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FORO DE XERBAR


Galería Museos y Palacios Españoles - MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles



j.luis [ Martes, 30 Abril 2019, 17:17 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Museo del Prado, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2019

Miguel Falomir, director de la pinacoteca, cree que es un "regalo para todos los españoles" y el ministro de Cultura celebra el reconocimiento para "el mejor museo de pintura del mundo"



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En foto, sala del Museo del Prado. En el vídeo, las declaraciones de Miguel Falomir, tras recibir el museo el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2019. FOTO: Carlos ROSILLO | VIDEO (ATLAS)

El Museo Nacional del Prado ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2019, según ha hecho público este martes en Oviedo el jurado encargado de su concesión. En esta edición concurrían un total de 29 candidaturas procedentes de 14 países.

El museo, que celebra este año su bicentenario, se ha convertido en la institución cultural más importante de España y en una de las pinacotecas más destacadas del mundo. Tiene una colección de cerca de 8.000 pinturas, de las que 1.700 están expuestas en el edificio Villanueva y más de 3.200 se distribuyen entre 255 instituciones culturales de toda España. Sus salas, por las que pasan anualmente casi tres millones de visitantes –más de la mitad extranjeros–, han servido de inspiración a algunos de los pintores más significativos de los últimos 150 años, como Fortuny, Sorolla, Picasso, Monet, Renoir, Durant o Chase. Sin embargo, un 37,5% de los españoles reconoce que nunca ha ido.

El director del Museo Nacional del Prado, Miguel Falomir, ha afirmado este martes que el galardón es "un magnífico regalo de cumpleaños" en su bicentenario. Falomir, que ha recibido la noticia de la concesión de este galardón durante su visita a Melilla, ha declarado que el Premio Princesa de Asturias, aunque es para el Museo del Prado, podría ser considerado como "un regalo para todos los españoles" al ser este organismo "la principal institución cultural española". Por su parte, el ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, ha celebrado lo que a su juicio es "un motivo de alegría para todos los miembros del Gobierno y de España, y para los españoles" porque el Prado es "un símbolo del país", es "un símbolo" de la cultura española y es, "sin duda, el mejor museo de pintura del mundo".

Este ha sido el segundo de los ocho Premios Princesa de Asturias que se conceden este año, en que cumplen su trigésimo novena edición tras el de las Artes que se concedió al director teatral Peter Brook.

Esta candidatura ha sido propuesta conjuntamente por Mario Vargas Llosa y Antonio Muñoz Molina, premios Príncipe de Asturias de las Letras 1986 y 2013, respectivamente; Norman Foster y Rafael Moneo, premios Príncipe de Asturias de las Artes 2009 y 2012, respectivamente; Alberto Anaut, presidente de La Fábrica y de la Fundación Contemporánea, Luis Gordillo, Cristina Iglesias, Julio Llamazares, Gonzalo Suárez, Jaime Rosales, Aitana Sánchez-Gijón, Alberto García Alix, Chema Madoz, Pierre Gonnord, José Luis Gómez, Juan Barja y Javier Gomá.

Dos siglos de historia

El Museo Nacional del Prado se inauguró en Madrid el 19 de noviembre de 1819 como Real Museo de Pinturas y Esculturas para albergar obras procedentes de las colecciones reales, que habían comenzado a tomar forma en el siglo XVI con Carlos I y que fueron enriquecidas por todos los monarcas que le sucedieron. Con un primer catálogo integrado por 311 pinturas, el museo, que pronto cambió su denominación a Museo Nacional de Pintura y Escultura, ya servía de depósito para otras 1510 procedentes de los Reales Sitios.

El museo ocupó el Gabinete de Ciencias Naturales, obra de Juan de Villanueva, en lo que se conocía como Prado de los Jerónimos, por lo que popularmente se llamó Museo del Prado antes de recibir esta denominación oficial a principios del siglo XX. Doscientos años después de su inauguración, tras varias reformas y sucesivas ampliaciones, el Museo del Prado sigue cumpliendo la alta misión de conservar, exponer y enriquecer el conjunto de las colecciones y obras de arte que, estrechamente vinculadas a la historia de España, constituyen una de las más elevadas manifestaciones de expresión artística de reconocido valor universal.

El museo tiene una colección de cerca de 8.000 pinturas, de las que 1.700 están expuestas en el edificio Villanueva

El Prado es conocido más como museo de pintores que de pinturas por la singularidad de su origen dependiente del mecenazgo real de los siglos XVI y XVII, orientado a reunir el mayor número de obras posible de los artistas preferidos. Por este motivo, el Museo tiene los mayores conjuntos de El Bosco, Tiziano, El Greco, Rubens, Velázquez o Goya, en algunos casos con más de un centenar de obras.

Con la dinastía Borbón llegaron los pintores franceses en un siglo XVIII dominado por artistas foráneos, como los italianos, hasta finales de la centuria, en la que Goya devolvió a un español el dominio del escenario cortesano.

Desde su fundación, el museo ha ingresado más de 2.300 pinturas y gran cantidad de esculturas, estampas, dibujos y otras piezas a través de donaciones —como las Pinturas negras de Goya—, legados —como el de pintura del siglo XIX de Ramón de Errazu— y compras —Fábula y La huida a Egipto de El Greco, La condesa de Chinchón de Goya o El barbero del Papa de Velázquez, por ejemplo—.

El museo actual está formado por varios inmuebles —el edificio Villanueva, el Claustro de los Jerónimos, el Casón del Buen Retiro, el edificio administrativo de la calle de Ruiz de Alarcón y el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro— que superan los 45.000 metros cuadrados de superficie útil. Como organismo público, una ley regula su funcionamiento y está regido por un patronato presidido por el ministro de Cultura correspondiente y cuyos presidentes de honor son los Reyes de España.

COMPOSICIÓN DEL JURADO

El jurado de este Premio -convocado por la Fundación Princesa de Asturias- estuvo presidido por Víctor García de la Concha e integrado por Luis María Anson Oliart, Alberto Edgardo Barbieri, César Bona García, Irene Cano Piquero, Alberto Corazón Climent, Aurora Egido Martínez, Taciana Fisac Badell, Elsa González Díaz de Ponga, Santiago González Suárez, Alan Goodman, Álex Grijelmo García, Miguel Ángel Liso Tejada, Rosa María Mateo Isasi y Óscar Loureda Lamas (secretario).


elpais.com





Muy merecido galardón y en lo poquito que me pueda tocar como amigo protector del Museo del Prado, me siento orgulloso.


j.luis [ Jueves, 02 Mayo 2019, 15:42 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Museo del Prado, Premio Princesa de Asturias de Humanidades en su 200 aniversario



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Exposición actual de Giacometti en la sala que acoge 'Las meninas' de Velázquez. BERNARDO DÍAZ MUNDO

El Museo del Prado se ha alzado este martes con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. La ejemplaridad de su contribución al "desarrollo humanístico de la sociedad pasada, presente y futura" ha sido destacada por el jurado que este mediodía ha hecho público su fallo desde el Hotel de La Reconquista de Oviedo.

El jurado, presidido por el filólogo Víctor García de la Concha, ha reconocido también al Prado como "símbolo de nuestra herencia cultural común" y la "labor de conservación y divulgación" que ha hecho de "uno de los más ricos patrimonios artísticos del mundo", que cada año es visitado por unos tres millones de personas.

La pinacoteca española está celebrando precisamente este año su 200 aniversario, en cuyo marco inauguró hace unas semanas una exposición especial de obras de Alberto Giacometti, uno de los artistas más influyentes del siglo XX, en diálogo con las obras maestras de Velázquez o Goya.


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Miguel Falomir, director del Museo Nacional del Prado.BERNARDO DÍAZ

Miguel Falomir, actual director del museo, ha afirmado que el galardón es "un magnífico regalo de cumpleaños" en su bicentenario. Podría ser considerado

"un regalo para todos los españoles" al ser este organismo "la principal institución cultural española", según informa Efe.

El Museo del Prado, junto con la lengua, es el faro y el mejor embajador de la cultura española. Este galardón, al que optaban 29 candidaturas de 14 nacionalidades distintas, es el segundo en fallarse de los ocho premios que anualmente concede la Fundación Princesa de Asturias, que este año cumplen su XXXIX edición.

El edificio de los Jerónimos ha albergado hasta hace muy pocas fechas la exposición Museo del Prado, 1819-2019. Un lugar de memoria, que dividida en ocho secciones mostraba la relación de la institución madrileña y la política patrimonial, el Prado y los artistas, así como con sus colecciones. En total, 168 obras (134 de las colecciones del museo y 34 préstamos nacionales o internacionales).

Algunos de los proyectos que tiene previstos el Museo dirigido por Miguel Falomir para este 2019 son las exposiciones Fra Angélico y los inicios del Renacimiento en Florencia (a partir del 28 de mayo), Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines (desde el 25 de junio) y El maestro de papel. Cartillas españolas para aprender a dibujar de los siglos XVII y XVIII (desde el próximo 15 de octubre).

El Museo del Prado fue diseñado en 1785 y desde entonces sus ampliaciones han sido constantes. La idea inicial partió de Juan de Villanueva, que recibió del conde de Floridablanca el encargo de construir un Museo de Historia Natural y Academia de Ciencias conectado al Jardín Botánico y que habría de situarse en uno de los mejores enclaves de la capital del Reino, el Paseo del Prado.

La reforma de Rafael Moneo supuso conectar el edificio central, el de Villanueva y el claustro de los Jerónimos mediante una pieza subterránea de la que sólo emerge un jardín de bojes y un prisma de ladrillo rojo. Se terminó en 2007.

Ahora queda pendiente que se lleve a cabo el proyecto, que ganaron tras un concurso internacional, Norman Foster y Carlos Rubio con el Salón de Reinos como objetivo. El coste previsto es de 40 millones de euros y con él la pinacoteca ganará 2.500 metros cuadrados. Así, el Museo del Prado sigue reinventándose.

Las meninas de Velázquez, El jardín de las delicias de El Bosco, El fusilamiento del 3 de mayo o La maja desnuda de Goya, El caballero de la mano en el pecho de El Greco, Carlos V en la batalla de Mühlberg de Tiziano, El tránsito de la Virgen, de Mantegna, el Autorretrato de Durero, el Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga de Gisbert, y Las tres gracias de Rubens son sólo algunas de las joyas de la pinacoteca.

"El Prado es uno de los lugares donde puedes comprender qué es Europa Occidental, es uno de los mayores argumentos de Europa. Está absolutamente claro", afirma precisamente hoy en EL MUNDO el británico Neil MacGregor, ex director de la National Gallery y del British Museum. "Es imposible caminar por el Prado y no sentir que eres parte de una tradición que está muy por encima de una nación, y no creo que en general usemos nuestras colecciones públicas de ese modo. Los museos son lugares donde puedes ver en un momento cómo son nuestras sociedades, y esa experiencia nos permite recordar que nuestras historias son complicadas, y que no existe la cultura nacional, no existe, que toda cultura es intercambio, amplitud de miras y compartir, y que Velázquez no puede explicarse sin Tiziano o Rubens", sentencia MacGregor.

El Museo del Prado se inauguró el 19 de noviembre de 1819 como Real Museo de Pinturas y Esculturas para albergar obras procedentes de las colecciones reales, que habían comenzado a tomar forma en el siglo XVI con Carlos I y que fueron enriquecidas por los monarcas que lo sucedieron.

La pinacoteca tiene una colección de cerca de 8.000 pinturas, de las que 1.700 están expuestas en el Edificio de Villanueva y más de 3.200 se distribuyen entre 225 instituciones culturales de toda España. Por sus salas pasan anualmente cerca de tres millones de visitantes.


elmundo.es


j.luis [ Sábado, 04 Mayo 2019, 08:18 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
MUTUA MADRID OPEN 2019



El Madrid Open alzo el telón en el Prado: "Es impresionante"

El Mutua Madrid Open eligió para su presentación oficial un escenario histórico y espectacular, el Museo del Prado, que este año celebra su bicentenario.



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Ver vídeo de la presentación

El Mutua Madrid Open eligió para su presentación oficial un escenario histórico y espectacular, el Museo del Prado, que este año celebra su bicentenario y recibirá el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. En el claustro de la pinacoteca comparecieron la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, la secretaria de Estado para el Deporte, María José Rienda, el presidente de la Mutua Madrileña, Ignacio Garralda, el nuevo director del torneo, Feliciano López, y los dos mejores tenistas españoles en activo, Rafa Nadal y Garbiñe Muguruza. Todos tuvieron muy presente la figura de Manolo Santana, ahora presidente de honor del Madrid Open.

"Espero dar la talla en mi primer discurso oficial como director del Mutua Madrid Open", se arrancó Feliciano. "Es muy especial para mí dirigir este torneo y te doy las gracias, Manolo (Santana), por la ayuda que me has dado. Mucha suerte para Garbiñe, que tiene muchas ganas de jugar aquí, y Rafa, que todo el mundo espera que vuelva a ganar. Son nuestros mejores tenistas y espero que se sientan madrileños, como proponemos en nuestra campaña. Gracias a Madrid y al impresionante Museo del Prado que nos ha cedido sus instalaciones incomparables para esta presentación".

"No sabía que tenía que hablar, pero felicito a Feliciano por su nuevo cargo y doy las gracias a Manolo por su apoyo y por ser un pionero", dijo Nadal, que agradeció también "a los organizadores del torneo por apostar por España y por Madrid". "El apoyo que he recibido en Madrid siempre es difícil de comparar con otros lugares", continúo, antes de contar que tiene "pendiente una nueva visita para ver el Prado, que es impresionante".

"Nunca había estado en el Prado y tengo también esa visita pendiente, aunque hemos hecho una express que ha estado muy bien. Tengo muchas ganas de jugar bien aquí, como ha hecho siempre Nadal. Es el único gran torneo que tenemos en España de mujeres y espero hacerlo mejor que en anteriores ediciones", dijo Muguruza, que debutará contra la croata Petra Martic.


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Nadal y Muguruza presentan el #MMOPEN 2019 en el Museo del Prado

Garralda aseguró que su compañía no se arrepiente de haber apoyado el Open madrileño: "Fue una magnífica elección apoyar este torneo, su repercusión mediática va in crescendo. Fue muy importante la participación del Ayuntamiento de Madrid. Era nuestro socio y lo ha sido de una manera magnífica. Soy incapaz de decirle que no a Manolo Santana. Espero que me sea muy difícil también negarle nada a Feliciano".

Rienda, encantada con el escenario, lo ensalzó: "Estamos orgullosos, porque es un prestigio presentar este Open en el Prado. Estos eventos deportivos son muy importantes para el Ministerio de Cultura y Deporte con nuestros mejores deportistas compitiendo como embajadores de nuestro país".

Y por último intervino Carmena: "Me gusta este acto, porque es espontáneo y sencillo. Te ha salido muy bien el discurso, Feliciano. Madrid está feliz de tener este Open de tenis. Madrid quiere al deporte, lo valora y lo incita cuando ve a los grandes deportistas como vosotros. Hacéis más feliz a los madrileños. Madrid cada vez tiene más importancia y el Open ha sido fundamental en eso. Aquí somos todos madrileños. Bienvenidos todos y adelante con el torneo".


as.com / AGENCIAS


j.luis [ Jueves, 16 Mayo 2019, 16:42 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Recetas para comerse el Museo del Prado

El restaurante del Palace crea un menú inspirado en seis grandes obras de la pinacoteca, desde el Bosco a Sorolla, con el que se suma a la celebración de su bicentenario



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'El triunfo de Baco', de Velázquez. MUSEO DEL PRADO

"Es como comerse un trocito de la Malvarrosa". El director del Museo del Prado, Miguel Falomir, hace este comentario ante el Carpaccio de gamba blanca con algas que recrea el óleo Chicos en la playa (1909), de Joaquín Sorolla, con la autoridad que le confiere haber nacido en Valencia. El plato es una de las seis creaciones que el chef José Luque, del restaurante La Rotonda en el hotel Palace, presentó este jueves para rendir su particular homenaje al Prado en el bicentenario de creación. "Es un regalo de cumpleaños para nuestros vecinos", asegura el cocinero.

Este peculiar regalo recorre cinco siglos a través de algunas de las grandes obras maestras del museo: desde el Tríptico del jardín de las delicias (1490-1500), una de las tablas más conocidas de El Bosco cuya parte central aparece convertida en postre, El jardín del chef, hasta el citado lienzo de Sorolla. "Curiosamente, Chicos en la playa es una de las pinturas que más prestamos para exposiciones temporales. Actualmente está en Londres [hasta el 7 de julio en una monográfica que la National Gallery le dedica al pintor valenciano]; mientras que El jardín de las delicias no ha salido nunca ni lo hará", aclara Falomir.

El postre de Luque es una composición bastante literal ya que los arándanos, frambuesas y moras que tientan a los personajes del Bosco aparecen aquí mezclados con pétalos sobre un lecho de cacao como una colorista tentación, al igual que los presentó el pintor. "Me parece bellísimo, es lo más parecido al festival de Woodstock pero sin alucinógenos", bromea Falomir haciendo referencia a la mítica cita musical estadounidense.

El Palace, que en 2012 cumplió un siglo, se ha sumado a la celebración de sus vecinos con el menú Cocinando el Prado que permanecerá en la carta de La Rotonda hasta, al menos, el 9 de junio, tanto para almuerzos como cenas por 48 euros (bebidas no incluidas) y cuenta con la opción de maridarlo con vinos de la Bodega González Byass. "El recorrido comienza con uno de los grandes iconos del Prado: El triunfo de Baco (1628-1629), de Velázquez, una alegoría al vino que José Luque convierte en una refrescante sangría de vino tinto con su fruta en gelatina", comenta Elena Sopeña, la historiadora del arte encargada de asesorar al chef sobre la conexión entre las obras y los platos.

Después del sugerente carpacho de gamba blanca, el chef propone Lubina desnuda al pilpil sobre cama de patata, tubérculo con el que evoca el canapé sobre el que se recuesta La maja desnuda (1795-1800), de Goya. La blancura lechosa de la desnudez de la modelo tiene su eco en el lomo del pescado rematado con una cabellera roja. "Sin duda las dos majas, la vestida y la desnuda, son nuestras grandes estrellas y reciben muchas peticiones para muestras en todo el mundo. Salen, pero como los reyes, siempre viajan por separado", apunta el responsable del Prado.

El menú, de seis platos, incluye también una musaka inspirada en la gorguera del retrato El caballero de la mano en el pecho (1578-1580), de El Greco. "Es un guiño al lugar del nacimiento de El Greco y por ello Luque ha creado un hojaldre ligero, pintado de blanco como en el retrato, en el que presenta una musaka elaborada con ouzo, el licor griego", comenta Elisa Sopeña.

Y antes de llegar al Jardín de las delicias, el prepostre está dedicado a las texturas que recrea Zurbarán en Agnus Dei (1635-1640), el lienzo que más veces ha prestado el Prado se convierte en el plato en un algodón de azúcar espolvoreado con cacao. Seguro que al sobrio maestro de Fuente de Cantos le gustaría la idea.


elpais.com


j.luis [ Jueves, 16 Mayo 2019, 16:51 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado en la mesa

Con motivo del bicentenario del Museo del Prado, el hotel Palace y su chef José Luque se suman a las celebraciones mediante una iniciativa gastronómica inspirada en algunas de sus más emblemáticas obras



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'La maja desnuda', de Goya. (1795-1800) Museo del Prado


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Lubina desnuda al pipil sobre cama de patata, el tercer plato del menú Cocinando el Prado.


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'Agnus Dei', de Zurbarán (1635-1640). Museo del Prado


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Algodón de azúcar con cacao, el prepostre del menú de Luque.


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'Tríptico del jardín de las delicias', de El Bosco (1490-1500). Museo del Prado


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'El jardín del chef', la colorista interpretación de José Luque de la famosa obra de El Bosco.


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'Chicos en la playa', de Sorolla (1909) Museo del Prado


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Carpaccio de gamba blanca con algas y cítricos de Valencia.


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'El caballero de la mano en el pecho', de El Greco (1578-1580). Museo del Prado


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Gola de musaka y jugo de ouzo, inspirada en la gorguera del Greco.


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'Los borrachos' o 'El triunfo de Baco', de Velázquez (1628-1629) Museo del Prado


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Sangría de frutas de temporada, una de las creaciones del chef José Luque.


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j.luis [ Martes, 21 Mayo 2019, 10:01 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado diseña un plan para evacuar los tesoros de su colección

El museo atiende a un requerimiento de Cultura de 2011 y pone en marcha un protocolo para poner a salvo las obras en caso de incendio, robo o ataque terrorista



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Visitantes en una sala del Museo del Prado el pasado viernes. / Carlos Rosillo

Cuatro días antes de que ardiera Notre Dame el 15 de abril, el Museo del Prado contrató a la única especialista en prevención de riesgos en patrimonio que se había presentado al concurso público para redactar el Plan de protección de las colecciones. Estrella Sanz Domínguez, profesora de restauración en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid y experta en gestión de riesgos y planes de emergencia, tiene ahora 22 meses por delante para identificar los riesgos, tales como incendios, ataques terroristas o robos, que podrían amenazar las obras.

En este tiempo redactará un plan de “evacuación masivo” de las piezas, que implicará “el estudio pormenorizado de itinerarios y cálculo de superficies y recursos necesarios para el almacenamiento provisional y la evacuación”. También establecerá el orden y la jerarquía de las obras que primero deben salvarse. Así lo indica en la memoria que justifica la inversión de 55.600 euros para la redacción.

Entre las tareas que la contratista debe asumir se detalla la creación de equipos internos de emergencia (desde vigilantes a restauradores), que deben encargarse de tesoros como Las meninas o El jardín de las delicias en momentos críticos. Para que la evacuación masiva del Prado llegue a buen puerto, el museo le pide la creación de 250 fichas de las obras prioritarias a salvar. En ellas se incluirán los datos esenciales para ejecutar la evacuación, con información sobre la dificultad del traslado y la vulnerabilidad de la obra. Además, se indicará la persona que debe ordenar la evacuación y el destino de la pieza. Hay obras que no pueden ser evacuadas, por lo que se estudiarán medidas de protección “in situ”.

Se trata del primer paso de una de las operaciones más sensibles y delicadas que afronta la institución. Como indica en la memoria de la licitación Karina Marotta, coordinadora de conservación del Prado, este contrato tiene dos objetivos: “Ejecutar los trabajos pendientes en zonas no estudiadas hasta el momento y avanzar en fases progresivamente más complejas en las zonas ya analizadas”.

El museo ha preferido no aclarar qué trabajos están pendientes, ni cuáles deben profundizar. Marotta y Sanz explicaron a este periódico el pasado jueves que el museo tiene plan de emergencias, pero “es algo en lo que siempre se está trabajando”. Sin embargo, no aclararon si existe un plan de evacuación, a pesar de que en la memoria de la licitación se pide la redacción de uno.

En 2017, sostiene Marotta, se elaboraron, por primera vez, listados jerarquizados para evacuar las obras. “Los listados son confidenciales”, aseguran. La directriz de confidencialidad es una indicación del Ministerio de Cultura, a través del grupo de trabajo para la implantación de los planes de salvaguarda de bienes en instituciones culturales, constituido el pasado noviembre. “Esa confidencialidad se debe a motivos de seguridad, para evitar que la identificación de ciertos bienes los señale como objetivo prioritario de vandalismo y terrorismo”, justifican desde Cultura. El propio Prado reparte, a la entrada, una guía con las principales joyas de la colección a visitar.

La protección de las colecciones de los museos públicos no fue un asunto de Estado hasta el terremoto de Lorca, en 2011. A partir de ese momento, el Ministerio de Cultura dio la orden a todas las unidades de ponerse al día y desde entonces el Prado ha elaborado un manual básico de intervención en situaciones de emergencia. Sin embargo, solo existía un plan de evacuación detallado para las exposiciones temporales (por demanda de los prestadores), mientras que la colección permanente estaba pendiente de un plan de evacuación masiva propio.

Por eso han contratado los servicios de Estrella Sanz, porque “el museo no dispone de técnicos con la especialización suficiente como para afrontar el trabajo de redacción del Plan”, indica Karina Marotta en la “memoria justificativa”. Sanz se coordinará con varios departamentos para “la consecución de un documento”.

Tras la redacción de este plan, tocará adquirir los recursos no disponibles. De hecho, el museo pone énfasis en que Sanz detalle "con especial atención" el material necesario para la protección. Desde el museo también alegan confidencialidad para detallar en qué consiste el nuevo plan de evacuación, que actualizará el abocetado de los últimos años. “Un plan de prevención debe ser un documento vivo y mejorado. Por ejemplo, tendremos que especificar cuál es el protocolo en caso de emergencia con los servicios de emergencias del Ayuntamiento”, apunta Marotta.


De los sacos terreros a una aplicación informática

En agosto de 1936, Francisco Javier Sánchez Cantón, entonces subdirector del Prado, cerró el museo y dio al conserje un listado de las 250 obras que deberían ser retiradas de forma prioritaria. Movieron miles de cuadros a las plantas bajas para evitar daños en caso de bombardeos de la aviación franquista, que finalmente se produjeron en noviembre. Se los llevaron a la rotonda de Goya, que ofrecía más protección. Las pinturas se cubrieron con chapas de fiero-cemento y sacos terreros.

En coordinación con la Junta Delegada del Tesoro Artístico del Gobierno republicano, el Prado organizó 22 expediciones entre noviembre de 1936 y febrero de 1938 a Valencia para trasladar 391 pinturas, 181 dibujos y el Tesoro del delfín. La evolución de la guerra, con el retroceso republicano, hizo que estas obras se trasladasen más tarde a Figueras y, finalmente, a la sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra (Suiza), donde permanecieron hasta el final del conflicto en 1939.


elpais.com


j.luis [ Martes, 21 Mayo 2019, 10:07 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado que camina hacia el futuro

El museo, que ha cambiado más en el siglo XXI que en los 181 años anteriores de su historia, apuntala su revolución tecnológica por dentro, con los últimos modelos en herramientas de restauración, y por fuera, con nuevas aplicaciones para ofrecer al visitante una experiencia personalizada y vídeos en directo para mostrar las obras del museo a su medio millón de seguidores en Instagram



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Javier Sainz de los Terreros, técnico de gestión de comunicación digital del Museo del Prado, durante la realización de uno de los directos de Instagram que el museo cuelga en esta red social de lunes a viernes. / Inma Flores

Son las 9.50 de la mañana, una notificación de Instagram llega al teléfono: “@museodelprado ha iniciado un vídeo en directo. ¡Míralo antes de que termine!”. El Museo del Prado tiene unos 479.000 seguidores en esta red social, así que la pinacoteca es susceptible de meterse en todos esos móviles solo con que sus dueños toquen la pantalla. En un segundo uno está entre sus muros y disfrutando de una visita guiada gratuita. Sin importar el lugar del mundo en el que se esté, la única diferencia será que quizá en esa parte del globo no faltarán 10 minutos para las 10 de la mañana.

Una voz familiar saluda a todos los que desde el primer momento le empiezan a enviar parabienes a la manera de Instagram, es decir, con forma de corazón, de caritas sonrientes... Ni el museo ha podido resistirse a estos nuevos lenguajes y ha creado un emoticono para celebrar sus dos siglos: basta teclear #Prado200 en Twitter (el hashtag del bicentenario) para que inmediatamente detrás salga una de las manos más famosas de la historia del arte: la de El caballero con la mano en el pecho, pintado por El Greco hacia 1580. Un motivo del siglo XVI utilizado en una red social del siglo XXI, ¿quién lo hubiera predicho?

No hay que irse tan lejos. El perfil del Prado data de 2008 y tampoco se podía adivinar el giro que ha dado en poco más de 10 años. Ha pasado de ser una cuenta anquilosada que no publicaba más información que la que ya se podía encontrar en su web, a ser dinámica, proactiva y a interactuar con sus seguidores. De ahí, que el pasado abril consiguiera el Premio Webby del público en la categoría de redes sociales –para The New York Times estos galardones son el mayor reconocimiento en Internet– por unirse a la iniciativa #10YearChallenge con retratos de diferentes personajes históricos que cuelgan en sus paredes. Mostraban, por ejemplo, cómo la pequeña infanta Margarita que retrata Velázquez en 1656 pasa a ser la triste adolescente de negro riguroso, por la muerte de su padre Felipe IV, que pinta Martínez del Mazo una década después.

Si se hiciera un #10YearChallenge de diferentes publicaciones en redes sociales del museo, el cambio sería al contrario que el de la infanta: la sobriedad se ha convertido en sonrisa. Esto responde al “dar cariño” al que alude de manera natural durante la charla que mantiene con EL PAÍS Javier Sainz de los Terreros, técnico de gestión de comunicación digital y la voz familiar para los muchos que, desde el verano de 2017, siguen los directos de Instagram del Prado. Es una forma sencilla de explicar las intenciones del museo para el futuro y en la que coinciden departamentos como el de Educación y Seguridad y Atención al visitante. Hasta Restauración, que a priori es un área que trabaja más cercana a las obras que al público, piensa en los espectadores. “Trabajamos para establecer la conexión del artista con ellos, para que la imagen que quiso ofrecer llegue sin interferencias”, explica Lucía Martínez Valverde, restauradora de pintura del museo.
Nadie aventura el futuro, se construye cada día


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Recreación de la recepción, la cafetería y el acceso al museo de la futura ampliación del Salón del Reinos. Cedida por el Museo del Prado

La vida de la pinacoteca ha cambiado más en lo transcurrido del siglo XXI que en los 181 años anteriores. Durante el siglo XIX y hasta pasada la mitad del XX las variaciones eran lentas, pero a partir del último cuarto del siglo pasado y, sobre todo, en este, la velocidad de las relecturas de la colección, la ampliación del arquitecto Rafael Moneo en 2007 y la que está por llevarse a cabo del Salón de Reinos, el aumento de público (el número de visitas se ha incrementado en un millón en la última década, hasta alcanzar un total de tres millones en 2018), el cambio de concepto de público –en singular– a públicos cada vez más plurales, el avance de la tecnología… llevan a que ninguno de los trabajadores con los que ha hablado este periódico se atrevan a aventurar el futuro. Lo construyen cada día.

Ridley Scott en 1982, con Blade Runner, dibujó un 2019 que dista mucho del verdadero, y Marty McFly en Regreso al futuro II se movía por 2015 con un aeropatín y sí, los monopatines y patinetes están en boga pero siguen necesitando ruedas. Scott deja caer una lágrima por la mejilla de Sean Young y ahí, al apelar a las emociones, coincide con el Prado. Virginia Garde, coordinadora general de desarrollo de públicos y seguridad, trabaja para que el visitante encuentre un vínculo emocional con la pinacoteca: “Cuando eso se logra es cuando el museo se convierte en importante para alguien y quiere volver”. La tarea es ardua.

Algunos días de la pasada Semana Santa, el Prado recibió unas 15.000 visitas. Esto da una idea de la diversidad de las personas que pasean por sus salas y galerías. La mayoría de ellas entran allí por primera vez y es muy posible que no regresen pronto, más de la mitad proceden del extranjero. Las intenciones y objetivos de este público son muy diferentes de los de los madrileños o a quien siente el museo como algo cercano, como suyo, quien tiene ese vínculo emocional al que ser refería Garde. Ella, como el resto de los trabajadores, busca el equilibrio para que el Prado, que por su condición de institución pública es de todos, sea también para todos. Algo a lo que Miguel Falomir, el director, alude con frecuencia. Sin ir muy lejos, el 30 de abril, tras saber que habían sido galardonados con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades dijo que era “un regalo para todos los españoles” y que querían conseguir que “cada vez más gente sintiera el Prado como suyo”.


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Placas de radiografías de distintos cuadros, en uno de los negatoscopios del búnker del Prado. / Inma Flores

Para que estas buenas intenciones pasen a ser realidades ya están trabajando en lo que denominan Puerta Digital, un conglomerado de aplicaciones que ofrecerá lo que el visitante necesite para conseguir una experiencia grata. Cada uno la suya, la que busque. Habrá quien quiera recorrer las obras icónicas, y, también, a quien le apetezca disfrutar de esas salas a las que solo llega el que se pierde y contemplar las pinturas más desconocidas en soledad. Para esto, el museo cuenta con su experiencia, los datos recopilados durante años y la información que quiera proporcionar el visitante, recabar datos cualitativos y cuantitativos, sin denostar estos últimos. No se puede olvidar que cada entrada es dinero. En 2018, percibió en torno a 19,2 millones de euros por la venta de estas. Esta iniciativa todavía está en una primera fase. Noelia Ibáñez, jefa del servicio de Análisis y Estadística, espera que en un plazo de cinco años ya esté asentado y la Puerta Digital sea una experiencia que vaya más allá de comprar una entrada a través de la web.

El ojo de los restauradores

Este proyecto de innovación tecnológica es un claro ejemplo de otra idea que sobrevuela el museo: tecnología, sí, pero no per se. La tecnología, al servicio del visitante y no al contrario. Hace hincapié en eso Martínez Valverde, que a las preguntas sobre los últimos avances en el campo de la restauración se señala el ojo y muestra un escalpelo y un isopo (palito con la punta de algodón). Explica que la mirada experimentada de los restauradores del taller del Prado y los instrumentos “de toda la vida” son sus materiales de trabajo y, sobre todo, el compartir los conocimientos, las decisiones consensuadas por el departamento. Muestra preocupación por el futuro de los materiales que están acostumbrados a utilizar: “La legislación europea va a cambiar nuestra metodología. Usamos disolventes cada vez más limitados por su toxicidad, dentro de poco no los podremos comprar. Nuestros pinceles son de pelo de marta cibelina y esto tampoco podremos hacerlo”. Encontrarán la manera.


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Javier Sainz de los Terreros, técnico de gestión de comunicación digital del Prado, durante uno de los directos de Instagram.

Aunque la mirada y la mano de un restaurador no las pueda sustituir una máquina, estas llegan a lugares donde no alcanza el ojo, al dibujo subyacente, por ejemplo (el que realiza el artista pero luego queda tapado por las capas pictóricas). Así, en el sótano del museo se encuentra el búnker (una sala protegida con las paredes emplomadas) y, allí, la máquina de radiografías y de reflectografía infrarroja (último modelo), regalada por los Amigos Americanos del Museo. “Una ventaja, así no tuvimos que esperar el lento procedimiento de los cauces habituales de petición de este tipo de material”, comenta Ana González Mozo, técnico superior del Área de Restauración. La falta de agilidad de la burocracia de la Administración General del Estado y los presupuestos constreñidos siguen siendo una asignatura pendiente.

González Mozo explica que durante mucho tiempo han usado maquinaria diseñada para la industria y la medicina que adaptaban para las piezas del museo. “Ahora, después de toda la experiencia acumulada, conocemos los límites que tienen los dispositivos y estamos en el punto de desarrollar equipos que cubran las necesidades que todavía tenemos” ¿Cuáles son esas necesidades? “La más urgente: desarrollar sensores que no den respuesta a materiales que hoy no detectamos”. ¿Por ejemplo? “Si el dibujo subyacente está realizado en blanco o en negro, no hay problema porque la reflectografía lo muestra. Pero si es de color ocre, o tierra, o rojizo, como la sanguina, no lo detecta y sabemos que tiene que estar ahí pero no lo podemos ver. Ocurre lo mismo con algunas tintas”.

Las dos expertas del área de restauración aluden constantemente al trabajo en colaboración con otras instituciones: la National Gallery de Londres, el Louvre, distintos museos italianos, universidades como la Sorbona de París. Ese también es su futuro: el conocimiento y el intercambio con otros especialistas. En definitiva, la formación.


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Máquina de rayos infrarrojos para realizar relectografías./ Inma Flores

Y si de formación se trata, no se puede obviar el departamento de Educación. Ellos son los que más tiempo dedican a los visitantes del futuro (pero no solo a ellos). Esos pequeños que apenas levantan un metro del suelo y que ya recorren el museo, esos que con la esperanza de vida en constante aumento —en España es de 80,9 años de media— visitarán el museo a finales de este siglo o, incluso, a principios del XXII.

Ana Moreno, la coordinadora general de Educación, tiene clarísimo que su trabajo siempre es hacia el futuro: “Sembramos y para recoger necesitamos tiempo. Entre compañeros decimos que en educación los tiempos son geológicos. Nuestra labor se verá en dos generaciones”. Están en constante cambio y observación del contexto social. “Detectar lo que ocurre fuera del museo para meterlo dentro, que la institución no esté alejada de la realidad del visitante. Ir construyendo el futuro”, añade. “Implicar a los públicos, que sepan que el museo está dispuesto al diálogo, ya no es él quien impone el conocimiento único, el que da una única lectura”. Los 200 años de vida que cumplirá en noviembre han hecho a esta pinacoteca un ser más sabio porque escucha. Se podría versionar el refrán popular y decir que el Prado sabe más por viejo que por museo, ya que ahora los museos no imponen su saber.

De los años venideros habla Marina Chinchilla, directora adjunta de Administración, que destaca los planes de actuación en los que han trabajado desde 2002. Van por el quinto, que termina en 2020, pero esto no significa que pongan un punto y aparte. Hay una continuidad, “ya estamos con el siguiente, que será el que abarque de 2021 a 2025”. En este periodo el proyecto estrella es la ampliación del Salón de Reinos (esto ya está siendo una revolución para la que está trabajando todo el centro. Afecta a las tres patas del museo: la colección, el edificio y el público).

Una vez que empiecen las obras serán 30 meses más el plazo para equipar museográficamente las nuevas salas. Chinchilla no se atreve a dar una fecha de finalización, para no ajustarse demasiado dice: “Entre 2023 y 2024”. Este nuevo espacio solucionará uno de los problemas que tiene el Prado del siglo XXI: que la entrada a la tienda y a la cafetería no sea independiente al acceso al museo y haya que pasar por taquilla. Otros, de los que Sainz de lo Terreros estará muy enterado porque algunas quejas se exponen en las redes sociales, son la falta de un buen wifi abierto en las salas y galerías. Esto dificulta que los posibles cómplices de la pinacoteca, con interés por compartir algún aspecto durante su visita, la difundan y así hacer que el Prado se expanda por diversísimas vías. Por ahora, y sin previsión de que varíe la política, tampoco se pueden publicar fotos. Está prohibido hacerlas.

Hay tiempo para que todo cambie, los museos han de ser inmortales y si hubiera que apostar, es más seguro hacerlo a que los velázquez, goyas, tizianos, rubens, grecos, boscos... van a estar ahí esperando a los visitantes del siglo XXII para contarles historias e historia que a que el ser humano llegue a Marte. Hagan juego.


Rut de las Heras Bretín / elpais.com


j.luis [ Jueves, 30 Mayo 2019, 16:14 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
‘El País Semanal’ se traslada al Prado

La publicación celebra en el museo la presentación de un número especial dedicado a la pinacoteca en su bicentenario



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La alcaldesa en funciones de Madrid, Manuela Carmena, saluda al director del Museo del Prado, Miguel Falomir, a su llegada a la presentación de 'El País Semanal'.


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De izquierda a derecha, el director del Museo del Prado, Miguel Falomir; la directora de EL PAÍS, Soledad Gallego-Díaz; la subdirectora del diario, Montserrat Domínguez, y el presidente de Santillana, EL PAÍS y PRISA Radio, Manuel Polanco.


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La subdirectora de EL PAÍS y responsable de 'El País Semanal', Montserrat Domínguez, conduce el acto de presentación del número especial.


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El director del museo, Miguel Falomir, agradece la implicación de 'El País Semanal' en las celebraciones de su bicentario.


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De izquierda a derecha: Víctor Manuel, Ana Belén, Soledad Gallego-Díaz, Manuela Carmena, José Guirao, Miguel Falomir y Manuel Polanco.


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Uno de los vídeos que se estrenó en el evento, el del diseñador Lorenzo Caprile, que busca en el Prado una 'influencer' de la moda del siglo XVI.


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El ministro de Cultura, José Guirao, ensalza la labor del Museo del Prado, lugar donde se produce "el milagro" del conocimiento mutuo entre un visitante y la obra de arte.


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El artista Rino Stefano Tagliaferro presenta su vídeo 'Belleza y locura en El Prado', en el que anima una treintena de obras de la pinacoteca.


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De izquierda a derecha, Javier Salas, Rino Stefano Tagliafierro, Ter, José Manuel Ballester, Alberto Corazón, Lluís Pasqual, Miguel Falomir, Almudena Grandes, José Guirao, Manuela Carmena, Soledad Gallego-Díaz, Manuel Polanco, Ana Belén, Félix de Azúa, Lorenzo Caprile, Montserrat Domínguez, Rosa Montero, Marina Chinchilla.


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El pianista James Rhodes charla con el periodista de EL PAÍS Jesús Ruiz Mantilla y el director de Comunicación de PRISA Noticias, Pedro Zuazua.



Fotos: ÁLVARO GARCÍA / ELPAIS.COM


j.luis [ Jueves, 30 Mayo 2019, 16:37 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Las joyas del Prado cobran vida

Rino Stefano Tagliafierro insufla vida y movimiento a una treintena de obras del museo en una creación en vídeo producida por 'El País Semanal', uno de los contenidos del despliegue especial con motivo del bicentenario de la pinacoteca, que se publica este domingo



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El Prado un viaje de 200 años, Ver vídeo


j.luis [ Domingo, 02 Junio 2019, 17:56 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
EL PAIS SEMANAL DEDICA UN ESPECIAL AL MUSEO DEL PRADO



El Prado... Un viaje de 200 años


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Este es un homenaje heterodoxo al bicentenario del Museo del Prado desde la literatura, la creación artística, la arquitectura, el teatro, la política, la moda, el humorismo y el universo youtuber.


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Los solitarios del Prado. Ver enlace Diez personajes reflexionan ante su obra de arte favorita, a solas y por la noche.


j.luis [ Domingo, 02 Junio 2019, 18:00 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado de Miquel Barceló



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Sábado, nueve de la mañana. Un museo desierto. Dos siluetas solitarias recorren galerías, pasillos, salas, pinturas. Contemplan y hablan. Miquel Barceló y su amigo Jean-Marie del Moral, el fotógrafo que ha inmortalizado desde los primeros ochenta la carrera del artista, recorren el Prado: “Su Prado”.

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j.luis [ Domingo, 02 Junio 2019, 18:04 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Juan José Millás: ‘Perdido en la multitud’



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La misión encomendada al escritor era bien sencilla: “Vete al Prado un día cualquiera y piérdete en la multitud”. También complicadísima: “Establece una topografía del lugar y una sociología del visitante”. El resultado de aquel deambular, de aquel contemplar y de aquel pensar es este texto.

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j.luis [ Domingo, 02 Junio 2019, 18:05 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
¿DONDE ESTÁ LA GENTE?



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j.luis [ Domingo, 02 Junio 2019, 18:08 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Caprile desviste a la infanta favorita de Felipe II



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El modista graba una masterclass sobre el vestuario de la obra ‘La infanta Isabel Clara Eugenia y Magdalena Ruiz’, de Alonso Sánchez Coello

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j.luis [ Domingo, 02 Junio 2019, 18:11 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
MASAS Y MUSEOS


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Félix de Azúa cuenta cómo hace 30 años los museos eran un reducto para intelectuales. Hoy son un objeto de deseo para millones de personas. ¿Morirán de éxito?

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j.luis [ Domingo, 02 Junio 2019, 18:14 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
INFIERNOS Y DELICIAS



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La visita de Jim Morrison con resaca al Prado. Un relato de ficción del escritor Jesús Ferrero.

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j.luis [ Domingo, 02 Junio 2019, 18:20 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
EN LAS TRIPAS DEL MUSEO



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Siempre se conoció como “el Prado oculto” al conjunto de obras no expuestas que duermen en los depósitos del edificio Villanueva. Pero hay otro museo escondido.


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Kilómetros de conductos, pasadizos, cables, pasarelas, escalinatas, calderas…, un paisaje entre la ciencia-ficción y la arqueología desde donde se controlan la seguridad y el mantenimiento del museo.

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j.luis [ Domingo, 23 Junio 2019, 12:54 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Pintores sin fronteras

El Museo del Prado presenta 72 obras de artistas holandeses y españoles para, lejos del tradicional nacionalismo historiográfico, subrayar lo que tienen en común los grandes maestros del Barroco



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Una experta del Museo del Prado y otra del Rijksmuseum de Ámsterdam revisan el cuadro de Rembrandt 'Los síndicos' esta semana en la pinacoteca madrileña. / Gorka Lejarcegi

¿Cuáles han sido los grandes logros de los Países Bajos? En 1886, en plena efervescencia de los nacionalismos, el escritor neerlandés Conrad Busken Huet escribió una historia cultural de Holanda en tres tomos para tratar de responder a esa pregunta. Su respuesta se redujo, finalmente, a dos cosas, una isla indonesia y un cuadro: Java y Los síndicos, es decir, el imperio colonial y la pintura de Rembrandt. Desde el próximo martes, ese cuadro podrá verse en el Museo del Prado dentro de la exposición Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines. El lienzo, cuyo título completo es Los oficiales del gremio de pañeros de Áms­terdam, retrata a los encargados de controlar la calidad de las cotizadísimas telas fabricadas en la ciudad, generalmente de colores azul y negro.


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Velázquez. El bufón el Primo. 1644. Óleo sobre lienzo, 106,5 x 82,5 cm. Museo del Prado.

El martes pasado, la brigada de montadores del Prado se encargó de sacarlo de la caja roja de madera que lo había traído en un camión desde el Rijksmuseum y de colgarlo en el destino que tendrá hasta el próximo 29 de septiembre. La operación, que culminó cuando los focos iluminaron a los seis sorprendidos protagonistas de la escena, se prolongó durante tres horas, en las que hubo tiempo para colgar un vermeer, un velázquez y otros dos rembrandts; entre ellos, su famoso autorretrato vestido como san Pablo y la efigie de su hijo Tito con hábito de franciscano. Antes de que siete operarios colocaran el cuadro en una ceremonia salpicada con jerga de quirófano y prosa de carpintería, dos expertas del museo madrileño y una del holandés repasaron con sendas linternas los 191,5 × 279 centímetros de una tela que su autor firmó ostentosamente en el ángulo superior derecho en 1662. Tenía 53 años, le quedaban 7 de vida y había conseguido a duras penas sobreponerse a la bancarrota.


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Rembrandt. Judit en el banquete de Holofernes (antes Artemisa). 1634. Óleo sobre lienzo, 143 x 154,7 cm. Museo del prado.


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Pieter Steenwijck. Emblema de la Muerte. 1635 - 1640. Óleo sobre tabla, 36 x 46 cm. Museo del Prado.

Hijo de un molinero de Leiden y nacido en 1609, Rembrandt van ­Rijn había vivido lo suficiente para ver cómo en 1648 la Corona española reconocía la independencia de los Países Bajos tras una guerra de 80 años y asedios míticos como los de Breda o Maastricht. Aunque las relaciones que siguieron a la paz de Westfalia estuvieron marcadas en el siglo XVII por el pragmatismo habitual en los grandes comerciantes, la liberación de las Provincias Unidas fue utilizada por el nacionalismo del XIX para señalar el momento fundacional de la república liderada por Guillermo de Orange.


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Werner van den Valckert. Retrato de Goldsmith, probablemente Bartholomeus Jansz van Assendelft. Óleo sobre tabla, 66 x 49,5 cm. 1617. Ámsterdam, Rijksmuseum Amsterdam


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Mujer bañándose en un arroyo. Rembrandt Harmenzoon van Rijn. Óleo sobre tabla, 61,8 x 47 cm. 1654. Londres, The National Gallery

El propósito era subrayar lo que ­diferenciaba a Holanda del resto de Europa en general y de España en par­ticular. Y el arte era un terreno perfecto para ser usado como supuesto reflejo de caracteres colectivos asociados al clima, la religión o la lengua. Nacían las naciones y, de su mano, las escuelas nacionales de pintura. Para ello había que obviar, por supuesto, la buena reputación de los holandeses en Castilla, las relaciones comerciales de Cádiz con Ámsterdam, los dos embajadores de los Países Bajos que vivían en Madrid, los trabajos de Murillo para clientes neerlandeses afincados en Sevilla o los encargos del conde de Peñaranda a Gerard ter Borch. Por no hablar de la labor en la corte de los Austria de un pintor de Utrecht como Antonio Moro, la alegoría de la fe romana pintada por Vermeer o la cantidad de católicos que seguían viviendo en Holanda tras una guerra de independencia que se vendió parcialmente como guerra de religión: dos de los síndicos del cuadro de Rembrandt lo eran; entre ellos, el más anciano, ­Jacob van Loon, sentado el primero por la izquierda.


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Murillo. Nicolás Omazur. 1672. Óleo sobre lienzo, 83 x 73 cm. Museo del Prado.

La propaganda hispana empleó parecidos reflejos nacionalistas para satisfacción de escritores viajeros y buscadores de exotismo y de color local. Pese a que, por un tiempo, la obra de El Greco llegó a repartirse en el Museo del Prado entre las salas de pintura española y las de pintura italiana, el artista de Creta formado en Venecia fue, contra cualquier evidencia, convertido durante décadas en representante de todo lo que no era: castellano y místico.


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Demócrito. Hendrick ter Brugghen. Óleo sobre lienzo, 85,7 x 70 cm. 1628. Ámsterdam, Rijksmuseum Amsterdam

Hace tiempo que la historiografía matizó la teoría de las escuelas nacionales, pero esta sigue pesando mucho en el imaginario popular. Y en la mera organización de las colecciones. “Nos resistimos a admitir para el Barroco el internacionalismo que admitimos, por ejemplo, para las vanguardias”, dice Alejandro Vergara, jefe de conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Prado, mientras pasea por la exposición de la que es comisario. “Por supuesto que no niego que las naciones existan, incluso concedo que puede ser emocionante ver un cuadro con la bandera al hombro, pero el arte no responde a las fronteras a pesar de que la pintura se haya usado políticamente para confeccionar relatos que inciden en nuestras vidas. Las estampas y los tratados circu­laban de norte a sur y de este a oeste. Tampoco niego que existan las diferencias, solo digo que se han exagerado. Existía una cultura pictórica paneuropea. Contra lo que se ha afirmado con frecuencia, ni Velázquez, ni Vermeer, ni Rembrandt, ni otros pintores de la época expresaron en sus cuadros la esencia de sus naciones. Ni lo español, ni lo holandés, ni la raza. Expresaron su propio talento y unos ideales estéticos que compartían con una comunidad supranacional de artistas”.


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Los borrachos, o El triunfo de Baco. Diego Velázquez h.1638. Museo del Prado.


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Johannes Vermeer. Vista de casas en Delft, conocida como The Little Street (la callejuela). Óleo sobre lienzo, 54,3 x 44 cm., c. 1658. Ámsterdam, Rijksmuseum Amsterdam

Por eso —“contra prejuicios muy arraigados en nuestra educación”—ha montado una muestra que incide en las afinidades y no en las diferencias. Por eso la ha abierto con una sección dedicada a la moda del siglo XVII tal y como aparece en los cuadros del momento. El color negro —popularizado como señal de buen gusto desde la corte española, que lo tomó de los duques de Borgoña— fue adoptado con fervor en Holanda hasta el punto de convertirse en un reto para los mejores retratistas, siempre obsesionados por los matices. Por eso, en fin, se detiene en las versiones de Demócrito que pintaron con dos años de diferencia (1628 y 1630) Hendrick ter Bruggen y José de Ribera. Ambos asimilaron en Italia la lección realista de Caravaggio y la exportaron a sus respectivos países. Del primero aprendieron Rembrandt y Vermeer; del segundo, Velázquez y Zurbarán.


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José de Ribera. Arquímedes. Hacia 1630. Óleo sobre lienzo, 118 x 94 cm. Museo del Prado.


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Antonio de Pereda. San Jerónimo. 1643. Óleo sobre lienzo, 104,3 x 84 cm. Museo del Prado.

Vergara, no obstante, advierte de que hablar de pintura “realista” en el caso de esos autores tiene algo de abuso terminológico. “Realismo es, de nuevo, un término del XIX”, explica. “En el XVII se hablaba de estilo natural o de la naturaleza. Aunque valga para entendernos”. En España y Holanda se seguía pintando a la manera realista cuando en Italia —el gran referente para cualquier comparación cuando se trataba de arte— Caravaggio ya había pasado de moda y tanto allí como en Francia se imponía el clasicismo, Poussin y Guido Reni. Los que hoy nos parecen los barrocos más modernos —Velázquez, Rembrandt— siguieron en su día un camino anacrónico según la ortodoxia del gusto dominante, que empezaba a encumbrar por toda Europa las batallas y escenas de caza de alguien como Philips Wouwerman, cuya pálida pervivencia en la memoria popular lo dice casi todo.


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Juan van der Hamen y León. Bodegón con alcachofas, flores y recipientes de vidrio. 1627. Óleo sobre lienzo, 81 x 110 cm. Museo del Prado.


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Matthias Stom. La incredulidad de Santo Tomás. 1641 - 1649. Óleo sobre lienzo, 125 x 99 cm. Museo del Prado.

Pese a defender con firmeza el argumento de la afinidad, Alejandro Vergara expresa dos reparos. Uno tiene que ver con la tendencia a considerar que un pintor es bueno porque nos resulta actual: “¿Y si el valor de una obra fuese justamente no que se acerca a nosotros, sino que nos lleva lejos?”. Alguien que ha pagado cara la factura del presentismo de la cultura actual es su estimado Rubens. El pintor de Amberes —del que el Prado atesora 90 obras— no está presente en la muestra por motivos obvios —los protagonistas son los Países Bajos del norte, no los del sur; la actual Holanda, no la actual Bélgica—, pero además el maestro flamenco del color y la carne siempre supuso un problema estético para sus vecinos septentrionales. “La historiografía tradicional insistía en que ellos eran más sobrios que nadie, pero solo hay que mirar sin prejuicios estos bodegones para apreciar lo mucho que tienen en común”, afirma el comisario, señalando las tres paredes de las que cuelgan piezas de Zurbarán, Saenredam o Pieter Steenwijck.


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Francisco de Zurbarán. Bodegón con cacharros. Hacia 1650. Óleo sobre lienzo, 46 x 84 cm. Museo del Prado.


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Felipe Ramírez. Bodegón con cardo, francolín, uvas y lirios. 1628. Óleo sobre lienzo, 71 x 92 cm. Museo del Prado.

El otro reparo de Vergara es un aviso contra sí mismo. “Esta exposición tiene un relato, claro, pero eso no debe entorpecer la visión de la pintura como pintura. Aquí hay cuadros maravillosos, obras maestras de la historia del arte. No son ilustraciones de ninguna idea”, insiste mientras —entre las 72 obras de la muestra— señala “prodigios” como la textura de un cuello de lechuguilla en un greco, la mezcla de distancia y hondura de los síndicos sorprendidos por el espectador mientras trabajan —“recuerda a Las meninas”—, el turbante del san Pablo de Rembrandt —volúmenes y trazos irreproducibles en una foto—; la asimetría de La callejuela, de Vermeer; el autorretrato de Carel Fabritius —­popularizado por la novela de Donna Tartt El jilguero­—, el Job de Jan Lievens —“equiparable a Rembrandt en su primera época”— ­­o el torrente de óleo sobre el que parece sentarse el Marte de Velázquez: “De eso va esto. Como decían los expresionistas abstractos, se trata de que la pintura sea más interesante fuera que dentro del tubo. La conmoción que produce la experiencia real de mirar un cuadro es algo irrepetible que no puede sustituirse por el efecto que producen exposiciones inmersivas con música o con 3D, sobre Van Gogh o sobre Pink Floyd. Por supuesto que estas también son interesantes, pero es algo que no debería perderse”.


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Rembrandt Harmenzoon van Rijn. Autorretrato como Apóstol San Pablo. Óleo sobre lienzo, 91 x 77 cm. 1661. Ámsterdam, Rijksmuseum Amsterdam.


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'Vista del jardín de la Villa Medici, Roma', de Velázquez, y 'Vistas de casas en Delft (La callejuela)', de Vermeer, este viernes en el Museo del Prado. / Uly Martín

Entre obras que darían para una Champions League de la pintura europea, hasta septiembre podrán contemplarse en Madrid 2 de los 36 vermeers que se conservan en todo el mundo. También seis rembrandts, el doble de los que habitualmente pueden verse en España, que solo cuenta con uno en la colección Thyssen, otro en la colección Abelló —recién comprado— y la Judit en el banquete de Holofernes que Carlos III compró para las colecciones reales. Hoy se exhibe en el Prado y cuelga en la exposición.


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El Greco. Caballero anciano. 1587 - 1600. Óleo sobre lienzo, 46 x 43 cm. Museo del Prado.

Al contrario que algunos historiadores —entretenidos hace 100 años en buscar esencias patrias y hechos diferenciales—, fueron los pintores mismos los que supieron apreciar cuánto tenían en común los maestros de España y Holanda más allá de que sus clientes fuesen muy distintos y los primeros pintaran grandes cuadros de altar para las iglesias mientras los segundos se volcaban en escenas domésticas de pequeño formato para casas burguesas. Si el estadounidense John Singer Sargent aconsejaba a sus colegas en viaje por Europa que estudiasen a Frans ­Hals en Ámsterdam y a Diego Velázquez en Madrid, Gustave Courbet y Édouard Manet expresaron inclinaciones parecidas a las de Goya, que solo reconocía tres maestros: Velázquez, Rembrandt y la naturaleza.


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Eugenio Cajés. La Virgen con el Niño y ángeles. 1618. Óleo sobre lienzo, 160 x 135 cm. Museo del Prado.


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‘Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines’. Comisario: Alejandro Vergara. Museo del Prado. Madrid. Desde el 25 de junio hasta el 29 de septiembre... ver más imágenes



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j.luis [ Domingo, 23 Junio 2019, 15:23 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Museo del Prado no quiere ser el Louvre

La pinacoteca limita la asistencia a las exposiciones estrella del bicentenario para evitar la masificación. “Son muestras de tesis, no concebidas para acumular visitas”, dice su director



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Visitantes en la sala de 'Las meninas' del Museo del Prado. En vídeo, promo de la exposición 'Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines'. ÁLVARO GARCÍA / VÍDEO: MUSEO DEL PRADO

El Museo del Prado no quiere morir de éxito ni que sus visitantes se apiñen por decenas ante La Anunciación, de Fra Angelico, o alguna otra de sus obras maestras. En esta ocasión, el Louvre, el museo más visitado del mundo (10,2 millones en 2018, un 25% más que el año anterior), no será la referencia. Lejos de la intención de los gestores del Prado está emular esa imagen de La Gioconda rodeada de personas apretujadas luchando para ver quién acerca más su teléfono al pequeño cuadro para conseguir un selfi.

Para evitarlo el museo ha tomado una serie de medidas a fin de garantizar que los visitantes tengan un recorrido de calidad ahora que coinciden en el calendario las dos exposiciones estrella del bicentenario: Fra Angelico (hasta el 15 de septiembre) y Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines (del 25 de junio al 29 de septiembre). Se ha limitado la entrada máxima de personas a 70 cada 15 minutos, frente a las 85 habituales, y se han suprimido las visitas en grupo. Esta decisión, en opinión de los gestores del museo, contribuirá a evitar una pésima experiencia del público, como ocurrió en ocasiones durante la exposición dedicada a El Bosco, la más vista de su historia, con casi 600.000 asistentes.

Ya antes de la apertura de las dos extraordinarias exposiciones que coincidirán a lo largo del verano, el Museo del Prado (3,6 millones de visitantes en 2018, 2,9 en su sede central, el resto en exposiciones fuera) viene notando el efecto del bicentenario. En las primeras 24 semanas de este año lo han visitado 1.321.339 personas, frente a 1.246.194 en idéntico periodo del pasado año, lo que significa un 6% más.

Al cumplirse un año desde su llegada a la dirección del museo, Miguel Falomir aseguró en una entrevista a este periódico que estábamos asistiendo al final de un modelo de museo. “Ahora las exposiciones son peores de lo que eran en los ochenta o en los noventa. Las temporales están llegando a su fin porque es difícil hacer aportaciones nuevas de investigación y porque los museos son cada vez más reacios a prestar obra. El modelo está en caída libre. Lo importante tiene que ser la colección permanente”.

Falomir, investigador y experto en pintura italiana y francesa (hasta 1700), precisa que en aquella ocasión se refería a las exposiciones proyectadas exclusivamente para hacer taquilla. “No es el caso de las dos grandes de este verano”, continúa Falomir. “Con Fra Angelico se parte de la idea de mostrar al público la restauración de La Anunciación. Con Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines se trata de demostrar que entre la escuela holandesa y la española había muchas más aproximaciones de lo que quiso contar la propaganda oficial. Ambas son exposiciones de tesis, que se alejan de las concebidas para la acumulación de visitas”.

Han sido los expertos de la institución quienes han fijado el número de 70 personas cada cuarto de hora. El Prado cuenta con un sistema de reserva y venta por Internet a través de su centro de atención al visitante, donde se puede consultar la disponibilidad horaria para los pases temporales. Este hecho facilita la gestión de público, con el objetivo de anticipar problemas que pudieran derivar del éxito de una exposición. Unas medidas de atención similares se pusieron en marcha en 2009, a propósito de la muestra dedicada a Joaquín Sorolla.

El Thyssen también reduce

La preocupación de evitar recorridos incómodos es compartida por otros museos. Sin ir más lejos, en el Museo Thyssen, cuya exposición del verano está dedicada a Balenciaga y la pintura española, la reducción de visitantes es mayor que la del Prado, porque así lo exige la contemplación tranquila de las agrupaciones de obras distribuidas en diferentes ambientes. La entrada se ha reducido a 55 personas cada 15 minutos, mientras que en Balthus, su anterior exposición de relumbrón, fue de 85 visitantes cada cuarto de hora. Puede que la recaudación por entradas sea inferior respecto al modelo de torno abierto para todos, pero en ambos museos tienen muy claro que conseguir la máxima calidad de la visita es prioritario.
El Museo del Prado no quiere ser el Louvre

Las grandes exposiciones temporales en los museos forman parte inseparable de la modernidad. Las masivas empezaron en 1972, con Los tesoros de Tutankamón, primero en Londres y luego en Estados Unidos, con un millón de visitantes solo en el Metropolitan de Nueva York.


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El modelo no ha parado de crecer, pero el caso del desbordamiento del Louvre se ha producido en circunstancias excepcionales. Los atentados terroristas en París, en noviembre de 2015, se tradujeron en un brutal descenso del turismo en la capital francesa a lo largo de 2016. Los responsables políticos buscaron fórmulas para reavivar la presencia de extranjeros y en ese contexto se inscribe el rodaje del vídeo Apeshit, de la cantante Beyoncé. Una iniciativa que atrajo a públicos de todo el mundo en tal cantidad que ahora el problema consiste precisamente en rebajar la afluencia.

Sin embargo, las visitas masivas son también una importante fuente de ingresos en los museos. Un portavoz del Prado explica que estos días están preparando los datos de cierre de 2018 para que los apruebe el Patronato, convocado para el 30 de julio. De momento puede adelantar un crecimiento en torno al 7% de los ingresos de venta por entradas a lo largo de 2018. Es presumible un incremento en la facturación de la tienda, fruto de la mayor afluencia de visitantes al igual que aumentarán los ingresos por patrocinio y cesión y alquiler de espacios para eventos, todo ello originado por la notoriedad que está consiguiendo el Prado gracias a su bicentenario y el espaldarazo que ha supuesto el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Lo que no se sabe es cuándo se podrá elegir un nuevo presidente del Patronato en sustitución de José Pedro Pérez Llorca, fallecido el 6 de marzo. Para ello habrá que esperar también a que haya nuevo Gobierno en España.


elpais.com


j.luis [ Martes, 25 Junio 2019, 17:36 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
España y Holanda: dos países separados por la guerra y unidos por el arte

Diego Velázquez, Johannes Vermeer y Rembrandt son los artistas que formarán parte del nuevo proyecto del Museo del Prado.



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La rendición de Breda (1634). Diego Velázquez Museo del Prado

Una de las mayores crisis de la Monarquía Hispánica fue la Guerra de los Ochenta Años. La división entre los Países Bajos y el rey Carlos V, que se acentuaría con Felipe II posteriormente, era cada vez mayor. El calvinismo había triunfado en Flandes y el monarca español, firme garante de la vertiente católica, no podía tolerar la libertad de culto bajo su imperio.

La firma de la Paz de Westfalia en 1648 fue un paso importante para la finalización de la contienda. La República de las Provincias Unidas fue reconocida como estado independiente y conservó muchos de los territorios que había conquistado durante los últimos compases de la guerra, a la vez que España quedaba debilitada ante los demás estados europeos.

Cuatro siglos han pasado desde el conflicto flamenco y el Museo del Prado, en el marco de la celebración de su bicentenario, presenta “Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines”. La exposición, disponible desde el 25 de junio hasta el 29 de septiembre de 2019, exhibe un ambicioso proyecto —con el patrocinio de la Fundación AXA y la colaboración especial del Rijksmuseum de Ámsterdam— sobre la pintura holandesa y española de finales del siglo XVI y del siglo XVII.


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'La ronda de noche'. Rembrandt - Rijksmuseum

“La unidad de la pintura de Occidente es uno de los grandes hechos que hacen manifiesta la unidad de la cultura europea”, escribió una vez Ortega y Gasset. En este caso, pese a las diferencias que puedan tener las obras mitológicas de Velázquez, los retratos de Rembrandt o la forma de trazar la luz de Vermeer, lo cierto es que los tres pintores barrocos tienen mucho en común.


La unidad de la pintura de Occidente es uno de los grandes hechos que hacen manifiesta la unidad de la cultura europea

Según el comunicado del Prado, los estudios nacionalistas del siglo XIX y principios del XX "concedieron gran importancia a lo que cada nación tenía de diferente, y se extendió la idea de que esas diferencias se manifestaban en el arte". De esta manera, afirman que dicho punto de vista "minimiza los rasgos comunes que comparten los artistas europeos".

El historiador de arte Miguel Ángel Cajigal, divulgador cultural y miembro del Consejo Internacional de Museos —organización encargada de la promoción y preservación del patrimonio cultural—, comenta a EL ESPAÑOL que la gran desemejanza entre Rembrandt y Velázquez es que el español pintó para el rey. En cuanto a Vermeer matiza que fue un artista poco reconocido en su época y que pintó durante muy poco tiempo, puesto que murió a los 43 años de edad.

"No obstante, tienen muchos elementos parecidos", declara Cajigal, quien destaca que los tres artistas pertenecen a la misma época y a un barroco similar. España y Países Bajos, separadas por una guerra, tuvieron un arte común. Los tres pintores se inquietan por representar la realidad. Además, en palabras del historiador, "Rembrandt y Velázquez son los mejores retratistas del barroco". Es por ello que la huella que han dejado en sus respectivos países es tan importante. Mientras que el Museo del Prado se centra en Las Meninas, el Rijksmuseum lo hace en La ronda de noche de Rembrandt.


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A la izquierda, 'Las Mininas de Velázquez' (Velázquez) y a la derecha, 'Alegoría de la pintura' (Vermeer)

Por su parte, existe cierto parecido entre la Alegoría de la pintura de Johannes Vermeer y Las Meninas de Diego Velázquez. En ambos cuadros, donde predominan las sombras y la profundidad, aparecen los dos autores —el español mirando al público y el holandés dándole la espalda—. "Plasmándose en el cuadro están defendiendo su profesión", considera Cajigal. Esa idea de autoafirmarse en los lienzos que pintaron también está presente en Rembrandt y en sus incontables autorretratos.

Así, el Prado ha hecho una recopilación de sus obras con la intención de hacer reflexionar al visitante de los rasgos que unen a los países que una vez estuvieron enfrentados por la guerra: "Los artistas cuyas obras se muestran en esta exposición no expresan en ellas la esencia de sus naciones, sino que dan voz a ideas y planteamientos que compartían con una comunidad supranacional de creadores".


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A la izquierda, 'Vista del jardín de la Villa Medici en Roma' (Velázquez) y a la derecha, 'Vista de casas en Delft' (Vermeer). Museo del Prado

Hasta 72 obras componen una de las exposiciones más ambiciosas del museo español. De Rembrandt (1606-1669), la muestra incluye seis óleos. Entre ellos, Autorretrato como apóstol San Pablo, Retrato de hombre viejo o Judit en el banquete de Holofernes, mientras que de Vermeer (1632-1675), son dos, El geógrafo y Vista de casas en Delft. Contrapuesta a esta última, cuelga Vista del jardín de la Villa de Médici en Roma, de Velázquez.


elespanol.com


j.luis [ Sábado, 06 Julio 2019, 10:02 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado acoge a los grandes museos del mundo para reflexionar sobre su futuro

Los directores de las grandes pinacotecas internacionales, como el Museo D'Orsay o el Met de Nueva York, reflexionan sobre algunos de los desafíos a los que se enfrentan, como la masificación.



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Visitantes admiran 'Las Meninas' de Diego Velázquez en el Museo del Prado EL MUNDO

Los museos evolucionan, se adaptan a su tiempo, a los nuevos públicos y las nuevas tecnologías. Para reflexionar en torno a estos cambios, la Universidad Complutense y la Fundación Amigos del Prado organizan el encuentro Presente y futuro de los museos mundiales, un seminario que ha acogido desde el 2 hasta el 4 de julio a los directores de las principales pinacotecas internacionales para reflexionar sobre los principales retos en la actualidad y en el futuro de estos recintos culturales.

Una de las principales preocupaciones que se discuten a nivel mundial es el acercamiento del arte a las nuevas generaciones que están más vinculadas con la tecnología y cómo hacer de ésta una de herramienta aliada de los museos. En el último día de conferencias, Laurence des Cars, la directora del Museo D'Orsay y del Museo de la Orangerie, ha mencionado que para ella "las nuevas generaciones son menos capaces de entender la iconografía en sus versiones originales". Por ello, "es necesario que los museos se abran a realizar proyectos alternativos que complementen las pinturas originales".

En los últimos años, el Museo D'Orsay y el Museo de la Orangerie han vinculado su colección pictórica con la ópera, la danza, y la realidad virtual para presentar desde otra perspectiva sus obras "El objetivo es darle a los visitantes una experiencia única", dice Des Cars, que vincula este factor con el que los visitantes quieran regresar a las pinacotecas. Estos dos museos parisinos han acumulado en el último año más de 4.000.000 de visitas y registraron un aumento de público del 18% en el primer trimestre del año.

Laurence des Cars hizo hincapié en que el dinero también predispone el futuro de un museo. Al menos en las pinacotecas que preside desde 2017 se destina sólo el 16% de lo recaudado en taquilla a la compra de pinturas, es decir 4.500.000 de euros al año. "Es una cantidad que no nos sirve ni para comprar un cuadro original. Con lo que nos hemos ayudado es con la donación de los mecenas", mencionó la directora. En especial recordó a los empresarios Spenour y Marlene Hays, que donaron en 2016 200 obras que ahora se pueden apreciar dentro de la colección permanente del museo.

La masificación de visitantes en los museos

Miguel Falomir director del Prado subrayó en la inauguración de estas jornadas que "en los últimos 20 o 30 años se han producido extraordinarios cambios. Los museos nunca han sido tan importantes como ahora. Nunca se han abierto tantos ni han tenido tanta proyección mediática o impacto en la economía. Los museos son las nuevas catedrales".

En su conferencia, Desafíos para un museo singular, Falomir mencionó que "uno de los grandes retos del Prado es trasladar su gran reputación, ya que es una de las instituciones españolas con mayor prestigio, a una mayor afluencia de dinero". Además, hizo énfasis en un tema trascendente para los museos en los últimos años: la masificación. Al respecto, el director del Prado ha mencionado que "todavía no está en niveles de saturación" como los del parisino Museo del Louvre, si bien ha alertado que el problema "tiene difícil solución" en el futuro.

"El Prado no es el Louvre y todavía no estamos en ese momento, pero sí compartimos esa transformación de los museos en destino turístico para las masas. Es un problema del que se me escapan las soluciones", ha reconocido el director del Prado.


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El museo ha recibido un 8% más de visitantes durante los primeros seis meses del año en comparación con el primer semestre de 2018. En este periodo, el Prado ha recibido 1.616.624 visitantes. "Este año, el del bicentenario, se superarán ampliamente los tres millones de visitantes".

A Falomir le siguió Max Hollein, director del Metropolitan Museum of Art, de Nueva York, que disertó sobre el papel de un museo enciclopédico, con la presencia de tantas culturas, en un mundo globalizado. El Met nació en 1870, "gracias al impulso de varios filántropos amantes del arte, entre ellos, el multimillonario J.P. Morgan". Hoy tiene siete millones de visitantes anuales y en la próxima década, señaló Hollein, "va a cambiar las narrativas de la cuarta parte de su espacio". Hollein resaltó que "ya no valen los relatos lineales". También abogó por participar en los debates contemporáneos, como el que se desató sobre la conveniencia o no de mantener en las salas las polémicas obras de Balthus o si se debe apoyar con iniciativas los monumentos dañados por el ISIS.

Para Hollein es necesario que el arte ayude a contextualizar nuestras vidas y que se hagan paralelismos entre el pasado y el presente, algo que ejemplificó comparando una armadura de Enrique VIII, que era un artículo propagandístico, con una imagen de George W. Bush vestido de piloto de las fuerzas armadas.


elmundo.es


j.luis [ Viernes, 12 Julio 2019, 09:29 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Javier Solana, nuevo presidente del Patronato del Museo del Prado

El exministro socialista de Cultura sucede al fallecido José Pedro Pérez-Llorca



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Javier Solana, el pasado diciembre, en Madrid. Andrea Comas

El Real Patronato del Museo del Prado ya tiene nuevo presidente, y el elegido, votado unánimemente por este órgano colegiado, ha sido Javier Solana (Madrid, 1946). Como adelantó EL PAÍS el pasado martes se esperaba que el político socialista ocupase este estratégico puesto, vacante desde el pasado marzo tras la muerte de José Pedro Pérez Llorca. En los últimos meses, las elecciones y la demora en la formación de un Gobierno generaron cierta incertidumbre sobre cuándo se produciría la elección y la votación del nuevo presidente que, según está establecido, debe ser un vocal nato propuesto por el patronato.

Flanqueado por el ministro de Cultura, José Guirao, y el director del Museo, Miguel Falomir, compareció Solana ante la prensa esta mañana en el Casón del Buen Retiro tras la votación. “Estoy entusiasmado”, declaró y quiso subrayar la fuerte relación que le une a la pinacoteca madrileña desde hace casi cuatro décadas cuando ocupó la cartera de Cultura en el primer Gobierno socialista de Felipe González. Entre las acciones que emprendió en aquellos años Solana recordó dos apuestas en las que perseveró a pesar de la polémica que en su día suscitaron: por un lado, el intrincado litigio en Reino Unido para recuperar el cuadro de Goya La marquesa de Santa Cruz, que hoy forma parte de la colección del Prado; y por otro, la limpieza y restauración del cuadro de Las Meninas de Velázquez, encargada en 1984 a John Brealey, el director del gabinete de restauración del Museo Metropolitan de Nueva York. Aquella decisión se topó con duras críticas por parte de los técnicos españoles y sin embargo resultó un éxito y abrió un canal de comunicación e intercambio entre el museo español y el estadounidense. Años después Solana recordaba que antes de mostrar al público el resultado final de la restauración quiso mostrar Las Meninas a dos personas que habían conocido el cuadro antes de la Guerra Civil, el poeta Rafael Alberti y el dramaturgo Antonio Buero Vallejo: “Al verlos salir después de la visita supe que habíamos acertado”.

Solana es el décimo presidente del Patronato desde que este órgano, creado originalmente en 1912, fuese reconstituido en 1980, y según destacó el ministro Guirao reúne “todas las condiciones para presidirlo”. Político, físico y diplomático, tras su paso por el Ministerio de Cultura (1982-1988) y la Portavocía del Gobierno, ocupó la cartera de Educación y Ciencia (1988-1992) y finalmente de Asuntos Exteriores (1992-1995). Fue secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), durante cuatro años y Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE hasta 2009. Ha recibido entre otras distinciones el Premio Carlomagno y el Toisón de Oro.

A su regreso a Madrid en 2010 Solana fue invitado a unirse al Real Patronato del Prado, el único del que forma parte a pesar de haber jugado un papel fundamental en la gestación tanto del Museo Thyssen como del Museo Reina Sofía. Sus contactos internacionales y su visión del papel que la cultura debe tener en la sociedad fueron también mencionados en la intervención tras la votación. Él quiso hablar del futuro del Prado: “Lo que queda por hacer es lo más importante. Hay un mapa trazado y, además de concluir lo que estaba planeado para el bicentenario que se celebra este año, queda la ampliación un proyecto importante y complejo que esperamos poder llevar a cabo según el calendario establecido”.

Sobre las cuentas y el reto económico que plantea la expansión, Guirao explicó que a pesar de que “nunca es fácil buscar donantes y patrocinios el Prado lo logra gracias al lugar que ocupa en el imaginario y su prestigio”. Solana destacó que el museo ha logrado gracias a la venta de entradas y a los patrocinios cubrir la mayor parte de sus gastos. Su asignación por parte del Estado no ha sufrido modificaciones, puesto que no se han logrado aprobar unos nuevos Presupuestos Generales. Las cifras que el patronato presentó también ayer desglosaban que en 2018 hubo un superávit de 1,77 millones de euros. Además, se alcanzaron los 2,8 millones de visitantes, la cifra más alta de la última década excluyendo el 2016 año de la exposición blockbuster dedicada a El Bosco.

Tras el posado de foto de familia ante las puertas del Casón, los miembros del Real Patronato mostraban su satisfacción con la elección de Javier Solana. La vicepresidenta del órgano Amelia Valcárcel afirmaba Solana sin duda haría un gran trabajo y que era el mejor presidente posible, y el arquitecto Rafael Moneo también expresaba su convicción de que el nuevo presidente está a la altura de los retos que aguardan al museo.

elpais.com


j.luis [ Martes, 16 Julio 2019, 12:41 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Un legado para agradecer la bienvenida de España

Un empresario alemán dona 11 pinturas al Museo del Prado para corresponder a la acogida de un país al que llegó en 1962 con 1.000 pesetas en el bolsillo



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Visitantes ayer ante la obra 'Bayaderas indias' (1924), de Eduardo Chicharro, en el Prado. Paco Campos - EFE

La España de comienzos de los sesenta, en plena dictadura franquista, tenía muy pocos alicientes para quienes ansiaban vivir en libertad. Pero más allá de los Pirineos había jóvenes para los que la situación interna del país supuso un despertar de sus sueños aventureros. Algo así debió de sentir Hans Rudolf Gerstenmaier (Hamburgo, 84 años), quien un buen día de 1962 decidió dejar su confortable vida en Alemania como ingeniero eléctrico para viajar a España haciendo autoestop con solo 1.000 pesetas en el bolsillo.

Este lunes, Gerstenmaier, en silla de ruedas, recordaba que quería conocer otra gente, otra lengua y otra vida. No trajo una libreta llena de contactos, aunque rápidamente empezó a representar a diferentes firmas alemanas de recambios de automóviles y con sus primeras 5.000 pesetas adquirió el primer paisaje de una extensa colección de arte, que desde ese momento no dejó de crecer. Gerstenmaier no recuerda el autor y declina precisar cuántas obras acumula. Prefiere hablar de “un porrón”.

En agradecimiento a aquella acogida, y en lo que él califica como “uno de los días más felices” de su vida, 11 de sus pinturas fechadas entre los últimos años del siglo XIX y comienzos del XX han pasado a formar parte de la colección del Museo del Prado gracias a una donación formalizada este lunes por la mañana en la sala 60 del edificio Villanueva de la pinacoteca. Se incorporan firmas de pintores de la categoría de Darío de Regoyos, Juan de Echeverría, Hermen Anglada-Camarasa, Eduardo Chicharro, Ignacio Zuloaga y Joaquín Mir. Además, se enriquecen los fondos de Joaquín Sorolla, Aureliano de Beruete y Agustín de Riancho.

La donación se expondrá de manera conjunta hasta el 12 de enero de 2020 y después las obras se integrarán en sus correspondientes salas dentro de la colección permanente. Antes del acto institucional con los responsables del museo, Gernstenmaier habló con un grupo de periodistas sobre su llegada a España hace ya casi medio siglo. Tanto en Alemania como en España le advirtieron de la locura del viaje. "Me decían: ‘Chaval, si hay oportunidades de trabajo, esas están en Alemania, no en España’. Pero yo había dejado mi trabajo porque buscaba otras cosas que sabía que podía encontrar aquí. Estuve primero en Barcelona y luego me vine para Madrid. Con solo dos personas, en 1964 pude formar una pequeña empresa de recambios que luego se agrandó hasta sumar 150 empleados. La vendí en el año 2000 y desde entonces solo me dedico a mi colección".


Fascinación por el paisaje


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La primera obra —un paisaje— se la compró a uno de los muchos anticuarios que por entonces tenían sus negocios en el entorno del paseo del Prado. Encontró grandes oportunidades para adquirir obras medievales, renacentistas y barrocas y descubrió a los grandes paisajistas españoles del XIX, un género que para él sumaba la belleza con la fascinación por las vistas de una naturaleza que por entonces desconocía. Su residencia de Madrid y su finca de Manzanares el Real se fueron llenando poco a poco de pinturas y esculturas. Rechaza ser del tipo de coleccionista que quiere tener escondidas las obras. “He expuesto parte de ellas en más de 75 ocasiones en museos de todo el mundo y nunca me niego a prestar cuadros para una buena exposición”.

A la pregunta de por qué ha elegido al Museo del Prado para regalar estas obras sin ninguna condición, Gerstenmaier contesta que tenía una responsabilidad con España: “La mía es la historia de un tío que llegó sin nada, pudo crear una empresa importante, formar una gran colección y vivir su vida. España me lo ha dado todo. Para mí es una obligación y un honor el poder hacer este regalo”.


elpais.com / antena3






El empresario alemán Hans Rudolf Gerstenmaier coleccionista de arte dona 11 pinturas al Museo del Prado en agradecimiento de España por su acogida en 1962.


j.luis [ Martes, 16 Julio 2019, 16:50 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Museo Nacional del Prado. Madrid
15/07/2019 - 12/01/2020 Calendario




Donación Hans Rudolf Gerstenmaier

El Museo del Prado enriquece su colección del siglo XIX gracias a la donación de Hans Rudolf Gerstenmaier



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Hans-Rudolf Gerstenmaier durante su intervención en la rueda de prensa en presencia de Miguel Falomir, Director del Museo Nacional del Prado y de Javier Solana, Presidente del Real Patronato del Museo Nacional del Prado. Foto © Museo Nacional del Prado.

Entre las recientes donaciones de pinturas del siglo XIX al Museo del Prado, la de Hans Rudolf Gerstenmaier es singular no solo por su número, once obras, sino también por su concentración en el arte de los últimos años del siglo XIX y principios del XX, uno de los núcleos principales de sus amplias colecciones y la sección final de las del Prado.

Con esta donación, que se expone en la sala 60 del edificio Villanueva hasta el 12 de enero de 2020, se incorporan al Prado pintores como Hermen Anglada-Camarasa, Eduardo Chicharro, Ignacio Zuloaga y Joaquín Mir, que enriquecen el final de las colecciones de pintura española del Museo, donde ya están representados Sorolla y Beruete, sus estrictos contemporáneos.

Tras la aprobación del Real Decreto de 17 de marzo de 1995, se adscribieron al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía las obras de algunos artistas que, pese a ser sus fechas de nacimiento anteriores a la de Picasso –el límite establecido para separar las colecciones–, habían contribuido de forma destacada a los inicios de la modernidad del siglo xx. Como consecuencia de un acuerdo firmado en 2016 entre el Reina Sofía y el Prado, este puede incorporar obras de aquellos artistas que hasta ahora estaban afectados por ese Real Decreto. Esto le permite comenzar a mostrar así, con un verdadero sentido histórico, el final de sus colecciones de pintura española, al convivir las obras de Ignacio Zuloaga, Hermen Anglada-Camarasa o Eduardo Chicharro, entre otros, con las de sus estrictos contemporáneos.

La incorporación de artistas como Darío de Regoyos, Ignacio Zuloaga, Hermen Anglada-Camarasa, Eduardo Chicharro, Joaquín Mir y Juan de Echevarría, contemporáneos de Sorolla y Beruete, gracias a la generosa donación de Hans Rudolf Gerstenmaier (Hamburgo, 1934), empresario establecido en España en 1962 y coleccionista a partir de la década siguiente, supone un enriquecimiento de los fondos más modernos del Museo y la apertura de una nueva vía de ampliación de sus colecciones.


Hans Rudolf Gerstenmaier


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Nacido en Hamburgo (Alemania) el 9 de septiembre de 1934, realizó allí estudios comerciales. Trabajó inicialmente en una oficina que la prestigiosa firma suiza Brown, Boveri & Cie, dedicada a la ingeniería eléctrica y al desarrollo de motores, tenía en Hamburgo. Se trasladó a España en 1962 para emprender negocios comerciales. Representó primero a la conocida firma de camiones MAN, y consiguió después representaciones de casas alemanas de automóviles en el campo de los recambios, con la idea de independizarse al poco tiempo. En efecto, en 1964 fundó la empresa de recambios para coches alemanes Rudolf Gerstenmaier, que pasó a convertirse en sociedad anónima como Gerstenmaier S. A. Llegó a contar con un volumen importante de ventas, con ciento cincuenta empleados y treinta delegaciones en España.

La nueva situación económica de Gerstenmaier favoreció el surgimiento y desarrollo de una incipiente actividad coleccionista, en la que contó decisivamente su descubrimiento del arte español. Frecuentó entonces a anticuarios, entre ellos a Felipe Sánchez de la Fuente, casado con Beatriz Lafora, hija del conocido marchante Juan Lafora Calatayud. En general, le sorprendió la oferta de obras bajomedievales, renacentistas y barrocas que ofrecía el comercio madrileño. Hacia 1970 comenzó a coleccionar pintura española de los siglos XV y XVI y, enseguida, pintura flamenca. Un tercer ámbito de su colección lo constituyó la pintura del siglo XIX, atraído inicialmente por la vivacidad sensorial de la obra de Joaquín Sorolla y la riqueza de la materia de la de Hermen Anglada-Camarasa. En esos años desarrollaron su actividad con creciente intensidad las casas de subastas, entre ellas algunas extranjeras de prestigio, a cuyos remates concurrió. En su residencia de Madrid concentró la pintura más moderna y parte de la antigua, especialmente la flamenca. Buena parte de la escultura y de las artes decorativas las reunió en su residencia de El Boalo (Manzanares el Real, Madrid), en la que integró elementos de arquitectura renacentista. En 2002 vendió su empresa a una multinacional suiza y, retirado de los negocios, se concentró en su actividad coleccionista y en la difusión de su obra a través de numerosas exposiciones en diferentes ciudades españolas, y también del extranjero, como Cascais (Portugal), México y Santiago de Chile. Además de organizar esas muestras, ha colaborado generosamente con préstamos en otras muchas, entre ellas, la monográfica dedicada a Fortuny en el Prado en 2017, para la que prestó una excelente acuarela de tema marroquí del pintor.


La donación - Exposición



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Aureliano de Beruete - Grindelwald. 1907. Óleo sobre lienzo, 56 x 81 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Agustín de Riancho - Paisaje, h. 1890-1900. Óleo sobre lienzo, 77,5 x 127,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Darío de Regoyos - El pino de Béjar. 1900. Óleo sobre lienzo, 55 x 35,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Joaquín Sorolla - Ella J. Seligmann. 1913. Óleo sobre lienzo, 150,5 x 108,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Ignacio Zuloaga - Una manola, h. 1913. Óleo sobre lienzo, 93,5 x 73,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Juan de Echevarría - Mariquiña de Valle-Inclán, h. 1928. Óleo sobre lienzo, 46 x 38 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Hermen Anglada-Camarasa - Interior de un café-concert, h. 1900. Óleo sobre tabla, 21,5 x 27 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Eduardo Chicharro - Bayaderas indias, h. 1924. Óleo sobre lienzo, 149 x 140 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Juan de Echevarría - Familia gitana, Palencia. 1925. Óleo sobre lienzo, 73,5 x 92,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier



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Joaquín Mir - Torre Solà. Montornès, h. 1914-21. Óleo sobre lienzo. 65,5 x 81,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier


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Darío de Regoyos - Alrededores de Bruselas. 1881. Óleo sobre lienzo, 101,2 x 70,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier

Alrededores de Bruselas de Regoyos, cuadro hasta ahora inédito, es uno de los mejores ejemplos de la primera etapa del artista, el más cosmopolita entre los de su generación. De su madurez, en cambio, El pino de Béjar muestra su pleno dominio de los recursos de la pintura impresionista.

Su amigo Ignacio Zuloaga está presente con Una manola, una interpretación de la sensualidad femenina característicamente española sobre un fondo azul de amplias pinceladas claras, trasunto de su conocimiento de la obra del Greco.

El otro gran renovador que tuvo difusión internacional, Hermen Anglada-Camarasa, aparece con una obra del cambio del siglo, Interior de un café-concert, en la que su dominio del colorido se aplica a una personal visión de la luz artificial.

En el ámbito ya postmodernista el mejor paisajista de su generación, Joaquín Mir, está representado con una obra de su periodo en el Mollet, de ejecución franca y directa, Torre Solà. Montornès.

Bayaderas indias, de Eduardo Chicharro, muestra su particular deriva en la década de 1920 hacia el ámbito de una pintura de sugestión exótica y sensual.

Familia gitana, Palencia, de Juan de Echevarría, evidencia la fascinación por estos motivos y por la pintura del postimpresionismo, especialmente de Gauguin, de este artista muy vinculado a la Generación del 98 y a Valle-Inclán, a cuya hija Mariquiña retrató.

Además de este conjunto, el donante ha querido regalar tres obras importantes de otros pintores ya representados en el Prado: Joaquín Sorolla, Aureliano de Beruete y Agustín de Riancho. De este último el Museo solo conservaba un lienzo del último año de su vida, y ahora se añade un paisaje muy anterior y de mayores dimensiones. De Sorolla, el Prado no contaba con ningún retrato de la década final de su pintura. El ahora identificado como de Ella J. Seligmann, esposa de un gran marchante establecido en París, es además uno de los más sobrios y elegantes pintados por el artista, con una visión más sintética que en anteriores trabajos. En cuanto a Beruete, a pesar de que el Prado conserva la mayor colección existente del artista, no tenía ningún ejemplo de sus extraordinarios paisajes alpinos, motivo ausente también en la colección del siglo xix a pesar de la atracción que despertó entre los artistas de aquella centuria.


museodelprado.es


j.luis [ Miércoles, 17 Julio 2019, 11:34 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
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Especial EL PAÍS



España y Países Bajos, una patria común en la pintura

El Prado rompe la división de la pintura por escuelas nacionales con una exposición que las intercala bajo el mismo marco: confrontar las realidades artísticas con los mitos históricos nacionalistas



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'Los síndicos', de Rembrandt dialogan con dos retratos de Velázquez de 1632. / Uly Martín

Vermeer y Rembrandt se miran. Se observan constantemente: en una sala del Kunsthistorisches Museum de Viena cuelga El arte de la pintura, del maestro de Delft, y en la pared de enfrente dos retratos del artífice de La ronda de noche tienen sus ojos puestos en ese interior. Hay que pasar a otro espacio para encontrar a Velázquez: la infanta Margarita no puede cruzar miradas con los holandeses, ella comparte muros con los franceses. Muros que actúan como fronteras que separan escuelas nacionales, divisiones típicas en este museo centroeuropeo, en el del Prado y en otros tantos. Es una de las formas tradicionales de ordenar la historia del arte, que ahora Velázquez, Rembrandt y Vermeer. Miradas afines quiere derribar intercalando escuelas, poniendo la holandesa y la española bajo el mismo marco, huyendo de los nacionalismos. La pintura como lenguaje y patria común.

Ya tuvo esta muestra un simbólico avance hace 16 años, cuando al clausurar la exposición Vermeer y el interior holandés, El arte de la pintura prorrogó su estancia en el Prado unas semanas y estuvo colgada junto a Las meninas, compartiendo sus dos atmósferas que tanto tienen en común.

Ribera, Murillo, Hals, Rembrandt, Zurbarán, Velázquez, Vermeer, El Greco… El G8 de la pintura del siglo XVII reunido en la pinacoteca madrileña hablando de lo que les une y no de lo que les separa. Los tres nombres que se destacan en el título son solo eso, los que “tienen más tirón”, dice el comisario, Alejandro Vergara, que hubiera añadido a El Greco y a Hals, pero, “¿cuántos nombres caben en un título?”. El jefe de conser­vación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte hasta 1700 del Prado señala que hay que atraer al público. A la vez que explica que, “si esto fuese un libro académico, se llamaría Miradas afines. Similitudes entre la pintura española y holandesa del XVII”, desvincula la muestra de la conmemoración del 350º aniversario de la muerte de Rembrandt: “¿Qué es eso de un 350º aniversario? ¿Por qué no el 616º? Es puro turismo industrial”.

La misma idea a miles de kilómetros

Si ha pasado el tiempo desde que en 2003 Vermeer y Velázquez compartieron pared en el Prado –lo que el catedrático de Historia del Arte Contemporáneo Francisco Calvo Serraller denominó “un sueño cumplido”–, también ha pasado desde que Vergara tuvo claro otro dúo de esta pareja de maestros, el germen de Miradas afines: Vista del jardín de la Villa Medici en Roma (hacia 1630) y Vista de casas en Delft (hacia 1658). Fantasea el comisario con los dos artistas creando en la distancia (nunca se conocieron): el mismo tamaño, la misma paleta, la misma idea, una composición parecida, el mismo equilibrio. “Si fuera hoy te los imaginas a los dos en casa con la música al mismo volumen, con sensibilidades parecidas”. Deja poco hueco a estas hipótesis irreales si se le pregunta qué se dirían el uno al otro. Confiesa que le gusta el rock and roll, pero que no le interesa lo que haga Mick Jagger, “a mí lo que me gusta es la música”. Símil que se lleva a la muestra, que es una oda a la pintura barroca, y ahí pone cautela: “Barroco solo es útil como sinónimo del siglo XVII; hay muchos barrocos, es un término equívoco”.

No es el único concepto que puede llevar a confusión. Uno de las secciones en las que está dividida la exposición se llama Ficciones realistas, un oxímoron en el que encajan Aparición de san Pedro, de Zurbarán; Cristo coronado de espinas, de Hendrick ter Brugghen; Menipo, de Velázquez; Autorretrato como apóstol san Pablo, de Rembrandt o Mujer joven junto a una cuna, de Nicolaes Maes. El realismo no es característico únicamente de la pintura de los Países Bajos ni lo es solo de la española. La prueba: en el Museo del Prado hasta el 29 de septiembre.

Antiidealismo, no realismo

Pero, ¿el realismo es real? No, no representa la realidad, plasma escenas veraces, fidedignas, creíbles, cercanas al espectador, pero no tuvieron que ser así. Se baja del olimpo a los dioses, a los filósofos, se les representa como seres coetáneos a los artistas. Demócrito, de Ribera, es un mendigo; El geógrafo, de Vermeer, es un profesional trabajando; Velázquez rodea a su Baco de borrachos de taberna. Vergara apunta que el término “antiidealismo” es más preciso para estas pinturas. En cuanto al afán por atribuir el realismo a españoles o neerlandeses, queda mencionar a Caravaggio: ¿dónde está el italiano entonces? ¿Serían las pinturas de Ribera lo mismo sin su caravaggismo? No. Y tampoco los bodegones, en los que se repite la cantinela: típico género español para unos y holandés para los otros. ¿Acaso El cesto de frutas pintado por Caravaggio en torno a 1596 es holandés o español?

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La muestra evidencia que la pintura europea del XVII tiene unas raíces comunes y estas están en Italia y en Flandes. No existiría la pincelada ni el colorido de El Greco sin los venecianos, pero tampoco sus retratados vestidos de riguroso negro sin los duques de Borgoña –gobernantes de Holanda y familia a la que pertenecía Carlos I y, por ende, Felipe II–. Y si el final de la muestra está dedicada a la materia pictórica, a esos “golpes de pincel groseros”, expresión con la que Jerónimo San José en 1651 se refirió a la manera de pintar de Tiziano, que vinculan el Autorretrato, de Carel Fabritius, con Jerónimo de Cevallos, de El Greco; La mujer bañándose en un arroyo (Rembrandt) con Marte, de Velázquez; los bufones del sevillano, con retratos de Frans Hals. El comienzo es para la moda del momento.

Los hombres de negro

El recibimiento a la exposición lo hacen los típicos españoles vestidos de negro sobrio con solo una licencia: el blanco de los cuellos de golilla. ¿O eran holandeses? Son ambos, fruto de un pasado histórico común que hacia 1568 se empieza a desmoronar por las revueltas de los Países Bajos contra Felipe II. Estas rebeliones dieron lugar a la Guerra de los Ochenta Años, de la que surgieron los Países Bajos. La indumentaria común perdurará como símbolo de rigurosidad y como reacción a lo superfluo durante casi todo el siglo XVII, mucho más tiempo que en otras regiones europeas. Y así hay algo que resulta familiar en Los síndicos (es un hito en la historia del arte que este rembrandt vaya a pasar el verano en Madrid, es una de las 17 obras que ha prestado el Rijksmuseum de Ámsterdam. Después el Prado les prestará 14 piezas para otra muestra).


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Técnicos del Prado revisan el autorretrato de Rembrandt antes de colgarlo. / Gorka Lejarcegi

Quiere el comisario que esta muestra se disfrute de muchas maneras. Una de ellas por el mero placer estético de poder contemplar piezas fundamentales para la historia del arte, “y una de las funciones del arte es llevarte a un lugar mejor”. Otra, pensando en que muchos de los artistas aquí reunidos están muy por encima de sus naciones, representan al lenguaje paneuropeo de la pintura; el fomento de los nacionalismos y de los mitos fundacionales de los Estados fue posterior, en el siglo XIX. Incluso no le importaría que alguien confundiera a Tito, el hijo de Rembrandt, en hábito de monje (1660), con un zurbarán y que tuviera que acercarse a la cartela para percatarse de su error. Aclara Vergara que esta lectura de las escuelas española y holandesa no es un ensayo para la colección permanente, que "claro" que están repensando: “Rembrandt y Ribera están muy bien juntos, pero el Prado solo tiene un rembrandt”. Por ahora, y hasta septiembre, en las salas de exposiciones temporales solo les separarán las calles entre las parejas de cuadros. Una exposición sin fronteras.

elpais.com


j.luis [ Domingo, 08 Septiembre 2019, 12:15 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado se olvida de contratar a los educadores

El museo deja pasar la convocatoria de la contratación del servicio educativo para colegios y particulares que quieran conocer la colección y paraliza el servicio al menos tres meses



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El Museo del Prado ha dejado de atender las funciones educativas que tenía encomendadas para visitantes particulares y grupos escolares por no convocar a tiempo la licitación de la contratación de las trabajadoras y trabajadores que se dedican a estas tareas. El museo lo ha avisado en sus salas de esta manera: “Estamos revisando nuestros programas de mediación”. Sin embargo, tal y como informa la institución a este periódico, están trabajando para que el error que han cometido pueda subsanarse lo antes posible. Reconocen que los tiempos del trámite burocrático pueden retrasarse “hasta tres meses”, aunque pondrán en marcha una alternativa de urgencia. De esta manera, la recta final de la celebración del bicentenario queda huérfana de un capítulo esencial en los objetivos del museo, con más de 5.000 actividades al año.

El “marco legal” determina los objetivos y fines de la institución y entre ellos se fija el fomento y la garantía del acceso al público e “impulsar el conocimiento y difusión de las obras y de la identidad del patrimonio histórico adscrito al museo, favoreciendo el desarrollo de programas de educación y actividades de divulgación cultural”. El entrecomillado corresponde al artículo 3 de la Ley 46/2003 reguladora del Museo Nacional del Prado. El último contrato firmado con la empresa adjudicada por concurso establecía una relación entre enero de 2017 y agosto de 2018 y una prórroga de un año más. Una vez se consumó la última, el museo dejó pasar el tiempo sin entregar los pliegos para una nueva convocatoria del concurso de adjudicación y las trabajadoras de la empresa Magmacultura han ido a la calle. Lo más llamativo es que las trabajadoras despedidas han sido sustituidas por proyecciones de ellas mismas realizando sus antiguas tareas.

Entre las últimas contrataciones figuran el servicio de seguridad y atención al visitante (10,2 millones de euros), los uniformes para el personal (148.000 euros), servicio de limpieza (1,5 millones de euros), el servicio de transporte de las obras de la exposición de Fra Angelico (725.000 euros), pero no el del servicio de educadores. La última vez que se convocó la externalización de este fue con tres meses de antelación a la puesta en marcha, es decir, en octubre de 2016. Entonces Magmacultura logró el contrato por 442.000 euros. Con la falta de contratación han quedado anuladas tanto las actividades culturales (por las que se les abonaba 79.000 euros) y las actividades educativas (363.000 euros). En los próximos meses no habrá ni “itinerarios didácticos”, ni “una obra, un artista”, ni “visitas al Casón del Buen Retiro”, ni “visitas escolares”, ni “servicios de actividades para familias”, ni “servicio infantil y juvenil fuera de calendario escolar”.

La empresa se comprometía a realizar 689 “itinerarios didácticos” de dos horas cada uno, con un educador por actividad, es decir, unas ocho visitas a la semana; 441 “Una obra, un artista”, de dos horas cada una, lo que significa seis visitas a la semana; y 67 “visitas al Casón del Buen Retiro”, de dos horas cada una, que suponen una visita a la semana. En el capítulo de actividades escolares debían hacer 3.679 visitas escolares de dos horas y media cada una, es decir, cerca de 67 visitas a la semana durante 33 semanas que dura el curso escolar; 173 “servicios de actividades para familias”, de tres horas cada una; y 85 actos de “servicio infantil y juvenil fuera del calendario escolar”, de cuatro horas y media cada una.

El equipo estaba formado por una coordinadora, un jefe de equipo y los educadores. “El licitador debe proponer un equipo inicial de al menos 20 educadores, de los cuales cinco son para las actividades culturales y 15 para las actividades educativas”, marca en último contrato. Los educadores deben ser licenciados o grado en Historia del Arte o Bellas Artes o ser maestros, profesor de enseñanza primaria, secundaria o bachillerato. “Mostrar buenas dotes de comunicación, de iniciativa, de adaptación al entorno de trabajo y saber trabajar en grupo”, añade.

El contrato deja claro que “la relación entre las partes firmantes de este contrato no implica vínculo laboral alguno entre el Museo del Prado y el personal de la empresa adjudicataria”. Tanto los contenidos y metodologías de trabajo los estipula el Área de Educación del museo, que fija los objetivos pedagógicos, metodológicos y programáticos de las actividades. Uno de los últimos recorridos que se han hecho fue el de “Género e identidad”, el pasado 25 de mayo, en el que se asegura que “el arte nos permite hablar de igualdad, comprensión e integración social”. Por eso el Museo del Prado, a través de sus contenidos, “facilita recursos para que ocurra una educación basada en la transversalidad y en la participación de los diferentes agentes de la educación formal: docentes, alumnado y educadores de museos”.


elpais.com


j.luis [ Lunes, 16 Septiembre 2019, 11:59 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El País Semanal / REPORTAJE



Diarios de guerra del Prado. Así se salvó un tesoro artístico de las bombas

Esta es la historia de Manuel Arpe y Retamino, un personaje invisible que llevó a cabo la peripecia que permitió salvar obras maestras del Prado de las bombas de la Guerra Civil. Escribió las aventuras y desventuras de aquel exilio artístico en sus diarios, que ahora ven la luz.


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EL 7 DE FEBRERO de 1940, Manuel Arpe y Retamino, de 44 años, aguarda la llegada del dictador Francisco Franco. El restaurador del Museo del Prado está junto a La carga de los mamelucos y Los fusilamientos. Cuando le estreche la mano al caudillo habrá pasado lo más difícil de su aventura: ser admitido como uno de ellos, que el nuevo régimen deje de sospechar de su lealtad y olvide su rencor contra este humilde conservador por haber participado en la huida de las joyas del patrimonio español, metido en cajas y transportado en más de 70 camiones durante tres eternos años acompañando al Gobierno de la Segunda República. Por fin llega Franco y su comitiva, se detienen ante los dos monumentales cuadros de Goya, y Arpe no deja escapar su oportunidad. Da un paso al frente, el director del museo le presenta al caudillo e inicia el relato de cómo devolvió a la vida a los mamelucos derrotados.


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Manuel Arpe y Retamino, junto con 'La maja vestida', pintada por Goya, que el restaurador intervino antes de su marcha acompañando al Tesoro Artístico durante la guerra civil española. Desde 1922, Arpe y Retamino fue uno de los especialistas que velaron por la conservación del patrimonio del Museo del Prado. Fotografía del archivo familiar de Seco de Arpe / Instituto del Patrimonio Cultural de España

Aunque al dictador le dijo que los desperfectos fueron fruto de un accidente del automóvil que los transportaba, el motivo real fue un bombardeo de la aviación franquista. Dos años antes de este encuentro, en mayo de 1938, la columna de camiones cargados con miles de obras de arte embaladas que huyen hacia Cataluña cruza Benicarló. La bomba alcanza una casa y su cornisa se desploma sobre las cajas donde viajan ambas pinturas. La más perjudicada es la escena de Los mamelucos, que cae arruinada bajo los escombros y dividida en 18 pedazos. Algunos fragmentos del lienzo ni aparecen.

“Los cuadros estaban desastrosos”, anota Arpe en sus memorias de aquellos endiablados días. El restaurador improvisa un taller para recuperarlos en la cocina del castillo de Peralada. Antes de extraer los lienzos del cilindro en el que han sido enrollados, manda comprar un pedido de los materiales que necesitará para fijar los fragmentos supervivientes a una nueva superficie. Mientras alguno de estos se traen del extranjero, monta un gran tablero para reentelarlos y adherir a la parte posterior una tela nueva. Más tarde limpia y reconstruye los restos de la catástrofe, que hoy se contemplan sin apreciar los estragos.

Para cuando apriete con su plancha ardiendo la tela herida de Goya, Arpe habrá cumplido año y medio cuidando del Tesoro Artístico a la fuga. El 26 de diciembre de 1936 recibió la orden de dejar el Museo del Prado y partir de urgencia a Valencia. Parte de inmediato para seguir sus labores como restaurador junto al Conde-duque de Olivares, de Velázquez, que ha sufrido uno de los peores trayectos del legado. La lluvia entró en la caja que lo transportaba en camión. Ahora el agua corre por la superficie del cuadro “en forma de chorreones” y se ha llevado por delante el barniz. El lienzo está en serio peligro.


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El taller de restauración del Museo del Prado conserva la memoria de los especialistas que precedieron al equipo actual. En el armario guardan los utensilios que el oficio ha empleado en el pasado. Entre los objetos destaca ese cajón con el que viajó Manuel Arpe y Retamino durante la Guerra Civil. SOFÍA MORO

“Algunos, por efecto de la humedad, aparecían pasmados. Pasmado es que, por efecto del frío o cambio de temperatura, sus barnices se precipitan y la resina de los mismos adquiere, más o menos intensamente, un color ceniza. Es corregible”, tecleará Arpe años después en su máquina de escribir para no olvidar aquella operación con la que el tesoro del patrimonio español vivió una espiral de acontecimientos trepidantes en busca de su salvación. También apunta quiénes tomaban las decisiones y cómo se comportaron durante la larga marcha, porque estos diarios con alma de delación —que se conservan entre las alhajas del Museo del Prado— se los dedicó al general José Millán-Astray. Están firmados en 1949, meses antes de que el general intercediera para que se le conceda la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.


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Retrato del restaurador. Fotografía del archivo familiar de Seco de Arpe.

Escribirá más de 200 cuartillas donde se cuenta la “forma precipitada” en la que salen los primeros camiones (el 10 de noviembre, cuatro días después de que lo hiciera el Gobierno). Los embalajes son cajas viejas. Excedentes de las exposiciones del Palacio de Velázquez del Retiro. No tienen las dimensiones adecuadas. Es lo que hay. Tratan de acomodar las pinturas como pueden. También llega obra sin embalar en pleno invierno, en camiones que dedican una jornada completa para culminar los casi 400 kilómetros que separan Madrid y Valencia, por carreteras descarnadas y a 15 kilómetros/hora.


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Mientras las calles se empapelaban con carteles que llamaron a la protección del patrimonio, en el Prado se despejaban las salas para evitar los bombardeos y se embalaban las obras que marcharon con el Gobierno de la República. Fotografía del archivo familiar de Seco de Arpe.

Arpe es meticuloso. Anota cada noche lo que sucede y años más tarde reconstruye el viaje de más de 2.000 pinturas de colecciones públicas y privadas (más de 500 solo del Prado) y 71 camiones. A su muerte, su familia encontrará más de 300 carpetas con documentación y escritos que ha ido acumulando, como rastros de un viaje frustrado en el que pinta una Alegoría de la República, en 1931, y besa la España franquista, ocho años después. Y la única bandera que no cambió en todos los vaivenes fue la protección del arte. Uno como tantos otros invisibles. Mujeres y hombres cuya causa fue salvar el patrimonio y que serán homenajeados este próximo mes de octubre en el Museo del Prado, la primera pinacoteca de la historia en ser bombardeada. Las conferencias Museo, guerra y posguerra. Protección del patrimonio en conflictos bélicos celebrarán el regreso de las obras desde Ginebra (Suiza), de cuya fecha se han cumplido 80 años el pasado 9 de septiembre.


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El interior del cajón de Arpe y Retamino. SOFÍA MORO

Marzo de 1938. Valencia ya no es un sitio seguro. Llegan nuevas órdenes: el Gobierno de la República camina hacia Cataluña y hay que volver a movilizar la carga. Las operaciones militares de los sublevados amenazan con cortar por Tortosa y dejar dividido en dos el frente republicano en el Mediterráneo. Una noche parten a Barcelona, en un convoy en el que están Las meninas. “Había un hormiguero de soldados sacando las cajas y gran número de camiones las recibían. Allí estuve hasta la una de la madrugada, cuando terminaron. En ningún camión me dejaron sentarme con el conductor porque iba un soldado de escolta”, apunta. En medio de la oscuridad, se dirige a uno de los que tienen mano y mando en todo aquello. Es el teniente Colina. Siempre viste de cuerpo negro y sin insignias. “Métete ahí”, y abre la puerta de una furgoneta. Hay un pequeño hueco entre los dibujos de Goya, “que iban así puestos, sin embalar”.

La nueva misión de Arpe es salvar el puente de Tortosa (Tarragona), demasiado pequeño para la altura de Las meninas. Los cuadros no están preparados para las guerras, aunque caminen hacia la salvación. Han pasado el retrato de Carlos V a caballo y la Dánae de Tiziano, todos los goyas, todos los grecos y zurbaranes, y los automóviles se detienen porque el monumental cuadro no cabe. Si por el teniente Colina fuera, ya habría enrollado el lienzo en una vara. “Pero el que manda”, dice Colina, “ha dicho que se pasen los cuadros y hay que hacerlo así”. Así que desmontan la caja del camión entre nueve hombres y sobre una fila de rodillos lo deslizan al otro lado. “Hasta mal cuerpo se me puso pensando si sería capaz de llevarlo a cabo”, recuerda Arpe ante la soberbia del militar.


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Conocida como “operación de salvamento”, la movilización de joyas del legado artístico español supuso la participación de especialistas dedicados a la conservación y restauración de obras de arte.

La marcha debe recuperar el tiempo perdido, así que se camina toda la jornada sin descanso. “Los chóferes por la noche conducían con dificultad porque la anterior tampoco habían dormido”. Protestaron y avisaron de que no responderían si se dormían al volante. Arpe convence al sargento y duermen una hora. A la una de la madrugada vuelven a la ruta y una hora y media después cruzan Tarragona. A las seis de la mañana están en Barcelona y continúan rumbo a Figueres y Peralada. “De pronto, comienza a frenar en seco toda la alineación de camiones y cuando cesó ese ruido me di cuenta de que varios aparatos de aviación se dirigían hacia la caravana nuestra y que este era el motivo de los frenazos. Todos los conductores y soldados de escolta, y yo tras ellos, nos tiramos al suelo fuera de la carretera. No sé si giraron, una vez reconocido lo que se transportaba, o si el paso por encima de nosotros fue casual”. Pasa la alarma, vuelven a la ruta.


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Página de los diarios de Manuel Arpe y Retamino. SOFÍA MORO

Peralada. Enero de 1939. Última parada y fonda antes de cruzar la frontera con Francia. Vienen los momentos más tensos. Las tropas franquistas están a un paso de quedarse con España durante las siguientes cuatro décadas y la Segunda República se desmiga por minutos. Son testigos del éxodo masivo de los ciudadanos que huyen bajo el bombardeo continuo de las aviaciones franquista, italiana y de la Legión Cóndor. El arte convive con los soldados y con el frío, a la espera del destino de la República. Su presidente, Manuel Azaña, también ha llegado al castillo. Ya no queda ni rastro del Ejército de la República, escucha por la radio italiana la caída de Barcelona y piensa que continuar resistiendo es un “disparatado propósito”.

El goteo de camiones de un lado a otro es continuo y Juan Negrín manda llamar a Manuel Arpe y Retamino. El 6 de febrero de 1939, justo un año antes de estrechar la mano de Francisco Franco, aprieta la del todavía presidente del Gobierno de la República. Quiere felicitarle por “el entusiasmo con el que realiza su labor”. Negrín firma un salvoconducto para él y las obras que están pendientes de continuar su odisea: “Manuel Arpe, restaurador del Museo del Prado, ha recibido la misión de salvaguardar y vigilar el transporte de los objetos del Tesoro Artístico Nacional. Las autoridades de la frontera y los cónsules en Francia deberán prestarle ayuda y auxilio material”.


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La epopeya está a punto de dar su último paso, el más delicado, con los camiones atascados entre el éxodo de personas que huyen del Ejército franquista a Francia. “Fue un milagro”, dice el catedrático de la Complutense Arturo Colorado. A él le debemos las investigaciones de los hechos sucedidos en la evacuación. “Debería ser una historia de orgullo nacional. No se perdió nada, todo se salvó, y fue gracias a la diligencia de Timoteo Pérez-Rubio [responsable de la Junta del Tesoro Artístico]. Es cierto que la República puso en peligro el patrimonio al hacer que lo acompañara. Habría sido mejor un depósito lejos del frente que tenían proyectado, pero no les dio tiempo a construirlo”, cuenta.

Los 71 camiones —con 1.868 cajas y 140 toneladas de peso— se transforman en un tren con 22 unidades “atestadas de obras de arte de todas clases” en Perpiñán. El último vagón carga con la policía secreta y los gendarmes de uniforme. Así escapa el tesoro más valioso de España a la guerra y entra en paz, pasa del peligro al confort, del jabón de tropa al chocolate suizo. En un solo día, las obras de arte desembarcan en la apacible neutralidad. Al patrimonio español le espera en Ginebra “una nube de reporteros y fotógrafos” y un cambio de dueño corroborado por la Sociedad de Naciones. Ahora es propiedad del franquismo, que meses antes lo había bombardeado. En las manos del Gobierno de Burgos, se celebra a mayor gloria de Franco una exposición multitudinaria en verano de las 174 joyas del Prado, vista por más de 400.000 personas en tres meses.


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Manuel Arpe y Retamino se dedica a ganarse el regreso al nuevo país donde está su viejo puesto de trabajo. Conoce a un delegado del embajador, que le recibe en un hall donde encuentra un retrato de Franco. “Y nuestra bandera, que besé, y me creí pisar España”. En el hotel recibe una carta del duque de Alba: “Mi querido amigo: mucho celebro haya podido escapar con vida de la barbarie roja y se haya puesto a la disposición de nuestras autoridades en Ginebra, prestando así su adhesión incondicional a nuestra Noble Causa”. Redacta él mismo un escrito de adhesión, que firmaron, entre otros, Tomás Pérez (forrador) y Blanca Chacel (conservadora y hermana de Rosa). “Tenemos el honor de hacerle llegar a S. E., como representante en Berna del Gobierno nacionalista español, nuestra adhesión incondicional a la Noble Causa, al propio tiempo que nuestra felicitación por el triunfo logrado por las armas”, dice el texto.
Fue un milagro. no se perdió nada y todo se salvó. debería ser una historia de orgullo nacional

“No creo que estas memorias sean un informe de delación, porque él no era así. De hecho, ayudó a su ayudante Tomás Pérez. Él no pudo volver a trabajar en el museo y mi abuelo le dio trabajo en su taller”. Habla el nieto de Manuel Arpe y Retamino, Fernando Seco de Arpe, también restaurador, que cuenta que Arpe no fue depurado porque era afín al régimen. “Mi abuelo nunca creyó en esa operación, porque sintió que el patrimonio se puso en peligro. Era muy trabajador, una persona muy religiosa, muy conservadora y muy franquista. Se carteaba con Millán-Astray”, asegura Seco de Arpe. Para Arturo Colorado, estos diarios son los escritos “de un extraordinario restaurador que no se separó ni un día del legado del Prado en todo el trayecto y salvó El 2 de mayo y El 3 de mayo, de Goya”. Pero necesita lavar su memoria y “justifica con este informe su actuación cara al franquismo”.


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El comité internacional que veló por las obras en el extranjero, ante la Sociedad de Naciones, en Ginebra. Fotografía del Instituto del Patrimonio Cultural de España

En la noche del 31 de agosto 1939 se clausura la exposición en Ginebra. Las obras se descuelgan para regresar a España. “La guerra europea estaba a punto de estallar”. No podían permitirse otra. “Tan rápido se hizo todo que cuando el día 3 de septiembre se declara la contienda, ya estaba el tren formado y dispuesto a salir”, escribe Arpe, el único que queda de la expedición original. Francia dio luz verde al tren un día más tarde y, en medio del desplazamiento de tropas y material, el último tren civil que cruza las vías en guerra es el que contiene la selección expuesta, con 38 obras de Goya, 25 del Greco, 9 de Tintoretto, 6 de Rubens, 7 de Tiziano y Las meninas, de Velázquez, entre otras. El resto ya había regresado en camiones.


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El 5 de septiembre, a las 10.40, parte el tren. El día 8 entra en Hendaya. El restaurador teclea: “De nuevo veía a nuestra bandera en el mismo sitio de donde fue arrebatada. En mi equipaje venía la grande, que me mandé hacer en Ginebra”. Arpe y Retamino regresará a su casa, en Aravaca, pero solo queda un solar. Se muda con su familia a la calle de la Ballesta, donde monta un taller con su excompañero del Prado Tomás Pérez —depurado por el régimen—, y descubre y restaura obras para clientes como el banquero Pedro Masaveu, que se apoya en él para invertir su fortuna en la colección de arte que hoy perdura. Se jubila en los setenta como restaurador del Prado, especialista en El Greco, y muere en octubre de 1984. A la una de la tarde de aquel 9 de septiembre de 1939, cuando el tren llegó a la estación del Norte de Madrid, el restaurador que veló por la inmortalidad del arte ya se había vuelto invisible. 


elpais,com / Peio H. Riaño / Fotografía del Instituto del Patrimonio Cultural de España


j.luis [ Martes, 08 Octubre 2019, 09:16 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
La lección de la República que copiaron los museos del mundo

El Museo del Prado recuerda en un congreso, 80 años después, la operación pionera que puso a salvo el patrimonio artístico de las bombas de la Guerra Civil


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En vídeo: los cuadros del Museo del Prado que salvó la República. JAIME CASAL

Tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, las joyas del Museo del Prado cruzaron Francia en el último convoy civil que atravesó las vías férreas del país. Días después de que Las meninas llegaran sanas y salvas a Madrid desde Ginebra, la Ronda de noche abandonó el Rijksmuseum, enrollada sobre un cilindro y por la puerta del jardín. Otras 30.000 obras de arte se desplazaron ese septiembre de 1939 desde el museo de Ámsterdam a varios búnkeres de la costa holandesa. Un año después, en mayo de 1940, cuando Hitler invadió los Países Bajos, la obra maestra de Rembrandt volvió a evitar el frente y fue trasladada a la mina de St. Pietersberg, en Maastricht. El Louvre y el resto de museos europeos también movilizaron sus tesoros artísticos lejos de la contienda para evitar su destrucción.


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Uno de los primeros camiones cargados con pinturas sale del Prado en noviembre de 1936 con destino a Valencia. INSTITUTO DE PATRIMONIO CULTURAL DE ESPAÑA

El mundo había aprendido la lección que la República española puso en práctica durante la Guerra civil, cuando evacuó (desde noviembre de 1936) miles de joyas del patrimonio español, primero, a Valencia y de ahí a Cataluña, huyendo de las bombas franquistas. “La decisión española entró en los manuales de museística de todo el mundo. Entendieron que en caso de guerra era mejor evacuar. Hasta entonces la recomendación era bajar las obras a los sótanos”, explica Miguel Cabañas, investigador y jefe del Departamento de Historia del Arte y Patrimonio del CSIC. El mundo vio cómo la humedad, las bombas y el contrabando exigía desplazar rápido el patrimonio, lejos de las trincheras. Las dramáticas imágenes de la masacre cultural cometida por el ISIS desde 2014, en Siria, muestran las consecuencias de no hacerlo.

La decisión de la República española entró en los manuales de museística de todo el mundo

A Cabañas lo que le llama la atención de esta operación —que será recordada mañana, el jueves y el viernes en el Museo del Prado, en un congreso, organizado junto con el Ministerio de Justicia, que celebra los 80 años del regreso del tesoro artístico— es “el interés que tuvo el pueblo español en salvar el patrimonio”. Fue fruto de la vocación conservacionista de la generación del 14, formados en la Institución Libre de Enseñanza. Aquel interés tiene un nombre sin reconocimiento: Ricardo de Orueta (1868-1939). Pionero al entender la riqueza artística como el tesoro cultural de una nación, fue azote de rapiñadores como William Randolph Hearst. Nombrado director general de Bellas Artes de la República legisló, en 1931, la protección del patrimonio con una ley que reformó en 1933. La actual Ley de Patrimonio Histórico de 1985 es heredera de aquella.

Orueta reaccionó de manera inmediata ante la quema de iglesias y obras de arte de los primeros días de la República. Implantó la idea de que el Estado es el garante de la protección del legado histórico. “Hubo elementos que fomentaron los desmanes para acelerar una reforma religiosa. Pero la República no sacó el Ejército y dio instrucciones a los gobernadores civiles para que actuaran en sus ciudades contra la quema. Aquello no podía volver a ocurrir y la República tomó medidas para salvar el arte, no como los sublevados”, sostiene Cabañas.


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Operarios cargan un camión en la puerta de Velázquez del Prado. IPCE

Para Arturo Colorado, catedrático de la Universidad Complutense, la experiencia de la evacuación fue un “precedente fundamental”. Por entonces la Sociedad de Naciones preconizaba la protección in situ, pero la acción española “demostró que la mejor alternativa era la evacuación”. “El Prado se conserva íntegro gracias al traslado”, cuenta Colorado en referencia al bombardeo del museo por Franco. La idea de la República era moverlas a un almacén especial, un depósito gigantesco, pero el transcurso de la guerra impidió tenerlo listo. “La evacuación y salida al extranjero era la única posibilidad”, añade Colorado, que desmiente que la República se planteara alguna vez la venta del tesoro artístico.


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Sin embargo, fue una medida que contó con la oposición de los restauradores del Prado, al frente de los cuales estaba Francisco Javier Sánchez Cantón, subdirector del museo, que en agosto de 1936 dio la orden de cerrar las puertas, desmontar las salas y trasladar todas las pinturas a las plantas bajas. Defendía la teoría de convertir el museo en almacén... hasta que las bombas franquistas incendiaron los techos del Prado. Rafael Alonso, restaurador jubilado del museo, recuerda los grecos que estuvieron en una caja fuerte del Banco de España: “Cuando se sacaron estaban podridos y comidos por el moho. Se salvaron gracias a la intervención de Jerónimo Seisdedos. Para mí es el mejor restaurador del Prado del siglo XX”, señala. Alonso asegura que la evacuación fue un ensayo general para lo que ocurrió en Europa poco después.

Devueltos en Ginebra

La República nunca quiso devolver los cuadros, esculturas, tapices... El acuerdo de Figueras determinó que lo entregaban a la Sociedad de Naciones, con sede en Ginebra. “Darle el patrimonio al otro bando habría sido reconocerles. Además, tenían miedo a que lo vendieran. Suiza terminó reconociendo al gobierno de Franco pocos días después y le entregó las cajas”, recuerda Cabañas.

La idea original de la República era moverlas a un almacén especial, un depósito gigantesco

El relato de la salvación trascendió más en el extranjero, donde el primero en estudiarlo, el catedrático José Álvarez Lopera, tuvo que esperar a la Transición para rehabilitar la memoria de aquellos los Monuments Men antes de los Monuments Men del ejército estadounidense de la Segunda Guerra Mundial. El franquismo trató de ocultar esta labor. Como recuerda Alberto Porlan, escritor y director del documental Las cajas españolas (2004), aquellos hombres y mujeres acuñaron una expresión que definió su compromiso: “Si acertamos en esto nadie recordará nuestros nombres, pero como lo hagamos mal no nos van a olvidar nunca”.


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j.luis [ Miércoles, 09 Octubre 2019, 08:52 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado crea una herramienta 'online' para poner sus obras en contexto

El museo presenta una línea del tiempo basada en la inteligencia artificial que permite dotar de un marco histórico y cultural a las obras y autores, así como ampliar información sobre ellos



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Una demo de la nueva herramienta de línea del tiempo y lectura ampliada de la web del Museo del Prado.

Las pinturas y esculturas son las mismas de siempre. También la historia que las rodea. Lo que cambia con la herramienta online de línea del tiempo y lectura aumentada que acaba de lanzar el Museo del Prado es la manera de abordarlas y conjugarlas. Y, sobre todo, de ponerlas en contexto. En colaboración con Telefónica, la pinacoteca ha desarrollado un método para su página web basado en la inteligencia artificial –que es, además, gratuito y pionero en el mundo– que permite relacionar las obras de arte de su colección con los grandes acontecimientos históricos, científicos y culturales ocurridos en su época. ¿Sabía que cuando Goya pintaba su Pelele Mozart componía su sinfonía número 40? ¿O que El Bosco ejecutó su tríptico de El Jardín de las Delicias en la misma época en la que vivió Martín Lutero? “Esta es una herramienta que puede ayudar a comprender el mundo en que se crearon estos cuadros y a la vez entender el mundo de hoy”, aseguró en el acto de presentación Javier Solana, Presidente del Real Patronato del Museo. “Nos gustaría que esta herramienta se entendiera como un regalo del Museo a la comunidad educativa en su bicentenario”, agregó el director, Migue Falomir. “Se trata de un instrumento de conocimiento fantástico”.

La propuesta es una moneda de doble cara. La primera ofrece una lectura aumentada de los textos explicativos de 5.500 fichas de obras de las 17.000 que existen en español (más 2.700 en su versión en inglés). Al acceder a la web semántica del Prado (que se lanzó en 2015 también en colaboración con Telefónica, y que permite interconectar las piezas artísticas y los autores de la colección con otros contenidos como conferencias, documentos, archivos del museo…), ahora resulta posible pinchar sobre ciertas palabras relativas a conceptos y temas clave que ayudan a ampliar las referencias sobre una pieza en concreto. Por ejemplo: en la entrada en línea de Las Meninas, se puede acceder a información ampliada sobre Velázquez (el autor); Antonio Palomino (tratadista que dedicó un epígrafe a esta pintura en su historia de los pintores españoles de 1724); o Felipe IV (el rey que se refleja en el espejo del cuadro). Al hacer clic sobre estas palabras, el sistema ofrece varias opciones: leer la correspondiente entrada de la Wikipedia, ver la página de autor dentro de la web del Museo del Prado (cuando la hay), o acceder a su línea del tiempo.

Esta última opción define la segunda cara del proyecto. Se trata de una aplicación que permite visualizar las obras del museo en orden cronológico. Sobre estas, se superponen en capas los principales acontecimientos históricos, literarios, pictóricos, arquitectónicos, musicales, filosóficos, escénicos y científicos de la época (se puede seleccionar hasta cinco de estas ocho estas categorías a la vez). Proseguimos con el ejemplo de Las Meninas, que se pintaron en 1656. Ese mismo año, Hendrick Dubbels terminó El puerto de Ámsterdam en invierno, un cuadro que también se guarda en el Prado. En torno a esas fechas nacieron Carlos XI, uno de los grandes monarcas de Suecia; Bartolomeo Cristofori, el inventor del piano, o Edmund Halley, el astrofísico que puso nombre al comenta que observamos por última vez en 1986. Aunque la propuesta se ha diseñado para el público general, parece claro que sus utilidades en el terreno de la educación son amplias. Además, permite acercar el Museo del Prado a todo aquel que no puede visitarlo físicamente. “La tecnología solo tienen sentido si mejora la vida de las personas”, afirmó Eduardo Navarro, directivo de Telefónica que también participó en la presentación. “En la educación, ya no sirve lo de memorizarlo todo: el gran reto ahora es estar preparado para los muchos retos de la sociedad. Y, en ese sentido, ahora priman la creatividad y la capacidad de poner las ideas en contexto”.


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j.luis [ Viernes, 18 Octubre 2019, 11:04 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Los talleres del Prado, Premio Nacional de Restauración

El jurado ha descatado “la calidad del trabajo llevado a cabo desde la creación de la institución” en un momento en el que el sector presenta una "problemática laboral"



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La restauradora Herlinda Cabrero trabaja en 2017 sobre ‘El tríptico del maestro de la redención’, una obra de mediados del siglo XV realizada por un discípulo de Van der Weyden.

El taller de restauración del Museo del Prado es el nuevo Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales, otorgado por el Ministerio de Cultura. El jurado ha destacado la trayectoria profesional marcada por “la calidad del trabajo llevado a cabo desde la creación de la institución”. El reconocimiento -dotado con 30.000 euros- coincide con el bicentenario de la institución y subraya la complejidad del trabajo ejecutado, “habida cuenta de la problemática laboral que el sector de la restauración presenta en la actualidad”. La referencia es a la necesidad de la normalización y regulación de la profesión, como reclama la Asociación de Conservadores Restauradores de España (ACRE).

El equipo humano, “integrado mayoritariamente por mujeres”, está dirigido por Enrique Quintana, que siempre se ha preocupado por destacar que sus labores no responden a un trabajo mecánico. Quintana ha tenido que bregar en el Prado con directores e historiadores que le pedían “refrescar” los cuadros, como si de un lavado se tratara. Pero la restauración, defiende Quintana, no es eso: “Limpiar los barnices no es pasarle el paño a la superficie para sacarles brillo a los colores”. Es un proceso interpretativo, que redescubre y libera el alma de la pintura presa de la inmundicia.

“Paciencia, respeto y cuidado”. Son las virtudes del trabajo del restaurador definidas en 1833 por José Bueno, que presentó a Fernando VII un novedoso proyecto para el desarrollo del oficio dentro de la pinacoteca. Pretendía hacer frente al “inmenso número de cuadros arruinados, cuya pronta restauración es absolutamente precisa”. El rey le concedió un aumento de facultativos para formar la Escuela de Restauración de Pinturas del Real Museo.

José Bueno, en lo que fueron los orígenes del actual taller, formó a sus restauradores para entender y leer la pintura. Sus ecos llegan hasta Quintana, que defiende el proceso intelectual de la limpieza de la superficie de un cuadro para descubrir cómo está construido. “La limpieza es un proceso creativo”, suele decir, mientras se mueve apresurado entre las mesas y los puestos de sus compañeros. Ya no restaura, ahora se dedica a ayudar a los demás, coordina y supervisa sus trabajos.

El estilo del Prado

Esa visión del restaurador como un pelele al servicio del historiador ha dejado paso a otra en la que ambas ramas se coordinan, bajo la supervisión del director. Así ocurrió con el descubrimiento del paisaje de la Gioconda bajo el fondo negro por parte de Ana González Mozo y Almudena Sánchez. En la plantilla actual la mayoría de oficiales cuenta con 30 años de operaciones en un museo de las obras maestras. Ya no está Rafael Alonso, jubilado, r econocido en 2010 con el Premio Nacional de Restauración. Esa trayectoria ha dado al Prado un estilo de restauración que puede resumirse en lo importante no es lo que te llevas, sino lo que dejas.

Lo peor que le puede pasar a una obra de arte es que el restaurador, en busca de protagonismo, se sitúe por encima del pintor. Bajo las órdenes de Quintana, los restauradores del Prado se han dedicado a neutralizar daños, no a manipular. Pero no ha sido un camino sencillo. No fue hasta 1984, con la llegada de John Brealey, el restaurador más prestigioso del Metropolitan Museum de Nueva York, p ara dirigir la limpieza de Las meninas (1656), de Velázquez, cuando empezaron a curarse los estigmas artesanales de la imagen de los restauradores del Prado.

Brealey aportó otra mentalidad, les hizo ver que ellos no trabajaban solo con las manos, sino que debían abordar la obra con los cinco sentidos. Les enseñó a leer las pinturas, a preguntarse por el autor, el porqué de la pincelada, la nitidez de la perspectiva, la profundidad o la luminosidad. El restaurador inglés logró que al equipo se le proporcionara un taller estable en el último piso del edificio. Quintana estaba allí, era mucho más joven y restauraba mucho más, y aprendió que su oficio era como el de los traductores de una novela: si traduces a Dostoievski, no basta con hablar bien el ruso. Ambas profesiones deben dejar la obra con todo su potencial intacto, porque lo importante no es el traductor, sino el escritor.


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Mi felicitación. Hacen un trabajo magnífico.


j.luis [ Viernes, 18 Octubre 2019, 11:15 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Museo del Prado, Premio Nacional de Restauración y Conservación

El Área de Restauración del museo destaca por "los criterios y metodología que han guiado la intervención en la práctica totalidad de la colección"



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Taller de restauración del Museo del Prado

El jurado del Premio Nacional ha propuesto la concesión del Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales correspondiente a 2019 al Área de Restauración del Museo Nacional del Prado. Este premio, concedido anualmente por el Ministerio de Cultura y Deporte, está dotado con 30.000 euros. El jurado ha destacado “una trayectoria profesional marcada por la calidad del trabajo llevado a cabo desde la creación de la institución, en el bicentenario de su constitución». Este galardón se une al Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades que Javier Solana, Presidente del Patronato de la pinacoteca, recogerá mañana.

Se premia especialmente «la multidisciplinariedad del equipo humano, integrado mayoritariamente por mujeres, así como los criterios y metodología que han guiado la intervención en la práctica totalidad de la colección de obras de arte del museo». También se hace hincapié en la singularidad y alcance del proyecto didáctico y pedagógico desarrollado por el Área de Restauración. Asimismo se reconoce «la complejidad del trabajo ejecutado, habida cuenta de la problemática laboral que el sector de la restauración presenta en la actualidad”.

Desde su creación el 19 de noviembre de 1819, las funciones de conservación y restauración en el Museo Nacional del Prado se consideraron imprescindibles. Los trabajos de restauración durante la primera mitad del siglo XIX no sólo se centraron en las pinturas del Museo sino que también fueron restauradas obras pertenecientes a la Corona en los diferentes Reales Sitios. Durante la Guerra Civil, el taller de restauración llevó a cabo los trabajos más urgentes para garantizar la salvaguarda de las obras. En este periodo y bajo la dirección de Jerónimo Seisdedos, el museo prosiguió con su labor de conservación y salvamento del tesoro artístico. La actividad tras la guerra continuó en los talleres a pesar de la precariedad y las dificultades materiales.

Durante los últimos 40 años la tarea del Área de Restauración ha sido inmensa. La importancia y el elevado número de obras en las que se ha intervenido permiten al visitante actual hacer un recorrido por sus salas disfrutando de sus colecciones en el más óptimo estado de conservación. Es reconocido internacionalmente como un museo donde la técnica de los artistas se muestra al espectador en el estado más próximo al original.

Paralelamente a las actividades propias de la restauración, se ha realizado una importante tarea de formación de jóvenes restauradores nacionales e internacionales. Durante 200 años, el taller ha integrado en su plantilla un elevado número de restauradores, consiguiendo mantener unos criterios altamente valorados por el resto de museos de Europa. Destaca la colección de obras de Velázquez, incluyendo Las meninas, La familia de Carlos IV, las majas y la colección de Goya, El Descendimiento de Van der Weyden, y las obras de Tiziano o Rubens como algunos ejemplos de la excelente conservación del conjunto de la colección del Prado.

El jurado, presidido por Román Fernández-Baca Casares, director general de Bellas Artes y actuando como vicepresidente José Javier Rivera Blanco, subdirector general del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), ha estado formado por: José María Pérez González, Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales 2018; Gemma María Contreras Zamorano, subdirectora del Instituto Valenciano de Conservación, Restauración e Investigación; Celestino García Braña, presidente de la Fundación DOCOMO Ibérico; Xerardo Estévez Fernández, arquitecto; Ana Yáñez Vega, secretaria general de ICOMOS-España e Isabel Tajahuerce Ángel, miembro del Instituto de Investigaciones Feministas, Universidad Complutense de Madrid.

elcultural.com


j.luis [ Sábado, 19 Octubre 2019, 09:42 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Ramón Gaya ‘vuelve’ al Museo del Prado

Un simposio recuerda al pintor, que describió la pinacoteca como la "roca española" y un "manicomio de cordura"



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'IX Homenaje a Velázquez' (1948), 'gouache' sobre papel de Ramón Gaya.

María Zambrano regresó a España después de 45 años de exilio, la tarde del 20 de noviembre de 1984. Cuando se bajó del avión que la traía desde Ginebra, le preguntaron qué sentía al volver y ella respondió: “¿Volver? Yo nunca me he ido”. El escritor Andrés Trapiello recordó el pasado miércoles esa respuesta antes de añadir que el pintor Ramón Gaya (1910-2005), amigo de Zambrano y amigo suyo, nunca se había ido del Museo del Prado. Lo dijo durante su intervención en el simposio multitudinario que la pinacoteca madrileña ha dedicado esta semana al pintor murciano, que tenía 18 años la primera vez que entró en el edificio de Villanueva. Con el tiempo llegaría a considerarlo su verdadera patria. En el destierro mexicano, tras la Guerra Civil, el Prado fue para él la “roca española”, una suerte de “manicomio al revés”, como un “manicomio de cordura, de realidad, de certidumbre”. Fuera estaría “la realidad ilusoria, la vida sueño”.

Dirigido por Cristóbal Belda, catedrático de la Universidad de Murcia, y Juan Manuel Bonet, exdirector del Museo Reina Sofía y miembro del patronato del Museo Ramón Gaya en la ciudad natal del artista, en el encuentro participaron estudiosos, como Miriam Moreno Aguirre, Elide Pittarello, Javier Barón, Luis Pérez-Oramas, el propio Trapiello y dos jóvenes cineastas: Gonzalo Ballester y Jonás Trueba. El primero proyectó su documental La Serenissima, finalista de los premios Goya en 2007, el segundo anunció que trabaja en una película sobre la vida de este hombre que se definía como “un pintor que escribe”.

Si el diálogo entre pintura y literatura fue uno de los ejes de las intervenciones, el otro fue la tensión entre tradición y modernidad, clave en un artista que viajó a París con 17 años para concluir que lo que más le interesaba de las vanguardias era Las meninas. Tres décadas después, en 1960, publicaría uno de sus ensayos emblemáticos: Velázquez, pájaro solitario. El gran maestro sevillano fue el hilo conductor elegido por Javier Barón, jefe de Pintura del siglo XIX del Prado, para analizar tanto las copias de telas clásicas realizadas por Gaya para el Museo del Pueblo de las Misiones Pedagógicas durante la República, como para glosar los muchos cuadros de homenaje que el artista realizó a lo largo de toda su vida. La reproducción de un velázquez o un rembrandt junto a un vaso de agua funcionan, señaló Barón, como “sencillísimos altares laicos”, ajenos a “la retórica compositiva de la naturaleza muerta”.

Los Homenajes son ejercicios de admiración de un autor enemigo del “arte artístico”, que juzgaba los retratos ajenos sin medias tintas. Así, la Gioconda era un “rostro sordomudo de muñeca de cera”, mientras que el Niño de Vallecas era “el altar mayor” de la obra de Velázquez, pura vida. Tanto Pittarello, profesora de literatura en Venecia —ciudad/fuente de la pintura para Gaya, ajeno por igual al idealismo de Florencia y al realismo napolitano—, como Pérez-Oramas —curador hasta hace dos años de arte latinoamericano en el MoMa— emparentaron los Homenajes con el Atlas Mnemosyne, de Aby Warburg, “tan olvidado hasta hace poco como banalizado hoy”. Como los paneles iconográficos del erudito alemán, los cuadros sobre cuadros del creador español —lo mismo que sus escritos— serían una forma de sortear “la malcontenta, la muy engordada historia del arte”, suerte de “disciplina patológica” que nos dice cómo mirar. Su objetivo sería devolver la pintura no a lo que tiene de medio sino de “aparición”.

Tras recordar la afirmación de Ramón Gaya de que “el arte tiene que ser vencido y la realidad, salvada”, Oramas habló de la superioridad de la naturalidad sobre la espontaneidad, de la personalidad sobre el estilo: “Así como el realismo es la impostura de la realidad, el vitalismo es la impostura de la vida”. No en vano, esta última, vida, fue una de las palabras que más se repitió estos días en el Museo del Prado al recordar a un artista que se pasó allí una parte decisiva de la suya.

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j.luis [ Viernes, 25 Octubre 2019, 18:52 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Un ‘thriller’ titulado ‘Las meninas’

El documental 'El cuadro' ahonda en los múltiples misterios que esconde la obra maestra de Velázquez



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Fotograma de 'El cuadro'. En vídeo, tráiler del documental.

Mide 318 centímetros de alto por 276 de ancho. Ha cumplido más de 360 años, casi 363 si se asume la fecha oficial de su creación, diciembre de 1656, en el alcázar de Madrid. Y en cada pequeño pedazo de la tela de Las meninas, de Diego Velázquez, se esconden numerosos misterios como para que existan aún hoy diversas teorías sobre su concepción y su significado. Aunque Manuela Mena, historiadora del arte y jefa de Conservación de Pintura del siglo XVIII del Museo del Prado hasta su jubilación el año pasado, apunte: "El enigma es nuestra ignorancia". La frase aparece en el documental El cuadro, de Andrés Sanz, que juega con el espectador al mostrarle todo tipo de dudas que se van resolviendo al avanzar el metraje. O no. "Yo quería hacer una historia de detectives, nacida del recuerdo que tengo de mi visita de niño, con cinco o seis años, al Prado. Al entrar en la habitación de Las meninas casi de noche, en invierno, vi un montón de gente, con sombras muy pronunciadas, y en una esquina, un espejo en tinieblas. No entendí mucho, pero pedí a mis padres una guía del museo para comprenderlo", confiesa el cineasta, de 50 años.


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Andrés Sanz, con el muñeco de Felipe IV.

Ahí quedó una semilla que ha acabado, tras un lustro de trabajo, convertido en un largometraje que se proyecta estos días en la Seminci de Valladolid antes de su estreno comercial el 8 de noviembre. En El cuadro Sanz ha contado con diversos elementos. Primero, con la aportación de numerosos expertos a los que entrevista en una sala de interrogatorios policial, mirando a la cámara. "Yo soy como un fiscal, que preguntó qué ha pasado en esa habitación y de ahí tiro del hilo". Así aparecen el historiador estadounidense Jonathan Brown; los conservadores del Museo del Prado Manuela Mena, Javier Portús y Matías Díaz Padrón; los historiadores de arte Fernando Marías y Svetlana Alpers; el escritor Félix de Azúa; el ya fallecido exdirector del Prado Francisco Calvo Serraller -a él está dedicado el filme-; los expertos del Metropolitan Museum de Nueva York Keith Christiansen y Michael Gallagher, el pintor Antonio López… Cada uno tiene sus teorías, algunos se contradicen e incluso sus testimonios chocan "en rivalidades de vida", como las define el director. Además, Sanz ha realizado animaciones stop motion para ilustrar la concepción de Las meninas y recrear la habitación retratada, y buceado en imágenes de archivo. Cuando Calvo Serraller, colaborador de arte de EL PAÍS, habla de la melancolía que desprende la obra ("Porque sabemos qué ocurrió después con los retratados") y de que "el porvenir queda en los que nos suceden", en los espectadores que pasarán ante Las meninas, un hombre alto y solitario mira el cuadro y, tras darse la vuelta, avanza hacia la cámara: es el entonces Príncipe de Asturias y hoy rey Felipe VI, grabado por Pilar Miró. "Nuestro documental está hecho por una productora independiente. No es una obra institucional y no hemos contado con la colaboración del Prado", recuerda Sanz, quien sí creó para el museo la videoinstalación sobre El Bosco de 2016.


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Manuela Mena, en el interrogatorio con Sanz.

"Las meninas está repleto de leyendas, empezando por las que construye Antonio Palomino", incide el cineasta. Palomino llegó a la corte al poco de morir Velázquez, y aunque investiga sobre el cuadro, no posee testimonios directos. "Un rato frente a Las meninas", asegura en pantalla Jonathan Brown, "y vendrán de golpe todos los misterios". Algunos ejemplos:Velázquez no pudo pintarlo con un espejo, porque se autorretrata como diestro. No pudo estar retratando a los reyes, a los que se ve en el espejo, porque no caben tan juntos. Pinta los vestidos de seda con pinceladas impresionistas, de sensaciones, y en cambio detrás se ve minuciosamente pintada una manivela en manos de un aposentador. No pudo ponerse en 1656 la cruz de Santiago que luce orgulloso en el pecho porque no se le concedió hasta dos años después. Y las radiografías muestran una figura más, tapada posteriormente por el cuerpo del pintor.

"Es una obra que genera pasiones", dice Sanz. Antonio López asegura: "No se acaba de descifrar el enigma ni el placer de mirarlo. Es inagotable". Alpers reniega: "Un cuadro no es una película. La gente no sabe mirar. Todo Velázquez es complicado, pero no misterioso". A lo que Calvo Serraller replica: "Las meninas es un cuadro de fantasmas".


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j.luis [ Viernes, 08 Noviembre 2019, 19:06 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El lugar elegido por la Federación Española de fútbol ha elegido el Museo del Prado para conmemorar el bicentenario de la institución



Dani Olmo, novedad en la lista; vuelven Morata y Alcácer

Se caen por lesión Ceballos y Jordi Alba. España necesita una victoria más para ser cabeza de serie en el sorteo de la fase final, el día 30 en Bucarest.


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Ver vídeo de la presentación

La Federación ha hecho pública la lista de convocados para los dos últimos partidos de la fase de clasificación para la Eurocopa que España disputará el próximo viernes frente a Malta en Cádiz y el lunes 18 contra Rumanía en el estadio Metropolitano. La principal novedad en los convocados por Robert Moreno ha sido Dani Olmo, que era capitán de la Sub-21 y que está destacando en el Dinamo de Zagreb. Vuelve a la convocatoria Morata, que ha marcado en los últimos cinco partidos con el Atlético y acumula su mejor racha desde que subió de la Sub-21. Se caen por lesión tres jugadores importantes: Ceballos y Jordi Alba.

España ya está clasificada para la fase final de la Eurocopa, pero para ser cabeza de serie en el sorteo que se celebrará el próximo 30 de noviembre en Bucarest aún le hace falta una victoria en cualquiera de los dos próximos partidos. Por eso Robert Moreno advertirá a los jugadores de la importancia de no relajarse el viernes próximo ante Malta. El seleccionador pondrá en ese partido a lo mejor que tenga, sin reservar a ningún jugador para el siguiente encuentro, en el que Rumanía jugará con la aspiración de ganar y conquistar la segunda plaza del grupo y la clasificación para la 'Paneurocopa'.

El lugar elegido por la Federación ha elegido el Museo del Prado para conmemorar el bicentenario de la institución, al tiempo que para llamar la atención sobre el centenario de la Selección, que se celebrará el próximo verano.

La lista completa es la siguiente:

Porteros: De Gea, Kepa, Pau López.
Defensas: Gayá, Carvajal, Jesús Navas, Sergio Ramos, Albiol, Pau Torres, Bernat, Iñigo Martínez.
Centrocampistas: Rodri, Cazorla, Busquets, Thiago, Saúl, Fabián.
Delanteros: Alcácer, Dani Olmo, Morata, Gerard Moreno, Oyarzabal y Rodrigo.


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j.luis [ Martes, 19 Noviembre 2019, 12:28 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Goya sopla las velas del bicentenario del Prado

La más ambiciosa exposición de los dibujos del genio ilustrado cierra el programa de la conmemoración de los 200 años del Museo del Prado



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En primer término, exposición del álbum descuadernado que entró en las colecciones del Prado en 1866. En vídeo, el director del museo habla de la muestra. Foto: Andrea Comas | Vídeo: EFE

Tras una larga fiesta de cumpleaños, llegó el gran día del bicentenario del Prado. El 19 de noviembre de 1819, este martes hace justo 200 años, abrió sus puertas en Madrid el Museo Real, germen de la actual pinacoteca. Han pasado dos siglos, sí, pero, al menos en algo no han cambiado tanto las cosas: Goya (Fuendetodos, 1746-Burdeos, 1828) era entonces el artista contemporáneo español más importante, y, en cierto modo, lo sigue siendo: hay pocos temas que preocupen en nuestro tiempo (de la violencia machista a la manipulación populista de las masas; de la desigualdad a la hipocresía de la clase dirigente) que no fueran abordados por el genio en el suyo. La impresión queda reforzada sobre todo en el terreno libre de sus dibujos, a los que está dedicada la muestra Solo la voluntad me sobra, la mayor reunión hasta la fecha de obra sobre papel (unas 300 piezas) del pintor.

El objetivo de la exposición es presentar la plena vigencia de su legado. Para reforzar esa idea, Miguel Falomir, director del Prado, afirma: “Suelen preguntarme sobre la conveniencia de exponer arte contemporáneo en estas salas. Pero creo que no hay nada más contemporáneo que la obra sobre papel de Goya. No hay ningún artista actual que haya sabido denunciar nuestras pesadillas con ese rigor y acierto”.

Esa doble condición (la importancia del artista en el contexto de la fundación del Prado y su intacta actualidad) convencieron a los responsables de que “tenían que culminar con Goya” un programa expositivo que arrancó en noviembre de 2018 con un repaso a dos siglos de historia a través de sus colecciones. Un conjunto en el que el artista aragonés —con 150 pinturas, 500 dibujos y documentación tan valiosa como la correspondencia que mantuvo con su amigo Martín Zapater— es el nombre más representado.


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Autorretrato Francisco de Goya.

¿Qué Goya puede sorprender entonces a una parroquia tan habituada a él? “El menos visto, el de sus dibujos”, pensaron Manuela Mena y José Manuel Matilla, comisarios de la exposición, que abre al público mañana (y se puede ver hasta febrero). El museo es propietario de la más completa colección de sus dibujos del mundo, pero las elementales reglas de conservación artística desaconsejan su exposición permanente, así que solo se cuelgan en las ocasiones especiales. Hubo una en 2015, con la presentación de unas 80 piezas en la Fundación Botín de Santander, entidad colaboradora en la actual exposición y del catálogo razonado de la obra sobre papel de Goya.

Fue en el edificio de la fundación, pensado por Renzo Piano para el arte contemporáneo, cuando tuvo “una revelación” Matilla, guardián del tesoro como jefe de Conservación de Dibujos y Estampas del Prado. La epifanía se ha materializado en una sorprendente museografía. Las convenciones dictan que los dibujos, por su pequeño tamaño y por la atención que requieren, se expongan sobre fondos oscuros, tirando a lo dramático. Lo primero que sorprende al visitante de la muestra, que se despliega en dos salas de la planta baja del edificio de los Jerónimos, es la ausencia del color de las paredes, que remite al concepto del cubo blanco del arte moderno y permite una iluminación menos invasiva para el papel.

La atrevida museografía, que firma Juan Alberto García de Cubas, hace el resto. Las piezas están distribuidas en 23 bloques en torno a dos estructuras en forma de aspa que multiplican la superficie expositiva. El recorrido está fijado por una numeración ciertamente útil para recuperar el hilo después de pasar un buen rato abismado en los detalles en uno de los dibujos, que se ordenan cronológica y temáticamente.


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Mascarón de fuente, sobrepuesto a Aníbal vencedor, que por primera vez mira Italia desde los Alpes (estudio preparatorio).


Cuaderno italiano

Recibe al visitante su famoso Cuaderno italiano, el primero que compró para plasmar ideas durante su primera estancia en Roma, adonde había acudido a las fuentes para perfeccionar su técnica con el lápiz. Después vienen los estudios (para los frescos del Pilar en Zaragoza o de los cartones para tapices); los aguafuertes comerciales a partir del maestro Velázquez; las cartas con garabatos subidos de tono; más cuadernos (como los de Sanlúcar, Madrid o Burdeos); las series poco conocidas (El espejo mágico en el que un dandi se refleja como un mono); y las semillas creativas de sus famosas colecciones de estampas, donde los sueños se mezclan con las pesadillas y la denuncia con la ironía: los Caprichos, la Tauromaquia, los Disparates y los Desastres, cuando el trazo se deshace hasta la abstracción de la mancha. El recorrido lo completan agrupaciones por asuntos que obsesionaban a Goya, y que a menudo han sido interpretados desde los tópicos “por la mala literatura”, según Manuela Mena, gran experta en el genio y jubilada desde el año pasado tras casi cuatro décadas de vinculación con la casa: la violencia contra la mujer, los toros, la vejez o las multitudes como juguetes en manos de las élites.

Algunos de los dibujos se colocan en pedestales, por algo más que por un forzado efecto monumental: la escenografía sirve en el caso de Sueño de bruja principianta (1797), de la serie de Sueños, para asomarse a la mente del artista, que, contrariado con el resultado, hizo dos versiones por las dos caras de una misma hoja sirviéndose de la transparencia. También resulta provechosa la puesta en escena, abierto, descuadernado y en el centro de la segunda sala, de uno de los tres álbumes juntados artificialmente a partir de los cuadernos por Javier Goya, hijo del artista, tras la muerte de este. Fue vendido en 1866 por el nieto de Goya, Mariano, al efímero Museo de la Trinidad, cuya colección se fundió seis años después con la del Prado.


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Francisco de Goya - Carretadas al cementerio. Dibujo preparatorio para el Desastre de la guerra 64. Lápiz rojo sobre papel verjurado, 168 x 215 mm. 1812-14. Madrid, Museo Nacional del Prado

El desembarco del lote fue clave en la relación del museo con la obra en papel de Goya, cuya vinculación con la institución fue temprana, aunque es de momento imposible saber si tanto como para que asistiera a la inauguración del Museo Real. Manuela Mena fantaseó este lunes, armada de su característica visión de la historia del arte como una ciencia también de las emociones, con que Goya pudiese salir de casa para acudir al sarao cultural aquel día, “que fue muy frío en Madrid”, y que luego cayera preso de la grave enfermedad que casi se lo llevó por delante al mes siguiente. Matilla, que había bromeado al inicio de la charla conjunta, en la que ambos conservadores compartieron atril (“parecemos dos presentadores de los premios Goya”, dijo), fue más lejos: “Tal vez le molestó verse colgado en la sala de los contemporáneos, y no junto a Velázquez”. Seis años después de echar a andar el Prado, Goya, o más bien una sombra de él, escribió desde Burdeos una carta a Joaquín María Ferrer, político y editor de libros ilustrados exiliado en París, que ha servido para titular la exposición: “Agradézcame mucho estas malas letras, porque ni vista, ni pulso, ni pluma, ni tintero, todo me falta, y solo la voluntad me sobra”.

La pasión coleccionista del Prado por Goya es otra cosa que ha permanecido inalterable en estos dos siglos, como muestra la exposición, que incluye incorporaciones tan recientes como la carta a Martín Zapater de 1790 que contiene dos dibujos y fue comprada en diciembre de 2018.


Ángeles García / elpais.com


j.luis [ Martes, 19 Noviembre 2019, 18:53 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
BICENTENARIO DEL MUSEO DEL PRADO


¿Por qué quería Picasso exponer el 'Guernica' junto a 'Las Meninas'? Diez curiosidades del Museo del Prado


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Cientos de miles de visitantes, miles de cuadros de diferentes autores -la gran mayoría hombres- y hasta un incendio que realmente no sucedió son algunas de las anécdotas de un Museo del Prado que el 19 de noviembre cumple 200 años.



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Napoleón, el 'fundador' del Museo del Prado. Carlos III inició numerosos proyectos en relación al progreso científico tanto en España como en las expediciones de las colonias en el continente americano. Su inquietud por la ciencia le llevó a pensar si el Edificio Villanueva sería el lugar idóneo para el Real Gabinete de Historia Natural. Pero finalmente sería Napoleón Bonaparte quien, a su llegada a España, decidiría que Madrid debía contar con un gran museo para Europa. Así, José Bonaparte, en un decreto firmado el 20 de diciembre de 1809, determinaba la fundación en Madrid de un museo de pinturas destinado a albergar las obras más representativas de las escuelas pictóricas españolas. Diez años después, ya con Fernando VII, se inauguraba por primera vez el museo.


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El incendio inventado que salvó al museo. A finales del siglo XIX el Museo del Prado estaba en plena decadencia pese a su corta vida. Al gobierno le era indiferente que los trabajadores del museo vivieran dentro de las instalaciones. "Un brasero mal apagado, un fogón mal extinguido, un caldo que hubo que hacer a media noche, una colilla indiscreta… y ¡adiós, Pasmo de Sicilia!, ¡adiós, cuadro de Las lanzas!", escribía De Cavia, consternado, como un Orson Welles prematuro. Su intención, no obstante, no era lúdica, sino reivindicativa: quería colocar en el centro del debate social las malas condiciones de seguridad y prevención que entonces tenía El Prado. Y lo consiguió: todos respiraron aliviados cuando llegaron a las puertas de la pinacoteca y vieron que andaba, aún, impoluta, compacta, llena de valor, memoria y belleza. “Hemos inventado una catástrofe… para evitarla”, escribía al día siguiente De Cavia, desdiciéndose en la performance.


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Un rescate histórico. Además de miles de vidas humanas, la Guerra Civil española también se llevó muchas obras de arte consigo. Los constantes bombardeos a la capital ponían en peligro un legado histórico irrecuperable. De esta manera, los Goya, Velázquez y demás obras fueron trasladados a la costa levantina para su posterior movilización hasta la ciudad de Ginebra. En aquel histórico rescate participaron tanto Rafael Alberti como María Teresa León.


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Picasso, director del Museo del Prado. Nombrado por Manuel Azaña, los años de Pablo Picasso como director del Museo del Prado coincidieron con la Guerra Civil. Quizá por ello no llegó a ejercer nunca como director. No obstante, cabe destacar cómo el artista contemporáneo más importante de España estuvo al frente de la dirección del museo más relevante y, curiosamente, al margen del arte contemporáneo.


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¿El 'Guernica', junto a 'Las Meninas'? El sueño de Picasso estaba claro: El 'Guernica', que mostraba la crudeza de la Guerra Civil y el colaboracionismo nazi con el régimen franquista, debía estar expuesta al lado de 'Las Meninas' de Velázquez. El cuadro, tras exhibirse por todo el mundo, fijó circunstancialmente su residencia en el Museum of Modern Art de Nueva York, donde permaneció hasta su regreso a la España democrática en 1981, siendo depositado en el Prado por deseo expreso del artista -aunque por logística y para respetar la cronología y el reparto de salas del museo, solo se pudo exhibir en el Casón del Buen Retiro-. De esta forma, los cuadros más representativos de la historia española estarían a pocos metros el uno del otro. Actualmente, el 'Guernica' se encuentra en el Reina Sofía pese a las peticiones de su autor de que permaneciera en El Prado.


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Un 0,65% de pintoras. Su catálogo tiene 32 pintoras frente a 4.926 pintores. La institución ha declarado su intención de reducir esta brecha de género. La primera exposición de una mujer fue la de Clara Peeters y ahora, con motivo del bicentenario, han organizado una histórica de Lavinia Fontana y Sofonisba Anguissola.


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El tuitero que recuperó un cuadro olvidado. Las redes sociales han 'democratizado' la burocracia. Pueden y generar presiones a organizaciones e instituciones. De esta manera, el diseñador gráfico Luis Pastor, que cuenta actualmente con 14.000 seguidores, escribió una serie de mensajes en su cuenta de Twitter alentando a la gente a que el Museo del Prado sacara del confinamiento 'El cid' de Rosa Bonheur -un retrato realista que solo había visto la luz una vez desde 1879-.


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La obra más antigua del Museo del Prado. La pintura más antigua son los seis murales de la Ermita de San Baudelio de Casillas de Berlanga, la Capilla Sixtina del arte mozárabe (1125). Son seis fragmentos de pintura mural traspasados a lienzo. Tal y como se explica en la página web del museo, en esta Cacería de liebres, el cazador, a caballo y con el tridente en la mano, azuza tres perros contra las liebres, símbolo de la concupiscencia, para llevarlas hasta la red tendida por él.


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Las majas, las más viajadas. Son dos obras muy codiciadas por los demás museos europeos e internacionales. Aunque en El Prado están expuestos de forma conjunta, no siempre han estado juntas. 'La Maja vestida' de Goya ha recorrido casi 50.000 kilómetros durante la historia del museo debido a préstamos nacionales e internacionales. 'La Maja desnuda', por su parte, 30.000 kilómetros.


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Goya, el único que no da la espalda. El museo no solo resalta por el arte que albergan los muros del complejo arquitectónico. El Museo del Prado está rodeado por estatuas, como si protegieran el hogar de sus obras. La más conocida es la de Velázquez, la cual fue construida en 1899 por Aniceto Marinas. Sin embargo, el único que no da la espalda al museo, el único que mira fijamente a la entrada principal, es la estatua de Francisco de Goya -tiene más de 150 cuadros en el museo-.


elespanol.com


j.luis [ Miércoles, 20 Noviembre 2019, 13:32 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El tenor Javier Camarena canta en el Museo del Prado

El artista dio un breve recital con motivo del 200 aniversario de la pinacoteca



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El tenor mexicano Javier Camarena interpretó la noche del lunes en una sala del Museo del Prado la canción popular con la que se conmemoran en su país los cumpleaños, Las mañanitas, una felicitación que hizo en nombre del Teatro Real para sumarse a las celebraciones del bicentenario de la pinacoteca. Camarena estuvo acompañado por nueve mariachis para interpretar el popular tema en la galería principal del edificio Villanueva del museo, que cumple 200 años el 19 de noviembre.

El artista interpretó además, acompañado al piano por Patricia Barton, la canción clásica española de Fernando Obradors Del cabello más sutil, una breve pieza de apenas dos minutos.


elpais.com


j.luis [ Miércoles, 20 Noviembre 2019, 18:28 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Así celebra el Museo del Prado sus 200 años



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Un 'doodle' y un recital de Camarena abren la celebración del bicentenario del Museo del Prado. (Foto: Juan Luis Jaén)

El Museo Nacional del Prado ha celebrado este martes 19 de noviembre el 200 aniversario de su apertura con un 'doodle' de Google y un recital del tenor Javier Camarena en la galería principal del edificio Villanueva.

Además, en las redes sociales del Prado se ha publicado un vídeo de animación para acercar a sus seguidores las transformaciones de esta institución cultural bicentenaria y se ha puesto en marcha la iniciativa '#yoamoelPrado'.

En cuanto al recital, el cantante mexicano Camarena, que estos días ensaya en Madrid la ópera 'Il pirata', de Vincenzo Bellini -que se pondrá en escena en el Teatro Real entre el 30 de noviembre y el 20 de diciembre-, ha sido el encargado de transmitir la felicitación al Museo del Prado.

Camarena ha interpretado la canción 'Del cabello más sutil', poema popular con música de Fernando Obradors, acompañado al piano por Patricia Barton, directora de bandas internas y maestros repetidores del Teatro Real. Tras esta apertura, el tenor ha regalado al museo otros temas más populares y festivos.

El 'doodle' se puede ver en la página de inicio de Google en más de 30 países. En la imagen se puede ver precisamente la fachada del Edificio Villanueva acompañada de algunos cuadros en los que están 'retratadas' las famosas letras del buscador.


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Una colección con 311 pinturas

El Real Museo de Pintura y Escultura, que en 1868 pasó a denominarse Museo Nacional de Pintura y Escultura y posteriormente Museo Nacional del Prado, abrió al público el 19 de noviembre de 1819 con 311 pinturas de la Colección Real, todas de autores españoles, colgadas en sus muros. Primeramente se visitaba únicamente un día a la semana, y se abría tan solo a quien presentaba una autorización o recomendación de alguna personalidad de la corte.

En 1869, el Real Museo de Pinturas pasó a formar parte del Patrimonio del Estado al ser promulgada la ley que declara extinguido el Patrimonio de la Corona, con reversión al Estado de los bienes y derechos que lo integraban, exceptuando aquellos bienes que "se destinan al uso y servicio del Rey", entre los que se cuentan el Palacio Real de Madrid, la Casa de Campo, los reales sitios de El Pardo, Aranjuez, La Granja y El Escorial; el Alcázar de Sevilla y el palacio real de Mallorca con el castillo de Bellver.

Otras fechas destacadas son las de 1981, cuando el 10 de septiembre de ese año el 'Guernica' llegó a España y se expuso en el Casón del Buen Retiro; y la de 2016, cuando la exposición aforada 'El Bosco' consiguió el máximo de visitantes que se recuerdan en la historia del museo con 589.692 visitantes.


'La Trinidad', primera obra comprada

Entre otras curiosidades, el Museo del Prado detalla el hecho de que 'La Maja Vestida' haya recorrido 47.185 kilómetros durante la historia del museo, debido a préstamos nacionales e internacionales, mientras que 'La Maja Desnuda' ha recorrido 28.042 kilómetros.


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José de Ribera -La Trinidad. Hacia 1635. Óleo sobre lienzo, 226 x 181 cm. Museo del Prado

La primera obra comprada fue 'La Trinidad', de Ribera, por 20.000 reales, el doble de la valoración inicial de Vicente López. Se trataba de la primera obra adquirida expresamente para el Real Museo de Pinturas.


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Por otro lado, las pinturas más antiguas son los seis murales de la Ermita de San Baudelio de Casillas de Berlanga, que datan de 1125; mientras que la escultura más antigua es 'Retrato de un funcionario egipcio', hacia 530 a.C.


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El cuadro más grande es 'La visión del Coloseo. El último mártir', de José Benlliure y Gil, 1885, es un óleo sobre lienzo, 561 x 728 cm. No expuesto


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… y el más pequeño es 'Carlos Ortiz de Taranco', de Federico de Madrazo y Kuntz, de 1849. Óleo sobre tabla, 11 x 8,5 cm. No expuesto

Las obras más copiadas son 'Los borrachos', 'Cristo crucificado' y 'Las hilanderas' de Velázquez; 'La vendimia', 'La gallina ciega' y 'El quitasol' de Goya; 'La Inmaculada Concepción' y 'La Virgen del Rosario' de Murillo o 'Las Dolorosas' de Tiziano.


madridiario.es / museodelprado.es


j.luis [ Viernes, 22 Noviembre 2019, 17:31 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
De las 311 obras iniciales a las 1.714 de ahora: los números del Museo del Prado

Así ha crecido el museo más importante de España en sus 200 años de historia




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Solo en 2018, más de tres millones y medio de personas visitaron las colecciones del Museo del Prado.

El Museo del Prado cumple años, ni más ni menos que 200. Desde que abrió sus puertas el 19 de noviembre de 1819 ha vivido una serie de cambios que le han llevado a convertirse en lo que hoy en día es: el museo más importante de España y uno de los mejor valorados a nivel mundial. Sus colas son míticas, cada día son miles y miles las personas que deciden perderse entre sus muros para conocer su extensa colección, principalmente de pinturas, que te colocan más cerca que nunca de la historia del arte occidental.

Pero para entendernos, mejor hablemos de cifras. Actualmente, el Museo del Prado cuenta con más de 1.700 obras expuestas, sin contar aquellas que exhibe en exposiciones temporales tanto dentro como fuera del museo. Y apenas vemos el 6% de las obras: el auténtico tesoro se encuentra a buen recaudo en los almacenes del museo que, contando con grabados, esculturas, dibujos y pinturas, guardan más de 27.000 piezas.


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'Las meninas' de Velázquez es uno de los cuadros que podían encontrarse en la colección original del museo.

El panorama era muy diferente hace 200 años. Aquel 19 de noviembre, cuando el proyecto del rey Fernando VII, en realidad impulsado por su esposa María Isabel de Bragaza, por fin veía la luz, lo hacía con tan solo 311 pinturas a disposición del público, todas ellas de la escuela española. Entre ellas ya figuraban algunas de las pinturas más importantes de la colección y que continúan disponibles actualmente, como Las Meninas de Velázquez o la Familia del Pajarito de Murillo. Por aquel entonces, los almacenes guardaban 1.500 obras más, todas ellas encontraban su origen en las Colecciones Reales y respondían al gusto de cada uno de los reyes que habían pasado por el trono español.

Los artistas de la colección

Las grandes pinacotecas, como por ejemplo la National Gallery de Londres, van construyendo sus colecciones en torno a un discurso concreto, normalmente buscando transmitir de la forma más completa posible la historia de la pintura. El Museo del Prado marca la diferencia en este sentido, ya que su colección es en realidad un reflejo fiel del gusto de la monarquía española, por lo que popularmente se ha dicho que no es un museo de pinturas sino de artistas. Los reyes españoles, tanto Austrias como Borbones, fueron recopilando obras de los artistas que les gustaban hasta formar las bases de la colección que ha llegado a nuestros días.

Así, el germen de la colección actual lo encontramos en las Colecciones Reales, además de las adquisiciones y donaciones posteriores y su unión en 1870 con los fondos del Museo de la Trinidad, formado con bienes recaudados bajo la desamortización de Mendizábale. Después se unieron los del Museo de Arte Moderno. Cada uno de los reyes que se han ido sucediendo desde el siglo XVI ha dejado su huella en la colección, adquiriendo obras a su gusto. Esto nos hace entender, por ejemplo, la notable presencia de Tiziano, ya que monarcas como Felipe II o Felipe IV admiraron a los artistas venecianos.

Este hecho ha convertido al Museo Nacional del Prado en el museo con más obras de artistas tan reconocidos como El Greco o Tiziano, de los que conserva y expone alrededor de 40 obras. Velázquez es otra de las figuras centrales, con casi 50 obras y, por otro lado, está Rubens, que prácticamente alcanza las 100. Pero el artista mejor representado con abrumadora diferencia es Francisco de Goya, con más 130 pinturas y la colección más completa de grabados, dibujos y estampas. Aquí puedes ver todos.


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El artista mejor representado con abrumadora diferencia en el Museo del Prado es Francisco de Goya, con más 130 pinturas. En la imagen, 'Los fusilamientos'.

Las mujeres artistas no encuentran su hueco en el museo. Y es que, aunque se está intentando enmendar con la reciente salida a exposición de obras como “El Cid” de Rosa Bonheur, la brecha de género sigue siendo una cruda realidad: el catálogo completo del Prado cuenta con la presencia de 33 pintoras frente a la abrumadora cifra de 4.926 pintores. Eso sí, expuestas solo hay obras de siete. Un recorrido por las obras de autoras femeninas sigue siendo una visita más breve de lo deseado, pero la dirección del museo ha manifestado su intención de seguir luchando por reducir esta diferencia.

Los visitantes del Museo del Prado

En 2018, 3.672.853 personas visitaron las colecciones del Museo del Prado, tanto en el propio museo como en las exposiciones temporales que se realizadas en localidades españolas y extranjeras. A su sede principal acudieron 2.892.937 visitantes. Casi el 60% de los visitantes venían del extranjero, convirtiéndolo en líder indiscutible de los museos españoles en lo que a número de visitas se refiere. Puedes saber más sobre sus visitantes aquí.

Actualmente, el Prado solo cierra tres veces al año: en año nuevo, día 1 de enero; el 1 de mayo, Día del Trabajo y por Navidad, el día 25 de diciembre. Ha quedado muy lejos del momento de su fundación, cuando sus puertas solo se abrían una vez por semana y el acceso era imposible sin una recomendación. De hecho, el Museo del Prado se funda como Museo Real para albergar las colecciones privadas de los reyes. Se mantiene así hasta 1868, con la llegada de la Revolución Gloriosa, que supuso la caída y exilio de la reina Isabel II. En ese momento pasa a ser Museo Nacional y, por lo tanto, se convierte en patrimonio de todos los españoles.

Existió un área si cabe más restringida. De 1827 a 1838, el museo contó con una sala en la que se exponían desnudos femeninos, conocida como la Sala Reservada. A esta sala solo tenían acceso las personalidades más cercanas al monarca. El llamado “Gabinete de Descanso de Sus Majestades” no era una tradición nueva, pues ya había existido con anterioridad en otras instituciones como el antiguo Alcázar de Madrid. De hecho encontramos su origen en el siglo XVI, cuando Felipe II encargó obras de desnudo a Tiziano, como Venus y Adonis, para “su uso y disfrute personal”.


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Felipe II encargó obras de desnudo a Tiziano, como esta 'Venus y Adonis', para “su uso y disfrute personal”.

¿Cuánto nos llevaría ver la colección completa actual? Pongamos que el tiempo medio que pasamos contemplando una obra es de 10 segundos. En algunas obras pasaremos más y en otras menos pero establezcamos como media esa cifra. Ahora imaginemos que somos uno de los privilegiados que tuvo la oportunidad de visitar el Museo del Prado en 1819, poco después de su apertura. Para poder apreciar cada una de las pinturas con detenimiento tendríamos que pasar más de 51 horas en su interior, poco más de dos días completos. Si la cifra ya impresiona, la actual resulta increíble: se necesitarían unas 283 horas para ver todo el museo, casi 12 días completos recorriendo sus galerías. Y eso solo con las obras expuestas, claro.


elpais.com


j.luis [ Miércoles, 04 Diciembre 2019, 19:16 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Un “regalo de Navidad” para el Prado: Cultura compra por 200.000 euros una ‘Magdalena’ de Alonso Cano

La pintura, que conjuga “belleza y emoción”, según el conservador Javier Portús, llega a la pinacoteca tras cuatro años de pleitos entre los herederos de la casa de Sueca y Alcudia



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'La Magdalena en el desierto', obra de Alonso Cano, de 1653, en el Museo del Prado.

El Ministerio de Cultura ha adquirido una Magdalena penitente en el desierto, pintada por Alonso Cano hacia 1653, por 200.000 euros, procedente de una colección privada y comprado a la Galería Caylus. La obra tiene como destino el Museo del Prado, que había cerrado la compra hace cuatro años, cuando tuvo conocimiento de la venta de la misma. En 2015 la venta estaba prácticamente decidida, pero la reñida herencia a repartir entre varios hermanos de la familia nobiliaria propietaria del cuadro detuvo la compra. Ha sido ahora cuando se ha resuelto el entuerto a favor del museo. Para Javier Portús, Jefe de Conservación de Pintura Española hasta 1800, “es un estupendo regalo de Navidad”.

El primer propietario conocido fue el infante don Luis de Borbón y Farnesio (1727-1785), hijo de Felipe V, y en su testamento figura que se encontraban en la sacristía de su palacio en Boadilla del Monte. De ahí pasa a Godoy y, posteriormente, pasa a ser propiedad de los duques de Sueca y Alcudia, descendientes de Godoy, hasta el día de su venta. El cuadro de la Magdalena tiene su par, un San Jerónimo penitente de las mismas medidas, que cierra la composición. Está en poder de la otra rama de la familia, pero no está a la venta. “Si saliera al mercado sería una estupenda compra. El conjunto de ambos cierra el paréntesis compositivo”, añade Portús.

Es una pintura extraordinaria y muy sexy para la España de ese momento
Enrique Gutiérrez de Calderón

Ahora descansa en el taller de restauración del Museo del Prado, que está retocando el marco. En cuanto acaben las labores pasará a la sala 17 del museo, dedicada a Alonso Cano. Portús cree que, gracias al formato (dos metros de largo por uno de alto) no tendrá que expulsar a los almacenes a ninguno de los que se exhiben en la estancia. La pintura conjuga “belleza y emoción”, en palabras de Portús. “Lo que hace a un cuadro excepcional es la unión del color, la composición y el dramatismo”, explica el conservador para señalar esta Magdalena como una máquina emotiva perfecta.

El descubrimiento parte de José Antonio Urbino, socio de Caylus, que lo encontró, en 2013, en la casa de los propietarios, en Madrid, muy oscurecido. Cuando Portús tuvo noticias del hallazgo se puso en contacto con la galería que dirige Enrique Gutiérrez de Calderón. “Es una pintura extraordinaria y muy sexy para la España de ese momento. En Italia era habitual, pero aquí es de lo más provocativo que puedas ver”, indica el galicista.

“La pintura es importante por su propia calidad y por su rareza compositiva, porque tiene un formato muy poco habitual, alargado, para encajar en él una sola figura. Cano, que es uno de los mejores dibujantes y compositores de esa época, resuelve de una manera estupenda las dificultades del formato en propio beneficio de la representación. Ella está constreñida en su propio marco y eso ayuda a que nos concentremos en la expresión corporal de la Magdalena”, explica Portús, que comenta que Cano subraya los valores patéticos propios del tema.

Un modelo de éxito

La representación de la Magdalena alcanzó gran éxito durante el siglo XVII por ser ejemplo de mujer arrepentida y, además, por dar la oportunidad a los pintores de recrearse en el cuerpo desnudo de una mujer señalada como pecadora y hermosa. Frente a la mujer semidesnuda y de largos cabellos que se arroja a adorar el crucifijo, en su vida previa al arrepentimiento suele mostrarse con ricas ropas. El Prado cuenta con una larga lista de magdalenas que no expone, como un lienzo de Andrea Vaccaro (1604-1670), con una Magdalena vestida, pero dejando a la vista un amplio escote. A la Magdalena de Guido Reni (1575-1642) le ocurre lo mismo. Guercino (1591-1666) decide desnudarle el torso y dejar un pecho a la vista, mientras tapa el otro con su mano derecha. Quizá la más digna de todas sea la de Luca Giordano (1634-1705).

Es más patético el contraste de color con la expresión arrepentida de ella
Javier Portús

Alonso Cano resuelve con unos fondos oscuros y un entorno ocre. Portús indica que el pintor barroco resalta tres campos de color con mucha personalidad expresiva: los brazos desnudos de la Magdalena, con un fogonazo; el azul puro del manto, con un estudio propio de su dominio escultórico; y los cabellos dorados de la Magdalena. “Es más patético el contraste con la expresión arrepentida de ella”, dice. Este tipo de formatos son propios de la parte inferior de los retablos, los bancos, o también con las sobrepuertas o sobreventanas. Es similar a Mercurio y Argos, de Velázquez.


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'San Jerónimo penitente', de Alonso Cano, hacia 1660, en el Prado.

Cano es un pintor atractivo por su dedicación a una amplia gama de medios expresivos y la originalidad de algunos de sus intereses temáticos y de sus composiciones. La escena del lienzo adquirido está dotada de una gran fuerza monumental y expresiva, con luces y sombras que chocan y crean un escenario en tensión, en el instante del arrepentimiento de la protagonista. El paisaje ha sido reducido al mínimo, como excusa para un nuevo enfrentamiento lumínico, en la parte izquierda (mucho menos desarrollado que el San Jerónimo penitente (1660) que el Prado no expone). Mantiene en este lienzo su costumbre de acompañar a los personajes con objetos cargados de fuerza simbólica y vinculados a su leyenda. A Magdalena se le asigna la calavera –símbolo de la meditación sobre la muerte– y el vaso de perfumes, con el que lavó los pies de Cristo.

Laguna cubierta

Además, el cuadro forma parte de una etapa en la trayectoria del pintor de la que el Prado apenas tiene representación. Hasta 1652 se encuentra en Madrid, años en los que realiza algunas de sus mejores obras y a los que corresponden la mayoría de la veintena de lienzos que posee el museo. De ahí parte a Granada, en 1652, y esta representación de la Magdalena vendría a suplir esta laguna de las últimas décadas de su vida y trayectoria, aunque se exhibiera en Boadilla del Monte (Madrid).

Su huella fue más duradera en Granada, su ciudad natal, y el lugar en el que pasó las últimas décadas de su vida, muy productiva. Allí se entregó, además de a la pintura, al diseño arquitectónico y a la escultura. Además, contribuyó a crear en la ciudad una escuela pictórica y escultórica de gran interés. Esto demuestra que junto a Madrid y Sevilla, como centros de demanda artística, emergieron otras poblaciones de notable actividad artística desde las que se expandieron los modelos del Barroco.


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'La Magdalena penitente', de Luca Giordano, hacia 1665, en el Prado.

Para Portús, Cano es también un artista dotado en la ejecución de los valores cromáticos como elemento fundamental de la pintura como nunca se había visto antes en la tradición pictórica española. Y, además, lo destaca por la libertad de factura con la que el amigo de Velázquez actuó sobre El milagro del pozo (1638-1640), una de sus obras maestras.


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j.luis [ Miércoles, 04 Diciembre 2019, 19:24 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Jeremy Irons: “Me hubiera gustado ser retratado por Goya”

El actor británico protagoniza el documental 'Pintores y reyes del Prado', que se estrena el 9 de diciembre en 200 salas españolas



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El actor Jeremy Irons en la presentación del documental 'Pintores y reyes del Prado', este martes, en Madrid. En vídeo, declaraciones de Irons. David Fernández | ATLAS

Ficha técnica

Título: Pintores y reyes del Prado
Título original: The Prado Museum. A Collection of Wonders
Reparto:
Jeremy Irons
Año: 2019
Duración: 90 min.
País: Italia
Director: Valeria Parisi
Guion: Sabina Fedelli, Valeria Parisi
Fotografía: Mateusz Stolecki
Género: Documental.
Distribuidor: A Contracorriente Films

La poderosa voz de Jeremy Irons (Cowes, Reino Unido, 71 años) suena a teatro de Shakespeare tamizada por mucha nicotina. Alto, flaco y elegante conserva todo el magnetismo de las actuaciones por las que ha acumulado los premios más importantes del cine y el teatro con obras tan conocidas como La misión, Herida, Lolita, Retorno a Brideshead, El hombre de la máscara de hierro o La casa de los espíritus. En su última actuación, Pintores y reyes del Prado, un documental dirigido por Valeria Parisi que se estrena el próximo día 9 en 200 salas españolas, guía al espectador por la historia y cada rincón del Museo del Prado. El actor ha presentado la película en la sala dedicada al taller romano del museo, ante Ariadna dormida. Javier Solana, presidente del patronato de la pinacoteca, aseguró que le gustaba el proyecto porque, dentro de los actos del bicentenario, representa algo cálido y sofisticado de lo que es la vida de una institución a la que le gusta referirse “como museo de la paz” .

Como cuenta el propio Irons, a lo largo de 90 minutos la película desborda la etiqueta de documental porque aúna “pintura, nobleza, pasión, coraje, historia, teatro y fotografía. Es una fusión de almas”.

El viaje empieza con Jeremy Irons contemplando La gloria, el famoso cuadro de Tiziano que conmovió al emperador Carlos V. Y a partir de ahí el recorrido, no cronológico ni lineal, hace que el espectador conozca el alcance del Imperio, la guerra contra Napoleón, la pérdida de las colonias o el traslado de los cuadros durante la Guerra Civil. El actor habla de todo ello paseando por Yuste, El Escorial, Toledo, Madrid y, por supuesto, los espacios más determinantes del Museo del Prado, incluido el taller de restauración y el Salón de Reinos.

Ante algunas joyas pictóricas como El descendimiento de Rogier van der Weyden, El Lavatorio de Tintoretto, Las meninas de Velázquez o Los fusilamientos de Goya, Irons da paso a los expertos conservadores del museo, incluido su director, Miguel Falomir. Y también a cinco mujeres de especial relevancia en la cultura española: la escenógrafa Helena Pimenta, la bailarina Olga Pericet, la fotógrafa Pilar Pequeño, la presidenta de la Fundación García Lorca, Laura García Lorca, y la actriz Marina Saura, hija del pintor Antonio Saura.

Amante declarado del arte en todas sus manifestaciones, Jeremy Irons se disculpó por saludar en italiano con un entusiasta buongiorno y responder en inglés a las preguntas de los periodistas. Celebró la oportunidad de volver a visitar Madrid porque le encanta el baile, la comida, las calles y la gente y contó emocionado como habían sido las noches de rodaje por las salas con el museo cerrado. “Ha sido una experiencia fascinante. Los productores, italianos, lo tenían todo muy bien organizado de manera que cada intervención se hacía con una sola toma. Me dejé dirigir. Puedo decir que ha sido una experiencia muy satisfactoria e indolora”.

Cuando se le pide que escoja entre Velázquez, el Greco y Goya para hacerle un retrato, lo piensa largamente haciendo aspavientos para finalmente responder que elegiría al joven Goya. “Velázquez me haría un retrato superficial y El Greco no me sacaría el lado bueno”, remata entre risas.

Si pudiera, ¿qué cuadro se llevaría a casa? Extendiendo los brazos, Irons contesta que no hay respuesta posible. “Puede que Las merinas o algún Goya porque me gustan todos. Pero, no se puede elegir solo uno”.

Después de conocer a fondo una colección muy identificada con la pintura italiana y especialmente con la veneciana, Irons comenta que echa en falta alguna representación de la pintura británica. Puesto a incluir alguna obra realizada por un compatriota responde sin dudar que incluiría un paisaje de Turner, “una de esas escenas marinas en las que se ve un barco al amanecer envuelto en la deslumbrante belleza de la naturaleza”.

Y para terminar da un consejo a los más jóvenes: que vean el documental, que visiten el museo y que levanten la cabeza de las pantallas de sus teléfonos móviles para contemplar lo que les rodea, hablar entre ellos y convertirse en mejores seres humanos.


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j.luis [ Jueves, 19 Diciembre 2019, 19:59 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Entrada gratuita y ‘performances’ en la fiesta final del bicentenario del Prado

En una gigantesca pantalla se podrán ver 70 obras de la colección con efectos especiales para lograr una proyección tridimensional inmersiva



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Fotomontaje de la proyección 'Amalgama en el Prado', de Daniel Canogar, sobre la fachada de Goya del museo. MUSEO DEL PRADO

Después de un intenso año de celebración por todo lo alto del bicentenario del Prado, el museo quiere cerrar la fiesta volcado en su público. Entrada gratuita los días 13, 14 y 15 de diciembre; un espectacular viaje visual en la fachada de la entrada de Goya, con una sorprendente pieza futurista firmada por el fotógrafo Daniel Canogar, performances sorpresa en las salas, realizadas por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y la creación de una cápsula del tiempo son los principales puntos de una programación final gracias a la colaboración de Acciona.

Marina Chinchilla, directora de Administración del Museo del Prado, asegura que el público ha sido el objetivo central de esta programación especial. Los responsables del museo han querido que su protagonismo sea absoluto en estas últimas jornadas.

El acceso gratuito es para todo este fin de semana en el horario habitual del museo, desde las 10.00 hasta las 20.00. Los visitantes se pueden registrar en taquilla sin que tengan que presentar ninguna clase de identificación. Esta entrada da acceso a la colección permanente y a las exposiciones temporales. Solo la dedicada a los dibujos de Goya tendrá un control excepcional. Se dejará entrar hasta 70 personas cada 15 minutos.

La fachada de la puerta de Goya, la situada frente al hotel Ritz, será una gigantesca pantalla sobre la que se proyectará un doble espectáculo audiovisual, en sesiones de media hora, a las 20.30 y a las 22.00, desde el jueves 12 hasta el domingo 15. La primera parte consistirá en un recorrido visual por 70 obras de la colección con tecnología de mapping, láser y efectos especiales, para conseguir una proyección tridimensional inmersiva. Esas imágenes estarán acompañadas de una banda sonora, especialmente compuesta para el espectáculo por Olivier Arson, premio Goya 2019 a la mejor banda sonora por la película El reino.

La proyección se remata con una pieza creada por Daniel Canogar, titulada Amalgama en el Prado. El artista explica que ha querido fundir pasado y futuro a partir de imágenes transformadas por un algoritmo capaz de convertir las pinturas clásicas en abstracciones. Según Canogar, el resultado tiene que ver con el museo imaginario del que hablaba André Malraux. “La mirada contemporánea, tan saturada de imágenes, nos permite redescubrir aspectos que habían quedado oscurecidos por el paso del tiempo”.

El show popular que prepara el museo para el fin de semana incluye sorpresas que vivirán los visitantes en plena contemplación de las obras. De ello se ocuparán jóvenes artistas acompañados por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, que interpretará piezas de Mozart y Stravinski.

La sala de proyecciones del museo, situada junto al auditorio, proyectará en sus pantallas, de manera ininterrumpida todo el material audiovisual que ha generado el bicentenario. Desde vídeos promocionales de las exposiciones, hasta material rescatado de los archivos y los testimonios y recuerdos de los trabajadores del museo. Los visitantes que asistan a lo largo del fin de semana, podrán dejar grabada su experiencia en un pequeño estudio instalado junto a la sala de las Musas.

Y ya pensando en el tricentenario, el museo ha creado una cápsula del tiempo en la que se contiene la huella de todo lo que ha sido este año de celebraciones. La documentación (catálogos, folletos, monedas) será depositada en una urna que se custodiará en los almacenes del museo para iluminar a generaciones venideras.

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Mi querido Museo del Prado ha finalizado la celebración del bicentenario con diversas exposiciones y actividades que ha batido el récord de asistencia y recaudación en taquilla.- Además lo más importante: hemos conseguido también el reécod de amigos que creo que ya sumamos 40.000.


j.luis [ Jueves, 19 Diciembre 2019, 20:03 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado bate sus propios récords gracias al Bicentenario

Más de 3 millones de visitantes con 21 millones de euros en taquilla cierran un año con un centenar de actividades en toda España



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El director del Museo de Prado, Miguel Falomir y el presidente del Real Patronato, Javier Solana, este jueves en Madrid. Ballesteros

A falta de una semana de fiestas para que concluya el año, el Prado ya ha roto todos los récords de visitas que registraba cuando en 2016 sumó 600.000 personas para la exposición de el Bosco. Gracias al Bicentenario, ha conseguido un máximo histórico de 3.388.102 entradas tanto para la colección permanente como para las muestras temporales. Aunque 1,5 millones han accedido de manera gratuita, las ventas en taquilla han superado los 21 millones de euros. En este tiempo, tanto los donantes como los patrocinadores han contribuido de manera significativa a la celebración y los impactos en los medios de comunicación y redes sociales en España y en el extranjero han sido permanentes. Pero, con todo ello, lo más importante para los responsables del museo es la intensa conexión con la ciudadanía que se ha vivido a lo largo de los 13 meses durante los que se ha celebrado el nacimiento del museo.

Todos estos datos se han dado a conocer hoy por la mañana en el Casón del Buen Retiro. Javier Solana, presidente del patronato, ha puesto gran emoción en asegurar que más allá de las cifras indiscutibles del éxito, lo más importante ha sido el cariño que la ciudadanía ha demostrado hacia el que es su museo más querido. “Este es un museo no solo de Madrid, sino de toda España, del que se sale siendo mejor persona”.

Miguel Falomir, director del Prado, destacó la respuesta entusiasta que ha habido ante los más de 100 actos sobre los que se ha celebrado el bicentenario, entre exposiciones, congresos y simposios en los que han participado especialistas mundiales de primer nivel.

Entre el 19 de noviembre de 2018 hasta el 15 de diciembre de 2019, se han celebrado exposiciones que, en opinión de Falomir, han cambiado la concepción de las mismas. Por un lado, se han mostrado obras nunca expuestas en el museo, pero siempre apoyadas en tesis de investigación que han enriquecido el conocimiento de los visitantes. Empezaron con un homenaje a la propia historia de la institución, Museo del Prado 1819 - 2019 y siguieron con grandes muestras como Alberto Giacometti en el Museo del Prado, Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia, Rembrandt, Velázquez y Vermeer. Miradas afines, Goya. Dibujos. Solo la voluntad me sobra, Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana. Historia de dos pintoras y El Roto. No se puede mirar. En otra liga menor, pero con gran relevancia, se han celebrado muestras temporales como Doce fotógrafos, El maestro de papel o El gabinete de descanso de sus majestades. Esta última se quedará de manera permanente en el museo.

Para el director, todas las iniciativas han sido igual de importantes, pero si tuviera que destacar una, señala el proyecto itinerante De gira por España y El Prado en las calles. Gracias a estos proyectos, todas las comunidades autónomas salvo Madrid y las ciudades de Ceuta y Melilla, han recibido durante un mes una de las obras maestras del Prado realizadas por Tiziano, El Greco, Velázquez, Zurbarán o Murillo. “Todo el programa y, particularmente, esta iniciativa, han elevado la autoestima de la nación. La respuesta ha sido emocionante. En Teruel, por ejemplo, donde expusimos a Tiziano, tuvimos más de 9.000 visitas”

Con 2020 llega la normalidad a la vida del museo y la primera preocupación son los presupuestos que siguen pendientes de que, por fin, haya un gobierno en España. Solo así se podrá poner en marcha en gran proyecto del Salón de Reinos donde se podrán colgar las más de 200 pinturas que Falomir considera que deben estar a disposición del público de manera permanente. Se reanudarán entonces los préstamos con otros museos internacionales para grandes exposiciones como las que se preparan en Italia dedicadas a Rafael. Por el momento, no hay planes de hacer viajar parte de la colección para conseguir fondos como se hizo en años anteriores. Y para conocer las nuevas exposiciones habrá que esperar a mediados de enero.


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j.luis [ Sábado, 04 Enero 2020, 10:33 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
36 dibujos de El Roto dedicados a Goya


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Ver vídeo del homenaje de El Roto a Goya en el Museo del Prado

No se puede mirar. Así titula Andrés Rábago (Madrid, 1947), El Roto, esta colección de dibujos realizada específicamente para ser mostrada en el Museo del Prado, donde coincide con la exposición de dibujos de Goya Solo la voluntad me sobra.


Algunos dibujos


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No se puede mirar (hacia otro lado). El Roto en el Museo del Prado


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Hace solo unas semanas os hablábamos de la última exposición inaugurada con motivo del Bicentenario del Museo del Prado, dedicada a los dibujos de Goya y con la que se ha buscado poner de manifiesto la vinculación del artista —y del museo— con el mundo contemporáneo. Hoy, independiente de esa pero en relación con ella, se ha presentado en el claustro del edificio de Jerónimos una muestra de 36 dibujos de Andrés Rábago, El Roto, realizados específicamente para esta ocasión. Esta muestra lleva por título “No se puede mirar”, el mismo de un dibujo de Goya, del Cuaderno C, que se encuentra justo debajo, en una exacta vertical, en la sala donde se exhibe “Dibujos de Goya. Solo la voluntad me sobra”.

A medio camino entre el capricho y el disparate, estos dibujos, en correspondencia directa con la obra de Goya, son una llamada a reflexionar sobre la condición humana, especialmente sobre sus miserias. Además de con la imagen, los dos juegan con las palabras, empleando frases o comentarios que refuerzan sus ideas, y como ha señalado Andrés Úbeda, Director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo Nacional del Prado, ambos “comparten la visión intensa por lo grotesco como forma de mirar la realidad”.

Con motivo de la exposición, que podrá visitarse hasta el 16 de febrero de 2020, la editorial Reservoir Books ha editado un libro en el que, a modo de catálogo, se recogen las 36 obras expuestas, más otros quince dibujos que el autor ha querido sumar a la publicación. Para Rábago este trabajo es su “homenaje a un artista que trabajó con intensidad y humanidad hasta los últimos días de su vida”, como espera poder hacer también él.


museodelprado.es / masdearte.com / elmundo.es


j.luis [ Miércoles, 08 Enero 2020, 09:54 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado echa la vista atrás y expone su pasado

La pinacoteca prepara una muestra en tres salas que estarán listas a final de año



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Taller portátil de restauración del Museo del Prado, con utensilios tradicionales del oficio. Sofía Moro
El Museo del Prado es mucho más que sus excepcionales colecciones: miles de historias particulares y colectivas constituyen la rica trayectoria de esta institución que celebró su bicentenario en 2019. Como cierre a los actos de ese aniversario el museo se ha propuesto contar ahora su propia biografía en tres salas y con 900.000 euros de presupuesto. La remodelación para acondicionar el nuevo espacio expositivo ya está en marcha, pero no estará terminada hasta finales de este año.

El Prado ha decidido así pasar revista a “las numerosas vicisitudes políticas, arquitectónicas y museológicas que lo han transformado en la institución pública de relevancia internacional que es hoy”, inciden desde la dirección del centro. Como explica Andrés Úbeda, director adjunto del Prado, “estamos apostando muy fuerte por este proyecto porque queremos que el público conozca la historia de su museo”. El Prado no es solo depositario de una excepcional colección de arte, “es una institución con una historia propia y queremos darla a conocer”, asegura.

Las salas que están siendo preparadas para tal fin se encuentran en el sótano, en el espacio donde antes se mostraba el Tesoro del Delfín. La nueva unidad expositiva de manera estable se detendrá en la historia del museo, de sus edificios, de sus trabajadores y de sus muestras, e incluirá objetos como una gorra de ascensorista, las escupideras de cerámica de Talavera, la silla para vigilantes, antiguas cartelas, los tacos de entradas, una de las bombas incendiarias que lanzó el ejército franquista sobre el museo, o ese armario en el que Enrique Quintana,el responsable del taller de restauración, ha ido guardando todos los instrumentos de su oficio que los anteriores restauradores emplearon para conservar las obras. El recorrido estará estructurado en ocho capítulos documentados con pinturas, esculturas, grabados, fotografías, objetos, maquetas o planos, sacados del archivo y la biblioteca del museo.

Los objetivos del nuevo proyecto, según la dirección, son: “Reflexionar acerca de la evolución del Prado, definir las etapas principales que jalonaron su configuración física y museológica, destacar los hitos singulares que marcaron avances en los ámbitos de la arquitectura, la museografía, la profesión museológica y el servicio público y encajar la historia del museo en la realidad actual de la institución”.

Según el director adjunto, las salas remodeladas se convertirán en el nuevo inicio del recorrido de la visita al museo. Con abundante documentación y cuatro maquetas nuevas, se pondrá especial énfasis en el aspecto museográfico, en cómo ha ido cambiando la manera de presentar las obras en las salas y en el discurso en torno al arte resultante de esos recorridos. También habrá un espacio reservado a las personas que han formado parte del Prado (desde vigilantes y restauradores a directores y reyes). No faltará tampoco el recuerdo de la Guerra Civil en el nuevo repaso histórico, que arrancará con un retrato de Bernardo López de la reina María Isabel de Braganza, que intercedió de manera decisiva en la creación del Museo Real de Pinturas que devendría en el Prado.

Habrá más vitrinas que cuadros, más papel que pinturas. Por eso, aunque se trate de una exposición permanente, los documentos y obras (fotografías, folletos, artículos de prensa, grabados, etc.) estarán en constante rotación para evitar que sufran daños, y quedarán protegidos por una iluminación sin radiación ultravioleta e infrarroja. “Estas salas serán una nueva experiencia, porque ya no se verá solo una de las mejores colecciones de arte del mundo, sino que el Prado mismo toma conciencia de su propia historia: la de un museo de todos”, explica Úbeda.

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j.luis [ Jueves, 09 Enero 2020, 17:30 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Cultura invirtió casi tres millones de euros en compras en 2019

El pago de 'La virgen de la Granada', de Fra Angélico, comprada a la Casa de Alba en 2016 por 18 millones de euros, de los que el Ministerio ha pagado seis, se ha repartido en cuatro anualidades.

Para el Museo Nacional de Escultura de Valladolid adquiere 'Virgen con Jesús y San Juan Bautista', de La Roldana y 'Virgen Inmaculada', de Pedro de Mena.




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Detalle de 'Eneas y las arpías', de Dosso Dossi. Obra destinada para el Museo Nacional del Prado.

A lo largo del pasado 2019, el Ministerio de Cultura invirtió cerca de tres millones de euros (exactamente, 2.951.667) para la adquisición de obras para las colecciones públicas del Estado, según ha informado la institución en nota de prensa. La cifra supone un incremento del 41,8% con respecto al año anterior (2.081.954 euros).

El friso con historias de la Eneida titulado Eneas y las arpías, del artista renacentista italiano Dosso Dossi, fue la adquisición más cara, con un precio de 950.000 euros. La obra es la primera de este pintor de la primera mitad del siglo XVI que pasa a engrosar la colección del Museo del Prado junto a piezas como Magdalena Penitente, de Alonso Cano (200.000 euros). En el balance de 2018 y 2019 no se incluye la cantidad abonada para la compra de La Virgen de la Granada, de Fra Angélico, adquirida en 2016 a la Casa de Alba para el Prado, cuyo coste –18 millones de euros en total repartidos entre el Prado, la Fundación de amigos del museo y el Ministerio de Cultura, que ha pagado un tercio, seis millones– se ha repartido en cuatro anualidades, de 2016 a 2019.


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'María Magdalena en el desierto', obra de Alonso Cano, de 1653, en el Museo del Prado.



Museo Nacional de Escultura de Valladolid

El Museo Nacional de Escultura de Valladolid también ha visto crecer su colección con tallas como Virgen con Jesús y san Juan Bautista niños, obra de Luisa Roldán, conocida como La Roldana, adquirida por 280.000 euros. El éxito que los trabajos en barro cocido y policromado de esta escultora barroca – la primera española registrada– tuvieron en su época hicieron que la mayor parte de sus piezas se dispersaran entre colecciones de particulares y en el extranjero. Para el mismo museo vallisoletano se ha comprado Virgen Inmaculada, de Pedro de Mena (111.2000 euros), pieza que pasó a manos privadas en 1949 y que se encontraba hasta hace poco en paradero desconocido. La escultura fue un encargo realizado en el último tercio del siglo XVII por el obispo de Córdoba.


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'Virgen con Jesús y San Juan Bautista', de La Roldana.


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'Virgen Inmaculada', de Pedro de Mena.


Cultura ha adquirido además bienes como el archivo del Marquesado de Aguilar de Campoo, 195 legajos y 19 libros que se conservarán en el Archivo Histórico de la Nobleza de Toledo, y que incluyen 400 diplomas medievales, entre ellos el privilegio rodado de Alfonso VIII al monasterio de San Miguel de la Escalada, fechado en Burgos en 1193 (850.000 euros). Para el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía se han comprado un grupo de carteles literarios realizados por Ernesto Giménez Caballero, conocido como Gecé, entre 1925 y 1927 (270.000 euros). El Museo de América incorpora también dos cuadros de escenas de la vida de la Virgen pintados por Miguel Cabrera en 1751 (280.000 euros).

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j.luis [ Jueves, 23 Enero 2020, 11:00 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Prado aportó 745 millones de euros a la economía española en 2018

La cifra equivale a 16 veces el presupuesto de 45 millones que manejó el museo en el año, según un estudio realizado por la firma de servicios profesionales EY



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Una sala del Museo del Prado, en 2019. Carlos Rosillo

El Museo del Prado es la institución cultural más importante de España, según el presidente de su Patronato, Javier Solana. El veterano dirigente socialista habla del incuestionable cariño que españoles y extranjeros muestran por la pinacoteca y que se traduce en el constante aumento de visitas a la colección permanente y a las exposiciones temporales: 2.892.937 en 2018 y 3.203.417 en 2019. Pero la contemplación del arte no solo produce bienestar a las personas. También todo el país puede beneficiarse de las mejoras sociales que conllevan esos resultados y por primera vez El Prado pone números para objetivizar la pasión por el museo. Según un estudio realizado por la firma de servicios profesionales EY, referido exclusivamente a 2018, el impacto económico del Prado en la economía española fue de 745 millones de euros, 16 veces el presupuesto de 45 millones que manejó el museo. Son unas cifras que permiten asegurar al director, Miguel Falomir, que la actividad cultural puede ser magnífica y no parasitaria como todavía mantienen algunos. “La cultura tiene consecuencias en la vida de la gente”, añade Javier Solana “y con los datos a la vista podemos certificar que el gasto en Cultura es una buena inversión”.

Alberto Castilla Vida, socio de la firma auditora, explica que en la elaboración del estudio se han utilizado datos oficiales de diferentes instituciones públicas y privadas (transporte, hostelería, restauración) y, por supuesto, del Museo del Prado. Con 512 empleados públicos, la contribución social del museo ha sido de 9.570 empleos directos, indirectos e inducidos. Castilla señala que el 60% de los visitantes que pagan su entrada son extranjeros y pernoctan cuatro días de media. En una proyección muy prudente, asegura Castilla, solo han jugado con un día dedicado al Prado para hacer sus cálculos.

Marina Chinchilla, directora adjunta de Administración del Museo, asegura que, hasta hoy, el impacto del Prado en la economía nacional, es aún más alto. "La investigación se refiere a 2018 y los datos del pasado año han sido mucho mejores que el anterior. La gestión presupuestaria ha permitido cerrar al museo con superávit durante dos ejercicios consecutivos. En 2017 fue de 3,3 millones de euros y en 2018 ha sido de 1,7 millones, algo insólito en otras instituciones". Miguel Falomir precisa que la cantidad del superávit se reingresa a Hacienda, pero que es una parte del gasto con el que el museo contribuirá a las obras del Salón de Reinos.

Dado que toda España y especialmente la Comunidad de Madrid se benefician del impacto económico del Prado, Solana manifestó que cabría esperar mayor colaboración de las instituciones públicas. La Comunidad de Madrid colaboró con 300.000 euros en el último ejercicio y el Ayuntamiento, con cero euros.

Falomir espera que la aportación del museo se tenga en cuenta en los próximos presupuestos generales y descarta que el superávit le juegue a la contra. "Solo faltaba que se castigara el trabajo duro y riguroso que se hace desde este museo. Si eso ocurriera, el mensaje sería que lo mejor es quedarse sentado esperando a que te llueva el dinero. La aportación del Estado no llega ni a un tercio de nuestro presupuesto y ni siquiera disponemos de una partida para adquisiciones".

En la vía del ahorro, Falomir aclaró que la realización del estudio sobre el impacto económico del museo no ha tenido ningún coste. La empresa Firma de Servicios Profesionales EY ofreció hacer la investigación de manera gratuita y el Prado aceptó. Entre los clientes habituales de la compañía se encuentran empresas como el Real Madrid o Coca-Cola.


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j.luis [ Miércoles, 11 Marzo 2020, 20:03 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Coronavirus: cierran el Prado, el Reina Sofía, el Thyssen,
el Arqueológico, la Filmoteca... y los centros dependientes del ministerio


Los teatros, los cines y promotores musicales recomponen a marchas forzadas su agenda para dentro de mes y medio.



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Un visitante observa 'Las Meninas' esta mañana del miércoles en un solitario museo del Prado.Bernat Armangue / (AP)

Por primera vez desde la Guerra Civil el museo del Prado echa el cierre por la crisis del coronavirus. Y no solo esa venerable institución, según ha anunciado en la tarde del miércoles el Ministerio de Cultura, todos los centros dependientes de este clausuran “hasta nuevo aviso”. Eso incluye el Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza, el Arqueológico, el de Antropología, la Filmoteca Española o el museo Cerralbo. La medida entra en vigor mañana jueves 12.

Otros de los centros afectados por la clausura son el Museo Nacional de Artes Decorativas, el Museo de América, el del Romanticismo, el del Traje, el Sorolla y el centro Tabacalera. También suspende su actividad abierta al público el Centro de Conservación y Restauración de Filmoteca Española y los dos archivos de titularidad estatal ubicados en la Comunidad de Madrid: el Archivo Histórico Nacional y el Archivo Gener al de la Administración, que se encuentra en la localidad de Alcalá de Henares.

Es la noticia que ha coronado un día sin precedentes: teatros cerrados, museos medio vacíos, silencio en las salas de conciertos. Es la imagen de un Madrid insólito, sin apenas actividad cultural. Ya desde la semana pasada se venía registrando una notable reducción de afluencia de público en los espacios de ocio, pero las restricciones impuestas por el Gobierno español en las zonas consideradas de alta transmisión (Comunidad de Madrid, Vitoria, La Rioja y Labastida) han dado la puntilla. La imagen se está empezando a reproducir también en Cataluña, donde la Generalitat ha decidido este miércoles implantar por su cuenta las mismas medidas que las decretadas por el Gobierno español para los focos de mayor riesgo. Esto es: prohibido cualquier evento de más de 1.000 personas y reducción de aforo a un tercio en el resto.

Con un mensaje de “Cierre al público” en su web, la Biblioteca Nacional de España ha anunciado este miércoles, como otras instituciones públicas culturales, que “para garantizar la salud de sus usuarios”, a partir del jueves 12 de marzo cierra “temporalmente sus servicios presenciales y las actividades culturales hasta nuevo aviso”, según el comunicado de la BNE. Esta clausura afecta a “todas las salas de consulta para investigadores, las de exposiciones y los diversos actos culturales”, apuntan desde la BNE. Entre las actividades afectadas inmediatas destaca la gran exposición prevista sobre Miguel Delibes, en el centenario de su nacimiento, que iba a presentarse el jueves, 19 de marzo y que por tanto queda aplazada. Lo único accesible son los servicios que “puedan ser realizados de forma virtual”, añade la nota de la BNE, como la “tramitación anticipada del carné, solicitudes de reproducción de documentos, peticiones de información bibliográfica…

El goteo de cancelaciones de estrenos, presentaciones de libros o recitales ha sido continuo durante el día, mientras las diferentes asociaciones del sector se reunían para evaluar el impacto económico de la crisis. Los recintos de titularidad pública fueron los primeros en aplicar las restricciones. Si el martes el Ayuntamiento de Madrid decretó el cierre de todos sus teatros y centros de ocio aunque no superaran el tope de 1.000 localidades (Español, Fernán Gomez, Matadero), este miércoles han hecho lo mismo la Comunidad de Madrid (Teatros del Canal, Abadía, Corral de Comedias de Alcalá de Henares, Real Coliseo Carlos III y Auditorio de San Lorenzo de El Escorial), el Teatro Nacional de Cataluña y el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música con todos sus recintos escénicos (María Guerrero, Zarzuela, Comedia, Valle-Inclán, Auditorio Nacional de Música). También se han suspendido las actividades en todos los espacios públicos de Vitoria, como el Teatro Principal de la ciudad, La Rioja y Labastida.

El Liceo de Barcelona sí rebasa el tope de 1.000 localidades y ha cancelado el estreno mundial de Lohengrin, de Wagner, previsto para el próximo miércoles 17, pero el Teatro Real de Madrid no ha comunicado todavía si anula el de Aquiles en Esciros el martes.

Antes de que se decretara definitivamente su cierre, los Teatros del Canal habían improvisado un mecanismo de urgencia para la función Curva España en su Sala Negra, con capacidad para 200 espectadores: se dio paso a los primeros 66 y al resto se les devolvió el importe de las entradas. No hubo protestas, todo el mundo se hizo cargo de la situación. Este miércoles ha optado por una solución curiosa: representar a puerta cerrada el espectáculo Le Mobile, programado dentro del festival para niños Teatralia, para ofrecerlo en streaming.

Los espacios privados, por su parte, intentan sobrevivir manteniendo al menos un mínimo de actividad. La Federación de Exhibidores de Cine (Fece) ha emitido este miércoles un comunicado para informar de que “las salas de Madrid, La Rioja y Álava seguirán abiertas al público, con un aforo limitado de un tercio del total de cada una de las salas, hasta el 25 de marzo”. El documento hace referencia también a la otra medida anunciada ayer por el Ministerio de Sanidad: “Las salas con un aforo superior a 1.000 butacas deberán suspender su actividad durante este periodo, tal como han indicado las autoridades sanitarias, aunque solo afecta a dos salas de las tres provincias afectadas”. Fece aclara también que “de manera voluntaria, se fomentará el espaciado horario de las sesiones y la distancia de seguridad recomendada de los espectadores dentro de la sala”. Poco antes, Yelmo, una de las principales cadenas del país, anunció que sus cines permanecerán abiertos con aforo reducido y que se bloquearán “automáticamente filas y butacas alternas para garantizar una separación mínima entre los espectadores que quieran seguir disfrutando de las proyecciones de cine”. Fuera de los focos de riesgo, las proyecciones se mantienen con normalidad, según Fece.

La Filmoteca Española también ha anunciado la reducción del aforo de las dos salas del Cine Doré a un tercio de su capacidad a partir de este miércoles. “Temporalmente y mientras ajustamos a la nueva situación nuestros sistemas informáticos, se suspende la venta online. En aquellas sesiones cuya venta ya haya excedido el máximo aforo permitido por las nuevas medidas de contención, solo se facilitará la entrada, según estricto orden de llegada, hasta alcanzar dicho tercio de ocupación. A aquellos espectadores que no puedan acceder a la sala se les canjeará la entrada por otra a su elección”, aclara la institución en un comunicado. Las distribuidoras de cine independiente ya han reaccionado y están aplazando sus estrenos. Es el caso de Arab blues, que se estrenaba en abril y ha pasado al 22 mayo.

Los teatros privados han tenido que ir improvisando criterios para aplicar las restricciones impuestas por las autoridades sanitarias. La asociación que agrupa a los empresarios de Madrid se ha reunido esta tarde para “establecer protocolos comunes y estudiar qué medidas se pueden ir organizando para contrarrestar las grandes pérdidas que se esperan”, según su presidente, Jesús Cimarro.

Los grandes musicales, que generalmente se representan en recintos de más de 1.000 localidades, se están suspendiendo progresivamente: están confirmadas ya las cancelaciones de El rey León, Anastasia, Ghost, Billy Elliot, La jaula de las locas y La Cubana. En Bilbao se ha pospuesto el estreno de El guardaespaldas para la temporada que viene.

Entre los teatros de mediano formato, el Pavón Kamikaze, por ejemplo, ha suspendido las funciones en su ambigú, pues la reducción de butacas implicaría hacer las representaciones para treinta personas, pero mantiene las de la obra que se estrena este jueves, Traición, reduciendo el aforo. Es un trabajo que hay que hacer espectador por espectador, ofreciendo cambios de fecha a los que tienen compradas localidades para los días en los que se haya superado el tope permitido. “Entre el escenario de irresponsabilidad de hacer como que no está sucediendo nada y los fundamentalismos de tragedia, esta decisión es un punto medio. Hay que intentar asumir lo que ocurre ahora y ser respetuoso con las directrices, y cada ciudadano es libre si quiere o no venir al teatro”, señaló ayer Israel Elejalde, uno de los responsables del Pavón Kamikaze y director de Traición, durante la presentación del estreno. “Esto es una catástrofe para el teatro privado”, lamentó el también director Miguel del Arco.

La mayoría de los teatros privados de mediano formato están haciendo lo mismo que el Pavón Kamikaze, como La Latina o el Bellas Artes en Madrid o la sala Beckett de Barcelona, pero los de pequeño formato lo tienen más difícil: la reducción de aforo implica un patio de butacas muy mermado, por lo que no compensa seguir adelante con las representaciones. En el Teatro del Barrio de Madrid, por ejemplo, Guillem Cluà ha aplazado el estreno de su obra Calma!: “Solo podrían entrar en la sala 43 personas. Es insostenible, no podemos permitirnos pagar a los técnicos”, explicó Albà. Otros espacios pequeños como la sala Mirador de Madrid y el Tantarantana de Barcelona han suspendido directamente todas sus actividades.

Preocupación en los festivales de música

El mundo de la música intenta recomponerse para poder celebrar los muchos conciertos que se están suspendiendo. El sector más preocupado es el de los festivales. Mientras a nivel internacional ya se han anunciado aplazamientos sonoros como el de Coachella (de abril a octubre), en España se llama a la calma. Aunque ya hay afectados. Iruña Rock (con La Polla Records, El Drogas o Kase O), que tenía fechas del 19 al 21 de marzo, ha anunciado que se aplaza. Todavía no se ha encontrado nueva fecha. El multitudinario Viña Rock tiene fijado su inicio el 30 de abril en Villarrobledo (Albacete). De momento se mantiene.

Arenal Sound, BBK Live, FIB o Sonar “trabajan con normalidad y mantienen su calendario”. Más sencillo es reprogramar conciertos individuales. ¿Qué pasa con los que han comprado una entrada, por ejemplo, para el recital que iba a ofrecer Amaral en el WiZink Center de Madrid el sábado 21? Sirve para la nueva fecha (el 14 de septiembre) o se devuelve el dinero, de cuya gestión informarán en las próximas horas. El otro grupo que rock español que tenía previsto actuar en el mismo recinto, Tequila, pasa su espectáculo al 23 de septiembre.

Los promotores musicales se temen que en Madrid (la zona más afectada por el coronavirus) la prohibición se pueda extender hasta abril. Por ejemplo, se ha suspendido el recital del 3 de abril en el Wizink Center de Pablo Alborán, Prometo solidario, para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer. Todavía no se ha decidido la nueva fecha. Hay espectáculos que, directamente, se han cancelado, como La Noche de Cadena 100, que era el 28 de marzo en el WiZink Center, con la presencia de David Bisbal, Dani Martín o Pablo López. Los organizadores anuncian que el proceso de devolución se realizará en las próximas horas. Piden que los afectados estén pendientes de las redes sociales de Cadena 100.

Algunas salas de conciertos de la capital, aunque no exceden el aforo de 1.000 personas (el límite para prohibir que ha puesto el Ministerio de Sanidad), también han tomado medidas. Moby Dick, por ejemplo, ha aplazado la cita del 12 de marzo con Rubén Pozo y El Lichis.

Las suspensiones no solo afectan a la capital. Los madrileños Izal han pasado el recital del 14 de marzo en el BEC de Bilbao al 6 de junio en el mismo recinto. La fórmula es la misma que para los conciertos pospuestos: las entradas sirven para el nuevo concierto y, en caso de no asistencia, se devolverá el dinero. ¿Hasta cuándo se puede asegurar que un concierto ya programado se va a celebrar? Seguramente, mayo es el mes de la esperanza. Un dato: el grupo Cupido, que estaba anunciado el 12 de marzo en La Riviera, pasa al 20 de mayo en el mismo local. El sector cruza los dedos.


elpais.com


j.luis [ Viernes, 13 Marzo 2020, 18:14 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
Los artistas entran desde su salón en todas las casas

Los museos, el teatro, el cine y la música vuelcan sus actividades en la Red para llenar el vacío de sus salas



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Demo de una herramienta de línea del tiempo y lectura ampliada de la web del Museo del Prado.

En los últimos días, los anuncios de cierres y cancelaciones culturales se han ido sucediendo en cascada. Ante el agravamiento de la emergencia sanitaria por la expansión del coronavirus, los museos, teatros y cines han ido adoptando medidas para llenar el vacío de sus salas, principalmente a través de sus plataformas virtuales. Si el público no puede acudir a los centros culturales, los centros culturales se instalarán en las casas a través de Internet. Y no solo por los canales oficiales. También a nivel particular existen iniciativas para no poner a la cultura en cuarentena, como la de un grupo de tuiteros que se las ha apañado para convencer a varios músicos pop (Colectivo Panamera, Kuve, Pablo Moreno, Marwan...) para que retransmitan sus actuaciones online

MUSEOS Y CENTROS DE ARTE

Uno de los primeros centros en reaccionar ante el cierre de puertas temporal de todos los museos estatales (decretado el miércoles para todos los ubicados en Madrid y el jueves para los de toda España) ha sido el Museo del Prado. Este jueves 12 de marzo, la pinacoteca puso en marcha la iniciativa El Prado contigo, un refuerzo de su ya de por sí potente actividad en la Red –donde ofrecen desde visitas virtuales hasta herramientas como una línea del tiempo para poner sus obras en contexto histórico y una enciclopedia– a través de directos en sus redes sociales para presentar su colección y otros espacios y actividades menos conocidos. “Es un día histórico y también triste”, arrancó la primera retransmisión Miguel Falomir, director de la institución, de pie en una sala fantasmalmente vacía, silenciosa, colocado ante un Lavatorio que no tiene a nadie quien lo mire. “Es uno de los poquísimos días en sus doscientos y picos años de historia que el museo no ha abierto sus puertas”. A lo largo de media hora, Falomir impartió una clase magistral sobre la conocida obra de Tintoretto, desde su estado de conservación a sus propietarios históricos o las dudas sobre si se trataba de una segunda versión de un mismo pergeñada por el pintor manierista veneciano.

El Reina Sofía, el mayor centro de arte contemporáneo de España, también sigue funcionando a través de sus canales virtuales, donde ofrecen, entre otros contenidos, 170 vídeos de exposiciones presentes y pasadas, otros 70 de diversas actividades, así como audios y cápsulas de radio. Además, el microsite Repensar Guernica contiene imágenes imperceptibles al ojo desnudo de la obra maestra de Picasso, y hay numerosas publicaciones colgadas en la web que se pueden descargar de forma gratuita.

El Museo Thyssen, por su parte, permite realizar visitas virtuales a su colección permanente, algunas de ellas inmersivas. En el apartado Thyssen Multimedia pueden encontrarse visitas virtuales a las exposiciones, vídeos explicativos de los diferentes comisarios, tráilers y otros contenidos como conferencias, cursos y simposios. En el área de educación del museo, EducaThyssen, se ofertan recursos y contenidos digitales. La iniciativa ConectaThyssen aúna publicaciones digitales y apps como Second Canvas, que permite adentrarse en las obras del museo en súper alta resolución, y hay colgados vídeos del canal Arte TV relacionados con el contenido del museo. También se pueden escuchar listas temáticas de Spotify creadas por la pinacoteca.

Numerosos centros, desde el Museo Arqueológico Nacional al Museo Sorolla, el Museo Nacional de Artes Decorativas y la Tabacalera, ofrecen visitas virtuales a sus colecciones y/o recorridos por sus instalaciones. Además, existen museos puramente virtuales como el Museo de la cultura de la juventud de Google, que ofrece una gran cantidad de contenidos culturales a través de su iniciativa Arts & Culture.

La Casa Encendida ha diseñado una programación cultural, social y pedagógica vinculada a sus actividades habituales se puede disfrutar online y que se renovará a diario. Bajo el título #MeQuedoEnCasa, el programa incluye conferencias en YouTube y Vimeo, visitas virtuales, un club de lectura en Facebook y listas de música de Spotify. Por ejemplo, los ocho artistas que participan en la exposición Generación 2020 ofrecen un recorrido guiado durante el cual explican de primera mano las piezas que componen la muestra. En el canal de YouTube se han creado listas de reproducción con la programación audiovisual de En Familia, destinada a público infantil. Y como alternativa a La Radio Encendida 2020, el maratón de música en directo que organiza desde hace 17 años junto a Radio 3, invita a escuchar las actuaciones de las más de 100 bandas que han pasado por el festival en los últimos años, a través de una playlist.

El Círculo de Bellas Artes mantendrá una actividad cultural constante de manera virtual. Así, tanto en la web como en los distintos perfiles de redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram y Youtube) ofrecerá contenidos accesibles y de descarga gratuita para todos los usuarios (conciertos, publicaciones, conferencias, documentales, visitas virtuales a las exposiciones, etc). Además, Radio Círculo mantendrá la emisión de contenidos propios.

La Fundación Telefónica tiene a disposición de sus usuarios todas sus conferencias en diferido, una página de podcasts, publicaciones gratuitas para descarga, así como las entrevistas a los principales ponentes que han pasado este año por sus instalaciones.

La Fundación Banco Santander está alimentando sus canales de vídeo y redes (Instagram, Facebook, Twitter, YouTube) con materiales como las conferencias del ciclo Biografías e Historia, que lanza una vez a la semana. También pueden visualizarse conferencias online, la próxima Viajes, investigación y ciencias naturales: de Francisco Hernández a Jorge Juan y Malaspina, que impartirá el catedrático Javier Puerto el miércoles 18 de marzo a las 19:30.

La Fundación Mapfre va a colgar en Twitter y Facebook los contenidos audiovisuales de sus colecciones, con algún vídeo inédito, así como de las exposiciones pasadas, como la de Vannesaa Winship, Graciela Iturbide y Egon Schiele.
Otras salas de exposiciones han anunciado que se encuentran trabajando en este tipo de contenidos extraordinarios online para ofrecerlos al público lo antes posible.

TEATRO

No queda un teatro abierto en España, pero eso no significa que haya que pasar el mono a pelo hasta que termine la cuarentena. En solo dos días, desde que se decretó el cierre de los teatros en Madrid (11 de marzo) hasta este viernes, se han dado de alta 810 personas en la plataforma Teatroteca del Centro de Documentación de las Artes Escénicas y de la Música (CDAEM), que permite el acceso gratuito desde cualquier ordenador a 1.600 grabaciones de espectáculos completos estrenados en España desde los años setenta hasta hace dos años, lo que permite hacer un repaso al género desde la Transición hasta ahora. En el mismo tiempo, la página ha registrado 9.455 visitas. Con las nuevas suscripciones tiene ya 9.100 usuarios.

La Teatroteca es un servicio que puso en marcha en 2016 restringido a investigadores, educadores y profesionales de las artes escénicas y que el año pasado se abrió a a todos los ciudadanos. Funciona como cualquier servicio de préstamo bibliotecario y los usuarios tienen un plazo de dos días para ver cada obra.

Empieza a haber también iniciativas individuales para calmar a los adictos. Por ejemplo, José Corbacho ha anunciado en sus cuentas de Twitter e Instagram que va a ofrecer esta noche de forma gratuita a través de estos canales el monólogo que estaba representando en el teatro Poliorama de Barcelona y que ha tenido que suspender.

Hay también algunas plataformas de pago que funcionan de manera similar a las televisivas, pero este nicho está todavía por explorar en el ámbito de las artes escénicas. En España, de momento, solo hay tres y están todavía arrancando: Allteather.es, Playtheatres.com y My Opera Player. “Todavía no hay mucha cultura de streaming en este campo, pues el elemento presencial es muy fuerte en el hecho teatral. Pero por eso nosotros subrayamos que no ofrecemos un simple volcado de una representación al uso, sino que investigamos con nuevos lenguajes audiovisuales para ofrecer una experiencia teatral digital, que vaya más allá del simple registro documental”, explica Eva Lapuente, una de las fundadoras de Allteather, que además recuerda que la ambición de llevar el teatro a todas las casas no es nueva: “Ya en 1881 y hasta casi la mitad de siglo funcionó el “teatrófono”, un sistema que conectaba la Opéra-Comique y Le Théâtre Française y transmitía los espectáculos por línea telefónica a los domicilios de los suscriptores”.

Allteather lleva en funcionamiento desde 2016 y tiene un catálogo de 12 espectáculos recientes grabados expresamente para su emisión digital, pero lo que mejor les ha funcionado son las emisiones en directo. “La emoción del directo es un valor añadido”, explica Lapuente. “Poco a poco vamos haciendo público. Esto es todavía muy incipiente y estamos trabajando para que las grabaciones sean atractivas”, coincide David Ciurana, confundador de Playtheatres. Esta plataforma lleva solo un año de funcionamiento pero tiene ya 70 estrenos disponibles para alquilar de manera individual o como parte de una oferta de suscripción global.

My Opera Player, puesta en marcha por el Teatro Real hace apenas cuatro meses, contiene títulos de ópera, danza, conciertos y espectáculos para niños. El canal servirá además para la emisión en directo de Aquiles en Esciros, la producción que ha tenido que suspender su estreno la próxima semana en el coliseo madrileño.

CINE

Hace tiempo que la oferta de cine online en España es muy amplia. Aunque, ante estos días de encierro, las posibilidades se multiplican más aún. Cineastas como Jorge Naranjo, Pablo Maqueda y Daniel Castro han subido sus películas (respectivamente, Castings,Manic Pixie Dream Girl (An Internet Love Story) e Ilusión) al portal Vimeo para que cualquiera pueda disfrutarlas. Y los portales tradicionales de pago también han amoldado su propuesta al contexto de crisis generado por el coronavirus: Movistar Plus ofrece un mes gratis del canal Movistar+ Lite; Filmin ha creado el canal Cuarentena, donde sugiere un sinfín de películas con temáticas como Atrapados, Virales o Aquí no hay quien viva.

No es nueva, pero sí gratuita, la opción que ofrece Enrique Belloch: el director comparte en YouTube su filme Pestañas postizas, la ocasión perfecta para repasar la primera aparición cinematográfica de Antonio Banderas, allá por 1982. Sin costes se accede también al archivo online de RTVE, mina del cine español y del No-Do. Y, ya fuera de España, se puede bucear en el catálogo gratuito de instituciones como el British Film Institute o la Cineteca de Milán.

MÚSICA

Uno de los primeros músicos en reaccionar ha sido el siempre solidario Javier Ruibal. El gaditano ofrecerá mañana sábado 14 un concierto desde su casa a las 18 de la tarde. Este ha sido su anuncio: “Así nos acompañamos entre todos. Dime tu canción favorita. La consigna es no propagar el COVID19. Yo me quedo en casa. Saldremos adelante. Un abrazo inmenso”. Se podrá ver en su cuenta de Facebook e Instagram.
Gracias a la iniciativa de un grupo de tuiteros se ha montado en unas horas #YomequedoencasaFestival. Esta gente anónima ha propuesto a músicos profesionales que actúen desde sus casas para que los seguidores puedan verles también desde sus hogares. Empieza hoy viernes y será, de momento, hasta el domingo. Se puede seguir a través de su cuenta de Instagram. Ya han confirmado su presencia Rozalén, David Otero, Alfred García, Andrés Suárez, Vega o Carlos Sadness.

Otra muestra que ha surgido estos días: Cuarentena Fest. Su lema es el siguiente: “Que la música no se pare y que tanto sellos como artistas tengan una alternativa de cara a ofrecer cultura en estos tiempos tan complicados”. Una treintena de artistas españoles independientes actuarán desde su dormitorio, “su espacio de creación”. Será del 16 al 27 de marzo. Ya se han apuntado Cariño, Valdivia, Marcelo Criminal, Estrella Fugaz o Le Nais. El público podrá conectarse a través de los canales de YouTube de los artistas o verlos todos en cuarentenafest.tumblr.com.

VIDEOJUEGOS

Matteo Sciutteri, cofundador y diseñador de la desarrolladora independiente Runehead, ha creado un documento online donde ha compartido miles de claves individuales para descargar videojuegos de forma gratuita. El archivo incluye títulos para PC, PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch. La idea va dirigida a todos aquellos usuarios encerrados en casa y sin capacidad económica para adquirir los juegos, para que puedan disfrutarlos igualmente. El programador italiano ha animado otras compañías a seguir su ejemplo, de ahí que el documento se esté actualizando constantemente para incluir cientos de claves y títulos más.


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j.luis [ Lunes, 18 Mayo 2020, 16:53 ]
Título del mensaje: Re: MUSEO DEL PRADO: Pintores Españoles
El Museo del Prado vacío por el coronavirus, en imágenes

La pinacoteca lleva cerrada 49 días. La última vez que no abrió en tanto tiempo fue durante la Guerra Civil, casi tres años.



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Sala con pinturas de Goya en el Museo del Prado. La pinacoteca está vacía por el cierre temporal debido a la pandemia de la covid-19. Desde el Prado se plantean un plan de desescalada en tres fases, siendo la última la apertura al público, con un régimen de apertura aforado. Además, se ha preparado un plan de actividades educativas 'online' y, a través de las redes, se podrán visitar espacios del museo poco conocidos, como las cubiertas o la sala de máquinas. Marta Fernández Jara Europa Press


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Al fondo, la sala de las musas, lugar de acogida y distribución del público. JuanJo Martín EFE


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Entrada a la sala donde se expone 'La Familia de Carlos IV', obra de Goya. Aunque el plan de desescalada anunciado por el Gobierno permite que el Prado abra en fase 1 -el 11 de mayo si todos los indicadores sanitarios lo permiten-, todos coinciden en que será más tarde para preparar adecuadamente las instalaciones para los visitantes y para los trabajadores. Marta Fernández Jara Europa Press


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Galería central del Museo del Prado, este jueves, vacía a consecuencia de la pandemia de coronavirus. JuanJo Martín EFE


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Un espacio del Museo del Prado, vacío este jueves a consecuencia de la pandemia de coronavirus. Se cumple un año desde el anuncio de que la pinacoteca era distinguida con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades con motivo de su bicentenario. JuanJo Martín EFE


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Busto en la galería central del Museo del Prado, vacía por el cierre temporal del Museo por la crisis del coronavirus. Marta Fernández Jara Europa Press


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Sala 12 del museo, donde se exponen 'Las meninas' flaqueadas de otras obras de Velázquez. Marta Fernández Jara Europa Press


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Galería central del Museo Nacional del Prado, en ella se pueden observar obras de Rubens, como 'Las tres gracias' y 'El juicio de Paris'. Marta Fernández Jara Europa Press


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La sala de las musas. JuanJo Martín EFE


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El Museo del Prado vacío por la pandemia. JuanJo Martín EFE



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