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FORO DE XERBAR


GALERÍA DE ARTE - PINTORAS FAMOSAS...



j.luis [ Jueves, 15 Abril 2010, 09:38 ]
Título del mensaje: PINTORAS FAMOSAS...
... Homenaje a las Mujeres Artistas (Pintoras, Escultoras y Arquitectas)


Aunque no es muy frecuente el éxito y el reconocimiento a las mujeres en el mundo del Arte. Sabido es que las ha habido, las hay y cada vez son mejores, más competitivas, más numerosas, más preparadas y además muchas son brillantes.

A algunas de estas artistas, he ido conociéndolas y dedicándoles trabajos en el foro de xerbar, que es un pequeño rinconcito en Internet, a lo largo de ya más de once años. Cómo ya suman un buen número, he querido destacarlas para su divulgación global en este apartado, para rendirles un pequeño y muy merecido homenaje.




Un poco de historia

La presencia del arte femenino dentro de los libros históricos referidos a las artes plásticas aún resulta insuficiente a pesar de que su figura fue plasmada innumerables veces en cuadros, esculturas y cerámicas.

En el periodo prehistórico con las famosas pinturas rupestres (como las de la Cueva de Altamira en España) la figura humana se representó, con propósitos mágicos y religiosos, junto a la de animales que convivieron con ellos.

Desde las pinturas egipcias (con el uso de la frontalidad donde brazos, piernas, hombros, ojos y cabezas se encuentran frente a frente con el observador) ya el cuerpo femenino fue venerado en las figuras de diosas, esposas, hijas e incluso esclavas (como cantantes, instrumentistas y bailarinas) de los altos dignatarios de la época.

Si bien es cierto que se conservan estas últimas imágenes de mujeres músicas no se mencionan pintoras o escultoras pertenecientes a este período, ni al del llamado Arte Clásico (que comprende las culturas grecolatinas) y mucho menos al Medioevo.

Es entonces a partir del Renacimiento donde empiezan a valorarse los retratos realizados por mujeres como las hermanas Sofonisba y Lucía Anguissola y, entrando en el Barroco, Louise Moillon, Judith Leyster y Artemisa Gentileschi.

Esta última se destacó como artista, en una época señalada por la influencia socio cultural masculina, con su obra Judith decapitando a Holofernes, uno de los cuadros más famosos de su tiempo.


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Artemisia Gentileschi (Roma, 8 de julio de 1593 - Nápoles, hacia 1654) - Judit decapitando a Holofernes (1614-20). Óleo sobre lienzo, 199 x 162 cm. Galleria degli Uffizi, Florencia.

En la época Clásica tres de los temas más recurrentes en la pintura realizada por las féminas, son las escenas mitológicas, retratos y naturalezas muertas; vistas en las obras de María Sybilla Merian, Rosalba Carriera, Elisabeth Louise Vigee-Lebrun y Angèlica Kauffmann (conocida también como una de las fundadoras de la Academia Real Británica).

Ya en un periodo posterior, entrado el siglo XIX, con el Impresionismo y la presencia del ser humano en comunicación con el paisaje (visto a trav�s de la disolución de los contornos, la presencia del agua como símbolo de lo impalpable y libre, el uso de la luz y el color considerados importantes protagonistas de las obras) pueden nombrarse a Berthe Morisot, Eva Gonzales y la norteamericana Mary Cassat (de las pocas mujeres que participaron con sus cuadros en las exposiciones de grupos masculinos franceses).
...

Texto: Blanca Cilia Reyes / revistapalomas.com


Si alguien tiene interés en los trabajos ya realizados, aquí dejo los enlaces de las mujeres artistas homenajeadas


Pintoras españolas:

Josefa de Óbidos (1634–1684)
Rosario de Weiss Zorrilla (1814-1843) (Discípula de Goya)
María Blanchard (1881-1932)
Julia Alcayde (1885-1939)
Tarsila do Amaral (1886-1973)
Tamara de Lempicka (1898-1980)
Maruja Mallo (1902-1995)
Remedios Varo (1908-1963)
Dorothea Tanning (1910-2012)
Ángeles Santos (1911–2013)
Menchu Gal (1919-2008)
Amalia Avia Peña (1930-2011)
Montserrat Gudiol (Barcelona, 1933-2015)
María Moreno (Madrid, 1933)
Carmen Laffón (Sevilla, 1934)
Teresa Duclós (Sevilla, 1934)
Isabel Quintanilla (Madrid, 1938-2017)
Isabel Guerra, la monja pintora (Madrid, 1947)
Julia Hidalgo Quejo (Córdoba, 1948)
Consuelo Hernández (Tornavacas, Cáceres, 1950)
Sofía Gandarias (1951-2016)
Ana Juan, ilustradora (Valencia, 1961)
Lita Cabellut (Barcelona, 1961)
Emma Cano (Oviedo, 1959)

Quizá son las pintoras más representativas del siglo XX..., o al menos estas 24 son las más representativas de las que yo conozco.


Escultoras españolas:

Luisa Roldán, conocida como "La Roldana" 1652-1706), hija del famoso Pedro Roldán y
Carmen Jiménez Serrano (1920-2016), fue esposa del también escultor Antonio Cano Correa. También hay que destacar a Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956), una artista contemporánea muy reconocida actualmente.

De momento tengo estas tres escultoras españolas documentadas.


Y a 60 mujeres artistas extranjeras entre pintoras, escultoras y arquitectas, como:

Las pintoras:

Plautilla Nelli, la primera pintora Renacencista (1524-1588)
Sofonisba Anguissola (h. 1530-1626)
Marietta Robusti, 'la Tintoretta' (1530-1560)
Lavinia Fontana (1552-1614)
Artemisia Gentileschi (h. 1554-1590)
Fede Galizia (1578-1630)
Clara Peeters (1594 - h. 1657)
Giovanna Garzoni (1600-1670)
Judith Leyster (1609–1660)
Louise Moillon (1610-1696)
Elisabetta Sirani (1638-1665)
Rachel Ruysch (1664-1750)
Maria Sibylla Merian (1647-1717)
Rosalba Carriera (1673-1757)
Violante Beatrice Siries (1709-1783)
Angélica Kauffmann (1741-1807)
Adelaide Labille-Guiard (1749-1803)
Vigée-Lebrun (1755-1842)
Marguerite Gérard (1761-1837)
Marie-Guillemine Benoist (1768-1826)
Rosa Bonheur (1822-1899)
Sophie Gengembre Anderson (1823-1903)
Henriette Browne (1829-1901)
Elizabeth Eleanor Siddal Rossetti (1829-1862)
Marie Bracquemond (1840-1916)
Berthe Morisot (1841-1895)
Marie Spartali Stillman (1844-1927)
Mary Cassatt (1844-1926)
Annie Louisa Robinson Swynnerton (1844-1933)
Lilla Cabot Perry (1848-1933)
Eva Gonzalès (1849-1883)
Marianne Stokes (1855-1927)
Maria Bashkirtseff (1858-1884)
Marianne von Werefkin (1860-1938)
Louis Marie de Schryver (1862-1942)
Hilma af Klint (1862-1944)
Jessie Willcox Smith (1863-1935)
Sèraphine de Senlis (1864–1942)
Suzanne Valadon (1865-1938)
Lydia Field Emmet (1866-1952)
Eleanor Fortescue-Brickdale (1872-1945)
Nadezda Petrovic (1873-1915)
Zinaida Serebriakova (1884-1967)
Mabel Álvarez (1891-1985)
Frida Kahlo, mujer de Diego Rivera (1907-1954)
Dorothea Tanning (1910-2012)
Carmen Herrera (La Habana, 1915)
Leonora Carrington (1917-2011)
Paula Rego (Lisboa, 1935)
Marlene Dumas (Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 1953)
Patricia Vicente (Buenos Aires, 1958)
Elizabeth Peyton (Connecticut, EE UU, 1965)
Natalia Tsarkova, la pintora de los papas (Moscú, h. 1965)
Patricia Watwood ((St. Louis, Missouri, EE UU 1971)
Juliette Aristides (EE UU, 1971)
Alejandra Salgado (Córdoba, Argentina, 1975)

... y las escultoras

Camille Claudel (1864-1943), fue amante del escultor Rodin
Lola Mora (18661-1936)
Louise Bourgeois (1911-2010)
Jennifer Maestre (Johannesburgo, 1959)

... y las arquitectas

Zaha Hadid (1950-2016), fue la primera mujer ganadora en 2004 del Premio Pritzker, el mayor galardón considerado como 'el Nobel' de la Arquitectura.
Kazuyo Sejima (Ibaraki, Japón, 1956), es la segunda mujer ganadora en 2004 del Premio Pritzker.


Por lo que hasta la fecha hacen un total de 89 excepcionales mujeres artistas.



Más info en estos interesantes enlaces


Mujeres Pintoras: http://mujerespintoras.blogspot.com...-1593-1656.html

Mujeres artistas de la Historia: http://laschicasdeloleo.wordpress.c...isabel-del-rio/

Mujeres de leyenda: http://mujeresdeleyenda.blogspot.com.es

Pintoras: ransala.com/pintoras/



Pues esto es todo amig@s, espero que os gusten las presentaciones que he dedicado a estas extraordinarias mujeres artistas de distintas épocas, muchas de ellas fueron pioneras en el mundo de las Artes, y tuvieron que luchar -algunas de ellas-, hasta de una forma heroica, para demostrar su valía en un mundo de hombres. Por ese motivo y su talento mi recocimiento y admiración.


Fuentes y agradecimientos: es.wikipedia.org, artcyclopedia.com, pintura.aut.org, museodelprado.es, museothyssen.org, elpais.com, museoreinasofia.es, artehistoria.com, wga.hu, artrenewal.or, mujerespintoras.blogspot.com, laschicasdeloleo.wordpress.com... y otras de Internet.


mumo [ Viernes, 16 Abril 2010, 19:36 ]
Título del mensaje: Re: Homenaje A Las Mujeres Artistas


Bravo Jose Luis

Este es un tema por el que siento especial predilección ya que siempre he pensado que no es normal que haya tan pocas mujeres que triunfen en los diferentes ámbitos del arte, y creo realmente que han tenido muchos tipos de handicaps sociales.

Iré entrando por apartados poco a poco

Gracias mil!!!!


j.luis [ Domingo, 18 Abril 2010, 16:46 ]
Título del mensaje: Re: Homenaje A Las Mujeres Artistas
Mumo, me alegro que te guste el tema, ya pensaba que a nadie interesaba este trabajo dedicado a las mujeres más influyentes en las artes.






Saludos


j.luis [ Sábado, 04 Septiembre 2010, 11:13 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Por si alguien está interesad@, he actualizado este tema dedicado a las mejores artistas femeninas en las artes, al menos que yo conozco.






Saludos.


Roiza [ Sábado, 12 Noviembre 2011, 15:31 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Es mi primera intervencion, y quiero saludar a los miembros del Foro y en especial a los amantes del arte.-

Recuerdo que vi una subasta de impresionistas del Museo Fuji de Japon en la Fundacion Santillana ,en Santillana del Mar donde habia obra de Bertha Morisot y Mary Cassat.
De Maria Gutierrez-Cueto Blanchard , he visto muchas obras al natural. La mas cotizada en el mercado de todas las pintoras españolas, el ultimo cuadro en subasta salio el mes pasado en mas de 270.000€ (incluido salida y 20%).

Otras pudieran ser Maria Antonia Dans, Pilar Cossio (Pilar Gomez Cossio). Soledad Sevilla ,Susana Solano, Amalia Avia, y Victoria Civera. Y naif Isabel Villar.


xerbar [ Sábado, 12 Noviembre 2011, 17:20 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Roiza bienvenido al foro, espero que estés a gusto por aquí.

Un Saludo.


Roiza [ Sábado, 12 Noviembre 2011, 20:41 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
xerbar escribió: [Ver Mensaje]
Roiza bienvenida al foro, espero que estés a gusto por aquí.

Un Saludo.
Gracias , pero es bienvenido.


xerbar [ Sábado, 12 Noviembre 2011, 22:48 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Roiza escribió: [Ver Mensaje]
xerbar escribió: [Ver Mensaje]
Roiza bienvenida al foro, espero que estés a gusto por aquí.

Un Saludo.
Gracias , pero es bienvenido.


Perdón se me coló la o, ya está corregido.

Un Saludo.


glaukilla [ Jueves, 22 Diciembre 2011, 13:20 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Me has dejao con la boca abierta.. Y eso que de momento sólo he visto hasta Remedios Varo.. pero ya ahi me he tenido que detener pa respirar y asimilar.. que maravilla! Muchisimas gracias por tu recopilacion y esfuerzo! Un beso !


j.luis [ Jueves, 22 Diciembre 2011, 15:07 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Bienvenida al foro glaukilla, me alegro que te guste el trabajo de las mujeres artistas. Como supongo habrás visto hay gran variedad de trabajos en la galería de arte; aparte hay otras secciones en las que pudes participar.





Saludos.


glaukilla [ Jueves, 22 Diciembre 2011, 21:53 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Gracias por la bienvenida jluis Si que me encanta.. Como decia por ahi otro comentario, siempre me ha sorprendido que hubiera tan pocas mujeres artisitas. Cuando estudiaba literatura en el instituto lo pensé muchas veces, porque de un libro enorme que teniamos sólo venia dos mujeres.. y pensaba, "esto no puede ser". Me encanta leer y he buscado (y disfrutado) con autoras, pero desconocia las mujeres pintoras (exceptuando Frido Kahlo). Asi que ha sido una fortuna para mi encontrar este filon , y estas obras maravillosas (ya te digo que Remedios Varo me ha dejado FASCINADA; pero ... ¿cómo he podido desconocer su obra hasta ahora?). Volveré mas despacio estos dias que tendré mas tiempo. Saludos! y de nuevo, gracias


xerbar [ Jueves, 22 Diciembre 2011, 22:22 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Glaukilla bienvenida al foro, como puedes ver aquí tenemos la suerte de contar con J.Luis que nos deleita no sólo con estos trabajos dedicados a las mujeres sino que con mas de 3000 galerías que lo largo de estos años ha ido completando regalando para nuestros ojos mucho arte. Espero verte por aquí a menudo.

Un Saludo.


glaukilla [ Lunes, 26 Diciembre 2011, 15:21 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Hola! pues gracias a ti Xerbar por el recibimiento.. Si, ya veo que teneis buenos cracks por aqui y habrá que pasarse repetidas veces y sin prisas Un saludo y felices fiestas


j.luis [ Jueves, 08 Marzo 2012, 12:29 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
También las mujeres sabían pintar


Aquellas mujeres fueron reales, pintaron, esculpieron. Y triunfaron. La gran pregunta es por qué no aparecen en los libros de historia del arte. Y por qué no vemos sus obras en los museos. La respuesta la tienen los hombres que, mayoritariamente, han ejercido como historiadores, críticos y conservadores.



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Un amanecer de hace 25.000 años, en algún lugar cercano a lo que hoy llamamos el mar Cantábrico, un grupo de hombres —seguro que eran hombres— se abrió paso monte arriba entre los acebos y los tojos, camino de una gruta en cuya oscuridad se adentraron valientemente, iluminándose con grasientas teas. Aquella mañana milagrosa, sobre las paredes de la caverna dejaron la representación pintada o grabada de los animales de su entorno, caballos, bisontes o ciervos. Y una curiosa cantidad de siluetas de manos, que lograron hacer colocando sus palmas contra la piedra y escupiendo alrededor pigmento de ocre.

Sí, el arte paleolítico lo hicieron los varones. Eso es lo que siempre imaginamos: eran ellos quienes se dedicaban a esa actividad religioso-artística. Hombres. Cazadores y brujos, y también pintores. Pero ¿por qué ellos? ¿Hay pruebas que demuestren esa autoría masculina? Existen pruebas, en efecto, pero no en ese sentido. Los expertos siempre pensaron que, dadas las diferencias de tamaño, buena parte de las manos plasmadas en las cavernas debían de ser manos de mujer. Ahora, un programa informático diseñado por científicos del Centre National de la Recherche Scientifique (el CSIC francés) lo ha demostrado: algo más de la mitad de esas siluetas corresponden, por sus medidas y su morfología, a cuerpos femeninos. Las mujeres estuvieron allí, y podemos suponer que participaron igualmente en la representación de otras figuras. En el paleolítico hubo mujeres “artistas”, que pintaron en las grutas entremezcladas con los hombres. Si nunca nos las imaginamos en esa tarea, es sin duda a causa de ese prejuicio tan asentado en nuestros cerebros que nos lleva a creer que casi todas las cosas importantes de la humanidad —salvo parir— las han hecho los hombres.

Les pido que ahora nos acerquemos por un instante al ámbito tenebroso de los monasterios medievales, donde los monjes se dedicaron durante siglos a preservar la cultura y la tradición escrita y a crear pacientemente las extraordinarias ilustraciones de los códices miniados. De nuevo los hombres. ¿Seguro...?. También en este caso los hechos demuestran algo diferente: sabemos para empezar que, hasta el siglo XIII, los monasterios europeos eran dúplices, es decir, cobijaban —aunque en edificios separados— a monjes y monjas. Ambos sexos compartían el trabajo en los scriptoria, los talleres donde se copiaban e iluminaban los manuscritos. La mayor parte de ellos carecen de firma, lo que hace imposible su atribución. Pero algunos contienen sorpresas: por ejemplo, el códice de los Comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana que se conserva en la catedral de Gerona y que es una obra maestra del género. El libro se terminó el 6 de julio de 975 en el scriptorium del monasterio de San Salvador de Tábara (Zamora), y está firmado por “Emeterio, monje y sacerdote” y “Ende, pintora (pictrix) y sierva de Dios”. Un primer nombre de mujer para la historia del arte español.

Buena parte de las manos plasmadas en las cavernas del paleolítico debían de ser manos de mujer

Qué misteriosa, Ende. Pero su existencia brumosa no es, como podría parecer, una anomalía irrepetible. Por supuesto que la presencia femenina en el mundo de las artes europeas fue rara hasta finales del siglo XIX, igual que lo fue en cualquier otra actividad que supusiera beneficios cuantiosos y prestigio social. Rara, pero real. Aunque apenas las conozcamos, hubo un notable puñado de mujeres, sin duda valientes, que a lo largo de los siglos pintaron o esculpieron. Mujeres que casi siempre habían aprendido el oficio de manos de sus propios padres en el taller familiar.

Ellas compitieron codo a codo con los hombres por lograr el apoyo de los grandes mecenas, los monarcas, la aristocracia y el alto clero. A veces fueron vapuleadas y tratadas con desprecio. Algunas abandonaron ante las presiones sociales. Otras permanecieron ocultas tras la figura del padre o del marido. Pero también las hubo que defendieron con uñas y dientes su talento y lograron imponerse como artistas de éxito en un mercado en el que la lucha por hacerse con los encargos era feroz. Unas cuantas llegaron a ser reconocidas en toda Europa, vivieron viajando de un país a otro, solicitadas de todas partes, y se construyeron sólidas fortunas.

Ahí están, como pequeños rayos de luz lunar en ese universo mayoritariamente masculino, Sofonisba Anguissola (1532-1625), que durante 13 años retrató a los miembros de la familia de Felipe II. Lavinia Fontana (1552-1614), que pintó para el Papa Clemente VIII y llegó a cobrar por sus retratos lo mismo que el gran Van Dyck. Artemisia Gentileschi (1593-1652), que ganó tanto dinero con sus espléndidos cuadros que pudo casar a sus hijas con nobles españoles, previo pago de enormes dotes. Judith Leyster (1609-1660), que alcanzó un gran éxito en Holanda. Luisa Roldán, La Roldana (1652-1704), exquisita escultora de cámara —el máximo honor de la época— de Carlos II y de Felipe V. Rosalba Carriera (1675-1757), favorita en muchos palacios e introductora de la técnica del pastel en la Francia del rococó. Angelica Kauffmann (1741-1807), que se enriqueció en Inglaterra con sus obras neoclásicas. Elisabeth Vigée-Lebrun (1755-1842), retratista preferida de María Antonieta y codiciada por la nobleza de toda Europa. Constance Charpentier (1767-1849), premiada en varios de los famosos salones parisinos de su tiempo. O Rosa Bonheur (1822-1899), famosísima en medio mundo gracias a sus cuadros de animales.

Son únicamente algunos nombres del notable grupo de mujeres que precedieron a las impresionistas y post-impresionistas —Berthe Morisot, Mary Cassat, Eva Gonzalès, Camille Claudel, Lluïsa Vidal o Suzanne Valadon— y a las artistas de las primeras vanguardias. Solo entonces, a finales del siglo XIX, cuando la condición femenina comenzaba lentamente a cambiar, empezaron a aparecer en las escuelas de arte decenas de muchachas que aspiraban a convertirse en artistas, ya no como “rarezas”, sino como auténticas iguales y colegas de los hombres. Solo entonces, a algunos no le quedó más remedio que poner en duda la idea tan extendida —y aún no del todo derrotada— de que el sexo femenino no estaba capacitado para la creación artística. “El arte es ajeno al espíritu de las mujeres, pues esas cosas solo pueden realizarse con mucho talento, cualidad casi siempre rara en ellas”, había escrito Boccaccio. Un pensamiento que repitieron una y otra vez a lo largo de los siglos muchos hombres ingeniosos. (Y sospecho que un tanto misóginos.)

Unas cuantas pintoras llegaron a ser reconocidas en toda Europa, vivieron viajando, solicitadas de todas partes, y se construyeron sólidas fortunas

Todas esas mujeres fueron reales. Existieron. Pintaron o esculpieron. Y triunfaron. La gran pregunta es por qué no aparecen en la mayor parte de los libros de historia del arte. Y por qué no vemos sus obras en los museos. Supongo que la respuesta la tienen los hombres que, mayoritariamente, han ejercido como historiadores, críticos y conservadores hasta tiempos muy recientes. Ellos, defensores conscientes o inconscientes del androcentrismo en la cultura, han relegado a las escasas artistas históricas al olvido. Han omitido sus nombres en sus estudios, han arrumbado sus cuadros en los depósitos o los han colgado en los rincones más oscuros de las salas. Y a veces, los han expuesto bajo los nombres de grandes maestros, por supuesto varones: sin ir más lejos, en el Museo del Prado han “aparecido” en los últimos años dos espléndidos retratos de Sofonisba Anguissola y uno más que se le atribuye, cuadros que siempre se habían considerado obras de otros pintores.

Sí, ya sé, ya sé, el eterno recelo: es cierto que ninguna de ellas llegó a ser Leonardo o Velázquez o Goya. No hubo ningún genio entre esas pintoras. Pero quienes afirman eso suelen olvidar que su número fue mucho menor que el de los hombres, su lucha mucho más intensa y probablemente su autoestima infinitamente más débil. Y que, desde luego, tampoco la mayoría de los artistas masculinos que aparecen en los manuales de historia del arte y que cuelgan en los museos fueron Leonardo, ni Velázquez, ni Goya. Y, sin embargo, ahí están. Visibles y recordados, aunque no fueran los mejores, mientras ellas descansan todavía, en buena medida, en el limbo —tan femenino— de la inexistencia.



Publicado en EL PAÍS por Ángeles Caso. Ángeles Caso es licenciada en Historia del Arte y escritora, autora del ensayo Las olvidadas. Una historia de mujeres creadoras. / Dibujo de Eulogia Merle


j.luis [ Lunes, 28 Mayo 2012, 10:24 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Retrospectivas de mujeres artistas: aún faltan muchas


Nos quejamos a menudo y hacemos bien. Hacemos bien porque sin esas quejas y esas denuncias nada de todo lo que ha pasado hubiera ocurrido –pueden creerme. Pero después de más de cuarenta años de puesta en cuestión de un sistema del arte que excluía a las mujeres –sí, desde 1971 cuando Linda Nochlin lanza el texto “¿por qué no ha habido grandes pintoras?”- las cosas empiezan si no a normalizarse, por lo menos a hacer sentir un poco de culpa frente a los viejos modelos. Quizás en muchas de las grandes colecciones falta ese rescate sistemático de mujeres artistas, aunque poco a poco los cuadros antes escondidos afloran en las salas y las exposiciones individuales hacen justicia a las mujeres que han trabajado a lo largo de la historia –la reciente exposición de Artemisia Gentileschi en París es un buen ejemplo y el caso paradigmático, por cierto, de una argumentación que me gustaría plantear, a pesar de que muchos no estarán de acuerdo.
¿No es un poco cierto que siempre se recurre a los mismos nombres, los que se convierten en epitómicas de lo que “se espera” de las mujeres? Dicho de otro modo: ¿por qué siempre Gentileschi y no Rosalba Carriera o Angelica Kauffmann, por ejemplo, de vidas mucho más anodinas, a pesar de ser la segunda amiga de Goethe? ¿No es cierto que con frecuencia se escogen ciertas artistas como las “representantes de todas las mujeres artistas”, así que víctimas un poco de la moda?

Más info: http://blogs.elpais.com/sin-titulo/...las-mismas.html


j.luis [ Lunes, 04 Marzo 2013, 16:36 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
'Hermanas a medias'



La galería Liebre acoge una exposición diferente y arriesgada

El festival artístico Miradas de Mujeres ocupa 200 sedes en toda España




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La galería Liebre ubicada en la zona norte de Madrid –cerca del estadio Bernabeu y enfrente de de la librería galería Ivorypress Art+Books– abrió sus puertas en octubre de 2011 con intención de fomentar el coleccionismo de arte contemporáneo y emergente de forma asequible y desde entonces lo hacen con exposiciones de pintura, dibujo, ilustración, fotografía, instalaciones, audiovisuales... Este año se han querido sumar a las actividades del festival Miradas de Mujeres con la exposición Hermanas a medias que reúne las obras contrapuestas estéticamente de dos de sus fichajes, las jóvenes artistas Sandra Paula Fernández y Estefanía Martín Sáenz. Ya desde la calle y a través de la amplia fachada de cristal se pueden ver las propuestas de gran carga crítica y social que ocupan los dos pisos de la galería.

“La idea de reunir las dos artistas fue del director de la galería, Kike Luengo. La galería quería participar por primera vez el festival Miradas de Mujeres, por lo que de entre todos nuestros artistas, se seleccionó a las creadoras que tenían un discurso más claramente definido hacia lo femenino. Además creemos que Liebre, al ser una galería que apuesta por el arte emergente, es el espacio idóneo para esta propuesta arriesgada que une dos artistas que formal y técnicamente se encuentran en las antípodas. De aquí, el título Hermanas a medias".


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Obra de Estefania Martín Sáenz.

Estefania Martín Sáenz (Bilbao 192), licenciada en Bellas artes en la Facultad C.E.S. Felipe II de Madrid, vive y trabaja en Madrid y en sus trabajos aparece habitualmente el debate sobre los límites y las características tanto del género como del sexo. En esta muestra se ha centrado en las llamadas vírgenes juradas de los Balcanes, mujeres que han renunciado a las relaciones sexuales y que toman el lugar y el poder del hombre en la familia, llevando sus ropas y armas, para evitar un matrimonio no deseado.

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Obra de Sandra Paula Fernández.

Sandra Paula Fernández (Oviedo, 1972), licenciada en Bellas artes y especializada en pintura de la Universidad de Salamanca, Sandra se centra en el personaje de los cuentos infantiles, Blancanieves, dibujada por Walt Disney, y la transforma en una heroína luchadora y agresiva que denuncia la condición de la mujer en la sociedad actual. En los enormes cuadros el personaje protagoniza pequeñas narraciones en las que tanto lucha contra el ejército americano como protagoniza portadas de revistas de moda. En alguna de las obras Fernández juega con pantallas y vídeos en los que aparece vestida de Blancanieves.


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Obra conjunta.

La exposición incluye una obra conjunta que se sorteará entre todos los que adquieran un cupón de cinco euros y los beneficios irán destinados a BIOnco Tech, proyecto dedicado a la investigación del cáncer y la hepatitis viral.

Galería Liebre. General Perón, 8, entrada por Comandante Zorita. Hasta el 31 de octubre. Martes a Viernes: de 10.30 a 14.00h y 16.30h a 20.30; sábados, de 10.30 a 14.00.


II Miradas de Mujeres


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Obra de Nikita Rodríguez en La New Gallery, Madrid.

El festival artístico Miradas de Mujeres ocupa 200 sedes en toda España con el objetivo de reforzar la visibilidad de artistas, coleccionistas, comisarias, críticas, galeristas, gestoras e investigadoras. Organizado por el colectivo MAV. Mujeres en las Artes Visuales, aglutina 340 actividades: exposiciones, maratones de vídeo, performances, conferencias y coloquios con la participación de más de 800 artistas, entre ellas Lara Almárcegui, Rosalía Banet, Graciela Iturbide, Eva Lootz, Ouka Leele, Marina Núñez, Concha Jerez, Ellen Kooi, Cristina Lucas, Cristina García Rodero, Isabel Muñoz, Marina Abramovic, María Blanchard, Rosa Barba, Ana Cabello, Carmen Calvo, Soledad Córdoba, Dora García, Marisa González, Candida Höfer, Paloma Navares, Mabel Palacín,, Eulalia Valldosera y Azucena Vieites.


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'En el ártico' de Sandra Paula Fernández.



Algunos ejemplos de la programación:


Madrid: El libro vestido. Exposición de premios del concurso de encuadernación convocado por el Ministerio de Cultura, Educación y Deportes. Se expone obra de: Gazapo de Aguilera, Inmaculada, Jacob Escario, Blanca, Zarraluqui Orsat, Marielle. Museo de la Biblioteca Nacional. Del 5 de marzo al 30 de septiembre.

Madrid: Festival mujerDOC. Festival Internacional de Cine Documental sobre Género. Sala Berlanga y Facultad de Ciencias de la Información de la UCM. Del 4 al 7 de marzo.

Madrid: El decepcionante Fin del Mundo. Exposición de Nikita Rodríguez. New Gallery. Del 6 al 27 de Marzo.

Sevilla: exposición de la artista visual chilena Lotty Rosenfeld. Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Del 8 de marzo al 27 de julio.

Torrelavega: fotografías de Ellen Kooi. Centro Nacional de Fotografía (CNFOTO). Del 8 de marzo al 21 de abril.

Cuenca: colectiva Lo que pintan las mujeres. Fundación Antonio Pérez. Hasta el 17 de marzo.


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Imagenes de la exposición de la galería Liebre, con obras de Sandra Paula Fernández.



Más info:

http://cultura.elpais.com/cultura/2...625_902084.html

http://federicogranell.blogspot.com.es/


j.luis [ Sábado, 14 Febrero 2015, 14:09 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Especial ARCO 2015



Las 20 mujeres más influyentes del arte



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De izda. a dcha., el periodista Antonio Lucas (EL MUNDO), el director de la feria ARCO, Carlos Urroz; el director del Museo Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte; la directora de Yo Dona, Marta Michel; el director artístico del Thyssen, Guillermo Solana; la directora de 'El Cultural', Blanca Berasategui; el subdirector artístico del Reina Sofía, João Fernandes; el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza; la coordinadora de exposiciones de la Fundación Juan March, María Toledo y la exministra y cineasta, Ángeles González-Sinde. Foto: Pedro Walter.

Por séptimo año consecutivo, Yo Dona ha elegido a las 20 mujeres más relevantes del arte en una reunión a la que acudieron directores de museos, expertos y periodistas. El director del Museo del Prado, Miguel Zugaza; el del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte; el director artístico del Thyssen, Guillermo Solana; el subdirector artístico del Reina Sofía, João Fernandes; el director de la feria ARCO, Carlos Urroz; la coordinadora de exposiciones de la Fundación Juan March, María Toledo; los periodistas Antonio Lucas y Blanca Berasategui; la exministra y cineasta Ángeles González-Sinde y la directora de Yo Dona, Marta Michel, han sido los miembros del jurado de este año.


Esther Ferrer


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Foto: Araba Press.

Puede que Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) no se sepa ni se quiera influyente, pero por suerte en ese punto no tiene mucho margen de maniobra. Una trayectoria insobornable, al margen de demandas ajenas a su propia conciencia. En los últimos años, la mujer más influyente del arte español para Yo Dona ha visto cómo su trabajo ha sido reconocido con varios galardones, entre ellos: el Nacional de Artes Plásticas en 2009, y el año pasado el Premio Velázquez y el de la asociación Mujeres en las Artes Visuales.


Carmen Laffón


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Foto: Carlos Miralles.

Escultora y pintora figurativa sevillana (1934), además de profesora de Bellas Artes y una de las pocas mujeres académicas. Su exposición 'El paisaje y el lugar' en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo confirmó su independencia, libertad y radicalidad: paisajes delicados, ascéticos, de una Andalucía absolutamente poética.


Patricia Phelps de Cisneros




Recibió en 2014 la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Dueña de una de las mejores colecciones de arte latinoamericano, patrona fundadora de la Fundación Museo Reina Sofía y miembro del comité internacional de la Fundación Amigos del Museo del Prado, la venezolana lleva desde los años 70 investigando y promocionando el arte de su continente desde su Fundación Cisneros.


Cristina Iglesias


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Escultora, grabadora, Premio Nacional de Artes Plásticas y autora de las icónicas puertas de bronce de la ampliación del Museo del Prado, Iglesias (San Sebastián, 1956) inauguró en el pasado Año Greco su proyecto 'Tres aguas', una serie de esculturas urbanas que conectan tres lugares de Toledo. Una metáfora del fluir de gentes y conocimiento que simboliza la ciudad de las tres culturas. Prepara dos plazas en Londres y ha colaborado con Renzo Piano en el proyecto de la Fundación Botín, una obra de cinco elementos, cuatro pozos y un estanque.


Nuria Enguita


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Foto: Sofia Colucci.

La incansable actividad y la excelencia de su trabajo le valieron a esta historiadora del arte (Madrid, 1967) ser seleccionada como parte del equipo comisarial de la 31a Bienal de Sao Paulo, celebrada el pasado septiembre. Coeditora de la influyente revista 'Afterall', asesora de cultura para el Gobierno vasco y miembro del equipo de dirección del programa 'arteypensamiento' de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), tiene una importante presencia como divulgadora, conferenciante e investigadora.


Elena Hernando


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Foto: Cortesía de la Fundación Lázaro Galdiano.

La directora-gerente del Lázaro Galdiano de Madrid, que comprende museo, biblioteca, archivo y la edición de la revista 'Goya', ha logrado una creciente visibilidad de su institución gracias a una actividad dirigida a todos los públicos (desde el especializado al familiar) y exposiciones innovadoras como la de Enrique Marty, que sacaba obras hasta la misma calle.


Soledad Lorenzo


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Foto: Gonzalo Arroyo.

Coleccionista retirada desde 2012, esta galerista (Santander, 1937) legó el pasado año 385 obras (Antoni Tàpies, Txomin Badiola, Miquel Barceló, José María Sicilia, José Manuel Broto, Victoria Civera, Juan Uslé, Eduardo Chillida) al Museo Reina Sofía de Madrid. Un generosísimo gesto que califica a una auténtica amante del arte deseosa de hacerlo llegar lejos.


Josefa Huarte


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Foto: Cortesía del museo de la Universidad de Navarra.

Gracias a la donación en 2008 de su colección a la Universidad de Navarra, este año comenzó con la inauguración del MUN, el primer museo universitario del Estado, diseñado por Rafael Moneo. Esta mecenas (Pamplona, 1927) cedió un potente legado que incluye obras de Chillida, Oteiza, Tàpies, Palazuelo, Picasso o Rothko.


Dora García


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Foto: Javier Casares.

En 2014 llevó a Buenos Aires, Vilnius, Tel Aviv y Madrid (Juana de Aizpuru) su proyecto 'Exilio', cuatro grupos de obras que giran en torno a la marginalidad como posición artística, un tema al que recurre desde 'Lo inadecuado', su propuesta en la Bienal de Venecia 2011. El año pasado, esta creadora (Valladolid, 1965) también reinventó los '18 Happenings in 6 Parts de Allan Kaprow' en la Fundación Antoni Tàpies de Barcelona.


Yolanda Romero


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Foto: Sole Miranda.

Ha comisariado la primera exposición monográfica (medio centenar de piezas) del artista granadino José Guerrero, integrante de las filas neoyorquinas del expresionismo abstracto en los 50 y 60, que recala ahora en La Casa de las Alhajas de Madrid. Romero (Granada, 1962) es directora del Centro José Guerrero de Granada, desde el que realiza una gran labor de divulgación de su obra, y preside Adace (Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España).


Cristina Lucas


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Su exposición 'Es capital', en Matadero Madrid (aunque se puede ver aún en el CGAC de Santiago de Compostela), propuso una revisión/reflexión de las paradojas y retos del capitalismo en un momento crucial. Atenta a la cuestión de género pero por encima de una perspectiva única, la obra de esta artista (Jaén, 1973) es ejemplo de compromiso y elaboración de un pensamiento.


Iria Candela


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Su trayectoria es deslumbrante: curadora de Arte Internacional en la Tate Modern londinense, subcuradora en el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York, investigadora curatorial en el Museo del Prado... El año pasado, Candela (Santiago de Compostela, 1976) se estrenó como la primera comisaria de Arte Latinoamericano en el Metropolitan Museum of Art neoyorquino.


Katya García Antón


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Reconocida comisaria (Londres, 1966) fue nombrada el pasado año directora de la OCA (Office for Contemporary Art Norway), una fundación creada en 2001 por los Ministerios de Cultura y Asuntos Exteriores de Noruega con el propósito de promocionar su arte contemporáneo en el extranjero y reforzar posicionamiento internacional. Entre 2002 y 2011 ya había sido directora del Centre d Art Contemporain de Ginebra.


Julia Spínola


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Premio Ojo Crítico de Artes Plásticas 2013, el año pasado esta creadora (Madrid, 1979) presentó en la galería Heinrich Ehrhardt 'Uno zurdo y uno diestro, y uno zurdo y uno diestro', una exposición que sigue investigando sobre el tema del cuerpo y el espacio. La crítica destaca la narrativa un tanto críptica de su propuesta, que alcanza aun así una indudable poética.


María García Yelo


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Foto: Manolo Yllera.

La nueva directora de PhotoEspaña 2015 (Madrid, 1977) centrará en Latinoamérica la primera edición bajo su batuta. Directora del departamento de Arte Contemporáneo en España de la casa de subastas británica Christie's hasta 2013, anteriormente fue subdirectora general de Conservación e Investigación del Museo Nacional Reina Sofía (2005-2008) y adjunta a la dirección en el Museo Esteban Vicente de Segovia (2002-2004).


Naia del Castillo


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Foto: Javier Martín.

Escultora bilbaína (1975), fue una de las siete elegidas entre los 23 artistas becados en 2013 por Bilbao Arte y Fundación BBK para ofrecer una exposición individual. 'Flujos' reunió obra escultórica y fotográfica sobre la imagen de la mujer, en un intento de expresar su interior y exterior, con el agua como metáfora de lo sublime.


Pilar Ordovás


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Foto: Mike Bruce.

Llegó en 1966 a Londres con una beca de tres meses en Christie's, y consiguió ser directora del Departamento de Arte Contemporáneo para Europa. Desde 2011 dirige su propia galería, Ordovás, en Saville Row, y planea abrir una sucursal en Nueva York. Madrileña del 72, ha expuesto por primera vez en Londres el autorretrato 'Yo Picasso'.


Leticia Ruiz


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Foto: Marta Arias.

Conservadora y jefa de Pintura Española del Renacimiento del Museo del Prado (Santander, 1961), fue la comisaria de 'El Greco: arte y oficio' que cerró el año dedicado al pintor y la autora del catálogo razonado del artista. Además, de cara a las celebraciones, completó la restauración de la monumental obra 'Expolio'.


Erlea Maneros Zabala


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La galería Carreras Múgica llevó a la pasada edición de Arco su serie de papeles 'Exercises On Abstraction', una propuesta de la que adquirió obra el Museo Reina Sofía. Desde su estudio en Los Ángeles, esta bilbaína (1977) ha sido también incluida en la nómina de más de 80 artistas vascos citados por el Museo de San Telmo de San Sebastián como representantes de la creación contemporánea de la comunidad.


Lara Almarcegui


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Foto: Cortesía de la artista y de la Galería Parra And Romero.

El año pasado estrenó galería en Madrid (Parra & Romero) e inauguró Por debajo, su primera exposición tras representar a España en la Bienal de Venecia. Esta artista (Zaragoza, 1972) incorporó la geología y minería a su investigación, para explorar lo que se esconde bajo la ciudad y mostrar cómo las explotaciones mineras cambian las poblaciones.

elmundo.es




Desde siempre las mujeres han tenido mucha ifluencia en el arte, aunque afortunadamente en nuestros tiempos, cada vez ocupan puestos más relevantes, tanto como artistas, mecenas o galeristas.


Ramirez Jose Alfredo [ Domingo, 05 Julio 2015, 19:16 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Hola ha todos, es un placer ser miembro de este foro del Bello Arte! Me siento afortunado de haber encontrado este foro, y en específico este espacio a grandes pintoras! Tome posesión de esta obra hace unos días. La pintura es oleo sobre lienzo firmada en la parte inferior derecha por Mary Luz Marco. Tal vez la pintora que hizo esta obra no esté entre las mejores, pero creo que hizo un gran trabajo! Atrás está escrita la fecha Noviembre 1954, Madrid! Me encantaria saver mas de esta pintora. Si alguien la conoce, o al torero, por favor sean tan amables en comunicarnos la información!

con mucho agradecimiento,

Ramirez Jose Alfredo


j.luis [ Martes, 23 Febrero 2016, 10:05 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
ARTE Y LITERATURA



Las mujeres de la Generación del 27: Ellas, el género neutro

'Las Sinsombrero' de Tània Balló nos muestra las historias olvidadas de las mujeres que formaron parte de la Generación del 27



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'Las sinsombrero', las mujeres olvidadas del 27

El cambio necesita ser visible para ser cambio. Así lo entendieron y lo llevaron a cabo un grupo de mujeres que escribían, pintaban, componían y esculpían bajo la sombra de intelectuales masculinos. Pasaron por la Puerta del Sol, en el Madrid de la década de los 20, quitándose el sombrero, dejando salir cada una de sus ideas, de sus inquietudes. Mostrándose deseosas, que no objeto de deseo.


Margarita Manso


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Margarita Manso. Familia Conde Manso

"La historia no contada, la única de la que no se sabía nada. Representa a aquellas mujeres que tuvieron que aceptar vivir una vida que no les pertenecía".

Eran compañeras de la Generación del 27, de Lorca, de Dalí, de Alberti. Eran las mujeres que en el Lyceum Club Femenino formaron un grupo paralelo, con la intención de no pedir un espacio en la sociedad, sino agarrarlo, sabiendo que era suyo. En palabras de Maruja Mallo, una de las integrantes, "un día se nos ocurrió a Federico, a Dalí, a Margarita Manso y a mí quitarnos el sombrero porque decíamos que parecía que estábamos congestionando las ideas, y atravesando la Puerta del Sol nos apedrearon llamándonos de todo".


Marga Gil Roesset


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Marga Gil Roesset.

"Se suicidó por amor a Juan Ramón Jiménez. Cuando te fijas en su evolución te das cuenta de que vivía en un mundo idílico, en el que ella es puro arte".

Margarita Manso, Maruja Mallo, Ángeles Santos, Concha Méndez, Marga Gil Roesset, María Zambrano, María Teresa León, Rosa Chacel, Ernestina de Champourcin y Josefina de la Torre. Diez nombres insultados que se sentían independientes y libres y a los que ocultamos detrás de sus coetáneos. Vivieron con frenesí esas décadas en la que el rol empezaba a cambiar, se aliaron con las chicas del 14, crearon como artistas sin género y tuvieron que exiliarse para seguir luchando, para seguir pensando.


Concha Méndez


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Concha Méndez.

"Es la libertad. La que mejor representa el quitarse el sombrero. El viajar, el identificarse como mujer libre sin fronteras. Rompió con todo para ser ella misma. Murió en el exilio".

Todas ellas, todas sus historias, han sido investigadas hasta la saciedad por Tània Balló, que publica Las Sinsombrero (Ed. Espasa) tras años de descubrimientos. "Nos encontramos con un blog, en el que una profesora había hecho que sus alumnos quitasen en polvo a las vidas y obras de estas mujeres. A partir de ahí empezó todo, empecé a descubrir lo que se nos había olvidado y gracias a la investigación ha nacido el documental (del mismo nombre) y este libro".


Maruja Mallo


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Maruja Mallo. GETTY

"Es la única que consigue ser reconocida por su propia obra, más allá de su género. La primera que cumple con este sueño".

Tània lo llama el "mal endémico de la Historia". La masculinización de lo intelectual. "Salían en las fotos de la Generación del 27, pero no en los pies de foto explicativos. Sus obras, en cualquiera de las disciplinas que escogieron, rezumaban independencia y libertad. Pero igual que ellos volvieron del exilio como héroes, ellas se encontraron con el más profundo de los olvidos. No eran nadie".


Ángeles Santos


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Ángeles Santos.

"La pintora de la excelencia vanguardista, la que mejor retrata a la mujer que deja de ser objeto de deseo para desear. No a un hombre, a la independencia".

No todas se fueron al comenzar la dictadura. Margarita Manso, la pintora, la más desconocida de todas ellas, aceptó vivir una vida que no le correspondía. Aceptó quedarse en España aunque eso suponía quedarse callada. "Es la historia no contada, en esta mujer se pueden ver todos los problemas de género de aquella época. De todo lo que les tocó vivir", explica Balló. Lo mismo que Josefina de la Torre, la definición del vanguardismo, multidisciplinar, poliédrica. "Quizá por eso la ninguneamos, porque no se centró en ningún arte sino en todos y no llevaba encima el exilio".


María Zambrano


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María Zambrano. CARLOS MIRALLES

"Refleja el pensamiento de una generación. Muchas de sus ideas son aplicables a la actualidad. Fue la última que se marchó en la Guerra Civil y la que más luchó por su pueblo".

A otras las desconocemos por el gran conocimiento que tenemos de sus amantes. Marga Gil Roesset, aquella joven escultora, en la que todo era un mundo idílico, se quitó la vida por no ser correspondida por Juan Ramón Jiménez. "Vivía en el ideal. Cuando te fijas en su evolución te das cuenta de que respiraba al más puro estilo artístico. Parece que su suicidio fue parte, no solo de un despecho sino, de ese ideal en el que vivía". Marga no luchaba como las demás, la guerra la llevaba dentro.


María Teresa León


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Maria Teresa Leon con Lagston Huges.

"El ejemplo de que no eran mujeres de sino mujeres que. Se la ha conocido por ser la mujer de Alberti pero se fue por el mundo luchando contra el fascismo. Pero el exilio pasó a ser la cola de la cometa para reivindicar a su compañero y lo hace porque entiende que para culminar su proyecto de vida tiene que dar un paso hacia atrás Tiene que hablar a través de Rafael".

Lo mismo, aunque distinto, cuando hablamos de María Teresa León. "Al llegar el franquismo, recorrió el mundo luchando contra el fascismo. Cambió las ideas teatrales de España y la conocemos como la mujer de Rafael Alberti. Creo que pensó que para culminar su proyecto de vida tenía que dar un paso atrás, dejar que él hablase. Ser la cola de cometa". Se convirtió en su altavoz para poder ser escuchada. Y lo consiguió.

Otras, con algo más suerte, no tuvieron que desprenderse de la primera persona del singular. Concha Méndez, la mujer sin fronteras, vivió viajando y escribiendo. "Poeta y dramaturga, es el fiel reflejo de la libertad. Rompió con todo para poder ser ella misma. Murió en el exilio, en México, aunque ya había acabado la dictadura". También Mallo, la gran Maruja, la gran pintora. Para Balló, "consigue ser reconocida por su obra sin tener en cuenta su género, algo que hasta entonces era inaudito". Fue la primera y la única durante años.


Rosa Chacel


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Rosa Chacel junto al poeta Luis Cernuda y su hijo Carlos, en 1935.

"La mayoría la conocemos pero merece un redescubrimiento. Sólo publicó una obra antes de irse al exilio pero es la que mejor representa lo que significó ser mujer hace unos años".

Y nos topamos con la valentía, con María Zambrano. La filósofa y ensayista que resistió con fuerza durante la Guerra Civil. Se marchó la última, luchando por su pueblo mientras sobrevivía en la más dura de las miserias. "No conocer el pensamiento zambraniano es no conocer la Historia, su ideas son totalmente aplicables a la actualidad", asegura Balló sobre esta mujer, que se hizo con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1981 y el Cervantes en 1988. "Fue la primera mujer en hacerse con este galardón".

Luego están Rosa Chacel y Ángeles Santos. Ambas, una escribiendo y la otra pintando, hicieron los mejores retratos de la mujer de aquella época, o de lo que esperaban ser. Santos mostró esa necesidad de independencia que ardía dentro de ella y Chacel, que sólo escribió una obra antes del exilio, plasmó en ella la mayor de las libertades intelectuales.


Ernestina de Champourcin


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Ernestina de Champourcin. Larry Mangino

"Ha sido el descubrimiento más fascinante, es la mujer más transgresora y a la que se le ha impuesto el olvido más cruel. Al final de su vida, se metió en el Opus Dei y se la tachó de autora religiosa. Pero ella nunca perdió el objetivo de la libertad".

"El descubrimiento más fascinante, para mí, ha sido el de Ernestina de Champourcin. La más transgresora de todo el grupo y a la que se sumió en el olvido más cruel", explica Balló. La poeta optó por el Opus Dei al final de sus días, alegando su libertad para compartir su vida con quien quisiese. La religión no fue un problema para que durante los 20 y los 30 su objetivo fuese la igualdad, pero no tardaron en tachar su obra de religiosa, quitándole toda relevancia.

Todas ellas, las diez, mostraron esa lucha. Mostraron esa necesidad de ocupar el lugar que les correspondía. Al contrario que las del 14, ellas no querían pedir permiso, no compartían las ideas feministas de sus antecesoras. Querían ser artísticas a secas, no las artistas. "Ambas generaciones se juntaban en el Lyceum y discutían. No compartían la forma pero si el fondo y eso era lo importante. La mayoría, de ambas generaciones, tuvieron la misma suerte: acabaron en el exilio y ninguneadas por su sexo".


Josefina de la Torre


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Josefina de la Torre.

"La gran desconocida. Es una mujer poliédrica. Tuvo más olvido porque se dedicó a muchas cosas. Junto con Margarita Manso se quedó en España. Es el mejor ejemplo del vanguardismo".

Ahora, tras años en el olvido, una propuesta de Izquierda Unida hará que estas mujeres formen parte de los textos educativos. En ella se cita la labor de Las Sinsombrero en su redescubrimiento. "Esto es lo mejor que podía ocurrir. Estas historias se han hecho de todos y la sociedad quiere que tengan el lugar que les corresponde. Llevamos años estudiando la Historia en masculino". La Generación del 27, por fin, alcanza el género neutro.


elmundo.es


j.luis [ Martes, 23 Febrero 2016, 10:14 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Las 20 mujeres españolas más destacadas del arte


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Cristina Iglesias

Son las mujeres que marcan el paso artístico en nuestro país. Autoras, investigadoras, comisarias y galeristas, consagradas y emergentes, cuya firma añade un certificado de calidad a cualquier proyecto. El jurado experto que cada año, coincidiendo con Arco, elige para Yo Dona a las profesionales más destacadas de esta materia las señala como las protagonistas de 2016.


Cristina Iglesias

La donostiarra está imparable. Reciente Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, trabaja con el agua y para el agua: tras maravillar en Toledo con 'Tres aguas', ultima para la Fundación Botín en Santander un proyecto compuesto por cuatro pozos y un estanque, y otra pieza pública para Londres (unirá dos importantes plazas), que será inaugurada en 2017.


Chus Martínez

La curadora española más internacional, filósofa a la sazón, lo mismo comisaría el filme 'Singularitat' (12 horas de metraje) que da una charla TED en La Habana, asesora a la Bienal de Estambul o se convierte en personaje de una novela de Vila-Matas ('Kassel'). Es, además, directora del Institute of Art of the FHNW Academy of Arts and Design en Basel, Suiza.


Victoria Civera

'Boreal', su última exposición en la galería Moisés Pérez Albéniz de Madrid, abierta hasta el 23 de marzo, muestra la extraordinaria madurez de esta valenciana, pintora al fin tras experimentar en los años 80 con medios como el 'happening' o la fotografía. Estas últimas obras, realizadas en su mayoría sobre metal o 'collages' en aluminio y lona de gran tamaño, funden abstracción y figuración, logrando una atmósfera de gran recogimiento.


Ángela de la Cruz

La Fundación Seoane nos dio la ocasión el pasado marzo de repasar la obra de una de nuestras artistas más valoradas internacionalmente. Marcada por un derrame cerebral que en 2006 la postró en una cama durante dos años, De la Cruz (La Coruña, 1965) ha sabido desarrollar una obra que refleja su motricidad alterada, con cajas abolladas de su misma altura o lienzos que se estiran infructuosamente para alcanzar marcos desproporcionados.


Elba Benítez

Cumplidos los 25 años como galerista, puede presumir de dirigir uno de los espacios más influyentes del panorama español, con artistas de la talla de Cristina Iglesias, Carlos Garaicoa, Vik Muniz o Ignasi Aballí en su nómina de representados. Admite que se encuentra en un momento de cierre de una etapa y cambio de rumbo. "Estoy como cuando escribes una tesis doctoral, en la fase en la que recoges información y empiezas a elaborarla y encuentras que todavía tienes agujeros negros que en principio no sabes solucionar".


Helga de Alvear

Esta galerista alemana levantó su Fundación en Cáceres. El edificio principal se ampliará con vistas a mostrar todas sus obras en 2018. Gana la ciudad, pues su intervención incluye jardines y un remozado total de la zona. Sus habitantes disfrutarán de su plan de accesibilidad 'De todos para todos'. Las personas con alguna discapacidad podrán acceder a las exposiciones tocando las obras o sus maquetas.


Rosina G. Baeza

Segunda directora de Arco, de 1986 a 2006, una etapa que se recuerda como la más efervescente y rica de nuestra feria de arte internacional. Su currículo es inabarcable: hoy es socia directora de YGB ART, sociedad de Ingeniería, Mediación y Gestión Cultural, y responsable de Factoría Cultural, Vivero de Industrias Creativas de Matadero-Madrid. Desde ambas plataformas impulsa una actividad constante en favor de la libre circulación de ideas desde la creación.


Pilar Silva

Conservadora del Museo del Prado y jefa del Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (1400-1600), es la comisaria de la exposición de 'El Bosco' que se celebrará a partir del 31 de mayo. Defiende la autoría del pintor de tres obras del museo madrileño puestas en tela de juicio por un comité holandés, y ha de estudiar la reciente atribución de 'Las tentaciones de San Antonio', que viaja desde el Museo de Arte Nelson-Atkins de Kansas a Madrid.


Concha Jerez

Representa a una generación de artistas que ha marcado el paso de la transición entre lo analógico y lo digital. Sus creaciones ocupan múltiples formatos pero se alimentan de una única mirada crítica sobre nuestro tiempo y sus ruidos, en una investigación que le ha valido el último Premio Nacional de Artes Plásticas. Nacida en Las Palmas de Gran Canaria, en 1941, se considera una comunicadora: "Todos tenemos que ser críticos, no solo los artistas. Si no, dejaríamos de ser humanos".


Patricia Esquivias

Venezolana del 79, explora la historia y la idiosincracia española a través de su análisis de lo cotidiano, y logra poner de manifiesto perversiones pocas veces disponibles al ojo no iniciado. Su última investigación puede verse en el Centro de Arte 2 de mayo de Móstoles, hasta junio. Se trata de un estudio de varios edificios del Paseo de la Castellana de herencia franquista, a través de los cuales los arquitectos de la época quisieron formular la modernidad.


Nuria Fuster

Afincada en Berlín, esta artista de Alcoy (Alicante) cerró 2015 con una exposición deslumbrante en la galería Marta Cervera. En 'Cuando el fuego apaga el huracán', Fuster continúa investigando cómo los procesos naturales afectan a los objetos, pero esta vez avanza un paso más y continúa explorando hasta revelar su conexión con nuestros afectos y emociones. El fuego como catarsis que nos ayuda a sanar los 'huracanes' existenciales.


Belén Valbuena

Desde 2001 está al frente de la galería madrileña Maisterravalbuena, un espacio que se ha convertido en un centro difusor de cultura, sin despistarse de su misión de llevar a sus artistas por las más importantes ferias internacionales. Este año estarán, de momento, en Art Basel, Granpalazzo y Frieze Nueva York gracias a una nómina de creadores que incluye a Regina de Miguel, Maria Loboda o Antonio Ballester Moreno.


Paula Rubio Infante

La flamante Premio Ojo Crítico de las Artes Plásticas es autora de dibujos, fotografías, vídeos e instalaciones que destacan por su labor de recuperación de la memora histórica. Infante (Madrid, 1977) logra el máximo significado evocador en sus piezas gracias a una exhaustiva investigación documental e icónica sobre asuntos como la guerra, la represión, la historia carcelaria o la injusticia social, a las que se acerca desde un punto de vista biográfico y emocional. En 2011 ganó el Premio Arco Comunidad de Madrid para Jóvenes Artistas.


Ruth Estévez

La comisaria invitada de los Solo Projects de Arco, sección que explora la producción artística latinoamericana, apunta una gran trayectoria. Estévez (Bilbao, 1977) es comisaria del Roy and Edna Disney/CalArts Theater (REDCAT) de Los Ángeles, antes fue comisaria jefa del Museo de Arte Carrillo Gil de México DF, donde fundó el primer espacio privado mexicano dedicado a las prácticas urbanísticas y arquitectónicas.


Elena Bajo

Desde Berlín y Los Ángeles, ciudades en las que vive y trabaja, desarrolla una actividad sobresaliente, con exposiciones abiertas en Hangar (Centro de Investigación Artística en Lisboa), en la galería de Bruselas D+T Arte o en la suiza Annex 14. Además, esta madrileña nacida en 1976 despidió el año con una muestra individual en la Kunsthalle São Paulo: 'Elena Bajo Isle of Innocence (after Fordlandia)', una reelaboración de la ciudad fundada por Henry Ford en la Amazonia en la década de 1930.


Irene Grau

Esta valenciana del 87 posee uno de los 11 cerebros españoles presentes en la lista Forbes que destaca los 300 jóvenes más influyentes del mundo. Lo consiguió gracias a una exposición individual en la galería Beta Pictoris de Alabama. En España ya sabíamos de su talento: su galería madrileña, Ponce+Robles, ganó el Premio del Festival Off de Photoespaña con una exposición de Grau.


Tania Pardo

Tras una intensa y extensa trayectoria como comisaria independiente y profesora asociada en el Departamento de Historia del Arte III de la Universidad Complutense, fue designada el pasado abril responsable del departamento de Exposiciones de La Casa Encendida de Madrid. Por el camino, Pardo (Madrid, 1976) ha tenido tiempo de crear 'MADRE', un fanzine dedicado a las progenitoras con deliciosas colaboraciones.


Izaskun Chinchilla

Diseñadora este año de la Sala VIP de Arco, Chinchilla (Madrid, 1975) ganó la quinta edición del concurso 'City of Dream' para construir el pabellón de veraneo de Governors Island, entre Manhattan, Brooklyn y la Estatua de la Libertad. La arquitecta planteó una construcción titulada 'Organic Growth', hecha con paraguas, trípodes fotográficos y ruedas de bicicleta.


Patricia Mayayo

Profesora titular de Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, acaba de firmar junto a Jorge Luis Marzo Arte en España (1936-2015). 'Ideas, prácticas, políticas', publicado por la editorial Cátedra. El manual intenta contrarrestar algunos de los olvidos del canon tradicional, prestando atención a la obra de las mujeres artistas y los discursos feministas o a las expresiones contraculturales y populares.


elmundo.es


j.luis [ Viernes, 16 Septiembre 2016, 08:53 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Las mujeres que pintan



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Leonora Carrington, Anna Dorothea Therbusch, Romaine Brooks y Berthe Morisot. / FOTOGRAFÍAS CEDIDAS POR LIBROS DE LA LETRA AZUL

Ángeles Caso descubre en 'Ellas mismas. Autorretratos de pintoras' a 80 artistas relegadas al olvido; una obra fruto de varios años de investigación con la que reivindica la presencia femenina en la Historia del Arte

La figura de la mujer en la Historia del Arte ha estado casi siempre asociada al de mero objeto carnal: la mujer que posa frente al pintor que la dibuja, la prostituta que exhibe sus pechos, las musas desnudas que inspiran a decenas de señores con barba y bigote... Sin embargo, poca gente ha reparado en la cantidad de pintoras con carreras fulgurantes que se han borrado de los libros, desvaneciendo su figura hasta la más mínima existencia, diluida en un mundo de hombres que les robaban la imagen y les prohibían el talento.

Cansada del concepto de musa, de mujeres pasivas e inspiradoras, la escritora e historiadora del arte Ángeles Caso, reivindica la pintura de la mujer en Ellas mismas, un libro que recoge los autorretratos de 80 artistas que han quedado relegadas al olvido y que es fruto del trabajo de muchos años de investigación. "El discurso tradicional de la Historia del Arte tradicional nos ha dicho siempre que no hubo mujeres artistas, pero la realidad es otra", dice Caso.

La ganadora del Premio Planeta por Contra el viento decidió seguir la pista de los autorretratos de mujeres tras hacer un trabajo para el Museo del Prado sobre pintoras del siglo XVIII, aunque lleva gran parte de su vida interesada en las investigaciones de género. Según la escritora y, a pesar de lo que suele pensar la gente, las mujeres se autorretrataron más que los hombres, "tratando de dar una imagen de mujer seria, profesional y culta", señala.


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Sofonisba Anguissola y Anna Bilinska-Bohdanowicz. / LIBROS DE LA LETRA AZUL

Desde las manos que las pintoras de la prehistoria dejaron en las paredes de las cuevas, hasta los autorretratos de las artistas de las vanguardias, Caso hace un recorrido por lo mejor de la pintura femenina, haciendo hincapié en la evolución estilística, pictórica, técnica y sociológica de cada una de las etapas, que explican el papel de las mujeres en cada una de ellas. Según la época, estas mujeres tuvieron una mayor o menor visibilidad. Si en los siglos XVI y XVII lo habitual era que las mujeres se formaran como discípulas de sus padres, con lo que accedían con relativa facilidad al aprendizaje y a la maestría, el siglo XIX cerró de golpe las puertas a estas mujeres, que vieron cómo les era imposible acceder a las academias, no sólo por concebir que no tenían suficiente talento, sino por una cuestión moral. "Las convenciones sociales impedían que las mujeres pudieran dibujar a modelos desnudas", afirma.

Lo que queda claro es que todas ellas lucharon por hacerse valer, y algunas lo consiguieron. Cerca del 80% de estas mujeres tuvieron carreras importantes, triunfaron e incluso se hicieron muy ricas. "No eran pintoras desconocidas, mujeres que pintasen en la esquina de la cocina", reconoce Caso. La pregunta es "¿por qué no están en los libros de historia?". Para la escritora, "los historiadores las descartaron de un plumazo, las condenaron, las tiraron a un pozo oscuro y probablemente hemos heredado ese relato sin cuestionarlo", explica.

Sofonisba Anguissola, Anna Dorothea Therbusch, Artemisa Gentileschi, Vanessa Bell, Berthe Morisot, Marianne von Werefkin o Leonora Carrington son algunas de las heroínas silenciadas que Ángeles Caso ha rescatado en este ensayo ilustrado. Carrington (1917-2011), a la que la autora enmarca dentro del grupo Las Modernas, fue una pintora surrealista inglesa que abandonó su vida de lujo para entregarse al "París del arte y del amor" guiada por su amante, el pintor alemán Max Ernst. Su autoretrato, tomado en 1938, parece reflejar "un combate interior entre el amor y la libertad". Un ansia de independencia que manifestó también Paula Modersohn-Becker (1876-1907), que se retrató desnuda, embarazada y con un collar de ámbar desafiando a quiénes la tacharían de prostituta; una obra que representaba "una bofetada profunda al mundo burgués".


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Paula Modersohn-Becker y Marianne von Werefkin. / LIBROS DE LA LETRA AZUL

A diferencia de sus compañeras injustamente olvidadas, la autora cita como polo opuesto a Frida Kahlo, que se ha convertido en todo un icono. Caso atribuye parte de ese éxito a su marido, Diego Rivera. "Creo que es tan conocida más por su historia personal", dice. "A todas las demás las tenemos que rebuscar porque están metidas en un pozo y con este trabajo trato de iluminarlo y sacarlas a la luz", apunta. Para hablar de arte no puede dejar fuera la fotografía; por eso ha querido incluir los autorretratos de ocho fotógrafas, Lee Miller, Wanda Wulz o Kate Matthews entre ellas, en los que reconoce que son una parte importante de la historia. "Son la transición hacia las artes plásticas del siglo XX", sostiene.

No sólo en la pintura, en el resto de artes parece que las mujeres se ven obligadas a abrirse un hueco a trompicones. "Se nos trata de manera diferente", se queja Caso, que recuerda a las mujeres poetas que la literatura olvidó. "Realmente es asombroso que, mientras que comercialmente las escritoras tenemos mucho éxito, luego en cambio el porcentaje de las mujeres premiadas es ínfimo".

Para financiar este proyecto, Caso llamó a varias puertas y, después de que se la cerraran en unas cuantas editoriales -que no estaban dispuestas a asumir los gastos de un libro tan costoso-, decidió apostar por la fórmula del crowdfunding, con la que la escritora logró reunir a 1.600 mecenas con los que financió el proyecto. "Yo tenía muy claro que el libro merecía la pena, así que o me ponía a llorar y lo guardaba en un cajón o tiraba para adelante", señala.

La escritora fundó su propia editorial, Libros de la letra azul, y ha conseguido dar vida a un proyecto necesario. "Las mujeres necesitamos que se reconstruya la genealogía cultural que nos pertenece, pero que nos han robado", concluye.


Fuente: elmundo.es


j.luis [ Lunes, 03 Octubre 2016, 09:41 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
La cara oculta del arte mexicano

Una gran muestra reivindica a los pintores eclipsados por Diego Rivera y Frida Kahlo



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'Nahui Olin' (1922), retrato de la pintora mexicana realizado por Dr. Atl (Gerardo Murillo).

Existen árboles tan frondosos que no permiten ver el bosque. Algo así le sucedió al arte mexicano en la primera mitad del siglo pasado. Durante la eclosión de las vanguardias pictóricas, el brillo que desprendían nombres como Diego Rivera o Frida Kahlo logró eclipsar a decenas de artistas a los que la historia oficial no ha retenido. Una gran exposición, que se inaugura este miércoles en el Grand Palais de París, dirige una mirada renovada a ese periodo para dar a conocer su cara oculta. Hasta el 23 de enero, la muestra presenta 200 obras de 60 artistas, plasmando un abanico donde figuran tanto las estrellas mencionadas como otros nombres supuestamente secundarios, además de representantes de corrientes estéticas semiolvidadas y de colectivos poco favorecidos por el canon del arte.

Esta ambiciosa exposición lo subvierte y lo amplía. “La intención es separarnos de los clichés y profundizar en la realidad del arte mexicano, más allá de la sombra de esos titanes, que han ocultado a varias generaciones de artistas. No se trataba de minimizar su importancia, pero sí de ofrecer un panorama más vasto y de proponer un reequilibrio”, sostiene el comisario, Agustín Arteaga, nuevo director del Dallas Museum of Art, tras haberlo sido del Museo Nacional de Arte (Munal) en Ciudad de México. En su novedosa revisión crítica de la historia de las vanguardias, Arteaga expone una serie de relatos paralelos que se oponen a la leyenda predominante.

La exposición derriba todos los tópicos sobre el arte de ese momento histórico. Demuestra que el indigenismo no arrancó con la Revolución de 1910, como tampoco la sensibilidad social de los artistas mexicanos. Aclara que hubo otras mujeres artistas al margen de Kahlo y que no todos los pintores fueron muralistas que desdeñaron el caballete como instrumento burgués. Y corrobora que los modernistas mexicanos no se limitaron a copiar a los maestros europeos. Prefirieron crear una vanguardia propia. “Un arte nacional que bebía del pasado y se dirigía utópicamente hacia el futuro, convirtiéndose en portavoz de los ideales revolucionarios”, apunta el comisario.

El proyecto tuvo una carga ideológica innegable. El arte fue utilizado para reforzar el sentimiento de pertenencia a un pueblo que empezaba a constituirse en nación. Mientras los sublevados luchaban por la repartición ecuánime de las tierras y salarios dignos, la pintura también se ponía a hablar el lenguaje de la utopía. Proletarios y campesinos se convirtieron en sujetos artísticos de primer orden, que sirvieron para reivindicar un ideal de justicia social. “Rivera reduce al indígena y sus tradiciones a un arquetipo, parecido al buen salvaje de Rousseau”, sostiene Arteaga. El maestro dibujó paisajes zapatistas y retrató a molenderas trabajando el maíz de rodillas. Otro de los grandes, José Clemente Orozco, sublimó en sus cuadros el agave, planta oriunda de hojas carnosas, como luego haría el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo. La muestra también destaca a nombres como Ángel Zárraga, Agustín Lazo, Roberto Montenegro o Rufino Tamayo. Su tono no fue siempre laudatorio. Por ejemplo, David Alfaro Siqueiros y Francisco Goitia indagaron en el reverso oscuro de la Revolución, marcado por la muerte y la destrucción. Pero, en general, el arte se llenó de flores y frutas. Olga Costa, pintora de origen ucraniano que llegó a México a los 12 años, lo ejemplificó en La vendedora de frutas, casi una enciclopedia botánica de variedades locales en la que cuesta no ver un mensaje político.
 

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'Unos suben y otros bajan' (1940), fotografía de Lola Álvarez Bravo.


“Una idea de Hollande y de Peña Nieto”

La exposición surgió de la voluntad de normalizar las relaciones culturales entre Francia y México, tras el conflicto diplomático que enfrentó a ambos países por el caso protagonizado por la francesa Florence Cassez, condenada a 60 años de prisión en una cárcel mexicana. El desencuentro provocó la suspensión del año cultural de México en Francia en 2011. “Fue una idea acordada por François Hollande y Enrique Peña Nieto durante la visita oficial de este último en 2014”, afirma el secretario de Cultura del Gobierno mexicano, Rafael Tovar y de Teresa. La muestra ha costado cerca de tres millones de euros, 800.000 de los cuales sufragados por el Gobierno mexicano. “Es una oportunidad para releer la historia del arte mexicano a partir de una perspectiva más amplia”, indica el ministro, que acudirá a la inauguración en París, “un lugar simbólico, ya que muchos artistas mexicanos desarrollaron allí parte de sus carreras”.



Mujeres ensombrecidas

La exposición indaga en las generaciones de mujeres que quedaron ensombrecidas por Kahlo, reivindicada como mito feminista a partir de los años setenta. La exposición toma el contrapié a ese “culto ciego”, en palabras del comisario. En la sala dedicada a la pintura hecha por mujeres, las seis obras de Kahlo ocupan un rincón casi subalterno. En cambio, se destaca a nombres menos conocidos como los de Dolores Olmedo, Tina Modotti, Nahui Olin o Rosa Rolanda. También a Lola Álvarez Bravo, autora de una obra fotográfica tan interesante como la de su marido, y a María Izquierdo, pintora que tuvo obsesionado a André Breton, quien veía en sus obras “un mundo en formación”, hecho de “lava fría en la penumbra del volcán”. Después de todo, para el jefe de filas del movimiento, México constituía “el lugar surrealista por excelencia”.

La muestra subraya la influencia del arte mexicano en el extranjero. El país no tardará en convertirse en lugar de peregrinaje de vanguardistas europeos y beatniks estadounidenses, que buscaban en el chamanismo prehispánico uno de esos mundos alternativos que contenía el que ya conocían, según aseguró Paul Éluard. “La cultura racionalista de Europa ha fracasado. Vengo a México buscando las bases de una cultura mágica que aún brota en la tierra india”, exclamó Antonin Artaud al llegar al país durante los años treinta. Por otra parte, el New Deal de Roosevelt adoptó el muralismo mexicano, promovido por el ministro José Vasconcelos, como un modelo a seguir para la promoción de la equidad social. Los encargos a Rivera y Siqueiros en Nueva York y Los Ángeles fueron borrados con cal viva al descubrir sus motivos, excesivamente perturbadores en territorio estadounidense: el segundo llegará a pintar un indio crucificado por el imperialismo del vecino gringo, sobre un fondo compuesto por ruinas mayas. Sin embargo, esos murales abrirán camino hacia el desarrollo del muralismo chicano, tal vez la piedra fundacional de lo que hoy conocemos como street art.


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j.luis [ Martes, 15 Noviembre 2016, 13:33 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Mujeres artistas en museos españoles

Una selección de autoras cuyos trabajos se pueden ver en las principales pinacotecas del país



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¿Es significativo que una obra haya sido realizada por un hombre o por una mujer? Quizá el arte no tenga sexo -o sí-, pero su historia, desde luego que sí. ¿Sabrías decir 10 nombres de artistas que sean mujeres y cuyos trabajos se puedan ver en nuestros museos? ¿Y anteriores al siglo XX? Si tu respuesta es sí, ¡enhorabuena! La gran mayoría los desconocen. En la década de los años 80, el grupo Guerrilla Girls dejó claro que en el Metropolitan Museum of Art las mujeres eran las protagonistas del 85% de los desnudos y las autoras de menos del 5% de las obras. Desde aquí te proponemos los nombres de algunas autoras que puedes encontrar en las principales pinacotecas del país.

Los casos de mujeres artistas en el pasado son escasos por muy diversos motivos. Las que podían dedicarse a ello, solían ser hijas de artistas o pertenecientes a familias nobles, por lo que ejercían sin ser consideradas profesionales. A esta limitación social hay que añadir también la estilística, ya que las féminas no tenían permitido estudiar modelos al natural, por lo que sus obras se centraban en géneros considerados menores, como el retrato o los bodegones. Aún así, hubo quienes destacaron por su innovación y personal estilo. Por si fuera poco, muchas de sus creaciones fueron atribuidas a varones.
Esto ha ido cambiando a partir del siglo XX. Sin embargo, entre las muestras del arte actual de nuestros museos todavía es menor el número de obras realizadas por mujeres. A continuación te mostramos una veintena de nombres, desde el siglo XVI, cuyos trabajos aparecen en centros de nuestra geografía.

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j.luis [ Viernes, 09 Diciembre 2016, 15:53 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
La venganza freudiana de Artemisia

Roma expone las obsesiones de la artista romana y prueba que el arte fue un camino de justicia contra los abusos que sufrió



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Nunca ha llegado a concebirse una exposición de Artemisia Gentileschi (1593-1654) tan exhaustiva como la que acaba de inaugurarse en Roma. Cien obras que reconstruyen la inmersión total en el barroco y que consienten identificar sus obsesiones. Ninguna tan recurrente como las cruentas decapitaciones masculinas a manos de mujeres.

La artista romana acudía una y otra vez al mito de Judit y de Holofernes, al sacrificio del Bautista, al martirio que Jael infligió a Sísara, un capítulo gore del Antiguo Testamento que recrea la frialdad de la heroína judía clavando un cincel en la cabeza del general del ejército de Canaán.

Son escenas formidables en la teatralidad, en el desgarro de los personajes, incluso en la pretensión de llevar más lejos el principio del expresionismo caravaggesco, pero unos y otros cuadros, unos y otros tormentos, redundan igualmente en una inquietante lectura de despecho freudiana.

Porque Artemisia, hija del pintor florentino Orazio Gentileschi, fue violada por uno de los maestros que se ocuparon de instruirla, Agostino Tassi. Y porque las penurias y las torturas que hubo de sufrir hasta prosperar la denuncia convirtieron el arte en un espacio de justicia más o menos subconsciente, un lugar donde Artemisia ejercía de pintora y de tribunal de los hombres.

Es el motivo por el que el itinerario de la exposición se detiene inmediatamente en el cuadro de Susana y los viejos, un préstamo del castillo de Weissenstein (Alemania) que evoca con enorme poder dramatúrgico el trance en que dos ancianos al acecho intentan pervertir a la joven muchacha judía. Terminaron maquinando, cuenta el Libro de Daniel, para reprocharle su propio delito y fue condenada a la lapidación por adulterio, aunque el pasaje bíblico desenmascara la verdad, poniendo a salvo la pureza de Susana, como Artemisia puso a salvo la suya después de haber estado expuesta a un proceso judicial tormentoso, nauseabundo.

Roma era una ciudad donde bullía el barroco por la herencia de Caravaggio y por la dialéctica que se trajeron Bernini y Borromini, pero también era una urbe peligrosa para las mujeres -vivían en minoría y en situación de acoso- e inasequible más aún para aquellas que aspiraban a convertirse en artistas. Artemisia aprendió el oficio en casa y tuvo ocasión de perfeccionarlo en Florencia, bajo la protección de Cosme II de Medici. Se convertía así en la primera mujer que accedía a la Academia de Pintura y en el asombro de una ciudad “moderna” en la que pudo entablar amistad con Galileo Galilei.

La fertilidad del periodo florentino queda reflejado en el itinerario de la exposición del Museo de Roma. No sólo con las obras de Gentileschi, sino con el contexto de los artistas que fueron contemporáneos a Artemisia y que emprendieron caminos de mayor ascetismo. Empezando por el cuadro de José de Ribera (La Piedad) que ha cedido el Museo Thyssen al homenaje y que retrata a Cristo yaciente, exánime, deshabitado.

El tenebrismo proporciona un contraste elocuente al criterio teatral de Gentileschi. No puede ser más explícita ni más abundante la sangre que mana de la garganta de Holofernes en el lienzo de 1613, como no puede ser más parecido el rostro de Judit al de la propia Artemisia. Entre otras razones porque la muestra romana aporta el “documento” de un autorretrato en que la maestra aparece sonrosada y voluptuosa tañendo un laúd.

Se hacía justiciera la pintora, vengaba en los lienzos los obstáculos de una carrera contra corriente que la ha transformado en mito del feminismo por su capacidad emancipadora, por su valentía, por su independencia, por su vocación viajera -Nápoles, Venecia, Londres- y por el respeto que llego a adquirir en la fiebre estética del barroco italiano.

Y no se hacen necesarios los pormenores sensacionalistas para “justificar” la exposición, como se antoja gratuito hablar de pintura femenina. De Artemisia Gentileschi, fuera de la connotación de género, se reivindica su personalidad estética, su creatividad, su vigencia, su influencia, pero también se documenta, cuadro a cuadro, el viaje de ida y vuelta entre el arte y la vida.


Pintoras excepcionales del “Seicento”

Estaba contraindicado y a veces hasta prohibido que las mujeres se dedicaran a la pintura en la transición del renacimiento al barroco, aunque el caso de Artemisia Gentileschi es significativo de una generación o de una época que han ido adquiriendo reputación en la revisión de los cánones. Empezando por el caso de Sofonisba Anguissola (1530-1625), precursora de la colega romana que fue llamada a la corte de Felipe II y que retrató al monarca en un cuadro tradicionalmente atribuido a Sánchez Coello.

Anguissola abrió el camino a otras dos compatriotas que “operaron” en el trayecto del siglo XVI al XVII. La fama de Lavinia Fontana explica que hasta el papa Clemente VIII la incorporara a su círculo de aristas del confianza, mientras que Fede Galizia, originaria de Milán, está considerada como uno de los artistas más reputados en el género de los bodegones y de los retratos, por mucho que su obra más conocida sea precisamente un lienzo sobre el sacrificio de Holofernes a manos de Judith.

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j.luis [ Sábado, 25 Agosto 2018, 17:13 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
La pintora renacentista cuyos cuadros fueron atribuidos a hombres

Sofonisba Anguissola, pintora cosmopolita y rompedora que plasmó en sus cuadros la Corte española del siglo XVI. De espíritu innovador, se fijó la meta de renovar el retrato renacentista.



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Sofonisba Anguissola. Autorretrato con caballete. 1556.

Sus retratos más exquisitos de la Corte española del siglo XVI —en concreto Felipe II o Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II, ambos en las colecciones del Museo del Prado— fueron atribuidos a otros creadores, y el nombre de Sofonisba Anguissola, como tantas veces ha ocurrido con las mujeres artistas, se sepultó en un olvido que hubiera parecido inverosímil a muchos de sus contemporáneos, incluido Giorgio Vasari. Siempre se recuerda cómo, tras visitar a la familia de la joven, el italiano considerado como el primer crítico de arte de la historia subrayó las habilidades de Sofonisba en la pintura y el dibujo. De hecho, Juan Pantoja de la Cruz, pintor de Felipe II y Felipe III y al que se atribuyeron durante un tiempo los citados cuadros de Anguissola, fue menos cosmopolita y menos rompedor que la artista nacida en Cremona hacia 1530 y que vivió en España, Nápoles, Palermo y Génova. Pantoja de la Cruz fue, en ocasiones, incluso un simple copista de la italiana.

Pese a todo, la narración impuesta ha eliminado sistemáticamente del relato a las creadoras, en especial a aquellas que no han tenido una existencia novelable y novelada como Artemisia Gentileschi —junto con Frida Kahlo, más popular por su vida tormentosa que por la fuerza de su trabajo—. Gentileschi aprendería pintura con su padre, Orazio, práctica habitual en el Renacimiento y el Barroco, pues las niñas no podían entrar como aprendizas a un taller debido a la convivencia diaria con otros jóvenes y a un hecho pintoresco a los ojos actuales: al acabar su formación serían demasiado mayores para encontrar marido. Sin embargo, en esa vida hasta cierto punto anodina de una joven aspirante a creadora en el XVII no tardó en cruzarse un hecho terrible que marcaría el destino de Artemisia y un interés morboso que no ha dejado de crecer desde entonces porque Tassi, el socio de su padre, la violaba y la convertiría para la posteridad en una artista señalada: la violencia de sus pinturas se achacaba no al gusto barroco por el realismo desbordado, sino al abuso sufrido en su círculo familiar e íntimo. Así, frente al vértigo que despertaba la biografía procelosa y la pintura apasionada de Gentileschi, el caso de Sofonisba carecía de interés en el ámbito existencial y casi artístico. Al fin y el cabo, la pintora era, sencillamente, una retratista de corte convencional. Nada más lejos de la realidad.

Anguissola nació en el seno de una familia noble de Cremona y fue primero la esposa de Fabrizio de Moncada, hermano del virrey de Sicilia, y, después, del noble genovés Orazio Lomellino. Su familia la enviaba junto a sus hermanas —el Prado también conserva una obra de Lucia Anguissola— al estudio de Bernardino Campi, conocido retratista, para recibir una educación artística esmerada bajo la supervisión de la esposa del maestro, quien velaba por las buenas costumbres de las niñas. Con Campi —y quizás con Gatti después—, Sofonisba aprendió el arte del retrato, que llegaría a dominar con una pericia muy superior a la de su maestro, buscando unas poses desenfadadas, inusuales para la época, que hablaban del espíritu innovador de una artista admirada por sus contemporáneos.

En 1559 fue invitada a la Corte de Felipe II —a través del duque de Alba— y se trasladó a Madrid, donde ejerció de dama de compañía de la reina Isabel de Valois y continuó realizando sus apreciados retratos. Contradiciendo las costumbres de la época, Anguissola permaneció soltera hasta 1571, cuando el propio rey, preocupado por esa inaceptable condición, se afanó por buscarle un marido de su agrado, Fabrizio de Moncada. Recordaría la anécdota siglos después el historiador de arte Ceán Bermúdez, al tiempo que subrayaba la faceta pedagógica de la pintora con sus hermanas menores: “Sofonisba enseñó a pintar a Minerva, que fue de raro ingenio, así en esta profesión, como en las letras, y a otras dos hermanas, llamadas Lucía y Europa, que dejaron obras en Cremona”. Asimismo, se refirió al famoso cuadro en el que aparecen las hermanas jugando al ajedrez y a otro retrato de familia: “Representaba el primero tres hermanas suyas traveseando con unos juguetes, y acompañadas de una vieja, que parecían vivas y no les faltaba más que hablar; y en el segundo se veía a la propia Sofonisba, a Asdrúbal y a Minerva, sus hermanos, con el padre, pintados con tal viveza que querían respirar”.

Admirada por sus coetáneos, Anguissola dominó el retrato con una pericia muy superior a la de su maestro y buscó poses inusuales para la época

Sea como fuere, para la historia Sofonisba Anguissola ha sido una dama elegante y algo excéntrica, rebelde frente a las costumbres de la época al tardar en casarse y obstinarse en pintar. En suma, una excepción, igual que Gentileschi, si bien de otro modo. La crítica ha hablado de sus éxitos, de los regalos que recibía, de su origen noble, de su buena educación, pero queda en buena parte como un misterio lo que pasó en ese viaje a España, por ejemplo. Cuando la historia se acerca a la producción de una mujer suele enfatizar su lado cortés, sus finanzas o su vida privada, sin detenerse en lo que impresionó a sus contemporáneos: la manera en la cual Sofonisba abordaba el retrato y lo innovaba; esa radicalidad suya inexcusable bajo el aspecto de noble dama de vida —casi— tranquila. En Women Artists, 1550-1950, la primera exposición de mujeres artistas, celebrada en 1978, las profesoras Ann Sutherland Harris y Linda Noch­lin llegaron a decir que la invitaron a España porque sentían curiosidad hacia la joven virtuosa. Pero Sofonisba Anguissola fue mucho más que una celebridad, una excepción, una mujer de éxito y de mundo que vivió en diferentes países y no únicamente como acompañante de sus maridos. Tal y como sucede con otras artistas a lo largo de la historia —Clara Peeters es un buen ejemplo: la holandesa mostraba orgullosa su destreza como pintora en sus autorretratos—, Sofonisba era muy consciente de lo que buscaba: la innovación en el retrato del Renacimiento, que en sus pinceles mezclaba un poco de Italia y un poco de Flandes. Era tan consciente de su compromiso pictórico que reiteró una y otra vez la propia imagen en numerosos autorretratos —a veces acompañada por una mujer mayor, parte del protocolo de clase—, estrategia de autoafirmación artística y, al tiempo, mensaje de tranquilidad a sus contemporáneos. Al representarse pintando, tocando la espineta o como lectora evidenciaba sus orígenes nobles y se reafirmaba como mujer educada en una tradición culta e intelectual. Además, ofrecía una imagen ambigua, de cierto diletantismo, igual que años más tarde sucedería con Angelica Kauffmann, la amiga de Goethe, cuando se pintaba dudando entre la música y la pintura. Una mujer culta, pues, que no aspiraba a ser profesional.

No obstante, se trata de un simple camuflaje —en el caso de ambas artistas—. Lo demuestra la propia Anguissola en el cuadro Bernardino Campi pintando a Sofonisba Anguissola, donde la rigidez de las líneas de su cabeza contrasta con la de Campi, realizada con la habitual viveza de la artista, una especie de juego, escribía Germaine Greer, que subraya la falta de destreza del maestro. Es su modo de recalcar ese mundo propio suyo que se desvela prodigioso en las caritas de las hermanas mientras juegan al ajedrez: una expresividad inusitada para un momento gobernado por las convenciones en el retrato.


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Sofonisba Anguissola. Felipe II. 1565. Anguissola retocaría este retrato en 1573 para hacerlo emparejar con el de su cuarta esposa, Ana de Austria.

Ese descaro inesperado, ese arrojo con las rupturas del canon, fue lo que fascinó a Anton van Dyck cuando visitó a la artista en Palermo en 1624. Era una mujer de 94 años, la anciana que muestra el retrato del maestro flamenco, pero, como recuerda Van Dyck, a pesar de su avanzada edad conservaba una increíble capacidad para hablar de pintura y una portentosa sutileza, la que desvelan sus cuadros. Luego, la historia borraría las huellas de Sofonisba Anguissola —ocurre con tantas mujeres artistas—, pero la agudeza de aquellos ojos que atrapó a Van Dyck sobrevive en sus retratos.

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j.luis [ Sábado, 25 Agosto 2018, 18:41 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
El movimiento femenino que rescata obras de pintoras olvidadas

Advancing Women Artists restaura en Florencia cuadros pintados hace siglos por mujeres



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Una restauradora trabaja sobre la Madonna de la pintora Violante Beatrice Siries / Francesco Cacchiani (AWA)

El olor a barniz y la luz natural invaden el estudio de la restauradora Rosella Lari, a poco más de un kilómetro de la Galería de los Uffizi en Florencia. Acaba de dar los últimos retoques a La crucifixión, parte de un tríptico que firmó en el siglo XVI una monja dominica considerada la primera pintora de la historia de la ciudad: Plautilla Nelli. "En sus cuadros hay un cuidado por determinados detalles que jamás he visto en otros hechos por hombres. Y he visto muchos en toda mi vida", comenta la italiana.

En la habitación contigua, un lienzo de más de seis metros de largo en el que la artista plasmó su propia versión de La última cena espera una puesta a punto similar. En octubre regresará con todos los honores al Museo de Santa Maria Novella. Esta vez estará en sus salas de exposición y no en el almacén donde se encontraba.


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Arriba, Rosella Lari en los primeros instantes de restauración de la Última Cena de Plautilla Nelli. Abajo, la obra casi preprarada para su exposición. Camilla Cheade (AWA) / Héctor Llanos

Son dos de las obras que se encarga de recuperar Advancing Women Artists (AWA), fundación que rastrea desde 2006 en los depósitos de las galerías de arte florentinas en busca de pinturas firmadas por mujeres. Su intención es que vuelvan a ser mostradas ante el público porque sus autoras, ampliamente reconocidas en su tiempo, llevan siglos olvidadas por la historia.

"Al principio, nos preguntaban con total naturalidad: ¿Por qué queréis hacer algo así? Se trata de enriquecer el legado cultural femenino que existe, aunque permanezca en la sombra", explica Linda Falcone, directora de la fundación que creó la filántropa estadounidense Jane Fortune. Cuando ellas y un grupo de mujeres de varias disciplinas comenzaron esta búsqueda, solo estaban registradas tres obras de Nelli; ahora son más de 20 los trabajos que se le adjudican.


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Restauración de un cuadro de Adriana Pincherle / Kirsten Hills (AWA)

El objetivo de AWA no es el de reivindicar obras maestras, sino milagros. En los tiempos de Nelli estaba prohibido que las mujeres recibieran formación profesional con la que adquirir técnica pictórica. Tampoco podían vender sus trabajos. Por eso, la pintora Marietta Robusti tenía que vestir como un chico para aprender la técnica en el taller de su padre, Tintoretto.

"Cada uno de estos cuadros es tan valioso como la historia que esconde detrás. Restaurarlos es solo la herramienta para contar esas historias", comenta Falcone en el estudio florentino donde alojan algunos de ellos. Ya lo han resucitado 52 obras. Cada 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, organizan una exposición en alguna sala de Florencia mostrando varias de ellas.

La autodidacta Plautilla Nelli es uno de los pocos nombres femeninos que aparecen en Vidas de grandes artistas, el libro de su contemporáneo Giorgio Vasari que repasa el quién es quién del Renacimiento. En él cuenta que sus obras podían encontrarse en los hogares de casi todos los hombres influyentes de Florencia. Para lograr que su semilla floreciera, organizaba en su convento talleres en los que compartía sus conocimientos de pintura con otras mujeres.

Una habitación propia

Generando conversación en torno a artistas como ellas, es como AWA prentende devolverlas a los museos, mientras se financia a través del crowdfunding y sin ayuda económica por parte de las autoridades italianas, confirma Falcone.

"A medida que el público tome conciencia de que hay una parte de la historia del arte que permanece oculta y que merece ser celebrada, esperará que los museos den voz a esa realidad. Y así es como el arte femenino obtendrá una habitación propia en los espacios artísticos de todo el mundo", cuenta la filántropa Jane Fortune, citando el ensayo de Virginia Woolf.


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Jane Fortune, fundadora de Advancing Women Artists (AWA), admirando una de las obras restauradas de Plautilla Nelli / Leo Cardini

La cruzada de la fundación no es tan utópica. Solo hace falta fijarse en Boticelli. Durante más de trescientos años, su legado permaneció prácticamente en el olvido a pesar haber sido uno de los pintores favoritos de los Medici. Fue la presión de los prerrafaelitas, un grupo de artistas ingleses de mediados del siglo XIX, los que le devolvieron a la primera línea de los museos.


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El baño de Betsabé, de Artemisia Gentilleschi / AWA


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Una de las obras de la pintora Violante Beatrice Siries que ha recuperado la fundación / AWA

¿Cuánto talento femenino permanece oculto en museos como, por ejemplo, el Prado? Solo siete cuadros de los 1.713 que expone en su sede de Madrid están firmados por mujeres. Todos ellos son de Anguissola Sofonisba y Clara Peeters. Pero su catálogo es mucho más amplio y asciende a más de 8.000 pinturas.

Consultado por EL PAÍS, la pinacoteca española confirma que hay varios de ellos firmados por mujeres que permanecen en la sombra. Entre ellos se encuentran los de Artemisia Gentileschi, otras de las artistas en el radar de AWA y de quien la National Gallery de Londres acaba de adquirir un autorretrato. Fue la primera mujer en entrar en la Academia de las Artes de Florencia décadas después de que Plautilla Nelli plantara la semilla con sus talleres de pintura para mujeres.

“Eso demuestra que otras fundaciones similares a la nuestra son necesarias en muchas ciudades del mundo, ya sea Madrid o Londres. Y también que a los museos no les hacen esa pregunta muy a menudo”, comenta Linda Falcone al enterarse de la presencia de la pintora en el depósito del Prado.



Lienzos invisibles


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Detalles de 'La última cena' de Plautilla Nelli.

"La última cena de Plautilla Nelli es la lectura femenina de un tema clásico en el arte. De hecho, es la más antigua que conocemos. Y lleva más de 450 años sin ser vista", lamenta la restauradora Rosella Lari, que intenta con su trabajo "recuperar la voz" de estas pintoras.

"Ningún hombre en el siglo XVI cuidaba tanto la representación de las telas y utensilios en torno a una mesa como lo hacía ella. El lenguaje corporal también define a la obra, porque no era muy común ver tal contacto físico entre hombres. Nelli reflejaba así las emociones de un momento tan intenso en el que Jesús estaba a punto de ser traicionado", explica en su estudio la italiana, colaboradora habitual de Advancing Women Artists. Todo el proceso de rescate de este cuadro ha costado 180.000 euros.

Poco después de fundar esta organización, Jane Fortune editó un libro que le sirviera de tarjeta de presentación para su proyecto. Invisible Women. Forgotten Artists in Florence (Mujeres invisibles. Las artistas olvidadas de Florencia) recopila muchas de las historias ocultas de estas mujeres del pasado.

Linda Falcone, actual directora de AWA, trabajaba en un periódico local de Florencia en el que la estadounidense escribía artículos de arte. Así es como supo de la pasión de la mujer que luego se convirtió en su íntima amiga.

Cuando a la filántropa se le diagnosticó un cáncer en 2008, le pidió a ella que tomara las riendas y que continuara con su legado. Fortune superó la enfermedad y en la actualidad trabajan juntas en la fundación.


elpais.com / AWA


j.luis [ Sábado, 25 Agosto 2018, 18:55 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
La National Gallery adquiere un autorretrato de Artemisia Gentileschi

La institución británica incorpora a sus colecciones su primer retrato barroco femenino gracias a The American Friends, que ha pagado el 75 % del coste total de la pintura: 3,6 millones de libras.


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Autorretrato como santa Catalina de Alejandría de Artemisia Gentileschi, fue descubierto el año pasado en Francia. El 19 de diciembre de 2017, la casa francesa Drouot presentaba el inédito cuadro, (lote 69) que salía con una estimación de entre 300.000 y 400.000 euros. Desde entonces, la National Gallery ha tratado de hacerse con la tela pues, según los responsables de la institución, “la oportunidad de adquirir esta pintura parecía demasiado buena como para perdérsela”.

Esta pinacoteca presume de tener una de las colecciones de pintura barroca italiana más destacadas del mundo. Lo cierto es que hasta ahora no poseía ningún retrato femenino. Este será el primero, curiosamente también será el único autorretrato que forma parte de la colección italiana del siglo XVII.

La pintura ha costado 3,6 millones de libras y ha sido financiada mayoritariamente por The American Friends of the National Gallery, que ha pagado 2,7 millones de libras (más bien su equivalente en dólares). El resto, ha sido financiado gracias a The National Gallery Trust, Art Fund, a través del legado de Sir Denis Mahon, y diversas donaciones particulares.

Aunque el nuevo gentileschi ya ha llegado a las dependencias de la institución británica, todavía no se ha mostrado al público. De momento, se encuentra en los talleres de restauración. Larry Keith, Jefe de Conservación de la National Gallery, será el encargado de liderar el equipo que llevará a cabo los trabajos de limpieza y rehabilitación.

Artemisia Gentileschi (1593- ) fue hija de Orazio Gentileschi, con quien aprendió el oficio con el pincel. Nació en Roma. Entre 1612 y 1620 vivió en Florencia, periodo en el que recibió encargos de la familia Medici y en el que se puede encuadrar la tela recién adquirida.


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Larry Keith, Jefe de Conservación de la Galería Nacional, observa " Autorretrato como santa Catalina de Alejandría".

Esta misma composición, una figura de medio cuerpo que aparece de perfil y con la rueda típica de Catalina de Alejandría, aparece en una versión semejante conservada en la Galeria degli Uffizi (si bien en este caso el rostro de la santa parece más arrobado que en la tela londinense). Inglaterra conserva un segundo autorretrato de la pintora, como Alegoría de la Pintura, que pertenece a la Royal Collection.


arsmagazine.com


j.luis [ Lunes, 03 Diciembre 2018, 13:24 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
El Prado rescata a Artemisia Gentileschi de los almacenes

Solo siete de los 1.700 cuadros expuestos en el museo están firmados por mujeres.

Ahora se exhibirá en un lugar privilegiado la única obra que se conserva de la pintora barroca




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'Nacimiento de san Juan Bautista' (1635), de Artemisia Gentileschi. Museo del Prado

Los madrileños salieron a la calle a celebrar los 199 años del Museo del Prado la noche del sábado 24 de noviembre. Como si fuera un lienzo, sobre la fachada de Velázquez del edificio de Villanueva se reconoció que el museo está lleno de musas, pero vacío de mujeres artistas. Solo hay siete cuadros firmados por ellas de entre las casi 1.700 pinturas que se exponen. El museo admitió públicamente la carencia y lanzó un lema para tratar de disimular la desigualdad histórica: “El Prado es de todas”, se pudo leer sobre la fachada. Hubo buenas intenciones y fragmentos de las obras de Clara Peeters, Sofonisba Anguissola y Artemisia Gentileschi.

Y fue entonces cuando el Prado tropezó con su propia piedra: en el momento de la reivindicación el único cuadro de Gentileschi que la pinacoteca tiene la suerte de conservar, seguía ausente en sala. En Nacimiento de san Juan Bautista, de 1635, cuatro mujeres atienden al recién nacido y Zacarías se retira a escribir, mientras Isabel –estéril hasta que el ángel anuncia a su anciano esposo que dará a luz a un niño al que deberá llamar Juan–, descansa agotada en el lecho tras el parto. Gentileschi, una de las figuras más deseadas en el circuito museístico extranjero, ha estado expuesta en sala solo dos meses en 2018. Antes se mostró entre noviembre de 2016 y mayo de 2017. En 2014, seis meses. Antes de 2012 era imposible encontrarse con la artista, que ha tenido en el Prado una visibilidad intermitente.

Tal y como reflejan los movimientos de la pintura, recogidos en los archivos de la pinacoteca consultados por este periódico, desde finales de 1999 solo ha estado expuesta en el museo 26 meses. Ha sido más fácil contemplarlo en el extranjero, donde ha permanecido a la vista durante 31 meses. Ha viajado a Bonn (Alemania), Nueva York, Roma, París, Milán y Bari (Italia). El resto, 171 meses, ha permanecido a la sombra.

Un rescate de urgencia

Sin embargo, tras la exposición de Milán, en 2012, la fiebre Artemisia se multiplicó y la pintora renació con ímpetu. Entonces pasaron por el Palacio Real de Milán más de 150.000 personas. Era la primera retrospectiva en la que se analizaba su producción artística, con casi cincuenta piezas y documentos inéditos. Esta atracción desbordada la confirma Miguel Falomir, director del Prado, quien asegura que, dada la escasez de obra atribuida a ella (apenas 40, sin incluir las que se creen de su padre Orazio), la pieza la reclaman muchos museos. Hasta ahora la pinacoteca madrileña se ha resistido a incluirla en el equipo titular del Barroco en sala, pero esto va a cambiar, según cuenta Falomir a EL PAÍS.

Desde 1999, el cuadro ha estado sin exponer 171 meses

Esta semana el Prado ha vuelto a incorporar Nacimiento de san Juan Bautista a la sala 7, el lugar donde suele mostrarse cuando no está prestado o en almacenes. Y la dirección asegura estar decidida a sacarlo del destierro de los peines (estructuras donde se guardan las pinturas en los depósitos) : “Solo vamos a prestarlo una vez más en los próximos años. La National Gallery de Londres está organizando una gran retrospectiva y viajará para allá en 2020. En los próximos meses montaremos una sala con la serie completa, junto con las visiones del bautista hechas por Stanzione”, informa Falomir por teléfono.

Una escena intimista

Nacimiento de san Juan Bautista fue realizado para colgar en el Palacio del Buen Retiro, y allí se encontraba en 1701, en una serie de cinco pinturas, junto a las de Massimo Stanzione: El nacimiento del Bautista anunciado a Zacarías, Predicación del Bautista en el desierto, Degollación de san Juan Bautista y San Juan Bautista se despide de sus padres. El cuadro llamó la atención del historiador del arte Roberto Longhi (1890-1970), quien destacó el carácter de “intimidad hogareña”. El experto lo consideró “el más bello efecto de interior doméstico de toda la pintura italiana del siglo XVII".

Anna Banti, escritora y esposa de Longhi, consiguió la revalorización de la pintora al publicar la novela Artemisia, en 1947. En el libro, la autora analiza el espectacular cuadro Judit decapitando a Holofernes, para recrear una venganza que acaba con la muerte de un ser opresor. Banti dibuja a la pintora como una mujer fuerte, astuta e inteligente, el arquetipo de quien se levanta contra la opresión masculina.

Sólo vamos a prestarlo una vez más en los próximos años (Miguel Falomir, director del Museo del Prado)

Gentileschi fue violada por el pintor Agostino Tassi y a esa opresión es la que se refiere Banti. En 1612, el padre de la pintora, que tiene 18 años, denuncia a Tassi. En el juicio, Agostino lo niega todo y se defiende asegurando que la joven tiene relaciones con otros hombres, dando a entender que es una mujer incapaz de distinguir entre una relación consentida y una violación.

La víctima fue sometida a un reconocimiento ginecológico en el transcurso del proceso, del que se llegó a la conclusión de que no era virgen. Claro, fue violada. Gentileschi aseguró que solo había tenido contacto sexual con Tassi y en contra de su voluntad. También declaró que fue forzada en varias ocasiones, pero para corroborar la validez de su testimonio, la pintora fue torturada aprentándole los dedos de la mano con cuerdas. El dolor no le hizo alterar su testimonio y Tassi fue declarado culpable y condenado a cumplir unos meses en la cárcel, que no llegaron ni al año.

El cuadro que conserva El Prado está ampliado por la parte inferior y el lateral izquierdo, porque, según la hipótesis del museo, la pintora aprovechó una pintura que ya tenía realizada y fue ampliada para adaptarla a las medidas apuntadas en el encargo. Según ha dejado por escrito Andrés Úbeda, director adjunto del museo, es una obra de madurez de Gentileschi, cuando el caravaggismo de su padre se atempera con delicado clasicismo y en el viraje, su hija se deja impactar por los nuevos mandamientos estéticos.


elpais.com


j.luis [ Martes, 05 Febrero 2019, 10:57 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Las otras Klimt salen del ostracismo

La galería Belvedere recupera las obras de Helene Funke, Broncia Koller-Pinell y otras 54 artistas olvidadas del modernismo austriaco que compartieron notoriedad con el pintor austríaco



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El cuadro 'Dreams', de Helene Funke de 1913. Johannes Stoll / Belvedere

Cuando la artista Teresa Feodorovna Ries presentó en 1896 su escultura de mármol en tamaño natural de la bruja desnuda cortándose las uñas, el resultado escandalizó a los críticos de Viena. También consiguió que Gustav Klimt la invitara a exponer en la Secesión. Pudo exponer, sí, pero lo que no permitieron los colegas de Klimt es admitirla en el club. En ese momento, las principales uniones de artistas y la Academia de Bellas Artes vetaban a las mujeres.

Entre 1900 y 1938, los años que abarca la exposición, las mujeres, que socialmente tenían pocas alternativas a los roles de esposa y madre, se las arreglaron para conquistar la escena artística de Viena. Abandonaron el diletantismo y construyeron sólidas carreras artísticas. Formaron clubes alternativos, buscaron nuevas estrategias y asumieron retos estéticos revolucionarios tan alejados de las naturalezas muertas como el desnudo femenino. Las que pudieron, como Helene Funke y Lilly Steiner, se marcharon a estudiar a París y recibieron el influjo de Matisse y el fauvismo. Ahora, la vienesa Galería Belvedere quiere hacer justicia con la muestra City of Women. Female Artists in Vienna from 1900 to 1938que puede verse hasta el 19 de mayo.

Ya en 1908 la ambiciosa Kunstschau, la gran exposición de arte del modernismo vienés presidida por Gustav Klimt, citó a 179 artistas, un tercio de ellos mujeres. El Neukunstgruppe de Egon Schiele tenía una cuota similar en 1909. Las artistas exponían en las galerías más importantes como el Kunstsalon Pisko. En 1910 se emanciparon de forma definitiva con la fundación de la Asociación Austriaca de Mujeres Artistas (VBKÖ en sus siglas en alemán) y montaron El arte de la mujer en el pabellón de la Secesión, la primera muestra internacional en Europa dedicada a obras creadas por mujeres entre 1600 y 1910 y que vieron 12.000 personas en dos meses.

Al año siguiente la exposición fue en el Zedlitzhalle con la Hagenbund —tras la Secesión, la segunda gran asociación de artistas alternativa a la académica Künstlerhaus—, donde presentaron más de 200 obras de 60 artistas contemporáneas. La VBKÖ empezó a definir la agenda de exposiciones de la capital e incluso protagonizó escisiones internas. Fanny Harlfinger-Zakucka creó una asociación lateral considerada radical e izquierdista que revolucionó la escena artística, la Wiener Frauenkunst. Entre sus miembros, además de Helene Funke, Helene von Taussig y Broncia Koller-Pinell, estaba Stephanie Hollenstein.


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'Adolescentia' de Elena Luksch-Makowsky de 1903. Belvedere

El año 1938 acabó con la presencia de la mujer en el arte austriaco. El terror nazi desató la persecución de las artistas judías y la disolución o arianización de escuelas y asociaciones femeninas. Muchas artistas emigraron, el arte degenerado fue prohibido y se destruyeron obras. Comenzó la Segunda Guerra Mundial. Entonces llegó el olvido.

Las casi 60 artistas presentadas en la galería Belvedere no constituyen ninguna generación o grupo homogéneo. El arco que abarca la retrospectiva se abre hasta el extremo: desde nazis como Stephanie Hollenstein hasta artistas como Helene von Taussig, que murió asesinada en un campo de tránsito alemán en Polonia, o Friedl Dicker, que lo hizo en Auschwitz. Dicker —al igual que la pintora Trude Waehner formada en la clase de Paul Klee en la Bauhaus— se unió al movimiento de resistencia antifascista y reflejó su compromiso sociopolítico en sus collages fotográficos.

Hay representantes destacadas del impresionismo, secesionismo, expresionismo, radical-expresionismo, arte cinético y Nueva Objetividad. Algunas artistas contaron con el apoyo de sus maridos, padres o profesores, como Mileva Roller, Elena Luksch-Makowsky y Emilie Mediz-Pelikan, pintora que solicitó el ingreso en la libertaria Hagenbund —donde exponía con frecuencia como artista invitada— a través de la mediación de su marido, el también pintor y miembro de la Hagenbund Karl Mediz, y fue rechazada con el sutil argumento de que si la admitían tendrían que admitir a más mujeres. Otras, como Teresa Feodorovna Ries y Helene Funke, lucharon solas. La paisajista Tina Blau rechazó ligarse a cualquier asociación que estuviera integrada solo por mujeres. Lo que une a todas en una exposición conjunta es la falta de reconocimiento del canon del arte contemporáneo desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

“¿Es posible que hace más de un siglo estuviéramos más avanzados en términos de representación femenina de lo que lo estamos hoy?”, se pregunta la comisaria Sabine Fellner junto a Frühmarkt, el cuadro de 1907 de Broncia Koller-Pinell que se creía perdido y que encontró por casualidad en los fondos del Belvedere cuando preparaba la muestra. Koller-Pinell, miembro fundadora de la Neue Secession e influencia clave en la obra de Egon Schiele, participó en más de 15 exhibiciones, trabajó con Klimt y forjó una exitosa carrera artística de 40 años hasta su fallecimiento en 1934. Después su rastro se perdió como su lienzo Frühmarkt.

Fellner señala al Tercer Reich como responsable del gran apagón de la mujer en el arte contemporáneo pero también al conservadurismo de la sociedad austríaca de finales de los años 40. ¿Qué ocurrirá el próximo 19 de mayo cuando se clausure la exposición? ¿Volverán estas artistas a acumular otros cien años de polvo? “Espero que no. Nuestra intención es que sea una retrospectiva pionera que alimente a otras muestras en el futuro”, concluye Sabine Fellner.


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Mujeres judías. Artistas en busca de la libertad creativa. / mujeresvalientes.es


Vanguardista, lesbiana y nazi

Visto con perspectiva, Stephanie Hollenstein tuvo una vida apasionante. Nacida en Lustenau en 1886, con 29 años se alistó en el ejército austrohúngaro disfrazada de hombre para combatir en el frente de la Primera Guerra Mundial. Cuando la descubrieron, fue admitida en la Oficina de Prensa de las tropas donde trabajó como corresponsal de guerra. La retrospectiva exhibe uno de sus dibujos en los hospitales de campaña y también sus coloridos paisajes expresionistas. De formación autodidacta propia de una familia de campesinos, su trayectoria se ajusta al paradigma del artista moderno: viajó, ganó premios y becas, se relacionó con las vanguardias, su obra fue considerada radical y expresionista, ingresó en la VBKÖ, hizo todo lo que se esperaba de una artista cosmopolita. En 1929 comenzó una relación sentimental con Franziska Gross. Y al mismo tiempo era nazi. Se afilió antes incluso de que el partido fuera legal. Su participación en el nazismo, un movimiento tan poco tolerante con las ambigüedades sexuales y artísticas, se hizo oficial el 1 de mayo de 1938.


elpais.com


j.luis [ Martes, 22 Octubre 2019, 15:57 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Museo Nacional del Prado. Madrid / 22/10/2019 - 02/02/2020
Comisaria: Leticia Ruiz, Jefa del Departamento de Pintura Española hasta 1500



Historia de dos pintoras: Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana



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Desde la izquierda, 'La partida de ajedrez' (1555), 'Retrato de familia' (1558) y 'Bianca Ponzoni' (1577), de Anguissola. Julian Rojas - EL PAÍS

En el marco de la celebración de su Bicentenario, el Museo del Prado presenta “Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana. Historia de dos pintoras”, una exposición que reúne por primera vez los trabajos fundamentales de dos de las mujeres más notables de la historia del Arte de la segunda mitad del siglo XVI.

A través de un total de sesenta y cinco obras -cincuenta y seis de ellas, pinturas- procedentes de más de una veintena de colecciones europeas y americanas, el Museo del Prado recorre la trayectoria artística de estas dos pintoras, que alcanzaron reconocimiento y notoriedad entre sus contemporáneos, pero cuyas figuras se fueron desdibujando a lo largo del tiempo.

Sofonisba y Lavinia nacieron y se formaron en Cremona y Bolonia respectivamente, dos centros artísticos cercanos geográficamente en Italia, pero condicionados por sus propias tradiciones pictóricas, sociales y culturales. Partieron de perfiles familiares y biográficos distintos, aunque en los dos casos el papel paterno fue fundamental para condicionar sus respectivas carreras. Ambas supieron romper con los estereotipos que la sociedad asignaba a las mujeres en relación con la práctica artística, el arraigado escepticismo sobre las capacidades creativas y artísticas de la mujer, y ambas se valieron de la pintura para alcanzar un papel significativo en la sociedad en que les tocó vivir.

Sofonisba Anguissola, perteneciente a una familia de la pequeña nobleza de Cremona formada por seis hermanas, encontró en la pintura un modo de alcanzar la posición social que correspondía a la familia Anguissola-Ponzoni. Su talento y su personalidad, así como el empeño promocional de su padre, la convirtieron en una dama afamada y respetable que posibilitó la práctica artística de las mujeres y forjó un mito femenino que aún perdura. Practicó sobre todo el retrato y fue contratada como dama de compañía de la reina Isabel de Valois, cargo que enmascaró su papel como pintora.


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Lavinia Fontana. Autorretrato en el estudio. 1579. Óleo sobre cobre. Florencia, Galleria degli Uffizi, Galleria delle statue e delle pitture

Para Lavinia Fontana, hija de un pintor de cierto prestigio, la pintura fue el ámbito natural que acabó por convertir, empujada por su padre, en su modus vivendi. Fue la primera en ser reconocida como una profesional, la pintora que traspasó los límites y los géneros impuestos a las mujeres. Su producción fue amplia y variada con numerosos retratos y pintura religiosa para iglesias y oratorios privados, aunque también se ocupó de asuntos mitológicos, género en el que el desnudo tenía marcado protagonismo.



Damas y pintoras


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Sofonisba Anguissola. Autorretrato ante el caballete, h. 1556-57. Óleo sobre lienzo. Polonia, The Castle ­­– Museum in Łańcut

Sofonisba Anguissola (Cremona, h. 1535-Palermo, 1625) y Lavinia Fontana (Bolonia, 1552-Roma, 1614) fueron dos pioneras de la pintura que alcanzaron reconocimiento y notoriedad entre sus contemporáneos. Ambas supieron romper con los estereotipos sociales asignados a las mujeres en relación con la práctica artística, en la que imperaba un arraigado escepticismo sobre sus capacidades.

Sofonisba perteneció a una familia numerosa de origen noble cuyo padre, Amilcare Anguissola (h. 1494-1573), promovió y arropó la formación artística de sus hijas como parte de la educación humanista que se consideraba adecuada para las jóvenes. Sofonisba practicó sobre todo el retrato, y alcanzó una fama que, gracias a sus orígenes aristocráticos y a su aureola de mujer virtuosa, propició su llegada a la corte española, donde fue dama de la reina Isabel de Valois; un cargo que ensombreció su papel como pintora, pero que la convirtió en referencia para otras artistas.

La biografía inicial de Lavinia Fontana entronca con el perfil de la mayor parte de las mujeres artistas. Era hija de Prospero Fontana (1512-1579), pintor de prestigio en Bolonia, con quien se formó y colaboró. Las favorables condiciones económicas y sociales de la ciudad explican el papel destacado de las mujeres en su vida cultural, religiosa, social y artística. Lavinia fue la primera mujer en abrir un taller propio y desarrolló una notable actividad que se extendería a Florencia y a Roma, adonde se trasladó en la etapa final de su vida.


La creación del mito «Sofonisba Anguissola»


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Sofonisba Anguissola. Retrato de familia, h. 1558. Óleo sobre lienzo. Niva (Dinamarca), The Nivaagaard Collection

Entre los once y los trece años, Sofonisba Anguissola inició su educación artística siguiendo las recomendaciones formativas de las clases aristocráticas. Recibió lecciones de música, danza, literatura, dibujo y pintura; en estas dos últimas materias por parte de los pintores Bernardino Campi (1522-1591) y Bernardino Gatti (h. 1495-1576). Destacó como dibujante y sobre todo como retratista, practicando repetidamente con su propio rostro y los de su familia.

Su completa formación queda demostrada en sus numerosos autorretratos (hasta entonces ninguna mujer había producido tantos), en los que fue reflejando los ideales femeninos del momento: discreción, pudor, modestia o prudencia. Realizó pequeñas obras de busto o de media figura que sirvieron para difundir su imagen y sus diversas virtudes.

Gracias al despliegue diplomático de su padre, estos autorretratos se convirtieron en cartas de presentación y raras piezas de coleccionista que forjaron su temprana fama como dama pintora. Surge así un mito femenino que quisieron emular otras mujeres; la más relevante, Lavinia Fontana, quien en su autorretrato de 1577 recuperó el modelo de Sofonisba para subrayar esa misma condición de mujer culta y artista.


Retratar la auctoritas: los entornos humanistas de Cremona y Bolonia


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Sofonisba Anguissola. La reina Ana de Austria, h. 1573. Óleo sobre lienzo. Madrid, Museo Nacional del Prado

Antes de su llegada a España, Sofonisba Anguissola realizó algunos retratos de personajes ilustres de su tiempo que atestiguan su temprana fama y sus dotes para un género en el que se aprecia la importancia de las escuelas veneciana y lombarda. A excepción del retrato de Massimiliano Stampa, un niño cuya imagen oficializa su nueva condición de marqués de Soncino y que muestra la influencia de Giovanni Battista Moroni (h. 1525-1578) en la pintora, Sofonisba optó por los retratos sedentes.

Esta tipología la empleará Lavinia Fontana veinte años después para retratar a artistas, letrados, médicos, humanistas o clérigos. Sentados ante un escritorio, sorprendidos en su actividad intelectual –reforzada esta con un gesto retórico de las manos y por la vivacidad de la mirada–, los retratados por las dos pintoras reflejan una condición fundamental de la época: su auctoritas, el prestigio moral y cívico que sus conocimientos y dedicación les reportaron.


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Sofonisba Anguissola. Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II. Óleo sobre lienzo. 1561 - 1565. Óleo sobre lienzo, 206 x 123 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado


Sofonisba Anguissola en la corte de Felipe II

En los años que pasó en la corte española, Sofonisba ejerció como profesora de dibujo y pintura de Isabel de Valois, además de retratar a casi todos los miembros de la familia real. Ninguno de los retratos realizados en España está firmado. Su posición oficial en la corte no era la de pintora y, de hecho, sus cuadros fueron recompensados con ricos textiles o joyas. En los ejemplares que en la actualidad se reconocen de su mano, se advierte su adaptación a los modos del retrato de corte español.


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Sofonisba Anguissola. Felipe II. 1565. Óleo sobre lienzo, 88 x 72 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado

Por entonces, la figura más significativa en la corte era Alonso Sánchez Coello (h. 1531-1588), «retratista del rey» que fijó las convenciones del retrato cortesano.Además de los rasgos físicos, se debía mostrar el carácter dinástico y las virtudes de la familia: distancia, quietud y severidad habsbúrgica.

Sofonisba siguió estas pautas aunque atemperadas por su propio bagaje artístico: su gusto por la descripción minuciosa de los detalles, una percepción psicológica que atenúa la distancia y contención de los Austrias españoles, así como una atmósfera envolvente y tamizada que suaviza los contornos de las figuras.


Lavinia Fontana: retratista de Bolonia


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Lavinia Fontana. Autorretrato tocando la espineta. 1577. Óleo sobre lienzo. Roma, Accademia Nazionale di San Luca

Los retratos fueron la principal ocupación de Lavinia Fontana en Bolonia y más tarde en Roma, género en el que destacó por la variedad de tipologías utilizadas.Fue sin duda la pintora preferida de las damas, cuyas pretensiones de mundanidad y sofisticado lujo quedaron bien reflejadas en sus retratos. Lavinia desplegó todas sus habilidades para visualizar la opulencia de la indumentaria, los variados textiles, las numerosas joyas o la fina elaboración de los encajes, además de los inevitables perritos falderos. También representó a los niños de las familias más notables de la ciudad en composiciones religiosas destinadas a capillas privadas, retratados junto al padre o la madre o formando parte del grupo familiar.

El Retrato de familia de la Pinacoteca de Brera es un excelente ejemplo de la evolución de Lavinia a finales de siglo, pues ofrece un «retrato relato» de un grupo familiar captado con cierto aire de cotidianidad. Una idea que se prolonga en Dama con cuatro jóvenes, donde la pintora muestra una instantánea doméstica, vinculada muy probablemente al casamiento de la protagonista.


Pintura religiosa


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Lavinia Fontana. Noli me tangere. 1581. Óleo sobre lienzo. Florencia, Galleria degli Uffizi, Galleria delle statue e delle pitture

La producción religiosa de Sofonisba Anguissola es muy escasa; de hecho, está reunida en esta sala, a excepción de la Madonna dell’Itria que se conserva en Paternò (Sicilia). Son obras de pequeño formato pensadas para ámbitos privados de devoción y sus composiciones se inspiran siempre en creaciones de otros pintores.

En sus años de formación en Cremona, los modelos que siguió fueron las pinturas de sus maestros –Bernardino Campi (1522-1591) y Bernardino Gatti (h. 1495-1576)– o de Camillo Boccaccino (h. 1504-1546). Las pequeñas escenas están dotadas de una sensibilidad tierna y amable y aparecen envueltas por el estilo cercano a Correggio (h. 1489-1534) y Parmigianino (1503-1540) que caracterizó a los citados pintores cremoneses. En Génova, la pintura religiosa de Sofonisba repite fórmulas y modelos de Luca Cambiaso (1527-1585).

Por su parte, Lavinia Fontana desarrolló una producción religiosa totalmente profesional que abarcó tanto obras devocionales de pequeñas dimensiones y soportes variados (cobres, tablas y telas) como grandes lienzos de altar. Obras marcadas por la espiritualidad de la Contrarreforma, donde se aprecian influencias de Correggio, Denys Calvaert (h. 1540-1619), Niccolò dell’Abate (h. 1509/12-1571) y los Carracci.


Lavinia Fontana y la pintura mitológica


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Lavinia Fontana. Marte y Venus. 1600 - 1610. Óleo sobre lienzo. Madrid, Fundación Casa de Alba

Lavinia Fontana fue la primera artista que realizó composiciones mitológicas, donde además de desarrollar su capacidad de invención, tuvo que adentrarse en la representación del desnudo, un terreno vetado a las mujeres.

La sofisticada sociedad boloñesa fue capaz de conciliar el seguimiento de los postulados religiosos contrarreformistas y disfrutar de las representaciones mitológicas, con el desnudo, principalmente femenino, como protagonista. Un gusto coleccionista que se extendió a Roma, donde figuras ligadas al papado encargaron a Lavinia este tipo de obras. No son muchas, pero conforman un elocuente conjunto que manifiesta la sugestiva habilidad de la artista para seguir las estimulantes estrategias eróticas de las escuelas de Praga y Fontainebleau.

La disposición de los desnudos, en los que incorpora detalles que van más allá del relato mitológico al uso, o la presencia de joyas, velos y transparencias, que refuerzan y estimulan la sensualidad de las anatomías, dan buena cuenta de la potente capacidad de invención –la gran piedra de toque del arte en esas fechas– de Lavinia.


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Lavinia Fontana. Judit y Holofernes, h. 1595. Óleo sobre lienzo. Bolonia, Fondazione di culto e religione Ritiro San Pellegrino


Memoria

Este espacio cierra la exposición con algunas piezas que dan cuenta de la fama alcanzada por las dos pintoras.

Las recopilaciones biográficas elogiosas sobre mujeres ilustres fue un género literario que tuvo un notable desarrollo desde el siglo XV. La edición publicada en 1609 por el valenciano Pedro Pablo de Ribera –Glorias inmortales, triunfos y heroicas hazañas de ochocientas cuarenta y cinco mujeres, antiguas y modernas…– es un excelente ejemplo. Incluye una importante semblanza de Sofonisba, una más breve de Lavinia y las de otras artistas de la época.

Una prueba de la notable fama de Sofonisba fue la visita que recibió unos meses antes de morir en Palermo del joven Antonio van Dyck. Una página del diario de viaje de este pintor y su retrato de la anciana dama recuerdan el emotivo encuentro entre ambos artistas.

Lavinia también inspiró textos y objetos laudatorios. Aquí se ofrece uno de los más elocuentes: una medalla acuñada en Roma en 1611 con su efigie en relación directa con la práctica de la pintura por una cara y la alegoría de la Pintura por otra.


MÁS INFORMACIÓN: https://www.museodelprado.es/actual...ASAAEgLF8vD_BwE


j.luis [ Sábado, 09 Noviembre 2019, 12:50 ]
Título del mensaje: Re: PINTORAS FAMOSAS...
Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana Historia de dos pintoras

El Prado reúne 75 obras que recorren la trayectoria artística de dos mujeres cuyos nombres se diluyen en el tiempo
a pesar de que recibieron el reconocimiento de sus contemporáneos y se convirtieron en referentes del arte




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SOFONISBA ANGUISSOLA

Maestra de reinas y de maestros de la pintura

La artista, virtuosa del retrato, se reivindica como autora en su obra y se convierte en referente de muchas creadoras posteriores

Sofonisba Anguissola en su larga vida pasó por todos los estados como artista, de aprendiz a maestra de maestros. Nació en Cremona hacia 1535 en el seno de una familia noble aunque sin muchos recursos. Era la mayor de siete hermanos, todos con formación humanista: música, pintura, danza, literatura… Aunque muchos demostraron ciertas dotes, las de Sofonisba sobresalían. De ahí que, tras su formación con los pintores Bernardino Campi y Bernardino Gatti, su padre, Amilcare Anguissola, se erigiera en una suerte de representante de esta joven artista que ya se mostraba como una virtuosa retratista.


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Difundió algunos de los dibujos de su hija a sus contactos por Italia. Miguel Ángel conoció y alabó la obra de la artista. Primero, una escena en la que una anciana estudiando el alfabeto provoca la risa de una joven. Buonarroti, que ya es reconocidísimo, la reta a hacer a un joven con el gesto contrario. Ella no se amedrenta, responde con el dibujo de un niño llorando al ser mordido por un cangrejo, probablemente un retrato de su hermano. Así demuestra su dominio en la expresión de los sentimientos, una de las características más valoradas en la retratística de este momento.

También Vasari la reconocerá dedicándole unas palabras en sus Vite (Vidas). Al ver un retrato familiar de la pintora le pareció que los tres protagonistas respiraban como si estuvieran vivos. No es una anécdota aparecer en el vademécum de los más afamados artistas del momento. Así se convierte en referencia de otras pintoras a las que abre la puerta de la profesionalización.

Es su reconocimiento como artista lo que hace que Felipe II la reclame como dama de su tercera esposa, Isabel de Valois. Será algo más que una de las 16 acompañantes de la reina: le enseñará dibujo y pintura, materias en las que la joven consorte muestra especial interés. El duque de Alba, a través del duque de Sessa, le hace llegar la notificación a su padre. Ninguna familia noble de este momento podía rechazar esa oportunidad. En 1560 llega a España, donde seguirá sacando partido a sus pinceles pero con una clara diferencia: los retratos familiares hasta ese momento eran de los Anguissola, como el de su hermano Asdrubale mirando a su padre en presencia de su hermana. A partir de entonces, se tendrá que adaptar al retrato de corte: sobriedad con expresión de majestad, como pauta Alonso Sánchez Coello, pintor del rey. Ella, que sin ser considerada pintora de la corte ya que era dama de la reina retrata hasta a Felipe II, aplica esas pinceladas de humanidad y cercanía que la caracterizan. Rebaja la pompa sin atisbo de perder el respeto a través de pequeños detalles como el del rey rezando el rosario en un gesto de cotidianeidad. Durante este periodo no firma sus obras por no ser la retratista oficial.


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Al morir Isabel de Valois, en 1568, Anguissola se queda como aya de las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela a quienes enseña dibujo y pintura. Acompañará también a la cuarta esposa del rey, Ana de Austria, hasta 1573, cuando Anguissola abandona España.

Que es una profesional lo demuestra, entre otras cosas el que, al casarse en 1573, no deja su oficio como ocurría con otras mujeres como sus hermanas. Se reivindica como artista, desde antes de su estancia en España. En su Autorretrato ante el caballete, de 1556-1557, se representa pintando una escena religiosa, demostrando que aunque son temas que apenas trabaja es capaz de abordarlos. La pintura religiosa no era un género para las mujeres.

Meses antes de morir, en 1625, aún le quedaba un reconocimiento por recibir. Antonio van Dyck la visita en Palermo, en uno de esos viajes que cualquier maestro como él, de los que no se olvida la historia del arte, hacía a Italia. El flamenco, que llegará a ser un gran retratista, recibe algunos consejos de la pintora ya prácticamente ciega con casi 90 años. Él toma algunos apuntes de su rostro en su cuaderno para posteriormente retratarla. Anguissola le pide que le haga llegar la luz de manera frontal para disimular las arrugas. Coquetería de quien sabía hacer.

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LAVINIA FONTANA

La pintora que se saltó los límites

La artista cultivó géneros, como el religioso y el mitológico, hasta entonces vedados a las mujeres

avinia Fontana miró a Anguissola, como todas las artistas que siguieron a la de Cremona, que comenzó un camino que aún hoy se sigue recorriendo y en el que queda mucho por reparar debido a todas las que han quedado en socavones y la historia las ha olvidado. Pero a Fontana también la siguieron muchas: es la primera mujer –con la información que se maneja actualmente– que se pone al frente de un taller y la que tiene el corpus de obra más abultado de todas las artistas anteriores al siglo XVIII. Hay constancia de que realizó más de 100 obras, aunque se conservan una treintena. El Museo del Prado no atesora ninguna en sus fondos.

Como Anguissola, Fontana (Bolonia, 1552) nació en una ciudad con una importante riqueza cultural, lo que influirá en su entorno. No en vano, allí se crea la primera universidad, que también será la primera en admitir mujeres. A ese caldo de cultivo cultural hay que añadirle un padre, Prospero Fontana, que es un pintor con cierta relevancia y será en su taller donde la artista se forme y el que conformará el eje de su carrera.

Fontana cultivó todos los géneros: ya no se quedó solo en los relegados para mujeres, la pintura mitológica y la religiosa forman parte fundamental de su obra como artista, ya no se diferencia como mujer artista. Esto no significa que abandone el retrato –en el que también destaca recibiendo a lo largo de su vida encargos de importantes personalidades de toda Italia–. Con sus autorretratos tocando la espineta (1577) y pintando en el estudio (1579), reivindica su papel. Si ha habido hombres del Renacimiento en todas las épocas, también existen las mujeres con formación humanista y conocedoras de varias de las bellas artes. Ella es una de sus representantes. Trabajará para los centros artísticos del momento: Florencia y Roma, morirá en esta ciudad en 1614. Pero antes tiene que dejar su impronta.


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Se casa con Giovanni Paolo Zappi en 1577. Él es un pintor formado en el taller del padre de Fontana que no obtendrá la consideración de la artista que nos ocupa. La vida de Fontana es una excepción para su época. Zappi lleva gran parte de la carga doméstica, tienen 11 hijos aunque solo les sobreviven tres, y él la ayuda en la preparación de los lienzos. A pesar de esto, y como la realidad es la que es, cuando muere Prospero Fontana, Zappi se queda como tutor de la artista y necesita su autorización para firmar contratos.


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Pero para Fontana no existen los límites, ni nada que no pueda hacer. Se mete en terrenos en los que las mujeres no habían entrado antes. Por ejemplo, las obras religiosas de gran formato, recibe encargos de pinturas de altar y realiza obras públicas. También pinta temas mitológicos, recrea desnudos, tanto masculinos como femeninos. En Marte y Venus (hacia 1595) –un lienzo que actualmente pertenece a la Fundación Casa de Alba y que cuelga de las paredes del madrileño palacio de Liria, recientemente abierto al público, aunque temporalmente ha sido prestado para la muestra del Prado– se puede observar el estudio del cuerpo de la diosa, la sensualidad que desprende y el toque de provocación que impregna.

Nada de mojigatería en una artista que lo fue de manera natural al criarse en un taller, lo que seguramente fomentó que se saltara las trabas que por su condición de mujer se podía encontrar.


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Fuente: EL PAÍS




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