RIVERA, Diego »  Mostrar los mensajes de    a     

FORO DE XERBAR


Galerí­a Pintores Extranjeros - RIVERA, Diego



j.luis [ Lunes, 01 Diciembre 2014, 11:12 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
EE UU, un país latinoamericano


Felipe Fernández-Armesto reivindica en un libro las raíces hispánicas en esta nación



1417385615_973953_1417385929_noticia_grande

Fernández-Armesto, tras la entrevista. / LUIS SEVILLANO

La década de 1850 trajo la fiebre del oro a California. Miles de inmigrantes acudieron en busca del deseado metal. De aquella época datan las andanzas de Joaquín Murrieta, el bandolero de origen mexicano que resistía a la conquista anglosajona de California. Su vida inspiró algunas de las aventuras de El Zorro. Y este, con el tiempo, a otros personajes ya sin el distintivo hispano, como El Llanero solitario o el Cisco Kid, de O. Henry. “La tradición de los superhéroes norteamericanos procede de las raíces hispanas, del ejemplo modélico de El Zorro, esa persona al margen de la sociedad que se convierte mágicamente en un individuo al servicio de ella. El extranjero, el extraño, que se convierte en salvador”, argumenta el historiador Felipe Fernández-Armesto, que brama entre risas: “Todos los grandes superhéroes, salvo Superman, heredan esa estética de cubrirse la cara antes de ejercer sus poderes”.

La relevancia de El Zorro en la historia de Estados Unidos puede resultar anecdótica, pero para Fernández-Armesto (Londres, 1950) es un ejemplo más de hasta qué punto las raíces hispanas están implantadas en el país, algo que aborda en su nuevo libro Nuestra América: una historia hispana de Estados Unidos (Galaxia Gutenberg en colaboración con la Fundación Rafael del Pino); de ese pasado desconocido en un país cada vez más hispanohablante e hispanocultural, y cuyos ciudadanos han aprendido la historia “como si hubiera ido conformándose exclusivamente de este a oeste”, lamenta el historiador. “Pero no hay tejido posible sin una fuerte urdimbre que la cruce perpendicularmente de abajo arriba. La historia hispana de Estados Unidos constituye esa urdimbre: un eje norte-sur en torno al cual se formó Estados Unidos, que se cruza con el eje este-oeste que suele primar en la perspectiva convencional. Hacer visible la contribución hispana es como inclinar el mapa hacia un lado y ver Estados Unidos desde un punto de vista inusual”.

Doctor en Historia por la Universidad de Oxford y actualmente profesor de la Universidad de Notre Dame, en Indiana, Fernández-Armesto, de padre español, sitúa la génesis del libro en una visita a la Academia de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en Colorado, un enclave de tradición conservadora, donde hace años dio unas charlas. Con uno de los profesores mantuvo una larga conversación sobre inmigración. No diferían demasiado. Hasta que el militar sacó a colación que el problema radicaba en que todo el mundo debía aprender la lengua nativa. “Estoy completamente de acuerdo”, le respondió el historiador: “Todo el mundo tendría que aprender español”. Ante la incredulidad del militar, prosiguió. “¿Cómo se llama el Estado en el que estamos? Como era Colorado, me dio la razón”, ríe Fernández-Armesto durante una conferencia en Madrid, donde recuerda el relato con el que inicia el libro. Sobre hasta qué punto los estadounidenses son conscientes de su pasado hispano, el historiador incide en una posterior entrevista: “En absoluto, pero los hispanos tampoco. En ciertas zonas, como el sur del Estado de Florida, el sistema educativo ha abarcado la presencia y el pasado hispano. Pero, en términos generales los estadounidenses son muy ignorantes de su historia. La educación a nivel básico en Estados Unidos es un proceso de mitificación. Lo que saben son historietas, no historia. La educación sigue siendo un proceso poco ambicioso, que consiste en evitar que la gente joven salga a la calle y así convertirles en buenos ciudadanos que aceptan todos los mitos básicos fundamentales de la formación del país”.


1417385615_973953_1417386101_sumario_grande

Fragmento de Unidad Panamericana,de Diego Rivera. / City College of San Francisco

A través de la obra, un ensayo que poco tiene de exhaustivo estudio académico, el autor busca “estimular una reflexión más que acumular conocimientos” y desvelar esa parte de la historia “que no se ha enfatizado lo suficiente”. Desde las primeras colonias españolas en Puerto Rico, hasta el papel que jugaron los españoles en la expansión de la California de mediados del siglo XIX, con un lenguaje mordaz, repleto de ingenio, Fernández-Armesto también reivindica por qué Estados Unidos “es y tiene que ser” un país latinoamericano, y rechaza la dicotomía entre los hispano y lo anglosajón. “Esos vicios del caudillismo, de los pronunciamientos y la intervención militar en los conflictos son rasgos característicos tanto de las colonias españolas como de las inglesas. En el siglo XIX los países más desgraciados eran hispanos. Eso dio lugar al mito de la superioridad protestante y anglosajona. España y sus repúblicas han sido víctimas de esa tendencia, de menospreciar a lo hispano y ensalzar lo anglosajón. Esa herencia es aún hoy un punto de contacto entre los pueblos a ambos lados del océano”.

Más allá del aprecio al héroe marginal, en lugares como Texas o California, destaca el historiador, se aprecia el legado de la cultura hispana: “Hay vestigios de la tradición de la jurisprudencia española, de la presencia del código civil en las leyes. También en Luisiana, pero tal vez más por herencia francesa. Las estructuras políticas derivan de modelos ingleses”.

La creciente presencia hispana en el día a día de Estados Unidos se percibe también en la obra. Fernández-Armesto no cree, sin embargo, que haya una serie de rasgos comunes entre la actual población hispana. “Me gustaría que así fuera, pero lo único que les une es la inmigración”, con un componente claro: “Claro que hay hispanos que han contribuido en la vida académica, empresarial, pero en términos masivos siguen siendo mano de obra barata. En ese sentido, valoran más sus prioridades morales que sus necesidades económicas. Por eso veo más natural que acaben recurriendo al Partido Republicano”.


elpais.com


j.luis [ Sábado, 29 Agosto 2015, 12:25 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
Exposición en Ciudad de México


El Pop Art de Diego Rivera y Frida Kahlo

Una muestra señala su influencia sobre el movimiento artístico del pasado siglo



000_1440847367_876413

Figura de Frida Kahlo presente en una de las obras expuestas en Ciudad de México.

"Nos vamos a Estados Unidos güerita", le propuso Diego Rivera a Frida Kahlo en noviembre de 1930. Los dos hicieron entonces sus maletas, empacaron ideologías, trapos y pinceles y comenzaron una relación artística y afectiva con el "enemigo gringo" que marcaría para siempre sus vidas. Hoy, una curiosa exposición que se celebra en Ciudad de México, en la Galería del Reloj del Parque Lincoln con el patrocinio de Tommy Hilfiger, ofrece ahora una nueva versión de lo que supuso ese encuentro. Esta vez no habla de lo que ambos artistas crearon en Estados Unidos, o de las influencias de esa estancia en su obra, esta vez habla de lo que lo ellos dejaron: Pop Art.

La muestra pretende mostrar la influencia de ambos artistas en esa corriente artística que años después deslumbró al mundo haciendo del consumismo cotidiano un arte. "Diego y Frida registraron elementos de la vida americana. Ellos representaron lo que más simbolizaba Norteamérica. El Pop Art usa la iconografía, la realidad procesada del consumismo. De alguna manera es una corriente artística que se vanagloria y se mofa también de esa sociedad consumista", explica a EL MUNDO, Diego López Rivera, nieto del genial pintor que con sorna responde a lo que le ha costado arrastrar el famoso apellido de su abuelo: "Treinta años de terapia, pero ya me voy curando".

En todo caso, la muestra no pretende decir que los dos artistas mexicanos son los creadores de esa corriente artística nacida en Inglaterra en 1952 por el denominado Grupo Independiente, y de la que los norteamericanos Andy Warhol y Roy Lichtenstein probablemente son sus dos figuras más representativas; sencillamente coloca a ambos de forma indirecta en su proceso creador: "Ninguna corriente artística nace de una sola matriz, todas tienen muchos afluentes. Diego y Frida forman parte de las que crearon el Por Art. Cuando Frida pinto una bandera americana en una de sus obras no sabía que Jasper Johns lo haría también dos décadas después y que las banderas se convertirían en símbolos artísticos", dicen en la exposición.

Quizá, de manera más visionaria, hay un texto de 1932 de Diego Rivera que versa sobre uno de los grandes mitos de la iconografía estadounidense, Mickey Mouse, en el que define ese concepto que comenzaba a fraguarse de arte asociado al consumo de masas. "Si observamos las características de las caricaturas animadas mostradas en el cine, encontraremos que están realzadas con el más puro y definitivo estilo gráfico, que son productos sociales de la mayor eficacia, dibujos gozosos y simples que logran hacer descansar a las masas de hombres y mujeres agobiados, que hacen reír a los niños hasta cansarlos y prepararlos para dormir mientras los adultos relajan a sus anchas. Los estetas del futuro encontrarán que Mickey Mouse fue uno de los héroes genuinos del arte estadounidense de la primera mitad del siglo XX".

Antes, Rivera y Frida habían conseguido revolucionar los Estados Unidos con su arte comprometido y social. Ellos llegan allí tras una dura disputa diplomática entre ambos estados que se produjo por la decisión del Gobierno mexicano de nacionalizar todos sus recursos naturales del subsuelo. Con la herida de la gran depresión aún abierta, el comunista Diego sirve de puente entre ambos mundos. "Él pinta unos muros en Cuernavaca por encargo del embajador norteamericano y a cambio pide poder viajar a Estados Unidos", recuerda su nieto.


00_1440847386_197024

Una de las obras presentes en la exposición 'Diego Pop y Frida Pop'

Allí empieza la producción artística de ambos. Primero en la industrial Detroit de Ford, donde un mural de Rivera en el que retrata a la masa obrera trabajando fue defendido por los propios trabajadores de la factoría que rodearon durante semanas la fábrica cuando fue amenazado de destruirse por considerar que tenía un mensaje subversivo. "Los trabajadores querían la obra porque reflejaba a la perfección sus vidas", explica López.

Por entonces él era una celebridad, fue el segundo artista tras Matisse en gozar de una exposición individual en el Moma de Nueva York, y ambos se codeaban con la alta sociedad estadounidense. Ella pintó un famoso retrato del botánico Luther Burbank, donde es mitad hombre y mitas árbol alimentándose de un cadáver, y él representó California usando la imagen de una tenista, Hellen Willis Moody, que por entonces era muy famosa pero que para las altas clases sociales era una plebeya que no podía representar sus vidas. "Ella me parecía representar California mejor que nadie", contestó él en ese esfuerzo por no pisotear sus principios, que en todo caso a lo largo de su vida fueron muy variables. "Era un hombre lleno de contradicciones", reconoce su propio nieto.

Sin embargo, el mural que Diego debía pintar en el r, el entonces gran rascacielos de Nueva York y símbolo del gran capitalismo norteamericano, acabó con el complicado romance de la pareja y Estados Unidos. "Él decidió pintar la figura de Lenin en el mural y un periodista que fue a visitar la obra mientras se realizaba lo vio y al día siguiendo se montó un gran escándalo cuando tituló que Rockefeller patrocinaba que se pagara una loa al comunismo. El magnate pidió que retirara la figura del cuadro, a lo que él se opuso y el sueño americano de ambos se acabó", explica Rivera. Se le pagó el trabajo y la obra fue demolida.

Meses después ambos dejaron el país y vuelven a México. Su legado, sin embargo, perduró para siempre. Diego Pop y Frida Pop, nombre de esta exposición multidisciplinar y original muestra, son otra nueva cara y revisión de esa genialidad dulce y amarga que son ambos artistas. Su universal obra, casi como sus vidas, sigue prestándose a interpretaciones.


elmundo.es / FOTOS: JAVIER BRANDOLI


j.luis [ Lunes, 31 Agosto 2015, 14:07 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo


01_1441026294_504191

El Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo está conformado por cuatro edificios: tres casas-estudios y un laboratorio fotográfico, que fueron diseñadas y construidas por el destacado arquitecto y artista mexicano Juan O´Gorman para Diego Rivera y Frida Kahlo quienes habitaron el inmueble a partir de 1934.


02_1441026307_522226

El espacio se convierte en museo de INBA a partir de 1986, dedicado a la promoción, conservación y difusión de la vida y obra de Diego Rivera, Frida Kahlo y Juan O'Gorman.


03_1441026334_908831

Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo


estudiodiegorivera.bellasartes.gob.mx


j.luis [ Viernes, 02 Octubre 2015, 16:21 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
Lupe, Frida y Diego: los años locos

Elena Poniatowska revive una época de México a través de la despiadada figura de Lupe Marín, segunda esposa de Diego Rivera



00_1443799087_922410

Lupe Marín (i.) y Frida Kahlo. Ver vídeo

La princesa Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska mira de frente cuando habla. No titubea y nunca pierde la sonrisa. Ni siquiera cuando su respuesta apuñala.

— ¿Siente nostalgia?

— Me da tristeza pensar que voy a morir.

A sus 83 años, la escritora y periodista anda triste. Piensa que México, la gran pasión de su vida, se desmorona. Muy lejos queda la época en que el país apuntaba al infinito. “México es muy inferior a su pasado. Hubo un tiempo en que iba hacia arriba como un fuego de artificio. Para los pintores no había otro cielo. Pero todo eso se ha perdido. Ahora es un país perdido, perdido por la sangre de Ayotzinapa”.

Dos veces única retrata a Lupe Marín, el eslabón central entre dos genios mexicanos: Diego Rivera y Frida Kahlo

En este crepúsculo, la ganadora del Premio Cervantes 2013 ha decidido no dar su brazo a torcer y acaba de publicar, en México, Dos veces única (Seix Barral). La novela, basada en una larga serie de entrevistas y una investigación rigurosa, rescata esa época áurea a través de Lupe Marín (1895-1983), un eslabón central entre dos genios mexicanos: el muralista Diego Rivera y el poeta Jorge Cuesta. Esposa de ambos, madre de sus hijos, pero también su sombra, Lupe Marín fue una figura única que quedó diluida bajo el fulgor de su sucesora, Frida Kahlo. “Frida se tragó completamente a Lupe. Frida era la gran amante de Rivera, la creadora, la pintora, la sufriente, la que se vestía como una inmensa flor, llena de ramas, frijoles y trigo. A su lado, Lupe era la madre de sus hijos”, se ríe la autora.


01_1443799098_607307

La periodista y escritora Elena Poniatowska Amor en su casa de México. / Saúl Ruiz (EL PAÍS)

En el retrato de Poniatowska, Diego Rivera (cuya relación con su segunda mujer la escritora noveló en 1978 con el títuo de Querido Diego, te abraza Quiela) se alza como un ser voraz e ilimitado, que absorbe hasta la médula a sus esposas, un gigante que en los años veinte andaba con dos pistolones al cinto y una mirada nublada por la gloria. Fue ese Rivera el que se enamoró de la salvaje Lupe. “Él se quedó apantallado al verla. Ella era formidable, valiente, gallarda; lo contrario del estereotipo mexicano de la abnegada mujercita que se sacrifica por sus hijos, que vive persignándose y siempre pide perdón”.

La novela, bajo el imán de Lupe Marín y Diego Rivera, ilumina los años locos mexicanos. El asesinato de presidente Álvaro Obregón (seis tiros a quemarropa), la ilusión del comunismo, la muerte de Trotsky. Los Orozco, Siqueiros, Villaurrutia, Modotti, Revueltas, Cartier-Bresson, Gorostiza… En la reconstrucción de ese paraíso perdido, Poniatowska hace sentir el cuchillo de su prosa. Nadie escapa. No hay personajes limpios. Entre los aromas de vainilla y la exuberancia del crisol mexicano, la autora deja correr un río oscuro. La propia protagonista emerge primitiva, visceral, cargada de odio. “Lupe era capaz de destruir”, indica la escritora.

Lupe Marín fue una figura única que quedó diluida bajo el fulgor de su sucesora, Frida

Cuatro años duró el matrimonio entre Rivera y Marín. Tuvieron dos hijas. Los celos, los engaños del pintor y, posiblemente, las limitaciones intelectuales de Lupe apagaron la pasión. Pero no la admiración de ella por el genial muralista (1886-1957). Durante décadas le seguiría, aunque no sin odio. Frida Kahlo fue el primero. Marín denigró a su sucesora, la artista del vientre desecho y la columna quebrada. Este rencor tiene una escena en la novela. 21 de agosto de 1929. En la boda de Kahlo y Rivera, Lupe, fuera de sí, consumida por la envidia, se lanza hacia la novia, levanta su enagua y grita ante todos los invitados: “Miren, miren por qué par de piernas me cambió Diego Rivera”. Ese alacrán es Lupe Marín.

Frida se lo perdonó y la dejó entrar en la vida de la pareja. Sin odio, muy por encima. Poniatowska lo explica: “Diego compartía con Frida una relación pasional que jamás tuvo con Lupe, porque Frida se le ofrendaba cada día. Frida vivía y pintaba para él. Lupe nunca lo amó de esa forma. Nunca entró en el misterio de Diego”.


Traición y soledad

Lupe Marín buscó otros amores. Su segundo matrimonio fue con el poeta y químico Jorge Cuesta (1903-1942). Un estallido de pasión al que siguió el desprecio. “Lupe nunca dejó de compararlo con Rivera”. Bajo el peso del menosprecio, la relación se rompió en pocos años. Y el enciclopédico y torturado autor de Canto a un dios mineral inició su deriva. Su caída marca el punto culminante de la novela. Intoxicado por las drogas que él mismo fabricaba, el poeta enloquece. Intenta reventarse los testículos con un picahielos, vive en un torbellino persecutorio. Lupe, como un reptil, le habla al médico de sus presuntos incestos, sus aberraciones sexuales, su homosexualidad reprimida. Cuesta, afeitado y limpio, se ahorca en el manicomio. En este pozo negro chapotea a gusto el personaje. “Lupe traiciona a Cuesta”, zanja Poniatowska.

Lupe nunca lo amó de esa forma. Nunca entró en el misterio de Diego”

Elena Poniatowska


Novela o verdad, el retrato es implacable. El resto es decadencia. Lupe muere pudorosa pero distante, abrazada a su nieto menos querido. Es 1983 y ya nadie la recuerda.

“Lupe es un personaje dostoyevskiano, que sigue sus impulsos. Puede matar a sus hijos y salvar a sus nietos”, concluye la autora. Su voz suena cercana. Está sentada de espaldas a un pequeño jardín de plantas salvajes. El sol de México ilumina sus cabellos blancos. Aunque esté triste, sonríe.


elpais.com


j.luis [ Sábado, 21 Noviembre 2015, 12:15 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
La muestra no llegó a inaugurarse por el golpe de Estado en Chile en 1973.


La exposición pendiente 1973-2015. Orozco, Rivera y Siqueiros



05_1448104993_199040

Un total de 76 obras integran la muestra “La exposición pendiente, 1973-2015. Orozco, Rivera y Siqueiros”, la cual será inaugurada el próximo jueves en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile, 42 años después de su fecha original.

La muestra “La exposición pendiente, 1973-2015. Orozco, Rivera y Siqueiros”, fue inaugurada hoy (por el 19 Nov 2015) en el Museo Nacional de Bellas Artes de esta capital, en donde asistieron el ex embajador de México en Chile, Otto Granados Roldán, y el ministro presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Ernesto Ottone, entre otras autoridades.


01_1448104279_544471

Un total de 76 obras integran la muestra “La exposición pendiente, 1973-2015. Orozco, Rivera y Siqueiros”, la cual será inaugurada el próximo jueves en el Museo Nacional de Bellas Artes de esta capital, 42 años después de su fecha original.

Se trata de una parte de las 169 obras de los mexicanos José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros que debían ser expuestas en el museo a partir del 13 de septiembre de 1973 y que, producto del golpe de Estado acaecido dos días antes, fue suspendida.


000_1448104300_547237

Los organizadores de la exposición abrieron este lunes por algunos minutos las puertas de las salas donde se están montando los cuadros para que un grupo de invitados apreciara las obras de los artistas, las que pertenecen a la colección del Museo de Arte Carrillo Gil.

El jefe de Cancillería de la Embajada de México en Chile, Oscar Esparza Vargas, dijo a Notimex tras el recorrido que “con esta exposición se puede reeditar la exposición pendiente desde 1973 en el mismo lugar donde estuvo montada en ese año”.

Añadió que “es muy importante para México y esta exposición es la parte culminante de la conmemoración de todo el programa de actividades para conmemorar el 25 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y Chile”.


03_1448104320_397583

La directora del Museo de Arte Carrillo Gil, Vania Rojas, comentó por su parte que “acá están las obras de los tres principales muralistas mexicanos, con la escuela del arte moderno mexicano post-revolucionaria”.

Detalló que en la exposición “hay una selección muy interesante y significativa de las obras de Orozco, hay obras de Diego Rivera cubista, cuando trabaja en París en los años 20, y las obras de Siqueiros que representa a los grandes murales internacionales”.

Respecto a las razones por las cuales ahora se trajeron sólo 76 de las 169 obras que se montaron en 1973 explicó que se debió a “protocolos de seguridad. Sólo se pueden sacar del país un porcentaje razonable de obras que son monumento-patrimonio”.


00_1448104388_304068

“En 1973 no existían estos protocolos, entonces el maestro Fernando Gamboa (curador de la muestra ese año) se tomó la libertad de traer una gran cantidad de piezas y volarla en un mismo transporte aéreo”, recordó.

Puntualizó que en esta ocasión las obras fueron trasladadas en más de siete vuelos desde México, con siete comisarios distintos y curadores en los dos países.

Reveló que los cuadros viajaron por 70 ciudades del mundo antes de llegar a Chile en septiembre de 1973, año a partir del cual “la colección como tal, por la gran complejidad de movimiento que implica, no había vuelto a salir de México”.

El director del Museo de Bellas Artes, Roberto Farriol, acotó en tanto que “no ha sido fácil montar esta exposición, ésta es la segunda vez que intentamos llevarla a cabo en mi período a cargo del museo y afortunadamente lo logramos”.


02_1448104421_949971

Agradeció la gestión que realizó para traer las obras a este país el ex embajador de México en Chile y actual subsecretario de Planeación y Evaluación de Políticas Públicas de la Secretaría de Educación Pública de México, Otto Granados Roldán.

Comentó que el ex diplomático, quien dejó la embajada en Chile a fines de septiembre pasado, “fue un pilar fundamental de esta iniciativa”, la cual permanecerá en el Museo de Bellas Artes hasta el 21 de febrero de 2016.

El curador del Museo de Arte Carrillo Gil, Carlos Palacios, aseveró por su parte que se trata de una “notable” representación de Orozco, Rivera y Siqueiros porque “se trata de un panorama de los temas, intereses y estilo de los tres artistas”.


04_1448104263_451052

“Hemos reconstruido la historia, la terrible situación que vivió la fallida apertura de la exposición en 1973, la angustia de un curador (Fernando Gamboa) que ve el riesgo que corre la muestra” tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, comentó.

A los cuadros se une el testimonio escrito de Gamboa, museógrafo y comisario de exposiciones mexicano que era el curador de la muestra en 1973, respecto de los difíciles días que vivió tras el golpe militar del 11 de septiembre de ese año, incluido el asalto al Palacio de La Moneda que observó desde su hotel.


15835_primera_nota_tematica_para_el_mural_de_chapultepec_ca_1956_1957_alfaro_siqueiros_jose_david_piroxilina_sobre_papel1

Vania Rojas de Siqueiros

La exposición de Orozco, Rivera y Siqueiros fue montada en el Museo Nacional de Bellas Artes tres días antes del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y las obras sólo retornaron a México 15 días después en un avión de Aeroméxico en el cual también viajaron varios chilenos perseguidos que se exiliaron en el país del norte.


pendiente

La exposición pendiente 1973-2015. Orozco, Rivera y Siqueiros. Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile. Hasta el 21 de febrero de 2016.



Fuentes: noticiasmvs.com / statuquo.mx / vanguardia.com.mx / edicionesespeciales.elmercurio.com / izq.mx


j.luis [ Sábado, 21 Mayo 2016, 09:46 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
Un ‘rivera’ es la obra latinoamericana más cara

El argentino Eduardo Costantini paga 15,7 millones de dólares por el cuadro ‘Baile en Tehuantepec’



00_1463820411_736811

'Baile en Tehuantepec', de Diego Rivera.

La compra de la obra más cara de la historia del arte latinoamericano nació de un flechazo. El promotor inmobiliario y coleccionista argentino Eduardo Costantini se enamoró del cuadro del muralista mexicano Diego Rivera Baile en Tehuantepec en 1995, en una subasta de Sotheby's en Nueva York. Pero había viajado hasta allí por otra obra, el Autorretrato con loro y chango, de Frida Kahlo. No tenía dinero para los dos y finalmente optó por el pequeño cuadro de la pintora de Coyoacán. El lienzo de Rivera fue a parar a otras manos en esa oportunidad, pero 21 años después, el fundador y presidente del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) no ha dejado escapar una segunda: compró la obra por 15,7 millones de dólares, una cifra récord.

La adquisición se fraguó hace un par de semanas, detalla Costantini, cuando recibió un correo electrónico desde Nueva York en el que le informaban que los herederos del empresario canadiense Edgar Bronfman habían puesto a la venta el cuadro. "No estaba preparado. Hace 21 años que la tengo en mi mente, pero era una obra muy hermética, había desaparecido de los circuitos artísticos", señala y asegura que la noticia le provocó "una fuerte movilización emocional y financiera que culminó felizmente con la compra de la obra".

En 1995 el óleo sobre lienzo de 2,007 metros de alto por 1,63 de ancho se vendió por tres millones de dólares, una cifra que batió un récord para el maestro mexicano. Dos décadas después, la misma obra ha vuelto a destrozar todas las marcas, pero su valor se ha quintuplicado en este periodo. Aún así, en esa subasta de Sotheby's, Kahlo superó por unos 100.000 dólares a su marido con la obra mejor valorada del arte latinoamericano. Ahora, Rivera le arrebató el cetro que ostentaba con Dos desnudos en el bosque, que remite al apasionado romance vivido entre la pintora y la artista Dolores del Río y que se vendió por 8 millones de dólares hace una semana en una subasta.

El cuadro duplicó el valor del último récord, que ostentaba Kahlo con Dos desnudos en el bosque

"Hay muy pocas obras de arte latinoamericano que son icónicas y superlativas", dice Costantini, quien considera que Baile en Tehuantepec es una de ellas. "Es difícil explicar por qué una obra tiene energía y vibración, pero ésta claramente lo tiene", continúa. "Para mí Rivera es el artista más importante en la historia del arte moderno latinoamericano".

El lienzo, pintado en 1928, representa un tributo de Diego Rivera a las costumbres y tradiciones del pueblo de Tehuantepec, situado en el sur de México. Las mujeres llevan sus huipiles y vestidos bordados tradicionales, y tienen el pelo trenzado con cintas de colores vivos. Los hombres visten camisa blanca de algodón, pantalones y un sombrero de terciopelo típico de la época.

El cuadro fue exhibido por primera vez en Estados Unidos en 1930 en el Metropolitan Museum of Art y en 1931 integró la célebre retrospectiva de Diego Rivera en el MoMA neoyorquino, entre otras exposiciones. Tras ser adquirido por Costantini, en octubre se presentará en el Philadelphia Art Museum, en febrero de 2017 estará en la feria ARCO Madrid y en marzo llegará al Malba, donde volverá a reunirse con el autorretrato de quien fue su tercera esposa, comprado 21 años antes. Formará parte de las piezas emblemáticas de la colección del museo, como Abaporu, de Tarsila do Amaral y el Retrato de Gómez de la Serna, en estilo cubista de Rivera. "Las obras uno no las compra cuando quiere, sino cuando aparecen", expresa el coleccionista, feliz de contar con una obra con la que soñó desde el primer día.


01_1463820362_355056

'Baile en Tehuantepec' fue exhibido por primera vez en Nueva York.



Costantini: "Argentina está rezagada"

Eduardo F. Costantini compagina sus negocios inmobiliarios con su pasión por el arte latinoamericano. La noticia de la adquisición de Baile en Tehuantepec se ha conocido en plena celebración de la 25 edición de arteBA, que se ha convertido en la tercera feria de arte contemporáneo más visitada del mundo, pero tiene al mercado como uno de sus puntos débiles. Frente a los 15,7 millones pagados por el cuadro de Rivera, la pieza récord del arte argentino es obra de Helmut Ditsch, Cosmigón, vendida en 1,5 millones de dólares el pasado marzo.

Para Costantini, Argentina necesita “fortalecer aún más el coleccionismo local”. “Tenemos muy buenos artistas y en términos de mercado no están apreciados en su justa medida”, señala el coleccionista, quien opina que “Argentina está rezagada respecto a Brasil y México”. “Tendríamos que tener instituciones con programas de adquisición, programas internacionales, nos está faltando que tengan mayor envergadura”, analiza.

Los artistas mejor valorados del país deben su reconocimiento al éxito internacional. El último ejemplo es Víctor Grippo, uno de los artistas que representarán a Argentina en la próxima Bienal de San Pablo. Grippo, conocido por sus instalaciones químicas, atrajo la atención de comisarios extranjeros en los últimos años y su obra La papa dora a la papa/ La conciencia ilumina la conciencia fue una de las primeras obras vendidas en arteBA y fue a parar a manos de un coleccionista brasileño. También el provocativo artista plástico León Ferrari vio como se disparaba el valor de sus obras una vez triunfó en el exterior, en especial cuando fue distinguido con el León de Oro al mejor artista en la Bienal Internacional de Venecia en 2007.


elpais.com


j.luis [ Jueves, 14 Julio 2016, 09:04 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
.


Inédito Diego Rivera



Bocetos para 'Alegoría de California'


21_1468482566_913449

Diego Rivera quiso pintar a Lenin en un mural para el Rockefeller Center de Nueva York, a una tenista como símbolo de California, a los obreros deprimidos en plena Gran Depresión. Y lo hizo. Aunque las ampollas que levantó obligaran a la familia Rockefeller a destruir su pintura por ser explícitamente comunista y otro de sus murales fuera sacudido por una demanda. Hoy se exponen por primera vez algunos de los bocetos de su andadura en Estados Unidos. La obra inédita de uno de los pintores latinoamericanos más cotizados del mundo llega a la Ciudad de México.


22_1468482724_129456

La mujer que retrató Rivera en varios bocetos antes de pintar su primer mural en Estados Unidos era la tenista Helen Wills Moody. El artista consideró que "la fortaleza de una mujer podría representarla a través de esta deportista", explica Erika Contreras, investigadora y organizadora de la exposición Diego Rivera: re-visiones de Norteamérica. La decisión de usar su rostro como símbolo de California despertó duras críticas y optó por cambiarle algunos rasgos en el trabajo final. Pero Wills seguía estando detrás de la mujer que abraza las "virtudes productivas" de la entidad norteamericana.


23_1468482744_333453

La tenista olímpica Wills, fue retratada en diferentes posiciones para cubrir el techo del mural 'Alegoría de California'. Las críticas apuntaron directamente a que hubiera colocado como personaje central a una famosa de la época y no a alguien irreal que representara la generalidad de la región. Pero él destacó que la tenista olímpica había dado a conocer California en el mundo y que por su "inteligencia y juventud merecía ser tomada como símbolo del Estado", cuenta en un estudio Dina Comisarenco, especialista en el artista.


24_1468482811_320774

Este es un boceto del mural completo de 'Alegoría de California', en la Bolsa de San Francisco. Aunque las primeras ideas del artista sobre este mural se han expuesto en el Museo de Arte Moderno (MoMa) de esa ciudad, nunca habían cruzado las fronteras hacia México.
Foto: (INBA)


26_1468482865_940780

'Alegoría de California'. La obra final en la Bolsa de San Francisco. Los bocetos previos le sirvieron a Rivera para completar el primer mural que pintaría en Estados Unidos en 1931, cuando ya era un artista reconocido en el país.



Detalles para Industria de Detroit


27_1468483003_273383

Después de su obra en la Bolsa de San Francisco, Rivera firma un contrato con el Instituto de Arte de Detroit en 1932 para elaborar un enorme mural de dos pisos que representara la realidad industrial de la ciudad. Se convirtió en una de las obras más controvertidas del artista, tanto políticos como religiosos criticaron que fomentara la guerra de clases, que se burlara de Jesús, que promoviera la igualdad racial. La tacharon de propaganda marxista. El mural fue demandado por el principal diario de la capital. Rivera dibujó en una libreta de 24 centímetros por 16 todos los aspectos que observaba en los obreros de la zona, especialmente del sector automotriz, antes de completarla. Este es uno de ellos, hecho con carboncillo en 1932.


28_1468483107_887610

Los bocetos sobre Detroit no se han expuesto nunca hasta ahora. Pertenecían a una coleccionista mexicana, que prefiere guardar el anonimato. Erika Contreras, investigadora y organizadora de la exposición, explica que el mecenas de este mural fue Edsel Bryant Ford, el hijo del magnate Henry Ford. Por ello la mayoría de las imágenes de los paneles muestran el trajín de los obreros en las fábricas de coches.


29_1468483251_805002

"Son trazos muy sintéticos, a veces de uno solo. Quería mostrar los detalles de su vestimenta, del equipo de producción y del engranaje. Su intención era mostrar las herramientas como extensión del cuerpo de los trabajadores, como si el hombre se fundiera con la máquina para crear algo nuevo", explica Contreras.


30_1468483283_137220

La obra 'Industria de Detroit' finalizada en 1933, en el Instituto de Arte de la ciudad. Uno de los murales favoritos de Rivera. El pintor tomó nota de la actividad industrial, entrevistó a los obreros, a los mayordomos y al personal administrativo. En siete meses elaboró los esbozos sobre la actividad dentro de la fábrica, de los trabajadores en acción, de la maquinaría y la organización de la producción. También se ayudó de unas fotografías para afinar el realismo en los detalles de las cadenas y las líneas de ensamble. Los bocetos previos a la obra ven la luz por primera vez en esta exposición.



Influencia de Rivera en los artistas estadounidenses


31_1468483356_278057

Retrato de Diego Rivera por el escultor estadounidense y japonés Isamu Noguchi en 1936. El artista conoció a Rivera y viajó a México atraído por la cultura prehispánica. Este retrato es un homenaje al pintor mexicano que se puede contemplar en la exposición de la Ciudad de México.


32_1468483406_452861

La pintora y escultora estadounidense Louise Nevelson hizo este retrato de Rivera en 1932. Nevelson fue asistente del mexicano durante su polémica obra en el Rockefeller Center de Nueva York, donde quiso pintar a Lenin en uno de los símbolos del capitalismo estadounidense. La obra fue destruida en 1934 y la trasladó al Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México llamada: 'El hombre controlador del universo'. Sus trabajos en el país vecino se complementan con fotografías y documentos de aquella época, especialmente de San Francisco, Detroit y Nueva York entre 1930 y 1940, cuando es invitado a pintar en la Golden Gate International Exposition. Diego Rivera: re-visiones de Norteamérica estará disponible del 7 de julio al 30 de octubre en el Museo Mural del artista, en el centro de la capital mexicana.



Fuente: elpais.com / Elena Reina México / Fotos: (INBA) e (Instituto Nacional de Bellas Artes)


j.luis [ Martes, 21 Febrero 2017, 17:25 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
Inauguración de la exposición “México 1900-1950 - Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco y las vanguardias”


02_1487781404_627462

Con más de 200 obras expuestas y una diversidad de artistas célebres como Diego Rivera, Frida Kahlo o Rufino Tamayo, la exposición brinda un panorama de la efervescente creatividad artística del país en la primera mitad del Siglo XX. Una creatividad en el corazón de la identidad mexicana, que se construyó basada en la pintura, la escultura, la arquitectura, el urbanismo, la música, la literatura, el cine y las artes aplicadas.


03_1487781433_583467

“México 1900-1950”, una exposición deseada por las más Altas Autoridades francesas y mexicanas, se vio beneficiada con el apoyo de François Hollande y del Presidente mexicano Enrique Peña Nieto, de los miembros del Consejo Estratégico Franco-Mexicano, del Instituto Nacional de Bellas Artes y de la Secretaría de Cultura de México, así como de la Reunión de Museos Nacionales.


04_1487781465_609277

La exposición, que se presentará al público del 5 de octubre 2016 al 23 de enero de 2017, se inscribe también en el marco de una cooperación cultural muy fructífera entre ambos países:


La cooperación cultural franco-mexicana


05_1487781527_354943


Un patrimonio que fascina a los franceses


06_1487781549_114998

La vitalidad de estos intercambios se ha expresado a través de varias exposiciones de gran relevancia en estos últimos años, que lograron un amplio éxito con el público en general: Diego Rivera y Frida Kahlo en Museo de l’Orangerie, Francia-México: miradas cruzadas fotográficas, en el Instituto Francés de América Latina, o también “Mayas, revelación de un tiempo sin fin”, en el Museo del Quai Branly. Esta última, así como la que se dedicó a Teotihuacán en 2009, son las dos exposiciones que han atraído al mayor número de visitantes desde la creación del Museo, dando fe de esta manera –si acaso fuese necesario─ que el patrimonio mexicano sigue fascinando al público francés.


07_1487781607_270583

A la inauguración estuvieron presentes Agustín Arreaga, curador de la exposición, Sylvie Hubac, directora de La Reunión de los Museos Nacionales-GranPalacio (Rmn-Gp) así como los embajadores de Francia en México, Maryse Bossière y de México en Francia, Juan Manuel Gómez Robledo.


ambafrance-mx.org


j.luis [ Miércoles, 22 Febrero 2017, 17:31 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
Tres muestras de Diego Rivera para 2017



02_1487781046_530958

Durante la segunda mitad de 2017 llegará al Museo del Palacio de Bellas Artes la exposición Picasso-Rivera. Diálogos con la antigüedad, muestra que primero se inaugura el 4 de diciembre en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, con 150 obras, y en la que se analizarán las técnicas artísticas innovadoras que ambos artistas implementaron. Así lo dieron a conocer responsables del Museo Mural Diego Rivera.

A propósito de la ceremonia conmemorativa por el 130 aniversario del natalicio de Diego Rivera, María Cristina García Cepeda, titular del Instituto Nacional de Bellas Artes, señaló que durante 2017 las instituciones seguirán velando por la conservación del legado y promoción de la obra del autor de los murales de Palacio Nacional de la Ciudad de México, y el próximo año serán tres exposiciones.

De acuerdo con información proporcionada por el Museo Mural Diego Rivera, la muestra Picasso-Rivera. Diálogos con la antigüedad será un análisis comparativo entre la trayectoria de ambos pintores, “que explora y comprende sus propuestas artísticas e innovadoras, y busca señalar sus puntos de encuentro a partir del mundo antiguo, mediterráneo y precolombino”

Otra muestra que se inaugurará en 2017, será Diego Rivera y la experiencia en la URSS, en colaboración con el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, que reunirá por primera vez la obra que hizo Rivera sobre las posguerras y el pensamiento comunista.

En el segundo trimestre del próximo año también se inaugurará La gráfica mexicana en los testimonios de Diego Rivera, exposición que se alojará en el Museo Nacional de la Estampa y otra actividad de divulgación será la edición de Muralistas mexicanos: Diego Rivera, a cargo de Ana María Torres Arroyo, la cual inaugurará la serie de monografías dedicadas a los artistas que pintaron o participaron en crear los murales del Palacio de Bellas Artes.

María Cristina García, destacó que Diego Rivera es un artista imprescindible en el panorama de la plástica mexicana del siglo XX, “fue un exponente del muralismo mexicano, fincó sus ideales en nuestras raíces e historia, se interesó en el arte prehispánico y popular. Su obra constituye uno de los capítulos más importantes de la historia de las artes visuales del país”, señaló ayer en el Museo Mural, en donde se realizó la ceremonia conmemorativa.

cronica.com.mx


j.luis [ Miércoles, 22 Febrero 2017, 17:40 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando


Eduardo Costantini: “La culminación del coleccionismo es la donación”

El fundador del Malba inaugura una muestra en Madrid con obras de su propiedad



01_1487694072_202983

Eduardo Constantini, fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, posa en la Real Academía de San Fernando ante 'Baile en Tehuantepec' de Diego Rivera. / Kike para EL PAÍS

Gracias a la generosidad de Eduardo Costantini (Buenos Aires, 1946), Buenos Aires disfruta del mejor museo de arte latinoamericano del mundo. El Malba se creó en 2001 gracias a la donación de 200 obras procedentes de su colección. Por eso, no es de extrañar que considere que “la culminación del coleccionismo es la donación”. “No entiendo que el fin de coleccionar sea acumular para guardar en almacenes o pasillos. Soy de los que cree que el público, el máximo posible, tiene que disfrutar de la obra de los artistas. La sociedad tiene derecho a aprender y a disfrutar”.

En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se inaugura hoy, coincidiendo con el protagonismo de Argentina en Arco, una exposición con 13 obras de la colección personal de este empresario. Elegidas por la académica y crítica Estrella de Diego, la muestra incluye a algunos de los artistas más representativos de la colección, de Lucio Fontana a León Ferrari, Xul Solar, Víctor Grippo, Lidy Prati, Yente y las fotógrafas alemanas Grete Stern o Annemarie Heinrich.

En la exposición queda demostrado que Costantini es un coleccionista con alma de cazador. Es capaz de esperar años con su elegante silencio hasta que la pieza esté en su punto de mira para lanzarse a por ella. En la Academia se materializó ayer un sueño que perseguía desde 1995: encontrarse con el Baile en Tehuantepec (1928), una de las obras más imponentes de Diego Rivera que consiguió adquirir hace un año pero que no había disfrutado hasta ayer por el largo proceso de adquisición. La compra constituyó un récord para el arte latinoamericano, 14,8 millones de euros. En Buenos Aires, el rivera formará parte de su colección personal de más de 600 obras que atesora, aparte de las del Malba, museo en el que luce Autorretrato con loro y chango de Frida Kahlo, que el financiero sí pudo adquirir por 2,8 millones de euros en la subasta de 1995.

Sobre el destino de ese conjunto de más de 600 obras (muchas se han mostrado temporalmente en el Malba), explica: “No puedo predecir cual será el destino de estas pues tengo siete hijos. Eso sí, hay una parte que es de mi libre disposición con la que exclusivamente yo puedo decidir”, explica antes de añadir que, como visitante habitual de Arco, advierte que está dispuesto a comprar.


El reencuentro con Diego Rivera

El empresario argentino Eduardo Constantini es un coleccionista con alma de cazador. Es capaz de esperar años con su elegante silencio hasta que la pieza esté en su punto de mira para lanzarse a por ella. Ayer, en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, escenificó un sueño que perseguía desde 1995: encontrarse con el Baile en Tehuantepec (1928), una de las obras más imponentes de Diego Rivera que consiguió adquirir hace un año pero con la que no se había reencontrado hasta ayer. La compra constituyó un récord para el arte Latinoamericano, 15,7 millones de dólares, no demasiado si se compara con la emoción que ayer embargaba al coleccionista. En Buenos Aires, el Rivera formará parte de la colección personal de más de 600 obras de Constantini, pero estará cerca del MALBA de cuyos fondos forma parte el Autorretrato con loro y chango de Frida Kahlo que el financiero sí pudo adquirir por 3 millones de dólares en la subasta de 1995.

elpais.com


j.luis [ Jueves, 06 Julio 2017, 17:46 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
"Abandona a tu Diego Rivera": por qué Frida Kahlo no es un icono feminista

Hoy cumpliría 110 años una pintora brillante que el capitalismo ha manoseado y convertido en icono feminista sin reflexión: ha explotado sus señas físicas y ha obviado su relación de sumisión y dependencia hacia Diego Rivera. 



000_1499359238_228634

Es sencillo amar a Frida. Es natural sentirla hermana y huérfana al mismo tiempo, porque todos nos reconocemos en el dolor, y ella de eso sabía con ciencia estoica. Uno se admira al pensar en esa mujer flaca y menuda soportando aquella poliomielitis temprana, sobreviviendo al accidente en bus que le arrebató la virginidad, resistiendo a la parálisis en cama, tragando cirugía y desgracia. Una tras otra, una tras otra. La pintura nunca le había interesado -se había dedicado a jugar al fútbol y al boxeo para fortalecer su exánime pierna derecha, después soñó con ser médico-, pero, al verse clavada en el colchón, le dio por mirarse hacia adentro y volcarse en el lienzo en forma de color, flores, sueño, calavera, corazón y simio.
Tenía espinas en el corazón, Frida. Era una mujer talentosa y herida, resistente en la miseria. En vida la aplaudieron Picasso, Kandinski, Bretón y Duchamp, pero tuvo que morirse para que llegase el reconocimiento unánime, como pasa siempre. Pudo abandonar y no lo hizo. 

"La hábil máquina del capitalismo ha mutado el significado de Frida y ya nadie escucha su dolor. El escaparate está empañado. Pocos recuerdan quién fue"

"Al final del día, podemos aguantar mucho más de lo que pensamos que podemos", decía. Contaba la pintora que hay personas con estrella, pero que ella era de las "estrelladísimas, eso se lo aseguro". Sin embargo, la hábil máquina del capitalismo ha mutado el significado de Frida y ya nadie escucha su dolor. El escaparate está empañado. Pocos recuerdan quién fue.

El milagro de la mercadotecnia

Se ha convertido en esa camiseta de Los Ramones que tantos llevan sin haberlos escuchado nunca. Se despertó una mañana y era un pin del Che Guevara, una frase de motivación, una taza agradecida de Coelho. Pero hay algo más: aparte del manoseamiento, a Frida Kahlo se la ha aupado -gracias al dios de la mercadotecnia, que todo lo puede- como un símbolo feminista, como un icono potentísimo de la igualdad.
 
Pero no es lo mismo ser un emblema pop que un referente femenino, quizá porque las marcas identifican al público sólo superficialmente y el movimiento feminista prospera con ideas y convicciones, no con diosas: la pugna por la igualdad real parte de una convicción íntima y de una trayectoria personal. Las efigies son tramposas, y más cuando tienen una razón de ser claramente monetaria. ¿No será que nos inculcan madres superioras feministas para que acabemos necesitando bolsos con sus caras?

"La pasarela no es tonta y la ha exprimido también para lucrarse con su estilo en alta costura: ahí diseñadores como Dolce&Gabana, Alexander McQueen, Jean Paul Gaultier John Galliano o Karl Lagerfeld"

No es incompatible admirar a Frida Kahlo -y reconocer sus claroscuros- con cuestionar lo que se ha hecho con su figura. Se la ha limpiado, fijado y dado esplendor, hasta vaciarla de contenido original y volverla una copia de sí misma. Se la ha convertido en la mujer pura, llana y hueca que no fue; se la ha neutralizado en objetos para que no moleste al gran público.

El márketing aglutina, simplifica, olvida rápido o recuerda mal, y flaco favor se le hace a las mujeres si se las obliga a compararse eternamente con otras. Kahlo es símbolo, en gran parte, por sus características físicas: sus recogidos llenos de pimpollos, su ceja única, sus vestidos mexicanos. La pasarela no es tonta y la ha exprimido también para lucrarse con su estilo en alta costura: ahí diseñadores como Dolce&Gabana, Alexander McQueen, Jean Paul Gaultier John Galliano o Karl Lagerfeld. Reventando de imitación.



00_1499359367_188589

Merchandising de Frida Kahlo.

Es divertido observar cómo muchos celebran su ambigüedad estética como argumento clave para erigirla como "icono feminista" -ya el término acongoja-. Resulta un tópico muy manido -y patriarcal, al final- eso de celebrar que una mujer rompa el canon femenino para parecerse más al hombre. ¿En qué momento la androginia ha pasado de ser una característica -tan válida como otra- para volverse un valor? 

La clave: la relación enferma con Rivera

Pero, sin duda, la cuestión más importante a la hora de combatir esa intención del sistema de comercializar la sombra de Frida como una mujer que poner como ejemplo a nuestras hijas es su relación destructiva, enferma y sumisa con su amor. Rulaba por internet un la foto de un paño en el que aparecía Frida dibujada con una suerte de pasamontañas y un mensaje exquisito: "Abandona a tu Diego Rivera".


01_1499359387_797579

Frida Kahlo y Diego Rivera.

En 2014, la editorial Impedimenta recuperó Querido Diego, te abraza Quiela, un libro valiente en el que la premio Cervantes Elena Poniatowska destapaba por fin la figura de Diego Rivera, al que describía como un auténtico monstruo a partir de su relación con su primera mujer, Angelina Beloff. Aunque en España pasó más desapercibido tras su primera publicación -hace unos 30 años- en México fue un pelotazo porque desenmascaró al pintor, que hasta entonces había sido encumbrado como héroe de la progresía y de la intelectualidad izquierdista.

"Quizá 2017 sea ya un buen año para quedarnos con el talento artístico de Frida pero no con su educación emocional; para no aceptar el pack completo. Quizá sea un buen momento para abandonar a nuestro Diego Rivera"

Ese individuo cruel, egoísta, infiel y maltratador psicológico también fue el gran amor de Kahlo, que, a pesar de reunir la fortaleza para desmarcarse a ratos de sus abusos -y contraatacar sus deslealtades, por ejemplo, viviendo libremente su sexualidad y teniendo relaciones con mujeres y hombres-, siempre se sometió a su yugo, a sus regresos, a su voluntad intermitente. Rivera la engañó hasta con su propia hermana y ella acabó perdonando también esa humillación. 
Diego Rivera-Frida Kahlo son el gran exponente del menoscabo y la dependencia que provoca el amor romántico, porque hasta el pacto que crearon era engañoso. Ella sólo aceptó sus infidelidades para no perderle, no porque creyese en un amor abierto. Kahlo renunció a sus deseos y sus valores para que Diego no se marchase de su lado.


02_1499359472_555219

Diego Rivera y Frida Kahlo.

Hoy, 6 de julio, hace 110 años que nació una gran mujer que, lamentablemente, no supo decir "basta", que creció en el síndrome de Estocolmo y que se revolcó en el dolor. En un mundo masacrado por la violencia de género -y en un país donde han asesinado a 885 mujeres en los últimos 15 años-, quizá sea un buen momento para revisar los referentes que el capitalismo nos ha puesto en las manos. Quizá sea un buen momento para no eternizarlos, para sobreponernos, para mirarlos con conciencia crítica y no sólo comercial; para quedarnos con su talento artístico pero no con su educación emocional; para no aceptar el pack completo. Quizá sea un buen momento para abandonar a nuestro Diego Rivera.

elespanol.com


j.luis [ Sábado, 22 Julio 2017, 09:48 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
México / Palacio de Bellas Artes


Picasso contra Rivera: pelea de gallos en el arte moderno

El Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana inaugura una exposición que muestra las afinidades y las fobias entre el artista español y el mexicano



000_1500713280_185817

Obras de Rivera y Picasso, en la exposición. / Carlos Juica

En 1915, Diego Rivera señaló con el dedo mojado a Pablo Picasso y le acusó de plagio. Se habían conocido un año antes en París: Europa estaba en guerra y ellos se emborrachaban de política y arte nuevo con Matisse, Apollinaire y Modigliani. El mexicano, cinco años más joven, aprendía cubismo del español y le llamaba “amigo y maestro”. Picasso le respondía: “querido Diego, estamos de acuerdo en todo”.

Hasta que una tarde Rivera le visitó en su estudio cuando estaba trabajando en un cuadro que se parecía demasiado a su Paisaje zapatista. La composición en triángulo, la mesa, los árboles del fondo. ¿el maestro copiando al pupilo? Picasso se defendió diciendo que era una pieza antigua. Rivera pasó el dedo por el lienzo. La pintura aún estaba húmeda. A partir de entonces, se rompió la sintonía entre dos de los prohombres del arte moderno, dos egos como dos transatlánticos.

Las analogías, afinidades y fobias personales y artísticas entre ambos autores son el hilo conductor de la exposición Picasso y Rivera, conversaciones a través del tiempo, inaugurada este viernes en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México con 40 obras de los protagonistas, provenientes de casi una decena de instituciones, y piezas de la Antigüedad que explican sus respectivos mundos.


00_1500713290_660962

Los curadores y el director del Palacio Nacional durante la inauguración de la muestra. / Carlos Juica

Los dos tuvieron una formación académica clásica, fueron pintores precoces, comunistas y outsiders en Paris. “Cuando se conocen, Picasso ya llevaba más de una década viviendo en Francia. Se suele pensar que era parte de la élite bohemia de la época, pero en realidad siempre estuvo desplazado del centro”, cuenta Michel Govan, director de Los Ángeles County Museum of Art, donde primero se exhibió la muestra durante el año pasado.

“La amistad entre los dos se fragua en gran medida porque los dos hablaban español en ese ambiente francés –continúa Govan– y porque los dos sentían esa condición de outsiders, que en su vida y en su obra les hacía constantemente echar la mirada atrás, volver a sus orígenes”. Las piezas que abren la exposición son dos autorretratos, ambos de 1906. Junto a Rivera, una escultura mexica con forma de serpiente. Al lado de Picasso, una escultura de arte ibérico, hombre atacado por un león. Los ojos almendrados del retrato picassiano, “que se llegó a pensar que eran influencia africana”, corresponden con los de la escultura ibérica.

Los dos se identificaron más adelante con figuras míticas. Uno con la serpiente emplumada, Quetzalcoatl, la deidad mexica de la creación, la unidad de todos los elementos. El otro, con el Minotauro grecolatino, la contradicción entre lo racional y lo irracional. Para Diana Magaloni, una de las curadoras de la muestra, ahí está otra de las diferencias: “El universo de Picasso era más solipsista, obsesivo y autorreferencial. Rivera, sin embargo, abrió su discurso hacia una investigación de la historia y la civilización”.


01_1500713301_194541

Detalle de la exposición en el Palacio de Bellas Artes. / Carlos Juica

Desde la época cubista, mientras Picasso fracturaba la realidad de un modo más formal –botellas, periódicos– Rivera introducía pirámides, nopales, sarapes o golas barrocas. “Siempre estuvo presente una idea de mestizaje”, explica otro de los curadores, Juan Coronel, delante de Retrato de Ruth Rivera, una obra figurativa de 1949, donde aparece la hija del pintor frente a un espejo: el reflejo es de una mujer negra, su rostro de perfil es indígena y va vestida con una túnica romana.

Ya enemistados, los dos experimentaron un viraje hacia cierto clasicismo a partir de la década de los 20. Rivera volvió a México para ponerse al servicio de la cruzada muralista que tenía como misión recomponer el imaginario popular después de la Revolución. “El verdadero mexicano es el indio que posee su propia herencia de arte clásico”, reza una cita de Rivera junto a su obra de 1931, la canoa enflorada, ya con unas dimensiones mayores y con personajes y motivos indígenas como protagonistas épicos. A su lado, La flauta de Pan, del mismo año, dos jóvenes retratados de cuerpo entero por Picasso con proporciones armónicas, casi áureas.

La muestra recoge también las indagaciones explícitamente históricas de ambos artistas. La ilustración de Rivera del manuscrito maya Popol Vuh, y la serie picassiana de la Metamorfosis de Ovidio, violenta y monstruosa, o los grabados de Suite Vollard, su interpretación de la antigüedad clásica a través de escenas de tauromaquia y mujeres.

No han arrancado ningún mural de Rivera para la muestra ni tampoco han traído a cuestas desde Madrid el Guernica de Picasso. Pero la pregunta es inevitable: ¿Influyó el mexicano en el gran fresco sobre los horrores del bombardeo alemán al pueblo vasco? El director del Palacio de Bellas Artes, Miguel Fernández responde: “Pese a estar distanciados, cada uno seguía conociendo la obra del otro. Con todas las cautelas, podemos afirmar que si Picasso inspiró el cubismo de Rivera, este inspiró el muralismo político del Guernica”.

elpais.com


j.luis [ Viernes, 05 Abril 2019, 12:30 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
20 fotos inéditas de Frida Kahlo y Diego Rivera se subastan en Nueva York

Las fotografías realizadas por el estadounidense Nickolas Muray estarán a la venta en Nueva York este viernes con un precio de salida de 14.000 euros



000_1554463519_194235

Frida Kahlo acostada en una cama y con la cabeza vendada (1940). / Nickolas Muray

Frida Kahlo con la cabeza envuelta en vendas, Diego Rivera con una máscara antigás y otras fotografías nunca antes vistas en las que se muestran a los pintores mexicanos en su cotidianidad serán subastadas este viernes 5 en Nueva York.
Las imágenes tomadas por Nickolas Muray, fotógrafo estadounidense y esgrimista olímpico, datan de alrededor de 1925 a 1946 y forman parte de los 78 retratos de le hizo a la pareja, que conoció en 1931 a través de Miguel Covarrubias, otro gran exponente mexicano de la pintura, con quien trabajó en la revista Vanity Fair, donde colaboraba como caricaturista.


00_1554463490_644890

Diego Rivera leyendo el periódico con dos hombres desconocidos. / Nickolas Muray

Hay por lo menos 20 imágenes de Kahlo, de Rivera o de ambos posando juntos. La especialista de Sotheby's, Aimee Pflieger, dijo a Associated Press que "es la primera vez que un grupo tan grande de fotografías de este artista, de Nickolas Muray, sale a la venta".

Muchas fotos de Kahlo tomadas por Muray son ampliamente reconocibles, como aquella de 1939 en que la pintora aparece con el cabello entretejido en una corona de hilo púrpura y un rebozo magenta intenso alrededor de los hombros. Algunas se exhiben actualmente en el Museo de Brooklyn (EEUU), en una exposición titulada Frida Kahlo: las apariencias pueden engañar.


02_1554463460_940315

De izquierda a derecha: Diego Rivera con una máscara antigas y Rivera y Kahlo posando juntos. / Nickolas Muray

"Estas fotografías son diferentes, son retratos mucho más íntimos", señala Pflieger sobre las imágenes a subastarse este viernes como parte de la venta de fotografías de Sotheby's. Cada una con un precio de salida de 14.000 euros.
La colección se exhibe desde la semana pasada en la sede de la casa de subastas en Nueva York, y también puede verse en su página web.


elmundo.es


j.luis [ Lunes, 02 Diciembre 2019, 15:44 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
FERIA INTERNACIONAL DE LIBRO DE GUADALAJARA



Cuando Rivera pintó a Tagore

La relación intelectual entre México y la India, invitada en la cita, se remonta a las políticas educativas de los años veinte



00_1575297820_158996

Mural La Creación de Diego Rivera en el Anfiteatro Simón Bolívar de Ciudad de México. SGCS/UNAM

El primer mural de Diego Rivera, La creación, decora el anfiteatro Simón Bolívar en Ciudad de México. En los ángulos superiores, dos mujeres aladas ataviadas con el clásico sari indio mantienen posturas de meditación: representan la ciencia y la sabiduría. Años más tarde, el mismo pintor plasma en los muros de la Secretaría de Educación Pública de México una imagen burlesca de otro indio, Rabindranath Tagore: el premio nobel, de larguísima barba blanca, aparece tocado con un embudo y no es la única figura de la que se mofa el muralista en esa obra. Algo ha pasado en tan poco tiempo para distanciar de ese modo la idea que Rivera tiene del pensamiento indostánico. Y en todo caso, ¿era el pintor de Guanajuato un yogui de la primera mitad del siglo XX?

La relación intelectual entre México y la India que esta semana celebra feliz matrimonio en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara viene de lejos. Puede decirse que impregnó la formación y la cultura oficial del país norteamericano durante 40 años, desde que José Vasconcelos se hizo cargo de la educación nacional en 1922, hasta 1964, cuando finalizó su segundo periodo al frente de ese cargo uno de sus discípulos, Jaime Torres Bodet. La responsabilidad de todo ello descansa en altos nombres de la cultura mundial: Tolstoi, Romain Rolland, Gandhi, Vasconcelos, Gabriela Mistral y, por supuesto, Rabindranath Tagore.

A caballo entre los siglos XIX y XX, la influencia del modernismo capta la atención de los intelectuales. Si la realidad no gusta, bien puede uno zafarse de ella viajando en el tiempo o en el espacio, lo que confiere cierto exotismo de aires cosmopolitas al movimiento estético y literario. “Vasconcelos y sus amigos del Ateneo estaban decepcionados con Europa, sobre todo desde la Guerra Mundial, al tiempo que persistía su resistencia hacia los valores que representaba Estados Unidos. Ellos ven las civilizaciones occidentales en decadencia y tratan de impulsar cierto renacimiento espiritual. En México, entonces, no existían los estudios de filosofía y aquellos jóvenes ateneístas se enriquecían con lecturas de los maestros alemanes. Van buscando cierta espiritualidad laica y miran hacia el indigenismo americano, pero también hacia prácticas indias como el yoga, el vedantismo o el budismo para formular una verdad; se trataba de una mezcla del espíritu cristiano con el indostánico”, explica Sandra Zetina, historiadora del Arte del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Abogado, político, pensador, educador, filósofo, José Vasconcelos es un nombre clave en esta historia. Por dos ocasiones se exilia a Estados Unidos, donde abunda en las culturas que le ocupan la mente. Una de ellas, hacia 1915. “Cada anochecer, tras el baño en mi pensión de seis dólares semanarios el cuarto, cenaba en el restaurant popular que hallaba al paso. Siempre uno distinto para elegir algún manjar nuevo aunque ya prevalecía el tipo de comida standard. Por huirlo me regalaba, incluso en los puestos al aire libre, el par de soft shell crabs —jaibas tiernas riquísimas—, o los ostiones fritos, todo sin regla y a la hora que entra el antojo ; a veces antes, a veces después de la lectura. Consumaba ésta en la Biblioteca de mi barrio. Allí empecé las lecturas indostánicas de Max Muller y Oldenberg, sin omitir el caos teosófico de la Blavatzky y la Bessant”, contó en su libro Ulises Criollo.

Posteriormente, en su etapa como secretario (ministro) de Educacion, y muchos años antes de relacionarse con el nazismo, Vasconcelos reniega de los modelos formativos que imperan entonces, el positivismo, lo empírico, la hegemonía de lo tecnológico. Él aspira a dotar a la educación formal de un aire más humanista, espiritual, a sustituir la competencia por la cooperación y la solidaridad, como bien recoge el artículo de Fabio Moraga Valle Las ideas pedagógicas de Tolstoi y Tagore en el proyecto vasconcelista de educación. En este texto se detalla la influencia de los dos grandes literatos en el pensador mexicano y en su concepto educativo. En el artículo de Moraga Valle se detalla aquella cruzada que emprende Vasconcelos por alfabetizar México siguiendo un modelo que tiene su influencia en los misioneros cristianos, pero también en las aulas que fundaron Tolstoi y Tagore en sus países. Es una música conocida: educación al aire libre, reflexiva, cooperativa. Escribió Vasconcelos de Tagore y de Gandhi: “Las únicas figuras que admiro están desprovistas de sangre y lucro”. Tagore, decía, reúne “talento, genio y apostolado”.

Desde Europa, “atento seguidor de la posrevolución mexicana” de 1910, seguía los pasos de Vasconcelos otro literato que consiguió el nobel de literatura (1915), el francés Romain Rolland, un puente entre Asia, Europa y Latinoamérica, explica en su texto Moraga Valle. Rolland vinculó el modelo formativo de Vasconcelos con el de Tagore. La nobel chilena Gabriela Mistral, que trabajaba codo con codo con el mexicano, y su amiga Palma Guillén visitaron a Rolland en su exilio suizo: “Le oímos asombradas lo que va contando del movimiento social mexicano y su conocimiento perfecto de la reforma educacional de Vasconcelos. No le interrumpimos, ni afianzamos su elogio del amigo con el nuestro, por gozar, palabra a palabra, del juicio”.

Tagore, con su premio nobel ya bajo el brazo (1913) seguía de educador en su tierra. No solo daba clases, sino que elaboraba libros de texto. Al otro lado del mundo, Vasconcelos no descansa como primer secretario de Educación de México. El edificio que acogió los esfuerzos por la alfabetización y la cultura en aquellos años posrevolucionarios gira porticado en varios pisos sobre un soberbio patio central. No hay una pared sin la pintura de Diego Rivera, que emprendió aquel trabajo con ese afán comunista que alecciona al pueblo y ensalza los valores del trabajo. Sin cobrar por ello, le informan al visitante. Pero aquel espíritu meditativo, el nuevo pensamiento llegado de mundos lejanos, basado en milenarias tradiciones que representa el pintor había representado en mujeres aladas en postura de yoga va decayendo a la par que su amistad con Vasconcelos. Y al llegar a los últimos piso de la Secretaria de Educación, sus pinceles hacen chanza del viejo Tagore y sus largas barbas, chacota de la que tampoco se libran en el mural otros intelectuales orientalistas mexicanos del momento.

“Vasconcelos y Rivera acabaron fatal. En El desastre, donde Vasconcelos describe su proyecto educativo, apenas le dedica unas frases a Rivera”, cuenta la investigadora Sandra Zetina. En unas pocas palabras relata un viaje juntos al Yucatán en el que el gordo pintor no sabe montar a caballo y bufaba con el esfuerzo. Dice que es un buen pintor, pero nada menciona de su dedicación por aquellos murales que decoraron el impulso educativo mexicano. Por su parte, Rivera refiere aquel proyecto pictórico didáctico como algo que surgió entre él y el presidente del Gobierno, Álvaro Obregón. Estaba borrando de la foto a Vasconcelos. “Es todo fabulado, hay cartas en las que Rivera agradece a Vasconcelos su apoyo para llevar a cabo estas pinturas”, afirma Zetina.

En 1922, el original pensador mexicano abandona la Secretaría de Educación, pero su proyecto impregnó la educación mexicana durante 40 años. Aquellos aires orientalistas nunca fueron abandonados del todo. Las ideas del “misionero iluminado” las siguió en diferentes gobiernos su discípulo Jaime Torres Bodet. Vasconcelos salió de nuevo hacia Estados Unidos y siguió sus lecturas orientalistas y sus prácticas de yoga. “Aunque finalmente acabó en el nazismo, siempre fue un pensador original e interesante”, le despide Sandra Zetina.


elpais.com


j.luis [ Sábado, 15 Febrero 2020, 10:31 ]
Título del mensaje: Re: RIVERA, Diego
‘Vida Americana’. Whitney Museum. Nueva York. Hasta el 17 de mayo de 2020.


Los muralistas mexicanos que revolucionaron el arte estadounidense

Una exposición en Nueva York reivindica la influencia de los pintores mexicanos en Estados Unidos, como Rivera y Orozco, que allanaron el camino hacia un arte más politizado



000_1581758541_913036

'El hombre controlador del universo' (1934), de Diego Rivera, copia alterada del mural destruido por Rockefeller, en el Palacio de Bellas Artes de México. Banco de México Diego Rivera Frida Kahlo Museums Trust / Artists Rights Society (ARS)

La historia podría empezar por el final, en la última sala de la exposición que el Whitney dedica a la influencia mexicana en la pintura estadounidense entre 1925 y 1945. Está presidida por una reproducción de El hombre controlador del universo, el mural que Nelson Rockefeller encargó a Diego Rivera, antes de destruirlo al descubrir que el pintor había introducido una inoportuna adenda en forma de retrato de Lenin en la fase final de su ejecución, como demuestran dos bosquejos de 1933 prestados por el Museo Anahuacalli, reflejo de un proyecto original mucho menos escandaloso. Presenciar esa copia alterada que el mismo Rivera pintó en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana nos recuerda una obviedad: que el máximo exponente del tropismo muralista en territorio estadounidense es, en realidad, una obra desaparecida.

De la misma manera, el rastro de los pintores mexicanos en el relato oficial sobre el paso a la modernidad pictórica en Estados Unidos se ha ido volviendo invisible. La muestra aspira a revertir esa situación. Su tesis es que, sin esos murales, el arte estadounidense habría seguido estancado en el academicismo decimonónico. Y que, sin el poderoso influjo de José Clemente Orozco o David Alfaro Siqueiros, Jackson Pollock nunca habría llegado a pintar sus drip paintings en la posguerra. La exposición aspira a “reorientar o incluso reescribir la historia del arte” —en palabras de su comisaria, Barbara Haskell, autoridad en materia de expresionismo abstracto y otras escuelas del siglo XX— para desvincular el arte estadounidense de la primacía de las vanguardias europeas y acercarlo a la frontera sur, en el marco del reequilibrio del canon operado por los museos del país con una mezcla de convicción y relativo oportunismo.

El recorrido arranca con una evocación de los tropos más trillados del arte posrevolucionario en México —esa flora tropical, ese sincretismo indígena—, pero no tarda en escoger otros focos de interés. El principal es el proceso de politización del arte estadounidense, que vio en las propuestas del muralismo un modelo conveniente a imitar. En el fondo, los dos países tenían mucho en común: aspiraban a encontrar un estilo propio, alejado de los dictados del viejo mundo, para reforzar su especificidad cultural y su cohesión social, de la que ambos iban bastante necesitados. La muestra enuncia una teoría intrépida: que los muralistas tuvieron “una influencia más profunda y penetrante” que la Escuela de París, en palabras de Haskell. Si la historia no ha retenido sus nombres, es solo por el clima político de la posguerra, cuando el macartismo impidió que se siguiera adulando a viejos pintores foráneos y comunistas.

La parte más estimulante de la exposición es el ejercicio comparativo que propone. A ambos lados de la frontera, entró en vigor un nuevo sistema de valores que permitió que el oprimido se convirtiera en un héroe, rompiendo con la explotación de los indígenas del Yucatán hasta el Porfiriato y con las férreas leyes de segregación racial en Estados Unidos. El pintor Alfredo Ramos Martínez reivindicó en uno de sus cuadros a la Malinche, la esclava oaxaqueña que hizo de intérprete a Hernán Cortés, despojándola de su estatus de traidora y convirtiéndola en una especie de Marianne mexicana, madre de la nueva patria mestiza. De la misma manera, los pintores estadounidenses adoptaron a obreros, clases agrícolas y descendientes de esclavos como sujetos pictóricos, prefigurando un arte de espíritu cívico que dialogaba con la realidad política. Fue un cambio radical en un país donde, solo un par de décadas atrás, los pintores seguían dibujando truchas saltando sobre el curso fluvial.

La exposición lo ejemplifica con los murales afroamericanos de Charles White, las epopeyas sobre el esclavismo de Aaron Douglas o los retablos épicos de Thomas Hart Benton, mentor de Pollock y figura de la escuela regionalista, que quiso renunciar a la sensibilidad europea para empezar a tratar asuntos estadounidenses. El Whitney detecta en este periodo un primer uso propagandístico del arte, germen de su futura función durante el New Deal de Roosevelt y de las identity politics o políticas de la representación que tanto marcan la actualidad.

La muestra, que concentra dos centenares de obras que nunca habían coincidido en las mismas salas, se centra en el joven Pollock como catalizador del fenómeno. A los 17 años, el pintor quedó fascinado por el fresco dedicado a Prometeo que Orozco pintó en un comedor universitario de Pomona (California). La calificó como “la mejor obra del hemisferio oeste” y luego colgó una reproducción en su taller. Además, formó parte del taller experimental que Siqueiros abrió en Nueva York en 1936. Los experimentos del pintor mexicano, que introdujo el soplete y el aerógrafo en sus sombríos murales californianos, críticos con el dogma estadounidense escondido tras el águila calva, también se infiltraron en la obra de Philip Guston o Reuben Kadish, que trabajaron a su lado en México. “La llegada de Siqueiros a Los Ángeles fue tan importante como el desembarco de los surrealistas en Nueva York”, dejó escrito el segundo.

La exposición también refleja la peligrosidad creciente del arte de Rivera, auténtica estrella del movimiento, en territorio estadounidense. Su mural para el Instituto de Arte de Detroit era una oda a la industria salvadora en tiempos de la Gran Depresión, donde la clase obrera simbolizaba a un país unido para salir de la crisis. El que le encargó el City College de San Francisco, Pan-American Unity, contraponía el brillante futuro del continente frente a una Europa dominada por Hitler. La paradoja es que, mientras Rivera era celebrado, los programas de repatriación se aceleraban, señalando al inmigrante como culpable del descalabro económico. Cualquier parecido con la actualidad es pura coincidencia.

El mural de Rockefeller fue destruido en 1934 y sustituido por otro de Josep Maria Sert, American Progress, que celebraba el poderío estadounidense a través de figuras titánicas y retratos de personajes consensuales, como Lincoln y Emerson. Pese a todo, el poder de la obra de Rivera siguió latiendo bajo el yeso. Lo demuestra la escala heroica escogida por el expresionismo abstracto o la propia técnica del dripping, que la muestra atribuye a la influencia de Siqueiros y sus accidentes controlados sobre el lienzo. Seguiría transparentando en las contraculturas de posguerra, surgidas del drama íntimo del no asimilado, de quien no logra comulgar con la fe de la sonrisa obligatoria y sigue viendo, por mucho que se esfuerce, un punto negro cada vez que mira al sol.


08_1581759669_583045

Detalle de los murales de Rockefeller del español Josep Maria Sert, American Progress.



La influencia de México en EE UU a través de los murales

Una selección de los artistas que cruzaron la frontera y contribuyeron con su arte a la politización del país



01_1581758753_827451

Construction Worker (study for Blueprint for Living, a Federal Art Project mural, Red Hook Community Building, Brooklyn, New York), 1940. Marion Greenwood. Frances Lehman Loeb Art Center, Vassar College, Poughkeepsie, Nueva York.


02_1581758783_623233

'Soldiers of the People’s Front (The Zero Hour)', 1936–37. Eitarō Ishigaki. Museo de Arte Moderno, Wakayama, Japón.


03_1581758819_242004

Me and My Parrots, 1941. Frida Kahlo. Colección privada. © 2020 Banco de México Diego Rivera Frida Kahlo Museums Trust, Mexico, D.F. / Artists Rights Society (ARS), New York.


11_1581759051_446789

The Driller (mural, Rikers Island, New York), 1937. Harold Lehman. Smithsonian American Art Museum, Washington, DC.


05_1581758919_940972

Barricada, 1931. José Clemente Orozco. Museum of Modern Art, Nueva York. © 2019 Artists Rights Society (ARS), New York / SOMAAP, Mexico City. Image © The Museum of Modern Art / Licensed by SCALA / Art Resource, NY


06_1581758949_214813

'My Nieces', 1940. María Izquierdo. Museo Nacional de Arte, INBAL, Mexico. Artists Rights Society (ARS), New York / SOMAAP, Mexico City.


09_1581758998_253256

'Vendedora de Alcatraces', 1929. Alfredo Ramos Martínez. Colección privada. The Alfredo Ramos Martínez Research Project.


Álex Vicente / elpais.com
Fotos: Estate of Harold Lehman / Smithsonian American Art Museum




Powered by Icy Phoenix