte convive con los soldados y con el frío, a la espera del destino de la República. Su presidente, Manuel Azaña, también ha llegado al castillo. Ya no queda ni rastro del Ejército de la República, escucha por la radio italiana la caída de Barcelona y piensa que continuar resistiendo es un “disparatado propósito”.

El goteo de camiones de un lado a otro es continuo y Juan Negrín manda llamar a Manuel Arpe y Retamino. El 6 de febrero de 1939, justo un año antes de estrechar la mano de Francisco Franco, aprieta la del todavía presidente del Gobierno de la República. Quiere felicitarle por “el entusiasmo con el que realiza su labor”. Negrín firma un salvoconducto para él y las obras que están pendientes de continuar su odisea: “Manuel Arpe, restaurador del Museo del Prado, ha recibido la misión de salvaguardar y vigilar el transporte de los objetos del Tesoro Artístico Nacional. Las autoridades de la frontera y los cónsules en Francia deberán prestarle ayuda y auxilio material”.


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La epopeya está a punto de dar su último paso, el más delicado, con los camiones atascados entre el éxodo de personas que huyen del Ejército franquista a Francia. “Fue un milagro”, dice el catedrático de la Complutense Arturo Colorado. A él le debemos las investigaciones de los hechos sucedidos en la evacuación. “Debería ser una historia de orgullo nacional. No se perdió nada, todo se salvó, y fue gracias a la diligencia de Timoteo Pérez-Rubio [responsable de la Junta del Tesoro Artístico]. Es cierto que la República puso en peligro el patrimonio al hacer que lo acompañara. Habría sido mejor un depósito lejos del frente que tenían proyectado, pero no les dio tiempo a construirlo”, cuenta.

Los 71 camiones —con 1.868 cajas y 140 toneladas de peso— se transforman en un tren con 22 unidades “atestadas de obras de arte de todas clases” en Perpiñán. El último vagón carga con la policía secreta y los gendarmes de uniforme. Así escapa el tesoro más valioso de España a la guerra y entra en paz, pasa del peligro al confort, del jabón de tropa al chocolate suizo. En un solo día, las obras de arte desembarcan en la apacible neutralidad. Al patrimonio español le espera en Ginebra “una nube de reporteros y fotógrafos” y un cambio de dueño corroborado por la Sociedad de Naciones. Ahora es propiedad del franquismo, que meses antes lo había bombardeado. En las manos del Gobierno de Burgos, se celebra a mayor gloria de Franco una exposición multitudinaria en verano de las 174 joyas del Prado, vista por más de 400.000 personas en tres meses.


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Manuel Arpe y Retamino se dedica a ganarse el regreso al nuevo país donde está su viejo puesto de trabajo. Conoce a un delegado del embajador, que le recibe en un hall donde encuentra un retrato de Franco. “Y nuestra bandera, que besé, y me creí pisar España”. En el hotel recibe una carta del duque de Alba: “Mi querido amigo: mucho celebro haya podido escapar con vida de la barbarie roja y se haya puesto a la disposición de nuestras autoridades en Ginebra, prestando así su adhesión incondicional a nuestra Noble Causa”. Redacta él mismo un escrito de adhesión, que firmaron, entre otros, Tomás Pérez (forrador) y Blanca Chacel (conservadora y hermana de Rosa). “Tenemos el honor de hacerle llegar a S. E., como representante en Berna del Gobierno nacionalista español, nuestra adhesión incondicional a la Noble Causa, al propio tiempo que nuestra felicitación por el triunfo logrado por las armas”, dice el texto.
Fue un milagro. no se perdió nada y todo se salvó. debería ser una historia de orgullo nacional

“No creo que estas memorias sean un informe de delación, porque él no era así. De hecho, ayudó a su ayudante Tomás Pérez. Él no pudo volver a trabajar en el museo y mi abuelo le dio trabajo en su taller”. Habla el nieto de Manuel Arpe y Retamino, Fernando Seco de Arpe, también restaurador, que cuenta que Arpe no fue depurado porque era afín al régimen. “Mi abuelo nunca creyó en esa operación, porque sintió que el patrimonio se puso en peligro. Era muy trabajador, una persona muy religiosa, muy conservadora y muy franquista. Se carteaba con Millán-Astray”, asegura Seco de Arpe. Para Arturo Colorado, estos diarios son los escritos “de un extraordinario restaurador que no se separó ni un día del legado del Prado en todo el trayecto y salvó El 2 de mayo y El 3 de mayo, de Goya”. Pero necesita lavar su memoria y “justifica con este informe su actuación cara al franquismo”.


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El comité internacional que veló por las obras en el extranjero, ante la Sociedad de Naciones, en Ginebra. Fotografía del Instituto del Patrimonio Cultural de España

En la noche del 31 de agosto 1939 se clausura la exposición en Ginebra. Las obras se descuelgan para regresar a España. “La guerra europea estaba a punto de estallar”. No podían permitirse otra. “Tan rápido se hizo todo que cuando el día 3 de septiembre se declara la contienda, ya estaba el tren formado y dispuesto a salir”, escribe Arpe, el único que queda de la expedición original. Francia dio luz verde al tren un día más tarde y, en medio del desplazamiento de tropas y material, el último tren civil que cruza las vías en guerra es el que contiene la selección expuesta, con 38 obras de Goya, 25 del Greco, 9 de Tintoretto, 6 de Rubens, 7 de Tiziano y Las meninas, de Velázquez, entre otras. El resto ya había regresado en camiones.


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El 5 de septiembre, a las 10.40, parte el tren. El día 8 entra en Hendaya. El restaurador teclea: “De nuevo veía a nuestra bandera en el mismo sitio de donde fue arrebatada. En mi equipaje venía la grande, que me mandé hacer en Ginebra”. Arpe y Retamino regresará a su casa, en Aravaca, pero solo queda un solar. Se muda con su familia a la calle de la Ballesta, donde monta un taller con su excompañero del Prado Tomás Pérez —depurado por el régimen—, y descubre y restaura obras para clientes como el banquero Pedro Masaveu, que se apoya en él para invertir su fortuna en la colección de arte que hoy perdura. Se jubila en los setenta como restaurador del Prado, especialista en El Greco, y muere en octubre de 1984. A la una de la tarde de aquel 9 de septiembre de 1939, cuando el tren llegó a la estación del Norte de Madrid, el restaurador que veló por la inmortalidad del arte ya se había vuelto invisible. 


elpais,com / Peio H. Riaño / Fotografía del Instituto del Patrimonio Cultural de España


j.luis [ Martes, 08 Octubre 2019, 09:16 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
La lección de la República que copiaron los museos del mundo

El Museo del Prado recuerda en un congreso, 80 años después, la operación pionera que puso a salvo el patrimonio artístico de las bombas de la Guerra Civil


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En vídeo: los cuadros del Museo del Prado que salvó la República. JAIME CASAL

Tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, las joyas del Museo del Prado cruzaron Francia en el último convoy civil que atravesó las vías férreas del país. Días después de que Las meninas llegaran sanas y salvas a Madrid desde Ginebra, la Ronda de noche abandonó el Rijksmuseum, enrollada sobre un cilindro y por la puerta del jardín. Otras 30.000 obras de arte se desplazaron ese septiembre de 1939 desde el museo de Ámsterdam a varios búnkeres de la costa holandesa. Un año después, en mayo de 1940, cuando Hitler invadió los Países Bajos, la obra maestra de Rembrandt volvió a evitar el frente y fue trasladada a la mina de St. Pietersberg, en Maastricht. El Louvre y el resto de museos europeos también movilizaron sus tesoros artísticos lejos de la contienda para evitar su destrucción.


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Uno de los primeros camiones cargados con pinturas sale del Prado en noviembre de 1936 con destino a Valencia. INSTITUTO DE PATRIMONIO CULTURAL DE ESPAÑA

El mundo había aprendido la lección que la República española puso en práctica durante la Guerra civil, cuando evacuó (desde noviembre de 1936) miles de joyas del patrimonio español, primero, a Valencia y de ahí a Cataluña, huyendo de las bombas franquistas. “La decisión española entró en los manuales de museística de todo el mundo. Entendieron que en caso de guerra era mejor evacuar. Hasta entonces la recomendación era bajar las obras a los sótanos”, explica Miguel Cabañas, investigador y jefe del Departamento de Historia del Arte y Patrimonio del CSIC. El mundo vio cómo la humedad, las bombas y el contrabando exigía desplazar rápido el patrimonio, lejos de las trincheras. Las dramáticas imágenes de la masacre cultural cometida por el ISIS desde 2014, en Siria, muestran las consecuencias de no hacerlo.

La decisión de la República española entró en los manuales de museística de todo el mundo

A Cabañas lo que le llama la atención de esta operación —que será recordada mañana, el jueves y el viernes en el Museo del Prado, en un congreso, organizado junto con el Ministerio de Justicia, que celebra los 80 años del regreso del tesoro artístico— es “el interés que tuvo el pueblo español en salvar el patrimonio”. Fue fruto de la vocación conservacionista de la generación del 14, formados en la Institución Libre de Enseñanza. Aquel interés tiene un nombre sin reconocimiento: Ricardo de Orueta (1868-1939). Pionero al entender la riqueza artística como el tesoro cultural de una nación, fue azote de rapiñadores como William Randolph Hearst. Nombrado director general de Bellas Artes de la República legisló, en 1931, la protección del patrimonio con una ley que reformó en 1933. La actual Ley de Patrimonio Histórico de 1985 es heredera de aquella.

Orueta reaccionó de manera inmediata ante la quema de iglesias y obras de arte de los primeros días de la República. Implantó la idea de que el Estado es el garante de la protección del legado histórico. “Hubo elementos que fomentaron los desmanes para acelerar una reforma religiosa. Pero la República no sacó el Ejército y dio instrucciones a los gobernadores civiles para que actuaran en sus ciudades contra la quema. Aquello no podía volver a ocurrir y la República tomó medidas para salvar el arte, no como los sublevados”, sostiene Cabañas.


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Operarios cargan un camión en la puerta de Velázquez del Prado. IPCE

Para Arturo Colorado, catedrático de la Universidad Complutense, la experiencia de la evacuación fue un “precedente fundamental”. Por entonces la Sociedad de Naciones preconizaba la protección in situ, pero la acción española “demostró que la mejor alternativa era la evacuación”. “El Prado se conserva íntegro gracias al traslado”, cuenta Colorado en referencia al bombardeo del museo por Franco. La idea de la República era moverlas a un almacén especial, un depósito gigantesco, pero el transcurso de la guerra impidió tenerlo listo. “La evacuación y salida al extranjero era la única posibilidad”, añade Colorado, que desmiente que la República se planteara alguna vez la venta del tesoro artístico.


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Sin embargo, fue una medida que contó con la oposición de los restauradores del Prado, al frente de los cuales estaba Francisco Javier Sánchez Cantón, subdirector del museo, que en agosto de 1936 dio la orden de cerrar las puertas, desmontar las salas y trasladar todas las pinturas a las plantas bajas. Defendía la teoría de convertir el museo en almacén... hasta que las bombas franquistas incendiaron los techos del Prado. Rafael Alonso, restaurador jubilado del museo, recuerda los grecos que estuvieron en una caja fuerte del Banco de España: “Cuando se sacaron estaban podridos y comidos por el moho. Se salvaron gracias a la intervención de Jerónimo Seisdedos. Para mí es el mejor restaurador del Prado del siglo XX”, señala. Alonso asegura que la evacuación fue un ensayo general para lo que ocurrió en Europa poco después.

Devueltos en Ginebra

La República nunca quiso devolver los cuadros, esculturas, tapices... El acuerdo de Figueras determinó que lo entregaban a la Sociedad de Naciones, con sede en Ginebra. “Darle el patrimonio al otro bando habría sido reconocerles. Además, tenían miedo a que lo vendieran. Suiza terminó reconociendo al gobierno de Franco pocos días después y le entregó las cajas”, recuerda Cabañas.

La idea original de la República era moverlas a un almacén especial, un depósito gigantesco

El relato de la salvación trascendió más en el extranjero, donde el primero en estudiarlo, el catedrático José Álvarez Lopera, tuvo que esperar a la Transición para rehabilitar la memoria de aquellos los Monuments Men antes de los Monuments Men del ejército estadounidense de la Segunda Guerra Mundial. El franquismo trató de ocultar esta labor. Como recuerda Alberto Porlan, escritor y director del documental Las cajas españolas (2004), aquellos hombres y mujeres acuñaron una expresión que definió su compromiso: “Si acertamos en esto nadie recordará nuestros nombres, pero como lo hagamos mal no nos van a olvidar nunca”.


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j.luis [ Miércoles, 09 Octubre 2019, 08:52 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado crea una herramienta 'online' para poner sus obras en contexto

El museo presenta una línea del tiempo basada en la inteligencia artificial que permite dotar de un marco histórico y cultural a las obras y autores, así como ampliar información sobre ellos



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Una demo de la nueva herramienta de línea del tiempo y lectura ampliada de la web del Museo del Prado.

Las pinturas y esculturas son las mismas de siempre. También la historia que las rodea. Lo que cambia con la herramienta online de línea del tiempo y lectura aumentada que acaba de lanzar el Museo del Prado es la manera de abordarlas y conjugarlas. Y, sobre todo, de ponerlas en contexto. En colaboración con Telefónica, la pinacoteca ha desarrollado un método para su página web basado en la inteligencia artificial –que es, además, gratuito y pionero en el mundo– que permite relacionar las obras de arte de su colección con los grandes acontecimientos históricos, científicos y culturales ocurridos en su época. ¿Sabía que cuando Goya pintaba su Pelele Mozart componía su sinfonía número 40? ¿O que El Bosco ejecutó su tríptico de El Jardín de las Delicias en la misma época en la que vivió Martín Lutero? “Esta es una herramienta que puede ayudar a comprender el mundo en que se crearon estos cuadros y a la vez entender el mundo de hoy”, aseguró en el acto de presentación Javier Solana, Presidente del Real Patronato del Museo. “Nos gustaría que esta herramienta se entendiera como un regalo del Museo a la comunidad educativa en su bicentenario”, agregó el director, Migue Falomir. “Se trata de un instrumento de conocimiento fantástico”.

La propuesta es una moneda de doble cara. La primera ofrece una lectura aumentada de los textos explicativos de 5.500 fichas de obras de las 17.000 que existen en español (más 2.700 en su versión en inglés). Al acceder a la web semántica del Prado (que se lanzó en 2015 también en colaboración con Telefónica, y que permite interconectar las piezas artísticas y los autores de la colección con otros contenidos como conferencias, documentos, archivos del museo…), ahora resulta posible pinchar sobre ciertas palabras relativas a conceptos y temas clave que ayudan a ampliar las referencias sobre una pieza en concreto. Por ejemplo: en la entrada en línea de Las Meninas, se puede acceder a información ampliada sobre Velázquez (el autor); Antonio Palomino (tratadista que dedicó un epígrafe a esta pintura en su historia de los pintores españoles de 1724); o Felipe IV (el rey que se refleja en el espejo del cuadro). Al hacer clic sobre estas palabras, el sistema ofrece varias opciones: leer la correspondiente entrada de la Wikipedia, ver la página de autor dentro de la web del Museo del Prado (cuando la hay), o acceder a su línea del tiempo.

Esta última opción define la segunda cara del proyecto. Se trata de una aplicación que permite visualizar las obras del museo en orden cronológico. Sobre estas, se superponen en capas los principales acontecimientos históricos, literarios, pictóricos, arquitectónicos, musicales, filosóficos, escénicos y científicos de la época (se puede seleccionar hasta cinco de estas ocho estas categorías a la vez). Proseguimos con el ejemplo de Las Meninas, que se pintaron en 1656. Ese mismo año, Hendrick Dubbels terminó El puerto de Ámsterdam en invierno, un cuadro que también se guarda en el Prado. En torno a esas fechas nacieron Carlos XI, uno de los grandes monarcas de Suecia; Bartolomeo Cristofori, el inventor del piano, o Edmund Halley, el astrofísico que puso nombre al comenta que observamos por última vez en 1986. Aunque la propuesta se ha diseñado para el público general, parece claro que sus utilidades en el terreno de la educación son amplias. Además, permite acercar el Museo del Prado a todo aquel que no puede visitarlo físicamente. “La tecnología solo tienen sentido si mejora la vida de las personas”, afirmó Eduardo Navarro, directivo de Telefónica que también participó en la presentación. “En la educación, ya no sirve lo de memorizarlo todo: el gran reto ahora es estar preparado para los muchos retos de la sociedad. Y, en ese sentido, ahora priman la creatividad y la capacidad de poner las ideas en contexto”.


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j.luis [ Viernes, 18 Octubre 2019, 11:04 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Los talleres del Prado, Premio Nacional de Restauración

El jurado ha descatado “la calidad del trabajo llevado a cabo desde la creación de la institución” en un momento en el que el sector presenta una "problemática laboral"



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La restauradora Herlinda Cabrero trabaja en 2017 sobre ‘El tríptico del maestro de la redención’, una obra de mediados del siglo XV realizada por un discípulo de Van der Weyden.

El taller de restauración del Museo del Prado es el nuevo Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales, otorgado por el Ministerio de Cultura. El jurado ha destacado la trayectoria profesional marcada por “la calidad del trabajo llevado a cabo desde la creación de la institución”. El reconocimiento -dotado con 30.000 euros- coincide con el bicentenario de la institución y subraya la complejidad del trabajo ejecutado, “habida cuenta de la problemática laboral que el sector de la restauración presenta en la actualidad”. La referencia es a la necesidad de la normalización y regulación de la profesión, como reclama la Asociación de Conservadores Restauradores de España (ACRE).

El equipo humano, “integrado mayoritariamente por mujeres”, está dirigido por Enrique Quintana, que siempre se ha preocupado por destacar que sus labores no responden a un trabajo mecánico. Quintana ha tenido que bregar en el Prado con directores e historiadores que le pedían “refrescar” los cuadros, como si de un lavado se tratara. Pero la restauración, defiende Quintana, no es eso: “Limpiar los barnices no es pasarle el paño a la superficie para sacarles brillo a los colores”. Es un proceso interpretativo, que redescubre y libera el alma de la pintura presa de la inmundicia.

“Paciencia, respeto y cuidado”. Son las virtudes del trabajo del restaurador definidas en 1833 por José Bueno, que presentó a Fernando VII un novedoso proyecto para el desarrollo del oficio dentro de la pinacoteca. Pretendía hacer frente al “inmenso número de cuadros arruinados, cuya pronta restauración es absolutamente precisa”. El rey le concedió un aumento de facultativos para formar la Escuela de Restauración de Pinturas del Real Museo.

José Bueno, en lo que fueron los orígenes del actual taller, formó a sus restauradores para entender y leer la pintura. Sus ecos llegan hasta Quintana, que defiende el proceso intelectual de la limpieza de la superficie de un cuadro para descubrir cómo está construido. “La limpieza es un proceso creativo”, suele decir, mientras se mueve apresurado entre las mesas y los puestos de sus compañeros. Ya no restaura, ahora se dedica a ayudar a los demás, coordina y supervisa sus trabajos.

El estilo del Prado

Esa visión del restaurador como un pelele al servicio del historiador ha dejado paso a otra en la que ambas ramas se coordinan, bajo la supervisión del director. Así ocurrió con el descubrimiento del paisaje de la Gioconda bajo el fondo negro por parte de Ana González Mozo y Almudena Sánchez. En la plantilla actual la mayoría de oficiales cuenta con 30 años de operaciones en un museo de las obras maestras. Ya no está Rafael Alonso, jubilado, r econocido en 2010 con el Premio Nacional de Restauración. Esa trayectoria ha dado al Prado un estilo de restauración que puede resumirse en lo importante no es lo que te llevas, sino lo que dejas.

Lo peor que le puede pasar a una obra de arte es que el restaurador, en busca de protagonismo, se sitúe por encima del pintor. Bajo las órdenes de Quintana, los restauradores del Prado se han dedicado a neutralizar daños, no a manipular. Pero no ha sido un camino sencillo. No fue hasta 1984, con la llegada de John Brealey, el restaurador más prestigioso del Metropolitan Museum de Nueva York, p ara dirigir la limpieza de Las meninas (1656), de Velázquez, cuando empezaron a curarse los estigmas artesanales de la imagen de los restauradores del Prado.

Brealey aportó otra mentalidad, les hizo ver que ellos no trabajaban solo con las manos, sino que debían abordar la obra con los cinco sentidos. Les enseñó a leer las pinturas, a preguntarse por el autor, el porqué de la pincelada, la nitidez de la perspectiva, la profundidad o la luminosidad. El restaurador inglés logró que al equipo se le proporcionara un taller estable en el último piso del edificio. Quintana estaba allí, era mucho más joven y restauraba mucho más, y aprendió que su oficio era como el de los traductores de una novela: si traduces a Dostoievski, no basta con hablar bien el ruso. Ambas profesiones deben dejar la obra con todo su potencial intacto, porque lo importante no es el traductor, sino el escritor.


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Mi felicitación. Hacen un trabajo magnífico.


j.luis [ Viernes, 18 Octubre 2019, 11:15 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Museo del Prado, Premio Nacional de Restauración y Conservación

El Área de Restauración del museo destaca por "los criterios y metodología que han guiado la intervención en la práctica totalidad de la colección"



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Taller de restauración del Museo del Prado

El jurado del Premio Nacional ha propuesto la concesión del Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales correspondiente a 2019 al Área de Restauración del Museo Nacional del Prado. Este premio, concedido anualmente por el Ministerio de Cultura y Deporte, está dotado con 30.000 euros. El jurado ha destacado “una trayectoria profesional marcada por la calidad del trabajo llevado a cabo desde la creación de la institución, en el bicentenario de su constitución». Este galardón se une al Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades que Javier Solana, Presidente del Patronato de la pinacoteca, recogerá mañana.

Se premia especialmente «la multidisciplinariedad del equipo humano, integrado mayoritariamente por mujeres, así como los criterios y metodología que han guiado la intervención en la práctica totalidad de la colección de obras de arte del museo». También se hace hincapié en la singularidad y alcance del proyecto didáctico y pedagógico desarrollado por el Área de Restauración. Asimismo se reconoce «la complejidad del trabajo ejecutado, habida cuenta de la problemática laboral que el sector de la restauración presenta en la actualidad”.

Desde su creación el 19 de noviembre de 1819, las funciones de conservación y restauración en el Museo Nacional del Prado se consideraron imprescindibles. Los trabajos de restauración durante la primera mitad del siglo XIX no sólo se centraron en las pinturas del Museo sino que también fueron restauradas obras pertenecientes a la Corona en los diferentes Reales Sitios. Durante la Guerra Civil, el taller de restauración llevó a cabo los trabajos más urgentes para garantizar la salvaguarda de las obras. En este periodo y bajo la dirección de Jerónimo Seisdedos, el museo prosiguió con su labor de conservación y salvamento del tesoro artístico. La actividad tras la guerra continuó en los talleres a pesar de la precariedad y las dificultades materiales.

Durante los últimos 40 años la tarea del Área de Restauración ha sido inmensa. La importancia y el elevado número de obras en las que se ha intervenido permiten al visitante actual hacer un recorrido por sus salas disfrutando de sus colecciones en el más óptimo estado de conservación. Es reconocido internacionalmente como un museo donde la técnica de los artistas se muestra al espectador en el estado más próximo al original.

Paralelamente a las actividades propias de la restauración, se ha realizado una importante tarea de formación de jóvenes restauradores nacionales e internacionales. Durante 200 años, el taller ha integrado en su plantilla un elevado número de restauradores, consiguiendo mantener unos criterios altamente valorados por el resto de museos de Europa. Destaca la colección de obras de Velázquez, incluyendo Las meninas, La familia de Carlos IV, las majas y la colección de Goya, El Descendimiento de Van der Weyden, y las obras de Tiziano o Rubens como algunos ejemplos de la excelente conservación del conjunto de la colección del Prado.

El jurado, presidido por Román Fernández-Baca Casares, director general de Bellas Artes y actuando como vicepresidente José Javier Rivera Blanco, subdirector general del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), ha estado formado por: José María Pérez González, Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales 2018; Gemma María Contreras Zamorano, subdirectora del Instituto Valenciano de Conservación, Restauración e Investigación; Celestino García Braña, presidente de la Fundación DOCOMO Ibérico; Xerardo Estévez Fernández, arquitecto; Ana Yáñez Vega, secretaria general de ICOMOS-España e Isabel Tajahuerce Ángel, miembro del Instituto de Investigaciones Feministas, Universidad Complutense de Madrid.

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j.luis [ Sábado, 19 Octubre 2019, 09:42 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Ramón Gaya ‘vuelve’ al Museo del Prado

Un simposio recuerda al pintor, que describió la pinacoteca como la "roca española" y un "manicomio de cordura"



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'IX Homenaje a Velázquez' (1948), 'gouache' sobre papel de Ramón Gaya.

María Zambrano regresó a España después de 45 años de exilio, la tarde del 20 de noviembre de 1984. Cuando se bajó del avión que la traía desde Ginebra, le preguntaron qué sentía al volver y ella respondió: “¿Volver? Yo nunca me he ido”. El escritor Andrés Trapiello recordó el pasado miércoles esa respuesta antes de añadir que el pintor Ramón Gaya (1910-2005), amigo de Zambrano y amigo suyo, nunca se había ido del Museo del Prado. Lo dijo durante su intervención en el simposio multitudinario que la pinacoteca madrileña ha dedicado esta semana al pintor murciano, que tenía 18 años la primera vez que entró en el edificio de Villanueva. Con el tiempo llegaría a considerarlo su verdadera patria. En el destierro mexicano, tras la Guerra Civil, el Prado fue para él la “roca española”, una suerte de “manicomio al revés”, como un “manicomio de cordura, de realidad, de certidumbre”. Fuera estaría “la realidad ilusoria, la vida sueño”.

Dirigido por Cristóbal Belda, catedrático de la Universidad de Murcia, y Juan Manuel Bonet, exdirector del Museo Reina Sofía y miembro del patronato del Museo Ramón Gaya en la ciudad natal del artista, en el encuentro participaron estudiosos, como Miriam Moreno Aguirre, Elide Pittarello, Javier Barón, Luis Pérez-Oramas, el propio Trapiello y dos jóvenes cineastas: Gonzalo Ballester y Jonás Trueba. El primero proyectó su documental La Serenissima, finalista de los premios Goya en 2007, el segundo anunció que trabaja en una película sobre la vida de este hombre que se definía como “un pintor que escribe”.

Si el diálogo entre pintura y literatura fue uno de los ejes de las intervenciones, el otro fue la tensión entre tradición y modernidad, clave en un artista que viajó a París con 17 años para concluir que lo que más le interesaba de las vanguardias era Las meninas. Tres décadas después, en 1960, publicaría uno de sus ensayos emblemáticos: Velázquez, pájaro solitario. El gran maestro sevillano fue el hilo conductor elegido por Javier Barón, jefe de Pintura del siglo XIX del Prado, para analizar tanto las copias de telas clásicas realizadas por Gaya para el Museo del Pueblo de las Misiones Pedagógicas durante la República, como para glosar los muchos cuadros de homenaje que el artista realizó a lo largo de toda su vida. La reproducción de un velázquez o un rembrandt junto a un vaso de agua funcionan, señaló Barón, como “sencillísimos altares laicos”, ajenos a “la retórica compositiva de la naturaleza muerta”.

Los Homenajes son ejercicios de admiración de un autor enemigo del “arte artístico”, que juzgaba los retratos ajenos sin medias tintas. Así, la Gioconda era un “rostro sordomudo de muñeca de cera”, mientras que el Niño de Vallecas era “el altar mayor” de la obra de Velázquez, pura vida. Tanto Pittarello, profesora de literatura en Venecia —ciudad/fuente de la pintura para Gaya, ajeno por igual al idealismo de Florencia y al realismo napolitano—, como Pérez-Oramas —curador hasta hace dos años de arte latinoamericano en el MoMa— emparentaron los Homenajes con el Atlas Mnemosyne, de Aby Warburg, “tan olvidado hasta hace poco como banalizado hoy”. Como los paneles iconográficos del erudito alemán, los cuadros sobre cuadros del creador español —lo mismo que sus escritos— serían una forma de sortear “la malcontenta, la muy engordada historia del arte”, suerte de “disciplina patológica” que nos dice cómo mirar. Su objetivo sería devolver la pintura no a lo que tiene de medio sino de “aparición”.

Tras recordar la afirmación de Ramón Gaya de que “el arte tiene que ser vencido y la realidad, salvada”, Oramas habló de la superioridad de la naturalidad sobre la espontaneidad, de la personalidad sobre el estilo: “Así como el realismo es la impostura de la realidad, el vitalismo es la impostura de la vida”. No en vano, esta última, vida, fue una de las palabras que más se repitió estos días en el Museo del Prado al recordar a un artista que se pasó allí una parte decisiva de la suya.

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j.luis [ Viernes, 25 Octubre 2019, 18:52 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Un ‘thriller’ titulado ‘Las meninas’

El documental 'El cuadro' ahonda en los múltiples misterios que esconde la obra maestra de Velázquez



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Fotograma de 'El cuadro'. En vídeo, tráiler del documental.

Mide 318 centímetros de alto por 276 de ancho. Ha cumplido más de 360 años, casi 363 si se asume la fecha oficial de su creación, diciembre de 1656, en el alcázar de Madrid. Y en cada pequeño pedazo de la tela de Las meninas, de Diego Velázquez, se esconden numerosos misterios como para que existan aún hoy diversas teorías sobre su concepción y su significado. Aunque Manuela Mena, historiadora del arte y jefa de Conservación de Pintura del siglo XVIII del Museo del Prado hasta su jubilación el año pasado, apunte: "El enigma es nuestra ignorancia". La frase aparece en el documental El cuadro, de Andrés Sanz, que juega con el espectador al mostrarle todo tipo de dudas que se van resolviendo al avanzar el metraje. O no. "Yo quería hacer una historia de detectives, nacida del recuerdo que tengo de mi visita de niño, con cinco o seis años, al Prado. Al entrar en la habitación de Las meninas casi de noche, en invierno, vi un montón de gente, con sombras muy pronunciadas, y en una esquina, un espejo en tinieblas. No entendí mucho, pero pedí a mis padres una guía del museo para comprenderlo", confiesa el cineasta, de 50 años.


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Andrés Sanz, con el muñeco de Felipe IV.

Ahí quedó una semilla que ha acabado, tras un lustro de trabajo, convertido en un largometraje que se proyecta estos días en la Seminci de Valladolid antes de su estreno comercial el 8 de noviembre. En El cuadro Sanz ha contado con diversos elementos. Primero, con la aportación de numerosos expertos a los que entrevista en una sala de interrogatorios policial, mirando a la cámara. "Yo soy como un fiscal, que preguntó qué ha pasado en esa habitación y de ahí tiro del hilo". Así aparecen el historiador estadounidense Jonathan Brown; los conservadores del Museo del Prado Manuela Mena, Javier Portús y Matías Díaz Padrón; los historiadores de arte Fernando Marías y Svetlana Alpers; el escritor Félix de Azúa; el ya fallecido exdirector del Prado Francisco Calvo Serraller -a él está dedicado el filme-; los expertos del Metropolitan Museum de Nueva York Keith Christiansen y Michael Gallagher, el pintor Antonio López… Cada uno tiene sus teorías, algunos se contradicen e incluso sus testimonios chocan "en rivalidades de vida", como las define el director. Además, Sanz ha realizado animaciones stop motion para ilustrar la concepción de Las meninas y recrear la habitación retratada, y buceado en imágenes de archivo. Cuando Calvo Serraller, colaborador de arte de EL PAÍS, habla de la melancolía que desprende la obra ("Porque sabemos qué ocurrió después con los retratados") y de que "el porvenir queda en los que nos suceden", en los espectadores que pasarán ante Las meninas, un hombre alto y solitario mira el cuadro y, tras darse la vuelta, avanza hacia la cámara: es el entonces Príncipe de Asturias y hoy rey Felipe VI, grabado por Pilar Miró. "Nuestro documental está hecho por una productora independiente. No es una obra institucional y no hemos contado con la colaboración del Prado", recuerda Sanz, quien sí creó para el museo la videoinstalación sobre El Bosco de 2016.


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Manuela Mena, en el interrogatorio con Sanz.

"Las meninas está repleto de leyendas, empezando por las que construye Antonio Palomino", incide el cineasta. Palomino llegó a la corte al poco de morir Velázquez, y aunque investiga sobre el cuadro, no posee testimonios directos. "Un rato frente a Las meninas", asegura en pantalla Jonathan Brown, "y vendrán de golpe todos los misterios". Algunos ejemplos:Velázquez no pudo pintarlo con un espejo, porque se autorretrata como diestro. No pudo estar retratando a los reyes, a los que se ve en el espejo, porque no caben tan juntos. Pinta los vestidos de seda con pinceladas impresionistas, de sensaciones, y en cambio detrás se ve minuciosamente pintada una manivela en manos de un aposentador. No pudo ponerse en 1656 la cruz de Santiago que luce orgulloso en el pecho porque no se le concedió hasta dos años después. Y las radiografías muestran una figura más, tapada posteriormente por el cuerpo del pintor.

"Es una obra que genera pasiones", dice Sanz. Antonio López asegura: "No se acaba de descifrar el enigma ni el placer de mirarlo. Es inagotable". Alpers reniega: "Un cuadro no es una película. La gente no sabe mirar. Todo Velázquez es complicado, pero no misterioso". A lo que Calvo Serraller replica: "Las meninas es un cuadro de fantasmas".


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j.luis [ Viernes, 08 Noviembre 2019, 19:06 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El lugar elegido por la Federación Española de fútbol ha elegido el Museo del Prado para conmemorar el bicentenario de la institución



Dani Olmo, novedad en la lista; vuelven Morata y Alcácer

Se caen por lesión Ceballos y Jordi Alba. España necesita una victoria más para ser cabeza de serie en el sorteo de la fase final, el día 30 en Bucarest.


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Ver vídeo de la presentación

La Federación ha hecho pública la lista de convocados para los dos últimos partidos de la fase de clasificación para la Eurocopa que España disputará el próximo viernes frente a Malta en Cádiz y el lunes 18 contra Rumanía en el estadio Metropolitano. La principal novedad en los convocados por Robert Moreno ha sido Dani Olmo, que era capitán de la Sub-21 y que está destacando en el Dinamo de Zagreb. Vuelve a la convocatoria Morata, que ha marcado en los últimos cinco partidos con el Atlético y acumula su mejor racha desde que subió de la Sub-21. Se caen por lesión tres jugadores importantes: Ceballos y Jordi Alba.

España ya está clasificada para la fase final de la Eurocopa, pero para ser cabeza de serie en el sorteo que se celebrará el próximo 30 de noviembre en Bucarest aún le hace falta una victoria en cualquiera de los dos próximos partidos. Por eso Robert Moreno advertirá a los jugadores de la importancia de no relajarse el viernes próximo ante Malta. El seleccionador pondrá en ese partido a lo mejor que tenga, sin reservar a ningún jugador para el siguiente encuentro, en el que Rumanía jugará con la aspiración de ganar y conquistar la segunda plaza del grupo y la clasificación para la 'Paneurocopa'.

El lugar elegido por la Federación ha elegido el Museo del Prado para conmemorar el bicentenario de la institución, al tiempo que para llamar la atención sobre el centenario de la Selección, que se celebrará el próximo verano.

La lista completa es la siguiente:

Porteros: De Gea, Kepa, Pau López.
Defensas: Gayá, Carvajal, Jesús Navas, Sergio Ramos, Albiol, Pau Torres, Bernat, Iñigo Martínez.
Centrocampistas: Rodri, Cazorla, Busquets, Thiago, Saúl, Fabián.
Delanteros: Alcácer, Dani Olmo, Morata, Gerard Moreno, Oyarzabal y Rodrigo.


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j.luis [ Martes, 19 Noviembre 2019, 12:28 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Goya sopla las velas del bicentenario del Prado

La más ambiciosa exposición de los dibujos del genio ilustrado cierra el programa de la conmemoración de los 200 años del Museo del Prado



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En primer término, exposición del álbum descuadernado que entró en las colecciones del Prado en 1866. En vídeo, el director del museo habla de la muestra. Foto: Andrea Comas | Vídeo: EFE

Tras una larga fiesta de cumpleaños, llegó el gran día del bicentenario del Prado. El 19 de noviembre de 1819, este martes hace justo 200 años, abrió sus puertas en Madrid el Museo Real, germen de la actual pinacoteca. Han pasado dos siglos, sí, pero, al menos en algo no han cambiado tanto las cosas: Goya (Fuendetodos, 1746-Burdeos, 1828) era entonces el artista contemporáneo español más importante, y, en cierto modo, lo sigue siendo: hay pocos temas que preocupen en nuestro tiempo (de la violencia machista a la manipulación populista de las masas; de la desigualdad a la hipocresía de la clase dirigente) que no fueran abordados por el genio en el suyo. La impresión queda reforzada sobre todo en el terreno libre de sus dibujos, a los que está dedicada la muestra Solo la voluntad me sobra, la mayor reunión hasta la fecha de obra sobre papel (unas 300 piezas) del pintor.

El objetivo de la exposición es presentar la plena vigencia de su legado. Para reforzar esa idea, Miguel Falomir, director del Prado, afirma: “Suelen preguntarme sobre la conveniencia de exponer arte contemporáneo en estas salas. Pero creo que no hay nada más contemporáneo que la obra sobre papel de Goya. No hay ningún artista actual que haya sabido denunciar nuestras pesadillas con ese rigor y acierto”.

Esa doble condición (la importancia del artista en el contexto de la fundación del Prado y su intacta actualidad) convencieron a los responsables de que “tenían que culminar con Goya” un programa expositivo que arrancó en noviembre de 2018 con un repaso a dos siglos de historia a través de sus colecciones. Un conjunto en el que el artista aragonés —con 150 pinturas, 500 dibujos y documentación tan valiosa como la correspondencia que mantuvo con su amigo Martín Zapater— es el nombre más representado.


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Autorretrato Francisco de Goya.

¿Qué Goya puede sorprender entonces a una parroquia tan habituada a él? “El menos visto, el de sus dibujos”, pensaron Manuela Mena y José Manuel Matilla, comisarios de la exposición, que abre al público mañana (y se puede ver hasta febrero). El museo es propietario de la más completa colección de sus dibujos del mundo, pero las elementales reglas de conservación artística desaconsejan su exposición permanente, así que solo se cuelgan en las ocasiones especiales. Hubo una en 2015, con la presentación de unas 80 piezas en la Fundación Botín de Santander, entidad colaboradora en la actual exposición y del catálogo razonado de la obra sobre papel de Goya.

Fue en el edificio de la fundación, pensado por Renzo Piano para el arte contemporáneo, cuando tuvo “una revelación” Matilla, guardián del tesoro como jefe de Conservación de Dibujos y Estampas del Prado. La epifanía se ha materializado en una sorprendente museografía. Las convenciones dictan que los dibujos, por su pequeño tamaño y por la atención que requieren, se expongan sobre fondos oscuros, tirando a lo dramático. Lo primero que sorprende al visitante de la muestra, que se despliega en dos salas de la planta baja del edificio de los Jerónimos, es la ausencia del color de las paredes, que remite al concepto del cubo blanco del arte moderno y permite una iluminación menos invasiva para el papel.

La atrevida museografía, que firma Juan Alberto García de Cubas, hace el resto. Las piezas están distribuidas en 23 bloques en torno a dos estructuras en forma de aspa que multiplican la superficie expositiva. El recorrido está fijado por una numeración ciertamente útil para recuperar el hilo después de pasar un buen rato abismado en los detalles en uno de los dibujos, que se ordenan cronológica y temáticamente.


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Mascarón de fuente, sobrepuesto a Aníbal vencedor, que por primera vez mira Italia desde los Alpes (estudio preparatorio).


Cuaderno italiano

Recibe al visitante su famoso Cuaderno italiano, el primero que compró para plasmar ideas durante su primera estancia en Roma, adonde había acudido a las fuentes para perfeccionar su técnica con el lápiz. Después vienen los estudios (para los frescos del Pilar en Zaragoza o de los cartones para tapices); los aguafuertes comerciales a partir del maestro Velázquez; las cartas con garabatos subidos de tono; más cuadernos (como los de Sanlúcar, Madrid o Burdeos); las series poco conocidas (El espejo mágico en el que un dandi se refleja como un mono); y las semillas creativas de sus famosas colecciones de estampas, donde los sueños se mezclan con las pesadillas y la denuncia con la ironía: los Caprichos, la Tauromaquia, los Disparates y los Desastres, cuando el trazo se deshace hasta la abstracción de la mancha. El recorrido lo completan agrupaciones por asuntos que obsesionaban a Goya, y que a menudo han sido interpretados desde los tópicos “por la mala literatura”, según Manuela Mena, gran experta en el genio y jubilada desde el año pasado tras casi cuatro décadas de vinculación con la casa: la violencia contra la mujer, los toros, la vejez o las multitudes como juguetes en manos de las élites.

Algunos de los dibujos se colocan en pedestales, por algo más que por un forzado efecto monumental: la escenografía sirve en el caso de Sueño de bruja principianta (1797), de la serie de Sueños, para asomarse a la mente del artista, que, contrariado con el resultado, hizo dos versiones por las dos caras de una misma hoja sirviéndose de la transparencia. También resulta provechosa la puesta en escena, abierto, descuadernado y en el centro de la segunda sala, de uno de los tres álbumes juntados artificialmente a partir de los cuadernos por Javier Goya, hijo del artista, tras la muerte de este. Fue vendido en 1866 por el nieto de Goya, Mariano, al efímero Museo de la Trinidad, cuya colección se fundió seis años después con la del Prado.


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Francisco de Goya - Carretadas al cementerio. Dibujo preparatorio para el Desastre de la guerra 64. Lápiz rojo sobre papel verjurado, 168 x 215 mm. 1812-14. Madrid, Museo Nacional del Prado

El desembarco del lote fue clave en la relación del museo con la obra en papel de Goya, cuya vinculación con la institución fue temprana, aunque es de momento imposible saber si tanto como para que asistiera a la inauguración del Museo Real. Manuela Mena fantaseó este lunes, armada de su característica visión de la historia del arte como una ciencia también de las emociones, con que Goya pudiese salir de casa para acudir al sarao cultural aquel día, “que fue muy frío en Madrid”, y que luego cayera preso de la grave enfermedad que casi se lo llevó por delante al mes siguiente. Matilla, que había bromeado al inicio de la charla conjunta, en la que ambos conservadores compartieron atril (“parecemos dos presentadores de los premios Goya”, dijo), fue más lejos: “Tal vez le molestó verse colgado en la sala de los contemporáneos, y no junto a Velázquez”. Seis años después de echar a andar el Prado, Goya, o más bien una sombra de él, escribió desde Burdeos una carta a Joaquín María Ferrer, político y editor de libros ilustrados exiliado en París, que ha servido para titular la exposición: “Agradézcame mucho estas malas letras, porque ni vista, ni pulso, ni pluma, ni tintero, todo me falta, y solo la voluntad me sobra”.

La pasión coleccionista del Prado por Goya es otra cosa que ha permanecido inalterable en estos dos siglos, como muestra la exposición, que incluye incorporaciones tan recientes como la carta a Martín Zapater de 1790 que contiene dos dibujos y fue comprada en diciembre de 2018.


Ángeles García / elpais.com


j.luis [ Martes, 19 Noviembre 2019, 18:53 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
BICENTENARIO DEL MUSEO DEL PRADO


¿Por qué quería Picasso exponer el 'Guernica' junto a 'Las Meninas'? Diez curiosidades del Museo del Prado


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Cientos de miles de visitantes, miles de cuadros de diferentes autores -la gran mayoría hombres- y hasta un incendio que realmente no sucedió son algunas de las anécdotas de un Museo del Prado que el 19 de noviembre cumple 200 años.



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Napoleón, el 'fundador' del Museo del Prado. Carlos III inició numerosos proyectos en relación al progreso científico tanto en España como en las expediciones de las colonias en el continente americano. Su inquietud por la ciencia le llevó a pensar si el Edificio Villanueva sería el lugar idóneo para el Real Gabinete de Historia Natural. Pero finalmente sería Napoleón Bonaparte quien, a su llegada a España, decidiría que Madrid debía contar con un gran museo para Europa. Así, José Bonaparte, en un decreto firmado el 20 de diciembre de 1809, determinaba la fundación en Madrid de un museo de pinturas destinado a albergar las obras más representativas de las escuelas pictóricas españolas. Diez años después, ya con Fernando VII, se inauguraba por primera vez el museo.


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El incendio inventado que salvó al museo. A finales del siglo XIX el Museo del Prado estaba en plena decadencia pese a su corta vida. Al gobierno le era indiferente que los trabajadores del museo vivieran dentro de las instalaciones. "Un brasero mal apagado, un fogón mal extinguido, un caldo que hubo que hacer a media noche, una colilla indiscreta… y ¡adiós, Pasmo de Sicilia!, ¡adiós, cuadro de Las lanzas!", escribía De Cavia, consternado, como un Orson Welles prematuro. Su intención, no obstante, no era lúdica, sino reivindicativa: quería colocar en el centro del debate social las malas condiciones de seguridad y prevención que entonces tenía El Prado. Y lo consiguió: todos respiraron aliviados cuando llegaron a las puertas de la pinacoteca y vieron que andaba, aún, impoluta, compacta, llena de valor, memoria y belleza. “Hemos inventado una catástrofe… para evitarla”, escribía al día siguiente De Cavia, desdiciéndose en la performance.


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Un rescate histórico. Además de miles de vidas humanas, la Guerra Civil española también se llevó muchas obras de arte consigo. Los constantes bombardeos a la capital ponían en peligro un legado histórico irrecuperable. De esta manera, los Goya, Velázquez y demás obras fueron trasladados a la costa levantina para su posterior movilización hasta la ciudad de Ginebra. En aquel histórico rescate participaron tanto Rafael Alberti como María Teresa León.


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Picasso, director del Museo del Prado. Nombrado por Manuel Azaña, los años de Pablo Picasso como director del Museo del Prado coincidieron con la Guerra Civil. Quizá por ello no llegó a ejercer nunca como director. No obstante, cabe destacar cómo el artista contemporáneo más importante de España estuvo al frente de la dirección del museo más relevante y, curiosamente, al margen del arte contemporáneo.


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¿El 'Guernica', junto a 'Las Meninas'? El sueño de Picasso estaba claro: El 'Guernica', que mostraba la crudeza de la Guerra Civil y el colaboracionismo nazi con el régimen franquista, debía estar expuesta al lado de 'Las Meninas' de Velázquez. El cuadro, tras exhibirse por todo el mundo, fijó circunstancialmente su residencia en el Museum of Modern Art de Nueva York, donde permaneció hasta su regreso a la España democrática en 1981, siendo depositado en el Prado por deseo expreso del artista -aunque por logística y para respetar la cronología y el reparto de salas del museo, solo se pudo exhibir en el Casón del Buen Retiro-. De esta forma, los cuadros más representativos de la historia española estarían a pocos metros el uno del otro. Actualmente, el 'Guernica' se encuentra en el Reina Sofía pese a las peticiones de su autor de que permaneciera en El Prado.


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Un 0,65% de pintoras. Su catálogo tiene 32 pintoras frente a 4.926 pintores. La institución ha declarado su intención de reducir esta brecha de género. La primera exposición de una mujer fue la de Clara Peeters y ahora, con motivo del bicentenario, han organizado una histórica de Lavinia Fontana y Sofonisba Anguissola.


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El tuitero que recuperó un cuadro olvidado. Las redes sociales han 'democratizado' la burocracia. Pueden y generar presiones a organizaciones e instituciones. De esta manera, el diseñador gráfico Luis Pastor, que cuenta actualmente con 14.000 seguidores, escribió una serie de mensajes en su cuenta de Twitter alentando a la gente a que el Museo del Prado sacara del confinamiento 'El cid' de Rosa Bonheur -un retrato realista que solo había visto la luz una vez desde 1879-.


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La obra más antigua del Museo del Prado. La pintura más antigua son los seis murales de la Ermita de San Baudelio de Casillas de Berlanga, la Capilla Sixtina del arte mozárabe (1125). Son seis fragmentos de pintura mural traspasados a lienzo. Tal y como se explica en la página web del museo, en esta Cacería de liebres, el cazador, a caballo y con el tridente en la mano, azuza tres perros contra las liebres, símbolo de la concupiscencia, para llevarlas hasta la red tendida por él.


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Las majas, las más viajadas. Son dos obras muy codiciadas por los demás museos europeos e internacionales. Aunque en El Prado están expuestos de forma conjunta, no siempre han estado juntas. 'La Maja vestida' de Goya ha recorrido casi 50.000 kilómetros durante la historia del museo debido a préstamos nacionales e internacionales. 'La Maja desnuda', por su parte, 30.000 kilómetros.


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Goya, el único que no da la espalda. El museo no solo resalta por el arte que albergan los muros del complejo arquitectónico. El Museo del Prado está rodeado por estatuas, como si protegieran el hogar de sus obras. La más conocida es la de Velázquez, la cual fue construida en 1899 por Aniceto Marinas. Sin embargo, el único que no da la espalda al museo, el único que mira fijamente a la entrada principal, es la estatua de Francisco de Goya -tiene más de 150 cuadros en el museo-.


elespanol.com


j.luis [ Miércoles, 20 Noviembre 2019, 13:32 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El tenor Javier Camarena canta en el Museo del Prado

El artista dio un breve recital con motivo del 200 aniversario de la pinacoteca



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El tenor mexicano Javier Camarena interpretó la noche del lunes en una sala del Museo del Prado la canción popular con la que se conmemoran en su país los cumpleaños, Las mañanitas, una felicitación que hizo en nombre del Teatro Real para sumarse a las celebraciones del bicentenario de la pinacoteca. Camarena estuvo acompañado por nueve mariachis para interpretar el popular tema en la galería principal del edificio Villanueva del museo, que cumple 200 años el 19 de noviembre.

El artista interpretó además, acompañado al piano por Patricia Barton, la canción clásica española de Fernando Obradors Del cabello más sutil, una breve pieza de apenas dos minutos.


elpais.com


j.luis [ Miércoles, 20 Noviembre 2019, 18:28 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Así celebra el Museo del Prado sus 200 años



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Un 'doodle' y un recital de Camarena abren la celebración del bicentenario del Museo del Prado. (Foto: Juan Luis Jaén)

El Museo Nacional del Prado ha celebrado este martes 19 de noviembre el 200 aniversario de su apertura con un 'doodle' de Google y un recital del tenor Javier Camarena en la galería principal del edificio Villanueva.

Además, en las redes sociales del Prado se ha publicado un vídeo de animación para acercar a sus seguidores las transformaciones de esta institución cultural bicentenaria y se ha puesto en marcha la iniciativa '#yoamoelPrado'.

En cuanto al recital, el cantante mexicano Camarena, que estos días ensaya en Madrid la ópera 'Il pirata', de Vincenzo Bellini -que se pondrá en escena en el Teatro Real entre el 30 de noviembre y el 20 de diciembre-, ha sido el encargado de transmitir la felicitación al Museo del Prado.

Camarena ha interpretado la canción 'Del cabello más sutil', poema popular con música de Fernando Obradors, acompañado al piano por Patricia Barton, directora de bandas internas y maestros repetidores del Teatro Real. Tras esta apertura, el tenor ha regalado al museo otros temas más populares y festivos.

El 'doodle' se puede ver en la página de inicio de Google en más de 30 países. En la imagen se puede ver precisamente la fachada del Edificio Villanueva acompañada de algunos cuadros en los que están 'retratadas' las famosas letras del buscador.


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Una colección con 311 pinturas

El Real Museo de Pintura y Escultura, que en 1868 pasó a denominarse Museo Nacional de Pintura y Escultura y posteriormente Museo Nacional del Prado, abrió al público el 19 de noviembre de 1819 con 311 pinturas de la Colección Real, todas de autores españoles, colgadas en sus muros. Primeramente se visitaba únicamente un día a la semana, y se abría tan solo a quien presentaba una autorización o recomendación de alguna personalidad de la corte.

En 1869, el Real Museo de Pinturas pasó a formar parte del Patrimonio del Estado al ser promulgada la ley que declara extinguido el Patrimonio de la Corona, con reversión al Estado de los bienes y derechos que lo integraban, exceptuando aquellos bienes que "se destinan al uso y servicio del Rey", entre los que se cuentan el Palacio Real de Madrid, la Casa de Campo, los reales sitios de El Pardo, Aranjuez, La Granja y El Escorial; el Alcázar de Sevilla y el palacio real de Mallorca con el castillo de Bellver.

Otras fechas destacadas son las de 1981, cuando el 10 de septiembre de ese año el 'Guernica' llegó a España y se expuso en el Casón del Buen Retiro; y la de 2016, cuando la exposición aforada 'El Bosco' consiguió el máximo de visitantes que se recuerdan en la historia del museo con 589.692 visitantes.


'La Trinidad', primera obra comprada

Entre otras curiosidades, el Museo del Prado detalla el hecho de que 'La Maja Vestida' haya recorrido 47.185 kilómetros durante la historia del museo, debido a préstamos nacionales e internacionales, mientras que 'La Maja Desnuda' ha recorrido 28.042 kilómetros.


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José de Ribera -La Trinidad. Hacia 1635. Óleo sobre lienzo, 226 x 181 cm. Museo del Prado

La primera obra comprada fue 'La Trinidad', de Ribera, por 20.000 reales, el doble de la valoración inicial de Vicente López. Se trataba de la primera obra adquirida expresamente para el Real Museo de Pinturas.


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Por otro lado, las pinturas más antiguas son los seis murales de la Ermita de San Baudelio de Casillas de Berlanga, que datan de 1125; mientras que la escultura más antigua es 'Retrato de un funcionario egipcio', hacia 530 a.C.


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El cuadro más grande es 'La visión del Coloseo. El último mártir', de José Benlliure y Gil, 1885, es un óleo sobre lienzo, 561 x 728 cm. No expuesto


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… y el más pequeño es 'Carlos Ortiz de Taranco', de Federico de Madrazo y Kuntz, de 1849. Óleo sobre tabla, 11 x 8,5 cm. No expuesto

Las obras más copiadas son 'Los borrachos', 'Cristo crucificado' y 'Las hilanderas' de Velázquez; 'La vendimia', 'La gallina ciega' y 'El quitasol' de Goya; 'La Inmaculada Concepción' y 'La Virgen del Rosario' de Murillo o 'Las Dolorosas' de Tiziano.


madridiario.es / museodelprado.es


j.luis [ Viernes, 22 Noviembre 2019, 17:31 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
De las 311 obras iniciales a las 1.714 de ahora: los números del Museo del Prado

Así ha crecido el museo más importante de España en sus 200 años de historia




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Solo en 2018, más de tres millones y medio de personas visitaron las colecciones del Museo del Prado.

El Museo del Prado cumple años, ni más ni menos que 200. Desde que abrió sus puertas el 19 de noviembre de 1819 ha vivido una serie de cambios que le han llevado a convertirse en lo que hoy en día es: el museo más importante de España y uno de los mejor valorados a nivel mundial. Sus colas son míticas, cada día son miles y miles las personas que deciden perderse entre sus muros para conocer su extensa colección, principalmente de pinturas, que te colocan más cerca que nunca de la historia del arte occidental.

Pero para entendernos, mejor hablemos de cifras. Actualmente, el Museo del Prado cuenta con más de 1.700 obras expuestas, sin contar aquellas que exhibe en exposiciones temporales tanto dentro como fuera del museo. Y apenas vemos el 6% de las obras: el auténtico tesoro se encuentra a buen recaudo en los almacenes del museo que, contando con grabados, esculturas, dibujos y pinturas, guardan más de 27.000 piezas.


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'Las meninas' de Velázquez es uno de los cuadros que podían encontrarse en la colección original del museo.

El panorama era muy diferente hace 200 años. Aquel 19 de noviembre, cuando el proyecto del rey Fernando VII, en realidad impulsado por su esposa María Isabel de Bragaza, por fin veía la luz, lo hacía con tan solo 311 pinturas a disposición del público, todas ellas de la escuela española. Entre ellas ya figuraban algunas de las pinturas más importantes de la colección y que continúan disponibles actualmente, como Las Meninas de Velázquez o la Familia del Pajarito de Murillo. Por aquel entonces, los almacenes guardaban 1.500 obras más, todas ellas encontraban su origen en las Colecciones Reales y respondían al gusto de cada uno de los reyes que habían pasado por el trono español.

Los artistas de la colección

Las grandes pinacotecas, como por ejemplo la National Gallery de Londres, van construyendo sus colecciones en torno a un discurso concreto, normalmente buscando transmitir de la forma más completa posible la historia de la pintura. El Museo del Prado marca la diferencia en este sentido, ya que su colección es en realidad un reflejo fiel del gusto de la monarquía española, por lo que popularmente se ha dicho que no es un museo de pinturas sino de artistas. Los reyes españoles, tanto Austrias como Borbones, fueron recopilando obras de los artistas que les gustaban hasta formar las bases de la colección que ha llegado a nuestros días.

Así, el germen de la colección actual lo encontramos en las Colecciones Reales, además de las adquisiciones y donaciones posteriores y su unión en 1870 con los fondos del Museo de la Trinidad, formado con bienes recaudados bajo la desamortización de Mendizábale. Después se unieron los del Museo de Arte Moderno. Cada uno de los reyes que se han ido sucediendo desde el siglo XVI ha dejado su huella en la colección, adquiriendo obras a su gusto. Esto nos hace entender, por ejemplo, la notable presencia de Tiziano, ya que monarcas como Felipe II o Felipe IV admiraron a los artistas venecianos.

Este hecho ha convertido al Museo Nacional del Prado en el museo con más obras de artistas tan reconocidos como El Greco o Tiziano, de los que conserva y expone alrededor de 40 obras. Velázquez es otra de las figuras centrales, con casi 50 obras y, por otro lado, está Rubens, que prácticamente alcanza las 100. Pero el artista mejor representado con abrumadora diferencia es Francisco de Goya, con más 130 pinturas y la colección más completa de grabados, dibujos y estampas. Aquí puedes ver todos.


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El artista mejor representado con abrumadora diferencia en el Museo del Prado es Francisco de Goya, con más 130 pinturas. En la imagen, 'Los fusilamientos'.

Las mujeres artistas no encuentran su hueco en el museo. Y es que, aunque se está intentando enmendar con la reciente salida a exposición de obras como “El Cid” de Rosa Bonheur, la brecha de género sigue siendo una cruda realidad: el catálogo completo del Prado cuenta con la presencia de 33 pintoras frente a la abrumadora cifra de 4.926 pintores. Eso sí, expuestas solo hay obras de siete. Un recorrido por las obras de autoras femeninas sigue siendo una visita más breve de lo deseado, pero la dirección del museo ha manifestado su intención de seguir luchando por reducir esta diferencia.

Los visitantes del Museo del Prado

En 2018, 3.672.853 personas visitaron las colecciones del Museo del Prado, tanto en el propio museo como en las exposiciones temporales que se realizadas en localidades españolas y extranjeras. A su sede principal acudieron 2.892.937 visitantes. Casi el 60% de los visitantes venían del extranjero, convirtiéndolo en líder indiscutible de los museos españoles en lo que a número de visitas se refiere. Puedes saber más sobre sus visitantes aquí.

Actualmente, el Prado solo cierra tres veces al año: en año nuevo, día 1 de enero; el 1 de mayo, Día del Trabajo y por Navidad, el día 25 de diciembre. Ha quedado muy lejos del momento de su fundación, cuando sus puertas solo se abrían una vez por semana y el acceso era imposible sin una recomendación. De hecho, el Museo del Prado se funda como Museo Real para albergar las colecciones privadas de los reyes. Se mantiene así hasta 1868, con la llegada de la Revolución Gloriosa, que supuso la caída y exilio de la reina Isabel II. En ese momento pasa a ser Museo Nacional y, por lo tanto, se convierte en patrimonio de todos los españoles.

Existió un área si cabe más restringida. De 1827 a 1838, el museo contó con una sala en la que se exponían desnudos femeninos, conocida como la Sala Reservada. A esta sala solo tenían acceso las personalidades más cercanas al monarca. El llamado “Gabinete de Descanso de Sus Majestades” no era una tradición nueva, pues ya había existido con anterioridad en otras instituciones como el antiguo Alcázar de Madrid. De hecho encontramos su origen en el siglo XVI, cuando Felipe II encargó obras de desnudo a Tiziano, como Venus y Adonis, para “su uso y disfrute personal”.


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Felipe II encargó obras de desnudo a Tiziano, como esta 'Venus y Adonis', para “su uso y disfrute personal”.

¿Cuánto nos llevaría ver la colección completa actual? Pongamos que el tiempo medio que pasamos contemplando una obra es de 10 segundos. En algunas obras pasaremos más y en otras menos pero establezcamos como media esa cifra. Ahora imaginemos que somos uno de los privilegiados que tuvo la oportunidad de visitar el Museo del Prado en 1819, poco después de su apertura. Para poder apreciar cada una de las pinturas con detenimiento tendríamos que pasar más de 51 horas en su interior, poco más de dos días completos. Si la cifra ya impresiona, la actual resulta increíble: se necesitarían unas 283 horas para ver todo el museo, casi 12 días completos recorriendo sus galerías. Y eso solo con las obras expuestas, claro.


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j.luis [ Miércoles, 04 Diciembre 2019, 19:16 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Un “regalo de Navidad” para el Prado: Cultura compra por 200.000 euros una ‘Magdalena’ de Alonso Cano

La pintura, que conjuga “belleza y emoción”, según el conservador Javier Portús, llega a la pinacoteca tras cuatro años de pleitos entre los herederos de la casa de Sueca y Alcudia



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'La Magdalena en el desierto', obra de Alonso Cano, de 1653, en el Museo del Prado.

El Ministerio de Cultura ha adquirido una Magdalena penitente en el desierto, pintada por Alonso Cano hacia 1653, por 200.000 euros, procedente de una colección privada y comprado a la Galería Caylus. La obra tiene como destino el Museo del Prado, que había cerrado la compra hace cuatro años, cuando tuvo conocimiento de la venta de la misma. En 2015 la venta estaba prácticamente decidida, pero la reñida herencia a repartir entre varios hermanos de la familia nobiliaria propietaria del cuadro detuvo la compra. Ha sido ahora cuando se ha resuelto el entuerto a favor del museo. Para Javier Portús, Jefe de Conservación de Pintura Española hasta 1800, “es un estupendo regalo de Navidad”.

El primer propietario conocido fue el infante don Luis de Borbón y Farnesio (1727-1785), hijo de Felipe V, y en su testamento figura que se encontraban en la sacristía de su palacio en Boadilla del Monte. De ahí pasa a Godoy y, posteriormente, pasa a ser propiedad de los duques de Sueca y Alcudia, descendientes de Godoy, hasta el día de su venta. El cuadro de la Magdalena tiene su par, un San Jerónimo penitente de las mismas medidas, que cierra la composición. Está en poder de la otra rama de la familia, pero no está a la venta. “Si saliera al mercado sería una estupenda compra. El conjunto de ambos cierra el paréntesis compositivo”, añade Portús.

Es una pintura extraordinaria y muy sexy para la España de ese momento
Enrique Gutiérrez de Calderón

Ahora descansa en el taller de restauración del Museo del Prado, que está retocando el marco. En cuanto acaben las labores pasará a la sala 17 del museo, dedicada a Alonso Cano. Portús cree que, gracias al formato (dos metros de largo por uno de alto) no tendrá que expulsar a los almacenes a ninguno de los que se exhiben en la estancia. La pintura conjuga “belleza y emoción”, en palabras de Portús. “Lo que hace a un cuadro excepcional es la unión del color, la composición y el dramatismo”, explica el conservador para señalar esta Magdalena como una máquina emotiva perfecta.

El descubrimiento parte de José Antonio Urbino, socio de Caylus, que lo encontró, en 2013, en la casa de los propietarios, en Madrid, muy oscurecido. Cuando Portús tuvo noticias del hallazgo se puso en contacto con la galería que dirige Enrique Gutiérrez de Calderón. “Es una pintura extraordinaria y muy sexy para la España de ese momento. En Italia era habitual, pero aquí es de lo más provocativo que puedas ver”, indica el galicista.

“La pintura es importante por su propia calidad y por su rareza compositiva, porque tiene un formato muy poco habitual, alargado, para encajar en él una sola figura. Cano, que es uno de los mejores dibujantes y compositores de esa época, resuelve de una manera estupenda las dificultades del formato en propio beneficio de la representación. Ella está constreñida en su propio marco y eso ayuda a que nos concentremos en la expresión corporal de la Magdalena”, explica Portús, que comenta que Cano subraya los valores patéticos propios del tema.

Un modelo de éxito

La representación de la Magdalena alcanzó gran éxito durante el siglo XVII por ser ejemplo de mujer arrepentida y, además, por dar la oportunidad a los pintores de recrearse en el cuerpo desnudo de una mujer señalada como pecadora y hermosa. Frente a la mujer semidesnuda y de largos cabellos que se arroja a adorar el crucifijo, en su vida previa al arrepentimiento suele mostrarse con ricas ropas. El Prado cuenta con una larga lista de magdalenas que no expone, como un lienzo de Andrea Vaccaro (1604-1670), con una Magdalena vestida, pero dejando a la vista un amplio escote. A la Magdalena de Guido Reni (1575-1642) le ocurre lo mismo. Guercino (1591-1666) decide desnudarle el torso y dejar un pecho a la vista, mientras tapa el otro con su mano derecha. Quizá la más digna de todas sea la de Luca Giordano (1634-1705).

Es más patético el contraste de color con la expresión arrepentida de ella
Javier Portús

Alonso Cano resuelve con unos fondos oscuros y un entorno ocre. Portús indica que el pintor barroco resalta tres campos de color con mucha personalidad expresiva: los brazos desnudos de la Magdalena, con un fogonazo; el azul puro del manto, con un estudio propio de su dominio escultórico; y los cabellos dorados de la Magdalena. “Es más patético el contraste con la expresión arrepentida de ella”, dice. Este tipo de formatos son propios de la parte inferior de los retablos, los bancos, o también con las sobrepuertas o sobreventanas. Es similar a Mercurio y Argos, de Velázquez.


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'San Jerónimo penitente', de Alonso Cano, hacia 1660, en el Prado.

Cano es un pintor atractivo por su dedicación a una amplia gama de medios expresivos y la originalidad de algunos de sus intereses temáticos y de sus composiciones. La escena del lienzo adquirido está dotada de una gran fuerza monumental y expresiva, con luces y sombras que chocan y crean un escenario en tensión, en el instante del arrepentimiento de la protagonista. El paisaje ha sido reducido al mínimo, como excusa para un nuevo enfrentamiento lumínico, en la parte izquierda (mucho menos desarrollado que el San Jerónimo penitente (1660) que el Prado no expone). Mantiene en este lienzo su costumbre de acompañar a los personajes con objetos cargados de fuerza simbólica y vinculados a su leyenda. A Magdalena se le asigna la calavera –símbolo de la meditación sobre la muerte– y el vaso de perfumes, con el que lavó los pies de Cristo.

Laguna cubierta

Además, el cuadro forma parte de una etapa en la trayectoria del pintor de la que el Prado apenas tiene representación. Hasta 1652 se encuentra en Madrid, años en los que realiza algunas de sus mejores obras y a los que corresponden la mayoría de la veintena de lienzos que posee el museo. De ahí parte a Granada, en 1652, y esta representación de la Magdalena vendría a suplir esta laguna de las últimas décadas de su vida y trayectoria, aunque se exhibiera en Boadilla del Monte (Madrid).

Su huella fue más duradera en Granada, su ciudad natal, y el lugar en el que pasó las últimas décadas de su vida, muy productiva. Allí se entregó, además de a la pintura, al diseño arquitectónico y a la escultura. Además, contribuyó a crear en la ciudad una escuela pictórica y escultórica de gran interés. Esto demuestra que junto a Madrid y Sevilla, como centros de demanda artística, emergieron otras poblaciones de notable actividad artística desde las que se expandieron los modelos del Barroco.


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'La Magdalena penitente', de Luca Giordano, hacia 1665, en el Prado.

Para Portús, Cano es también un artista dotado en la ejecución de los valores cromáticos como elemento fundamental de la pintura como nunca se había visto antes en la tradición pictórica española. Y, además, lo destaca por la libertad de factura con la que el amigo de Velázquez actuó sobre El milagro del pozo (1638-1640), una de sus obras maestras.


elpais.com


j.luis [ Miércoles, 04 Diciembre 2019, 19:24 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Jeremy Irons: “Me hubiera gustado ser retratado por Goya”

El actor británico protagoniza el documental 'Pintores y reyes del Prado', que se estrena el 9 de diciembre en 200 salas españolas



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El actor Jeremy Irons en la presentación del documental 'Pintores y reyes del Prado', este martes, en Madrid. En vídeo, declaraciones de Irons. David Fernández | ATLAS

Ficha técnica

Título: Pintores y reyes del Prado
Título original: The Prado Museum. A Collection of Wonders
Reparto:
Jeremy Irons
Año: 2019
Duración: 90 min.
País: Italia
Director: Valeria Parisi
Guion: Sabina Fedelli, Valeria Parisi
Fotografía: Mateusz Stolecki
Género: Documental.
Distribuidor: A Contracorriente Films

La poderosa voz de Jeremy Irons (Cowes, Reino Unido, 71 años) suena a teatro de Shakespeare tamizada por mucha nicotina. Alto, flaco y elegante conserva todo el magnetismo de las actuaciones por las que ha acumulado los premios más importantes del cine y el teatro con obras tan conocidas como La misión, Herida, Lolita, Retorno a Brideshead, El hombre de la máscara de hierro o La casa de los espíritus. En su última actuación, Pintores y reyes del Prado, un documental dirigido por Valeria Parisi que se estrena el próximo día 9 en 200 salas españolas, guía al espectador por la historia y cada rincón del Museo del Prado. El actor ha presentado la película en la sala dedicada al taller romano del museo, ante Ariadna dormida. Javier Solana, presidente del patronato de la pinacoteca, aseguró que le gustaba el proyecto porque, dentro de los actos del bicentenario, representa algo cálido y sofisticado de lo que es la vida de una institución a la que le gusta referirse “como museo de la paz” .

Como cuenta el propio Irons, a lo largo de 90 minutos la película desborda la etiqueta de documental porque aúna “pintura, nobleza, pasión, coraje, historia, teatro y fotografía. Es una fusión de almas”.

El viaje empieza con Jeremy Irons contemplando La gloria, el famoso cuadro de Tiziano que conmovió al emperador Carlos V. Y a partir de ahí el recorrido, no cronológico ni lineal, hace que el espectador conozca el alcance del Imperio, la guerra contra Napoleón, la pérdida de las colonias o el traslado de los cuadros durante la Guerra Civil. El actor habla de todo ello paseando por Yuste, El Escorial, Toledo, Madrid y, por supuesto, los espacios más determinantes del Museo del Prado, incluido el taller de restauración y el Salón de Reinos.

Ante algunas joyas pictóricas como El descendimiento de Rogier van der Weyden, El Lavatorio de Tintoretto, Las meninas de Velázquez o Los fusilamientos de Goya, Irons da paso a los expertos conservadores del museo, incluido su director, Miguel Falomir. Y también a cinco mujeres de especial relevancia en la cultura española: la escenógrafa Helena Pimenta, la bailarina Olga Pericet, la fotógrafa Pilar Pequeño, la presidenta de la Fundación García Lorca, Laura García Lorca, y la actriz Marina Saura, hija del pintor Antonio Saura.

Amante declarado del arte en todas sus manifestaciones, Jeremy Irons se disculpó por saludar en italiano con un entusiasta buongiorno y responder en inglés a las preguntas de los periodistas. Celebró la oportunidad de volver a visitar Madrid porque le encanta el baile, la comida, las calles y la gente y contó emocionado como habían sido las noches de rodaje por las salas con el museo cerrado. “Ha sido una experiencia fascinante. Los productores, italianos, lo tenían todo muy bien organizado de manera que cada intervención se hacía con una sola toma. Me dejé dirigir. Puedo decir que ha sido una experiencia muy satisfactoria e indolora”.

Cuando se le pide que escoja entre Velázquez, el Greco y Goya para hacerle un retrato, lo piensa largamente haciendo aspavientos para finalmente responder que elegiría al joven Goya. “Velázquez me haría un retrato superficial y El Greco no me sacaría el lado bueno”, remata entre risas.

Si pudiera, ¿qué cuadro se llevaría a casa? Extendiendo los brazos, Irons contesta que no hay respuesta posible. “Puede que Las merinas o algún Goya porque me gustan todos. Pero, no se puede elegir solo uno”.

Después de conocer a fondo una colección muy identificada con la pintura italiana y especialmente con la veneciana, Irons comenta que echa en falta alguna representación de la pintura británica. Puesto a incluir alguna obra realizada por un compatriota responde sin dudar que incluiría un paisaje de Turner, “una de esas escenas marinas en las que se ve un barco al amanecer envuelto en la deslumbrante belleza de la naturaleza”.

Y para terminar da un consejo a los más jóvenes: que vean el documental, que visiten el museo y que levanten la cabeza de las pantallas de sus teléfonos móviles para contemplar lo que les rodea, hablar entre ellos y convertirse en mejores seres humanos.


elpais.cpom


j.luis [ Jueves, 19 Diciembre 2019, 19:59 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Entrada gratuita y ‘performances’ en la fiesta final del bicentenario del Prado

En una gigantesca pantalla se podrán ver 70 obras de la colección con efectos especiales para lograr una proyección tridimensional inmersiva



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Fotomontaje de la proyección 'Amalgama en el Prado', de Daniel Canogar, sobre la fachada de Goya del museo. MUSEO DEL PRADO

Después de un intenso año de celebración por todo lo alto del bicentenario del Prado, el museo quiere cerrar la fiesta volcado en su público. Entrada gratuita los días 13, 14 y 15 de diciembre; un espectacular viaje visual en la fachada de la entrada de Goya, con una sorprendente pieza futurista firmada por el fotógrafo Daniel Canogar, performances sorpresa en las salas, realizadas por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y la creación de una cápsula del tiempo son los principales puntos de una programación final gracias a la colaboración de Acciona.

Marina Chinchilla, directora de Administración del Museo del Prado, asegura que el público ha sido el objetivo central de esta programación especial. Los responsables del museo han querido que su protagonismo sea absoluto en estas últimas jornadas.

El acceso gratuito es para todo este fin de semana en el horario habitual del museo, desde las 10.00 hasta las 20.00. Los visitantes se pueden registrar en taquilla sin que tengan que presentar ninguna clase de identificación. Esta entrada da acceso a la colección permanente y a las exposiciones temporales. Solo la dedicada a los dibujos de Goya tendrá un control excepcional. Se dejará entrar hasta 70 personas cada 15 minutos.

La fachada de la puerta de Goya, la situada frente al hotel Ritz, será una gigantesca pantalla sobre la que se proyectará un doble espectáculo audiovisual, en sesiones de media hora, a las 20.30 y a las 22.00, desde el jueves 12 hasta el domingo 15. La primera parte consistirá en un recorrido visual por 70 obras de la colección con tecnología de mapping, láser y efectos especiales, para conseguir una proyección tridimensional inmersiva. Esas imágenes estarán acompañadas de una banda sonora, especialmente compuesta para el espectáculo por Olivier Arson, premio Goya 2019 a la mejor banda sonora por la película El reino.

La proyección se remata con una pieza creada por Daniel Canogar, titulada Amalgama en el Prado. El artista explica que ha querido fundir pasado y futuro a partir de imágenes transformadas por un algoritmo capaz de convertir las pinturas clásicas en abstracciones. Según Canogar, el resultado tiene que ver con el museo imaginario del que hablaba André Malraux. “La mirada contemporánea, tan saturada de imágenes, nos permite redescubrir aspectos que habían quedado oscurecidos por el paso del tiempo”.

El show popular que prepara el museo para el fin de semana incluye sorpresas que vivirán los visitantes en plena contemplación de las obras. De ello se ocuparán jóvenes artistas acompañados por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, que interpretará piezas de Mozart y Stravinski.

La sala de proyecciones del museo, situada junto al auditorio, proyectará en sus pantallas, de manera ininterrumpida todo el material audiovisual que ha generado el bicentenario. Desde vídeos promocionales de las exposiciones, hasta material rescatado de los archivos y los testimonios y recuerdos de los trabajadores del museo. Los visitantes que asistan a lo largo del fin de semana, podrán dejar grabada su experiencia en un pequeño estudio instalado junto a la sala de las Musas.

Y ya pensando en el tricentenario, el museo ha creado una cápsula del tiempo en la que se contiene la huella de todo lo que ha sido este año de celebraciones. La documentación (catálogos, folletos, monedas) será depositada en una urna que se custodiará en los almacenes del museo para iluminar a generaciones venideras.

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Mi querido Museo del Prado ha finalizado la celebración del bicentenario con diversas exposiciones y actividades que ha batido el récord de asistencia y recaudación en taquilla.- Además lo más importante: hemos conseguido también el reécod de amigos que creo que ya sumamos 40.000.


j.luis [ Jueves, 19 Diciembre 2019, 20:03 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado bate sus propios récords gracias al Bicentenario

Más de 3 millones de visitantes con 21 millones de euros en taquilla cierran un año con un centenar de actividades en toda España



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El director del Museo de Prado, Miguel Falomir y el presidente del Real Patronato, Javier Solana, este jueves en Madrid. Ballesteros

A falta de una semana de fiestas para que concluya el año, el Prado ya ha roto todos los récords de visitas que registraba cuando en 2016 sumó 600.000 personas para la exposición de el Bosco. Gracias al Bicentenario, ha conseguido un máximo histórico de 3.388.102 entradas tanto para la colección permanente como para las muestras temporales. Aunque 1,5 millones han accedido de manera gratuita, las ventas en taquilla han superado los 21 millones de euros. En este tiempo, tanto los donantes como los patrocinadores han contribuido de manera significativa a la celebración y los impactos en los medios de comunicación y redes sociales en España y en el extranjero han sido permanentes. Pero, con todo ello, lo más importante para los responsables del museo es la intensa conexión con la ciudadanía que se ha vivido a lo largo de los 13 meses durante los que se ha celebrado el nacimiento del museo.

Todos estos datos se han dado a conocer hoy por la mañana en el Casón del Buen Retiro. Javier Solana, presidente del patronato, ha puesto gran emoción en asegurar que más allá de las cifras indiscutibles del éxito, lo más importante ha sido el cariño que la ciudadanía ha demostrado hacia el que es su museo más querido. “Este es un museo no solo de Madrid, sino de toda España, del que se sale siendo mejor persona”.

Miguel Falomir, director del Prado, destacó la respuesta entusiasta que ha habido ante los más de 100 actos sobre los que se ha celebrado el bicentenario, entre exposiciones, congresos y simposios en los que han participado especialistas mundiales de primer nivel.

Entre el 19 de noviembre de 2018 hasta el 15 de diciembre de 2019, se han celebrado exposiciones que, en opinión de Falomir, han cambiado la concepción de las mismas. Por un lado, se han mostrado obras nunca expuestas en el museo, pero siempre apoyadas en tesis de investigación que han enriquecido el conocimiento de los visitantes. Empezaron con un homenaje a la propia historia de la institución, Museo del Prado 1819 - 2019 y siguieron con grandes muestras como Alberto Giacometti en el Museo del Prado, Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia, Rembrandt, Velázquez y Vermeer. Miradas afines, Goya. Dibujos. Solo la voluntad me sobra, Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana. Historia de dos pintoras y El Roto. No se puede mirar. En otra liga menor, pero con gran relevancia, se han celebrado muestras temporales como Doce fotógrafos, El maestro de papel o El gabinete de descanso de sus majestades. Esta última se quedará de manera permanente en el museo.

Para el director, todas las iniciativas han sido igual de importantes, pero si tuviera que destacar una, señala el proyecto itinerante De gira por España y El Prado en las calles. Gracias a estos proyectos, todas las comunidades autónomas salvo Madrid y las ciudades de Ceuta y Melilla, han recibido durante un mes una de las obras maestras del Prado realizadas por Tiziano, El Greco, Velázquez, Zurbarán o Murillo. “Todo el programa y, particularmente, esta iniciativa, han elevado la autoestima de la nación. La respuesta ha sido emocionante. En Teruel, por ejemplo, donde expusimos a Tiziano, tuvimos más de 9.000 visitas”

Con 2020 llega la normalidad a la vida del museo y la primera preocupación son los presupuestos que siguen pendientes de que, por fin, haya un gobierno en España. Solo así se podrá poner en marcha en gran proyecto del Salón de Reinos donde se podrán colgar las más de 200 pinturas que Falomir considera que deben estar a disposición del público de manera permanente. Se reanudarán entonces los préstamos con otros museos internacionales para grandes exposiciones como las que se preparan en Italia dedicadas a Rafael. Por el momento, no hay planes de hacer viajar parte de la colección para conseguir fondos como se hizo en años anteriores. Y para conocer las nuevas exposiciones habrá que esperar a mediados de enero.


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j.luis [ Sábado, 04 Enero 2020, 10:33 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
36 dibujos de El Roto dedicados a Goya


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Ver vídeo del homenaje de El Roto a Goya en el Museo del Prado

No se puede mirar. Así titula Andrés Rábago (Madrid, 1947), El Roto, esta colección de dibujos realizada específicamente para ser mostrada en el Museo del Prado, donde coincide con la exposición de dibujos de Goya Solo la voluntad me sobra.


Algunos dibujos


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No se puede mirar (hacia otro lado). El Roto en el Museo del Prado


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Hace solo unas semanas os hablábamos de la última exposición inaugurada con motivo del Bicentenario del Museo del Prado, dedicada a los dibujos de Goya y con la que se ha buscado poner de manifiesto la vinculación del artista —y del museo— con el mundo contemporáneo. Hoy, independiente de esa pero en relación con ella, se ha presentado en el claustro del edificio de Jerónimos una muestra de 36 dibujos de Andrés Rábago, El Roto, realizados específicamente para esta ocasión. Esta muestra lleva por título “No se puede mirar”, el mismo de un dibujo de Goya, del Cuaderno C, que se encuentra justo debajo, en una exacta vertical, en la sala donde se exhibe “Dibujos de Goya. Solo la voluntad me sobra”.

A medio camino entre el capricho y el disparate, estos dibujos, en correspondencia directa con la obra de Goya, son una llamada a reflexionar sobre la condición humana, especialmente sobre sus miserias. Además de con la imagen, los dos juegan con las palabras, empleando frases o comentarios que refuerzan sus ideas, y como ha señalado Andrés Úbeda, Director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo Nacional del Prado, ambos “comparten la visión intensa por lo grotesco como forma de mirar la realidad”.

Con motivo de la exposición, que podrá visitarse hasta el 16 de febrero de 2020, la editorial Reservoir Books ha editado un libro en el que, a modo de catálogo, se recogen las 36 obras expuestas, más otros quince dibujos que el autor ha querido sumar a la publicación. Para Rábago este trabajo es su “homenaje a un artista que trabajó con intensidad y humanidad hasta los últimos días de su vida”, como espera poder hacer también él.


museodelprado.es / masdearte.com / elmundo.es


j.luis [ Miércoles, 08 Enero 2020, 09:54 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado echa la vista atrás y expone su pasado

La pinacoteca prepara una muestra en tres salas que estarán listas a final de año



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Taller portátil de restauración del Museo del Prado, con utensilios tradicionales del oficio. Sofía Moro
El Museo del Prado es mucho más que sus excepcionales colecciones: miles de historias particulares y colectivas constituyen la rica trayectoria de esta institución que celebró su bicentenario en 2019. Como cierre a los actos de ese aniversario el museo se ha propuesto contar ahora su propia biografía en tres salas y con 900.000 euros de presupuesto. La remodelación para acondicionar el nuevo espacio expositivo ya está en marcha, pero no estará terminada hasta finales de este año.

El Prado ha decidido así pasar revista a “las numerosas vicisitudes políticas, arquitectónicas y museológicas que lo han transformado en la institución pública de relevancia internacional que es hoy”, inciden desde la dirección del centro. Como explica Andrés Úbeda, director adjunto del Prado, “estamos apostando muy fuerte por este proyecto porque queremos que el público conozca la historia de su museo”. El Prado no es solo depositario de una excepcional colección de arte, “es una institución con una historia propia y queremos darla a conocer”, asegura.

Las salas que están siendo preparadas para tal fin se encuentran en el sótano, en el espacio donde antes se mostraba el Tesoro del Delfín. La nueva unidad expositiva de manera estable se detendrá en la historia del museo, de sus edificios, de sus trabajadores y de sus muestras, e incluirá objetos como una gorra de ascensorista, las escupideras de cerámica de Talavera, la silla para vigilantes, antiguas cartelas, los tacos de entradas, una de las bombas incendiarias que lanzó el ejército franquista sobre el museo, o ese armario en el que Enrique Quintana,el responsable del taller de restauración, ha ido guardando todos los instrumentos de su oficio que los anteriores restauradores emplearon para conservar las obras. El recorrido estará estructurado en ocho capítulos documentados con pinturas, esculturas, grabados, fotografías, objetos, maquetas o planos, sacados del archivo y la biblioteca del museo.

Los objetivos del nuevo proyecto, según la dirección, son: “Reflexionar acerca de la evolución del Prado, definir las etapas principales que jalonaron su configuración física y museológica, destacar los hitos singulares que marcaron avances en los ámbitos de la arquitectura, la museografía, la profesión museológica y el servicio público y encajar la historia del museo en la realidad actual de la institución”.

Según el director adjunto, las salas remodeladas se convertirán en el nuevo inicio del recorrido de la visita al museo. Con abundante documentación y cuatro maquetas nuevas, se pondrá especial énfasis en el aspecto museográfico, en cómo ha ido cambiando la manera de presentar las obras en las salas y en el discurso en torno al arte resultante de esos recorridos. También habrá un espacio reservado a las personas que han formado parte del Prado (desde vigilantes y restauradores a directores y reyes). No faltará tampoco el recuerdo de la Guerra Civil en el nuevo repaso histórico, que arrancará con un retrato de Bernardo López de la reina María Isabel de Braganza, que intercedió de manera decisiva en la creación del Museo Real de Pinturas que devendría en el Prado.

Habrá más vitrinas que cuadros, más papel que pinturas. Por eso, aunque se trate de una exposición permanente, los documentos y obras (fotografías, folletos, artículos de prensa, grabados, etc.) estarán en constante rotación para evitar que sufran daños, y quedarán protegidos por una iluminación sin radiación ultravioleta e infrarroja. “Estas salas serán una nueva experiencia, porque ya no se verá solo una de las mejores colecciones de arte del mundo, sino que el Prado mismo toma conciencia de su propia historia: la de un museo de todos”, explica Úbeda.

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j.luis [ Jueves, 09 Enero 2020, 17:30 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Cultura invirtió casi tres millones de euros en compras en 2019

El pago de 'La virgen de la Granada', de Fra Angélico, comprada a la Casa de Alba en 2016 por 18 millones de euros, de los que el Ministerio ha pagado seis, se ha repartido en cuatro anualidades.

Para el Museo Nacional de Escultura de Valladolid adquiere 'Virgen con Jesús y San Juan Bautista', de La Roldana y 'Virgen Inmaculada', de Pedro de Mena.




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Detalle de 'Eneas y las arpías', de Dosso Dossi. Obra destinada para el Museo Nacional del Prado.

A lo largo del pasado 2019, el Ministerio de Cultura invirtió cerca de tres millones de euros (exactamente, 2.951.667) para la adquisición de obras para las colecciones públicas del Estado, según ha informado la institución en nota de prensa. La cifra supone un incremento del 41,8% con respecto al año anterior (2.081.954 euros).

El friso con historias de la Eneida titulado Eneas y las arpías, del artista renacentista italiano Dosso Dossi, fue la adquisición más cara, con un precio de 950.000 euros. La obra es la primera de este pintor de la primera mitad del siglo XVI que pasa a engrosar la colección del Museo del Prado junto a piezas como Magdalena Penitente, de Alonso Cano (200.000 euros). En el balance de 2018 y 2019 no se incluye la cantidad abonada para la compra de La Virgen de la Granada, de Fra Angélico, adquirida en 2016 a la Casa de Alba para el Prado, cuyo coste –18 millones de euros en total repartidos entre el Prado, la Fundación de amigos del museo y el Ministerio de Cultura, que ha pagado un tercio, seis millones– se ha repartido en cuatro anualidades, de 2016 a 2019.


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'María Magdalena en el desierto', obra de Alonso Cano, de 1653, en el Museo del Prado.



Museo Nacional de Escultura de Valladolid

El Museo Nacional de Escultura de Valladolid también ha visto crecer su colección con tallas como Virgen con Jesús y san Juan Bautista niños, obra de Luisa Roldán, conocida como La Roldana, adquirida por 280.000 euros. El éxito que los trabajos en barro cocido y policromado de esta escultora barroca – la primera española registrada– tuvieron en su época hicieron que la mayor parte de sus piezas se dispersaran entre colecciones de particulares y en el extranjero. Para el mismo museo vallisoletano se ha comprado Virgen Inmaculada, de Pedro de Mena (111.2000 euros), pieza que pasó a manos privadas en 1949 y que se encontraba hasta hace poco en paradero desconocido. La escultura fue un encargo realizado en el último tercio del siglo XVII por el obispo de Córdoba.


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'Virgen con Jesús y San Juan Bautista', de La Roldana.


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'Virgen Inmaculada', de Pedro de Mena.


Cultura ha adquirido además bienes como el archivo del Marquesado de Aguilar de Campoo, 195 legajos y 19 libros que se conservarán en el Archivo Histórico de la Nobleza de Toledo, y que incluyen 400 diplomas medievales, entre ellos el privilegio rodado de Alfonso VIII al monasterio de San Miguel de la Escalada, fechado en Burgos en 1193 (850.000 euros). Para el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía se han comprado un grupo de carteles literarios realizados por Ernesto Giménez Caballero, conocido como Gecé, entre 1925 y 1927 (270.000 euros). El Museo de América incorpora también dos cuadros de escenas de la vida de la Virgen pintados por Miguel Cabrera en 1751 (280.000 euros).

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j.luis [ Jueves, 23 Enero 2020, 11:00 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado aportó 745 millones de euros a la economía española en 2018

La cifra equivale a 16 veces el presupuesto de 45 millones que manejó el museo en el año, según un estudio realizado por la firma de servicios profesionales EY



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Una sala del Museo del Prado, en 2019. Carlos Rosillo

El Museo del Prado es la institución cultural más importante de España, según el presidente de su Patronato, Javier Solana. El veterano dirigente socialista habla del incuestionable cariño que españoles y extranjeros muestran por la pinacoteca y que se traduce en el constante aumento de visitas a la colección permanente y a las exposiciones temporales: 2.892.937 en 2018 y 3.203.417 en 2019. Pero la contemplación del arte no solo produce bienestar a las personas. También todo el país puede beneficiarse de las mejoras sociales que conllevan esos resultados y por primera vez El Prado pone números para objetivizar la pasión por el museo. Según un estudio realizado por la firma de servicios profesionales EY, referido exclusivamente a 2018, el impacto económico del Prado en la economía española fue de 745 millones de euros, 16 veces el presupuesto de 45 millones que manejó el museo. Son unas cifras que permiten asegurar al director, Miguel Falomir, que la actividad cultural puede ser magnífica y no parasitaria como todavía mantienen algunos. “La cultura tiene consecuencias en la vida de la gente”, añade Javier Solana “y con los datos a la vista podemos certificar que el gasto en Cultura es una buena inversión”.

Alberto Castilla Vida, socio de la firma auditora, explica que en la elaboración del estudio se han utilizado datos oficiales de diferentes instituciones públicas y privadas (transporte, hostelería, restauración) y, por supuesto, del Museo del Prado. Con 512 empleados públicos, la contribución social del museo ha sido de 9.570 empleos directos, indirectos e inducidos. Castilla señala que el 60% de los visitantes que pagan su entrada son extranjeros y pernoctan cuatro días de media. En una proyección muy prudente, asegura Castilla, solo han jugado con un día dedicado al Prado para hacer sus cálculos.

Marina Chinchilla, directora adjunta de Administración del Museo, asegura que, hasta hoy, el impacto del Prado en la economía nacional, es aún más alto. "La investigación se refiere a 2018 y los datos del pasado año han sido mucho mejores que el anterior. La gestión presupuestaria ha permitido cerrar al museo con superávit durante dos ejercicios consecutivos. En 2017 fue de 3,3 millones de euros y en 2018 ha sido de 1,7 millones, algo insólito en otras instituciones". Miguel Falomir precisa que la cantidad del superávit se reingresa a Hacienda, pero que es una parte del gasto con el que el museo contribuirá a las obras del Salón de Reinos.

Dado que toda España y especialmente la Comunidad de Madrid se benefician del impacto económico del Prado, Solana manifestó que cabría esperar mayor colaboración de las instituciones públicas. La Comunidad de Madrid colaboró con 300.000 euros en el último ejercicio y el Ayuntamiento, con cero euros.

Falomir espera que la aportación del museo se tenga en cuenta en los próximos presupuestos generales y descarta que el superávit le juegue a la contra. "Solo faltaba que se castigara el trabajo duro y riguroso que se hace desde este museo. Si eso ocurriera, el mensaje sería que lo mejor es quedarse sentado esperando a que te llueva el dinero. La aportación del Estado no llega ni a un tercio de nuestro presupuesto y ni siquiera disponemos de una partida para adquisiciones".

En la vía del ahorro, Falomir aclaró que la realización del estudio sobre el impacto económico del museo no ha tenido ningún coste. La empresa Firma de Servicios Profesionales EY ofreció hacer la investigación de manera gratuita y el Prado aceptó. Entre los clientes habituales de la compañía se encuentran empresas como el Real Madrid o Coca-Cola.


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j.luis [ Miércoles, 11 Marzo 2020, 20:03 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Coronavirus: cierran el Prado, el Reina Sofía, el Thyssen,
el Arqueológico, la Filmoteca... y los centros dependientes del ministerio


Los teatros, los cines y promotores musicales recomponen a marchas forzadas su agenda para dentro de mes y medio.



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Un visitante observa 'Las Meninas' esta mañana del miércoles en un solitario museo del Prado.Bernat Armangue / (AP)

Por primera vez desde la Guerra Civil el museo del Prado echa el cierre por la crisis del coronavirus. Y no solo esa venerable institución, según ha anunciado en la tarde del miércoles el Ministerio de Cultura, todos los centros dependientes de este clausuran “hasta nuevo aviso”. Eso incluye el Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza, el Arqueológico, el de Antropología, la Filmoteca Española o el museo Cerralbo. La medida entra en vigor mañana jueves 12.

Otros de los centros afectados por la clausura son el Museo Nacional de Artes Decorativas, el Museo de América, el del Romanticismo, el del Traje, el Sorolla y el centro Tabacalera. También suspende su actividad abierta al público el Centro de Conservación y Restauración de Filmoteca Española y los dos archivos de titularidad estatal ubicados en la Comunidad de Madrid: el Archivo Histórico Nacional y el Archivo Gener al de la Administración, que se encuentra en la localidad de Alcalá de Henares.

Es la noticia que ha coronado un día sin precedentes: teatros cerrados, museos medio vacíos, silencio en las salas de conciertos. Es la imagen de un Madrid insólito, sin apenas actividad cultural. Ya desde la semana pasada se venía registrando una notable reducción de afluencia de público en los espacios de ocio, pero las restricciones impuestas por el Gobierno español en las zonas consideradas de alta transmisión (Comunidad de Madrid, Vitoria, La Rioja y Labastida) han dado la puntilla. La imagen se está empezando a reproducir también en Cataluña, donde la Generalitat ha decidido este miércoles implantar por su cuenta las mismas medidas que las decretadas por el Gobierno español para los focos de mayor riesgo. Esto es: prohibido cualquier evento de más de 1.000 personas y reducción de aforo a un tercio en el resto.

Con un mensaje de “Cierre al público” en su web, la Biblioteca Nacional de España ha anunciado este miércoles, como otras instituciones públicas culturales, que “para garantizar la salud de sus usuarios”, a partir del jueves 12 de marzo cierra “temporalmente sus servicios presenciales y las actividades culturales hasta nuevo aviso”, según el comunicado de la BNE. Esta clausura afecta a “todas las salas de consulta para investigadores, las de exposiciones y los diversos actos culturales”, apuntan desde la BNE. Entre las actividades afectadas inmediatas destaca la gran exposición prevista sobre Miguel Delibes, en el centenario de su nacimiento, que iba a presentarse el jueves, 19 de marzo y que por tanto queda aplazada. Lo único accesible son los servicios que “puedan ser realizados de forma virtual”, añade la nota de la BNE, como la “tramitación anticipada del carné, solicitudes de reproducción de documentos, peticiones de información bibliográfica…

El goteo de cancelaciones de estrenos, presentaciones de libros o recitales ha sido continuo durante el día, mientras las diferentes asociaciones del sector se reunían para evaluar el impacto económico de la crisis. Los recintos de titularidad pública fueron los primeros en aplicar las restricciones. Si el martes el Ayuntamiento de Madrid decretó el cierre de todos sus teatros y centros de ocio aunque no superaran el tope de 1.000 localidades (Español, Fernán Gomez, Matadero), este miércoles han hecho lo mismo la Comunidad de Madrid (Teatros del Canal, Abadía, Corral de Comedias de Alcalá de Henares, Real Coliseo Carlos III y Auditorio de San Lorenzo de El Escorial), el Teatro Nacional de Cataluña y el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música con todos sus recintos escénicos (María Guerrero, Zarzuela, Comedia, Valle-Inclán, Auditorio Nacional de Música). También se han suspendido las actividades en todos los espacios públicos de Vitoria, como el Teatro Principal de la ciudad, La Rioja y Labastida.

El Liceo de Barcelona sí rebasa el tope de 1.000 localidades y ha cancelado el estreno mundial de Lohengrin, de Wagner, previsto para el próximo miércoles 17, pero el Teatro Real de Madrid no ha comunicado todavía si anula el de Aquiles en Esciros el martes.

Antes de que se decretara definitivamente su cierre, los Teatros del Canal habían improvisado un mecanismo de urgencia para la función Curva España en su Sala Negra, con capacidad para 200 espectadores: se dio paso a los primeros 66 y al resto se les devolvió el importe de las entradas. No hubo protestas, todo el mundo se hizo cargo de la situación. Este miércoles ha optado por una solución curiosa: representar a puerta cerrada el espectáculo Le Mobile, programado dentro del festival para niños Teatralia, para ofrecerlo en streaming.

Los espacios privados, por su parte, intentan sobrevivir manteniendo al menos un mínimo de actividad. La Federación de Exhibidores de Cine (Fece) ha emitido este miércoles un comunicado para informar de que “las salas de Madrid, La Rioja y Álava seguirán abiertas al público, con un aforo limitado de un tercio del total de cada una de las salas, hasta el 25 de marzo”. El documento hace referencia también a la otra medida anunciada ayer por el Ministerio de Sanidad: “Las salas con un aforo superior a 1.000 butacas deberán suspender su actividad durante este periodo, tal como han indicado las autoridades sanitarias, aunque solo afecta a dos salas de las tres provincias afectadas”. Fece aclara también que “de manera voluntaria, se fomentará el espaciado horario de las sesiones y la distancia de seguridad recomendada de los espectadores dentro de la sala”. Poco antes, Yelmo, una de las principales cadenas del país, anunció que sus cines permanecerán abiertos con aforo reducido y que se bloquearán “automáticamente filas y butacas alternas para garantizar una separación mínima entre los espectadores que quieran seguir disfrutando de las proyecciones de cine”. Fuera de los focos de riesgo, las proyecciones se mantienen con normalidad, según Fece.

La Filmoteca Española también ha anunciado la reducción del aforo de las dos salas del Cine Doré a un tercio de su capacidad a partir de este miércoles. “Temporalmente y mientras ajustamos a la nueva situación nuestros sistemas informáticos, se suspende la venta online. En aquellas sesiones cuya venta ya haya excedido el máximo aforo permitido por las nuevas medidas de contención, solo se facilitará la entrada, según estricto orden de llegada, hasta alcanzar dicho tercio de ocupación. A aquellos espectadores que no puedan acceder a la sala se les canjeará la entrada por otra a su elección”, aclara la institución en un comunicado. Las distribuidoras de cine independiente ya han reaccionado y están aplazando sus estrenos. Es el caso de Arab blues, que se estrenaba en abril y ha pasado al 22 mayo.

Los teatros privados han tenido que ir improvisando criterios para aplicar las restricciones impuestas por las autoridades sanitarias. La asociación que agrupa a los empresarios de Madrid se ha reunido esta tarde para “establecer protocolos comunes y estudiar qué medidas se pueden ir organizando para contrarrestar las grandes pérdidas que se esperan”, según su presidente, Jesús Cimarro.

Los grandes musicales, que generalmente se representan en recintos de más de 1.000 localidades, se están suspendiendo progresivamente: están confirmadas ya las cancelaciones de El rey León, Anastasia, Ghost, Billy Elliot, La jaula de las locas y La Cubana. En Bilbao se ha pospuesto el estreno de El guardaespaldas para la temporada que viene.

Entre los teatros de mediano formato, el Pavón Kamikaze, por ejemplo, ha suspendido las funciones en su ambigú, pues la reducción de butacas implicaría hacer las representaciones para treinta personas, pero mantiene las de la obra que se estrena este jueves, Traición, reduciendo el aforo. Es un trabajo que hay que hacer espectador por espectador, ofreciendo cambios de fecha a los que tienen compradas localidades para los días en los que se haya superado el tope permitido. “Entre el escenario de irresponsabilidad de hacer como que no está sucediendo nada y los fundamentalismos de tragedia, esta decisión es un punto medio. Hay que intentar asumir lo que ocurre ahora y ser respetuoso con las directrices, y cada ciudadano es libre si quiere o no venir al teatro”, señaló ayer Israel Elejalde, uno de los responsables del Pavón Kamikaze y director de Traición, durante la presentación del estreno. “Esto es una catástrofe para el teatro privado”, lamentó el también director Miguel del Arco.

La mayoría de los teatros privados de mediano formato están haciendo lo mismo que el Pavón Kamikaze, como La Latina o el Bellas Artes en Madrid o la sala Beckett de Barcelona, pero los de pequeño formato lo tienen más difícil: la reducción de aforo implica un patio de butacas muy mermado, por lo que no compensa seguir adelante con las representaciones. En el Teatro del Barrio de Madrid, por ejemplo, Guillem Cluà ha aplazado el estreno de su obra Calma!: “Solo podrían entrar en la sala 43 personas. Es insostenible, no podemos permitirnos pagar a los técnicos”, explicó Albà. Otros espacios pequeños como la sala Mirador de Madrid y el Tantarantana de Barcelona han suspendido directamente todas sus actividades.

Preocupación en los festivales de música

El mundo de la música intenta recomponerse para poder celebrar los muchos conciertos que se están suspendiendo. El sector más preocupado es el de los festivales. Mientras a nivel internacional ya se han anunciado aplazamientos sonoros como el de Coachella (de abril a octubre), en España se llama a la calma. Aunque ya hay afectados. Iruña Rock (con La Polla Records, El Drogas o Kase O), que tenía fechas del 19 al 21 de marzo, ha anunciado que se aplaza. Todavía no se ha encontrado nueva fecha. El multitudinario Viña Rock tiene fijado su inicio el 30 de abril en Villarrobledo (Albacete). De momento se mantiene.

Arenal Sound, BBK Live, FIB o Sonar “trabajan con normalidad y mantienen su calendario”. Más sencillo es reprogramar conciertos individuales. ¿Qué pasa con los que han comprado una entrada, por ejemplo, para el recital que iba a ofrecer Amaral en el WiZink Center de Madrid el sábado 21? Sirve para la nueva fecha (el 14 de septiembre) o se devuelve el dinero, de cuya gestión informarán en las próximas horas. El otro grupo que rock español que tenía previsto actuar en el mismo recinto, Tequila, pasa su espectáculo al 23 de septiembre.

Los promotores musicales se temen que en Madrid (la zona más afectada por el coronavirus) la prohibición se pueda extender hasta abril. Por ejemplo, se ha suspendido el recital del 3 de abril en el Wizink Center de Pablo Alborán, Prometo solidario, para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer. Todavía no se ha decidido la nueva fecha. Hay espectáculos que, directamente, se han cancelado, como La Noche de Cadena 100, que era el 28 de marzo en el WiZink Center, con la presencia de David Bisbal, Dani Martín o Pablo López. Los organizadores anuncian que el proceso de devolución se realizará en las próximas horas. Piden que los afectados estén pendientes de las redes sociales de Cadena 100.

Algunas salas de conciertos de la capital, aunque no exceden el aforo de 1.000 personas (el límite para prohibir que ha puesto el Ministerio de Sanidad), también han tomado medidas. Moby Dick, por ejemplo, ha aplazado la cita del 12 de marzo con Rubén Pozo y El Lichis.

Las suspensiones no solo afectan a la capital. Los madrileños Izal han pasado el recital del 14 de marzo en el BEC de Bilbao al 6 de junio en el mismo recinto. La fórmula es la misma que para los conciertos pospuestos: las entradas sirven para el nuevo concierto y, en caso de no asistencia, se devolverá el dinero. ¿Hasta cuándo se puede asegurar que un concierto ya programado se va a celebrar? Seguramente, mayo es el mes de la esperanza. Un dato: el grupo Cupido, que estaba anunciado el 12 de marzo en La Riviera, pasa al 20 de mayo en el mismo local. El sector cruza los dedos.


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j.luis [ Viernes, 13 Marzo 2020, 18:14 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Los artistas entran desde su salón en todas las casas

Los museos, el teatro, el cine y la música vuelcan sus actividades en la Red para llenar el vacío de sus salas



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Demo de una herramienta de línea del tiempo y lectura ampliada de la web del Museo del Prado.

En los últimos días, los anuncios de cierres y cancelaciones culturales se han ido sucediendo en cascada. Ante el agravamiento de la emergencia sanitaria por la expansión del coronavirus, los museos, teatros y cines han ido adoptando medidas para llenar el vacío de sus salas, principalmente a través de sus plataformas virtuales. Si el público no puede acudir a los centros culturales, los centros culturales se instalarán en las casas a través de Internet. Y no solo por los canales oficiales. También a nivel particular existen iniciativas para no poner a la cultura en cuarentena, como la de un grupo de tuiteros que se las ha apañado para convencer a varios músicos pop (Colectivo Panamera, Kuve, Pablo Moreno, Marwan...) para que retransmitan sus actuaciones online

MUSEOS Y CENTROS DE ARTE

Uno de los primeros centros en reaccionar ante el cierre de puertas temporal de todos los museos estatales (decretado el miércoles para todos los ubicados en Madrid y el jueves para los de toda España) ha sido el Museo del Prado. Este jueves 12 de marzo, la pinacoteca puso en marcha la iniciativa El Prado contigo, un refuerzo de su ya de por sí potente actividad en la Red –donde ofrecen desde visitas virtuales hasta herramientas como una línea del tiempo para poner sus obras en contexto histórico y una enciclopedia– a través de directos en sus redes sociales para presentar su colección y otros espacios y actividades menos conocidos. “Es un día histórico y también triste”, arrancó la primera retransmisión Miguel Falomir, director de la institución, de pie en una sala fantasmalmente vacía, silenciosa, colocado ante un Lavatorio que no tiene a nadie quien lo mire. “Es uno de los poquísimos días en sus doscientos y picos años de historia que el museo no ha abierto sus puertas”. A lo largo de media hora, Falomir impartió una clase magistral sobre la conocida obra de Tintoretto, desde su estado de conservación a sus propietarios históricos o las dudas sobre si se trataba de una segunda versión de un mismo pergeñada por el pintor manierista veneciano.

El Reina Sofía, el mayor centro de arte contemporáneo de España, también sigue funcionando a través de sus canales virtuales, donde ofrecen, entre otros contenidos, 170 vídeos de exposiciones presentes y pasadas, otros 70 de diversas actividades, así como audios y cápsulas de radio. Además, el microsite Repensar Guernica contiene imágenes imperceptibles al ojo desnudo de la obra maestra de Picasso, y hay numerosas publicaciones colgadas en la web que se pueden descargar de forma gratuita.

El Museo Thyssen, por su parte, permite realizar visitas virtuales a su colección permanente, algunas de ellas inmersivas. En el apartado Thyssen Multimedia pueden encontrarse visitas virtuales a las exposiciones, vídeos explicativos de los diferentes comisarios, tráilers y otros contenidos como conferencias, cursos y simposios. En el área de educación del museo, EducaThyssen, se ofertan recursos y contenidos digitales. La iniciativa ConectaThyssen aúna publicaciones digitales y apps como Second Canvas, que permite adentrarse en las obras del museo en súper alta resolución, y hay colgados vídeos del canal Arte TV relacionados con el contenido del museo. También se pueden escuchar listas temáticas de Spotify creadas por la pinacoteca.

Numerosos centros, desde el Museo Arqueológico Nacional al Museo Sorolla, el Museo Nacional de Artes Decorativas y la Tabacalera, ofrecen visitas virtuales a sus colecciones y/o recorridos por sus instalaciones. Además, existen museos puramente virtuales como el Museo de la cultura de la juventud de Google, que ofrece una gran cantidad de contenidos culturales a través de su iniciativa Arts & Culture.

La Casa Encendida ha diseñado una programación cultural, social y pedagógica vinculada a sus actividades habituales se puede disfrutar online y que se renovará a diario. Bajo el título #MeQuedoEnCasa, el programa incluye conferencias en YouTube y Vimeo, visitas virtuales, un club de lectura en Facebook y listas de música de Spotify. Por ejemplo, los ocho artistas que participan en la exposición Generación 2020 ofrecen un recorrido guiado durante el cual explican de primera mano las piezas que componen la muestra. En el canal de YouTube se han creado listas de reproducción con la programación audiovisual de En Familia, destinada a público infantil. Y como alternativa a La Radio Encendida 2020, el maratón de música en directo que organiza desde hace 17 años junto a Radio 3, invita a escuchar las actuaciones de las más de 100 bandas que han pasado por el festival en los últimos años, a través de una playlist.

El Círculo de Bellas Artes mantendrá una actividad cultural constante de manera virtual. Así, tanto en la web como en los distintos perfiles de redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram y Youtube) ofrecerá contenidos accesibles y de descarga gratuita para todos los usuarios (conciertos, publicaciones, conferencias, documentales, visitas virtuales a las exposiciones, etc). Además, Radio Círculo mantendrá la emisión de contenidos propios.

La Fundación Telefónica tiene a disposición de sus usuarios todas sus conferencias en diferido, una página de podcasts, publicaciones gratuitas para descarga, así como las entrevistas a los principales ponentes que han pasado este año por sus instalaciones.

La Fundación Banco Santander está alimentando sus canales de vídeo y redes (Instagram, Facebook, Twitter, YouTube) con materiales como las conferencias del ciclo Biografías e Historia, que lanza una vez a la semana. También pueden visualizarse conferencias online, la próxima Viajes, investigación y ciencias naturales: de Francisco Hernández a Jorge Juan y Malaspina, que impartirá el catedrático Javier Puerto el miércoles 18 de marzo a las 19:30.

La Fundación Mapfre va a colgar en Twitter y Facebook los contenidos audiovisuales de sus colecciones, con algún vídeo inédito, así como de las exposiciones pasadas, como la de Vannesaa Winship, Graciela Iturbide y Egon Schiele.
Otras salas de exposiciones han anunciado que se encuentran trabajando en este tipo de contenidos extraordinarios online para ofrecerlos al público lo antes posible.

TEATRO

No queda un teatro abierto en España, pero eso no significa que haya que pasar el mono a pelo hasta que termine la cuarentena. En solo dos días, desde que se decretó el cierre de los teatros en Madrid (11 de marzo) hasta este viernes, se han dado de alta 810 personas en la plataforma Teatroteca del Centro de Documentación de las Artes Escénicas y de la Música (CDAEM), que permite el acceso gratuito desde cualquier ordenador a 1.600 grabaciones de espectáculos completos estrenados en España desde los años setenta hasta hace dos años, lo que permite hacer un repaso al género desde la Transición hasta ahora. En el mismo tiempo, la página ha registrado 9.455 visitas. Con las nuevas suscripciones tiene ya 9.100 usuarios.

La Teatroteca es un servicio que puso en marcha en 2016 restringido a investigadores, educadores y profesionales de las artes escénicas y que el año pasado se abrió a a todos los ciudadanos. Funciona como cualquier servicio de préstamo bibliotecario y los usuarios tienen un plazo de dos días para ver cada obra.

Empieza a haber también iniciativas individuales para calmar a los adictos. Por ejemplo, José Corbacho ha anunciado en sus cuentas de Twitter e Instagram que va a ofrecer esta noche de forma gratuita a través de estos canales el monólogo que estaba representando en el teatro Poliorama de Barcelona y que ha tenido que suspender.

Hay también algunas plataformas de pago que funcionan de manera similar a las televisivas, pero este nicho está todavía por explorar en el ámbito de las artes escénicas. En España, de momento, solo hay tres y están todavía arrancando: Allteather.es, Playtheatres.com y My Opera Player. “Todavía no hay mucha cultura de streaming en este campo, pues el elemento presencial es muy fuerte en el hecho teatral. Pero por eso nosotros subrayamos que no ofrecemos un simple volcado de una representación al uso, sino que investigamos con nuevos lenguajes audiovisuales para ofrecer una experiencia teatral digital, que vaya más allá del simple registro documental”, explica Eva Lapuente, una de las fundadoras de Allteather, que además recuerda que la ambición de llevar el teatro a todas las casas no es nueva: “Ya en 1881 y hasta casi la mitad de siglo funcionó el “teatrófono”, un sistema que conectaba la Opéra-Comique y Le Théâtre Française y transmitía los espectáculos por línea telefónica a los domicilios de los suscriptores”.

Allteather lleva en funcionamiento desde 2016 y tiene un catálogo de 12 espectáculos recientes grabados expresamente para su emisión digital, pero lo que mejor les ha funcionado son las emisiones en directo. “La emoción del directo es un valor añadido”, explica Lapuente. “Poco a poco vamos haciendo público. Esto es todavía muy incipiente y estamos trabajando para que las grabaciones sean atractivas”, coincide David Ciurana, confundador de Playtheatres. Esta plataforma lleva solo un año de funcionamiento pero tiene ya 70 estrenos disponibles para alquilar de manera individual o como parte de una oferta de suscripción global.

My Opera Player, puesta en marcha por el Teatro Real hace apenas cuatro meses, contiene títulos de ópera, danza, conciertos y espectáculos para niños. El canal servirá además para la emisión en directo de Aquiles en Esciros, la producción que ha tenido que suspender su estreno la próxima semana en el coliseo madrileño.

CINE

Hace tiempo que la oferta de cine online en España es muy amplia. Aunque, ante estos días de encierro, las posibilidades se multiplican más aún. Cineastas como Jorge Naranjo, Pablo Maqueda y Daniel Castro han subido sus películas (respectivamente, Castings,Manic Pixie Dream Girl (An Internet Love Story) e Ilusión) al portal Vimeo para que cualquiera pueda disfrutarlas. Y los portales tradicionales de pago también han amoldado su propuesta al contexto de crisis generado por el coronavirus: Movistar Plus ofrece un mes gratis del canal Movistar+ Lite; Filmin ha creado el canal Cuarentena, donde sugiere un sinfín de películas con temáticas como Atrapados, Virales o Aquí no hay quien viva.

No es nueva, pero sí gratuita, la opción que ofrece Enrique Belloch: el director comparte en YouTube su filme Pestañas postizas, la ocasión perfecta para repasar la primera aparición cinematográfica de Antonio Banderas, allá por 1982. Sin costes se accede también al archivo online de RTVE, mina del cine español y del No-Do. Y, ya fuera de España, se puede bucear en el catálogo gratuito de instituciones como el British Film Institute o la Cineteca de Milán.

MÚSICA

Uno de los primeros músicos en reaccionar ha sido el siempre solidario Javier Ruibal. El gaditano ofrecerá mañana sábado 14 un concierto desde su casa a las 18 de la tarde. Este ha sido su anuncio: “Así nos acompañamos entre todos. Dime tu canción favorita. La consigna es no propagar el COVID19. Yo me quedo en casa. Saldremos adelante. Un abrazo inmenso”. Se podrá ver en su cuenta de Facebook e Instagram.
Gracias a la iniciativa de un grupo de tuiteros se ha montado en unas horas #YomequedoencasaFestival. Esta gente anónima ha propuesto a músicos profesionales que actúen desde sus casas para que los seguidores puedan verles también desde sus hogares. Empieza hoy viernes y será, de momento, hasta el domingo. Se puede seguir a través de su cuenta de Instagram. Ya han confirmado su presencia Rozalén, David Otero, Alfred García, Andrés Suárez, Vega o Carlos Sadness.

Otra muestra que ha surgido estos días: Cuarentena Fest. Su lema es el siguiente: “Que la música no se pare y que tanto sellos como artistas tengan una alternativa de cara a ofrecer cultura en estos tiempos tan complicados”. Una treintena de artistas españoles independientes actuarán desde su dormitorio, “su espacio de creación”. Será del 16 al 27 de marzo. Ya se han apuntado Cariño, Valdivia, Marcelo Criminal, Estrella Fugaz o Le Nais. El público podrá conectarse a través de los canales de YouTube de los artistas o verlos todos en cuarentenafest.tumblr.com.

VIDEOJUEGOS

Matteo Sciutteri, cofundador y diseñador de la desarrolladora independiente Runehead, ha creado un documento online donde ha compartido miles de claves individuales para descargar videojuegos de forma gratuita. El archivo incluye títulos para PC, PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch. La idea va dirigida a todos aquellos usuarios encerrados en casa y sin capacidad económica para adquirir los juegos, para que puedan disfrutarlos igualmente. El programador italiano ha animado otras compañías a seguir su ejemplo, de ahí que el documento se esté actualizando constantemente para incluir cientos de claves y títulos más.


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j.luis [ Lunes, 18 Mayo 2020, 16:53 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Museo del Prado vacío por el coronavirus, en imágenes

La pinacoteca lleva cerrada 49 días. La última vez que no abrió en tanto tiempo fue durante la Guerra Civil, casi tres años.



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Sala con pinturas de Goya en el Museo del Prado. La pinacoteca está vacía por el cierre temporal debido a la pandemia de la covid-19. Desde el Prado se plantean un plan de desescalada en tres fases, siendo la última la apertura al público, con un régimen de apertura aforado. Además, se ha preparado un plan de actividades educativas 'online' y, a través de las redes, se podrán visitar espacios del museo poco conocidos, como las cubiertas o la sala de máquinas. Marta Fernández Jara Europa Press


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Al fondo, la sala de las musas, lugar de acogida y distribución del público. JuanJo Martín EFE


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Entrada a la sala donde se expone 'La Familia de Carlos IV', obra de Goya. Aunque el plan de desescalada anunciado por el Gobierno permite que el Prado abra en fase 1 -el 11 de mayo si todos los indicadores sanitarios lo permiten-, todos coinciden en que será más tarde para preparar adecuadamente las instalaciones para los visitantes y para los trabajadores. Marta Fernández Jara Europa Press


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Galería central del Museo del Prado, este jueves, vacía a consecuencia de la pandemia de coronavirus. JuanJo Martín EFE


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Un espacio del Museo del Prado, vacío este jueves a consecuencia de la pandemia de coronavirus. Se cumple un año desde el anuncio de que la pinacoteca era distinguida con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades con motivo de su bicentenario. JuanJo Martín EFE


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Busto en la galería central del Museo del Prado, vacía por el cierre temporal del Museo por la crisis del coronavirus. Marta Fernández Jara Europa Press


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Sala 12 del museo, donde se exponen 'Las meninas' flaqueadas de otras obras de Velázquez. Marta Fernández Jara Europa Press


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Galería central del Museo Nacional del Prado, en ella se pueden observar obras de Rubens, como 'Las tres gracias' y 'El juicio de Paris'. Marta Fernández Jara Europa Press


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La sala de las musas. JuanJo Martín EFE


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El Museo del Prado vacío por la pandemia. JuanJo Martín EFE



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j.luis [ Martes, 19 Mayo 2020, 12:26 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Javier Solana: “Seguiremos con el Salón de Reinos. Es imprescindible”

El presidente del patronato del Prado celebró ayer el Día Internacional de los Museos más insólito. “De momento, no podemos adelantar una fecha de reapertura”




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Javier Solana, ayer en su casa en Madrid.álvaro garcía / EL PAÍS

El próximo 12 de julio, Javier Solana (Madrid, 77 años) cumplirá un año como presidente del patronato del Prado. En este tiempo ha podido disfrutar de las mieles del éxito del bicentenario del museo, una fiesta artística en la que sumaron más de tres millones de visitantes con una taquilla que superó los 21 millones de euros. Fue un récord para una institución que se autofinancia en un 70%. Los dos primeros meses de 2020, el crecimiento siguió hasta que el 14 de marzo se declaró el estado de alarma. Dos días antes, Solana fue diagnosticado de coronavirus, por lo que permaneció cinco semanas ingresado en el hospital Ramón y Cajal. El veterano político socialista asegura sentirse ya recuperado y con ganas de hacer cosas. La semana pasada visitó un par de veces su despacho en el museo. Y el sábado, antes de mantener esta entrevista telefónica, salió a pasear en bici.

“Tenía necesidad de venir [al Prado], porque yo soy de esos que disfruta estar en contacto con un equipo que es de primera”, explica. “La última vez que había estado fue el día que acabé hospitalizado por la noche. Habíamos tenido un almuerzo el director, Miguel Falomir, y yo con la nueva consejera de AXA, una de las empresas patrocinadoras de las actividades del museo. Estuvimos en un restaurante sencillo, muy cerca del Prado, y subiendo una pequeña cuesta noté que no me llegaba el aire. Tenía fiebre y tos. Llamé a mi cardiólogo y me aconsejó ir al hospital”.

El Prado, que permanece cerrado y ayer celebró el Día Internacional de los Museos con actividades online, se enfrenta a una vuelta a la normalidad incierta, y a pérdidas sin precedentes.

El propio Falomir ha hablado en este tiempo de un escenario inédito y de consecuencias muy graves, en el que cada semana de cierre se pierde medio millón de euros por entradas y se dejan a cero los ingresos por otras actividades tan rentables como era el alquiler de las salas. “Las consecuencias serán muy notables”, reconoce Solana. “De momento, no podemos adelantar una fecha de reapertura, porque hay que trabajar en el acondicionamiento de las salas, decidir qué espacios serán visibles en los primeros tiempos, hay que preparar al personal. Los vigilantes de sala, por ejemplo, tendrán que controlar de otra manera y cuidarse de asuntos que hasta ahora no existían. El plan es bastante prolijo y complicado”.

“La tendencia irá hacia la disminución de las exposiciones temporales", asegura el expolítico socialista

Otra de las incógnitas que se abren a los museos del futuro es el sentido del exitoso sistema de exposiciones temporales. “La tendencia irá hacia su disminución”, aclara Solana. “Esa fue una moda que creció a partir de la década de los setenta en todo el mundo y que llegó a desdibujar el interés por la visita. Quiero decir que ya había una intención de poner el interés más en el propio contenido del museo que en hacer muchas exposiciones con préstamos internacionales. Pero si lo que me pregunta es que si perseguiremos repetir experiencias como la de El Bosco, le digo que no”.

Vuelven las 'Invitadas’

El presidente del patronato cree acerca de la opción de que se recuperen algunas de las citas previstas para este año “que algunas sí se podrán hacer”, aunque aclara que “es un tema sobre el que decidirán el director y su equipo”. “En cuanto se pueda, inauguraremos Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931)”, dice sobre la muestra que quedó colgada con el inicio del confinamiento. “Es una gran exposición montada con obras del propio museo, de manera que no tenemos que estar pendientes de devoluciones ni de seguros. Sobre las demás, no puedo decirle cómo quedan”.

¿Y en este momento en el que de lo que se habla es de reconstrucción, se permitirá al Prado seguir con su plan de expansión al Salón de Reinos? “En eso no hay ninguna duda. Seguiremos con las obras. Puede que haya algún retraso, pero es una ampliación imprescindible. No es un disparate ni un derroche”.

Sobre las opciones de supervivencia para los museos que no gozan de una colección permanente tan potente como la del Prado, Solana cree “muchos lo van a pasar muy mal”. Y añade: “El Prado tiene la ventaja de que son muchas las personas que sienten adoración por sus obras en todo el mundo. En nuestra web se han registrado 12,5 millones de visitas desde el confinamiento hasta mediados de la pasada semana. Nuestro pequeño, pero eficacísimo equipo de expertos digitales está conectando con nuestros visitantes de manera milagrosa para mí”.


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j.luis [ Jueves, 04 Junio 2020, 19:17 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado se reencuentra con el público con una selección de ‘grandes éxitos’

El museo reabre el sábado un cuarto de su espacio expositivo con aforo reducido y reúne en torno a la Galería Central una selección de 250 de sus obras más representativas.

Este fin de semana la entrada es gratuita y hasta septiembre costará la mitad




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Miguel Falomir, director del Museo del Prado, en la sala de 'Las meninas', que se ha enriquecido con 'Las hilanderas', 'Los borrachos' y cinco bufones velazqueños dispuestos a la manera de un retablo. En vídeo, paseo por el Museo del Prado con su nueva disposición. ÁLVARO GARCÍA / EL PAÍS

“Aquí, más que del coronavirus, podríamos testar a los visitantes del síndrome de Stendhal”, dice Miguel Falomir sobre esa enfermedad imaginaria que bautizó en Florencia el escritor francés, mareado por tanta maravilla artística. El director del Prado está en mitad de la sala 12, el sancta sanctórum del museo. Las meninas siguen ahí, como siempre, posando en el espacio inusualmente vacío, pero la cosa está más animada que de costumbre esta mañana del Madrid de la fase 1. Son los nuevos vecinos: Las hilanderas, Los borrachos y cinco bufones velazqueños dispuestos a la manera de un retablo han dejado las salas donde habitualmente se encuentran para acomodarse temporalmente aquí, como parte de Reencuentro, la exposición de 250 de las obras más representativas de la colección permanente con la que el museo reabre sus puertas este sábado tras un parón de casi tres meses forzado por la pandemia.

La institución ha hecho “de la necesidad virtud”, afirma su director. La reducción de personal de sala (vigilantes que no pueden incorporarse aún porque tienen personas a su cargo o porque pertenecen a la población de riesgo por su edad o por sus patologías previas) y las restricciones sanitarias propias de la “nueva normalidad” (distancia de seguridad de dos metros, reducción de aforo o simplificación de la visita para evitar los contagios) han obligado al Prado a limitar su reapertura a 16 salas del edificio de Villanueva (que ocupan una cuarta parte del total destinado a la colección permanente). Desde algunas de ellas, además, es posible asomarse a varios espacios contiguos, cerrados al público pero aun así visibles, dado que el paso lo cortan unas vallas que llegan a las rodillas.

El recorrido abarca la Galería Central, esa Gran Vía de la historia del arte europeo que atraviesa el edificio Villanueva, y también un puñado de espacios de la crujía izquierda y, al fondo la derecha, las salas dedicadas a Goya en la primera planta. En total, el Servicio de Brigada ha movido 198 cuadros para conformar un “destilado, difícil de igualar, de la colección permanente”, que en circunstancias normales suma 1.714 piezas expuestas. “Es un trabajo digno de un maestro del perfume”, asegura Falomir. Esta ordenación excepcional empezará a desmontarse el 13 de septiembre, cuando los cuadros comiencen a regresar por fases a sus ubicaciones habituales y el museo recobre poco a poco la vida normal.

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La visita (gratis este fin de semana y a mitad de precio hasta septiembre) estará restringida a un aforo diario de 1.800 personas (un tercio de lo habitual), y todas deberán obtener su entrada online al menos con un día de antelación, aunque el acceso sea gratuito. Entrarán, previa toma de temperatura corporal (se prohíbe el acceso a los que superen los 37,5 grados) por la puerta alta de Goya para hacer un recorrido unidireccional, con mascarilla, que desemboca en la de Murillo. Habrá dispensadores de gel hidroalcohólico y los ascensores se reservarán para personas acompañadas de bebés o con discapacidad. “En cierto modo”, aclara Falomir, “es una vuelta a la disposición del siglo XIX. No son solo los espacios arquitectónicamente más nobles, sino también los más diáfanos, que permiten un mejor flujo de visitantes y acomodarse a las recomendaciones sanitarias”... LEER Y VER MÁS



Cita previa, aforo reducido y control de temperatura

Durante esta situación excepcional el Museo del Prado solo permite la compra de entradas 'online' y con al menos un día de antelación. Eso es obligatorio también para los visitantes que accedan gratis, durante este fin de semana (los boletos, 3.600 para los días 6 y 7 de junio, se han agotado esta mañana en una hora escasa), así como en los tramos designados para ello, que cambian ligeramente, como los del museos (que abrirá domingos y festivos solo hasta las 17.00). A partir del lunes, las entradas costarán la mitad: 7,5 euros en horario de tarifa normal, y 3,75 las de precio reducido. En la nueva normalidad solo se admiten 1.800 personas al día, se efectúan pruebas de temperatura corporal (a los que registren más de 37,5 grados no se les permitirá entrar y se les devolverá el importe de la entrada) y dispensadores de gel hidroalcohólico. No así audioguías, guardarropa o folletos. La información estará, eso sí, accesible 'online'. Marina Chinchilla, directora adjunta de Administración del Museo del Prado, ha explicado hoy en la presentación a la prensa que se han mejorado también los circuitos de ventilación para ofrecer una calidad del aire propia de “hospitales, laboratorios y otros espacios críticos”. Estas medidas se mantendrán, en principio, hasta el 13 de septiembre, cuando las casi doscientas obras desplazadas para la exposición de reapertura tras el coronavirus vayan volviendo a sus lugares originales poco a poco. Entonces regresará también el programa de exposiciones temporales. La primera será 'Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931)', cuya inauguración estaba prevista para el 31 de marzo y ha quedado reubicada en octubre.


j.luis [ Jueves, 04 Junio 2020, 22:22 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Reencuentro con los tesoros del Prado



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Un recorrido fotográfico por la nueva ordenación de las obras maestras del museo para su reapertura tras el parón de casi tres meses por el coronavirus


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La visita para la reapertura del Prado se hace a través de la Galería Central, empezando por la puerta alta de Goya y desembocando en la de Murillo.


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Rubens es uno de los 'propietarios' de la Galería Central. Ahora ha recibido la visita de Goya o Tiziano.


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La reordenación ha permitido curiosas yuxtaposiciones como las de dos Saturnos, el de Rubens (izquierda) y el de Goya.


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Dos de los autorretratos más famosos de la colección, el de Durero y el de Tiziano, se han colocado a ambos lados de la puerta de acceso a la sala 25, donde también se ha trasladado 'El cardenal', de Rafael (izquierda).


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El recorrido está lleno de guiños, como esta colocación, a la forma de un gabinete, nada habitual en el Prado, de seis retratos de El Greco, incluido el famosísimo 'El caballero de la mano en el pecho' (abajo a la derecha).


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'Reencuentro', la muestra temporal de grandes éxitos del Prado estará abierta hasta el 13 de septiembre y abarca 16 salas, entre la Galería Central y algunos espacios adyacentes de la crujía izquierda, como la sala 9, dedicada a El Greco.


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'El lavatorio', de Tintoretto, se ha desplazado unos metros más al sur y ha cambiado de pared.


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Aspecto de la sala de 'Las meninas'.


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La sala 12 del museo del Prado, la de 'Las meninas', recibe dos nuevos vecinos: 'Los borrachos' (izquierda) y 'Las hilanderas', que no compartía espacio con 'Las meninas' desde los años veinte del siglo pasado.


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'El tres de mayo de 1808 en Madrid' o 'Los fusilamientos', de Goya, han subido de planta para colocarse al lado de 'La familia de Carlos IV'.


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Miguel Falomir en la sala 12 del Museo del Prado, la de 'Las meninas', que se ha enriquecido con 'Las hilanderas', 'Los borrachos' y cinco bufones velazqueños dispuestos a la manera de un retablo.


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Vista de la sala 32, que sigue presidiendo 'La familia de Carlos IV', de Goya.


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Al fondo, 'Las meninas'. A su derecha, cuadros de bufones velazqueños que no suelen estar ahí. Es una idea del conservador de Pintura Española hasta 1800, Javier Portús.


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'Las lanzas' o 'La rendición de Breda', de Velázquez, es uno de los iconos del Prado que se beneficia en la nueva colocación de la monumentalidad de la sala.


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'Felipe IV, anciano', de Velázquez. La visita se hará previa toma de la temperatura del público y el uso de mascarilla es obligatorio.


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Unas vallas que llegan a la altura de la cintura impiden el paso a las salas contiguas a las abiertas, pero permiten al menos echar un vistazo.


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'Las meninas' no se han movido de su sala habitual, la 12. Sí se han variado las obras que acompañaban a esta obra.


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'La mesa de los pecados capitales' (en primer término), de El Bosco, es otra de las piezas que ha subido de planta.


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Vista de la Galería Central del Prado, más que nunca, el corazón del museo.



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Álvaro García
Samuel Sánchez


j.luis [ Sábado, 06 Junio 2020, 08:59 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Estas son las 50 joyas del Museo del Prado que no debes perderte en el nuevo recorrido para su reapertura



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La pinacoteca española vuelve a abrir sus puertas tras casi tres meses de cierre por la pandemia del coronavirus, y lo hace con una imaginativa e irrepetible propuesta por los tesoros de su colección.


El Museo del Prado reabre sus puertas este sábado 6 de junio proponiendo al visitante un Reencuentro, como así se ha bautizado al nuevo e inédito recorrido expositivo que estará vigente hasta el 13 de septiembre. En total, la pinacoteca ha ingeniado una visita por 250 de sus obras más representativas vertebrada a través de la Galería Central del edificio Villanueva. De ellas, hasta 190 han sido recolocadas en nuevas paredes, como Las hilanderas, vecina de nuevo y tras casi un siglo de Las meninas. "Nunca hemos visto el Prado como ahora y probablemente nunca más lo vayamos a ver así", ha destacado Miguel Falomir, el director, en la presentación. Estas son las 50 joyas que no te puedes perder.


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'La Anunciación' (Fra Angelico)
1425-1426. Témpera sobre tabla, 190,3x191,5 cm. Considerada como una de las primeras obras maestras del artista florentino, fue pintada para el convento de Santo Domingo en Fiésole. Una tela hipnotizante, más aún después su restauración, concluida el año pasado. Se trata de una obra tradicional cuya tabla central muestra el ciclo de la pérdida (Adán y Eva expulsados del Paraíso) y salvación del hombre (Anunciación de María), mientras los cinco paneles de la predela ilustran otros tantos episodios de la vida de la Virgen.
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'El Descendimiento' (Rogier Van der Weyden)
Antes de 1443. Óleo sobre tabla, 204,5 x 261,5 cm. Todavía con la corona de espinas, Cristo muestra un cuerpo poco atlético, sin apenas barba y sin huellas de la flagelación. Es la tabla central de un tríptico pintado para la capilla de Nuestra Señora Extramuros de Lovaina y que recrea una escena de gran complejidad en un espacio contenido.
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'Autorretrato' (Alberto Durero)
1498. Óleo sobre tabla, 52x41 cm. Uno de los autorretratos más valiosos de la colección de la pinacoteca, que se expone a la par que el de Tiziano. Durero se retrata como un 'gentiluomo', vestido con tonos claros y con sus mejores galas. El pintor cubre las manos con las que trabaja con guantes grises de cabritilla, propios de un alto estatus social, con la intención de elevarse de artesano a artista y situar la pintura entre las artes liberales, como en Italia.
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'Tríptico de La Adoración de los Magos' (El Bosco)
Hacia 1494. Grisalla, Óleo sobre tabla de madera de roble. La obra maestra de El Bosco, El jardín de las delicias, deberá permanecer unos meses más a la sombra: su delicado estado y su gran tamaño no hacían viable su movimiento. Pero sí podrá contemplarse esta magnífica obra que aborda el tema de la llegada de la salvación al mundo, un mensaje sobre la universalidad de la Redención.
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'El triunfo de la Muerte' (Pieter Bruegel, el Viejo)
1562-1563. Óleo sobre tabla, 117x162 cm. Obra moral que muestra el triunfo de la Muerte sobre las cosas mundanas, simbolizado a través de un gran ejército de esqueletos arrasando la Tierra. Al fondo aparece un paisaje yermo donde aún se desarrollan escenas de destrucción. En un primer plano, la Muerte al frente de sus ejércitos sobre un caballo rojizo, destruye el mundo de los vivos, quienes son conducidos a un enorme ataúd, sin esperanza de salvación. Todos los estamentos sociales están incluidos en la composición, sin que el poder o la devoción pueda salvarles.
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'El paso de la laguna Estigia' (Joachim Patinir)
1520-1524. Óleo sobre tabla, 64x103 cm. Otro lienzo espectacular. Patinir sitúa la escena en el momento en que Caronte ha llegado al lugar en que se abre un canal a cada lado de la Estigia, momento de la decisión final, cuando el alma a la que conduce tiene que optar por uno de los dos caminos: el paraíso o el infierno.
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'La Crucifixión' (Juan de Flandes)
1509-1519. Óleo sobre tabla, 123x169 cm. El pintor flamenco dispuso a Cristo clavado con tres clavos en la cruz; muerto, con la corona de espinas y la sangre brotando de sus heridas. Incidió en los aspectos emocionales para tratar de crear una imagen lo más conmovedora posible. El cuadro fue realizado para el retablo mayor de la catedral de Palencia.
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'Noli me tangere' (Correggio)
Hacia 1525. Óleo sobre tabla pasada a lienzo, 130x103 cm. Se trata de una de las primeras obras de madurez de Correggio. La composición, de aparente simplicidad, es de un equilibrio extraordinario. A lo largo de una vertical que parte del pie derecho de la Magdalena y termina en la mano izquierda de Cristo, los personajes se recortan ante un bellísimo paisaje tenuemente iluminado por la luz del amanecer.
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'El Cardenal' (Rafael)
1510-1511. Óleo sobre tabla, 79x61 cm. Desde que se atribuyó la pintura a Rafael y quedó claro que el retratado no era Antonio Granvela, la crítica ha intentado esforzadamente identificar a este prelado. Los candidatos más razonables son los cardenales Bendinello Suardi y, sobre todo, Francesco Alidosi. Lo que más llama la atención es la extraordinaria perspicacia icástica de Rafael, capaz de fijar la imagen definitiva y universal de un cardenal del Renacimiento, sin renunciar por ello a representar la singularidad de este individuo.
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'Venus y Adonis' (Paolo Veronés)
Hacia 1580. Óleo sobre lienzo, 162x191 cm. La pintura ilustra un pasaje de Las Metamorfosis del poeta romano Ovidio que da cuenta de un amor truncado por la muerte repentina de uno de los amantes, en este caso, Adonis. Veronés muestra la pesadumbre de Venus, diosa del amor, que intuye la muerte que encontrará su amante en una cacería.
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'El lavatorio' (Jacopo Tintoretto)
1548-1549. Óleo sobre lienzo, 210x533 cm. El cuadro representa la escena narrada en el Evangelio de San Juan en la que Cristo, durante la Última Cena, se puso a lavar los pies de sus discípulos. Tintoretto eliminó los espacios muertos entre las figuras y el cuadro se ordena a lo largo de una diagonal que, partiendo de Cristo, prosigue por la mesa en la que aguardan turno los apóstoles para acabar en el arco al fondo del canal.
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'David vencedor de Goliat' (Caravaggio)
Hacia 1600. Óleo sobre lienzo, 110,4x91,3 cm. El cuadro representa al joven pastor David dando muerte con su honda al gigante Goliat y le corta la cabeza para exhibirla como triunfo. El episodio de atar los cabellos del gigante para mostrar la cabeza carece de antecedentes iconográficos y no tiene mención explícita en el texto bíblico, lo que se ha entendido como una muestra más de la originalidad de Caravaggio y de su independencia.
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'Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre' (Clara Peeters)
1611. Óleo sobre tabla, 52x73 cm. En el siglo XVII, Amberes era el mayor mercado de arte del mundo y la pintura una profesión dominada por hombres. Pero hubo una anomalía, la de Clara Peeters, una mujer autodidacta e invisible, que tuvo que retratarse como un reflejo en una copa como mecanismo de afirmación.
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'La Anunciación' (El Greco)
1597-1600. Óleo sobre lienzo, 315x174 cm. En esta obra, pintada para el retablo mayor del Colegio de la Encarnación (Madrid), el arcángel Gabriel se dirige a María en el interior de un espacio doméstico que ha sido ocupado por nubes y un nutrido grupo de ángeles que acompañan al Espíritu Santo. En La Anunciación madrileña el Greco culmina un proceso de transformación del episodio en el que simplifica la escenografía, depura la composición y subraya la presencia celestial dando espectacular protagonismo a la luz y el color.
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'La Resurrección' (El Greco)
1597-1600. Óleo sobre lienzo, 275x127 cm. Otra de las obras pintadas para el retablo mayor del Colegio de la Encarnación (Madrid) -en el nuevo recorrido expositivo del Prado se podrán ver cinco de ellas-, en la que Cristo se eleva glorioso y sereno sobre un grupo de soldados que observan entre asombrados y temerosos la prodigiosa aparición.
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'El caballero de la mano en el pecho' (El Greco)
Hacia 1580. Óleo sobre lienzo, 81,8x66,1 cm. Este ejemplar, uno de los más emblemáticos de su autor, representa a un caballero, de unos treinta años, que viste según la moda española de finales de los setenta del siglo XVI. La más convincente de las identificaciones es la que liga esta figura con la del tercer marqués de Montemayor, Juan de Silva y de Ribera, alcaide del Alcázar de Toledo por nombramiento de Felipe II. El retrato se expone ahora en una suerte de gabinete con otros de El Greco.
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'Agnus Dei' (Francisco de Zurbarán)
1635-1640. Óleo sobre lienzo, 37,3x62 cm. Un fondo oscuro y una mesa gris es el escenario donde se expone el motivo único del cuadro: un cordero merino de entre ocho y doce meses de vida. Se encuentra todavía vivo, tumbado y con las patas ligadas con un cordel, en una actitud inequívocamente sacrificial. Es verdad que en este caso no existen otros elementos aparte de la simple presencia de un cordero, pero la asociación entre este animal y el Hijo de Dios sacrificado -Cordero de Dios- estaba tan extendida, que resulta improbable que un español del siglo XVII fuera capaz de abstraerse de las connotaciones religiosas.
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'San Francisco en oración' (Francisco de Zurbarán)
1659. Óleo sobre lienzo, 126x97,1 cm. Esta es una de las más bellas obras tardías de Zurbarán y una de sus más atractivas representaciones de Francisco, su santo patrón, al que pintó en numerosas ocasiones.
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'María Tudor, reina de Inglaterra, segunda mujer de Felipe II' (Antonio Moro)
1554. Óleo sobre tabla, 109x84 cm. Antonio Moro viajó a Londres en 1554 a instancias de Carlos V para hacer el retrato de María Tudor, hija bastarda de Enrique VIII de Inglaterra y Catalina de Aragón. El pintor muestra a la reina, en actitud tensa, de tres cuartos en un sillón de terciopelo carmesí, símbolo de la soberanía, dispuesto en un plano oblicuo para aumentar la profundidad espacial, sosteniendo la rosa roja de los Tudor. También lleva en su cuello la joya que le regaló el príncipe Felipe.
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'Nacimiento de san Juan Bautista' (Artemisa Gentileschi)
Hacia 1635. Óleo sobre lienzo, 184x258 cm. Forma parte de una serie de seis pinturas encargadas en Nápoles con destino al Palacio del Buen Retiro de Madrid. El cuadro muestra la valentía de Artemisa al desplazar a Isabel, la mujer que acaba de parir, a un segundo plano tétrico, representándola dolorida y agotada. Nunca otro artista se había atrevido a resaltar el dolor que supone un parto para una anciana. Este lienzo ha estado escondido hasta hace muy poco en los sótanos del museo.
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'Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II' (atribuido a Sofonisba Anguissola)
1561-1565. Óleo sobre lienzo, 206x123 cm. Este retrato muestra a la reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, de cuerpo entero. Hasta fecha reciente este retrato se atribuyó a Sánchez Coello. Sin embargo, detalles como la preparación en blanco de plomo han hecho que su autoría se incline hacia la pintora de Cremona, que fue profesora de pintura y de dibujo de la monarca, además de retratista de la familia real.
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'Martirio de san Felipe' (José de Ribera)
1639. Óleo sobre lienzo, 234x234 cm. El lienzo presenta el martirio como un impresionante drama religioso y humano, un espectáculo esencialmente terrenal. Ribera da una demostración fascinante de pericia pictórica con el empleo de tonos ricos y saturados y un manejo magistral de la pintura.
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'Las meninas' (Diego Velázquez)
1656. Óleo sobre lienzo, 320,5x281,5 cm. Es una de las obras de mayor tamaño de Velázquez y en la que puso un mayor empeño para crear una composición a la vez compleja y creíble, que transmitiera la sensación de vida y realidad, y al mismo tiempo encerrara una densa red de significados. Representa a la familia de Felipe IV, a quien se ve reflejado en el espejo, y el tema central es la infanta Margarita. Su escenario es uno de los espacios más creíbles que nos ha dejado la pintura occidental; su composición aúna la unidad con la variedad; los detalles de extraordinaria belleza se reparten por toda la superficie pictórica. No ha cambiado de sitio, pero sí se le han añadido nuevos lienzos de los que llevaba casi un siglo separados, como Las hilanderas.
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'Las lanzas' o 'La rendición de Breda' (Diego Velázquez)
Hacia 1635. Óleo sobre lienzo, 307,3x371,5 cm. El 5 de junio de 1625 Justino de Nassau, gobernador holandés de Breda, entregó las llaves de la ciudad a Ambrosio Spínola, general genovés al mando de los Tercios de Flandes. La ciudad tenía una extraordinaria importancia estratégica y fue uno de los lugares más disputados en la larga pugna que mantuvo la Monarquía Hispánica con las Provincias Unidas del Norte. El acontecimiento había de ser plasmado de forma majestuosa y Velázquez respondió al reto creando una obra maestra, en la que da prueba no sólo de sus extraordinarias dotes descriptivas o de su dominio de la perspectiva aérea. sino también de su habilidad para la narración y de su capacidad para poner todos los elementos de un cuadro al servicio de un contenido concreto.
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'La fragua de Vulcano' (Diego Velázquez)
1630. Óleo sobre lienzo, 223x290 cm. Cuenta Ovidio en las Metamorfosis (IV) que Apolo, el resplandeciente dios del sol, fue al taller del herrero de los dioses del Olimpo, Vulcano, para darle la humillante noticia de que su mujer, Venus, estaba cometiendo adulterio con el dios guerrero Marte. Velázquez representa la reacción del estupefacto y airado esposo, así como la turbación de quienes le asisten en la fragua, esos cíclopes míticos a los que el pintor ha concedido un segundo ojo. La fragua presenta importantes avances en el arte de la narración pictórica: mostrando a todos los personajes pendientes del mensajero, Velázquez conecta sus reacciones, haciéndolos actuar entre sí.
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'Las hilanderas' (Diego Velázquez)
1655-1660. Óleo sobre lienzo, 220x289 cm. Los elementos principales en el plano mitológico se encuentran en el espacio del fondo, donde la diosa Palas, armada con casco, discute con Aracne, compitiendo sobre sus respectivas habilidades en el arte de la tapicería. Tras ellas se encuentra un tapiz que reproduce El rapto de Europa. Las interpretaciones son muy variadas: algunos críticos perciben el cuadro como un aviso a la soberbia y otros ven representado el paso de la materia (el proceso de hilar) a la forma (el tapiz) a través del poder del arte.
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'Los borrachos' o 'El triunfo de Baco' (Diego Velázquez)
1628-1629. Óleo sobre lienzo, 165x225 cm. Fue la primera vez que Velázquez se enfrentó a una fábula mitológica. Esas circunstancias convierten el lienzo en una obra fronteriza, que inaugura una temática que estará presente hasta los últimos años de la carrera del pintor. El personaje principal es Baco, quien le dio la oportunidad de representar uno de sus primeros desnudos masculinos, y domina la composición con la luminosidad de su cuerpo y sus vestiduras. Se ha interpretado el cuadro como una alegoría sobre el vino, que no sólo tiene la capacidad de alegrar el ánimo de los hombres y llevarle a estados no racionales, sino que constituye un estímulo para la creación poética.
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'Cristo crucificado' (Diego Velázquez)
Hacia 1632. Óleo sobre lienzo, 248x169 cm. 37 de los 44 lienzos que conserva el Museo del Prado firmados por Velázquez se pueden ver en el nuevo montaje poscoronavirus. Entre ellos no falta este monumental Cristo crucificado, probablemente encargado por Jerónimo de Villanueva, protonotario del reino de Aragón y mano derecha del conde duque de Olivares, para el Convento de San Plácido de Madrid, que él mismo había fundado en 1623.
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'El bufón el Primo' (Diego Velázquez)
1644. Óleo sobre lienzo, 106,5x82,5 cm. Este es uno de los cinco bufones que integran un novedoso retablo en la sala 12, el sancta santorum del Prado. Aunque tradicionalmente se ha identificado con don Sebastián de Morra, recientemente se ha demostrado que se trata del bufón denominado el Primo, que acompañó a Felipe IV en 1644 a Aragón, y allí consta documentalmente que fue retratado por Velázquez. Destaca por su riqueza cromática, la soltura técnica o la ubicación del modelo en un espacio indeterminado.
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'Carlos V en la Batalla de Mühlberg' (Tiziano)
1548. Óleo sobre lienzo, 335x283 cm. El retrato, una de las obras más representativas del Prado, conmemora la victoria de Carlos V sobre la Liga de Smalkalda en Mühlberg el 24 de abril de 1547. El emperador va pertrechado al modo de la caballería ligera, con media pica y pistola de rueda. El retrato está encaminado al deseo de la corte de representar la imagen de un emperador capaz de gobernar un heterogéneo conjunto de estados y religiones.
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'Felipe II' (Tiziano)
1551. Óleo sobre lienzo, 193x111 cm. El retrato es una exaltación de la dignidad del príncipe. De ahí el énfasis en los elementos representativos como la columna, en el bufete cubierto de terciopelo carmesí y la armadura. Tiziano desplegó su acreditada habilidad para idealizar a sus modelos sin estridencias y estilizó a Felipe, que no recuerda al recio individuo de mediana estatura descrito por el embajador veneciano Federico Badoaro.
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'Dánae recibiendo la lluvia de oro' (Tiziano)
1560-1565. Óleo sobre lienzo, 129,8x181,2 cm. Dánae ilustra el momento en que Júpiter la posee en forma de lluvia de oro. Tiziano pintó la primera Dánae en Roma en 1544-45 para el cardenal Alessandro Farnese y aludía a los amores del cardenal con una cortesana. Esta fue modelo para la de Felipe II, donde Cupido fue sustituido por una anciana celadora, cuya inclusión enriquece la pintura al brindar sofisticados 'contrapposti': juventud frente a vejez; belleza frente a fealdad; figura desnuda frente a vestida.
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'Las tres gracias' (Rubens)
1630-1635. Óleo sobre tabla de madera de roble, 220,5x182 cm. Las hijas de Júpiter y de Eurymone, Aglae, Eufrosina y Talía, simbolizan diferentes conceptos desde la antigüedad. Hesíodo las asoció en la Ilíada con la diosa Afrodita, convirtiéndose así en símbolo de la belleza, el amor, la fertilidad y la sexualidad. Pero también se relacionaban con la generosidad y la amistad al recibir y otorgar dones.
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'La Adoración de los Magos' (Rubens)
1628-1629. Óleo sobre lienzo, 355,5x493 cm. La grandiosidad de la obra se observa en la multitud de personajes, cuya posición permite trazar una diagonal desde la esquina superior derecha que confluye en la figura del niño, punto central de la obra. Es una composición llena de movimiento y dinamismo, donde cada uno de los personajes se estudia de manera individual y en su conjunto, mostrando diferentes posturas y planos. La obra fue un encargo de la ciudad de Amberes en torno a 1608 para decorar el Salón de los Estados del Ayuntamiento, que acogería la firma de un tratado de paz entre España y las Provincias Unidas conocido como la Tregua de los Doce Años.
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'Lucha de san Jorge y el dragón' (Rubens)
1606-1608. Óleo sobre lienzo, 309x257 cm. La historia de San Jorge y el Dragón fue popularizada por el escritor Jacopo della Voragine en su Leyenda Dorada. Aquí se cuenta cómo San Jorge llegó a Silca, ciudad de Libia, donde había un gran lago habitado por un dragón. El pueblo, para aplacar la ira del monstruo, lanzaba dos ovejas diarias como alimento. Al acabarse las ovejas, comenzaron a sacrificar a los habitantes del pueblo, elegidos por sorteo. Así, le llegó el turno a la hija del rey quien, en su camino, se encontró con San Jorge que la salvó. Rubens representa el momento en el que San Jorge amenaza con su espada al dragón, que aparece con la forma de un monstruo con los ojos desencajados, sujetando la lanza con la que el santo le ha atravesado la boca.
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'Saturno devorando a un hijo' (Rubens)
1636-1638. Óleo sobre lienzo, 182,5x87 cm. La figura de Saturno muestra una gran fuerza tanto en la postura de su cuerpo como en el rostro, con un dramatismo muy destacado en la figura del niño. En el nuevo recorrido expositivo ha quedado emparejado con el Saturno de Goya.
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'Saturno' (Francisco de Goya)
1820-1823. Técnica mixta sobre revestimiento mural trasladado a lienzo, 143,5x81,4 cm. La única pintura de la colección de Pinturas Negras de Goya que se podrá ver en el nuevo montaje del Prado. Representa a Saturno o Chronos, emblema alegórico del paso del tiempo, devorando a uno de sus hijos recién nacidos.
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'La familia de Carlos IV' (Francisco de Goya)
1800. Óleo sobre lienzo, 280x336 cm. La familia de Carlos IV perteneció a la magnífica serie de retratos reales iniciada por Goya, primer pintor de cámara, en septiembre de 1799. Goya colocó a los catorce personajes que aparecen en un austero interior sin alfombras, decorado en su pared del fondo con dos monumentales pinturas. El cuadro se basa en Las meninas de Velázquez.
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'El 2 de mayo de 1808 en Madrid' o 'La lucha con los mamelucos' (Goya)
1814. Óleo sobre lienzo, 268,5x347,5 cm. Para la representación de los hechos de la mañana del 2 de mayo, Goya se decantó por el combate callejero contra la caballería francesa, representando principalmente a los más aguerridos y famosos de todos, los mamelucos de la Guardia Imperial. Entre los asaltantes españoles, la diversidad de tipos, con atuendos de varias regiones, expresan la variedad del pueblo que se alzó contra los franceses. En el nuevo montaje, este cuadro está en la misma sala que La familia de Carlos IV y enfrentado a Los fusilamientos.
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'El 3 de mayo en Madrid' o 'Los fusilamientos' (Goya)
1814. Óleo sobre lienzo, 268x347 cm. Goya pintó dos cuadros sobre los hechos del 2 de mayo de 1808 y planteó dos temas cruciales. Este representa la represalia del ejército francés, iniciada ya por las tropas francesas en la misma tarde del 2 de mayo en el paseo del Prado y a la luz del día, las ejecuciones de la noche y la lluviosa madrugada del 3 de mayo a las afueras de Madrid, lo que confería a la escena un mayor dramatismo.
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'La maja desnuda' (Goya)
1795-1800. Óleo sobre lienzo, 97,3x190,6 cm. Sigue la tipología tradicional de la diosa Venus tendida sobre el lecho. Goya dispuso a La maja desnuda con los brazos entrecruzados por debajo de la cabeza y la situó provocadoramente en un canapé moderno, mirando al espectador con leve y sugestiva sonrisa. Es ejemplo del estilo más dieciochesco de Goya. La leyenda la ha identificado con la duquesa de Alba basándose en los supuestos amores entre ésta el pintor.
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'Los duques de Osuna y sus hijos' (Goya)
1787-1788. Óleo sobre lienzo sin forrar, 225 x 174 cm. Retrato de la familia del IX duque de Osuna, don Pedro Téllez-Girón (1755-1807) y de su mujer la condesa-duquesa de Benavente y duquesa de Osuna, doña Josefa Alonso de Pimentel (1752-1834). Se trata del segundo retrato familiar pintado por Goya.
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'La duquesa de Alba y su dueña' (Goya)
1795. Óleo sobre lienzo sin forrar, 33x27,7 cm. La obra más pequeña de las 250 que se pueden ver en el nuevo recorrido. Se ha considerado como retrato de la duquesa de Alba por los abundantes cabellos negros y rizados según la moda de 1795. Para la sirvienta a la que asusta con un dije de coral contra el mal de ojo, se ha sugerido el nombre Rafaela Luisa Velázquez, conocida como "La beata" por su extremada devoción.
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'El Prendimiento de Cristo' (Anton van Dyck)
1618-1620. Óleo sobre lienzo, 344 x 253 cm. Esta obra, uno de los cuadros más representativos del pintor flamenco, corresponde a la producción juvenil de Van Dyck, inspirada directamente en modelos venecianos. Se representa a Jesús en la oscuridad del monte de los Olivos recibiendo el beso de Judas que consuma la traición.
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'El martirio de san Andrés' (Bartolomé Esteban Murillo)
1675-1682. Óleo sobre lienzo, 123x162 cm. Es obra de su última etapa, cuando cultivó un estilo que ha sido calificado como vaporoso, en el que las figuras pierden nitidez de contornos gracias a la utilización de una luz y un color que unifican todo. Pero esta suavidad en el tratamiento de la materia pictórica no resta contundencia expresiva a las formas, y no impide que Murillo haya podido transmitir una gran carga expresiva a una de las pocas escenas de contenido dramático que realizó.
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'Chicos en la playa' (Joaquín Sorolla)
1909. Óleo sobre lienzo, 118x185 cm. La obra más moderna del nuevo itinerario expositivo del Museo del Prado. La serie de cuadros con motivos de niños en el agua culmina con esta obra, en la que los desnudos de los muchachos se imponen en la composición en mayor medida que en otra pintura del artista.
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'El Cid' (Rosa Bonheur)
1879. Óleo sobre lienzo, 95x76 cm. El título de la obra, relacionado con España, evoca la libertad, la insumisión y la valentía, valores que la artista expresó en su propia vida y a través de la representación de animales, convertidos en el principal motivo de su obra. Bonheur fue una artista de pincelada y mensaje vigorosos.
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'Fantasía sobre Fausto' (Mariano Fortuny)
1866. Óleo sobre lienzo, 40x69 cm. Homenaje a la música y a su ejecución virtuosa, esta obra es fruto de la interpretación que Juan Bautista Pujol hizo de su Gran fantasía para piano basada en motivos de la ópera Fausto de Charles Gounod en el estudio del pintor Francisco Sans y Cabot.
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'Carlos V y el Furor' (Leone y Pompeo Leoni)
1551-1555. Bronce, 251x143 cm. En 1549 Carlos V encargó a Leone Leoni en Bruselas un conjunto de estatuas de él y de su fallecida esposa, la emperatriz Isabel de Portugal, en diferentes formatos (busto y medio cuerpo) y materiales (mármol y bronce), cuya pieza más emblemática, por su ambición artística y conceptual, era Carlos V y el Furor. La novedad es que en esta ocasión al emperador se le ha desprovisto de la armadura: se verá desnudo.
Museo del Prado


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'Antonino Pío' (Anónimo)
140-150. Mármol blanco, 108x75 cm. La obra de arte más antigua del nuevo recorrido. Busto colosal del emperador romano compuesto por una cabeza antigua de mármol blanco y un torso del siglo XVII.
Museo del Prado



David Barreira / elespanol.com


j.luis [ Martes, 09 Junio 2020, 08:47 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Imaginando el Museo


Antonio Muñoz Molina

Patrono de la Fundación y Amigo del Museo del Prado, es director de la Cátedra del Museo del Prado en 2019 y, desde la década de 1990, colabora como ponente en diferentes cursos de nuestra institución.
Licenciado en Geografía e Historia, su trayectoria de literato, ensayista y articulista le ha valido numerosos premios como el Príncipe de Asturias de las Letras




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José Manuel Ballester, Sala principal, 2018 © Fundación Amigos Museo del Prado

Cuando se nos ha vedado el hábito de deambular por sus salas nos damos cuenta de en qué medida el Museo del Prado formaba parte de nuestra vida diaria, o casi diaria. El encierro favorece la disciplina de la imaginación. Entre las paredes de mi casa, en los días más rigurosos del confinamiento, me he esforzado en visualizar no solo alguno de mis recorridos por sus salas, sino también el trayecto que me ha llevado tantas veces hacia él.

Puedo cerrar los ojos y verme entrando en el Retiro, por la esquina de Menéndez Pelayo, y atravesar en diagonal el parque para salir justo frente al Casón, y bajar por la calle Academia y luego por la escalinata en la ladera hasta llegar a la entrada de los Jerónimos, donde, como en algunos sueños, todo es familiar y al mismo tiempo muy extraño, porque estoy en ese lugar que conozco tan bien, pero no hay nadie en él, no hay visitantes, no hay turistas, no está ese hombre que toca “Romance anónimo” o “Asturias” y mantiene abierta la funda de la guitarra para recibir las monedas. Alguna vez he disfrutado del privilegio de pasear por alguna sala antes de que hayan empezado a entrar los visitantes. Ahora, en este paseo meticuloso pero inventado, veo las perspectivas de las galerías, las salas sucesivas que desembocan las unas en las otras, y como no hay nadie en ellas las figuras de los cuadros cobran una presencia mucho más poderosa. Cómo es una habitación en la que no hay nadie. Cómo suena una rama caída en un bosque si nadie la ha oído caer. De qué manera misteriosa persiste el Museo cuando no podemos visitarlo.

Sentimos la responsabilidad cívica de ayudar a sostener al Museo del Prado, cada uno en la medida de sus posibilidades, cada uno sabiendo el lugar que el Museo no ha dejado de ocupar en su vida ni siquiera en este tiempo extraño en el que solo hemos podido recorrerlo con nuestra imaginación

El fotógrafo Fernando Maqueira ha dedicado un libro entero a retratar interiores de museos durante la noche, con lentes de extrema sensibilidad que captan la escasa luz disponible y revelan la presencia fantasmal de una escultura de bronce, de una figura pintada. José Manuel Ballester ha creado imágenes alucinantes de los interiores y los fondos de cuadros del Museo despojados de sus personajes. En el Cuarto bajo del Príncipe no está Velázquez pintando, no están ni la infanta Margarita ni sus camareras ni sus bufones y enanos. El aposentador José Nieto no está en el umbral iluminado del fondo. En el espejo no se refleja ninguna presencia.

Ese era el museo que yo imaginaba, con imperiosa añoranza. Pero no echaba solo de menos los cuadros y las figuras humanas que nos miran desde ellos. También, de una manera más urgente, añoraba las otras presencias más reales todavía, las de toda esa gente que habita también el Museo y lo hace posible y lo sostiene y lo defiende: los restauradores –las restauradoras debería decir, ya que son mayoría–, los científicos de bata blanca que trabajan en los laboratorios y examinan pigmentos y materiales con la agudeza de sus microscopios, los vigilantes que mantienen el orden con discreción y eficacia y logran que se apague un rumor de voces que estaba creciendo en exceso, y que las cámaras y los clics de los selfies no hagan imposible el mínimo sosiego necesario para la contemplación. En un tiempo en el que ya estamos sufriendo tantos embates económicos, en el que tanta gente ha perdido y va a perder su trabajo, el Museo no es solo un lugar de la contemplación, sino también una fuente de prosperidad más valiosa e irremplazable que nunca: el Museo es el polo magnético en el que se concentra el arte y el amor por el arte, el conocimiento y el estudio que lo hacen perdurar en el tiempo y la gran fraternidad de los que trabajan en él, los que lo visitan, los que lo recuerdan, los que sienten –sentimos– la responsabilidad cívica de ayudar a sostenerlo, cada uno en la medida de sus posibilidades, cada uno sabiendo el lugar que el Museo no ha dejado de ocupar en su vida ni siquiera en este tiempo extraño en el que solo hemos podido recorrerlo con nuestra imaginación.


Por Antonio Muñoz Molina
amigosmuseoprado.org


j.luis [ Viernes, 19 Junio 2020, 10:01 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Felipe VI se vuelca en reparar la imagen de España en el exterior

En el sexto aniversario de su coronación como Rey de España, el monarca se centra en apoyar la reactivación económica del país



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Los Reyes acuden al Museo del Prado para asistir a la presentación de la campaña Spain For Sure // Ver vídeo

Aquel 19 de junio de 2014, en el Congreso y las calles de Madrid los hombros de unos chocaban con los de otros. Besos, saludos, abrazos, gritos, euforia y cero distancia social. Este viernes, seis años después, esa muchedumbre permanece desplazada por una realidad de mascarillas y distanciamiento social.

Felipe VI, en el sexto aniversario de su coronación, afronta su tercera crisis desde que accedió al trono: la reputacional por la investigación sobre los negocios de Don Juan Carlos, el desafío independentista de Cataluña y el coronavirus.

La noche en la que España entraba en estado de alarma, Felipe VI repudió a su padre. Le retiró su asignación pública y renunció a su herencia -gesto simbólico- tras destaparse nuevas investigaciones periodísticas que lo vinculaban a fondos opacos y que, incluso, relacionaban al propio Felipe VI como posible beneficiario.


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Felipe VI y la Reina Letizia entran en una sala del Museo del Prado, este jueves, en Madrid.

Un hecho inédito del que pasó página volcándose en dar un giro a la imagen de la Corona: contactos, reuniones, cercanía... con todos los sectores afectados e implicados en la lucha contra el coronavirus.
Garamendi: "Moderación institucional"


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El jefe de Estado y su mujer han posado frente a uno de los cuadros más importantes de la pinacoteca madrileña: Las Meninas. Junto a ellos, diferentes autoridades políticas y empresariales

Pero más allá de la puesta en escena comunicativa, la figura del monarca emerge en la trastienda, en las reuniones y llamadas cuyo contenido no trasciende completamente, para asumir un papel crucial a la hora de restaurar la imagen de España, deteriorada en el extranjero a consecuencia del impacto de la pandemia.

Así lo atestiguan las personas que han estado en contacto con el Rey durante la pandemia, al que conceden un rol determinante para impulsar la reactivación y generar de nuevo confianza en el mercado internacional.


elmundo.es


j.luis [ Domingo, 05 Julio 2020, 11:16 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Condenado a trabajos forzados por salvar un cuadro del discípulo manchego de Leonardo da Vinci

Un investigador descubre los documentos de la polémica venta de la Iglesia al Museo del Prado, en 1941, de la primera obra pintada por Yáñez de la Almedina al llegar de Florencia



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El cuadro 'Santa Ana, la Virgen, Santa Isabel, San Juan y Jesús niño', de Yáñez de la Almedina. MUSEO DEL PRADO

En 1942, Cipriano Salvador Gijón tenía 47 años y se encontraba en Pamplona, delante de un juez que le tomaba declaración por “tenencia en época marxista” de un cuadro de Fernando Yáñez de la Almedina (1475-1540), “el más exquisito pintor del Renacimiento en España”, según los libros de historia. La pintura es Santa Ana, la Virgen, Santa Isabel, San Juan y Jesús niño (1525-1532), una de las joyas que expone el Museo del Prado de manera permanente. Salvador le dice al magistrado que por orden del alcalde de Infantes (Ciudad Real) se dedicó a recoger obras de arte de la Iglesia para protegerlas de la destrucción de la Guerra Civil. “Pero como habían empezado por entonces a destruir imágenes…” llevó a su domicilio el cuadro de Yáñez de la Almedina, con el fin de custodiarlo “y de esta suerte ponerlo en salvo” [sic].

Un año antes de su declaración ante el magistrado, Salvador ya estaba encarcelado en la prisión del Fuerte de San Cristóbal (Navarra), una de las más atroces de la dictadura franquista, conocida como “el Auschwitz español”. A la monumental fortificación mandaron a miles de opositores políticos de todo el país. Se le acusaba de haber hecho desaparecer el cuadro, que ese mismo año, en 1941, el cura de Infantes había vendido al Prado, por 15.000 pesetas. El museo lo había comprado gracias a los fondos del legado del conde de Cartagena. El Patronato de la pinacoteca había acordado llegar hasta las 20.000 pesetas por la pintura del autor al que la crítica relaciona con el “Fernando Spagnolo dipintore”, que en 1505 trabaja con Leonardo da Vinci en el Palazzo Vecchio de Florencia, en la inconclusa y desaparecida La batalla de Anghiari. Salvador siguió encarcelado y condenado a trabajos forzados hasta 1946, pero su causa dejó un documento esencial para descubrir ahora el origen de este lienzo con influencias de Durero y Rafael.

Ocurrió en 1938, cuando varios agentes de la brigada de la Caja de Reparaciones de la República, dependiente del Ministerio de Hacienda, se presentaron en su casa y le reclamaron el cuadro para llevárselo a Barcelona. En el acta republicana se aplaude la actitud del salvador de la pintura que hoy podemos disfrutar. “Al estallar el movimiento militar-fascista se dedicó en mérito de su profesión a recoger mucha obra de arte, que existía en los pueblos de la provincia, depositándolas en la iglesia de Infantes, donde después fueron destruidas en su mayoría, logrando salvar el cuadro que hoy entrega a las autoridades. Se le atribuye a la citada obra un valor extraordinario, puesto que en nuestro Museo Nacional apenas sí existen obras de tan genial artista”, puede leerse en el documento republicano, ratificado en 1941 por el alcalde de Almedina, un pueblo a 10 kilómetros de Infantes.

El investigador José A. López Camarillas localizó esta acta mientras seguía el rastro de los confusos orígenes de la venta del cuadro de Yáñez de la Almedina. No solo halló la causa abierta contra el vecino, natural de Pedro Muñoz (Ciudad Real), hijo de Cipriano y Tiburcia, maestro, escritor, divulgador del Quijote, que en sus artículos acusaba al Partido Socialista de distanciarse de Marx. También descubrió que la Iglesia perseguía la venta del óleo desde 1931, cuando el obispo de Ciudad Real escribe al director del Prado, Fernando Álvarez de Sotomayor, apremiándole a la compra del cuadro: “Los vecinos de Almedina vuelven a instar sobre la enagenación [sic] del cuadro y yo quisiera que usted me digese [sic] la forma que usted tenga por oportuna, si el acuerdo del Patronato persiste, a pesar de haber usted presentado la dimisión como director del museo, que lamento en el alma”. El obispo le explica en la carta que los vecinos ya han elegido incluso a dos personas que llevarían el cuadro “a la Corte”. “Le ruego por caridad que no desatienda la súplica de aquellos buenos aldeanos a los cuales uno yo también la mía muy instante”, y firma.


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Acta de 1938 que reconoce la custodia y protección del cuadro.

El propio Museo del Prado, en su ficha de catálogo, reconoce la sospecha de que el lienzo formaba parte del retablo de Almedina, en el que participó Yáñez. Pero en ningún caso se alerta de que la venta fue hecha por el cura de Infantes, Ramón Gómez Rico. El acta republicana llevó al investigador al archivo del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), donde encontró una foto del cuadro del Prado, en 1938, pero las medidas del cuadro incautado y el del Prado no coincidían. Hasta que preguntó al museo por las medidas sin marco. Coincidían.

Gracias al estudio de López Camarillas ahora sabemos que la labor de salvaguarda de Cipriano, al sacar la pintura de la iglesia de Almedina, fue la que alteró los catálogos de la primera obra documentada de Yáñez en España, a su vuelta de Italia. Y lo que es peor, facilitó la polémica venta de la pintura al Prado. “Las actas de incautación de la República determinan que el cuadro era de la iglesia de Almedina, que nunca salió de allí hasta 1937, cuando fue incautado por Salvador. El cura de Infantes aprovechó esta confusión para venderlo, sospecho que sabía que el cuadro no era de Infantes. Sin el expediente militar no podemos saber si el cura estuvo implicado en el arresto de Cipriano”, explica López Camarillas.


elpais.com / Peio H. Riaño


j.luis [ Miércoles, 08 Julio 2020, 09:31 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Los museos recibieron en junio menos visitas de lo que permitía el aforo

En el mes del reencuentro con el público, apenas alcanzaron un 10% de sus cifras habituales



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Vista de la sala con 'Las Meninas', en el Museo del Prado, con una selección de 250 de sus obras. / Samuel Sánchez

Un mes después de la reapertura de los principales museos públicos, las cifras de visitantes muestran una normalidad muy extraña. Tras el cierre de casi tres meses provocado por la crisis sanitaria junio se preveía como un mes atípico en el acceso a las instituciones y se ha confirmado. La ausencia de turistas ha dejado a la mayoría de ellas en un 10% de las visitas habituales, un dato inferior a lo permitido por las autoridades sanitarias para evitar los contagios por la covid-19. El Museo Nacional del Prado, que abrió el pasado 6 de junio sus puertas, con un montaje especial titulado Reencuentro, solo permitía entrar a un tercio de su capacidad habitual. Según estos datos facilitados por el museo, el año anterior se llegó a las 295.285 personas y este junio, con cinco días menos, fue de 41.358. La cantidad supone un 14% de la taquilla prevista antes de la pandemia. Es decir, en 2019 pasaban cada jornada por el centro 9.842 visitas, y este año lo han hecho 1.654 personas. El Prado había marcado un techo de 1.800, que desde este lunes ya podrán ser de 2.500 cada día.

El Museo Nacional Reina Sofía redujo su oferta a un cuarto en la reapertura del centro, en total, 300 piezas a la vista. Entre el 6 y el 30 de junio, pasaron por la sede principal 13.133 visitas. Cada día accedieron al museo algo más de 500 personas, aunque lo habitual son más de 4.500. El año pasado se extendieron, en el mismo período de tiempo, 113.779 entradas, es decir, poco más de un 10% de las personas que habitualmente se acercan a visitar el Guernica, de Picasso, y el resto de la colección moderna y contemporánea.

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, protagonista de una de las grandes noticias del verano, ha anunciado que vendió 25.079 entradas el primer mes de reapertura tras el coronavirus. Es una cifra muy positiva, dado que supone un 40% de lo sumado el pasado año, cuando pasaron 63.378 personas por el centro. Lo más visitado en este junio fue la exposición temporal Rembrandt y el retrato en Ámsterdam, 1590-1670, con 12.933 entradas. La colección permanente recibió la visita de 11.915 personas. El centro abrió el 6 de junio, con un tercio de su capacidad habitual.

El Museo Guggenheim de Bilbao tuvo 8.383 visitantes en junio. Según aseguran desde la institución, la cifra supone un 10% de lo previsto para este mes antes de la crisis. El centro abrió en fase dos y tenía permiso para permitir el 50% de lo habitual, que es de 5.361 personas, pero prefirió reducir a 400 personas como aforo del museo. En su día reconocieron la caída de visitas ante la ausencia de turismo. El dato más llamativo de estas semanas son los más de 6.000 visitantes que pasaron por el Guggenheim, un incremento del 25% respecto a junio de 2019. “A partir del jueves 25 de junio, con la apertura de fronteras, se notó un incremento de visitantes”, añaden. Esto, aseguran, “permite cierto optimismo de cara a los próximos meses”. El Museo de Bellas Artes de Bilbao ha extendido entradas a 2.307 personas, aunque en junio de 2019 recibió a 22.792. Coincide en el porcentaje de caída con el Guggenheim. También es una cantidad menor a las visitas que tenían permitidas.

El Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) abrió el 10 de junio, con la novedad de un autobús lanzadera gratuito desde la plaza de España los fines de semana. Sumó 7.992 visitas. Aunque el aforo solo era de un 30% del que tenía antes de la covid-19 (lo que permitía un máximo de 800 personas en su interior de forma simultánea), el total de visitantes fue un 10% de lo alcanzado en junio de 2019, con 76.961 personas. Por su parte, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) ha recibido un 87% menos de visitas: en 2019 fueron 17.957 personas y en junio de 2020, 2.168 visitantes.


elpais.com


j.luis [ Miércoles, 15 Julio 2020, 08:38 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado en las calles: cuando el arte sobrevive al COVID-19



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Después de tres meses de confinamiento donde acceder a la cultura se limitaba a la pantalla del ordenador y con un 2020 que se presume sin verbenas de pueblo y con la mayor parte de los eventos cancelados, disfrutar en directo de los trazos perfectos de Velázquez, admirar el temperamento de Goya o profundizar en las luces y sombras de Caravaggio se convierte en una experiencia única e irrepetible gracias a una iniciativa del Museo del Prado e Iberdrola, a través de su Fundación, y con la colaboración de la Junta de Castilla La-Mancha.

Y esto es precisamente lo que busca la exposición El Prado en las calles, a través de 50 fotografías de gran calidad, en su recorrido por ocho ciudades de Castilla-La Mancha. Imponentes, detallistas y muy realista, la muestra recoge algunas de las principales obras del Museo del Prado de las escuelas española, italiana, flamenca, alemana y holandesa.

“Me llama muchísimo la atención, es impresionante, no puedo explicarlo con palabras”
ÁNGELES

Una exposición, organizada por el Museo del Prado e Iberdrola, a través de su Fundación Iberdrola España y en colaboración con la Junta de Castilla La-Mancha que permite a sus visitantes descubrir detalles escondidos que solo la cercanía con los cuadros hace posible disfrutando de la belleza de algunas de las principales obras de la pinacoteca nacional. Una oportunidad más especial, si cabe, tras los duros meses trascurridos debido a la pandemia del COVID-19 y una ocasión perfecta para que, las ocho ciudades que acogen El Prado en las calles , retomen cierta normalidad cultural y comiencen, poco a poco, a impulsar nuevamente su economía.

La Plaza Mayor de Sigüenza ha sido el lugar elegido para arrancar esta gira el 13 de julio. En su inauguración ha estado presente Miguel Falomir, director del Museo del Prado, quien ha resaltado que “este proyecto refleja la decidida voluntad del Museo de seguir compartiendo sus tesoros con la sociedad, acercándose a los ciudadanos y convirtiéndose así en una reivindicación del arte como referente y lugar de reflexión”.

El Prado en las calles es una exposición que nació durante la celebración del Bicentenario del Museo del Prado, cuando ya recorrió con éxito ocho ciudades españolas y que en esta ocasión se ha sumado la Junta de Castilla-La Mancha. Ha sido precisamente su presidente, Emiliano García-Page quien ha destacado que esta “podría llegar a ser la mejor exposición del año disfrutando de grandes obras en un entorno abierto, seguro y libre de COVID”.


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En esta misma línea se ha mostrado Fernando García Sánchez, presidente de la Fundación Iberdrola España, quien ha destacado que “esta iniciativa es una muestra más del firme compromiso de Iberdrola por acercar el arte a la sociedad”.

Hasta el 26 de agosto, El Prado en las calles recorrerá además Puertollano, Tomelloso, Ciudad Real, Toledo, Guadalajara, Cuenca, finalizando en marzo en Talavera de la Reina. Su objetivo se repetirá en cada una de las ciudades: impulsar el conocimiento y la difusión de las colecciones y la identidad cultural del patrimonio histórico adscrito al museo y favorecer el desarrollo de programas de educación y actividades de divulgación cultural.


elmundo.es


j.luis [ Viernes, 07 Agosto 2020, 18:36 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Reencuentro



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El jueves 12 de marzo el Museo del Prado cerró sus puertas como consecuencia del COVID-19 y las reabre el 6 de junio. Ha sido un período duro, pero no tiempo perdido, pues durante estos tres meses, millones de amantes del Prado han mantenido contacto con él a través de la página web y las muy activas redes sociales.


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El período que se inicia, y que se prolongará hasta el 13 de septiembre, no será una vuelta a la situación anterior a la irrupción del COVID-19. Sería temerario, pues el virus sigue activo generando incertidumbre e imponiendo precauciones. A tal efecto, el Museo Nacional del Prado ha implementado un protocolo cuyas consecuencias no pasarán inadvertidas a los visitantes, a quienes agradecemos de antemano su comprensión y colaboración. Estas medidas condicionan tanto el programa de actividades educativas y expositivas (que se reanudarán en otoño), como la forma de mostrar la colección. Su consecuencia más evidente es un aforamiento de las visitas, en consonancia con las instrucciones de las autoridades sanitarias, y una reducción de la superficie abierta al público, motivada tanto por disponibilidades de plantilla como por el deseo de procurar una visita más segura.


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Quien acuda al Museo del Prado hasta el 13 de septiembre no podrá recorrer todas sus salas, pero las que visite le procurarán una experiencia única. Para ello se ha concebido un espectacular montaje en la Galería Central y salas adyacentes, un espacio emblemático que, por sus características arquitectónicas, garantiza el cumplimiento de las recomendaciones de las autoridades sanitarias y procura un modelo de visita seguro para el público y los empleados.

El montaje, compuesto por 249 obras, sigue una ordenación preferentemente cronológica, desde el siglo XV a los albores del siglo XX, pero dada su excepcionalidad, diluye la tradicional distribución por escuelas nacionales y plantea diálogos entre autores y pinturas separados por la geografía y el tiempo; asociaciones que nos hablan de influencias, admiraciones y rivalidades y señalan el carácter profundamente autorreferencial de las colecciones del Museo del Prado.


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elmundo.es / museodelprado.es



El pasado domingo volví al Prado, no lo hacia desde últimos de febrero y tuve una sensación muy extraña. No vi las colas habituales en las taquillas, solo había 3 o 4 personas, quizá era pronto, pero al salir 90 minutos después tampoco. Entre a las 10,05 por la puerta de los Jerónimos, donde entramos los amigos. No había nadie, me dirigí a la sala principal a ver 'Las meninas'. sentí una sensación muy especial, contradictoria. No había nadie, solo el vigilante y yo. Mira que he contemplado veces la genial obra de Velázquez, pero ninguna en solitario, imponía el silencio. Pensé que qué pensaría el genio sevillano de verme observarle con mascarilla. Que está pasando para estar tan solo, cuando habitualmente sea la hora que sea tiene alrededor un montón de admiradores. Desde luego fue una situación extraña. Al salir de la sala le pregunté al vigilante y me dijo que aún era pronto, pero que desde la reapertura hay muy pocos visitantes y hay muchos ratos que no hay nadie. Continué la visita por las salas abiertas de la primera planta, me encontraba con más vigilantes que visitantes. Daba tiempo de observar las obras con detenimiento. Desde luego nadie te molestaba. Continué el recorrido por la galería central y ya sobre las 11 había más gente, pero muy dispersa. La verdad la exposición "reencuentro" han hecho un buen trabajo, han movido o cambiado del sitio habitual muchos cuadros, pero han logrado una gran representación de lo que es la esencia del Prado y sus grandes obras.
Desde luego invito a los amantes del arte que estén por la capital este verano que se den una vuelta por el Museo del Prado y por que no por el Reina Sofía, el Thyssen, Arqueológico, etc., lo pasaran bien y podrán disfrutar de unas visitas tranquilas y sin los agobios habituales. Eso sí, no hay que olvidarse la mascarilla.


j.luis [ Jueves, 03 Septiembre 2020, 09:05 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Tiziano durmió en el cuartel de Basauri donde pernocta el arte

350 traslados de obras como los dos cuadros del pintor italiano que viajaron en marzo a Londres se realizan cada año en España. Todas paran en el mismo sitio a su llegada o salida



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Un camión con obras de arte custodiado por la Policía Nacional del Museo Thyssen-Bornemisza en Madrid. POLICÍA NACIONAL

Un camión cruza casi cada día las carreteras de la Península cargado con obras de las colecciones del patrimonio español. Al menos, hasta que llegó la pandemia. Viaja escoltado por agentes de la Brigada Central de Protecciones Especiales de la Policía Nacional. “Se suelen realizar 350 traslados de obras de arte al año”, precisan fuentes policiales a EL PAÍS. En marzo le tocó a Venus y Adonis (1554) de Tiziano, perteneciente a la colección del Prado. Viajó a Londres en un blindado que trasladó un lote de obras valorado en 75 millones de euros. Su destino era la muestra de la National Gallery Titian: Love, Desire, Death que la crisis sanitaria interrumpió en un primer momento y que permanecerá abierta hasta enero. Si no hay nuevas alteraciones, se podrá ver en el museo madrileño a partir de marzo, ampliada y bajo el título Pasiones mitológicas: de Tiziano a Velázquez.

El camión también trasladaba el retrato que el pintor italiano hizo en 1551 de Felipe II (igualmente del Prado), para quien Tiziano creo aquella atrevida escena, en la que dejó a Venus con las nalgas al aire. Una patrulla circuló delante y otra detrás del vehículo hasta la frontera de Irún, tras hacer noche en las inmediaciones de Bilbao, en el cuartel de la Policía Nacional de Basauri, donde descansan las obras de arte cuando salen de España para participar en exposiciones y cuando regresan.


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Venus y Adonis pintados por Tiziano, en 1554, que conserva el Museo del Prado. MUSEO DEL PRADO

El vehículo quedó aparcado toda la noche con el motor encendido para mantener bajo control la temperatura y la humedad del remolque. Las obras eran transportadas en cajas a medida, rígidas, impermeables e indeformables. El embalaje llevaba rotulado los signos de posición y los pertinentes números en clave, pero “nunca se incluyen indicaciones sobre su contenido o propietario”, precisan fuentes de la pinacoteca.

No hay lugar más seguro ni más barato para garantizar la seguridad de esas obras de arte en sus desplazamientos que el cuartel de Basauri. Todos los transportes de patrimonio aprovechan las instalaciones del acuartelamiento, cuya actividad de cara al público es mínima: tramitaciones del DNI y el pasaporte. El vehículo fue estacionado frente a uno de los tres pabellones en los que trabajan unos 220 funcionarios, y junto a un muro de ladrillo de unos cuatro metros de altura. Allí lo custodiaron los dos agentes de la garita de la entrada. Al lado del camión del arte estaba otro incautado en una operación antidroga en la que fueron decomisados 1.400 kilos de cocaína.

Los cuatro agentes que protegieron el camión de los tizianos, sus dos conductores y un especialista en patrimonio que les acompañaba no durmieron en el cuartel. En este tipo de desplazamientos suelen pernoctar en algún hotel cercano.

Ese muro fue levantado después del ataque que sufrió el cuartel en noviembre de 1978, cuando un comando de ETA ametralló desde la autopista, que discurre a unos 50 metros, a 33 policías que estaban jugando al fútbol en el campo de deportes. Murieron dos agentes y otros 16 y un chaval que se encontraba en una parada de autobús cercana resultaron heridos.

El campo de fútbol está hoy ocupado por hierbajos, matorrales y dos porterías roñosas. En el antiguo patio, que fue también cancha de cemento y hoy es aparcamiento para residentes, entrenan miembros de los Grupos Operativos Especiales de Seguridad de la Policía. También se hallan allí, entre otras instalaciones del cuerpo, dependencias para una unidad de especialistas en desactivación de explosivos (los Tedax) o medio centenar de agentes de la Unidad de Intervención Policial.


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La Brigada Central de Protecciones Especiales de la Policía Nacional durante el transporte de una obra de arte.

El relevo en la custodia del cargamento artístico de marzo lo tomaron en Francia miembros de una empresa de seguridad privada.

Las peticiones de custodia abarcan a museos de titularidad estatal, autonómica o local, así como los 1.500 centros inscritos en el Directorio de Museos y Colecciones de España, dependiente de Cultura. Una vez concedida la escolta, la policía decide, en función de la valoración de las piezas trasladadas, “los medios humanos y los recursos materiales adecuados”, comentan fuentes del cuerpo. Existen tres niveles de seguridad y el transporte de los lienzos de Tiziano fue de “nivel máximo”.

Los cuatro agentes de la Policía Nacional viajan armados con los fusiles de asalto de dotación del cuerpo, armas “muy sofisticadas, propias de los grupos operativos de respuesta a incidentes terroristas. Nunca ha habido un intento de asalto en España, pero estas armas disuaden cualquier tentativa”, indican fuentes de la Unidad Central de Protección de la Policía Nacional. A la salida y la llegada de los transportes se monta un segundo cinturón de seguridad con agentes de paisano.

Antes de que el transporte partiese del Prado, los policías determinaron de forma exhaustiva el itinerario que se iba a realizar, con las paradas técnicas y la pernocta para el convoy. Nunca se improvisa en ruta, porque supone “un riesgo extremo”, dicen los agentes.

La Brigada Central de Protecciones Especiales cuenta con más de 300 funcionarios, que no solo asumen la escolta y seguridad de los traslados de obras de arte, sino también la de los testigos protegidos o de personalidades extranjeras de visita en España.



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Instalaciones del cuartel de la Policía Nacional en Basauri. FERNANDO DOMINGO-ALDAMA


UNA GRAN INVERSIÓN

El traslado de los 'tizianos' fue una colaboración con la National Gallery de Londres, las National Galleries of Scotland de Edimburgo y el Isabella Stewart Gardner Museum de Boston. El Prado compartirá con estos centros los gastos del complejo movimiento que ha reunido a las seis “poesías”, cuadros inspirados en las Metamorfosis de Ovidio que Tiziano pintó para Felipe II. El transporte le costará al Prado 175.000 euros, pero pagará otros 300.000 para un traslado de más obras destinadas a la muestra en su sede. Habitualmente, el transporte supone el 75% del coste; el gasto en correos (los especialistas que certifican el estado de conservación de las obras al inicio y el final del traslado) se llevan el 15% y la construcción de los embalajes absorbe el 10% restante.


elpais.com


j.luis [ Martes, 06 Octubre 2020, 08:58 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Pintadas y pintoras del XIX español

Buena parte de los cuadros de la exposición ‘Invitadas’ fueron premios en las exposiciones nacionales, aunque a menudo hayan sido ignorados



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'La reina doña Juana la Loca, recluida en Tordesillas con su hija, la infanta doña Catalina', de Francisco Pradilla y Ortiz, óleo de 1906. MUSEO DEL PRADO

Que nadie se llame a engaño frente a la pintura del siglo XIX y sus representaciones de las mujeres, muy abundantes en Europa por otra parte. Bajo la apariencia previsible y a menudo oficialista —la segunda mitad del siglo tiene fama de tediosa—, se esconden claves esenciales para desentrañar cierta situación social que explicaría, entre otras cosas, la escasa fortuna crítica de las mujeres dispuestas a salir de las categorías impuestas. Son las escritoras, artistas e incluso copistas; jóvenes que, reflexionaba Rilke en su autobiografía, salían de una casa venida a menos, dispuestas a ver el mundo e incluso a ganarse la vida. En todo caso, mejor el museo que la iglesia como excusa para salir a la calle. Mil veces mejor.

Y es aquí donde empiezan los problemas —y la abundante iconografía— porque las primeras salidas de las jóvenes a las calles, lejos de casa, traen consigo libertad para las mujeres, si bien al tiempo acarrean disgustos, hijos fuera del matrimonio, deshonor para las familias… Es un cambio de paradigma que —sucede cada vez que las mujeres damos un paso adelante— conlleva el castigo, lo saben los pintores prerrafaelistas. Salir al mundo es caer. Y caer es perderse. A veces, si se es afortunada, la familia recogerá de vuelta en el redil a las ovejas que han dado un mal paso. Si no, el deshonor y la muerte perseguirá a las insurrectas.

La pregunta surge insidiosa: hasta qué punto caían tantas mujeres, como hace pensar la iconografía del XIX, desde la Rusia de Perov hasta la Inglaterra de Rossetti y se ha hecho visible en Invitadas, en la abundante proliferación de desnudas y caídas en España. Bien visto, las hijas de las clases trabajadoras han salido a buscarse la vida siempre y, seguramente, han caído presas de los desaprensivos y de la necesidad, entonces como ahora. ¿Y si toda esta iconografía de la segunda mitad del XIX, donde se refleja la idea de las mujeres que salen al mundo y los peligros que les acechan, tuviera más que ver con un aviso, una advertencia, una preocupación no tanto por los resbalones de las jóvenes, sino por su incipiente libertad?

La pregunta, más que lícita, queda contestada en el caso español y puede corroborarse en el recorrido por tantos cuadros nunca antes vistos, arrumbados en los viejos almacenes. Estas representaciones debieron de interesar al gusto dominante: buena parte de los cuadros expuestos fueron premios en las exposiciones nacionales ―por eso se conservan en el Prado―, aunque a menudo hayan sido ignorados. Viendo lo que podría leerse como una advertencia del poder a esa rudimentaria libertad de las jóvenes, se desvelan los obstáculos con los cuales tuvieron que luchar aquellas que desbordaban las expectativas y decidían seguir un camino diferente al impuesto, entre ellas las artistas. Por esta razón es emocionante ver a Adela Ginés o Antonia Bañuelos restauradas y colgadas en las paredes del Museo del Prado. Después del recorrido de advertencias desde la mirada dominante, entre desnudos y caídas, la sensación es que, pese a todo, lo han conseguido. Al fin.


ESTRELLA DE DIEGO / elpais.com


j.luis [ Martes, 06 Octubre 2020, 13:07 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Retrato de la misoginia en el Prado

El museo explora en ‘Invitadas’ la construcción del ideal femenino en el arte oficial a través de 130 obras. El afán moralizante condenó al ostracismo a artistas críticos como Antonio Fillol o Aurelia Navarro



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'Falenas', de Carlos Verger Fioretti, una representación de la 'mujer caída' que forma parte de la exposición 'Invitadas', en el Museo del Prado. En vídeo: Una visita a la exposición. FOTO: SAMUEL SÁNCHEZ / VÍDEO: ÁLVARO DE LA RÚA, LUIS MANUEL RIVAS, JAVIER MARMISA

La contraposición resulta chocante. En el mismo recorrido se suceden lo que para una mirada actual supone la violenta representación de una niña desnuda, sexualizada, y la imagen de una dama adulta que, en el momento de su muerte, es visitada por un ángel en recompensa por su castidad guardada. La alegoría del vicio de la soberbia encarnada en una señora vestida de ricas telas y llamativos colores convive con visiones de la reina intrusa, incapaz de gobernar por su género; de la muchacha caída en desgracia; la madre puesta en tela de juicio; la mujer sumisa; la indecorosa. Fácilmente reconocibles como estereotipos del machismo, todas esas nociones definieron en la España de entre mediados de los siglos XIX y XX la conceptualización oficial de una femineidad encorsetada, constreñida a un canon de virtud tanto en su interpretación idealizada como en la aberrante.

Podría parecer un montaje controvertido, pero abrir el debate es precisamente a lo que aspira el Museo del Prado con la muestra nvitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931)I, un análisis crítico de los tópicos que marcaron en aquella época la vida de la mitad de la población y, con ella, la idiosincrasia y valores nacionales. De la amplitud de esa idea, se abarca una perspectiva concreta: la del arte promocionado por el Estado, que premiaba unas imágenes y reprobaba otras en función de su carácter moralizante.

De esas proyecciones emanadas de las instancias del poder, eminentemente masculinas, la muestra mueve el foco hacia el arte creado por mujeres, obligadas a realizar su trabajo bien sorteando, bien imbuyéndose de esas etiquetas. “Se trata de un viaje crítico al epicentro de la misoginia del siglo XIX”, explica el comisario, Carlos G. Navarro, conservador de pintura del siglo XIX del Prado, que pone en cuestión a través del planteamiento de esta muestra su propia andadura. “El museo es heredero de esa política de adquisiciones”, reconoce Navarro, “y ahora da un salto hacia un futuro en el que la imagen de la mujer artista pueda ser revisada con mayor precisión”.


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'Crisálida' (1897), de Pedro Sáenz Sáenz. BAZTÁN LACASA, JOSÉ

Con un despliegue de más de 130 obras, la propuesta, que debía haberse inaugurado a finales de marzo, supone para el director del museo, Miguel Falomir, “un ambicioso paso adelante tanto desde el punto de vista numérico como desde el conceptual”. El proyecto busca además comprender en mayor profundidad el sentido de la propia colección que atesora el Prado en sus almacenes, y poner en valor piezas que hasta ahora apenas, o nunca, habían tenido la oportunidad de emerger a la superficie. “Sin entender la idea que se tenía de la mujer, es muy difícil pensar cómo ellas podían practicar la pintura. Se trata de ver cuáles era los modelos de femineidad que las autoridades proyectaban: cuál era el tipo de mujer que se privilegiaba y alababa, y cuál era el que se denigraba y censuraba”, abunda.


Superar el canon

Cuatro años después de la primera exposición de su historia consagrada a una artista, la flamenca Clara Peeters, el Prado quiere superar las aspiraciones de “una primera generación heroica de historiógrafas del arte feministas” para desentrañar ópticas divergentes sobre el canon artístico establecido, donde también tengan cabida otros creadores desdeñados —desde los autores LGTBI a los originarios de otras procedencias, como las antiguas colonias españolas— y formas alternativas de investigar el papel de la mujer en la historia del arte. “Queremos hacer exposiciones sobre una patrona de las artes y sobre la historiadora María Luisa Caturla, una de las más destacadas de España”, adelanta Falomir, que presume: “Este es un tipo de exposición muy novedosa que nos hace sentir orgullosos: no creo que se haya hecho algo parecido en ningún otro país de Europa".

Desde el planteamiento desdoblado de la mujer como sujeto pasivo y activo de la creación artística, Invitadas se divide en dos ámbitos generales que se diferencian, además de por su autoría, por la procedencia de las obras. Se trata de un detalle que trasluce cuáles han sido, históricamente, las inclinaciones del Prado, como parte integrante de la oficialidad de su tiempo, en lo que se refiere a sus propias adquisiciones. Analizar y mostrar al público esas carencias heredadas sirve para hacer examen de conciencia y adaptarse a la mentalidad y demandas de la sociedad de esta época. “Es un proyecto valiente que no ha sido fácil sacar adelante”, ratifica Navarro.


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'La bestia humana' (1897), de Antonio Fillol, pintura que denuncia cómo una muchacha es obligada a prostituirse. BAZTÁN LACASA, JOSÉ

La primera sección, la dedicada al arte estatal, en muchos casos recompensado con medallas nacionales, y con obras de Pradilla, Inurria o los Madrazo, emerge en buena medida de los fondos de los almacenes del museo. La segunda parte, con pinturas y alguna escultura, fotografías, películas y miniaturas realizadas por artistas desde la reina Isabel II a la fotógrafa Jane Clifford y pintoras como María Luisa de la Riva, ha recibido numerosos préstamos de diversas instituciones.

Del centenar de piezas que pertenecen al museo se han restaurado unas 40, un trabajo “descomunal” que, dice Falomir, “no se había visto en los últimos 10 o 12 años”. Solo dos de esos cuadros, El Cid, de Rosa Bonheur, y Carolina Coronado, de José de Madrazo, se encuentran permanentemente en sala. “Esta es una exposición de investigación”, apunta el director. “Solo un museo público podría dedicarle tanto tiempo: se ha hecho un esfuerzo enorme para estudiar y presentar estas obras”.

Cada una de las 17 subsecciones que marcan el itinerario se ha consagrado a una temática concreta: la educación de las niñas, el papel femenino en la familia, la representación de la mujer castiza... “La Ilustración favorece una eclosión de pintoras, literatas y mujeres sabias. Pero eso, con la llegada a la mentalidad burguesa, se interrumpe y se revierte”, explica el comisario sobre el contexto histórico que envuelve la muestra. “De repente el Estado tiene la función de ofrecerle a la mujer el lugar que la mentalidad burguesa considera que es el apropiado, que es ser el de ángel del hogar. Los espacios domésticos se convierten así en prisiones doradas y eso hay que recubrirlo de caramelo para que la sociedad lo acepte y lo normalice. En ese sentido, las obras de arte cumplen una función doctrinaria muy importante”.

Uno de los pocos pintores que no acató el patriarcal relato impuesto por el Estado fue el valenciano Antonio Fillol, de quien se muestran tres pinturas sobrecogedoras, de gran tamaño, que denuncian de una manera audaz, con los temas que representan pero también con un uso elocuente, arriesgado, de las perspectivas y los colores, los abusos a las niñas, la obligación a someterse a la prostitución y el ostracismo al que se condenaba a las mujeres que no acataban la norma. “Él tuvo que asumir las consecuencias de ese rechazo al Estado", cuenta Navarro, "que no le pagó nada, o casi, por la mayoría de las obras que se conservan en el Prado”.

El título de Invitadas, como subraya el comisario, no se corresponde con la opinión del museo sino que busca revelar el asfixiante rol al que se relegaba a las mujeres en el sistema del arte español del siglo XIX y principios del XX. Muchas de las que quisieron dedicarse a la pintura, a la escultura o la fotografía debieron conformarse con el papel de ayudantas o, en casos mejores, el de copistas. Hasta la reina Isabel II se dedicó sobre todo a reproducir a pintores como Murillo. A esos conceptos va transportando el flujo de la exposición, donde destacan también grandes bodegones y pinturas de flores firmados por mujeres, de las que sí se toleraba este tipo de temática más amable. Solo al desembocar el trayecto aparecen casos de una mayor liberación estilística, algunos de los cuales llegaron a pagarse caros. Le ocurrió a la pintora Aurelia Navarro, que tras el revuelo causado por presentar un desnudo femenino en la Exposición Nacional de 1908, sucumbió a la estruendosa presión social y acabó el resto de su vida recluida en un convento.

La obra que cierra la muestra, el Autorretrato de cuerpo entero de María Roësset, de 1912, deja un resquicio para que la puerta de la evolución de los tiempos, como dice Navarro, aunque no se llegara a abrir, al menos sí se pudiera “empujar” hacia un futuro más halagüeño. Viuda a los 27 años, Roësset enseguida pasó a formarse como pintora. Aunque murió pronto, su vocación y fecundidad propiciaron un semillero de artistas mujeres. “Todas sus sobrinas-nietas se convierten en una saga de pintoras, escultoras, grabadoras, músicas, poetas...”, relata Navarro. "Inspiradas por ella, todas fueron mujeres de una intensidad vital y una independencia que rasgó por completo los moldes”.


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'Frutas' (1911), de Julia Alcayde Montoya. BAZTÁN LACASA, JOSÉ

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DOS MUESTRAS Y UNA REAPERTURA PARCIAL

En estas fechas debería inaugurarse en el Prado una exposición dedicada al arte creado en las antiguas colonias españolas, otro de los retos, junto a la creación femenina, que el museo se marcó para su programación de este año, elocumentemente titulada 'Nuevos públicos, nuevas narrativas'. La realidad imprevisible de este 2020 ha hecho que en su lugar se presente, con medio año de retraso, 'Invitadas'. La muestra será accesible con la misma entrada que Reencuentro, la selección de obras maestras diseñada para el regreso parcial del museo, que ha sido prorrogada sin fecha definida de clausura. En las próximas semanas, el resto de espacios irán reabriendo por módulos, que podrían volver a cerrar en el caso de que empeore la situación sanitaria.


elpais.com / SILVIA HERNANDO


j.luis [ Jueves, 15 Octubre 2020, 16:05 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado retira un cuadro de su exposición ‘Invitadas’ tras constatar que no fue pintado por una mujer

La historiadora del arte Concha Díaz aporta pruebas de que ‘Escena de familia’, atribuida a Concepción Mejía de Salvador, es en realidad una obra de Adolfo Sánchez Megías titulada ‘La marcha del soldado’



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El cuadro 'La marcha del soldado', de Adolfo Sánchez Megías, atribuido originalmente a Concepción Mejía de Salvador con el título de 'Escena de familia' .MUSEO DEL PRADO

A modo de bienvenida, la exposición del museo del Prado Invitadas, dedicada a la revisión de la imagen que el arte oficial proyectó de la mujer en la España de los siglos XIX y XX, recibía al visitante con una sala en lo que se desplegaba un solo cuadro ajado, destrozado, medio invisible por su mala conservación. La pieza, pintada entre 1890 y 1893 y titulada Escena de familia, según decía el museo, estaba atribuida a la pintora granadina del siglo XIX Concepción Mejía de Salvador. La exhibición de este cuadro aislado, presentado en un estado deplorable al inicio del recorrido, quería plantear una metáfora sobre el abandono histórico sufrido por las mujeres artistas, algo que el Prado resumía en el catálogo de la exposición con estas palabras: “Otras obras de pintoras y escultoras decimonónicas custodiadas por el Estado vivieron idéntico peregrinaje, en el transcurso del cual desaparecieron varias piezas en circunstancias que se desconocen, lo que muestra el desinterés institucional por ellas”.

Ayer por la tarde, sin embargo, el Prado reculaba. En un tuit publicado en su cuenta oficial, la pinacoteca anunciaba que “el Museo retirará Escena de familia de la muestra Invitadas antes las evidencias proporcionadas por Concha Díaz, que demuestran que la obra no corresponde a Concepción Mejía, sino a Adolfo Sánchez Megías. Agradecemos a Concha Díaz su aportación”. En su blog, titulado Cuaderno de Sofonisba, la historiadora del arte revela con argumentos contundentes que la obra no solo no fue realizada por la citada artista, sino que su título tampoco es el que el Prado había especificado: en realidad, la pieza lleva por nombre La marcha del soldado.

“A pesar de que la obra se conserva en un estado lamentable, resultaba extraño que hubiera sido realizada por una poco conocida pintora granadina, Concepción Mejía de Salvador, cuando su estilo se acerca más a la escuela valenciana que a la andaluza”, apunta Díaz en su blog, donde detalla sus pesquisas. “La única referencia documental en la que se basaba su incorrecta atribución se encuentra en una relación de obras no inventariadas del Museo de Arte Moderno, en el que la obra figura como Megía (S.) Escena de Familia, Exn. B.A. [Exposición Bellas Artes] 153 x 245. Esta referencia fue la primera pista para comenzar la búsqueda, que dio como resultado que la inicial “S”, que en ningún caso podía pertenecer a Concepción, correspondía sin embargo a la del primer apellido del pintor almanseño Adolfo Sánchez Megías (1864-1945)".

Tras hallar Díaz otras “pruebas” como una nota sobre la obra aparecida en la Gaceta de Madrid del 28 de julio de 1895, que hablaba sobre este cuadro y su temática de la marcha del soldado —una figura que, a pesar de la mala conservación de la pintura, aún permanece claramente visible en los restos—, y cotejar finalmente la firma, el Prado ha dado por buenas las evidencias aportadas y ha retirado la pieza de entre las 134 que componen la exposición, comisariada por el conservador de pintura del siglo XIX del museo, Carlos G. Navarro. En un tuit publicado este miércoles, Navarro reconocía estar “absolutamente de acuerdo con la identificación que propone Concha Díaz del cuadro de #Invitadas que acaba de atribuir a Adolfo Sánchez Mejía y, por tanto, mañana ya no seguirá en la expo. Mi reconocimiento a la investigación que acaba de hacer pública”.

El cuadro, según se explica en nota de prensa, llegó al Prado procedente del Reina Sofía en la reordenación de colecciones de ambas instituciones, bajo la atribución de “Mejía de Salvador, Concepción; Escena de familia”. en el catálogo de la muestra, el texto sobre el cuadro agrega que este “se incorporó a la colección del Museo del Prado en 2016, después de un largo periplo de casi cien años por los almacenes de varios museos públicos”. “El Museo Nacional del Prado lamenta este contratiempo, que confirma el carácter de proyecto abierto de esta exposición y la necesidad de proseguir la investigación sobre mujeres artistas de siglos pasados”, añade la nota de prensa. “Esta institución agradece la aportación crítica de Concha Díaz Pascual, que demuestra la valía y capacidad de los profesionales y amantes del arte y, al tiempo, enriquece la labor de investigación y difusión del museo”.

elpais.com


j.luis [ Sábado, 17 Octubre 2020, 11:28 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El desnudo que acabó con la artista en un convento

Aurelia Navarro desapareció de la vida artística después de pintar en 1908 un lienzo que hoy se muestra en el Prado



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'Desnudo de mujer', de Aurelia Navarro, que se exhibe en el Museo del Prado. En vídeo, la exposición 'Invitadas' explicada por el comisario Carlos Navarro.

Podría haber pintado un desnudo moralizante, que desvelara y criticara cómo la mujer se convierte en un objeto del deseo de ellos. Podría haber cargado contra esos cuadros que alimentaban los ardores masculinos, uno en el que la mujer no apareciera lista para usar y tirar. Pero Aurelia Navarro (1882-1968) no lo hizo. La pintora granadina se atrevió a participar con 26 años en la gran Exposición Nacional de 1908, con la intención de arrebatársela a los pintores en su propia casa y con su propio discurso: presentó una versión de la Venus en el espejo, de Velázquez. Por primera vez, una mujer no protagonizaba el desnudo, lo pintaba. La crítica lamentó que el jurado, presidido por Joaquín Sorolla, le hubiera concedido a Navarro la tercera medalla del certamen. Se merecía la segunda, dijeron. Poco importaba el talento que todos ellos vieran en aquella “bella y joven” mujer: el éxito la condujo a su desaparición en un convento.

Desnudo de mujer fue un cuadro arriesgado, el asunto estaba reservado a los pintores, que no tenían que sufrir las ataduras del decoro decimonónico. Pero decidió alimentar el mito de la mujer como una Venus de la satisfacción masculina. El polémico lienzo, incluido en el relato de la exposición Invitadas, en el Museo del Prado, fue –contra todo pronóstico– aplaudido y del lienzo se escribió que invita a reconciliarse “con la vida en lo que de más adorable tiene, en la juventud, en la forma humana, vaso que contiene la esencia de la divinidad”.

No había lugar para la soberanía ni la independencia en el ideal de la mujer de aquellos primeros años del siglo XX: más fecunda que fuerte, más dócil que autónoma. Así que cuando la prensa atosigó a la familia Navarro para lograr entrevistas con la famosa pintora, el padre insistió en el desenlace monjil. Magdalena Illán no lo entiende. Esta profesora de historia del arte en la Universidad de Sevilla es la investigadora que más se ha acercado a la figura de una de las artistas más reconocidas en vida e ignoradas en la posteridad. Y se sigue preguntando cómo hizo ese cambio radical, cómo fue capaz de abandonar toda ambición creativa y asfixiar su talento, y acabar retratando en Roma, en 1933, a la fundadora de las Adoratrices, la orden en la que desapareció.

Aunque parezca increíble a nadie se le ocurrió en 1908 criticar a una mujer por haber estudiado el modelo vivo. Ellas lo tenían prohibido, no podían acercarse a un taller a pintar el cuerpo humano. No es descabellado pensar que esta “hija de un reputado médico y de una señora de reconocida cultura” se estudiara a sí misma. Para Magdalena Illán es la propia Aurelia Navarro la modelo del cuadro. Un autorretrato, aunque desdibujado.

“Ese desnudo estaba hecho para ganar, con colores vanguardistas, con audacia y riesgo. Todavía no podemos saber qué le ocurrió, pero hay que devolverle el valor que merece. Las obras de arte no son un objeto sin más, son reflejos de las sociedades en las que se crean”, añade Illán. La historiadora María Dolores Jiménez-Blanco tilda esta historia de “fanatismo religioso” e “intransigencia provinciana”. Un caso extremo.

Una lucha feminista

Los manuales de la historia del arte han borrado su nombre, y la familia de la pintora prefiere reservar en la intimidad el talento que atesoró la artista hasta que toma el hábito con las Madres Adoratrices, en Córdoba. Illán calcula que pintó un centenar de obras entre 1904 y 1916, ocultas hasta que la familia asuma la importancia de Aurelia. “Aunque alimentaron los estereotipos machistas, la suya, como la de otras pintoras, fue una lucha feminista. Fue muy valiente al presentar Desnudo de mujer. Quiso demostrar que podía hacer lo mimo que el sistema artístico valoraba en un hombre”, cuenta Illán.

La dramática historia de Navarro es el mejor reflejo de la misoginia que la sociedad española finisecular bombeaba como resistencia al feminismo en auge. En Francia ocurría lo mismo, como prueba La perla y la ola (1862), de Paul Baudry. También es un desnudo femenino, y cuelga unas salas más allá de la temporal del Prado. Menos sutil y sofisticado que el de Aurelia Navarro, el crítico Theóphile Gautier dijo de esta pintura de su amigo que se había encontrado con su mujer ideal, porque mira como miran “las púberes traviesas”.

“El cuadro de Aurelia Navarro sintetiza ese momento perfectamente. Ella, presionada por haber hecho un desnudo de éxito, y no moralizante, termina encerrándose en el convento”, explica el comisario de Invitadas, Carlos G. Navarro. A María López Fernández, que ha investigado la imagen de la mujer en la pintura española, le recuerda al caso de Camille Claudel (1864-1943), que acabó sus días encerrada en una institución mental de Montdevergues (Francia). “La mujer solo podía aspirar a ser un ángel del hogar, pero cuando apuestan por su libertad y desbordan los límites del decoro e ignoran los temas femeninos, como las madres con sus hijos, se encuentran con los problemas, porque ese no era el ideal femenino que habían diseñado los hombres para ellas”, indica López Fernández.

elpais.com


j.luis [ Sábado, 17 Octubre 2020, 11:35 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
La artista granadina que acabó en un convento por pintar un desnudo

Aurelia Navarro fue premiada con una tercera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1908. Algunos lo consideraron un escándalo. El Museo del Prado recupera su historia en Invitadas.



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'Desnudo femenino', el lienzo que consagró y hundió a Aurelia Navarro.

El nombre de Aurelia Navarro no arroja ningún resultado de búsqueda en la página web del Museo del Prado. Es una pintora invisible en la red, aunque desde este martes una de sus obras y una cartela con una breve biografía cuelgan en las paredes de la pinacoteca. Es una de las Invitadas, título de la nueva y combativa exposición temporal sobre el menosprecio hacia la mujer creadora que se fomentó desde el sistema artístico español en el siglo XIX.

La obra expuesta, prestada por la Diputación de Granada, se titula Desnudo femenino y fue pintada en 1908. Retrata a una modelo sin ropa recostada sobre un lecho en una postura muy sensual. La escena, que evoca claramente a la famosa Venus del espejo de Velázquez, se completa con un cristal en el que se refleja de forma borrosa el rostro de la mujer. Aurelia Navarro fue premiada con una tercera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de aquel año.

Hasta ahí, todo más o menos normal. Sin embargo, el Estado español nunca compró esta obra, como le hubiera correspondido por el galardón obtenido. La crítica había dedicado palabras de elogio al lienzo, de reseñable mérito artístico, pero muchos ciñeron sus comentarios a resaltar que una mujer no podía pintar una imagen tan sensual de un personaje femenino. La moral de la época no lo permitía, y el sistema se arrodilló a sus designios. El éxito del cuadro fue al mismo tiempo el golpe de gracia para su creadora.


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Dos obras que componen la exposición 'Invitadas'.

Aurelia Navarro Moreno (1882-1968) había nacido en Granada en el seno de una familia tradicional, conservadora, adinerada. Fue discípula de José Larrocha en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad, donde coincidió y estudió con los pintores José María López Mezquita y José María Rodríguez-Acosta. Más tarde se puso a las órdenes de Tomás Muñoz Lucena. En Madrid fue donde su nombre empezó a darse a conocer, participando con discreto éxito en los certámenes artísticos nacionales de 1904 y 1906.

Nadie conoce hoy a Aurelia Navarro, pero hace algo más de un siglo su nombre estaba en todos los periódicos. Ella se atrevió a presentar a la Exposición Nacional un desnudo, un tema tabú para las mujeres en aquella época. Desde 1856 solo había dos precedentes: Margarita Arosa y Madame Anselma. El desnudo se concebía entonces como un recurso moralizante o exótico, aunque había ejemplos de fascinación erótica por el cuerpo femenino infantil como las escalofriantes Crisálida e Inocencia de Pedro Sáenz Sáenz. En la mayoría de ocasiones, esta iconografía respondía a las necesidades económicas de las modelos: posar sin ropa significaba mayor remuneración.

Presión familiar

El cuadro de la granadina parece más un desnudo mitológico, la prueba tangible de que su prometedora carrera artística —tenía entonces 26 años y estaba soltera— era una realidad. Pero ese mundo del arte en el que las mujeres eran meras invitadas de segunda fila, una posición que además debía estar supeditada a sus labores como ama de casa, acabó con sus aspiraciones. La publicación de una retahíla de artículos en la prensa relacionados con su Desnudo femenino sobrepasaron a su familia.

Su éxito, escribe la historiadora del arte María Dolores Jiménez-Blanco en el catálogo de la exposición Invitadas, "lejos de ser interpretado por sus padres como una confirmación del talento de su hija, se vivió como peligro de su inminente perdición. Por eso la obligaron a regresar de Madrid, cuyo ambiente cultural temían lleno de agitación y oscuras posibilidades, a la quietud de su ciudad natal y de la vida doméstica".

Navarro, presionada familiar y socialmente, dejó de participar en las Exposiciones Nacionales y fue abandonando progresivamente los círculos artísticos andaluces. Y no solo fue forzada a rendirse, a finalizar su prometedora carrera, sino que acabó ingresando en 1923 el convento de las Madres Adoratrices, en Córdoba.


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'Paso de una procesión por el claustro de San Juan de los Reyes', de Elena Brockmann. Museo del Prado

"Faltaba entonces más de una década para que Federico García Lorca escribiese La casa de Bernarda Alba y, sin embargo, el mismo fanatismo represivo que refleja esta celebrada obra teatral asomaba ya en esta otra historia granadina, aunque se centrara más en la intransigencia provinciana que en la obsesiva mojigatería rural. No eran, en todo caso, visiones tan distantes", cierra Jiménez-Blanco.

La historia de Aurelia Navarro evidencia las dificultades, violencias y limitaciones a las que se sometía la mujer que quería ser artista en esas décadas finales del siglo XIX y primeras del XX. Hubo algunas que fueron rebeldes, que desafiaron los parámetros elaborados por el sistema patriarcal de la época, como pone de manifiesto la nueva exposición del Museo del Prado.

Son los casos de Antonia de Bañuelos, pintora cosmopolita, segunda medalla en la Exposición Nacional de 1890 que rechazó esbozar figuras masculinas y también quedó excluida de las compras del Estado por razones sexistas; de Concepción Figuera Martínez, que tuvo que firmar sus obras con el apodo de su fallecido tío; o, sobre todo, de Elena Brockmann, la única que se atrevió con un género como la pintura de historia, terreno vetado para las mujeres. Al menos ella sí fue reconocida en vida.

elespanol.com


j.luis [ Martes, 27 Octubre 2020, 19:47 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Bosco reabre su jardín y algunos secretos

El nuevo montaje de la sala del maestro flamenco en el Museo del Prado permite contemplar el reverso del popular tríptico, que ha estado cerrado al público desde el 12 de marzo



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Una persona observa 'Tríptico del carro de heno', del Bosco, el dí­a de la reapertura de la sala donde permanecen las obras del artista en el Museo del Prado. ÓSCAR CAÑAS

El Museo del Prado es célebre en todo el mundo por acoger lo mejor de artistas como Velázquez, Goya, el Greco y el Bosco. Las salas donde se exhiben Las meninas y El jardín de las delicias han sido las más visitadas a lo largo de su historia. Una gran parte de los tesoros de la colección permanente volvieron a deslumbrar compartiendo la galería central con la exposición Reencuentro (hasta el 29 de noviembre, de momento). En medio de esa conjunción de estrellas, se echaba de menos el tríptico de El jardín de las delicias, difícil de mover desde la sala 56 A. Pero el fervor popular que despierta la obra ya no tiene que esperar más. La sala en la que se agrupa la obra del Bosco (Hertogenbosch, actual Países Bajos, hacia 1450 -1516) reabre hoy con un nuevo montaje e iluminación que permite contemplar el reverso de las pinturas con la misma nitidez que su vista frontal. La nueva museografía, patrocinada por la Comunidad de Madrid y Samsung, incluye un monitor en el que se proyectan las figuras que pueblan la obra de El Bosco a un tamaño 12 veces superior al real.

Las nueve obras que atesora el Prado del maestro flamenco ocupan su ubicación clásica. La novedad es que se ha intensificado el verde de las paredes, se ha transformado la iluminación y los soportes permiten la aproximación a los detalles que pueblan cuadros tan admirados en todo el mundo como El jardín de las delicias, La Adoración de los Magos, Las tentaciones de San Antonio Abad, Mesa de los pecados capitales o La extracción de la piedra de la locura.

Andrés Úbeda, director adjunto de Conservación e Investigación del Prado, precisa que el aforo impuesto por la pandemia permitirá la visita de 40 personas simultáneamente. Nada que ver con las multitudes que se agolparon durante la exposición que el museo dedicó al artista entre el 31 de mayo y 25 de septiembre de 2016 , a la que acudieron 600.000 personas, un récord absoluto en la historia de la institución. El director adjunto añade que durante el año pasado, más de 7.000 visitantes al día pasaron por la sala del Bosco, acumulando un total de dos millones y medio de visitantes al año. El jardín de las delicias es una de las cinco obras más escuchadas por los usuarios de audioguías del Museo, sólo por detrás de Las meninas. Durante el periodo de confinamiento por la covid-19, el vídeo más visto fue un directo en Instagram dedicado a esta obra, con 1.344.240 impresiones.

Respecto a los planes del museo sobre nuevas aperturas de salas, Úbeda ha señalado que está condicionado por la evolución de la pandemia. “Hemos dividido el museo por módulos sobre los que iremos actuando cuando se pueda, pero el futuro inmediato es una incógnita”, remata.

Para Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca, la forma en la que se muestra ahora la sala del Bosco es como la observan los trabajadores del museo cuando no hay público. “Es una experiencia única que hemos querido compartir con los visitantes, porque tal como ha quedado es como lo veíamos nosotros antes”, comenta. En el mundo solo se conservan algo más de una veintena de obras del Bosco, de las cuales nueve están en el Prado. Para Vergara, representan el mejor conjunto que se pueda ver de obras del maestro flamenco: “No hay comparación. El Bosco ha dado importancia mundial al Prado y nuestro museo se la ha dado a él a lo largo de la historia. Aquí se puede contemplar su oscuro universo mental y pictórico como en ninguna otra parte”.


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La sala de Las Meninas se enriquece con Las hilanderas, Los borrachos y cinco bufones velazqueños (a la izquierda) dispuestos a la manera de un retablo.


VISITAS POR DEBAJO DE LO PERMITIDO

Miguel Falomir, director del Prado, explicó que la imposibilidad de viajar está impidiendo que el museo alcance el cupo de visitantes que podrían tener: 2.500 diarios, un tercio de su capacidad de ocupación. La media se queda entre los 2.100 y los 2.200, pese a la acogida que está teniendo 'Invitadas', dedicada a la representación estereotipada de las mujeres en la pintura oficial del siglo XIX. Inaugurada el pasado 6 de octubre, ha registrado ya 10.393 visitas y la venta de 613 catálogos, una cantidad superior a la de otras exposiciones temporales de la pinacoteca.


elpais.com / ÁNGELES GARCÍA


j.luis [ Jueves, 19 Noviembre 2020, 12:35 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Museo Nacional del Prado. Madrid
20/10/2020 - 28/02/2021 Calendario



El Greco en Illescas


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Unas obras de acondicionamiento han permitido que el Museo Nacional del Prado se convierta en anfitrión de las cinco pinturas del Greco que se conservan en el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad de Illescas (Toledo).


El Prado, con el apoyo de FUNCAVE, el patrocinio de la Fundación Amigos del Museo del Prado y la colaboración de la Comunidad de Madrid, puede ofrecer así a sus visitantes la oportunidad extraordinaria de contemplar en la sala 9 B, hasta el próximo 28 de febrero de 2021, el fundamental conjunto de pinturas realizadas por el Greco para este templo, entre 1600 y 1605, junto a las telas del retablo mayor del Colegio de Doña María de Aragón (1597/1600), conservadas en el Prado.

Se trata de una ocasión única para cotejar dos conjuntos esenciales de la producción final del pintor, caracterizada por el completo desinterés por las convenciones espaciales, el uso de modelos alargados y llameantes, creados con pinceladas cada vez más deshechas y vibrantes, un cromatismo reducido y una iluminación relampagueante.


La exposición

Se trata de cinco obras de extraordinaria calidad que el Greco realizó para uno de los espacios religiosos más notables de Toledo: el Hospital de Misericordia y Beneficencia de Illescas (conocido como Hospital de Caridad), donde se custodia una pequeña imagen mariana (la Virgen de la Caridad) de gran devoción popular. El conjunto del Hospital, promovido por el Cardenal Cisneros en 1500 como centro de caridad y misericordia, comprende una ermita que fue concebida para atender las necesidades de la villa de Illescas y de los peregrinos que llegaran a ella.

El primero de los lienzos realizados por el Greco para el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad es el que representa a San Ildefonso, una composición donde el cretense propició una novedosa representación del santo, un retrato cercano y emotivo donde el personaje aparece sentado delante de su escritorio, trabajando en la escritura de un texto bajo la inspiración de la imagen de la Virgen de la Caridad. El Greco le inscribe por sus rasgos, indumentaria y por el espacio de representación en el ambiente contemporáneo, hacia 1600. Tres años después, el Greco y su hijo Jorge Manuel recibieron el encargo de decorar la capilla mayor de la iglesia del hospital, donde se alberga la citada talla de la Virgen, que se sustanció en cuatro lienzos de diferentes tamaños y formatos, pensados para glorificar a la Virgen y que se colocarían en lo alto de esa capilla. Estos lienzos fueron realizados poco tiempo después de concluir el Greco su único encargo documentado en Madrid, el retablo del Colegio de Doña María de Aragón (1597-1600), conjunto del que el Prado cuenta con cinco lienzos y que inicia, junto con las telas de Illescas, el que será el estilo final del Greco. A mediados de 1603, el Greco se comprometió con el arzobispado de Toledo a realizar el retablo mayor de la iglesia del Hospital, un edificio concluido poco antes con el fin de dar digno cobijo a la Virgen de la Caridad, una imagen de gran devoción y fama de milagrera.


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museodelprado.es


j.luis [ Martes, 22 Diciembre 2020, 18:08 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado recupera en una década 183 de sus 926 obras perdidas

Cuatro departamentos de la institución se encargan de la búsqueda y rescate de las pinturas desaparecidas en los almacenes e inventarios de diputaciones provinciales, embajadas o ministerios



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'Mercado de Noia (A Coruña)', pintado por Manuel Domínguez Meunier en 1898, perteneciente al Museo del Prado y en el Ayuntamiento de Noia.

Cuando una obra de arte abandona un museo, camino de la pared de una institución que no se dedica a conservar el patrimonio, queda expuesta al gusto y las modas, es decir, corre el peligro de ser víctima del capricho de los inquilinos que van y vienen de los despachos que las acogen. Lo habitual es que los cargos renovados decoren a su antojo sus oficinas al ocuparlas, y que un ministro, por ejemplo, retire las pinturas con las que no se sienta identificado. En 2009, la Fiscalía del Tribunal de Cuentas fijó en 926 las obras del Museo del Prado cuyo paradero se desconocía, que habían abandonado sus almacenes para dispersarse en las paredes de diputaciones provinciales, embajadas o ministerios de España y el extranjero. Tal y como el museo asegura a EL PAÍS, desde aquella fiscalización ha recuperado el registro de 138 obras, al cierre del inventario informatizado de 2019.

Con el caso del Prado desaparecido y las investigaciones que ha realizado el museo durante la última década, se ha descubierto que si bien los préstamos del patrimonio ahora tienen un control riguroso, no siempre fue así. Aquellas obras que perdían el interés de los inquilinos eran condenadas al olvido en los almacenes, sin dejar rastro. “O bien han sido localizadas en su depósito o bien, tras revisar la documentación histórica del museo, se ha comprobado que nunca formaron parte de las colecciones y que fueron incluidas por error”, concluyen desde la institución, en la que hay hasta cuatro departamentos encargos del rescate de las desaparecidas.

Es el caso de uno de los cuadros de Manuel Domínguez Meunier (1870-1910), que obtuvo tercera medalla en la Exposición Nacional de 1898 con el cuadro Mercado de Noia (A Coruña). Ese lienzo permanecía en paradero desconocido hasta que fue hallado por el Prado, en abril 2015. Colgaba en el salón de plenos del Ayuntamiento de Noia. Sin embargo, la obra no fue depositada allí. En 1910, por Real Orden, se trasladó al entonces Ministerio de Instrucción Pública, y en las distintas revisiones que realizó el equipo del Servicio de Depósitos del museo no la encontraron.

Este servicio mantiene “constante contacto con los depositarios y realiza revisiones in situ de las sedes de manera periódica”, apuntan desde el Prado. Como las piezas no localizadas, en su mayoría, forman parte del grupo de obras que se han depositado históricamente en otras instituciones, los especialistas que conforman este departamento están “especialmente ocupados en la localización de nuevas obras que han sido recuperadas en revisiones de las sedes depositarias”. Esto es lo que ocurrió con la pintura de Domínguez Meunier, localizada por la responsable del servicio, tras trasladarse hasta el Ayuntamiento de Noia, escena protagonista del cuadro. El Prado firmó un convenio con el consistorio para depositarla allí y que se responsabilizaran de su conservación. A cambio, el museo mandó a la localidad gallega a dos especialistas a restaurar la obra, que padecía una alteración grave por el barniz oxidado.

Busca y captura

Los casos de localización de piezas más habituales en esta década son resultado de la investigación de los departamentos de Colecciones, que aprovechan la publicación de catálogos razonados para descubrir piezas que se habían dispersado en el último siglo y no habían vuelto a tener noticias suyas. Pero también han localizado pinturas gracias a la revisión de los inventarios de las instituciones depositarias, una labor de la que se encarga el Servicio de Depósitos del Prado. Hay casos en los que otras instituciones se comunican con la pinacoteca nacional para poner sobre la pista de alguna pieza que pudiera ser susceptible de haber formado parte de sus colecciones.

El servicio de Documentación también entra en juego cuando se percata de antiguos números de catálogos duplicados, “con la consiguiente baja de los mismos o bien la subsanación de errores en el caso de piezas que se creía que habían ingresado en el museo, pero nunca llegaron a hacerlo y se incluyeron por error”, explican desde el Prado. Y, por último, la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, que ha llegado a descubrir obras de las colecciones públicas en venta o en paradero indebido. Es el caso de Sendero (Puerto de Pajares), pintada por Carlos de Haes en torno a 1874 posiblemente desde la localidad de Vada (en la comarca del Liébana, en Cantabria), que fue apartada del circuito comercial de inmediato. Un retrato de la reina María Cristina de Borbón, obra de Luis de la Cruz y Ríos, fue encontrado en una colección privada, a la que llegó tras su venta en 1967, procedente de la Delegación Nacional de Auxilio Nacional.

Otro de los rescatados es Deshielo (1920), una vista de la sierra madrileña del extraordinario paisajista Juan Espina y Capo (1848-1933), discípulo de Carlos de Haes, que apareció en el Ministerio de Asuntos Exteriores. El retrato que le hizo Joaquín Sorolla se conserva en el Museo del Prado, junto con una importante representación de una docena de cuadros en la colección de la institución. “En sus paisajes hay una visión atenta de la realidad y un interés especial en el tratamiento del color lleno de vigor y entusiasmo, sin descuidar los valores compositivos”, explica el museo en su ficha. Espina y Capo fue heredero de la escuela de Barbizon, donde aprendió a valorar el ambiente y el tratamiento lumínico, combinado con una técnica minuciosa.

En la Catedral de Córdoba está San Guillermo de Aquitania (1604), de Luis de Carvajal (1556-1607), un excelente pintor en el que confluye el cuidado por el dibujo aprendido en la escuela toledana, la elegancia de la figura femenina y un llamativo gusto “por los contrastes luminosos” y su interés por el naturalismo. El san Guillermo fue depositado en la catedral en 1896. Sin embargo, “se encontraba sin localizar a pesar de las diferentes revisiones realizadas”, apuntan los técnicos del museo. Hasta que en febrero de 2019 fue señalada en la propia catedral, donde se encuentra en la actualidad, en la capilla de San Agustín y Santa Eulalia de Mérida.


UNA VIDA DE FUSIONES Y CONFUSIONES

La situación actual es fruto del complejo proceso de formación de las colecciones del Prado, desde su fundación en 1819. A lo largo de estos dos siglos ha ido absorbiendo museos como el de la Trinidad (1872) y el de Arte Moderno (1898-1971), hasta que en 1995 se fijó la fecha -todos los pintores nacidos antes del nacimiento de Pablo Picasso, en 1881- que limitaba su colección y la dividía de la del Reina Sofía, cuya ordenación final se culminó en julio de 2016. “Como consecuencia de todas estas fusiones, escisiones y depósitos a lo largo de la historia, los inventarios del museo han sufrido modificaciones y, por tanto, han sido y son objeto de continuo estudio y localización de piezas. Esta tarea se lleva a cabo en las áreas dependientes de la Dirección adjunta de conservación e investigación”, señalan desde el museo.

elpais.com


j.luis [ Martes, 22 Diciembre 2020, 18:25 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Museo del Prado nunca cierra

La pinacoteca desarrolla una estrategia digital que ha multiplicado sus seguidores en redes, especialmente en América



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Helena Bernardo y Javier Sainz, en un directo de Instagram en el Museo del Prado. ÁLVARO GARCÍA

Falta media hora para que el Museo del Prado abra. En la sala 55, donde se exponen 10 obras de la corte de Felipe II de tres artistas, Helena Bernardo, técnico de gestión de registro de obras de arte, y Javier Sainz, responsable de redes sociales, ultiman los detalles del directo de Instagram que están a punto de empezar. Sainz aprieta el botón en su teléfono y entran de golpe 300 personas. “En esa época la moda española tuvo mucha repercusión en el resto de cortes europeas”, comienza Bernardo su explicación sobre lo que esconde la indumentaria de distintos personajes de la realeza. Los usuarios saludan, lanzan corazones y no paran de preguntar. En los 10 minutos que dura la conexión, llegarán hasta casi los 700 espectadores en directo. Al final del día, el vídeo suma más de 26.000 reproducciones.

De lunes a viernes, de 9.50 a 10, justo antes de que lleguen los primeros visitantes, Sainz y una persona del museo (especialistas del Prado, pero también guardias de sala, becarios y expertos externos como biólogos o cirujanos) descubren a través de Instagram aspectos de los cuadros que pasan inadvertidos en una visita. La actividad empezó en 2017, pero con la pandemia y las restricciones de aforo y movilidad el interés por estas explicaciones que desvelan, por ejemplo, que, bajo la estructura triangular de los vestidos de las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, hijas de Felipe II, se esconden calzas, camisas y un cartón de pecho para reprimir los volúmenes de las mujeres, se ha multiplicado.

“La audiencia media está entre las 35.000 y las 50.000 visualizaciones”, explica Sainz. “Los que mejor funcionan están en torno a las 70.000 y hemos llegado a tener vídeos con 150.000”. Son las cifras que generan los directos una vez que terminan y se publican en la cuenta del museo en Instagram. En Facebook los números se duplican.

A Bernardo le preguntan durante el directo cómo podían sentarse las mujeres de aquella época con esos vestidos. Casi se escucha el resoplido de las usuarias que se quejan de que la opresión de las mujeres no es cosa del siglo XX. Desde México un hombre saluda en su madrugada, otro lo hace desde Brasil. “En Instagram solo el 30% son españoles, el resto provienen de América Latina e hispanos que viven en Estados Unidos”, apunta Sainz. “Las cinco ciudades desde donde más nos siguen son Madrid, Buenos Aires, Ciudad de México, Barcelona y Bogotá”.

En esta red social la media de edad de sus seguidores está entre los 25 y 35 años. Un poco más elevada es en Facebook. A los más jóvenes los han ido a buscar a TikTok, donde ya han superado la barrera de los 100.000 seguidores, una audiencia que muy pocos museos internacionales han conseguido. Por ahora están usando la misma fórmula en todas estas plataformas. “El perfil de TikTok lo abrimos un año antes de empezar a usarlo. Tardamos un tiempo en plantear la estrategia. Al final usamos la misma que en Instagram: contar curiosidades con el reto de hacerlo en un minuto”, dice Sainz. No está entre sus planes experimentar con los bailes y el artificio de efectos propios de esta red social. Consiguieron más de 460.000 visualizaciones con la explicación del uso que se hace de la jarra de barro de la infanta Margarita en el cuadro de Las meninas. Generó una gran respuesta descubrir que se la comían porque aclaraba la piel, era un método anticonceptivo y mitigaba los dolores de la menstruación. O eso se creía entonces.

Uno de los momentos más emocionantes que recuerda Sainz fue cuando durante el confinamiento, después de retransmitir en directo el cierre del museo con la declaración del estado de alarma, decidieron hacer conexiones en directo con usuarios de Instagram. En un lado de la pantalla un empleado del museo, en el otro cualquier ciudadano del mundo. “Se conectaban familias, recuerdo gente santiguándose viendo el Cristo crucificado de Velázquez, una persona de Canarias nos pidió ver un cuadro de Goya que tenía tatuado (y nos mostró su tatuaje). No hicimos ningún tipo de filtro. Probamos. Confiamos en la gente y no tuvimos ningún problema”.

Una ventana en Internet

Todas estas iniciativas forman parte de la campaña #ElPradoContigo. “El museo tenía que seguir abierto”, explica Javier Pantoja, jefe de área de desarrollo digital del Prado, “los primeros días recurrimos a toda la información de archivo, educación e investigación que ya estaba en la web desde 2013, cuando se produjo la gran transformación digital”. El tráfico a su página se multiplicó por 10. “Llegamos a tener 200.000 usuarios al día. Solo desde Italia recibimos hasta ocho veces más visitas de las que solíamos tener, por la relación que mantenemos con museos de ese país y la dureza de su confinamiento”. No solo ha crecido la audiencia, también los asistentes a los cursos de formación que ofrece el museo. “El aforo de nuestro auditorio es de unas 500 personas, al último curso de arte medieval se han apuntado casi 5.000”, cuenta Pantoja, que aclara que esta actividad seguirá siendo presencial y virtual.

Con las puertas de la pinacoteca cerradas, abrieron una ventana en redes que permitió a una audiencia ya consolidada, pero también a otra nueva y encerrada en casa, descubrir el museo de una manera no presencial. El 6 de junio, cuando volvió a abrir, los primeros visitantes fueron un grupo de sanitarios, policías, forestales y demás personal esencial que no habían dejado de trabajar durante el confinamiento y que siguen haciéndolo. “Unas 200 personas que pudieron visitar las salas con el acompañamiento de un violonchelista”, recuerda Carlos Chaguaceda, director de Comunicación del Prado. Este evento, como otros que han realizado en colaboración con la Compañía Nacional de Danza o la organización WWF se graban en vídeo y una vez publicados en redes generan millones de visualizaciones. “Es todo un juego de emociones”, resume Chaguaceda.


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