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Galerí­a Pintores Extranjeros - TINTORETTO (Jacopo Robusti)



j.luis [ Viernes, 05 Enero 2007, 14:00 ]
Título del mensaje: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
Continuando con la serie de mis pintores favoritos, esta recopilación está dedicada a un ilustre pintor veneciano: Jacopo Robusti, apodado 'Tintoretto' que para mí fue uno de los más grandes del Renacimiento. Con su original estilo, fue capaz de reflejar asombrosas escenas en movimiento, he recopilado una amplia y variada reprensetación de su obra, que espero os guste y contibuya para divulgar su impresionente obra.

Tintoretto tuvo un taller muy variado, donde empleo a varios hijos. De ellos detacar a sus hijos mayores: Marietta Robusti, conocida como 'la Tintoretta', Domenico Robusti, conocido como Tintoretto II o Domenico Tintoretto y los menores: Marco y Giovanni Robusti, estos dos últimos menos conocidos. Los cuatro hermanos se hacían llamar los cuatro Tintorettos.


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Tintoretto - Autorretrato, 1588.

Tintoretto, de nombre verdadero Jacopo Comin (Venecia, 29 de septiembre de 1518 - Venecia, 31 de mayo de 1594), fue uno de los grandes pintores de la escuela veneciana y probablemente el último gran pintor del Renacimiento italiano. En su juventud también recibió el apodo de Jacopo Robusti, pues su padre defendió las puertas de Padua frente a las tropas imperiales de una manera bastante vigorosa. Su verdadero apellido, 'Comin', fue descubierto por Miguel Falomir, jefe del departamento de Pintura Italiana del Museo del Prado, Madrid, y se hizo público a raíz de la retrospectiva de Tintoretto en dicho museo en 2007.

Por su fenomenal energía y ahínco a la hora de pintar fue apodado Il Furioso, y su dramático uso de la perspectiva y los especiales efectos de luz hacen de él un precursor del arte barroco. Sus trabajos más famosos son una serie de pinturas sobre la vida de Jesús y la Virgen María en la Scuola Grande di San Rocco de Venecia.


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Tintoretto - Bienaventurada Virgen María, Lucas el Evangelista, 1573.

Años de aprendizaje

Nació en Venecia, República de Venecia, en 1518; era el mayor de 21 hermanos. Su padre, Giovanni, era un tintorero; de ahí que su hijo tuviera el apodo de Tintoretto, pequeño tintorero, o hijo del tintorero. La familia era originaria de Brescia, una ciudad-estado a unos 170 kilómetros de Venecia. Otros estudios posteriores indican la ciudad toscana de Lucca como origen de la familia.

En su infancia Jacopo, un pintor innato, comenzó a pintarrajear sobre las paredes de la tintorería; su padre, dándose cuenta de esta inclinación, lo llevó al taller de Tiziano a ver si podía aprender a ser artista. Cabe suponer que esto ocurrió en torno a 1533, cuando Tiziano tenía ya (de acuerdo con el cálculo usual) cincuenta y seis años de edad.

Alumno de Tiziano aunque no por mucho tiempo, se dice que aprendió de su maestro el arte del color y las sombras. Las relaciones entre Tiziano y Tintoretto fueron distantes a lo largo de su vida, siendo de hecho Tintoretto un admirador profeso y ardiente de la obra de Tiziano, pero nunca un amigo, y Tiziano y sus partidarios le volvieron la espalda. No faltó tampoco una abierta denigración, pero Tintoretto no le prestó atención. No buscó otro maestro, sino que estudió por cuenta propia con celo laborioso; vivió pobremente, coleccionando moldes, bajorrelieves, etc. para practicar con su ayuda. Observando un cuadro del Tintoretto se puede ver que, en comparación con obras de Tiziano, su objetivo era transimitir emociones más que adaptarse a los cánones de belleza de la época.

Se interesó por las corrientes manieristas toscanas, romanas y emilianas, difundidas en Venecia por artistas como Jacopo d'Antonio Sansovino, Francesco Salviati y Andrea Schiavone. Su gran modelo en el dibujo fue Miguel Ángel. Estudió especialmente los modelos de la Capilla funeraria de los Médicis (Florencia): la Aurora, el Día, el Crepúsculo y la Noche.

Su noble concepción del arte y su alta ambición personal quedaron evidenciadas en la inscripción que colocó sobre su taller: «Il disegno di Michelangelo ed il colorito di Tiziano» ("El diseño de Miguel Ángel y el colorido de Tiziano"). Sentía pasión por los efectos de las luces. Hacía figuras de cera de sus modelos y experimentaba con ellas colocándolas en distintos ángulos para ver el efecto de la luz antes de pintarlos. Como resultado de estas pruebas, algunas figuras aparecen en más de una de sus obras, siempre pintadas con diferente iluminación. A veces tomaba como modelos a muertos diseccionados o estudiados en escuelas de anatomía; algunos estaban envueltos en telas, otros desnudos. Con frecuencia trabajaba tanto por el día como durante la noche. Debido a su trabajo, vivía de la manera más retirada, e incluso cuando no estaba pintando solía permanecer en su taller, rodeado por moldes. Aquí rara vez admitía a nadie, ni siquiera a amigos íntimos, y mantenía sus técnicas de trabajo en secreto, excepto para sus asistentes.


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Tintoretto - El asedio de Asola (1544-45), Museo Nacional de Posnania, Polonia.


Primeras obras

Un documento de 1539 menciona a Tintoretto como un “pintor independiente”.

Frecuentaba la compañía del joven pintor Andrea Schiavone, cuatro años menor que él. Tintoretto ayudó a Schiavone gratis en sus pinturas murales; y en muchas otras ocasiones posteriores trabajó sin retribución, y de esta manera triunfaba a la hora de obtener encargos. Las dos pinturas murales más tempranas conocidas de Tintoretto, hechas, como otras, prácticamente sin retribución, se dice que fueron El festín de Belshazzar y una Lucha de caballería. Ambas han desaparecido hace tiempo, así como todos sus frescos, tarde o temprano.


La primera de sus obras que llamó algo la atención fue un retrato de grupo, con él y su hermano, este último tocando la guitarra, con un efecto nocturno; también se perdió. Le siguieron algunas obras de tema histórico, que Tiziano fue lo suficientemente franco como para alabarlas.

Una de las primeras obras de Tintoretto que aún se conservan está en la iglesia del Carmen en Venecia, la Presentación de Jesús en el Templo; también en San Benedetto están la Anunciación y Cristo con la Mujer de Samaria.

Se le atribuyen escenas mitológicas para los artesonados del techo del palacio veneciano de los Pisani, datados en 1541 (Galería Estense, Módena). Realiza retratos de nobles y burgueses venecianos como el Retrato de un gentilhombre veneciano (h. 1545, Museo del Louvre).

No se sabe seguro si estuvo en Roma. Tal viaje habría tenido lugar en torno a 1547. Allí conocería la obra de Miguel Ángel y de Francesco Salviati.

Para la Scuola della Trinità (las escuelas de Venecia eran más bien hospitales o fundaciones de caridad que instituciones docentes) pintó Historia del Génesis (1550-1552, Venecia, Ac). Dos de los cuatro temas pintados, hoy en la Galería de la Academia de Venecia, son Adán y Eva y La muerte de Abel, ambas obras nobles de gran maestría, lo que no deja duda de que Tintoretto fue por aquella época un consumado pintor – uno de los pocos que ha alcanzado la mayor eminencia en ausencia de aprendizaje formal. En estas pinturas se evidencia la influencia de Tiziano y un nuevo sentido del paisaje.

Tintoretto pintó para la iglesia de Santa María del Huerto (Chiesa della Madonna dell'Orto), de la que era feligrés, tres de sus obras destacadas: La adoración del becerro de oro (se cree que la figura que lleva el becerro puede ser un retrato del artista), la Presentación de la Virgen en el Templo, y El juicio final (1562-64) hoy terriblemente repintadas; y se estableció en una casa junto a la iglesia. Es un edificio gótico, sobre la laguna de Murano hacia los Alpes, construida en el Fondamenta de Mori, aún en pie.


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Tintoretto - San Marcos liberando al esclavo, 1548, óleo sobre tela, Galería de la Academia de Venecia.


Pinturas sobre San Marcos

Entre 1548 y 1563 pintó varios lienzos de gran tamaño con escenas de la vida de san Marcos. Son representaciones caracterizadas por una acción vehemente, desconocida hasta entonces en la pintura veneciana, con violentos escorzos. De 1548 es San Marcos liberando al esclavo, obra maestra innovadora que asienta su estilo. Fue muy celebrada, representando en la actualidad una de las obras más destacadas de la Galería de la Academia de Venecia, que la presenta en la misma sala que Cena en casa de Levi (1573) de Veronés.

La pintura de las paredes y techos de la Escuela de San Marcos supuso una enorme labor y marca el desarrollo personal del pintor. Este edificio puede considerarse, hoy en día, un santuario alzado por Tintoretto a su propio genio. El edificio se comenzó en 1525 por los Lombardi, y tenía una luz muy deficiente, así que era particularmente inapropiado para cualquier ornamentación pictórica.

A esta Escuela de San Marcos entrega, entre 1562 y 1566, los “Milagros de san Marcos”: La invención (o hallazgo) del cuerpo de san Marcos, Traslación del cuerpo de San Marcos y San Marcos salvando a un sarraceno de un naufragio. A través de estas obras Tintoretto logró transmitir la fuerza de los grandes relatos de la Biblia y de las leyendas sacras creando cuadros cautivadores e insólitos para la época.

Estas obras de San Marcos fueron recibidas con un aplauso general muy significativo, incluyendo el de Pietro Aretino, muy influyente amigo íntimo de Tiziano, que hasta entonces no tenía buena opinión de Tintoretto, uno de los pocos hombres que no se dignaban a buscar su favor. Se dice que Tintoretto pintó un techo de la casa de Pietro y que en otra ocasión, invitado a pintar su retrato, acudió y procedió a tomar las medidas de su modelo con una pistola o un estileto, indicando así que no era persona con la que se pudiese bromear. Después de los encargos de la Escuela de san Marcos, acabaron los años difíciles en la carrera del pintor.


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Tintoretto - Glorificación de San Roque (1564).


Escuela de San Roque

Durante los años 1564 a 1588, Tintoretto realizó la decoración de la Escuela y la adyacente iglesia de San Roque (Scuola Grande di San Rocco). En la iglesia de San Roque había realizado la destacada La curación del paralítico (1559). Pintó escenas de la vida de san Roque en el presbiterio de esta iglesia.

Cinco pintores destacados, entre ellos Tintoretto y Paolo Veronese, fueron invitados a mostrar proyectos para la pieza central de la sala pequeña llamada Sala dell’Albergo de la Escuela u Hospital de san Roque en Venecia, con el tema de San Roque recibido en el cielo (también conocida como Glorificación de san Roque o San Roque en la gloria, 1564). Tintoretto no entregó un esbozo, sino una pintura, y consiguió que lo insertasen en su óvalo. Los competidores protestaron, lógicamente; pero el artista, que sabía manejarse en este juego, hizo un regalo de la pintura del santo, y, como un reglamento de la fundación prohibía rechazar ningún regalo, permaneció en el lugar, proporcionando gratis las otras decoraciones del mismo techo.


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Tintoretto - Crucifixión, 1565. Óleo sobre lienzo, 518 × 1224 cm. Scuola di San Rocco, Venecia.

Las primeras pinturas que realizó para la Escuela están en la pequeña Sala dell'Albergo, junto al salón superior. Cerca de la entrada a la Sala dell'Albergo hay un autorretrato (1573) del autor. En 1565 regresó a su obra en la escuela, pintando en esta Sala dell'Albergo una magnífica Crucifixión, por la que le pagaron la suma de 250 ducados. Enfrente se representan escenas de la Pasión: Jesucristo ante Pilatos, La coronación con espinas y La ascensión al calvario.

En 1576 presentó gratis otra pieza central, la del techo de la Gran Sala, representando la Plaga de serpientes; y en el año siguiente completó este techo con pinturas de la Fiesta pascual y Moisés golpeando la roca aceptando cualquier renta que la fraternidad le quisiera dar.


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Tintoretto - Moisés golpeando la roca, 1577.

En noviembre de 1577 se ofreció a ejecutar las obras a razón de 100 ducados por año, con tres pinturas cada año. Esta propuesta fue aceptada y se cumplió religiosamente. Sólo la muerte del pintor le impidió ejecutar algunas de las pinturas del techo. Toda la suma pagada por la escuela a lo largo de los años ascendió a 2.447 ducados. Si se dejan de contar algunas obras menores, la escuela e iglesia contienen cincuenta y dos pinturas memorables, que pueden describirse como amplios esbozos sugestivos, con la maestría, pero no la deliberada precisión, de pinturas acabadas, y adaptadas para ser vistas a una oscura media luz.

En el techo del Salón Superior destacan La caída de maná, El milagro de la serpiente de bronce y el ya citado Moisés saca agua de la roca. Sobre las paredes de este Salón los frescos tratan escenas del Nuevo Testamento: San Roque, San Sebastián, La adoración de los pastores, el Bautismo de Jesús, La Resurrección, La agonía en el jardín, La Última Cena, La visión de san Roque, El milagro de los panes y los peces, La resurrección de Lázaro, La Ascensión, Jesús sana al paralítico y La tentación de Cristo.


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Tintoretto - La ascensión de Cristo, c. 1576-1581.

Sus pinturas tardías ocupan el Salón Inferior, junto a la entrada. Las realizó entre 1583 y 1587. Presenta ocho pinturas sobre la vida de la Virgen María: Anunciación, Asunción de la Virgen (sólo esta ha quedado desfigurada por la restauración), La huida a Egipto, Santa María Magdalena y Santa María de Egipto. Otros temas que aparecen son: La Adoración de los Reyes Magos, La matanza de los inocentes y La presentación en el templo.



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Tintoretto - Baco y Ariadna, 1578, óleo sobre lienzo, Palacio Ducal, Venecia.


Palacio Ducal de Venecia

Se considera que en torno a 1560, Tintoretto comenzó sus numerosas pinturas del Palacio Ducal de Venecia; ejecutó allí un retrato del dogo, Girolamo Priuli. Le siguieron otras obras que quedaron destrozadas por el gran incendio de 1577: la Excomunión de Federico Barbarroja por el papa Alejandro III y la Victoria de Lepanto.

Después del incendio, Tintoretto comenzó de nuevo, con Paolo Veronese como compañero; sus obras han sido, en su mayor parte, desgraciadamente retocadas en años posteriores, y algunos de los mejores monumentos a su poder pictórico han quedado degradados a obras de relativa poca importancia.

Pintó el techo de la Sala delle Quattro Porte; en la Sala del Anti-Colegio, cuatro extraordinarias obras maestras: Baco, con Ariadna coronada por Venus, las Tres Gracias y Mercurio, Minerva rechazando a Marte, y la Fragua de Vulcano que fueron pintadas por cincuenta ducados cada una, además del material, hacia 1578; en la Sala del Colegio, los Esponsales de santa Catalina con Jesús; en la Sala del senado, las pinturas del techo y las paredes son obras de Tintoretto y sus discípulos, destacando Venecia, Reina del Mar; en la Sala dello Scrutinio Tintoretto pintó la Captura de Zara a los Húngaros en 1346 en medio de un huracán de misiles; en la Antichiesetta, San Jorge y san Nicolás, con santa Margarita (la figura femenina a veces es considerada la princesa a la que san Jorge rescató del dragón), y San Jerónimo y san Andrés; en la Sala del Consejo Mayor (Sala del Maggior Consiglio), nueve grandes composiciones, principalmente escenas de batalla. En la pared del fondo pintaría, años después, El Paraíso.

Entre 1578 y 1580 marchó a Mantua, para trabajar en el servicio del duque Guillermo Gonzaga.


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Tintoretto - El paraíso, c. 1579, óleo sobre lienzo, modelo en el Museo del Louvre, París.


El paraíso y La última cena

Las dos grandes obras que culminan la carrera de Tintoretto fueron el Paraíso y La última cena.

El paraíso ocupa la pared este de la Sala del Consejo Mayor en el Palacio Ducal. Fue considerado el mayor cuadro del mundo sobre lienzo, con sus 22,6 x 9,1 metros. Es una obra de tan vasta escala, tan colosal en la extensión de su poder, tan desconsiderada con los estándares ordinarios de concepción o método, de una inspiración tan pura de un alma que ardía con una imaginación visual apasionada y una mano mágica para trabajar las formas y el color, que ha desafiado a los entendidos durante tres siglos, y aunque sus contemporáneos venecianos no lo vieron así, posteriormente fue vista como una obra malograda y excéntrica. Pocos ojos supieron ver que era un trascendente monumento a las facultades humanas aplicadas al arte pictórico, de manera que debía mirarse con respeto y admiración.

Cuando la obra aún no le había sido encargada, Tintoretto solía decir a los senadores que rezaba a Dios para que se la dieran a él, de tal manera que el propio paraíso pudiera ser, por ventura, su recompensa tras la muerte. Al recibir el encargo en 1588, puso su lienzo en la Escuela de la Misericordia y se dedicó infatigable a la tarea, haciendo muchos cambios y haciendo varias cabezas y trajes directamente del natural.

Cuando la pintura estaba ya muy avanzada la llevó a su lugar definitivo, y allí la acabó, ayudado por su hijo Domenico en detalles como las telas. Toda Venecia aplaudió el soberbio logro, que posteriormente sufrió cierto abandono, pero no restauraciones. Invitaron a Tintoretto a poner él mismo el precio, pero esto lo dejó a las autoridades. Entonces le dieron una suma considerable, que él disminuyó algo, una anécdota que dice más de su falta de avaricia que su primera época, en que trabajaba gratis.

Después de esta obra, Tintoretto realizó sus últimos cuadros para la iglesia y monasterio de San Giorgio Maggiore, en una pequeña isla: La última cena (1592-94), Recogida del maná (1594) y La deposición (1592-94). Las dos primeras se encuentran en los muros del presbiterio, y la última en la capilla de los muertos. Una comparación entre su Última Cena y la de Leonardo da Vinci muestra cuánto había evolucionado el arte desde el Renacimiento. En la obra de Leonardo, los discípulos se sitúan alrededor de Jesús con una simetría casi matemática. En las manos de Tintoretto, la misma escena aparece dramáticamente distorsionada. Las figuras humanas parecen abrumadas por la aparición de seres fantásticos. La escena tiene lugar en una taberna sombría y popular, donde las aureolas de los santos aportan una luz extraña que subraya detalles incongruentes. El tono es resueltamente barroco.


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Tintoretto - La última cena, 1592-1594. Óleo sobre lienzo, 365 × 568 cm. Basílica de San Giorgio Maggiore, Venecia. La última cena, es la última gran obra del pintor italiano Tintoretto, con la que culmina su trayectoria como pintor. Es un tema que el artista había trabajado en otras ocasiones, y es clásico en la pintura religiosa católica. Este cuadro, como la Recogida del maná (1594) y La deposición (1592-94), fueron realizados para la iglesia y monasterio de San Giorgio Maggiore, en una pequeña isla de Venecia. Se encuentra en un muro del presbiterio.

Comparar esta obra con La Última Cena de Leonardo demuestra de qué forma evolucionó el arte desde el Renacimiento. En la obra de Leonardo, los discípulos se sitúan alrededor de Jesús con una simetría casi matemática. En las manos de Tintoretto, la misma escena aparece dramáticamente distorsionada, utilizando una muy original perspectiva oblicua. Las figuras humanas parecen abrumadas por la aparición de seres fantásticos. La escena tiene lugar en una taberna sombría y popular, donde las aureolas de los santos aportan una luz extraña que subraya detalles incongruentes. Es una obra oscura, en la que destaca precisamente el tratamiento que hace de la luz. Los rostros de los santos se distinguen gracias a la luz de sus propias aureolas. Hay dos puntos de luz intensa: uno en alto, a la izquierda, y otra la intensa aureola de Jesucristo.



Familia

En 1550 se casó con Faustina de Vescovi (o, quizá, Episcopi), hija de un noble veneciano y prominente miembro de la Scuola de San Marcos. Parece que fue una cuidadosa ama de casa, que supo llevarse con quien debió ser un marido no fácilmente tratable. Su esposa le hacía llevar la vestimenta de ciudadano veneciano fuera de casa; si llovía, intentaba que se pusiera abrigo, a lo que él se resistía. También le daba unas monedas envueltas en un pañuelo, y esperaba que él le explicara después lo que había hecho con él; la respuesta usual de Tintoretto era que lo había gastado en ayudas a los pobres o a los prisioneros.

Faustina le dio varios hijos, probablemente dos hijos y cuatro hijas. Marietta, hija de Jacopo, tuvo otra madre, probablemente alemana, que tuvo una relación con Jacopo antes de su matrimonio con Faustina. De sus ocho hijos, fueron pintores destacados Marietta y Domenico, que lo ayudaron en su taller .

De Marietta se decía que a los quince años solía acompañar y ayudar a su padre en el trabajo, vestida de chico. Fue una retratista de considerable habilidad, así como música, tanto vocal como instrumental; pero pocas obras suyas pueden encontrarse hoy día. Se casó con un joyero, Mario Augusta. Falleció en 1590, a los treinta años. Según la tradición, Tintoretto la pintó mientras yacía muerta en el lecho.

Por su parte, Domenico (1562-1637) frecuentemente le ayudaba en el trabajo preparatorio de sus grandes pinturas. Pintó multitud de obras, muchas de amplia escala; serían, en el mejor de los casos, mediocres y, para venir de un hijo de Tintoretto, resultan irritantes; de todos modos, puede considerarse un practicante de la pintura considerable a su manera.


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La casa de Tintoretto, «Fondamenta dei Mori», Cannaregio, Venecia.

Tintoretto rara vez viajó fuera de Venecia. Amaba todas las artes, tocaba el laúd y varios instrumentos, algunos de ellos de su propia invención, y diseñó vestuario teatral y propiedades, estaba versado en instrumentos mecánicos.

Al final de su vida, se volvió particularmente sombrío y piadoso. Dos años después, en 1592, Tintoretto se convirtió en miembro de la Scuola di Mercanti (Escuela de los Mercaderes).

Tuvo un ataque en el estómago, que se complicó con fiebre, lo que le impidió dormir y casi comer durante una quincena. Murió de peste el 31 de mayo de 1594. Está enterrado en un altar que él había decorado, en iglesia de Santa María del Orto, junto a Marietta.

En 1866 la tumba de los Vesconti y Tintoretto se abrió, y los restos de nueve miembros de las familias unidas se encontraban allí. Se asignó a la tumba una diferente ubicación. La tumba de Tintoretto está marcada con una placa, con la de sus hijos en la capilla a la derecha del presbiterio.


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Tintoretto - Susana y los viejos, 1555-56.


Estilo y escuela

Su estilo inicialmente siguió a Tiziano. Evolucionó a partir de 1540, siendo de tendencia manierista más marcada que los otros dos grandes pintores de la escuela veneciana, Tiziano y Veronés. Es un pintor que pinta con pasión, alcanzando en su plenitud su característica audacia, el dinamismo incansable de su composición, su uso dramático de la luz y sus enfáticos efectos de perspectiva, que hacen que parezca un artista barroco adelantado a su tiempo. Para poder expresar con mayor intensidad el sentido dramático de sus obras sacrificó aquella suave belleza de colorido que fue una de las conquistas más grandes de la escuela veneciana de Giorgione y Ticiano.

De su admirado Miguel Ángel toma las anatomías y las posturas difíciles, siendo este enérgico modelado del cuerpo una novedad en Venecia. Sus efectos de perspectiva son enfáticas. Pero lo inserta en un marco muy característico de la escuela veneciana: el color, el paisaje y la luz. Esta última cobra singular relevancia en sus últimas obras, usándola de forma dramática.


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Tintoretto - Cristo en el lago Tiberíades, h. 1560, óleo sobre tela, National Gallery of Art, Washington (D.C.). Se ilustra en esta escena una de las apariciones de Jesucristo tras su resurrección, según la Biblia. En concreto, en el capítulo 21 del Evangelio de Juan se narra esta aparición que viene seguida por la pesca milagrosa.

Tintoretto Tuvo enorme capacidad de trabajo. Ejecutaba una obra tras otra con rapidez, pues acaparaba numerosos encargos. Esta prolífica producción, de más de 300 obras, se explica, además, por la existencia de un taller. Se decía que había acabado en dos meses dos pinturas históricas cada una conteniendo veinte figuras, de las cuales siete eran retratos. Sebastiano del Piombo señaló que Tintoretto podía pintar en dos días tanto como él en dos años; Annibale Carracci que Tintoretto fue, en muchas de sus obras, semejante a Tiziano, en otras inferior a Tintoretto. Esta era la opinión generalizada que de él tenían los venecianos, que sostenían que Tintoretto tenía tres pinceles: uno de oro, el segundo de plata y el tercero de hierro.

Cultivó lo mismo el lienzo que el fresco. Los temas tratados fueron sobre todo religiosos, tanto bíblicos como evangélicos. Trata temas religiosos de iconografía insólita, como La muerte de Abel o La piscina probática. Pero, además, realizó numerosos retratos de magistrados, funcionarios y hombres de letras. Su mérito es desigual, aunque los verdaderamente buenos difícilmente tienen parangón por su gran agudeza psicológica.

Tintoretto tuvo pocos alumnos. En su taller trabajaron sus hijos, Marietta y Domenico, así como Paolo Fiammingo, Ludovico Pozzoserrato y Martín de Vos. Además, influyó en El Greco, quien debió de conocer su obra durante su estancia en Venecia.


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Tintoretto - El rapto de Helena, 1578-79. Óleo sobre lienzo, 186 x 307 cm. Museo del Prado, Madrid. La obra presenta afinidades estilísticas y temáticas con las que integran los llamados “Fastos” de los Gonzaga, realizadas por Tintoretto entre 1578 y 1580, y especialmente con La Batalla de Taro, con la que comparte algún personaje. Como en los “Fastos”, existe un acusado contraste entre el primer plano, con un marcado claroscuro, y un fondo fuertemente iluminado donde las figuras pierden corporeidad hasta convertirse en puros arabescos. La obra procede de la colección de Carlos I de Inglaterra.


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Tintoretto - El Lavatorio, h. 1550. Óleo sobre lienzo, 210 × 533 cm. Museo del Prado, Madrid. Considerado una de sus obras más importantes. Se representa aquí una escena narrada por el Evangelio de Juan, en la que se narra cómo durante la Última Cena, Jesús se levantó de la mesa quitándose el manto y atándose una toalla a la cintura. Después de echar agua en un recipiente, se puso a lavar los pies a sus discípulos. Simón Pedro pretendió negarse, pero al insistir Jesús en que de otro modo no podría tener parte con él, accedió a que le lavase los pies, e incluso las manos y la cabeza...


Obras destacadas

- Escenas mitológicas, 1541, Galería Estense, Módena, artesonados del techo.
- El asedio de Asola (L'assedio di Asola), ca. 1544-1545, óleo sobre tela, Museo Nacional, Poznan (Fundación Bárbara Piasecka Johnson)
- Retrato de un gentilhombre, ca. 1545, Museo del Louvre, París
- San Marcos liberando al esclavo, 1548, óleo sobre tela, Galería de la Academia de Venecia
- Autorretrato, h. 1548, Victoria and Albert Museum.
- San Roque curando a los apestados, 1549, iglesia de S. Rocco, Venecia.
- El Lavatorio, h. 1550, Museo del Prado, Madrid
- Historia del Génesis, 1550-52, Galería de la Academia de Venecia
- Susana y los ancianos o Susana y los viejos o El baño de Susana, 1555-56, Kunsthistorisches Museum, Viena
- Seis escenas del Antiguo Testamento, h. 1555, Museo del Prado, Madrid
- Venus, Vulcano y Marte, h. 1555, óleo sobre lienzo, Alte Pinakothek, Múnich
- Llanto por Cristo muerto, c. 1555 - 1559, óleo sobre lienzo, Museo Soumaya, Ciudad de México
- Curación del paralítico, 1559, S. Rocco, Venecia
- San Jorge luchando con el dragón, h. 1560, óleo sobre tela, National Gallery de Londres
- ”Milagros de san Marcos” (1562-66). Tres grandes lienzos sobre la leyenda de Marcos el Evangelista: Hallazgo del cuerpo de San Marcos o La invención del cuerpo de san Marcos, Traslación del cuerpo de San Marcos y San Marcos salvando a un sarraceno de un naufragio, Venecia.
- La adoración del becerro de oro, El juicio final, 1562-64, iglesia de Santa María del Orto, Venecia
- Alvise Cornaro, h. 1564, Palacio Pitti, Florencia
- Frescos en la Escuela de San Roco, Venecia): La gloria de san Roque, Escenas de la vida de Cristo (1564-67), Escenas del Antiguo Testamento, Escenas de la vida de Cristo (1576-88)
- Viejo con un niño, 1565?, Kunsthistorisches Museum, Viena
- Alegorías, 1577, Palacio Ducal de Venecia
- Los fastos de los Gonzaga o Federico II Gonzaga conquista Parma, h. 1578-1580, óleo sobre tela, Alte Pinakothek, Múnich
- La última Cena ha. 1578-1581 öleo sobre lienzo 538x487, La Scuola Grande de San Rocco, Venecia
- Cristo en casa de Marta y María, h. 1580, óleo sobre lienzo, Alte Pinakothek, Múnich
- El procurador Marco Grimani o El senador Marco Grimani, h. 1580, Museo del Prado, Madrid
- Retrato de Vicenzo Morosini, h. 1581-82, Nacional Gallery de Londres
- “Escenas de la vida de Hércules” (1581-84, palacio de los dux), entre ellas, El origen de la Vía Láctea (h. 1575-1582, óleo sobre tela, Nacional Gallery de Londres).
- El paraíso, 1588-92, palacio de los dux, Venecia. El “modello” está en el Louvre, y existe otra versión de gran tamaño en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.
- La última cena, 1592-1594, iglesia de San Giorgio Maggiore, Venecia.

Nota: En su datación se ha seguido la referencia Carrassat, así como las que se proporcionan en las fichas de wikicommons, dado que no coinciden con las proporcionadas por el artículo en la Wikipedia en inglés, que tiene como fuente la Enciclopedia Británica en su versión de 1911.


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Los Reyes de España Don Juan Carlos y Doña Sofía, acompañaron al presidente italiano, Giorgio Napolitano, y a su esposa, visitan la exposición que el Museo del Prado dedicó a Tintoretto en enero de 2007. Fue todo un acontecimiento: tanto por parte de la crítica como de público que batió récords de visitas.

Espero que os guste la recopilación que he conseguido del gran maestro veneciano, y en la medida de lo posible contribuya en su divulgación.






Algunas obras


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Tintoretto - Autorretrato, 1547. Óleo sobre lienzo, 46 x 38 cm. Museo de Arte de Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos.

Tintoretto, cuyo nombre original era Jacopo Comin fue un gran pintor de la escuela veneciana, nacido en esa ciudad el 29 de septiembre de 1518 y fallecido también en Venecia el 31 de mayo de 1594. En su juventud también recibió el apodo de Jacopo Robusti.

El historiador del Arte Rodolfo Pallucchini publicó en 1950 un catálogo donde sitúa sus primeros trabajos en torno a 1537, siendo uno de los últimos del año 1594, poco antes de su muerte.

Considerado el último gran pintor del Renacimiento italiano, su energía y tesón a la hora de pintar le valió el apodo Il Furioso, y el uso de la perspectiva y los efectos especiales de luz le convirtieron en precursor del arte barroco.

Además de las comentadas más arriba, sus obras más sobresalientes son:


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La Scuola Grandedi San Rocco es para Venecia lo que la Capilla Sixtina es para Roma. En el interior de la escuela se hallan 56 telas realizadas entre 1564 y 1577 por Iacopo Tintoretto ilustrando los principales acontecimientos dela Historia sacra: uno de los ciclos de pintura italiana más completos y bien conservados.


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La primera decorada por Tintoretto. En el techo se halla San Roque en Gloria, la tela que le hizo obtener el encargo para todo el ciclo. Al entrar en este salón es imposible no estar impresionados por la pintura en frente de la entrada: la Crucifixión.


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En el Salone Maggiore, a la izquierda, se halla el autorretrato del maestro, y en el techo 21 de sus telas como Adán y Eva, Pasaje del Mar Rojo, Jonás Sale del Vientre de la Ballena, Caída del Maná y Pascua de los Judíos. En las paredes, se encuentran además las Historias del Antiguo y del Nuevo Testamento.


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De vuelta hacia la escalinata monumental, antes de bajarla, echad un vistazo al Salón del Tesoro, donde se hallan algunos adornos y orfebrerías salvados cuando cayó la República. En el Salone Terreno (en la planta baja) se hallan las últimas grandiosas 8 telas de Tintoretto, que ilustran la historia de María y Jesús.

Las cuatro más importantes son:

- La Anunciación: retrata a María sorprendida por la aparición del arcángel Gabriel
- La Adoración de los Magos: donde se destacan las tres donaciones ofrecidas por los Magos a Jesús: oro, incienso y mirra.
- La Huida a Egipto: pinta a San José anciano.
- La Matanza de los Inocentes: retrata personas en movimiento que crean una situación caótica. Tintoretto quiere subrayar todo el amor de las mujeres para sus niños, por los cuales darían la vida.


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La Scuola Grandedi San Rocco


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Crucifixión, 1565. Óleo sobre lienzo, 518 × 1224 cm. Scuola di San Rocco, Venecia. Obra de Tintoretto.

El filósofo francés Jean-Paul Sartre, que había rebautizado a Tintoretto como «le sequestré de Venise», escribió, a propósito de esta Crucifixión de la Scuola Grande di San Rocco, la frase que posiblemente no ignora la película Portrait of an artist de Didier Baussy: «Este desgarramiento amarrillo del cielo encima del Gólgota no ha sido elegido por Tintoretto para expresar la angustia, ni tampoco para provocarla; es al mismo tiempo angustia y cielo amarrillo. No es cielo de angustia ni cielo angustiado; es una angustia hecha cosa, una angustia que se ha convertido en desgarramiento amarillo del cielo y que, por ello está sumergida y empastada por las cualidades propias de las cosas»

Análisis de la obra. Tintoretto recibió por esta obra 250 ducados y obtuvo una importante fama entre sus contemporáneos, tal y como atestiguan los numerosos grabados existentes. Para su ejecución, Tintoretto realizó un buen número de dibujos preparatorios e incluso bosquejó un amplio boceto en la tela definitiva, como se ha puesto de manifiesto en las recientes restauraciones.

El centro de la escena está ocupado por el Cristo crucificado, recortado ante un plomizo cielo que augura tormenta. Bajo el Salvador encontramos un abigarrado grupo de dolientes presidido por las santas mujeres, como si de la base de la cruz se tratara, destacando entre ellos el perfil de san Juan y de la Magdalena. En un rincón, los soldados se echan a suerte las ropas de Cristo. De la figura de Cristo parecen partir líneas radiales a través de las que se organiza la composición, distribuyéndose en ellas las figuras, creando una estructura muy organizada a pesar del aparente desorden. Gracias al claroscuro empleado, los grupos de soldados y de crucificados adquieren mayor volumetría, tomada de Miguel Ángel, y los colores se hacen más brillantes, predominando los rojos.


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Subida al Calvario, 1565-67. Scuola Grande di San Rocco, Venecia. Obra de Tintoretto.


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Moisés hace manar agua de la roca, c. 1577. Óleo sobre lienzo, 550 × 520 cm. Obra de Tintoretto. Se encuentra actualmente expuesto en el techo de la sala superior de la Scuola Grande di San Rocco en Venecia, Italia.

La escena bíblica representada alude de manera evidente a la tarea de los cofrades de la Scuola Grande di San Rocco de aliviar la sed de los pobres. Moisés recuerda por su disposición y sus ropajes a Jesús, y el agua que mana de la roca es una alegoría de la sangre que brotará de su costado.


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San Roque en la cárcel visitado por el ángel, 1567. Óleo sobre lienzo, 300 x 670 cm. San Rocco, Venecia. Obra de Tintoretto.


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Eliseo multiplicando los panes, 1577-78. Óleo sobre lienzo, 370 × 265 cm. Scuola di San Rocco, Venecia. Obra de Tintoretto.

Tintoretto realizó este óvalo para el techo de la Sala Grande de la Scuola. La figura del profeta Eliseo domina el lienzo, sosteniendo una cesta en escorzo e inclinado sobre los panes. Al fondo asisten a la escena tres mujeres y más lejos otras tres figuras. Esta escena bíblica está relacionada simbólicamente con la Eucaristía y la tarea de los cofrades de alimentar a los pobres, fundamental en el programa de la Scuola.


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Huida a Egipto, 1582 - 1587. Óleo sobre lienzo, 425 × 544 cm. Scuola di San Rocco, Venecia. Obra de Tintoretto.

Aparece en primer plano la Virgen María y Jesús en un asno guiado por san José entre las matas de la rica y variada vegetación. La luz inquieta y sugestiva impregna toda la composición de tonos verdes y rojos, articulando la sustancia pictórica en la variación de ambas tonalidades desde el tostado hasta el color puro.


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La piscina probática, 1578 - 1581. Óleo sobre lienzo, 533 x 529 cm. Scuola Grande di San Rocco, Venecia. Obra de Tintoretto.


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Los Judios en el desierto. La Scuola Grande de San Rocco, Venecia. Obra de Tintoretto


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San Roque en el hospital, 1549. Óleo sobre lienzo, 307 x 673 cm. San Rocco, Venecia. Obra de Tintoretto


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Cristo ante Pilato, 1566-67. Óleo sobre lienzo, 515 × 380 cm. Scuola Grande di San Rocco, Venecia. Obra de Tintoretto.

La obra representa el episodio de la pasión de Cristo en el que es llevado ante el gobernador romano Poncio Pilato después de su presencia ante el rey judío Herodes Antipas. Este le había vestido con la túnica blanca que le cubre como señal de burla. Tintoretto toma como modelo una estampa del grabador alemán Alberto Durero.

Este momento es poco representado en la Historia del arte, aunque hay ejemplos como el del Codex Rossanensis del Museo Diocesano de Rossano, o la obra homónima de los pintores Francisco de Osona y Rodrigo de Osona, en el Museo del Prado.


Otras obras


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Venus, Vulcano y Marte, h. 1555, óleo sobre lienzo, 135 × 198 cm. Alte Pinakothek, Múnich. Obra de Tintoretto.

Los amores entre los dioses de la mitología griega Venus y Marte habían sido objeto de tratamiento ya por autores renacentistas como Botticelli, en su Venus y Marte. Pero lo que allí era idealismo neoplatónico se convierte en manos de Tintoretto en una escena doméstica de carácter erótico. Venus está reclinada y su marido, el viejo Vulcano, se acerca y descubre el pubis de su esposa. En una cuna, detrás, Cupido duerme. Y bajo la cama se oculta el amante de Venus, Marte.

Hay en este cuadro una gran asimetría. El pintor lleva la mirada hacia el fondo, a la derecha, a través de la perspectiva de las baldosas. La figura de Vulcano se refleja en el espejo del fondo; su vigoroso moldeado demuestra la influencia de Miguel Ángel. Por su parte, Venus extendida en una marcada diagonal desde la parte superior izquierda hacia la zona central del borde inferior, parece un poco masculina. Se apunta a que Tintoretto pudo tomar como modelo la Andrómeda de Tiziano.

Un estudio previo a este cuadro se guarda en el gabinete de calcografías de Berlín, si bien faltan las figuras de Marte y del amorcillo.


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San Jorge luchando con el dragón, h. 1560, óleo sobre tela, 157 x 100 cm. National Gallery de Londres. Obra de Tintoretto.

Representa un episodio popularizado por la Leyenda dorada de Jacobo de la Vorágine: La leyenda del dragón relacionada con el santo Jorge de Capadocia.1 Un dragón hace un nido en la fuente que provee de agua a una ciudad. Como consecuencia, los ciudadanos debían apartar diariamente el dragón de la fuente para conseguir agua, lo que conseguían mediante la ofrenda de un sacrificio humano que se decidía al azar entre los habitantes. Un día resultó seleccionada la hija del rey. Cuando estaba a punto de ser devorada por el dragón, aparece San Jorge, oficial romano en Capadocia, se enfrenta con el dragón, lo mata y salva a la princesa. Los agradecidos ciudadanos abandonan el paganismo y abrazan el cristianismo.

La batalla entre San Jorge y el Dragón simbolizaba la lucha entre el bien y el mal, con triunfo del primero.1 Era un tema clásico en la pintura occidental. Es un lienzo de pequeño tamaño (158 x 100 cm) que sugiere que fue pintado para devoción doméstica. Fue documentado por ver primera en 1648 en el Palacio Correr de Venecia, pero no se sabe si se hizo para la familia Correr.

Domina la composición la figura de la princesa en el primer plano. Mira hacia atrás, atrayendo con su mirada la del espectador hasta la figura de san Jorge que lucha con el dragón y el mar al fondo.

El tema está tratado de forma muy diferente a las representaciones anteriores, con un gran dinamismo entre las direcciones opuestas de la princesa, que parece que va a salir por el lado inferior derecho del cuadro, y la dirección del caballero, hacia la izquierda. Se trataría de una composición centrífuga, en zigzag, opuesta al estilo del Alto Renacimiento y que acerca la obra al barroco.

Hay cierta teatralidad en la escena, muy al gusto de la nobleza veneciana, como puede verse en el viento que azota la capa de la princesa y en la aparición en lo alto de Dios Padre bendiciendo la victoria del santo sobre el dragón.

Inusual es también la presencia de un cadáver con los brazos extendidos, en la postura de Jesucristo crucificado, puesto que no aparece en las representaciones tradicionales de san Jorge.1 Se cree que con ello pretende establecer un paralelismo entre san Jorge vencedor del mal y Jesucristo.

Los ricos verdes del paisaje se consigue gracias a la malaquita. Los artistas de la época no solían usarla como pigmento. Pero resulta básica en la obra de Tintoretto.

También es propio de este pintor el uso de destellos de luz como los que pueden verse en la figura de Dios Padre, lo que contribuye a la teatralidad del cuadro.

En el Museo del Louvre se conserva un estudio preliminar.


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Cristo en casa de Marta y María, h. 1580, óleo sobre lienzo, 200 x 132 cm. Alte Pinakothek, Múnich. Obra de Tintoretto.

Esta es una obra tardía de Tintoretto, en la que se evidencia su superación del manierismo, tendiendo ya al barroco.

El tema está tratado de forma muy diferente a las representaciones anteriores, especialmente neerlandesas, ya que no se centra en la escena de la cocina, sino que destacan las tres figuras, monumentales, relacionándose entre sí de un modo espontáneamente comprensible. Se observa una correspondencia entre los colores de las vestiduras de Cristo y la mujer en primer plano. Las figuras principales están dispuestas de manera circular.

La composición se basa en escorzos. El punto de fuga lleva desde Cristo hasta la puerta y el interior de la cocina. De esta manera lleva la mirada del espectador hasta el fondo y, además, logra reflejar el movimiento.


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El origen de la Vía Láctea, 1575-1580. Óleo sobre lienzo, 149.4 × 168 cm. National Gallery, Londres. Obra de Tintoretto.

Algunos historiadores apuntan que la obra perteneció inicialmente a la colección de Rodolfo II de Habsburgo, aunque posiblemente el único dato que corrobora esta hipótesis es un panfleto italiano de 1648, que establece que Tintoretto «pintó cuatro fábulas para el emperador entre las que se encontraba la pintura de Júpiter sujetando al pequeño Baco hacia el pecho de Juno». Sin embargo para validar esta suposición, según los historiadores de arte Rose Marie Hagen y Rainer Hagen, es necesario conjeturar que el escritor debió cometer un error y haber confundido a Baco por Hércules.

Rodolfo II adquirió numerosas obras de arte para consolidar su colección privada y fue mecenas de varios artistas de su época. Durante el último año de la Guerra de los Treinta Años, precisamente el 26 de julio de 1648, la colección de arte y sus obras más valiosas fueron saqueadas del Castillo de Praga por los suecos. Las obras pasaron a pertenecer a la reina Cristina de Suecia, pero con su muerte, sus descendientes vendieron una fracción de la colección a Felipe II de Orleans. Tras el estallido de la Revolución francesa, Felipe vendió una parte de la Colección Orleans a un grupo de nobles ingleses. De estas obras 25 fueron adquiridas por la National Gallery de Londres. Específicamente la obra El origen de la Vía Láctea fue comprada en 1890 al Conde de Darnley en una subasta por 1312 libras esterlinas.


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La Creación de los animales, c. 1551-52. Óleo sobre lienzo, 151 × 258 cm. Galería de la Academia de Venecia. Obra de Tintoretto. Forma parte de una serie de cinco relatos bíblicos que el artista realizó por encargo para el Albergo de la Scuola della Santissima Trinità en Venecia.

Aparece en el centro del lienzo, dominando toda la composición, la figura de Dios suspendido en el aire levantando los dedos índice y corazón en el acto de la Creación. La diversidad de animales aparece como un repertorio en el que cada especie se encuentra en su propio elemento.


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El nacimiento de Juan el Bautista, 1554. Óleo sobre lienzo, 181 x 266 cm. Museo del Hermitage. Obra de Tintoretto, el propio artista tiene una obra homónima.

El autor representa la escena del nacimiento de Juan el Bautista, narrado en la Biblia por Lucas en su evangelio.3 Zacarías, padre de Juan y sacerdote, recibió con incredulidad el anuncio de su paternidad por el ángel, debido a la avanzada edad de ambos padres, por lo que permaneció mudo hasta el nacimiento del bautista.

La obra describe el momento inmediato al parto de Isabel, tumbada en la cama, con el anciano Zacarías a su lado, mientras varios personajes femeninos atienden al recién nacido Juan, a quien alimenta una nodriza dándole de mamar. Los brillantes colores y los elementos propios de la sociedad veneciana, reflejados en los vestidos y artículos de lujo,4 son propios de la tradición veneciana, cuyo representante principal es Tintoretto.


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Danae, 1570. Óleo sobre lienzo, 142 × 182 cm. Museo de Bellas Artes, Lyon. Obra de Tintoretto.

La obra perteneció a la colección de los duques de Buckingham durante el siglo XVII. Posteriormente perteneció a la colección de Fernando III de Habsburgo, siendo adquirido en 1811 por el estado francés.

El tema. La imagen se inspira en el episodio narrado en Las metamorfosis de Ovidio entre otras obras. El padre de Dánae, Acrisio, el rey de Argos, después de escuchar la profecía del oráculo de Delfos, en la que se indicaba que su muerte la causaría su nieto, encerró a su hija en la torre de un castillo, (o cámara de bronce según Apolodoro de Atenas) para protegerse contra el destino. La estratagema de Acrisio no funcionó, pues Zeus fecundó a Dánae en la torre en forma de monedas de oro.3 De esta unión nacería Perseo, quien en su juventud mataría accidentalmente a su abuelo, como predijo la profecía.

Descripción de la obra. Tintoretto se acercó al tema de forma algo diferente a otros artistas que le precedieron. Dánae, según la tradición, se presenta desnuda, tendida sobre una cama. Al igual que la Dánae de Tiziano (versión del Hermitage de San Petersburgo), participa en la escena una criada mientras del cielo caen monedas de oro. Y aquí acaban las semejanzas.

En el cuadro de Tintoretto, la sierva no es una anciana y Dánae (el pintor uso a Veronica Franco, poetisa y cortesana veneciana como modelo) se centra en una tarea específica: contar el dinero que cae, mientras su joven sirvienta le ayuda en su recogida. Un elemento sorprendente de la obra es el perro dormido de la esquina inferior izquierda, tradicionalmente, símbolo de la fidelidad conyugal, como por ejemplo en el Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa de Jan van Eyck. En la imagen, donde Zeus comete adulterio con la mujer, el perro tiene un tono algo irónico.

Tintoretto recurrió frecuentemente al arquetipo femenino de mujer rubia, en sus obras mitológicas y del Antiguo Testamento, como puede observarse en este cuadro.


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Minerva aleja a Marte, 1576. Óleo sobre lienzo, 148 × 168 cm. Palacio Ducal de Venecia, Venecia. Obra de Tintoretto

Incluido en una serie de cuatro obras mitológicas (las otras tres son Mercurio y las tres Gracias, Baco, Ariadna y Venus y La Fragua de Vulcano), el cuadro se compuso originalmente para el Atrio Quadrato del Palacio Ducal, aunque después serían trasladados todos a la Sala dell’ Anticollegio.

El gobierno de la República de Venecia encargó esta serie a Tintoretto, con un claro mensaje político. Cada una de las obras significaba un objetivo garantizado por el Dux Girolamo Priuli a sus súbditos. En este caso se intenta transmitir el éxito de la república frente a las agresiones de sus potenciales enemigos, los turcos y alemanes.

Los personajes mitológicos son Minerva, diosa de la sabiduría y las artes, Marte, dios griego de la guerra, y la Paz y la Abundancia.











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Hallazgo del cuerpo de San Marcos, h. 1562. Obra de Tintoretto


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Traslación del cuerpo de San Marcos, 1562-1566. Obra de Tintoretto


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El bautismo de Cristo, 1580. Óleo sobre tabla, 283 × 162 cm. Iglesia de San Silvestro, Venecia. Obra de Tintoretto


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Descenso al limbo, 1568. Óleo sobre lienzo, 342 x 373 cm. Iglesia de San Cassiano, Venecia. Obra de Tintoretto


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Crucifixión, 1568. Óleo sobre lienzo, 34 x 371 cm. Iglesia de San Cassiano, Venecia. Obra de Tintoretto


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Apoteosis de san Roque, 1564. Óleo sobre lienzo, 240 x 360 cm. Scuola Grande di San Rocco, Venecia



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La Última Cena, 1570. Óleo sobre lienzo, 228 x 535 cm. Iglesia de San Polo (Venecia)


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La Última Cena, 1563-65. Óleo sobre lienzo, 90 x 121 cm. Iglesia de San Trovaso, Venecia. Obra de Tintoretto


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La última Cena, h. 1578-1581, óleo sobre lienzo, 538 x 487 cm. La Scuola Grande de San Rocco, Venecia. Obra de Tintoretto


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La Última Cena, óleo sobre lienzo, 157 x 443 cm. Iglesia de San Marcuola, Venecia, 1547. Obra de Tintoretto que formaría pareja con el "Lavatorio de los Pies" en la misma Iglesia, hoy en el Museo del Prado (1547).


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El lavatorio, c. 1575-80. Obra de Tintoretto


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Sagrada Familia con San Juanito, Zacarías, San Francisco, Santa Isabel y Santa Catalina , 171,5 x 244 cm, Colección particular (Estados Unidos), h. 1540, una de las primeras obras documentadas de Tintoretto.


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La cena de Emaús, c. 1542-43. Obra de Tintoretto


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Llanto por Cristo muerto, c. 1555-59. Obra de Tintoretto


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Los fastos de los Gonzaga, c. 1578-80. Obra de Tintoretto


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Cristo y la mujer adúltera, Gemäldegalerie de Dresde, c. 1547. Obra de Tintoretto


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Cristo y la mujer adúltera. 1546-1548. Óleo sobre lienzo, 119 x 168 cm. Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma. Obra de Tintoretto


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Presentación de María al templo, c. 1552-56. Óleo sobre lienzo, 429 x 480 cm. Iglesia de la Madonna dell'Orto, Venecia. Obra de Tintoretto


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La aparición de la cruz a San Pedro, 1552-56. Óleo sobre lienzo, 420 x 240 cm. Iglesia de la Madonna dell'Orto, Venecia. Obra de Tintoretto


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La degollación de San Pablo, 1552-56. Óleo sobre lienzo, 430 x 240 cm. Iglesia de la Madonna dell'Orto, Venecia. Obra de Tintoretto


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Llanto por Cristo muerto, 1555-59. Óleo sobre lienzo, 51 × 75 cm. Museo Soumaya, México, D. F. Obra de Tintoretto. Es uno de los numerosos bocetos que realizó el Tintoretto sobre el descendimiento de la cruz.


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Crucifixión, 1560. Iglesia de Santa Maria del Rosario. Obra de Tintoretto


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Moisés recibiendo las tablas de la Ley y los hebreos fabricando el Becerro de Oro, 1560-62. Óleo sobre lienzo, 1.450 x 590 cm. Iglesia de la Madonna dell'Orto, Venecia. Obra de Tintoretto


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San Marcos salvando a un sarraceno de un naufragio, 1562-66. Óleo sobre lienzo, 398 x 337 cm. Galería de la Academia de Venecia. Obra de Tintoretto


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María con el niño adorada por los evangelistas Marcos y Lucas, 1573. Gemäldegalerie de Berlín. Obra de Tintoretto


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La flagelación, 1587-92. Óleo sobre lienzo, 186 x 118,5 cm. Museos Capitolinos, Roma. Obra de Tintoretto


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Recogida del maná, 1590. Basílica de San Giorgio Maggiore, Venecia. Obra de Tintoretto


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Alegoría de la prudencia. Óleo sobre lienzo, 144 × 106.7 cm. Colección privada. Obra de Tintoretto


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Angélica y el eremita. Obra de Tintoretto


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Alegoría con retrato de un senador veneciano. Década de 1580. Óleo sobre tabla, 175.5 cm. Palacio de Wilanów. Obra de Tintoretto


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La tentación de Adán, c. 1551-52. Óleo sobre lienzo, 150 x 220 cm. Galería de la Academia de Venecia. Obra de Tintoretto


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La liberación de Arsinoé, 1555. Óleo sobre lienzo, 153 x 251 cm. Gemäldegalerie Alte Meister. Obra de Tintoretto


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Cristo en casa del fariseo. Monasterio de El Escorial. Obra de Tintoretto


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El asedio de Asola, 1545. Museo Nacional de Posnania. Obra de Tintoretto


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Dama de luto, 104 x 87 cm, Gemäldegalerie de Dresde, h. 1550-55, muestra de la desatendida y gran capacidad de Tintoretto para el retrato femenino, con suaves tintes y veladuras


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El procurador Marco Grimani, c. 1580. Obra de Tintoretto


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Retrato del procurador Jacopo Soranzo, 1550. Óleo sobre lienzo, 106 × 90 cm. Galería de la Academia de Venecia. Obra de Tintoretto


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Retrato de Lorenzo Soranzo, 1553. Óleo sobre lienzo, 114 x 95.5 cm. Museo de Historia del Arte de Viena



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Retrato de caballero, 1554. Óleo sobre lienzo pegado a la madera, 101,7 x 81,7 cm. Museo Nacional de Arte de Cataluña


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Retrato del procurador Alessandro Gritti. 1581-82. Óleo sobre lienzo, 99,5 x 75 cm. Museo Nacional de Arte de Cataluña


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Retrato de joven como David, 1555-59. Óleo sobre lienzo, 124.5 x 96.5 cm. National Museum of Western Art, Tokio, Japón


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Caballero con armadura, 1560. Museo de Historia del Arte de Viena. Óleo sobre lienzo, 115 x 99 cm


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Retrato de Vincenzo Morosini, 1575 - 1580. Óleo sobre lienzo, 85.3 x 52.2 cm. National Gallery de Londres


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Dama enseñando el pecho (también conocido como La dama que descubre el seno) es un cuadro (óleo sobre lienzo, 61 × 55 cm) de dudosa autoría y cronología. Existe una atribución al pintor Tintoretto, realizado en 1545 y otra, como la de la pinacoteca en la que se encuentra, el Museo del Prado que lo asigna a su hijo Domenico Tintoretto y de datación más tardía, en torno a 1570. La luz que impacta en la joven resalta sus atributos, en una de las obras más bellas del autor.

La obra, una de las primeras del autor italiano, es un retrato de una modelo, cuya identificación es discutida. Pudiera ser familiar del pintor, Marietta Robusti, también artista. Otras opiniones la identifican con la cortesana veneciana Verónica Franco, apoyando su parecer en la propia pose de la modelo en el cuadro.



Tintoretto en el Museo Thyssen

Tintoretto (Venecia, 1519 - 1594) De Jacopo Robusti, hijo de un tintorero, de donde viene su apodo, los datos relativos a su formación son escasos, aunque algunas fuentes mencionan el taller de Tiziano como una de las vías por las que el joven artista se inició en la pintura. En sus telas tempranas se advierte un conocimiento de la obra de Bonifazio de’ Pitati, Paris Bordone y Andrea Schiavone. Tintoretto empezó a ejercer como maestro independiente en 1539, cultivando en esos años asuntos religiosos, mitológicos y retratos. En 1548 pintó por encargo de la Scuola Grande di San Marco, para su sala capitular, el óleo inicial de una serie con la vida de san Marcos que representaba al santo liberando a un esclavo. En esta obra maestra se detectan componentes que emplearía en telas posteriores, como los atrevidos escorzos y las posturas forzadas tratadas con un colorido brillante. Continuó trabajando para esta Scuola entre 1562 y 1564. Entre sus grandes ciclos decorativos ocupa un lugar destacado el de la Scuola di San Rocco, ejecutado a intervalos entre 1565 y 1567 y de 1575 a 1588, con escenas de la vida de Cristo, de la Virgen, de la Pasión y de san Roque. En este conjunto de grandes lienzos consiguió sorprendentes efectos con la luz y el color. Tintoretto intervino, junto con Veronés, en la renovación de la decoración del Palazzo Ducale de Venecia entre 1574 y 1577. Su periodo más prolífico tuvo lugar durante las dos últimas décadas de su vida, en las que sin disminuir su actividad en Venecia realizó encargos para las cortes extranjeras de Praga, Mantua, así como para El Escorial. Toda su carrera artística se desarrolló en su ciudad natal, de la que sólo salió para viajar a Mantua, en 1580. Dirigió un gran taller donde colaboraron tres de sus ocho hijos: Domenico, Marco y su hija Marietta. Este artista de temperamento apasionado, con un acentuado sentido dramático en sus creaciones que trató con cuidados claroscuros, está considerado, después de Tiziano, el mejor pintor veneciano. Aparte de los miembros de su familia, entre sus seguidores más importantes se encuentran Andrea Vicentino y Antonio Vasilacchi, conocido como L’Aliense.


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El Paraíso, c. 1588. Óleo sobre lienzo, 169,5 x 494 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra deTintoretto.

En diciembre de 1577 un fuego iniciado en la planta baja del palacio de los dux de Venecia originó cuantiosas pérdidas en la decoración, muros, techos y mobiliario de varias dependencias, afectando drásticamente a la estructura misma del conjunto. Ante este dramático incidente se pensó en la posibilidad de demoler el tradicional edificio gótico y levantar en su lugar uno nuevo. Sin embargo, tras una serie de discusiones, prevaleció la opinión de restaurar las estructuras góticas afectadas y renovar la decoración interior. Entre las salas que resultaron dañadas se encontraba una de las más emblemáticas: la sala del Gran Consejo. Este ámbito de grandes dimensiones, que hoy resulta por sus proporciones uno de los más espectaculares y majestuosos del conjunto, era el lugar de reunión del Consejo, cuyos miembros, patricios venecianos, llegaron a superar el millar en el siglo XVI.

En esta sala del Consejo, que era donde se legislaba y se elegía a los miembros de las magistraturas, se optó en su renovación por un techo plano articulado por marcos con vistosas molduras en altorrelieve en las que se insertaban las pinturas. Este mismo esquema se eligió para el friso que recorre los dos inmensos laterales de la habitación, donde se embuten las pinturas con los retratos de los dogos. El tema que se eligió para decorar las paredes de la sala fue la glorificación de Venecia, representada a través de una serie de episodios militares. En el techo destacan tres inmensos lienzos: el central, rectangular, de Jacopo Tintoretto, donde se representa la ciudad de Venecia ofreciendo una corona de laurel al dogo Nicoló da Ponte; está flanqueado por otros dos ovalados donde Veronés interpretó una alegoría de Venecia y Palma el Joven pintó Venecia, coronada por la Victoria, recibiendo a las provincias sometidas. Para sustituir el antiguo fresco de Guariento, de hacia 1365, afectado por el fuego, la comisión encargada de supervisar y establecer la nueva decoración organizó un concurso que pudo ser convocado en 1582. El tema era «una gloria de los bienaventurados en el Paraíso». Entre los pintores que concursaron se encontraban Francesco Bassano, cuyo boceto se conserva en el Ermitage de San Petersburgo; el Veronés, cuyo diseño pertenece al Musée des Beaux-Arts de Lille; Palma el Joven, del que se guarda una composición en la Pinacoteca Ambrosiana de Milán; y Tintoretto, quien probablemente compitió presentando una pintura que está hoy en el Musée du Louvre. La comisión adjudicó el encargo a dos artistas de estilos muy diferentes, Veronés y Francesco Bassano. Sin embargo, la muerte del Veronés, en 1588, y el hecho de que Francesco Bassano no hubiese emprendido el trabajo en la fecha de su fallecimiento, hicieron que el encargo recayera en manos de Tintoretto, que contaba en esas fechas con setenta años.

Nuestro lienzo, considerado autógrafo por los estudiosos de Tintoretto, encaja con dificultad dentro del proceso de sustitución del primitivo fresco de Guariento, ya que presenta, en cuanto a su composición, mayor parecido con el lienzo final realizado por el hijo de Tintoretto, Domenico, que con el boceto conservado en el Louvre, en el que las figuras se disponen en anillos. Las teorías que se han apuntado para colocarlo dentro del proceso creativo de Tintoretto han sido varias. Para Schulz, habría formado parte, junto con el boceto del Louvre, de un proyecto inicial datado a mediados de la década de 1560, época en la que Tintoretto compitió con Zuccaro para reemplazar, antes del incendio, el fresco de Guariento. Para Pallucchini y Rossi, el boceto del Louvre corresponde al modelo presentado por Tintoretto para la sustitución del fresco hacia 1564, mientras que el lienzo de nuestro museo habría sido el presentado por Tintoretto al concurso. La última teoría, basada en las similitudes entre el lienzo final y este boceto, sostiene que el óleo del Museo Thyssen-Bornemisza fue la nueva propuesta de Tintoretto para la decoración del testero tras el fallecimiento de Veronés, independiente del diseño con el que compitió al principio. Siguiendo las bases del concurso, la composición se centra en la Coronación de la Virgen, inspirándose en el Paraíso de Dante. Tintoretto coloca, entre nubes, ángeles y querubines, bienaventurados y distintas jerarquías religiosas. El gran lienzo tiene como foco la escena de la Coronación de la Virgen, que ocupa una posición central en la parte superior de la tela, siendo la paloma del Espíritu Santo el eje de esta compleja composición. Este grupo central, en el que Cristo alarga su mano, inclinándose hacia delante para colocar la corona a su Madre, emerge, entre cabeza y figuras, sobre el intenso color amarillo de un rompimiento de gloria. Tintoretto va insertando su conjunto de figuras de este Paraíso, flotando entre nubes y estrellas y ordenándose en suaves líneas curvas.


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El anuncio a la mujer de Manué, c. 1555-1559. Óleo sobre lienzo, 150 x 155 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra deTintoretto.

Estas dos telas, por sus dimensiones y por su tratamiento, están consideradas pendants, siendo su nexo de unión las historias del Antiguo Testamento que se representan en sus superficies. Ambos óleos pertenecieron a la colección británica Watney y figuraron después en una colección privada veneciana. La pareja de lienzos fue una adquisición hecha en 1977 por Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, momento en el que se sumaron al conjunto atesorado en Villa Favorita. Las dos pinturas, inéditas en la producción de Tintoretto, fueron publicadas por vez primera por Pierluigi de Vecchi, nueve años antes de su entrada en la colección Thyssen-Bornemisza. Posteriormente las obras fueron recogidas en la monografía de Rodolfo Pallucchini, publicada en colaboración con Paola Rossi, donde se propuso una datación en torno a la segunda mitad de la década de 1550.

La historia de Judá y Tamar se recoge en el Génesis. Judá, esposado con la cananea Sué, tuvo tres hijos varones: Er, Onán y Sela. Er contrajo matrimonio con Tamar, pero fue malo a los ojos de Yavé y Éste lo mató. Judá, al no tener descendencia de su primogénito, propuso a su segundo hijo, Onán, para que mantuviera relaciones con su cuñada Tamar a fin de asegurar la prole de la familia, sugerencia esta que Onán, al que Yavé también mató pues su conducta no era la deseada, desestimó. Ante estos acontecimientos, Judá ordenó a Tamar que fuera a vivir a casa de su padre, hasta que su tercer hijo, Sela, se hiciera mayor. Pasaron los años, Judá enviudó y un día comentaron a Tamar que su suegro había ido a Tamna al esquileo. Tamar se despojó de sus ropas de viuda, se vistió con un velo y se sentó a la entrada de Enaím, en el camino de Tamna. Cuando pasó por este camino Judá la confundió con una meretriz, pues la mujer tenía el rostro cubierto, y le propuso yacer con ella; Tamar, a cambio, solicitó en prenda, hasta que recibiera un cabrito del rebaño de Judá como prestación al servicio, su sello, el cordón del que colgaba y su báculo. Judá envió el cabrito de su rebaño a través de su amigo Jira pero éste no encontró a la mujer. Aproximadamente a los tres meses del suceso comunicaron a Judá que su nuera Tamar se había prostituido y estaba encinta, a lo que éste contestó que la sacaran y la quemaran. Cuando ella mostró las prendas del hombre de quien estaba embarazada y que Judá reconoció, éste respondió: «Mejor que yo es ella, pues no se la he dado a Sela, mi hijo». Tintoretto representa, con licencias, el escabroso encuentro que tiene lugar en el camino de Tamna entre el suegro y la nuera.

El segundo pasaje está descrito en el libro de Jueces y en él se narra el nacimiento de Sansón. Según el texto, un ángel se apareció a la mujer de Manué, que era estéril, para anunciarle que iba a concebir y a parir un hijo, «cuya cabeza no ha de tocar la navaja, porque será nazareo de Dios el niño». Este ángel se apareció por segunda vez a la madre de Sansón en una ocasión en la que se encontraba sola en el campo. El momento que Tintoretto pintó, por la posición de las figuras, parece aproximarse más al primer encuentro.

Jacopo Tintoretto ha concebido ambas telas con unos esquemas similares. Las figuras femeninas ocupan en ellas el lateral izquierdo, mientras que Judá y el ángel se instalan en el lado derecho y dejan en el centro de los lienzos unos espacios limpios que se abren a amplios paisajes. La gama cromática y la elegancia que se desprende de las figuras se han puesto en relación con una fase concreta en la vida de Tintoretto en la que dio respuesta a los esquemas y maneras del Veronés. La combinación del rosa palo, amarillos y ocres contra los tonos azulados y grises del paisaje en la escena de Tamar y Judá, resultan, por su concepción, de «una sensibilidad idílica», como comentó Pallucchini. Las pinturas se han relacionado con otros lienzos, como el Verano de la National Gallery of Art de Washington, donde la cabeza de esta figura alegórica reproduce los mismos rasgos que los de Tamar; y San Jorge y el dragón de la National Gallery de Londres, por la fortaleza que aparece en los fondos de ambas telas, por la construcción y por el colorido que emplea. En estas dos obras se percibe un colorido luminoso y un refinamiento típicos del Tintoretto en la década de 1550.


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El encuentro entre Tamar y Judá, c. 1555-1559. Óleo sobre lienzo, 150 x 155 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra deTintoretto.

Estas dos telas, por sus dimensiones y por su tratamiento, están consideradas pendants, siendo su nexo de unión las historias del Antiguo Testamento que se representan en sus superficies. Ambos óleos pertenecieron a la colección británica Watney y figuraron después en una colección privada veneciana. La pareja de lienzos fue una adquisición hecha en 1977 por Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, momento en el que se sumaron al conjunto atesorado en Villa Favorita. Las dos pinturas, inéditas en la producción de Tintoretto, fueron publicadas por vez primera por Pierluigi de Vecchi, nueve años antes de su entrada en la colección Thyssen-Bornemisza. Posteriormente las obras fueron recogidas en la monografía de Rodolfo Pallucchini, publicada en colaboración con Paola Rossi, donde se propuso una datación en torno a la segunda mitad de la década de 1550.

La historia de Judá y Tamar se recoge en el Génesis. Judá, esposado con la cananea Sué, tuvo tres hijos varones: Er, Onán y Sela. Er contrajo matrimonio con Tamar, pero fue malo a los ojos de Yavé y Éste lo mató. Judá, al no tener descendencia de su primogénito, propuso a su segundo hijo, Onán, para que mantuviera relaciones con su cuñada Tamar a fin de asegurar la prole de la familia, sugerencia esta que Onán, al que Yavé también mató pues su conducta no era la deseada, desestimó. Ante estos acontecimientos, Judá ordenó a Tamar que fuera a vivir a casa de su padre, hasta que su tercer hijo, Sela, se hiciera mayor. Pasaron los años, Judá enviudó y un día comentaron a Tamar que su suegro había ido a Tamna al esquileo. Tamar se despojó de sus ropas de viuda, se vistió con un velo y se sentó a la entrada de Enaím, en el camino de Tamna. Cuando pasó por este camino Judá la confundió con una meretriz, pues la mujer tenía el rostro cubierto, y le propuso yacer con ella; Tamar, a cambio, solicitó en prenda, hasta que recibiera un cabrito del rebaño de Judá como prestación al servicio, su sello, el cordón del que colgaba y su báculo. Judá envió el cabrito de su rebaño a través de su amigo Jira pero éste no encontró a la mujer. Aproximadamente a los tres meses del suceso comunicaron a Judá que su nuera Tamar se había prostituido y estaba encinta, a lo que éste contestó que la sacaran y la quemaran. Cuando ella mostró las prendas del hombre de quien estaba embarazada y que Judá reconoció, éste respondió: «Mejor que yo es ella, pues no se la he dado a Sela, mi hijo». Tintoretto representa, con licencias, el escabroso encuentro que tiene lugar en el camino de Tamna entre el suegro y la nuera.

El segundo pasaje está descrito en el libro de Jueces y en él se narra el nacimiento de Sansón. Según el texto, un ángel se apareció a la mujer de Manué, que era estéril, para anunciarle que iba a concebir y a parir un hijo, «cuya cabeza no ha de tocar la navaja, porque será nazareo de Dios el niño». Este ángel se apareció por segunda vez a la madre de Sansón en una ocasión en la que se encontraba sola en el campo. El momento que Tintoretto pintó, por la posición de las figuras, parece aproximarse más al primer encuentro.

Jacopo Tintoretto ha concebido ambas telas con unos esquemas similares. Las figuras femeninas ocupan en ellas el lateral izquierdo, mientras que Judá y el ángel se instalan en el lado derecho y dejan en el centro de los lienzos unos espacios limpios que se abren a amplios paisajes. La gama cromática y la elegancia que se desprende de las figuras se han puesto en relación con una fase concreta en la vida de Tintoretto en la que dio respuesta a los esquemas y maneras del Veronés. La combinación del rosa palo, amarillos y ocres contra los tonos azulados y grises del paisaje en la escena de Tamar y Judá, resultan, por su concepción, de «una sensibilidad idílica», como comentó Pallucchini. Las pinturas se han relacionado con otros lienzos, como el Verano de la National Gallery of Art de Washington, donde la cabeza de esta figura alegórica reproduce los mismos rasgos que los de Tamar; y San Jorge y el dragón de la National Gallery de Londres, por la fortaleza que aparece en los fondos de ambas telas, por la construcción y por el colorido que emplea. En estas dos obras se percibe un colorido luminoso y un refinamiento típicos del Tintoretto en la década de 1550.


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Retrato de un senador, c. 1570. Óleo sobre lienzo, 118,5 x 100 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra deTintoretto.

Tintoretto, en la década de 1570, incrementó notablemente su actividad artística al aumentar los encargos hechos a su taller. En estos años continuó sus trabajos en la Scuola Grande di San Rocco y participó también en la nueva decoración para el palacio de los dux, destruido por el fuego. Además, tras la muerte de Tiziano, recibió peticiones de cortes europeas que no rechazó, continuando, al mismo tiempo, con sus habituales trabajos particulares, como eran los retratos de senadores y magistrados venecianos.

Este óleo, procedente de una colección privada italiana, fue adquirido en 1968. Su bibliografía no es muy extensa, ya que su primera referencia fue la que Heinemann hizo para el catálogo de la colección de 1969. El lienzo, desde entonces, ha estado incluido en las publicaciones de la colección Thyssen-Bornemisza. La tela fue recogida por Paola Rossi en el volumen dedicado a los retratos de Tintoretto, lo consideró una obra autógrafa y rechazó la hipótesis de que su autor fuera la hija del pintor, Marieta. También propuso como fecha de ejecución hacia 1570, variando ligeramente el año dado por Heinemann, hacia 1575. Heinemann relacionó estilísticamente el lienzo con otro retrato de Tintoretto en la Galleria dell’Academia de Venecia, mientras que Rossi lo hizo con el conservado en el Musée des Beaux-Arts de Lille.

Los retratos de Tintoretto son bastante irregulares debido, en parte, a la participación del taller. Sus modelos suelen carecer de la gravedad y de la compostura que Tiziano imprimió a sus clientes, y a veces, en su puesta en escena, se repiten posturas y actitudes. Sin embargo, éstas no son las características del lienzo que nos ocupa. Tintoretto, con un fondo oscuro, tal vez en exceso por el paso el tiempo y el envejecimiento natural de los materiales, coloca de pie y de tres cuartos a este senador anónimo. La ambientación que elige son los cálidos colores de un pesado cortinón que enmarca al personaje por los lados. Viste la ropa oficial de los senadores venecianos: toga de terciopelo color vino, forrada con armiño, como se aprecia en el interior de las amplias mangas, y una estrecha estola de tela que cae por su hombro derecho. La manera en que está resuelta la posición de las manos cuenta en el catálogo de Tintoretto con un amplio repertorio; en este caso, nuestro personaje sostiene con una, un pañuelo blanco, mientras que con la otra realiza un gesto ceremonioso. La luz se concentra en la mitad izquierda del rostro, dejando en penumbra la otra mitad, recurso con el que artista dota a su personaje de una mayor presencia. La factura que emplea es larga y rápida, y se aprecia sin dificultad en la manera en que resuelve las distintas telas de la composición. La pincelada, característica de sus obras de madurez, va construyendo, con una gama preferente de carmines y rojos, dibujos y brillos de una gran belleza.

El retrato de Lille, con el que se ha comparado nuestra tela, mantiene, además de una similitud en cuanto a la técnica y a la puesta en escena, un paralelismo en la dignidad y serenidad que emana de ambos personajes.


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Retrato de un senador, c. 1580. Óleo sobre lienzo, 64 x 49,5 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra deTintoretto.

En la producción de Tintoretto el retrato ocupó un lugar destacado junto a otros temas, entre los que predominó, sobre todo, la pintura religiosa. En la década de 1540 encontramos ejemplos relevantes donde se plantean ya modelos que el artista desarrollará posteriormente. Entre estas primeras figuras se encuentra el Retrato de un hombre del Musée du Louvre, fechado hacia 1547-1548, donde el personaje aparece de más de medio cuerpo, con un giro de cabeza, que el pintor explorará a lo largo de su trayectoria artística, y con un esbozado fondo de interior que terminará por suprimirse en muchas de sus efigies. En esta línea se inserta el Retrato de un hombre, de 1547, en el Rijksmuseum Kröller Müller de Otterlo, o la cabeza de la National Gallery of Ireland de hacia 1546-1548.

Este busto está fechado en la última fase creativa del pintor, que en esos años continuaba ocupado con la decoración de la Scuola Grande di San Rocco, empresa que compatibilizó con otros encargos. Este lienzo, que procede de una colección privada italiana, perteneció a la galería afincada en Lucerna, Böhler & Steinmeyer, donde fue adquirido antes de 1930, participando en la exposición de Múnich de la Neue Pinakothek. En su catálogo se recogieron, brevemente, los comentarios hechos por Berenson y Gronau relativos a la autoría de este retrato de anciano y formulados antes de la adquisición de la pintura. A la muerte de Hans Thyssen-Bornemisza, en 1947, el óleo correspondió por herencia a su hija la condesa de Batthyány. Fue recuperado, en 1969, por el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza para su colección con sede en Villa Favorita.

La pintura fue estudiada por Erick von der Bercken, que la fechó en la década de 1580. Paola Rossi, que la incluyó dentro del amplio repertorio de retratos del artista, la situó en una etapa tardía de la producción del pintor, comparándola estilísticamente con uno de los retratos conservados en el Kunsthistorisches Museum de Viena.

Tintoretto capta a este senador de la República de la Serenísima de busto y recorta su perfil sobre una superficie oscura. El personaje aparece con el cuerpo de tres cuartos, girando hacia el espectador la cabeza, que recibe toda la luz. El pintor ha construido el rostro de este anciano de aguda mirada, con rigor, y en su cara, que refleja la estructura ósea, transcribe detalles como la torcida y larga nariz del modelo y el gesto áspero de una boca que se oculta tras una poblada barba; pormenores todos ellos que contribuyen a crear la expresión del modelo. Las notas cálidas con las que retoca las mejillas, el final de la nariz o zonas de la frente, tienen su continuidad en el vibrante bermellón de la ropa, donde, a golpe de pincel, va dibujando los pliegues y un esquemático estampado en la estola que cae por el hombro izquierdo del caballero.



Enlaces interesantes


Ver obra de Tintoretto en Web Gallery of Art

Ver 63 obras de Tintoretto en Artehistoria

Ver 127 obras de Tintoretto en la Ciudad de la Pintura

Ver obra de Tintoretto en la Wikipedia

Ver obra de Tintoretto en Artcyclopedia

Tintoretto en el Museo del Prado



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Según una de sus pocas biografías de Tintoretto: era de aspecto rechoncho, escasa estatura y fuerte carácter. En esta imagen vemos su casa natal (Fondamente dei Mori), la vivienda de los balcones con flores, muy cercana a su 'bottega' (taller).



Pues esto es todo amigos, espero que este trabajo recopilatorio dedicado al ilustre pintor veneciano: Jacopo Robusti, apodado 'Tintoretto', fue uno de los grandes pintores de la escuela veneciana y probablemente el último gran pintor del Renacimiento italiano, con su original estilo fue capaz de reflejar asombrosas escenas en movimiento. Por su fenomenal energía y ahínco a la hora de pintar fue apodado Il Furioso, y su dramático uso de la perspectiva y los especiales efectos de luz hacen de él un precursor del arte barroco. Sus trabajos más famosos son una serie de pinturas sobre la vida de Jesús y la Virgen María en la Scuola Grande di San Rocco de Venecia.

Tintoretto tuvo un taller muy variado, donde empleo a varios hijos. De ellos detacar a sus hijos mayores: Marietta Robusti, conocida como 'la Tintoretta', Domenico Robusti, conocido como Tintoretto II o Domenico Tintoretto y los menores: Marco y Giovanni Robusti, estos dos últimos menos conocidos. Los cuatro hermanos se hacían llamar los cuatro Tintorettos.




Fuentes y agradecimientos: es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, artcyclopedia.com, musedelprado.es, museothyssen.org, memarchoavenecia.com, elpais.com, wga.hu, pintura.aut.org, artehistoria.com, wahooart.com, jahartwick.blogspot.com, disfrutavenecia.com y otras de Internet.


j.luis [ Viernes, 05 Enero 2007, 21:44 ]
Título del mensaje: Respuesta: Tintoretto
Tintoretto en el Museo del Prado


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Tintoretto. Jacopo Robusti (Venecia 1518-1594). Pintor italiano. Carlo ­Ridolfi, en la biografía que dedicó a este artista, narra una fugaz estancia del pintor en el taller de Tiziano Vecellio, aunque, a pesar de esta cita de indudable autoridad, en la primera producción de Jacopo pocos elementos tienen relación con el estilo y la forma de pintar del artista de Pieve di Cadore. En obras próximas a finales de la década de 1530 como La Sagrada Familia con san Jerónimo y el procurador Girolamo Marcello (colección particular, Lucerna), La disputa de Jesús entre los doctores (Museo del Duomo, Milán) y en las de principios de la década de 1540: Apolo y Marsias y Mercurio y Argos (ambas en Wadsworth Atheneum, Hartford), así como en Las historias bíblicas (Kunsthistorisches Museum, Viena), se manifiesta un conocimiento de la pintura de Pordenone y de Bonifacio Veronese, junto con caracterizaciones de las figuras propias de Andrea Schiavone y referencias a los modelos escultóricos de Jacopo Sansovino. A estos elementos se deben añadir las novedades que el joven pintor pudo aprender de la estancia en Venecia de los manieristas romanos (Francesco Salviati, Giuseppe Porta y Giorgio Vasari) además del viaje que en 1540 le llevó a Mantua. Las primeras caracterizaciones personales en la manera de pintar pueden apreciarse en las obras encargadas para la iglesia de San Marcuola, La Última Cena y El Lavatorio (Prado), en las que Jacopo empieza a demostrar un uso peculiar de la disposición de las figuras, de su espacialidad, y un extraordinario dominio de la perspectiva. En 1548 con el Milagro del esclavo (Galleria dell'Accademia, Venecia) el pintor entra con fuerza en el panorama de los grandes maestros venecianos del siglo XVI, demostrando una nueva forma de pintar en la que la teatralidad se convierte en atributo propio de la misma pintura, transformando el cuadro en una manifestación rompedora capaz de introducir unos juegos dinámicos de perspectiva aérea que nadie antes se había atrevido a representar en pintura. En los años inmediatamente posteriores, el éxito de Tintoretto entre los venecianos, tanto en los encargos públicos como en los privados, se convirtió en un fenómeno abrumador. En 1549 pinta San Roque entre los apestados (iglesia de San Roque, Venecia), entre 1550 y 1553 realiza los lienzos para la Escuela de la Trinidad, San Juan en Patmos (National Gallery of Art, Washington) y Susana y los viejos (Kunsthistorisches Museum, Viena), conjunto de obras con las que consigue afianzar su estilo con la utilización de recursos propios e inconfundibles. Hacia finales de la década de 1550, Tintoretto empieza a buscar novedosas soluciones lumínicas en obras como las puertas del órgano de la iglesia de Santa Maria del Giglio, que llegan a su culminación en pinturas como el Milagro de san Marcos ­(Pinacoteca di Brera, Milán), donde la luz determina las formas, los volúmenes, las masas y el espacio, tanto de los personajes como de la arquitectura. En 1564 Tintoretto empieza la primera fase de la decoración de la Escuela de San Roque, que sin duda puede considerarse su obra de conjunto de mayor envergadura. La actividad del pintor y de su taller para ­esta institución terminará en 1587. En algunas de estas pinturas el artista transmite con gran fuerza la visión mística del episodio bíblico, como en la Visión de santa María Egipcíaca o en el Cristo delante de Pilato (Escuela de San Roque, Venecia), donde la simbiosis entre pintura, luz y figura humana alcanza cumbres absolutas de espiritualidad. A estos mismos años corresponden algunas de sus obras para el Palacio Ducal en las que de distinta manera se celebra la gloria de la ciudad, destacando por su calidad una serie de alegorías, entre las que se encuentran Las tres Gracias y Mercurio, Ariadna, Venus y Baco y La fragua de Vulcano (1577-1578), o las más densas representaciones de los episodios históricos como la Toma de Zara o la ­Batalla de Salvore (Palazzo Ducale, Venecia). Para el mismo palacio, ­Tintoretto y su taller, con una intervención señalada de su hijo Domenico, realizaron el controvertido Paraíso destinado a la sala mayor del Consejo. Próxima al mejor estilo utilizado en las obras del Palacio Ducal se encuentra Cristo en casa de Marta y María (Alte Pinakothek, Múnich) mientras en la Aparición de Cristo sobre las aguas (National Gallery of Art, Washington) demuestra un interés por la luz similar al que caracteriza a su intervención en la Escuela de San Roque. A finales de la década de 1570 Tintoretto recibe el encargo de pintar una serie de lienzos, los llamados «Fasti Gonzagheschi» (Alte Pinakothek, ­Múnich), para celebrar las hazañas de esta importante familia italiana. El último cuadro de la serie estaba dedicado al ingreso triunfal de Felipe II en Mantua, aunque, a pesar de esta referencia directa al monarca español, Tintoretto recibiría pocos encargos de comitentes extranjeros, siendo eclipsado por la preferencia de éstos hacia Tiziano. Fue solo a partir de finales del siglo XVI cuando la consideración reservada a Tintoretto empezó a crecer hasta alcanzar niveles de excelencia en el siglo de oro, como confirma el interés hacia su pintura demostrado por Velázquez y la progresiva adquisición de sus obras por parte de los mayores exponentes de la aristocracia española. Entre ellas, además de numerosos retratos, se cuentan el ya citado Lavatorio, El rapto de Helena y la «Serie de las historias bíblicas», que en la actualidad se conservan en el Museo del Prado. Las dos últimas obras pintadas por Tintoretto en 1594, el mismo año de su muerte, estaban destinas a la iglesia de San Jorge el Mayor y representan La caída del maná y La Última Cena. Pocos años antes, en 1587, Tintoretto pintó su celebre ­Autorretrato frontal (Musée du Louvre, París) en el que aparecen sintetizadas las carac­terísticas estilísticas comunes a todos sus retratos, marcando de esta forma el proceso de desarrollo del género desde los primeros hasta los últimos.


Obras en el Prado

- Almirante veneciano, óleo sobre lienzo, 82 x 67 cm, 1570-1575 [P366].
- Pedro de Medici (¿?), óleo sobre lienzo, 68 x 56 cm [P367]. Atribución dudosa.
- El arzobispo Pedro, óleo sobre lienzo, 71 x 54 cm, segunda mitad del siglo XVI [P369].
- Un jesuita, óleo sobre lienzo, 50 x 43 cm [P370].
- Un senador o secretario veneciano, óleo sobre lienzo,104 x 77 cm [P371].
- Magistrado veneciano, óleo sobre lienzo, 54 x 43 cm, h. 1590 [P373].
- Magistrado veneciano, óleo sobre lienzo, 54 x 43 cm [P374].
- Un patricio veneciano, óleo sobre lienzo, 78 x 65 cm [P377].
- El caballero de la cadena de oro, óleo sobre lienzo, 103 x 76 cm, h. 1555 [P378].
- Marco Grimani, óleo sobre lienzo, 77 x 63 cm, 1576-83 [P379].
- Susana y los viejos («Serie de las historias bíblicas»), óleo sobre lienzo, 58 x 116 cm, h. 1555 [P386].
- Esther ante Asuero («Serie de las historias bíblicas»), óleo sobre lienzo, 59 x 203 cm, h. 1555 [P388].
- Judith y Holofernes («Serie de las historias bíblicas»), óleo sobre lienzo, 58 x 119 cm, h. 1555 [P389].
- Judith y Holofernes, óleo sobre lienzo, 198 x 325 cm [P390].
- Judith y Holofernes, óleo sobre lienzo, 188 x 251 cm, h. 1577 [P391].
- Purificación del botín de las vírgenes madianitas («Serie de las historias bíblicas»), óleo sobre lienzo, 295 x 181 cm, h. 1555 [P393].
- Visita de la reina de Saba a Salomón («Serie de las historias bíblicas»), óleo sobre lienzo, 58 x 205 cm, h. 1555 [P394].
- José y la mujer de Putifar («Serie de las historias bíblicas»), óleo sobre lienzo, 54 x 117 cm, h. 1555 [P395].
- Moisés salvado de las aguas («Serie de las historias bíblicas»), óleo sobre lienzo, 56 x 119 cm, h. 1555 [P396].
- El Paraíso, óleo sobre lienzo, óleo sobre lienzo, 168 x 544 cm, 1588-92 [P398].
- El rapto de Helena, óleo sobre lienzo, 186 x 307 cm, h. 1578 [P399].
- El Lavatorio, óleo sobre lienzo, 210 x 533 cm, 1548-49 [P2824].
- La adoración de los Reyes Magos, óleo sobre lienzo, 174 x 203 cm [P5050].
- Tres cabezas masculinas con barba, clarión y lápiz sobre papel agrisado, 270 x 200 mm, [D1813]. Atribución dudosa.


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El Lavatorio, 1548 - 1549, óleo sobre lienzo, 210 x 533 cm, 1548-49. Museo del Prado. Obra de Tintoretto.

Procedencia: San Marcuola, Venecia; colección de Carlos I de Inglaterra; adquirido en su almoneda por Houghton, 1651, quien lo vendió en 1654 a don Alonso de Cárdenas para don Luis Méndez de Haro, quien lo regaló a Felipe IV. Salas Capitulares de El Escorial, 1656-1936; depositada en el Museo del Prado por la Junta Delegada de Incautación, Protección y Conservación del Tesoro Artístico Nacional, 1936; por Decreto de 02-03-1943 quedó establecido su depósito en el Museo del Prado

Escena del Nuevo Testamento (Juan 13, 1-20) que muestra el momento justo anterior a la Última Cena, en el que Jesús se dispone a lavar los pies de San Pedro, como ejemplo de humildad y servicio al prójimo. El desplazamiento a un lateral de los actores principales, Cristo y San Pedro, responde a su emplazamiento original en el muro derecho del presbiterio de San Marcuola, de tal modo que la acción de Cristo lavando los pies a San Pedro era la parte de lienzo más próxima a la feligresía. Contemplado desde la derecha el cuadro cobra una coherencia extraordinaria, desaparecen los espacios muertos entre los personajes, y la composición se ordena a lo largo de una diagonal que, partiendo de Cristo y San Pedro, prosigue por la mesa y los Apóstoles en torno a ella para finalizar en el arco al fondo del canal, verdadero punto de fuga de la obra, extraído del grabado “La Scena Tragica” del Secondo libro di prospettiva de Sebastiano Serlio (París, 1545). A la derecha se vislumbra la celebración de la Última Cena en otra estancia. La inclusión de este episodio se justifica por tratarse de dos momentos sucesivos del relato evangélico, pero también como alusión al cuadro que colgaba enfrente en el presbiterio de San Marcuola, una Última Cena también de Tintoretto.

Adquirido por Carlos I de Inglaterra, a su muerte fue comprado por don Luis de Haro, quien la regaló a Felipe IV, que lo destinó a la sacristía de El Escorial, donde permaneció hasta su ingreso en el Museo Nacional del Prado en 1939.


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Susana y los viejos («Serie de las historias bíblicas»), h. 1555, óleo sobre lienzo, 58 x 116 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.

Procedencia: Colección Real (adquirida por Velázquez, Venecia, 1651; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-alcoba de la primera pieza, 1686, s.n.; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-aposento del Nilo, 1700, nº 508; colección Isabel Farnesio, Palacio de La Granja de San Ildefonso, Segovia, 1746, nº 1113; La Granja, pieza última del cuarto bajo, 1766, nº 1113; La Granja, 1794, nº 1113; La Granja, 1814-1818, nº 1113).

Este lienzo forma parte de un conjunto integrado por seis pinturas apaisadas: Susana y los viejos (P00386), Esther ante Asuero (P00388), Judith y Holofernes (P00389), La reina de Saba ante Salomón (P00394), José y la mujer de Putifar (P00395) y Moisés salvado de las aguas (P00396), con un mismo esquema cromático, una acentuación general del dibujo en superficie y un ritmo de formas curvas que enlaza un cuadro con otro; junto con una obra central ovalada (Purificación del botín de las vírgenes madianitas, P00393). Aunque Velázquez las comprara para Felipe IV como conjunto, no debieron formarlo originariamente. Las obras apaisadas son muy anteriores a la ovalada y de mayor calidad, siendo en esta última mayoritaria la intervención de Domenico. Es evidente que estas obras estaban destinadas a un ambiente profano. Los temas bíblicos han perdido su carga dramática, apenas son un pretexto para mostrar trajes exóticos, ceremonial cortesano y carnes desnudas. Destacan José y la mujer de Putifar (P00395) y Judith y Holofernes (P00389) como lo mejor del ciclo, sobre todo los desnudos de bello modelado de la mujer de Putifar y Holofernes. No hay nada parecido a estos cuadros en la producción restante de Tintoretto y, por lo tanto, es difícil datarlos con certeza. La repetición regular de pequeñas pinceladas caligráficas, en las borlas de los vestidos y tocados, las hojas de la vegetación, formas ensortijadas de los rizos y tocados femeninos, crean un ritmo decorativo global que no se repetirá en ninguna de sus obras (Texto extractado de Falomir, Miguel: Tintoretto, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 177 y 258-265).


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Esther ante Asuero («Serie de las historias bíblicas»), h. 1555, óleo sobre lienzo, 59 x 203 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.

Procedencia: Colección Real (adquirida por Velázquez, Venecia, 1651; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-alcoba de la primera pieza, 1686, s.n.; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-aposento del Nilo, 1700, nº 508; colección Isabel Farnesio, Palacio de La Granja de San Ildefonso, Segovia, 1746, nº 1116; La Granja, Casa de Alhajas, 1766, nº 1116; La Granja, 1794, nº 1116; La Granja, 1814-1818, nº 1116).

Este lienzo forma parte de un conjunto integrado por seis pinturas apaisadas: Susana y los viejos (P00386), Esther ante Asuero (P00388), Judith y Holofernes (P00389), La reina de Saba ante Salomón (P00394), José y la mujer de Putifar (P00395) y Moisés salvado de las aguas (P00396), con un mismo esquema cromático, una acentuación general del dibujo en superficie y un ritmo de formas curvas que enlaza un cuadro con otro; junto con una obra central ovalada (Purificación del botín de las vírgenes madianitas, P00393). Aunque Velázquez las comprara para Felipe IV como conjunto, no debieron formarlo originariamente. Las obras apaisadas son muy anteriores a la ovalada y de mayor calidad, siendo en esta última mayoritaria la intervención de Domenico. Es evidente que estas obras estaban destinadas a un ambiente profano. Los temas bíblicos han perdido su carga dramática, apenas son un pretexto para mostrar trajes exóticos, ceremonial cortesano y carnes desnudas. Destacan José y la mujer de Putifar (P00395) y Judith y Holofernes (P00389) como lo mejor del ciclo, sobre todo los desnudos de bello modelado de la mujer de Putifar y Holofernes. No hay nada parecido a estos cuadros en la producción restante de Tintoretto y, por lo tanto, es difícil datarlos con certeza. La repetición regular de pequeñas pinceladas caligráficas, en las borlas de los vestidos y tocados, las hojas de la vegetación, formas ensortijadas de los rizos y tocados femeninos, crean un ritmo decorativo global que no se repetirá en ninguna de sus obras (Texto extractado de Falomir, Miguel: Tintoretto, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 177 y 258-265).


84judith_y_holofernes_serie_de_las_historias_b_blicas_h_1555_leo_sobre_lienzo_58_x_119_cm_museo_del_prado_madrid_obra_de_tintoretto

Judith y Holofernes («Serie de las historias bíblicas»), h. 1555, óleo sobre lienzo, 58 x 119 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.

Procedencia: Colección Real (adquirida por Velázquez, Venecia, 1651; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano, 1686, s.n.; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-aposento del Nilo, 1700, nº 508; colección Isabel Farnesio, Palacio de La Granja de San Ildefonso, Segovia, 1746, nº 1115; La Granja, Casa de Alhajas-otra pieza-pinturas con marco, 1766, nº 1115; La Granja, 1794, nº 1115; La Granja, 1814-1818, nº 1115).

Este lienzo forma parte de un conjunto integrado por seis pinturas apaisadas: Susana y los viejos (P00386), Esther ante Asuero (P00388), Judith y Holofernes (P00389), La reina de Saba ante Salomón (P00394), José y la mujer de Putifar (P00395) y Moisés salvado de las aguas (P00396), con un mismo esquema cromático, una acentuación general del dibujo en superficie y un ritmo de formas curvas que enlaza un cuadro con otro; junto con una obra central ovalada (Purificación del botín de las vírgenes madianitas, P00393). Aunque Velázquez las comprara para Felipe IV como conjunto, no debieron formarlo originariamente. Las obras apaisadas son muy anteriores a la ovalada y de mayor calidad, siendo en esta última mayoritaria la intervención de Domenico. Es evidente que estas obras estaban destinadas a un ambiente profano. Los temas bíblicos han perdido su carga dramática, apenas son un pretexto para mostrar trajes exóticos, ceremonial cortesano y carnes desnudas. Destacan José y la mujer de Putifar (P00395) y Judith y Holofernes (P00389) como lo mejor del ciclo, sobre todo los desnudos de bello modelado de la mujer de Putifar y Holofernes. No hay nada parecido a estos cuadros en la producción restante de Tintoretto y, por lo tanto, es difícil datarlos con certeza. La repetición regular de pequeñas pinceladas caligráficas, en las borlas de los vestidos y tocados, las hojas de la vegetación, formas ensortijadas de los rizos y tocados femeninos, crean un ritmo decorativo global que no se repetirá en ninguna de sus obras (Texto extractado de Falomir, Miguel: Tintoretto, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 177 y 258-265).


85judith_y_holofernes_h_1577_leo_sobre_lienzo_188_x_251_cm_museo_del_prado_madrid_obra_de_tintoretto

Judith y Holofernes, h. 1577, óleo sobre lienzo, 188 x 251 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.

Procedencia: Colección Real (colección Marqués de la Ensenada, Madrid; adquisición de Carlos III, 1768; Palacio Real, Madrid, pieza de oratorio, 1814-1818, s.n.).

Catalogada tradicionalmente como obra juvenil de Tintoretto, los estudios más recientes la fechan en los últimos años de la década de 1570. El pintor se inspira en el relato bíblico (Judith 13, 9-11), pero no hace una lectura erótica del tema y representa a Judith vestida con sus mejores galas para seducir a Holofernes, y no desnuda como era habitual en el arte italiano del Renacimiento.

La acción transcurre en la tienda de campaña del general asirio, cuyo interior ha recreado minuciosamente el pintor, preocupado en reproducir las calidades de los objetos metálicos y de cristal que hay en ella.

Judith centra la composición y a sus pies se aprecia la ensangrentada espada que ha utilizado para decapitar a Holofernes y así liberar al pueblo judío de su tiranía. El cadáver yace en un lecho a su izquierda, mientras que una criada se dispone a guardar la cabeza en un saco.

La escena ha sido claramente concebida para ser colgada en altura, lo que explica los pronunciados escorzos de los cuerpos de Holofernes y la sirviente, así como la extraña perspectiva del lecho y de la mesa.

Esta obra perteneció al marqués la Ensenada, y fue adquirida en 1768 para la Colección Real, inventariándose en 1772 en el Palacio Real.


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Purificación del botín de las vírgenes madianitas («Serie de las historias bíblicas»), óleo sobre lienzo, 295 x 181 cm, h. 1555. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto, y taller.

Procedencia: Colección Real (adquirida por Velázquez, Venecia, 1651; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-alcoba de la primera pieza, 1686, s.n.; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-aposento del Nilo, 1700, nº 508; colección Isabel Farnesio, Palacio de La Granja de San Ildefonso, Segovia, pieza de cubiertos, 1746, nº 566; La Granja, cuarto del Príncipe-antecámara, 1766, nº 666 [dupl]; La Granja, 1794, nº 566; La Granja, 1814-1818, nº 566).

Este lienzo ovalado terminó formando parte de un conjunto integrado por otras seis pinturas apaisadas: Susana y los viejos (P00386), Esther ante Asuero (P00388), Judith y Holofernes (P00389), La reina de Saba ante Salomón (P00394), José y la mujer de Putifar (P00395) y Moisés salvado de las aguas (P00396). Aunque Velázquez las comprara para Felipe IV como conjunto, no debieron formarlo originariamente. Las obras apaisadas son muy anteriores a la ovalada y de mayor calidad, siendo en esta última mayoritaria la intervención de Domenico (Texto extractado de Falomir, Miguel: Tintoretto, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 177 y 258-265).


88visita_de_la_reina_de_saba_a_salom_n

Visita de la reina de Saba a Salomón («Serie de las historias bíblicas»), h. 1555, óleo sobre lienzo, 58 x 205 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.

Procedencia: Colección Real (adquirida por Velázquez, Venecia, 1651; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano, 1686, s.n.; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-aposento del Nilo, 1700, nº 508; colección Isabel Farnesio, Palacio de La Granja de San Ildefonso, Segovia, 1746, nº 1117; La Granja, Casa de Alhajas, 1766, nº 1117; La Granja, 1794, nº 1117; La Granja, 1814-1818, nº 1117).

Este lienzo forma parte de un conjunto integrado por seis pinturas apaisadas: Susana y los viejos (P00386), Esther ante Asuero (P00388), Judith y Holofernes (P00389), La reina de Saba ante Salomón (P00394), José y la mujer de Putifar (P00395) y Moisés salvado de las aguas (P00396), con un mismo esquema cromático, una acentuación general del dibujo en superficie y un ritmo de formas curvas que enlaza un cuadro con otro; junto con una obra central ovalada (Purificación del botín de las vírgenes madianitas, P00393). Aunque Velázquez las comprara para Felipe IV como conjunto, no debieron formarlo originariamente. Las obras apaisadas son muy anteriores a la ovalada y de mayor calidad, siendo en esta última mayoritaria la intervención de Domenico. Es evidente que estas obras estaban destinadas a un ambiente profano. Los temas bíblicos han perdido su carga dramática, apenas son un pretexto para mostrar trajes exóticos, ceremonial cortesano y carnes desnudas. Destacan José y la mujer de Putifar (P00395) y Judith y Holofernes (P00389) como lo mejor del ciclo, sobre todo los desnudos de bello modelado de la mujer de Putifar y Holofernes. No hay nada parecido a estos cuadros en la producción restante de Tintoretto y, por lo tanto, es difícil datarlos con certeza. La repetición regular de pequeñas pinceladas caligráficas, en las borlas de los vestidos y tocados, las hojas de la vegetación, formas ensortijadas de los rizos y tocados femeninos, crean un ritmo decorativo global que no se repetirá en ninguna de sus obras (Texto extractado de Falomir, Miguel: Tintoretto, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 177 y 258-265).


87jos_y_la_mujer_de_putifar

José y la mujer de Putifar («Serie de las historias bíblicas»), h. 1555., óleo sobre lienzo, 54 x 117 cm Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.

Procedencia: Colección Real (adquirida por Velázquez, Venecia, 1651; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-alcoba de la primera pieza, 1686, s.n.; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-aposento del Nilo, 1700, nº 508; colección Isabel Farnesio, Palacio de La Granja de San Ildefonso, Segovia, 1746, nº 1112; La Granja, Casa de Alhajas-otra pieza-pinturas con marco, 1766, nº 1112; La Granja, 1794, nº 1112; La Granja, 1814-1818, nº 1112).

Este lienzo forma parte de un conjunto integrado por seis pinturas apaisadas: Susana y los viejos (P00386), Esther ante Asuero (P00388), Judith y Holofernes (P00389), La reina de Saba ante Salomón (P00394), José y la mujer de Putifar (P00395) y Moisés salvado de las aguas (P00396), con un mismo esquema cromático, una acentuación general del dibujo en superficie y un ritmo de formas curvas que enlaza un cuadro con otro; junto con una obra central ovalada (Purificación del botín de las vírgenes madianitas, P00393). Aunque Velázquez las comprara para Felipe IV como conjunto, no debieron formarlo originariamente. Las obras apaisadas son muy anteriores a la ovalada y de mayor calidad, siendo en esta última mayoritaria la intervención de Domenico. Es evidente que estas obras estaban destinadas a un ambiente profano. Los temas bíblicos han perdido su carga dramática, apenas son un pretexto para mostrar trajes exóticos, ceremonial cortesano y carnes desnudas. Destacan José y la mujer de Putifar (P00395) y Judith y Holofernes (P00389) como lo mejor del ciclo, sobre todo los desnudos de bello modelado de la mujer de Putifar y Holofernes. No hay nada parecido a estos cuadros en la producción restante de Tintoretto y, por lo tanto, es difícil datarlos con certeza. La repetición regular de pequeñas pinceladas caligráficas, en las borlas de los vestidos y tocados, las hojas de la vegetación, formas ensortijadas de los rizos y tocados femeninos, crean un ritmo decorativo global que no se repetirá en ninguna de sus obras (Texto extractado de Falomir, Miguel: Tintoretto, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 177 y 258-265).


76_el_rapto_de_helaena_tintoretto_jacopo_robusti

El rapto de Helena, 1578-79. Óleo sobre lienzo, 186 x 307 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.

Procedencia: Colección Real (Real Alcázar, Madrid, salón de los espejos-cuartos principales, 1701-1703, nº 12).

La obra presenta afinidades estilísticas y temáticas con las que integran los llamados “Fastos” de los Gonzaga, realizadas por Tintoretto entre 1578 y 1580, y especialmente con La Batalla de Taro, con la que comparte algún personaje. Como en los “Fastos”, existe un acusado contraste entre el primer plano, con un marcado claroscuro, y un fondo fuertemente iluminado donde las figuras pierden corporeidad hasta convertirse en puros arabescos. La obra procede de la colección de Carlos I de Inglaterra.


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Moisés salvado de las aguas («Serie de las historias bíblicas»), h. 1555, óleo sobre lienzo, 56 x 119 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.

Procedencia: Colección Real (adquirida por Velázquez, Venecia, 1651; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-alcoba de la primera pieza, 1686, s.n.; Real Alcázar, Madrid, bóvedas de Tiziano-aposento del Nilo, 1700, nº 508; colección Isabel Farnesio, Palacio de La Granja de San Ildefonso, Segovia, 1746, nº 1114; La Granja, cuarto bajo-pieza segunda, 1766, [nº s. n. 13]; La Granja, 1794, nº 1114; La Granja, 1814-1818, nº 1114).

Este lienzo forma parte de un conjunto integrado por seis pinturas apaisadas: Susana y los viejos (P00386), Esther ante Asuero (P00388), Judith y Holofernes (P00389), La reina de Saba ante Salomón (P00394), José y la mujer de Putifar (P00395) y Moisés salvado de las aguas (P00396), con un mismo esquema cromático, una acentuación general del dibujo en superficie y un ritmo de formas curvas que enlaza un cuadro con otro; junto con una obra central ovalada (Purificación del botín de las vírgenes madianitas, P00393). Aunque Velázquez las comprara para Felipe IV como conjunto, no debieron formarlo originariamente. Las obras apaisadas son muy anteriores a la ovalada y de mayor calidad, siendo en esta última mayoritaria la intervención de Domenico. Es evidente que estas obras estaban destinadas a un ambiente profano. Los temas bíblicos han perdido su carga dramática, apenas son un pretexto para mostrar trajes exóticos, ceremonial cortesano y carnes desnudas. Destacan José y la mujer de Putifar (P00395) y Judith y Holofernes (P00389) como lo mejor del ciclo, sobre todo los desnudos de bello modelado de la mujer de Putifar y Holofernes. No hay nada parecido a estos cuadros en la producción restante de Tintoretto y, por lo tanto, es difícil datarlos con certeza. La repetición regular de pequeñas pinceladas caligráficas, en las borlas de los vestidos y tocados, las hojas de la vegetación, formas ensortijadas de los rizos y tocados femeninos, crean un ritmo decorativo global que no se repetirá en ninguna de sus obras (Texto extractado de Falomir, Miguel: Tintoretto, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 177 y 258-265).


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El Paraíso, h. 1588-92, óleo sobre lienzo, óleo sobre lienzo, 168 x 544 cm. Museo del Prado, Madrid.Copia taller de Tintoretto.

Procedencia: Colección Real (Real Alcázar, Madrid, pinturas desmontadas-obrador del cuarto bajo del príncipe, 1686, s.n.; Real Alcázar, Madrid, 1700; Palacio Real Nuevo, Madrid, tercera pieza de la Furriera, 1747, nº 320; Palacio del Buen Retiro, Madrid, cuarto del infante don Luis-pinturas apeadas, 1772, nº 320; Buen Retiro, 1794, nº 1276).

La obra coincide con la enorme pintura del mismo tema en el Palacio Ducal de Venecia en casi todos los grupos de figuras, y con ella se relaciona en su composición general. El Paraíso, que ocupa la casi totalidad del lienzo, permite ver en la parte inferior el mundo, que tratándose de Venecia es sobre todo el mar.

Preside la gran composición en el centro de la parte superior el grupo de la Virgen arrodillada a los pies del Salvador hacia el que desciende el Padre Eterno con los brazos extendidos. Sobre un fondo general claro y luminoso se ordenan en grandes festones que recorren total o parcialmente el anchísimo lienzo un gran número de grupos en sombra en los que los diversos personajes cobran relieve gracias a los acertados golpes de luz.

Se trata de una copia de la versión definitiva del Palacio Ducal, realizada probablemente en la bottega tras la muerte del maestro a instancias de la donante que se hizo retratar en el ángulo inferior derecho (Texto extractado de Falomir, M.: Tintoretto, Museo Nacional del Prado, 2007, p. 169).


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Almirante veneciano, 1570-1575, óleo sobre lienzo, 82 x 67 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.

Procedencia: Colección I Marqués de Leganés, regalada a Felipe IV; Colección Real (Palacio Real Nuevo, Madrid, primera sala de la Furriera, 1747, nº 37; Palacio Real Nuevo, Madrid, paso de tribuna y trascuartos, 1772, nº 37; Palacio Real Nuevo, Madrid, pieza de tocador, 1794, s.n.).

Retrato de un militar veneciano ataviado con armadura, que sostiene el bastón de mando con su mano derecha y las armas con la izquierda.

El personaje, ladeado, extiende su brazo hacia el espectador abriendo así una tercera dimensión en la composición que viene reforzada por la potencia de la mirada.

A pesar de no poder confirmarse la identidad del retratado, se debe resaltar su parecido en la composición general con el Sebastiano Veniero del Kunsthistorisches Museum de Viena.

Tintoretto realizó numerosos retratos de militares en la década de 1570, a menudo conmemorativos de su participación en la Batalla de Lepanto (1571).

Esta obra fue regalada a Felipe IV (1605-1665) por el marqués de Leganés.


93pedro_de_medici

Pedro de Medici (¿?), siglo XVI, óleo sobre lienzo, 68 x 56 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra atribuida a Tintoretto.


94el_arzobispo_pedro

El arzobispo Pedro, óleo sobre lienzo, 71 x 54 cm, segunda mitad del siglo XVI. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.


99un_senador_o_secretario_veneciano

Un senador o secretario veneciano, óleo sobre lienzo, 104 x 77 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.


98magistrado_veneciano

Magistrado veneciano, h. 1590, óleo sobre lienzo, 54 x 43 cm. Museo del Prado, Madrid. Procedencia: Colección Real (Palacio Real Nuevo, Madrid, retrete del rey, 1772, nº 97). Obra de Tintoretto.


97un_patricio_veneciano

Un patricio veneciano. Siglo XVI, óleo sobre lienzo, 78 x 65 cm. Museo del Prado, Madrid. Procedencia: Colección Real. Obra de Tintoretto.


100un_jesuita

Un jesuita, óleo sobre lienzo, 50 x 43 cm. Obra de Tintoretto.


95el_caballero_de_la_cadena_de_oro

El caballero de la cadena de oro, h. 1555, óleo sobre lienzo, 103 x 76 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Tintoretto.

Procedencia: Colección Real (Real Alcázar, Madrid, galería del mediodía, 1700, nº 56; Palacio Real Nuevo, Madrid, pieza de comer, 1794, nº 117; Palacio Real, Madrid, pieza de comer, 1814-1818, nº 117).

Tintoretto practicó el retrato desde sus inicios y fue este género el que le permitió hacerse un hueco en el competitivo panorama pictórico veneciano. Frente al elegante distanciamiento de Tiziano, Tintoretto rara vez idealiza a sus modelos, mostrándolos con los atributos propios de su rango social pero sin disimular las arrugas que surcan sus rostros.

Durante cuatro décadas Tintoretto se mantuvo fiel a unos pocos modelos y fórmulas. Uno de los rasgos distintivos de su técnica como retratista es la importancia concedida al rostro, moldeado con brillantes golpes de luz que lo destaca del fondo oscuro.

Es el mejor de los retratos de Tintoretto que conserva el Museo del Prado, y uno de los más destacados de su autor. Probablemente sea uno de los que, según Palomino, Velázquez adquirió en Venecia durante su segundo viaje a Italia.


96marco_grimani

Marco Grimani, h. 1576 - 1583, óleo sobre lienzo, 77 x 63 cm, 1576-83. Museo del Prado, Madrid. Procedencia: Colección Real. Obra de Tintoretto.

Retrato de Marco Grimani (†1583), senador veneciano, contemporáneo a Tintoretto. El personaje aparece ligeramente ladeado, sobre fondo negro y con la mirada fija en el espectador, siguiendo la composición típica de los retratos del artista. La disposición de su brazo izquierdo, abre la perspectiva de la obra a la tercera dimensión. El realismo en la representación del retratado es ejemplo del arte de Tintoretto, que se diferenció de sus contemporáneos por la fidelidad con la que representaba a sus modelos. Muestra los atributos del rango social de Grimani, como la vestimenta en terciopelo rojo ribeteada en armiño, pero no idealiza la edad ni los rasgos del personaje.

El artista utiliza la luz para resaltar los detalles más importantes, como las manos y el rostro, destacándolos sobre el fondo negro.

Tintoretto se hizo particularmente famoso en el campo del retrato, gracias al cual consiguió sus primeros éxitos en la Venecia del siglo XVI.


91tres_cabezas_masculinas_con_barba

Tres cabezas masculinas con barba. Siglo XVI, clarión y lápiz sobre papel agrisado, 270 x 200 mm. Obra atribuida a Tintoretto.

Procedencia: Legado Pedro Fernández Durán y Bernaldo de Quirós, 1931

A juzgar por su estilo, es posible que estos estudios, poco convincentes, puedan ser de principios del siglo XIX. Las cabezas podrían proceder de un cuadro o cuadros de Tintoretto, pero también de un prototipo lombardo, quizás obra de uno de los Campi, o de sus seguidores.


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Dama enseñando el pecho (también conocido como La dama que descubre el seno) es un cuadro (óleo sobre lienzo, 61 × 55 cm) de dudosa autoría y cronología. Existe una atribución al pintor Tintoretto, realizado en 1545 y otra, como la de la pinacoteca en la que se encuentra, el Museo del Prado que lo asigna a su hijo Domenico Tintoretto y de datación más tardía, en torno a 1570. La luz que impacta en la joven resalta sus atributos, en una de las obras más bellas del autor.

La obra, una de las primeras del autor italiano, es un retrato de una modelo, cuya identificación es discutida. Pudiera ser familiar del pintor, Marietta Robusti, también artista. Otras opiniones la identifican con la cortesana veneciana Verónica Franco, apoyando su parecer en la propia pose de la modelo en el cuadro.



Fuentes: museodelprado.es


galarina [ Domingo, 07 Enero 2007, 10:22 ]
Título del mensaje: Resposta: Tintoretto En El Museo Del Prado
J.luis, el cuadro de la última cena es muy raro. Supongo que los Apostoles se sorprenden con la imagen que se les aparece detrás de Jesús. A simple vista me pareció que se habían pasado con el vino


j.luis [ Domingo, 07 Enero 2007, 16:54 ]
Título del mensaje: Respuesta: Tintoretto en el Museo del Prado
Cómo eres galarina, deben de estar extasiados por la "luz divina" que Tintoretto nos ha pintado en la escena... espero que no hubiese bebido antes mucho tinto....







maca [ Domingo, 07 Enero 2007, 19:50 ]
Título del mensaje: Respuesta: Tintoretto En El Museo Del Prado
J.luis, así que el nombre tiene razón de ser y más que borrachos, yo diría que desparramados algunos de ellos

Gala, ¡¡¡rebienvenida!!!, luego leeré lo que nos cuentas de vuestro viaje


galarina [ Lunes, 08 Enero 2007, 00:21 ]
Título del mensaje: Resposta: Tintoretto En El Museo Del Prado
Y yo, que todavía estoy con el "Tinto de verano"...


j.luis [ Domingo, 14 Enero 2007, 16:46 ]
Título del mensaje: Respuesta: Tintoretto En El Museo Del Prado
Tintoretto: el cautivo de Venecia



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Tintoretto - Autorretrato, 1588.

Hombre de carácter difícil, generoso, prolífico, apasionado y formidable artista de la composición y el color. Tintoretto fue uno de los grandes de la pintura en el siglo XVI. Su obra, sin embargo, ha sido de difícil contemplación. Por vez primera en 70 años se le rinde la exposición homenaje debida. Será en el Museo del Prado

Ningún pintor del mundo permanece tan unido a su ciudad como Tintoretto. De los tres grandes pintores (Tiziano, Veronés y Tintoretto) que integran la escuela de Venecia, él es el único nacido allí. Y sólo la abandonó durante dos breves viajes. De tal manera se le identifica con su lugar de origen que los futuristas le tenían en su punto de mira porque encarnaba como nadie la esencia de la capital del Veneto. Considerado por El Greco como uno de sus máximos maestros y adorado por el propio Velázquez, Tintoretto ha sido un gran olvidado. La última gran exposición que se le dedicó fue en el Palazzo Pesaro de Venecia en 1937. El Museo del Prado intenta ahora reparar ese injusto olvido con una antológica de 70 obras maestras que ocupará la galería central. Desde allí se codeará con Rubens y Velázquez.

Jacopo Robusti, El Tintoretto (Venecia, 1518-1594), era, según algunas de sus escasas biografías, el primogénito de una familia de tintoreros de paños formada por 22 hermanos. De aspecto rechoncho y escasa estatura, destacan de él un fuerte carácter y una ambición desmedida que no facilitó su relación con otros grandes artistas con los que convivió en la segunda mitad del siglo XVI, y que nunca le consideraron como un igual. Le costaba mucho ser aceptado por su mal genio (también se le conocía por el apodo de El Furioso). Intentó formar parte del taller de Tiziano, pero éste se negó. Pese a ello, Tintoretto le tenía tal devoción que en una de las paredes escribió lo que sería el objetivo de su forma de crear: “El dibujo de Miguel Ángel y el colorido de Tiziano”.

Algunos historiadores explican la hostilidad de Tiziano hacia Tintoretto por puros celos y miedo a compartir la gloria que ya disfrutaba en toda Europa. De hecho, la consagración de Tintoretto como miembro de la escuela veneciana se produce en 1548, cuando entrega a la Escuela Grande de San Marcos la pintura San Marcos libera a un esclavo. En ese momento, Tiziano está fuera de Venecia. Se encontraba en Augsburgo con el emperador Carlos V. Algunas versiones aseguran que, de haber permanecido Tiziano en Venecia, el cuadro no hubiera sido recibido nunca por la escuela. La obra se expone habitualmente en la Galería de la Academia de Venecia. Y representa un punto y aparte en la historia de la pintura veneciana del siglo XVI: nadie hasta entonces había plasmado los movimientos de grupos como él.

Pero si la técnica y colorido de Tiziano le interesan mucho al artista, aún más le obsesiona Miguel Ángel (San Rocco será luego para él como su Capilla Sixtina). En su taller estudiaba con auténtica obsesión las copias que poseía de algunas esculturas de Miguel Ángel. Con similar interés trabajaba sobre figurillas para dominar la perspectiva desde todos los ángulos posibles. Construía maquetas completas como si de un escenario teatral se tratara; iluminaba las figuras a través de diferentes tejidos, y finalmente colgaba las maquetas del techo. Así conseguía sus famosos juegos de luces y sombras, así modelaba el espacio y conseguía que el tiempo entrara a formar parte del cuadro.

Tintoretto empieza a pintar con 20 años cumplidos. No fue una decisión temprana, pero su pasión y dedicación es tal que parece que en cada pincelada, en cada personaje, en cada cuadro quisiera recuperar el tiempo perdido. Insaciable en la búsqueda de nuevos efectos, desde el primer momento le interesan las grandes dimensiones, los escenarios espectaculares.

Es muy rápido en la ejecución, y una vez que tiene claro cuál es su estilo, lo único que quiere es pintar y pintar. La mayor parte de las ocasiones, al menos en los años iniciales, trabaja sólo a cambio del coste de los materiales, y eso porque su mujer, Faustina, una aristócrata de Vescovi, le controla férreamente los gastos. A veces no cubre ni siquiera el coste de la realización de las obras. Sus biógrafos recuerdan que eso le ocurrió con el primer gran encargo para la ciudad de Venecia. Fue en la iglesia de Santa Maria dell’Orto, en la que luego sería enterrado.

Allí decoró las inmensas paredes del coro. La dimensión media de cada una de estas piezas es de cuatro metros de largo por cuatro de alto. El prior del templo le hace entonces el favor de dejarle pintar algún lienzo de las paredes de la biblioteca que en ese momento estaban realizando Tiziano y Veronés. En las obras que aquí ejecuta, la arquitectura es ya uno de sus personajes principales. Su discurso pictórico es narrativo a partir de motivos religiosos.

Las espectaculares obras que realiza para el Palacio Ducal no fueron tampoco ejecutadas a cambio de un dinero razonable. Miguel Falomir, comisario de la exposición que desde el 30 de enero se podrá ver en el Museo del Prado, bromea: “A veces, el comportamiento de Tintoretto parecía aprendido en una competitiva escuela de negocios del siglo XXI”. Todo valía para conseguir el objetivo. Para adornar las altas paredes y techos de la Sala del Consejo del Palacio Ducal se convoca un concurso entre los pintores venecianos.

Se trata de recrear episodios relativos a la vida de los distintos dux. En 1582 se hace público el concurso. Tintoretto se había ofrecido gratis, pero no se le acepta. Aun así se queda con el encargo porque sus competidores, Paolo Veronés y Francesco Vasano, se retiran. El resultado: el lienzo El paraíso, considerado el mayor del mundo. La versión de esta obra que se encuentra en el Prado está considerada de muy baja calidad por los especialistas. La compró Velázquez en Italia a través del embajador. Pero en lugar de la obra escogida, le engañaron y enviaron otra que no tenía nada que ver.

Los encargos colosales fascinan a Tintoretto y marcan su evolución. Cada vez acomete proyectos de mayor envergadura. En 1564 comienza la decoración de la Escuela de San Roque (Scuola Grande de San Rocco), su obra máxima. Contemplando su grandeza se entiende por qué ninguna exposición sobre el artista, por ambiciosa que sea, podrá mostrar lo que fue y representa del todo Tintoretto: para admirarlo en su totalidad se debe visitar Venecia.

Para entender la importancia de su trabajo en dicha scuola hay que conocer el papel que desempeñaron estas instituciones. Las escuelas venecianas nacen en época medieval. Se trataba de cofradías laicas presididas por un santo. A ellas pertenecían ciudadanos de clase media –muchos de ellos nacidos fuera de Venecia–, artesanos y mercaderes.

En el siglo XVIII, Venecia llegó a contar con 300 escuelas. Las donaciones que entregaban sus miembros servían para encargar decoraciones que muy poco tenían que envidiar a los palacios más lujosos. Los mejores y más famosos artistas eran llamados para realizar estos trabajos. Las actividades de las escuelas eran controladas por los poderes públicos. Todo acabó en 1806, durante la segunda ocupación francesa, cuando las cofradías fueron disueltas, y sus sedes, cerradas. Muy pocas se salvaron. Una de ellas fue San Rocco.

En San Rocco tuvo Tintoretto la oportunidad de mostrar su espectacular audacia. En 1560, cuando terminan las obras de ampliación de la escuela, los cofrades deciden convocar un concurso entre los grandes pintores del momento: Paolo Veronese, Andrea Schiavone, Giuseppe Salviati, Federico Zuccaro y el propio Tintoretto. Mientras los demás se ponen a pensar en el proyecto, Tintoretto se adelanta a todos y hace instalar en el techo un San Rocco in Gloria. Un regalo del artista a la escuela.

Los cofrades no sólo no rechazan el presente, sino que le encargan que complete la decoración de toda la sala y le nombran miembro de honor. Tintoretto sigue haciendo gala de su generosidad ante el enfado de los otros artistas, y el mismo día de la fiesta de San Rocco, el 16 de agosto de 1576, dona el lienzo central del gran salón principal, El milagro de la serpiente de bronce.

Al año siguiente ofrece otros dos grandes cuadros para completar el techo: Moisés haciendo brotar el agua y La caída del maná. Finalmente consigue que la escuela le encargue toda la decoración del salón a cambio de un rédito anual de 100 ducados, que cobró puntualmente hasta el final de sus días, pero que no era ni mucho menos un dinero equiparable al que recibían otros grandes artistas. Más si se tiene en cuenta que las cofradías exigían original y copia.

En la decoración de San Rocco se muestra la profunda devoción que el artista sentía por la Contrarreforma. Esa devoción se revela de manera espectacular en toda la serie de pinturas religiosas cargadas de complejos claroscuros, perspectivas radicales que caen sobre el espectador, grupos de personas que se retuercen de manera violenta. Vuelca todo su talento y energía en su peculiar Capilla Sixtina. Es Tintoretto en su estado más puro.

¿Qué ofrece la antológica del Prado? Las 49 pinturas, 13 dibujos y 3 esculturas que ocupan la galería central muestran, en palabras del comisario, Miguel Falomir, “la amplitud de registros que tocó este productivo artista y la diversidad de géneros en los que trabajó”. Destacan las obras de inspiración religiosa, género en el que consiguió mostrar su maestría de manera rotunda.

Entre las joyas de la exposición sobresalen dos que fueron concebidas para ser contempladas juntas en la iglesia veneciana de San Marcuola: La Última Cena y El lavatorio. Ampliamente representadas están sus composiciones de carácter mitológico dedicadas a Venus, Vulcano y Marte, y El origen de la Vía Láctea, procedentes de museos europeos y norteamericanos. Y por último, algunos de los cientos de retratos (no podía faltar el de Lorenzo Soranzo, del Kunsthistorisches de Viena) y autorretratos que Tintoretto realizó a lo largo de su vida (el del Museo del Louvre y el del Museo de Filadelfia).

Miguel Falomir recuerda que Tintoretto fue tan prolífico como irregular y que una gran parte de su obra pertenece a su taller. Asegura que la calidad y la garantía de la autoría han sido exigencias básicas a la hora de montar la antológica. Como ejemplo del rigor con el que se han seleccionado las piezas, afirma que el primer sacrificado ha sido el propio Museo del Prado: algunas de sus obras, históricamente atribuidas al artista, han sido excluidas por carecer de la calidad exigida.

Pero, ante todo, lo que busca la muestra es devolver a Tintoretto su condición de grande en la historia de la pintura. La dificultad de mover sus obras, por sus dimensiones y por estar situadas en los lugares para los que fueron creadas, ha perjudicado su difusión y conocimiento.

Visitar Venecia y caer rendido ante su obra, como le ocurrió a Sartre, a Oscar Wilde o a Henry James, seguirá siendo inevitable. El Prado repara ahora una parte de la deuda que la historia tiene con el artista veneciano.


El Shakespeare de la pintura, por Vicente Molina Foix.

En una carta escrita desde Venecia en 1904, Virginia Woolf dice: “Hasta que no se ha visto a Tintoretto, no se sabe lo que la pintura es capaz de hacer”. Reconocido siempre entre los maestros de la pintura veneciana de su tiempo –el largo siglo de oro que empezaría a finales del XV con Bellini y Giorgione y acabaría con su propia muerte en 1594–, Tintoretto ha tenido, sin embargo, desde Aretino hasta Picasso, una selecta caterva de denigradores, asustados, uno diría, por la prodigiosa capacidad y rapidez de su mano, por su dramatismo sensacional y violento, por su vertiginosa manera de componer y (no) rematar algunos de sus cuadros. Pero a cambio fue el elegido de muchos de los más grandes escritores posteriores, de poetas que, como Rafael Alberti, se envenenaron de “azules Tintoretto”, y sobre todo de novelistas fascinados por uno de los mejores narradores puros que ha tenido la historia de la pintura.

Gautier, Henry James, Malraux, Ayala, Cunqueiro, Mary McCarthy, Thomas Bernhard, Sartre. Cito sólo algunos de los novelistas que en distintos momentos y con distintas percepciones vieron en él no sólo a un formidable artista de la composición simultánea y el color atrevido, sino a un torrencial poeta equiparable a Shakespeare en su galería de invenciones humanas sobre lienzo. Dos críticos fundamentales del XIX, que fueron a su vez dos de los mayores prosistas de sus respectivas lenguas, Ruskin y Taine, insistieron en esa comparación entre Shakespeare y Tintoretto, pero nadie la llevó tan lejos y tan hacia su propia obra como Henry James.

Para el autor de Retrato de una dama, descubridor extasiado de la pintura de Tintoretto en su primer viaje a Venecia de 1869, el artista sentía pictóricamente “el gran, hermoso y terrible espectáculo de la vida humana”, trabajando siempre al borde del precipicio, como Shakespeare, y llegando al corazón de sus historias con un despliegue de personajes y de episodios alternos, una dilatación de tiempos y espacios y un “método escénico” que el novelista siempre tuvo como modelo y trató de aplicar a sus novelas, en particular a una de las que tienen por protagonista a un pintor, La musa trágica.

Fue Ruskin, muy leído por James, quien habló del originalísimo equilibrio de lo real y lo sobrenatural en la narración pictórica de Tintoretto; James, maestro de la fantasmagoría diurna, también tomó buena cuenta de ese aspecto, presente en muchos de sus relatos de aparecidos y quizá en ninguno más palpablemente que en su obra maestra veneciana, Los papeles de Aspern. Aún pocos años antes de morir, en 1908, cuando escribió nuevos prólogos para sus antiguas novelas y relatos, volvía James a poner a Tintoretto como referente, porque en el pintor “la prosa más llana se disuelve en la más etérea poesía, y lo literal y lo imaginativo funden equitativamente sus identidades”.

Más peculiar y fascinante es la obsesión que toda su vida tuvo Jean-Paul Sartre con Tintoretto, a partir de cuya figura y obra quiso escribir un amplio ensayo novelado al modo de sus estimulantes cuando no irritantes obras sobre Baudelaire, Flaubert y Genet. Visitante acérrimo de los lugares tintorettianos de Venecia, la Escuela de San Rocco, la Accademia, o iglesias de no siempre fácil acceso y adecuada iluminación como San Casiano y la Madonna dell’ Orto (Simone de Beauvoir, que le acompañaba en muchas de esas visitas, contó en sus memorias el esfuerzo de “retorcer la cabeza en todos los sentidos” para verlos), Sartre empezó su ejercicio novelesco de “psicoanálisis existencial” de Tintoretto en 1957, cuando publica el primer fragmento de los cuatro que escribió, bajo el título general de El secuestrado de Venecia.

El filósofo francés también se siente emulado por la “furia” que tantos escritores, para bien y para mal, encontraron en los cuadros de Tintoretto, y así El secuestrado de Venecia se va convirtiendo en un relato alucinado y caprichoso, lleno de peripecias arrebatadoras y brillantes ideas, con el que Sartre trata de ajustar cuentas con el arte, con la ciudad de sus sueños y consigo mismo. No otro sentido tiene que, en el capítulo de ese libro incompleto que titularon póstumamente Un viejo mixtificado, Sartre, puesto ante el espejo del Autorretrato final de Tintoretto (que el Louvre presta para la exposición del Prado), vea en ese hombre de pelo blanco y ojos como “dos soles negros” la figura deteriorada, pero altiva, de un insumiso. Como él.

‘Tintoretto’. Museo del Prado. Madrid. Del 30 de enero al 13 de mayo de 2007. Más información: http://museoprado.mcu.es/exposiciones_tintoretto.html.



Fuente: EL PAIS Semanal


xerbar [ Miércoles, 24 Enero 2007, 14:53 ]
Título del mensaje: Respuesta: TINTORETTO
Pues otro gran trabajo que paso a Notas de interés.

Un Saludo.


j.luis [ Miércoles, 24 Enero 2007, 15:36 ]
Título del mensaje: Respuesta: TINTORETTO
Jobar xerbar, he estado a ratos durante toda la mañana liado, subiendo las imágenes… no me has dado tiempo a explicar que he reestructurado el Tópic, editando en primer lugar la obra de Tintoretto y, a continuación las noticias de la gran exposición que se va a realizar en el Museo del Prado a partir del 29 de Enero, luego haremos los comentarios que vayan surgiendo.


Tengo intención de ver la exposición del Prado, por supuesto cuando vaya os haré un comentario de lo que me haya parecido... pero tengo buenas sensaciones ..., ya comentaremos.



Saludos.


galarina [ Miércoles, 24 Enero 2007, 15:42 ]
Título del mensaje: Resposta: TINTORETTO
J.luis, es realmente admirable todo el trabajo que estás haciendo.
Es muy interesante y me sirve para que cuando tengo un momento de relax pueda recrearme admirando todos estos tesoros. Lo he dicho ya muchas veces, solo soy una aficionada pero últimamente, con tus exposiciones me lanzo más a opinar y juzgar a mi manera y creo que esto es bueno. Tambien me enriquece mucho y además me distrae y entretiene.
Muchas gracias chato!!!


j.luis [ Miércoles, 24 Enero 2007, 20:22 ]
Título del mensaje: Respuesta: TINTORETTO
MAS INFORMACIÓN... El Prado se deslumbra ante la magia veneciana de Tintoretto


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El presidente italiano Giorgio Napolitano, izquierda, conversa con el rey Juan Carlos de España, a quienes acompañán la reina Sofía, izquierda, y la esposa de Napolitano, Clio, frente a la pintura 'La última cena', de Jacopo Tintoretto, en el Museo del Prado, el lunes 29 de enero de 2007, en Madrid.

La galería central del Museo del Prado exhibirá a partir del próximo 30 de enero, y durante tres meses, la primera gran exposición antológica en España dedicada al pintor veneciano del siglo XVI Tintoretto.

Hasta el 13 de mayo podrán verse en la pinacoteca española 70 obras del artista -desde retratos y escenas mitológicas a dibujos- procedentes de los principales museos europeos, como el Louvre de París, la Vieja Pinacoteca de Munich o la National Gallery de Londres.

Sólo obras de gran calidad:

La calidad ha sido el criterio que ha primado a la hora de seleccionar las piezas de la exposición, , lo que ha obligado a la propia pinacoteca española a no incluir en el catálogo 'tintorettos' de la colección permanente del Prado.

Por primera vez en 400 años se pueden contemplar juntas dos de sus obras maestras de temática religiosa, concebidas para estar juntas en la iglesia de San Marcuola de Venecia: LaUltima Cena (que procede de Venecia) y El Lavatorio del Museo del Prado.

El director de la pinacoteca española, Miguel Zugaza, asegura que se trata de "la primera y la mejor exposición posible del artista fuera de Venecia"y que una de las razones que les ha llevado a organizarla al Prado es que es el museo con más obras de Tintoretto, que debe a Velázquez y a Carlos IV.

Un pintor prolífico e irregular

El ser muy prolífico e irregular y el hecho de que "lo mejor de si" lo plasmó en la gran pintura narrativa religiosa, con formatos grandes, que no se pueden mover de los edificios para los que fueron concebidas, son hechos que han contribuido a que no se hayan organizado exposiciones antológicas sobre él.

El comisario de la muestra, Miguel Falomir, ha destacado que "uno de los objetivos principales es volver a llamar la atención sobre un pintor extraordinario y fomentar nuevos estudios sobre él".

Jacopo Robusti, el ' Tintoretto ' (1518- 1594), el más veneciano de los pintores de la escuela de Venecia, fue un pintor prolífico, desigual, maestro del escorzo y de las posturas atrevidas.

El Rey Juan Carlos I y el presidente de Italia, Giorgio Napolitano inaugurarán la muestra el próximo lunes 29 y el martes 30 se abre para el público. El Prado ha invertido casi un millón de euros y tres años en la preparación de esta antológica.



Fuente: ABC


j.luis [ Viernes, 26 Enero 2007, 19:39 ]
Título del mensaje: Respuesta: TINTORETTO
Más información... PRIMERA GRAN ANTOLÓGICA EN ESPAÑA


Tintoretto se muestra en el Museo del Prado en toda su magnitud y esplendor.

Por primera vez en 400 años podrán contemplarse juntas 'La Última Cena' y 'El Lavatorio'




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Un cámara filma El Lavarorio.

MADRID.- La Galería Central, espacio emblemático del Museo del Prado, se ha transformado para acoger una gran exposición, 'Tintoretto', en la que "la luz y el color del Renacimiento veneciano vuelve a deslumbrarnos", en opinión de Miguel Zugaza, director de la pinacoteca.

El poder contemplar juntas después de 400 años 'La Última Cena' y 'El Lavatorio', obras maestras pintadas para la Iglesia de San Marcuola de Venecia, es uno de los muchos atractivos de esta muestra, la primera antológica que se dedica en España al artista, y también la primera gran exposición mundial que se organiza desde la del Palazzo Pesaro de Venecia en 1937.

A pesar de la dificultad que existe para mostrar obras del maestro veneciano, que por su enorme formato son imposibles de sacar del lugar para el que fueron realizadas, el Prado ha realizado un gran esfuerzo y ha conseguido reunir un gran conjunto representativo en una magna exposición que inaugurarán el próximo lunes los reyes Juan Carlos y Sofía acompañados del presidente de la República de Italia, y que ha sido patrocinada por la Comunidad de Madrid.

Destacado representante de la escuela veneciana, maestro del escorzo y de las posturas atrevidas, Tintoretto vuelve a estar de actualidad en una exposición en la que ha primado la calidad a la hora de la selección por parte del comisario Miguel Falomir, jefe del departamento de Pintura Italiana del Prado, que ha querido "mostrar al artista en todo su esplendor".

El rigor de selección —que ha hecho que obras del Prado de inferior calidad fueran rechazadas— y la exhaustiva investigación llevada a cabo permiten hacer una aproximación muy distinta al pintor, además de cambiar fechas de ejecución o autorías de "el cerebro más terrible que haya tenido nunca la pintura", como le definió Giorgio Vasari.

Oportunidad excepcional y probablemente irrepetible de contemplar algunas de las obras del maestro,"uno de los grandes pintores del arte occidental" según el comisario, la exposición descubre al público a un artista con obras poco conocidas por el público.

"Uno de los objetivos principales es volver a llamar la atención sobre un pintor extraordinario y fomentar nuevos estudios sobre él". El ser muy prolífico, irregular, con muchos ayudantes e imitadores así como por el hecho de que "lo mejor de si" lo plasmó en la gran pintura narrativa religiosa, con formatos inusualmente grandes, que permanece en los edificios para los que fueron concebidas y no se pueden mover, son hechos que han contribuido a que no se hayan organizado exposiciones antológicas sobre él.

Cuarenta y nueve pinturas, 13 dibujos y tres esculturas forman la que según Falomir es la mejor exposición que se puede hacer de Tintoretto fuera de Venecia. Junto a 'La Última Cena' de la veneciana Iglesia de San Trovaso el público podrá contemplar, entre otras, obras maestras como 'Susana y los viejos', prestada en raras ocasiones por el Kunsthistorisches Museum de Viena; 'El origen de la vía láctea', de la National Gallery de Londres, o los autorretratos que se conservan en el Museo de Arte de Filadelfia y en el Louvre.

En un día en el que manifestó sentirse muy orgulloso, Miguel Zugaza recordó que hace cinco años, y delante del cuadro 'El lavatorio' que acababa de ser restaurado, tomó posesión como director del Prado, "esa otra pequeña Venecia y único lugar en que se podía organizar una exposición como esta".

Gracias a Felipe IV y a Velázquez, la pinacoteca conserva el mayor número de obras de Tintoretto y esa ha sido ha sido una de las razones que ha llevado al museo a organizar "la primera y la mejor exposición posible del artista fuera de Venecia".

El gran número de obras que pintó, más de un millar, el ingente tamaño de muchas de ellas, y su brillantez al dar soluciones compositivas hacen de Tintoretto "el último 'titán' del renacimiento italiano", en opinión de Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación e Investigación del museo. Ejemplo de esa brillantez en la composición es 'Venus, Vulcano y Marte', procedente de Munich, donde el artista "con gran originalidad y visión divertida e irónica presenta el tema, que tuvo reflejo en cómo Velázquez pintó sus temas mitológicos".

En opinión del director adjunto son muchas las razones por las que no ha sido posible hacer hasta ahora una exposición de Tintoretto "y abarcar lo inabarcable es lo que hemos tratado de hacer en esta muestra" en la que "se ha hecho justicia a un pintor tan titánico. Lo mejor que se puede ver de Tintoretto fuera de Venecia se presenta en el Museo del Prado".


Fuente: El Mundo


j.luis [ Sábado, 27 Enero 2007, 10:42 ]
Título del mensaje: Respuesta: TINTORETTO
Tintoretto El cautivo de Venecia


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'Autoretrato', de Tintoretto. Sartre vio en la imagen de este hombre de pelo blanco y ojos como "dos soles negro" la figura deteriorada de un insumiso.

He encontrado en “El País” varias imágenes; de la escuela de San Rocco de Venecia, que es la "Capilla Sixtina" de Tintoretto, y una imagen de donde nació en Venecia..., creo ponen un broche final de ésta pequeña exposición que hemos montado en el foro de xerbar, en homenaje al "Cautivo de Venecia": Tintoretto... si tenéis curiosidad echarle un vistazo, merece la pena.


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Su gran obra maestra. En la impresionante decoración de los muros de la Escuela de San Rocco se muestra la profunda devoción que el artista veneciano sentía por los valores de la Contrareforma.


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Tintoretto. Empezó tarde, pero su pasión es tal que en cada pincelada quiere recuperar el tiempo perdido.


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Su casa natal. Según una de sus pocas biografías, de aspecto rechoncho, escasa estatura y fuerte carácter. En esta imagen vemos su casa natal, la vivienda de los balcones con flores.


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Detalles de San Rocco. Contemplando su calidad y grandeza se entiende por qué es complicado organizar una exposición que le haga justicia: para admirar a Tintoretto en su totalidad hay que ir a Venecia.


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Detalles de San Rocco. Sus obras religiosas están llenas de claroscuros, perspectivas radicales, personas que se retuercen.


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Temas religiosos. Un visitante contempla una 'Adoración de los pastores' del genial pintor italiano, que abordó ampliamente los temas religiosos.


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La última cena. Imagen de 'La última cena', otra de las obras que se incluyen en la exposición.


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Dominio de la luz. El artista veneciano fue conocido como 'Il furioso', por su dramática forma de pintar y su dominio de la luz, como muestra esta 'madonna'.


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Anuncio del barroco. Por su uso de la luz y el color y por su dominio de la perspectiva, Tintoretto está considerado como uno de los precursores del Barroco.


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Los Reyes visitan la muestra (Enero de 2007). Don Juan Carlos y Doña Sofía acompañaron al presidente italiano, Giorgio Napolitano, y a su esposa, a la muestra del pintor renacentista.

Fuente: elpais.com





Saludos.


j.luis [ Martes, 30 Enero 2007, 16:55 ]
Título del mensaje: Respuesta: TINTORETTO
Los Reyes inauguran la exposición antológica de Tintoretto en el Prado


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Una visitante contempla 'El verano', uno de los cuadros que forman parte de la exposición. (Foto: EFE)

Los Reyes y el Presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano, han inaugurado esta tarde junto a la ministra de Cultura, Carmen Calvo, la "primera gran antológica" en España dedicada a Tintoretto que se exhibirá en la galería central del Museo del Prado desde 30 de enero hasta el 13 de mayo.

La muestra incluye 70 obras procedentes de los principales museos e instituciones europeas y norteamericanas y es además la única monográfica que se celebra en el mundo desde la presentada en Venecia hace setenta años.

La exposición, patrocinada por la Consejería de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid, está comisariada por Miguel Falomir, jefe del departamento de Pintura Italiana del Museo del Prado, e incluye cuarenta y nueve pinturas, trece dibujos y tres esculturas. En ella se hace especial hincapié en la dimensión de Tintoretto como pintor narrativo religioso, donde alcanzó sus mayores logros.



Fuente: ABC


j.luis [ Miércoles, 07 Febrero 2007, 00:23 ]
Título del mensaje: Respuesta: TINTORETTO
Bueno pues ya tengo decidido -salvo imprevistos- visitar personalmente la exposición de mi admirado Tintoretto en el Prado el próximo Domingo. Ya os contaré la experiencia, creo que es una pasada según comentarios leídos de personas anónimas en Internet.




Saludos.


maca [ Miércoles, 07 Febrero 2007, 01:01 ]
Título del mensaje: Respuesta: TINTORETTO
¡¡¡Que lo disfruteis j.luis!!!, el lunes será un placer leer tus buenas sensaciones sobre la exposición


j.luis [ Domingo, 11 Febrero 2007, 19:51 ]
Título del mensaje: Respuesta: TINTORETTO
EXPOSICIÓN DE TINTORETTO EN EL MUSEO DEL PRADO


LA EXPOSICIÓN ABRIRÁ SUS PUERTAS AL PÚBLICO EL 30 DE ENERO..., La inaugurará el 29 de enero el Rey y el presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi

El Museo del Prado ofrece la primera muestra antológica sobre Tintoretto en España. Es el primer gran acercamiento al público de la figura del pintor realizado fuera de Venecia



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La Última Cena, óleo sobre lienzo, 157 x 443 cm. Iglesia de San Marcuola, Venecia, 1547. Obra de Tintoretto que formaría pareja con el "Lavatorio de los Pies" en la misma Iglesia, hoy en el Museo del Prado (1547).

MADRID.- 'La Última Cena' y 'El Lavatorio', obras maestras pintadas por Tintoretto para la Iglesia de San Marcuola de Venecia, se reunirán en el Museo del Prado después de 400 años en la primera antológica que se dedica en España a este artista, y también la primera gran exposición mundial que se organiza desde la del Palazzo Pesaro de Venecia en 1937.

Junto a estas pinturas, la primera procedente de Venecia y la segunda conservada en el Prado, la muestra que abrirá sus puertas el 30 de enero permitirá descubrir en profundidad al maestro veneciano, del que se han reunido alrededor de 70 obras procedentes de los principales museos e instituciones europeas y norteamericanas.

La selección realizada por Miguel Falomir, jefe del departamento de Pintura Italiana del Museo del Prado, ha sido muy rigurosa y permite hacer una aproximación muy distinta al pintor. La larga y exhaustiva investigación, que ha llevado a cambiar fechas de ejecución y autorías, tendrá su reflejo en un catálogo en el que han colaborado importantes historiadores de arte.

Bajo la presidencia del Rey Juan Carlos y del presidente de la República de Italia se inaugurará el primer gran acercamiento al público de la figura de Tintoretto realizado fuera de Venecia. Se trata de una oportunidad excepcional y probablemente irrepetible de contemplar algunas de las obras del maestro.

A pesar de ser uno de los grandes nombres de la historia de la pintura, Jacopo Tintoretto ha merecido escasa atención por parte de museos e instituciones. La escasez de exposiciones que se le han dedicado se explica, según el comisario, por razones logísticas ya que "casi todas sus obras maestras son lienzos de gran formato y se encuentran en Venecia, en los edificios para los cuales fueron concebidas y no se pueden mover".

Además, su enorme producción, a menudo confundida con la de discípulos e imitadores, ha retraído a los museos y, tras 1937, Tintoretto sólo ha sido objeto de muestras parciales. "Era un pintor muy irregular, que pintaba muy deprisa, por lo que hay problemas en las atribuciones. Tuvo muchos imitadores, lo que hace difícil en ocasiones determinar autorías".

Con esta muestra, el Prado trata de paliar deficiencias después de una ardua labor de investigación en la que han participado especialistas procedentes de todo el mundo que, además, han colaborado en la selección de las 49 pinturas, 13 dibujos y tres esculturas, ejemplo de la amplitud de registros del artista y su dedicación a todos los géneros, haciendo especial hincapié en su dimensión como pintor narrativo religioso, donde alcanzó sus mayores logros.

El criterio seguido para la selección ha sido el cualitativo. Tintoretto fue un pintor tan prolífico como irregular y ello ha obligado a ser extraordinariamente selectivos. "Algunas de las obras del Prado atribuidas a Tintoretto han sido excluidas por carecer de la calidad deseada, entre ellas la versión de 'El Paraíso' que gozó de una fama inmerecida al afirmarse que Velázquez la había comprado. Velázquez encargó al embajador español que comprara la obra, pero este adquirió otra distinta, de una calidad muy mala", comentó el comisario.

A pesar de la estricta selección "no se puede decir que todas las obras que se exhiban sean enteramente suyas". La noción de autoría en el siglo XVI era distinta a la que tenemos ahora y los talleres contaban con ayudantes y colaboradores. En algunas de las obras incluidas, sobre todo en las tardías, es perceptible la participación de ayudantes, como en el "Entierro de Cristo de la Iglesia" de San Giorgio Maggiore, en Venecia, pero sin que ello vaya en detrimento de la calidad.

"Esta calidad en las obras de Tintoretto depende de cómo se involucrara en ellas. Dominaba dos formas de pintar, mientras que sus creaciones para lugares como el Palazzo Ducale de San Marco eran más académicas, con claroscuros más atenuados, formas más definidas, para la Scuela de San Rocco hizo pinturas más personales sin instrucciones determinadas".

Una de las obras maestras que viajará a Madrid es 'La Última Cena' de la veneciana Iglesia de San Trovaso, en la que Tintoretto se muestra como uno de los grandes pintores narrativos.

"La distribución que propone es totalmente distinta. Su punto de vista es más arriesgado, juega con la profundidad y detalles insólitos adquieren protagonismo. Es una obra que demuestra que estamos ante un pintor completísimo. El valor no está tanto en los gestos sino en el movimiento de las figuras y en su gran expresividad", según Falomir, quien recordó que el deseo de Tintoretto de ser el pintor más importante de Venecia le llevó en ocasiones a pintar gratis "reventando el mercado".


Fuente: EL MUNDO


j.luis [ Lunes, 12 Febrero 2007, 10:04 ]
Título del mensaje: Respuesta: TINTORETTO
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Hola amig@s, esta mañana he podido contemplar personalmente la gran exposición de Tintoretto en el Museo del Prado... y no he sido yo solo, pues había cientos y cientos de personas, después de aguantar más de una hora de cola, pero ha merecido la pena.

Debo decir, que la selección que han hecho es espectacular, reuniendo alrededor de 70 obras magistrales... de las que destacan la grandeza de “El Lavatorio”, que dan ganas de meterse en el cuadro, por lo bien concebido que está, sobre todo la perspectiva, la profundidad y la buena colocación de las figuras, así como la proporcionalidad de éstas según su ubicación..., que decir mas de este cuadro que lo adquirió Velázquez, para la corte... y se inspiró para concebir su obra cumbre: “Las meninas”.

Otros cuadros espectaculares son: “Venus, Vulcano y Marte”; “La conversión de San Pablo”; “El milagro del esclavo”; Hay tres versiones diferentes de “La última cena”, no cabe duda que la mas original es la que los apóstoles están en movimiento jaja, –parece que le han dado al tintorro-; “San Agustín curando a los tullidos”; “San Jorge y el dragón”; “Susana y los viejos” un cuadro muy sensual; “El origen de la Vía Láctea”; “El Rapto de Elena”, que sirve de cartel anunciador de la exposición; El martirio de San Lorenzo; “La adoración de los pastores”, hay dos versiones diferentes y algunos grandes retratos, éstos últimos llaman menos la atención por su sobriedad, pero también muy interesantes.

Luego continué la visita por el Prado, visitando a mis pintores favoritos, que siempre gusta volver a verlos... y siempre se descubren aportaciones nuevas que ya comentaré en otro momento si os resulta interesante.


Por último animaros, si pasáis por Madrid... dar una vuelta por el Prado, esta exposición está hasta el 13 de Mayo, y a buen seguro siempre la recordaréis.





Saludos.


j.luis [ Lunes, 30 Abril 2007, 14:19 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO
El Prado alcanza con Tintoretto, la cifra récord de 15.000 visitantes en un solo día.



El puente de mayo habrá sido cómplice... Pero Tintoretto -con 15.000 visitantes ayer- sigue despertando pasiones en el Museo del Prado que acogió a casi 9.000 visitantes, 4.000 más que el sábado.



En total, más de 24.000 personas, sumanddo las 9000 de la ampliación del Prado de Moneo, una cifra "histórica", según fuentes del museo, los visitantes guardaron pacientemente largas colas.


"Una hora"; "más de una hora"; "menos mal que no llueve"; "qué bien, avanzamos unos pasos", fueron comentarios muy escuchados en una fila que serpenteaba hasta la puerta trasera del Hotel Ritz, en la calle de Felipe IV. Alrededor de las dos de la tarde, centenares de personas, sobre todo turistas, aguardaban tranquilamente para llegar a la puerta de Goya, el acceso principal al Museo.

"He tenido suerte. Llevo sólo media hora esperando. Todo, gracias a un amigo que me ha cedido su sitio en la cola", comentaba Oreste, argentino, deseoso de visitar la muestra de Tintoretto antes de que cierre, el próximo 13 de mayo.







SI ALGUIEN ME LEE, LE GUSTA EL ARTE, Y TIENE OCASIÓN DE VISITAR EL PRADO, QUE NO SE PIERDA LA GRAN EXPOSICIÓN DE TINTTORETO... ES MARAVILLOSA, UNA AUTENTICA GOZADA.


xerbar [ Lunes, 30 Abril 2007, 16:37 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO
J.Luis ya veo que has podido comprobar insitu la exposición de Tintoretto [smilie=up.gif]

Un Saludo.


j.luis [ Miércoles, 12 Diciembre 2007, 23:13 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO
La escritora italiana recrea en La larga espera del Ángel la vida del pintor italiano y la Venecia entre el Renacimiento y el Barroco



Melania G. Mazzucco: "Tintoretto es el cerebro más terrible de la pintura"



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Tintoretto, autorretrato de 1588. Óleo sobre tela. Musée du Louvre

Febril y postrado en su cama, poco antes de morir, Jacomo Robusti, Tintoretto, repasa su vida. Ha sido un pintor extremado, hecho a sí mismo, que tardó varias décadas en hacerse un hueco entre los maestros -Tiziano en lo más alto- de su época. Una época a caballo entre el Renacimiento y el Barroco, entre la Reforma y la Contrarreforma. La voz se la presta Melania Mazzucco, una de las escritoras más relevantes de la literatura italiana actual, que hace apenas unos días sumaba a su laureado currículo el Premio Viareggio. Lo hace en su novela La larga espera del Ángel (Anagrama), a la que ha dedicado casi una década. Tanto esfuerzo de documentación emerge en las más de 500 páginas del libro. La Venecia cruel y, a la vez, refinada del Cinquecento aparece recreada hasta en los detalles más minimalistas. Son variados los remordimientos que le impiden a Tintoretto dejar este mundo con la conciencia tranquila. Pero hay uno que le pesa por encima de todos: la absoluta vampirización a que sometió a su hija (ilegítima) Marietta, su obra de arte más perfecta, que acabó viviendo una vida diseñada al milímetro por su padre.


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Melania G. Mazzucco

Pregunta.- Reconoce que hace unos años no sabía apenas nada sobre Tintoretto. ¿Cómo surgió su interés por este pintor?
Respuesta.- El interés se me despertó cuando vi en la iglesia veneciana de la Maddonna dell'Orto su cuadro Presentación de la virgen en el templo. Me conmovió mucho cómo un pintor del Cinquecento presenta el destino de la niña y cómo se ocupa del mundo femenino, porque el cuadro está lleno de mujeres. Me desconcertó porque yo tenía una idea muy diferente de Tintoretto. En la escuela me habían dicho que eran un pintor manierista, de la contrarreforma... Nada que ver con lo que estaba viendo. Entonces empiezo a investigar más sobre él, a viajar a Venecia a menudo, y me compruebo que la niña del cuadro es Marietta, su hija ilegítima, una mujer fascinante, también pintora, de la que se había perdido su rastro, y con la Tintoretto mantuvo una relación de amor absoluto.

P.- Ha trabajado en esta historia muchos años. ¿Qué aspectos de su exhaustivo retrato de la ciudad en el Cinquecento le han costado más investigar?
R.- He estado nueve años inmersa en esta historia. Lo que más me interesaba recuperar era los detalles de la vida cotidiana de un pintor: cómo se relacionaba con los tipos que le encargaban los cuadros (nobles, ricos mercaderes...), cómo pintaba, cómo hablaba, cómo era su taller, qué objetos utilizaba, qué comía, cómo le afectaba el frío del invierno veneciano... Me han sido muy útiles los testimonios de personas de la época que he encontrado en los procedimiento jurídicos archivados. Y conseguí el diario de la suegra de Tintoretto: ¡fue como encontrar un tesoro!

P.- También peregrinaba por las iglesias de Venecia en busca cualquier anotación en sus registros sobre Marietta...?
R.- Era muy importante encontrar alguna prueba documental de su existencia, porque la leyenda decía que esta mujer había sido una invención del propio Tintoretto. El archivo de la iglesia donde se casó había desaparecido pero, por suerte, se conservaba la página donde constaba con quién había contraído matrimonio, con qué edad lo hizo, su domicilio... La búsqueda de todo estos datos fue una gran aventura para mí.

P.- La relación de Tintoretto con esta hija ilegítima que nació de su relación con una prostituta alemana trascendió lo estrictamente paternofilial...
R.- Fue una relación muy compleja; una relación entre creador y criatura, se podría decir. Tintoretto marcó casi todos lo pasos de esta hija. La obligó a casarse con quien él quería y también fue él quien le enseñó a pintar. Ella fue seguramente su mejor alumna, pero acabó renunciando a su libertad por seguir las exigencias paternas, hasta quedar prácticamente disuelta en la excesiva protección de Tintoretto. Es algo que llama la atención, porque él tuvo otras cuatro hijas legítimas, pero nunca se preocupó por ellas tanto como por Marietta. En esa época las hijas ilegítimas eran, por lo general, abandonadas a su suerte. Fue una relación de amor absoluto, en la que él deseo también estaba presente.

P.-¿Por qué decidió contar la historia con la propia voz de Tintoretto, en primera persona?
R.- Eso ha sido una de las cosas más difíciles en la escritura de la novela. Tintoretto era un pintor muy temerario, le gustaban pintar cuadros que le plantearan alguna dificultad o algún desafío. Era un hombre que se arriesgaba en sus decisiones, estéticas y vitales, y yo creía que si escribía sobre él también me debía arriesgar, para intentar estar a su altura. También lo creí necesario porque Tintoretto fue el creador de la historia de su hija Marietta, él contó y escondió lo que quiso. En realidad, fue como su biógrafo.

P.- Tiziano, el gran maestro de la época, le rechazó. ¿Temía su talento?
R.- A Tiziano le inspiró desconfianza desde el principio. Vio en él un muchacho orgulloso y con mucho talento. Todos los maestros del Cinquecento se buscaban alumnos que se limitaran a imitarles, que se anularan en sus propias enseñanzas y no fueran más allá. Tiziano percibió que Tintoretto buscaba tener su propia identidad pictórica, no ser un simple replicante. Intentó obstaculizar su carrera y difundió una especie de leyenda negra contra él que le perjudicó muchísimo, incluso hasta nuestros días.

P.- En su opinión, ¿qué cualidades hacen de él un pintor especial? Decía Sartre que fue "el primer cineasta".
R.- Fue un pintor muy avanzado para su tiempo, muy moderno. Su pintura te impacta en cuanto la ves: sus cuadros y sus personajes son los que te observan a ti, y no al revés. Además fue capaz de pintarlo todo. Ha pintado a Jesucristo y muchas escenas religiosas, la mitología griega y muchos retratos de sus contemporáneos. Pinta príncipes, nobles y obispos mirándoles cara a cara, sin intimidarse por su cargo o por su estatus social. Los miraba simplemente como a seres humanos. Fue también un pintor muy intelectual, que manejaba textos condenados por heréticos. Estaba continuamente investigando sobre la religión. Era una mente muy inquieta, siempre a la búsqueda. No en vano, se le definía como el cerebro más terrible de la pintura.


Tiziano contra Tintoretto


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Autorretratos de Tintoretto y Tiziano.

Tiziano y Tintoretto vivieron una constante guerra de egos



elmundo.es / elcultural.es


j.luis [ Sábado, 19 Marzo 2011, 13:33 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO
La agonía de Tintoretto


La larga espera del ángel



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Traducción de Xavier González Rovira - Anagrama. Barcelona, 2011 - 520 páginas - Precio: 24,50 €

La pasión por escribir, también en autores de probado talento, no siempre lleva a una tarea con resolución feliz. El dominio de las destrezas, a veces, queda obstruido por el ensimismamiento. Melania Mazzucco (Roma, 1966) es una excelente escritora, a quien hemos podido agradecer libros tan notorios como Vita, Ella, tan amada y Un día perfecto (todos en Anagrama). Su extraordinaria capacidad para documentarse sobre la época que va a abordar (la emigración italiana a Nueva York a principios del siglo XX, el periodo de entreguerras en Europa, las veinticuatro horas de un día de mayo de 2001 en Roma) refleja una atención al detalle que habría elogiado Nabokov. Y esa documentación la autora la pone hábilmente, sin que pesadamente gravite sobre el texto, al servicio de la imaginación literaria. Así sucedía en las novelas mencionadas. En esta ocasión, sin embargo, el clima de época prima demasiado sobre los personajes y estos, debido al exceso de documentación, parecen borrarse a la vez que se dibujan. Mazzucco ha elegido la figura de "el Tintoretto", que apenas salió de Venecia, para adentrarse en la cotidianidad familiar, en sus trabajos y recelos, en el fracaso y la gloria del arte confrontada con un ámbito familiar marcado por las desavenencias, los equívocos y la frustración del padre que hubiera querido prolongar su arte en sus hijos. La novela tiene una estructura compuesta por capítulos que corresponden a los últimos quince días de fiebre: una larga agonía en la que el pintor rememora su vida, en una suerte de gran inventario, muy minucioso, con Dios como interlocutor. Pero esta estructura se ve constantemente impugnada por una elocución poco selectiva, de modo que, frente a páginas magistrales, como las dedicadas a su hija natural Marietta -figura extravagante, indomable, imprevisible, fallecida a los 22 años-, la prolijidad se adueña del texto produciendo un movimiento circular que cancela la seguridad de estar avanzando en alguna dirección. Esto, que podría adjudicarse al delirio, tampoco cobra relieve, pues la voz narradora se deleita en la crónica de escenas cotidianas, sin distinguir lo significativo de lo obvio. De ahí la punzante sensación de que la historia de Marietta hubiera acaso servido, por sí sola, de soporte unificador del drama de "el Tintoretto", desengañado de las convenciones de la época y no obstante esclavizado por ellas. Criada como un muchacho, naturalmente dotada y encauzada al arte, dueña de un "ardiente apetito de conocimiento", Marietta representa para el pintor el desafío de lo desconocido, pero también su claudicación, la resignación a Venecia. Sin embargo, la escrupulosidad en las eventualidades domésticas diluye finalmente la magnitud del drama. El resultado no invalida por completo la novela, pero ésta se resiente al cabo de artificiosidad por la abundante reconstrucción, y finalmente transmite, aunque con indudable veracidad, un eficiente registro notarial que hubiera necesitado más soplo de vida.


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Melania G. Mazzucco, es la autora de 'La larga espera del ángel'



elpais.com


j.luis [ Sábado, 03 Marzo 2012, 11:20 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
Los museos madrileños consiguen fondos para realizar cuatro restauraciones emblemáticas


El Paraíso, de Tintoretto del Thyssen. La restauración empezará en junio en el hall del museo



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El cuadro de Tintoretto 'El Paraíso', expuesto en el Museo Thyssen-Bornemisza. / GORKA LEJARCEGI

Los oros tres son: 'La Mujer en azul', de Picasso en el Reina Sofía; 'La revelación a San Pío V'. Se puede ver en in situ la restauración en el Museo Naval y la ya restaurada 'Gioconda' del Prado, de un discípulo de Leonardo da Vinci.

Museos españoles consiguen fondos para restauraciones. El cuadro de 'una mujer llamada azul' de Picasso ha recuperado el color y el vigor originales, y ya se exhibe en el Reina Sofía. La mujer de azul no solo ha regresado, también ha abierto las puertas de las subvenciones a otras obras afincadas en Madriddel artista malagueño fue restaurado gracias al programa de conservación de arte del Bank of America Merrill Lynch, que aportó 200.000 euros, y que ahora ha anunciado su participación en una nueva obra, esta vez en el museo Thyssen-Bornemisza.

La pieza elegida ha sido El Paraíso de Tintoretto, el último gran pintor del Renacimiento. Esta obra de grandes dimensiones (169 x 494 centímetros) se centra en la Coronación de la Virgen, inspirándose en el Paraíso de Dante. Nubes, ángeles, querubines y bienaventurados componen el cuadro de vivos colores.

La peculiaridad de esta restauración es que se llevará a cabo en el vestíbulo del museo, donde está ubicada la obra. Esto permitirá a los visitantes contemplar el proceso en todas sus fases y comprender mejor las complejidades de la conservación del arte.

Ubaldo Sedano, jefe de restauración del museo Thyssen-Bornemisza, explica que será una experiencia muy didáctica para aquellos que visiten el museo durante el periodo de restauración, que comenzará en junio y durará aproximadamente seis meses. Una pantalla acompañará las labores de reparación a tiempo real. Por ejemplo, si descubren un dibujo preparatorio bajo la pintura lo proyectarán en la televisión y explicarán la forma de trabajar de este artista que fue discípulo de Tiziano, máximo exponente de la Escuela Veneciana del siglo XVI.

“Hace dos décadas que este cuadro no se restaura. Por eso se presentó al programa de conservación. También porque está con nosotros desde que se abrió el museo, que este año celebra su 20 aniversario. Es muy representativo”, añade Sedano.


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El Thyssen es el primer museo español en restaurar un cuadro ante el público. La pintura El Paraíso, de Tintoretto, ha sido descolgada de las paredes del museo para los trabajos de restauración.



elpais.com


j.luis [ Miércoles, 11 Julio 2012, 18:44 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
El madrileño Museo Thyssen muestra la intervención de una de sus joyas, 'El Paraíso', pintada por el veneciano en 1588



Tintoretto, restauración en directo


El Museo Thyssen monta el espectáculo con la intervención en público de 'El Paraíso'



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Limpieza de 'El Paraíso', de Tintoretto, en el Museo Thyssen-Bornemisza. / MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA

Está en el mismo lugar que ocupa desde hace casi 20 años: a la derecha del gran hall del Museo Thyssen. Pero desde hace unos días solo se le puede ver a través de los cristales de la caseta blanca construida expresamente para este gran óleo de 169,5 x 494 centímetros. Aprovechando la moda de las restauraciones espectáculo, los responsables del museo no han dudado en intervenir públicamente a una de las joyas de la colección: El Paraiso, pintado por Tintoretto hacia 1588 para decorar la Sala del Maggior Consiglio en el Palacio Ducal del Dogo, en Venecia.

Las cicatrices del paso del tiempo y de los inadecuados barnices reclamaban desde hace tiempo la intervención quirúrgica que hoy mismo empieza y que se prolongará a lo largo de un año. Además de seguir el trabajo de los expertos, capitaneados por el jefe de restauración del museo, Ubaldo Serrano, los visitantes pueden ver el estado actual de la composición en una de las salas de la ampliación en la que las imágenes dan cuenta del aspecto de cada detalle de esta obra dedicada a la Coronación de la Virgen con el Espíritu Santo como eje de la escena. Junto al cuadro, ya están preparados todos los utensilios necesarios sobre dos mesas de hospital colocadas delante del lienzo.

Esta es una de las primeras ocasiones en las que se puede contemplar en vivo el trabajo de los restauradores. Guillermo Solana, director del museo, explica que se acaba así un tiempo en el que el trabajo de los expertos se hacía de manera secreta, fuera de la mirada del público. "Ahora se puede ver lo que se hace con un cuadro y como se hace. Hay un interés apasionado por parte del público por contemplar la labor de estos artesanos del arte. En países como Italia, es algo frecuente."

Financiado por Bank of America Merrill Lynch, el trabajo consistirá en revisar, limpiar y restaurar el cuadro. "No se trata de ponerlo más bonito", advierte el jefe de restauración, "sino de que vuelva a su estado original". Cuando todo esto acabe, la actual exposición se sustituirá por otra en la que se muestren al público los secretos que se vayan descubriendo.


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Detalle de 'El Paraíso', de Tintoretto. / MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA



elpais.com


j.luis [ Lunes, 04 Marzo 2013, 20:29 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
‘El Paraíso’ de Tintoretto vuelve a casa


Tras casi dos años de restauración el lienzo del genio veneciano vuelve a su emplazamiento habitual en el museo Thyssen


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La obra del pintor italiano del siglo XVI, una de las obras más emblemáticas de la Colección Thyssen-Bornemisza, ha vuelto esta mañana al Thyssen bajo la atenta mirada de varios medios de comunicación.

El Paraíso, espectacular lienzo con el que Tintoretto quiso rivalizar con la mismísima capilla Sixtina de Miguel Ángel, ha regresado esta mañana a su emplazamiento habitual, al final de la galería que da entrada al Museo Thyssen en Madrid, tras una restauración de casi dos años, subvencionada por el proyecto de conservación de arte de Bank of America Merril Lynch.


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La obra, que quiso rivalizar con la mismísima capilla Sixtina de Miguel Ángel, ha sido devuelta al museo casi dos años después.

En una operación de tintes cinematográficos, el equipo de brigadas de la pinacoteca ha trasladado el enorme cuadro ante la vista de un nutrido grupo de periodistas y empleados del centro. Están ciertamente poco acostumbrados a trabajar con público, pero esta vez era distinta. Después de todo, la última fase de la restauración (la más artesanal, la que llega tras las radiografías, las fotografías y reflectografías infrarrojas y los análisis químicos) se ha practicado a la vista de los visitantes.

Desde julio, Susana Pérez y Alejandra Martos, del equipo de restauración del Thyssen, han trabajado ante el público en una suerte de vitrina a la entrada del edificio para corregir faltas, retirar repintes y devolver en suma todo su esplendor a la obra maestra de Tintoretto, una de las más importantes de la colección.


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La última fase de la restauración, la más artesanal, llega tras las radiografías, las fotografías y reflectografías infrarrojas y los análisis químicos.

Guillermo Solana, director artístico del museo lo ha comparado con “un reality contemporáneo” y con uno de esos “teatros anatómicos” en los que los estudiantes de cirugía observan una operación en directo y se ha felicitado por la decisión de efectuar los trabajos a la vista de todos: “Hemos conseguido una relación más íntima, diría que hasta física, entre el museo y los visitantes, justo ahora que celebramos el veinte aniversario”.

Una vez que los brigadas, perseguidos por un enjambre de fotógrafos y camarógrafos, han acarreado el cuadro para cubrir la distancia entre la UVI artística y el emplazamiento final, una máquina hidráulica ha elevado el lienzo de tamaño extraordinario (169,5 x 494 cm). Este Paraíso, en el que se representan los círculos concéntricos de la gloria, fue el segundo de los dos bocetos presentados hacia 1588 por Tintoretto al Senado veneciano, que buscaba decorar la pared que remata la estancia principal del palacio de los Dux, la sala del Gran Consejo.


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'El Paraíso' de Tintoretto, una de las obras más emblemáticas de la Colección Thyssen-Bornemisza, a su regreso su ubicación habitual en el hall del museo.

Con el cuadro bien asegurado en la pared, ha llegado el momento de los reconocimientos (al banco benefactor, claro, que ya apoyó la restauración en el Reina Sofía de la Mujer en azul, de Picasso). También, la hora de compartir los secretos que toda restauración saca a la luz. Esta ha servido para confirmar la sobrenatural destreza técnica de Tintoretto, que pintó todas las figuras desnudas, en un “inusual alarde anatómico”, para después vestirlas con el pincel, según ha revelado Ubaldo Sedano, restaurador jefe de la pinacoteca.

Pero sobre todo ha sido el momento de acercarse al cuadro y contemplar de cerca esos azules y amarillos subidos, la sensacional distribución de los espacios y los gestos y el genio delicadamente desmayado de Tintoretto, que desde hoy luce en el Thyssen en perfecto estado de revista.


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El Paraíso (recién restaurado), obra de Tintoretto, c. 1588. Óleo sobre lienzo, 169,5 x 494 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Enlace del Museo Thyssen, para ver el largo proceso de restauración de El Paraíso de Tintoretto



Fuentes: elpais.com / museothyssen.org


j.luis [ Viernes, 05 Septiembre 2014, 09:22 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
El Gobierno decide que El Bosco, Van der Weyden y Tintoretto sigan en El Prado


Vicepresidencia no atenderá la petición de devolución cursada por Patrimonio Nacional



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El Lavatorio. Tintoretto, 1548-1549. Óleo sobre lienzo, 210 × 533 cm. Museo del Prado, Madrid

Todo apunta a que El Bosco, Van der Weyden y Tintoretto se quedarán en el Museo del Prado, su lugar de residencia desde 1936. La petición de devolución cursada por Patrimonio Nacional a la pinacoteca que dirige Miguel Zugaza para que varias pinturas de estos maestros pasen a engrosar la colección del Museo de Colecciones Reales que será inaugurado en 2016 está a punto de recibir una respuesta negativa por parte del Gobierno.

“La decisión está tomada a falta de cerrar dos flecos jurídicos, los cuadros no saldrán del Prado”. “El Gobierno no tiene previsto de ningún modo tocar la colección del Prado, esos cuadros se quedarán en el museo”. Son declaraciones tajantes efectuadas a este diario por dos altos representantes del Gobierno de Mariano Rajoy, que ultima estos días un documento legal con el fin de sellar el depósito definitivo de varias obras de estos artistas en El Prado. Parece que los deseos manifestados por José Rodríguez-Spiteri, presidente de Patrimonio Nacional, caerán en saco roto. Esos deseos, compartidos por la persona que dirigirá el Museo de Colecciones Reales, José Luis Díez, apuntaban en concreto a cuatro obras: El jardín de las delicias y La mesa de los siete pecados capitales, de El Bosco; El descendimiento de la cruz, de Van der Weyden; y El lavatorio, de Tintoretto.


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Mesa de los pecados capitales. El Bosco, 1485. Óleo sobre tabla, 120 × 150 cm. Museo del Prado

El pasado mes de julio, según una información publicada en El Confidencial, José Rodríguez-Spiteri dirigió una carta a Zugaza recordándole que esas pinturas —consideradas obras capitales de la colección por parte de los responsables del Prado— eran propiedad de Patrimonio Nacional y que su intención era recuperarlas. ¿Destino? Un lugar de honor en el futuro Museo de Colecciones Reales. Las obras viven en el Museo del Prado desde 1936, después de que la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico del Gobierno de la República las trasladara a la pinacoteca madrileña para protegerlas durante la Guerra Civil. Un decreto franquista de 1943 certificó la permanencia de los cuadros en El Prado mediante la figura jurídica de un depósito temporal, depósito que fue renovado por última vez en un nuevo documento sellado por ambas partes en 1998.

La situación en julio en torno a la supuesta carta de reclamación fue la siguiente: Patrimonio Nacional sostuvo que la carta había sido enviada. En El Prado aseguraron que no se tenía constancia de ella. Duda resuelta: “Sí que existe esa intención de reclamar por parte de Patrimonio, desde luego”, explicaba un alto cargo del Ministerio de Cultura.


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El descendimiento de la cruz. Roger van der Weyden, h. 1436. Óleo sobre tabla, 220 × 262 cm. Museo del Prado

La dirección del Museo del Prado ha mantenido durante todo este tiempo una relativa calma ante este espinoso asunto, en el que mucho han tenido que ver las no demasiado buenas relaciones entre ambas instituciones. De hecho, los responsables de Patrimonio Nacional ya han hecho saber a Zugaza que no ofrecerán su colaboración en forma de cesión de obras en próximas exposiciones del Prado como las que se dedicarán a Bernini o al propio Van der Weyden. En cuanto al que será máximo responsable del Museo de Colecciones Reales actualmente en construcción junto a la Catedral de la Almudena de Madrid, José Luis Díez, lo menos que puede decirse es que se trata de una persona que conoce bien los resortes y la vida interior del Museo del Prado: no en vano fue hasta hace poco su conservador de pintura del siglo XIX.

El Patronato del Museo del Prado que preside José Pedro Pérez Llorca se ha topado con una auténtica paradoja: a la reclamación fracasada por parte de la pinacoteca del Guernica de Picasso en manos del Museo Reina Sofía ha venido a sucederle la petición igualmente fracasada de varias pinturas de tres de sus más grandes maestros.

Tanto El jardín de las delicias como La mesa de los siete pecados capitales, ambas de El Bosco, y El descendimiento de la cruz, la obra más importante de Rogier van der Weyden, figuran bajo el epígrafe “Obras maestras” en la página web de las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional. Ahí seguirán. Pero también en las salas del Museo del Prado.


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Varios visitantes contemplan 'El jardín de las delicias' de El Bosco en el Museo del Prado. / Manuel Escalera


elpais.com






Me parece correcta la decisión. No entiendo que a estas alturas, pretendan quitar al Prado cuatro obras maestras que millones de aficionados a la pintura han visto desde 1936. Considero que el Museo del Prado es el lugar donde deben estar estas obras. Seguro que el futuro museo de Colecciones Reales, tendrá muchas otras obras que exponer y no éstas precisamente.


j.luis [ Jueves, 16 Julio 2015, 21:34 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
Scuola de San Rocco, Venecia


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La Scuola Grande de San Rocco se encuentra en el Campo homónimo, en el sestiere de San Polo.

La Scuola Grande de San Rocco se encuentra en el Campo di San Rocco, en Venecia en el corazón del sestiere de San Polo. Forma parte de un conjunto arquitectónico integrado por la Scoletta y la Iglesia de San Roque.


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La Scuola de San Rocco, de Venecia, era una especie de fundación de beneficencia de un gremio.

Es uno de los edificios más importantes de la ciudad. Su construcción data de principios del siglo XVI y surge para agradecer a San Rocco el fin de la pese que diezmó Venecia. La obra fue iniciada por Bartolomeo Bon, y la fachada es obra de Antonio Scarpagnino. La decoración de los interiores estuvo a cargo de Tintoretto, que a lo largo de 24 años pintó paredes y techos hasta lograr una obra monumental.


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La Sala del Albergue, de la Scuola Grande de San Rocco, está ricamente decorada por Tintoretto.

Las Scuola eran archicofradías de laicos de algún gremio, nacidas bajo la protección de un santo, como fundaciones de beneficencia que protegían a enfermos y pobres. La de San Rocco es la mejor conservada de las seis que tiene la ciudad.


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La Sala Superior de la Scuola Grande de San Rocco es una de las obras pictóricas más importantes de Venecia.

De este gran edificio de dos plantas hay tres salas para visitar. En la Sala Inferior podemos ver las obras tardías de Tintoretto, entre ellas destaca la “Santa María de Egipto”. En la Sala Grande Superiore y la Sala dell’Albergo, lo más interesante de la visita y de su primera época, con sus muros y techos cubiertos de escenas bíblicas, la más significativa es “La Crucifixión”.

El horario de visita es diario de 9 a 17:30 horas. El precio del billete entero es de 7€, e incluye audioguía. El reducido, 5€, para jóvenes entre 18 y 26 años. Gratis para menores de 18 años.


viajejet.com


j.luis [ Jueves, 16 Julio 2015, 21:36 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
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En 2014, Jaeger-LeCoultre descubrió la Scuola Grande di San Rocco en Venecia, un lugar excepcional enaltecido por las realizaciones del pintor y artista Tintoretto, renacentista veneciano precursor del barroco (1518-1594).


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Su sensibilidad al uso creativo de la perspectiva que caracteriza a Tintoretto, la precisión en la ejecución de sus obras y el talento sin igual que demostró en sus pinturas –elementos muy presentes también en los talleres de la Manufactura, son las razones que han llevado a la Grande Maison a convertirse en mecenas de este lugar.

Por ello, se puso en marcha un programa de restauración de 3 años.


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El pasado 9 de mayo de 2015, gracias a esta iniciativa, Jaeger-LeCoultre y la Scuola Grande di San Rocco se unieron para compartir con el mundo entero esta maravilla del patrimonio veneciano.

Como patrón de la Scuola Grande di San Rocco, la Marca invitó al público a entrar en este histórico monumento de manera gratuita el pasado 9 de mayo.
Guías de historia del arte compartirán su conocimiento de la Scuola a través de visitas turísticas organizadas desde las 10h hasta las 16h30 en italiano e inglés.


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Los visitantes se beneficiaron del trabajo realizado en la iluminación, que se ha hecho posible gracias al mecenazgo de Jaeger-LeCoultre y al cuidado que han tenido con las obras de Tintoretto, que son extremadamente sensibles a la luz.

Una nueva iluminación de LEDs, que proyecta menos rayos infrarrojos y ultravioletas que otras luces, se instalaron en la Sala dell’Albergo. De esta forma, los visitantes pueden ver la belleza más pura de las obras. Gracias a la iluminación, la temperatura del color quizás se vea modificada mostrando su mejor color y desvelando la obra de arte.


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Guiado por el deseo de cuidar y proteger la creatividad y la artesanía que han sido tan importantes en la Manufactura, Jaeger-LeCoultre participa activamente para salvaguardar nuestro patrimonio cultural mundial.


antonio-roca.com


j.luis [ Sábado, 21 Noviembre 2015, 13:18 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
Seis ‘tintorettos’ y un ‘rubens’, sustraídos de un museo en Verona


Tres ladrones roban 17 obras de arte del Museo cívico de Castelvecchio

El alcalde de la ciudad apunta a un atraco organizado




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Madonna allattante, de Jacopo Tintoretto, una de las obras robadas en Verona.

Hay medios italianos que hablan de “herida grandísima”. Desde luego, la lista de las 17 obras de arte robadas ayer en Verona, en el Museo cívico de Castelvecchio, contiene maestros clave de la historia del arte. Seis tintorettos, un rubens y un mantegna están entre los cuadros sustraídos, cuyo valor se calcula entre los 10 y los 15 millones de euros.


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Ritratto maschile. Cerchia di Jacopo Tintoretto


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Banchetto di Baltassar, de Jacopo Tintoretto


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Giudizio di Salomone, de Jacopo Tintoretto


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Sansone, de Jacopo Tintoretto


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Trasporto dell’arca dell’alleanza, de Jacopo Tintoretto

“Eran tres, dos armados, con el rostro cubierto. Hacia las 19.30, poco antes del cierre, en el museo se estaba llevando a cabo el relevo, ya que de día hay al menos 11 trabajadores, pero a esa hora se quedan la taquillera y un agente de vigilancia. El guardia inspecciona las salas para verificar que nadie se haya quedado, entonces vuelve a la entrada y deja marchar a la taquillera. En ese momento se produjo el robo”. La reconstrucción de Roberto Bolis, responsable del gabinete de Prensa del Ayuntamiento de Verona, a La Repubblica sugiere que se ha tratado de una operación organizada y llevada a cabo por profesionales.


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Ritratto di Marco Pasqualigo, de Domenico Tintoretto


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Ritratto di ammiraglio veneziano. Bottega di Domenico Tintoretto

Los tres inmovilizaron al agente y acallaron a la empleada con una mordaza. Uno de ellos se quedó controlando a la mujer, mientras los otros dos obligaron al guardia a llevarlos por las salas donde robarían los cuadros, siempre según la reconstrucción de La Repubblica. Para doble colmo, por un lado, los ladrones aprovecharon el coche del agente para alejarse y, por otro, el robo fue realizado justo el día en que el ministro de Cultura, Dario Franceschini, presentaba en una rueda de prensa dos obras de arte recientemente recuperadas por los Carabinieri.


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Dama delle licnidi, de Peter Paul Rubens

“Alguien los mandó. Estaban preparados y sabían exactamente a dónde tenían que ir”, ha declarado el alcalde de Verona, Flavio Tosi, que añadió que 11 de las 17 cuadros sustraídos son obras maestras, según el diario The Guardian. Bolis subrayó sin embargo en declaraciones a La Repubblica que a su juicio los ladrones eran sí profesionales pero no expertos de arte. “Se hicieron con obras que estarían en una lista, pero que no eran ni las mayores ni las más preciadas del museo”. Aun así, el responsable de prensa considera que por lo menos cuatro de las piezas son de “grandísimo valor”: la Virgen de los codornices, de Pisanello, San Girolamo penitente, de Jacopo Bellini, la Sagrada Familia con una santa, de Mantegna, y el Retrato de joven con diseño infantil, de Giovanni Francesco Caroto.


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San Girolamo penitente, de Jacopo Bellini


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Ritratto di Girolamo Pompei, de Giovanni Bellini


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Sacra Famiglia con una santa, de Andrea Mantegna


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La 'Virgen de los codornices', de Pisanello


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Ritratto di Giovane con disegno infantile, de Giovanni Francesco Caroto


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Ritratto di Giovane monaco Benedettino, de Giovanni Francesco Caroto


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Paesaggio, de Hans de Jode


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Porto di mare, de Hans de Jode



Fuentes: artribune.com / elpais.com


j.luis [ Lunes, 22 Febrero 2016, 16:08 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
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La huella de Tintoretto en el Palacio Ducal de Venecia



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Sala Mayor del Consejo. La Sala del Maggior Consiglio, en la que más de 1.000 personas llegaban a votar el destino de La Serenissima. En esta sala se encuentra "El Paraíso", el mayor lienzo del mundo obra de Tintoretto. (La obra está situada tras el trono, se dispone la tela más grande del mundo, el “Paraiso”, realizada por Tintoretto y su taller entre 1588 y 1592).


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Es la sala más grande y majestuoso Palazzo Ducale, con sus 53 metros de largo por 25 de ancho, es uno de los mayores de Europa. Aquí se celebraron las reuniones más importantes de los magistrados del Estado de Venecia: El Consejo Superior de una organización muy antigua que fue formada por todos los nobles de Venecia, de mayor prestigio , méritos o riqueza. El Gran Consejo tenía el derecho de control sobre todos los demás magistrados y funcionarios del Estado. En esta sala también se realizaban las elecciones de los Dogos, que continuó en la del escrutinio. Los procedimientos eran muy largos y complejos para prevenir el fraude electoral.


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Vista de la Sala del Senado. Palacio Ducal de Venecia


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Jacopo Tintoretto - Il Paradiso, 1588-1594. Sala Consejo Mayor. Palacio Ducal de Venecia


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Jacopo Tintoretto - Minerva aleja a Marte, 1576. Óleo sobre lienzo, 148 × 168 cm. Palacio Ducal de Venecia, Venecia. Obra de Tintoretto. Incluido en una serie de cuatro obras mitológicas (las otras tres son Mercurio y las tres Gracias, Baco, Ariadna y Venus y La Fragua de Vulcano), el cuadro se compuso originalmente para el Atrio Quadrato del Palacio Ducal, aunque después serían trasladados todos a la Sala dell’ Anticollegio.


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Tintoretto - Minerva aleja a Marte

El gobierno de la República de Venecia encargó esta serie a Tintoretto, con un claro mensaje político. Cada una de las obras significaba un objetivo garantizado por el Dux Girolamo Priuli a sus súbditos. En este caso se intenta transmitir el éxito de la república frente a las agresiones de sus potenciales enemigos, los turcos y alemanes. Los personajes mitológicos son Minerva, diosa de la sabiduría y las artes, Marte, dios griego de la guerra, y la Paz y la Abundancia.


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Jacopo Tintoretto. Il doge Nicolò da Ponte riceve da Venezia una corona d'alloro, 1584. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala del Collegio


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Jacopo Tintoretto. Andrea Gritti, assistito da s. Marco, davanti alla Vergine e altri santi


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Jacopo Tintoretto. Mercurio e le tre grazie, 1576-77. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala dell'Anticollegio


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Jacopo Tintoretto. Cristo risorto e tre avogadori, c. 1606. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala dell'Avogaria de Comùn


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Jacopo Tintoretto. "Galeas de Montes", la pintura de Tintoretto en el "Palacio Ducal" de Venecia. Representa a la empresa épica por la República de Venecia en 1439 para el transporte de una flota a través del río de Adige a Rovereto y desde allí por tierra de 12 km de la ciudad de Torbole en lago de Garda.


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Jacopo Tintoretto - Doge Nicolò da Ponte Receiving a Laurel Crown from Venice, 1584


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Jacopo Tintoretto. Il doge Girolamo Priuli riceve dalla Giustizia la bilancia e la spada, 1565-1567. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Atrio quadrato


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Jacopo Tintoretto. La fucina di Vulcano, 1576-77. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala dell'Anticollegio


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Jacopo Tintoretto. Bacchus, Venus and Ariadne. 1576-77. Bacchus, Venus and Ariadne


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Jacopo Tintoretto. Conquest of Zara. 1584


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Jacopo Tintoretto. Defence of Brescia. 1584


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Jacopo Tintoretto (atribuido). Ritratto di Enrico III di Francia, 1574


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Jacopo Tintoretto. Ritratto di due senatori, c. 1550-1600


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Jacopo Tintoretto. Il doge Girolamo priuli riceve dalla giustizia la bilancia e la spada, 1565-67. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Atrio quadrato


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Scuola del Tintoretto, il doge Pietro Loredan chiede la Cessazione della Carestia.


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Jacopo Tintoretto. Doge Nicolò da Ponte Invoking the Protection of the Virgin, 1584


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Jacopo Tintoretto. The Dead Christ Adored by Doges Pietro Lando and Marcantonio Trevisan, c. 1580. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala del Senato



Fuentes: es.wikipedia.org y gabitos.com


j.luis [ Viernes, 13 Mayo 2016, 10:44 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
Recuperados en Ucrania cuadros robados de Rubens y Tintoretto

Los presuntos ladrones del museo Castelvecchio de Verona fueron detenidos en Italia y Moldavia



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El presidente ucranio Petro Poroshenko observa las pinturas recuperadas, en Kiev, el pasado 11 de mayo.

El pasado 20 de noviembre, los responsables del museo Castelvecchio de Verona pudieron ver en diferido cómo tres encapuchados, dos de ellos pistola en mano, habían entrado la tarde anterior por una puerta lateral de la pinacoteca y robado 17 obras de arte –incluidos cuadros de Rubens y Tintoretto—sin que sonasen las alarmas. La policía italiana descubrió enseguida que el vigilante de guardia fue quien desactivó las medidas de seguridad, y que su cuñada, de nacionalidad moldava, la que actuó de enlace para sacar las obras de arte de Italia e intentar venderlas en los países de la antigua Unión Soviética. El robo, de película, ha sido frustrado más de cinco meses después por la policía de Ucrania, que ha logrado recuperar la integridad del botín, valorado en más de 16 millones de euros.


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Madonna allattante, de Jacopo Tintoretto, una de las obras robadas en Verona, ya recuperadas.

Fue el propio presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, quien anunció el miércoles la “brillante operación policial”, y aprovechó para presumir del compromiso de su país en la lucha contra el crimen y la corrupción, si bien el peso de la investigación fue llevado desde el inicio por el cuerpo italiano de Carabinieri. De hecho, ya el pasado 15 de marzo fueron arrestadas los 12 presuntos autores materiales del robo, tres de ellos en Verona y el resto en Moldavia. Pero las obras no han sido encontradas hasta el pasado 6 de mayo en la región ucraniana de Odessa, en la isla de Turunciuk, a pocos kilómetros de la frontera con Moldavia.

Los cuadros se encontraban envueltos en sacos de plástico y escondidos entre arbustos. Además de cinco telas de Tintoretto, como el Sanson, y la Dama de Licnidi de Rubens, también había piezas de Pisanello, Jacopo Bellini, Andrea Mantegna, Giovanni Francesco Caroto, Hans de Jode y Giovanni Benini. Según Alberto Bolis, portavoz del ayuntamiento de Verona, el estado de conservación de las obras es “presumiblemente bueno” y confirmó que su precio teórico –“por cuanto pertenecen al Estado italiano y no se pueden vender”—podría superar los 16 millones de euros.


elpais.com


j.luis [ Viernes, 23 Diciembre 2016, 19:06 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
Italia recupera cuadros robados, algunos de Tintoretto y Rubens


Las obras fueron encontradas el pasado 6 de mayo en la región ucraniana de Odessa, en la isla de Turunciuk, empaquetadas en sacos de plástico y escondidas entre arbustos.

El museo de Castelvecchio de Verona, en el norte de Italia, recuperó hoy las diecisiete valiosas pinturas, algunas de artistas como Rubens o Tintoretto, que fueron robadas hace un año y localizadas el pasado mayo en Ucrania.



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Policías italianos inspeccionan algunas de las 17 valiosas pinturas robadas. / SERGEY DOLZHENKO

El ministro de Cultura italiano, Dario Franceschini, se desplazó a la capital ucraniana, Kiev, para participar en el acto de entrega de estas obras de arte, al que también acudió el presidente Petró Poroshenko, según un comunicado del Ministerio italiano.

"Hoy es una día de alegría y satisfacción. El regreso a Italia de estas diecisiete obras maestras sustraídas hace más de un año (...) es el fruto de un intenso y provechoso trabajo de equipo en las investigaciones", señaló Franceschini en la nota.

El ministro agradeció por el hallazgo de las piezas a la magistratura, a las fuerzas del orden, al cuerpo diplomático y a las autoridades ucranianas porque "han permitido sanar una herida dolorosa del patrimonio cultural italiano y mundial".

Franceschini, acompañado por otras autoridades como el alcalde de Verona, Flavio Tosi, presentaron hoy en la ciudad italiana uno de los cuadros sustraídos, Niño con dibujo, un óleo realizado en 1523 por Giovanni Francesco Caroto. El resto de pinturas llegaron al aeropuerto veronés y será posible contemplarlas en el museo de Castelvecchio desde mañana, según anunció Tosi.

Los cuadros fueron robados del museo de Castelvecchio de Verona a última hora de la tarde del 19 de noviembre de 2015, cuando los ladrones aprovecharon el momento de cambio de turno entre los trabajadores y los encargados de la vigilancia nocturna.

Entre las diecisiete pinturas, con un valor estimado de 20 millones de euros, destacan cinco de Tintoretto, como su Sanson, así como la Dama delle Licnidi de Peter Paul Rubens. Completan el botín piezas de artistas como Pisanello, Jacopo Bellini, Andrea Mantegna, Giovanni Francesco Caroto, Domenico Tintoretto, Hans de Jode y Giovanni Benini.

elmundo.es


j.luis [ Jueves, 13 Septiembre 2018, 12:06 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
Venecia se reconcilia con Tintoretto tras 500 años de celos, intrigas y juego sucio

El Palacio Ducal acoge la primera retrospectiva del artista en más de 80 años, desde la que protagonizó en 1937

Será la gran apuesta para celebrar el 500 aniversario del nacimiento del artista, una de las figuras esenciales del arte italiano del siglo XVI




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A la izquierda: autorretrato de Tintoretto en plenitud de su carrera, en 1548, año en que pinta 'San Marcos liberando al esclavo'. A la derecha: su autorretrato realizado en 1588 y que se conserva en el Louvre.


Bajo una lápida triste, desnuda y arrinconada, situada en la penumbra de una iglesia alejada de los circuitos turísticos multitudinarios de Venecia, la magnífica Madonna dell'Orto, descansan desde 1594 los restos mortales de uno de los más grandes artistas que haya visto el mundo: Jacopo Comin, al que en su juventud llamaron Jacopo Robusti, y siempre más conocido como Tintoretto.

Esa tumba pobre y olvidada, tan alejada del suntuoso y opulento monumento funerario levantado para mayor gloria de su rival Tiziano en la vecina Iglesia de Santa Maria dei Frari, cuenta una historia. Revela la compleja relación que la ciudad de los canales ha mantenido siempre con Tintoretto, probablemente el más veneciano de todos los pintores venecianos. Porque Tintoretto no sólo nació en 1518 en la mismísima ciudad de Venecia (a diferencia por ejemplo de Giorgione, Tiziano o Veronese, que lo hicieron en terraferma, en la Venecia continental) sino que durante sus 75 años de vida tan sólo la abandonó una vez, ya sexagenario, para viajar a la vecina Mantua. Y sin embargo Venecia, que cuenta nada menos que con 21 iglesias con obras de Tintoretto y con muchísimas otras piezas suyas repartidas por toda la ciudad, con frecuencia ha tratado a ese artista no sólo con desdén sino con abierta antipatía y evidente rencor. Por no decir odio.

Sólo ahora, cuando se cumplen 500 años del nacimiento de Tintoretto, Venecia trata de hacer las paces de una vez por todas con el pintor. A partir del 7 de septiembre la ciudad le va a dedicar en el Palacio Ducal una gran exposición, la primera tras casi 80 años de la única y solitaria retrospectiva que en 1937 Venecia consagró a Tintoretto. Una prueba más de la hostilidad que durante siglos ha suscitado Jacopo Robusti y que ha sido tan enconada que hasta se granjeó el interés de Jean-Paul Sartre.

«La historia de Tintoretto, retrato del artista pintado en vida por su ciudad natal, deja transparentar una animadversión que no cede. La Ciudad de los Dogos nos hace saber que siente tirria por el más célebre de sus hijos. No es que lo diga: lo desliza, lo sugiere, lo transmite», asegura el filósofo francés en el delicioso ensayo que en 1957 consagró a Tintoretto y que en España ha publicado la editorial Gadir bajo el título Venecia, Tintoretto. «Más que una aversión declarada, es una frialdad, un descontento, la insidiosa diseminación de un rechazo», sentencia Sartre.

La historia de Tintoretto, y por ende de la inquina veneciana contra él, se vislumbra recorriendo la ciudad de los canales. Empezando por la Iglesia de San Cassiano, donde no sólo se pueden admirar tres obras suyas sino que se supone que allí fue donde fue bautizado Jacopo Robusti, conocido como Tintoretto porque su padre, Battista Robusti, era tintorero.


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'El milagro de San Marcos', más conocido como 'El milagro del esclavo' (1548).


Extravagante, caprichoso, rápido y resuelto. El cerebro más terrible que haya tenido la pintura
Giorgo Vasari sobre Tintoretto en 1568

Cuentan que ya desde niño le apasionaba la pintura y que se dedicaba a dibujar con colores las paredes de la tintorería de su padre. Así que éste, un día de 1530, decidió llevarlo al taller de Tiziano, el gran artista de la época, donde el joven entró como aprendiz con tan sólo 12 años. Pero nada más ver el primer dibujo salido de sus manos Tiziano ordenó a Girolamo, uno de sus más fieles colaboradores, que pusiera a Tintoretto de patitas en la calle. Eso es al menos lo que sostiene el pintor y escritor Carlo Ridolfi en la biografía sobre Tintoretto que publicó en 1642, y en la que asegura que el maestro decidió expulsar de su taller al joven Jacopo Robusti al ver lo condenadamente bueno que era y temiendo que en el futuro pudiera convertirse en un peligroso rival.

El viejo Tiziano desde luego tenía ojo: aquel chaval resultó ser un genio. Y también un precursor, un rebelde, un osado que pintaba de un modo desconocido hasta entonces.

La prueba está en El milagro de San Marcos, más conocido como El milagro del esclavo, la tela que pintó en 1548 y que desató un enorme revuelo. Porque en lugar de hacer del santo el gran protagonista del cuadro, como se esperaba dado que la obra le había sido encargada por la Scuola di San Marco en honor de su protector, Tintoretto optó por representarlo en lo alto de la escena, con el rostro en penumbra, y hacer del esclavo la pieza central de esa pintura. Una pintura que no sólo era revolucionaria por su composición sino también por su ejecución, por las pinceladas con las que Tintoretto había conseguido convertir ese cuadro en luminiscente.

La originalidad de esa obra (que en la actualidad se encuentra en la Academia de Venecia) aturdió a los contemporáneos de Tintoretto, los escandalizó. El pintor se ganó de ese modo detractores enconados. Y, arrinconado, se metamorfoseó. «Jacopo se transformó en sí mismo, se volvió aquel proscrito frenético y acosado: el Tintoretto», sentencia a propósito Jean-Paul Sartre. «La obstinación se volvió rabia: quería producir, producir sin cesar, vender, aplastar a sus rivales por el número y las dimensiones de sus lienzos».

Nadie sabe a ciencia cierta cuántos cuadros pintó Tintoretto. Hay quien dice que suman 468, quien asegura que fueron 420, quien sostiene que andan por los 300. Suyo es, por ejemplo, el óleo más grande del mundo: una tela de siete metros de altura por 22 de ancho (hablamos en total de una superficie de 154 metros cuadrados, más grande que la mayoría de las viviendas) en la suntuosa sala del Consejo Mayor del Palacio Ducal y que representa el Paraíso. Lo que está claro es que Tintoretto pintó más que cualquiera de los otros artistas de su tiempo, más incluso de lo que parece humanamente posible, con tal ahínco e insistencia que se ganó el apodo de El Furioso.

El pintor Federico Zuccaro, por ejemplo, le acusaba públicamente de haber llevado a la pintura a la decadencia por culpa de su frenesí y su furor a la hora de crear. Y Giorgio Vasari, en su famoso libro de 1568 sobre los más importantes artistas italianos del siglo XVI, despreciaba la forma de pintar de Tintoretto tan «distinta a la de los otros pintores» y le echaba en cara que no terminara sus cuadros como Dios manda.

Pero Tintoretto no sólo escandalizaba por su peculiar técnica pictórica o su frenético modo de producir cuadros sin parar. También desataba estupor por los métodos que empleaba para conseguir encargos, por no respetar las jerarquías establecidas. Era un tipo que simplemente no cumplía las reglas, en una época en que las reglas estaban fuertemente codificadas. Durante sus primeros 15 años como pintor había aprendido que los concursos no los ganaban los mejores, sino los que contaban con más apoyos. Así que empezó a jugar sucio, a recurrir a métodos tramposos para conseguir encargos.

El ejemplo más clamoroso se encuentra en la Scuola Grande de San Rocco, una antigua confraternidad dedicada a la beneficencia. El 31 de mayo de 1594, la presidencia de esa cofradía decidió embellecer su sala de reuniones con un lienzo en el óvalo central de su techo. Se convocó un concurso en el que participaron Veronese, Schaivone, Salviati y Zuccaro, entre otros. Pero Tintoretto sobornó a unos empleados de la Scuola Grande de San Rocco, se hizo con las medidas exactas del óvalo y mientras los demás presentaban bocetos, él mostró la obra ya terminada y colocada en su lugar.

«Un esbozo se presta a malentendidos; ya que estaba, he preferido ir hasta el final, pero, si no les gusta, señores, mi obra, se la regalo: no a ustedes, sino a San Roque, su patrón, que tantas muestras me ha dado de bondad», cuentan que argumentó. Con el detalle de que Tintoretto sabía muy bien que los estatutos de la cofradía prohibían explícitamente rechazar donaciones piadosas. El resultado es que entre 1564 y 1588 Tintoretto realizó la decoración completa de la Scuola Grande de San Rocco y de la iglesia adyacente, dedicada también a ese santo, creando en total 67 obras para ese lugar y transformándola en su particular Capilla Sixtina.

Y repitió la misma jugada en el Palacio Ducal. Cuando en 1571 el Dux organizó un concurso para crear una obra en conmemoración la batalla de Lepanto, en lugar de un boceto Tintoretto presentó el lienzo terminado y lo regaló.


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'Susana y los viejos' (1560-1565).


La historia de Tintoretto deja transparentar una animadversión que no cede. (Venecia) siente tirria por el más célebre de sus hijos
Jean-Paul Sartre

Todos esos métodos tan poco ortodoxos le granjearon muchas críticas y enemistades. Es verdad que Tintoretto consiguió de ese modo hacerse con una posición social, contrajo matrimonio con una burguesa, dejó de lado a sus competidores, puso en pie un floreciente taller/empresa, se hizo famoso, se compró una bonita casa con vistas sobre un canal (en el número 3399 de Fondamenta dei Mori, donde una placa recuerda a los pocos turistas que se acercan que ahí estuvo su casa).
Pero aunque Venecia está repleta de obras de Tintoretto, aunque su ímpetu le llevó a pintar en cualquier iglesia, capilla, edificio, palacio, fachada, techo, sala de reuniones, altar o tribunal a su alcance, poseído por una especie de obsesión por dejar su sello en todos lados, lo cierto es que durante mucho tiempo Venecia se salió con la suya y Tintoretto cayó en el olvido.

«Hace 200 años nadie hablaba de Tintoretto. Se hablaba de Miguel Ángel, de Leonardo, de Tiziano... Pero no de Tintoretto, su nombre había sido borrado», nos cuenta Francisco Posocco, el actual gran guardián de la Escuela Grande de San Rocco. Un olvido motivado tanto por la aversión que a lo largo de los siglos ha despertado la figura de Tintoretto como por las dificultades que entraña su particular modo de pintar.

«Tintoretto es el pintor de los pintores. Es un pintor difícil, para entenderlo en su plenitud hay que ser pintor», sentencia Francisco Posocco. «Su pintura no es manierista, es una pintura de sentimientos, de interioridades. Tintoretto pinta la intimidad, sus retratos son radiografías del alma. Por eso y por sus escenografías, por su concepto del espacio, es el pintor que abre las puertas a la modernidad», subraya.

De hecho, Tintoretto siempre ha fascinado a otros pintores. Sólo hay que ver que cuando Felipe IV envió a Velázquez a Italia a comprar cuadros para su colección de arte, este regresó con alrededor de 110 lienzos, de las cuales nada menos que 40 eran de Tintoretto. Cinco de ellos, considerados obras maestras, se podrán contemplar a partir de septiembre en la gran retrospectiva que Venecia dedica por fin a su artista, y en la que también habrá obras suyas llegadas de Viena, Berlín, Londres, París, Praga, Lyon, Rotterdam, Dresde, Nueva York, Chicago, Washington... La exposición viajará posteriormente a la National Gallery de Washington.

Pero fue el escritor y crítico de arte británico John Ruskin el principal responsable del proceso de rehabilitación que ha resucitado a Tintoretto. El 23 de septiembre de 1845, durante un viaje a Venecia, Ruskin se queda «sobrecogido» ante la fuerza de la pintura de Jacopo Robusti, según le confesaba a su padre en una carta. Tan sobrecogido que en sus exitosos libros Pintores Modernos y Las piedras de Venecia (de este último se tiraron nada menos que 18 ediciones) Ruskin se ocupó con profusión de Tintoretto, contribuyendo así a establecer su fama internacional.

«Extravagante, caprichoso, rápido y resuelto. El cerebro más terrible que haya tenido nunca la pintura», describía Giorgo Vasari a Tintoretto en 1568. Y más ahora que por fin le ha ganado el pulso a Venecia.


Publicado el 29 agosto 2018 por elmundo.es


j.luis [ Jueves, 13 Septiembre 2018, 12:28 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
Tintoretto, retrato de una ambición

El hijo de un tintorero logró convertirse en el pintor más importante de Venecia entre el Renacimiento y el Barroco. Cuando se cumplen cinco siglos de su nacimiento, una gran exposición reivindica el talento del artista al que llamaban El Furioso



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‘El paraíso’ mide 22 por 9 metros. Lo empezó con 70 años para el Palacio Ducal de Venecia

Cuando las autoridades de Venecia hicieron público el concurso para pintar El paraíso, un cuadro que es considerado el mayor del mundo sobre lienzo, con sus más de 22 metros de largo por 9 de alto, Tintoretto rezó a Dios para que los senadores lo eligieran a él. Pero prefirieron a Veronés, que falleció poco después (1588), sin haberlo comenzado. La mala conciencia no dejaba dormir a Tintoretto. ¿Había matado a Veronés con sus plegarias?

De niño pintaba maravillas en la pared de la tintorería familiar y lo mandaron al taller de Tiziano

Una vez que se convenció de que todo había sido producto del destino, el pintor instaló su gigantesco lienzo en la Escuela de la Misericordia, donde se esforzó en finalizar la obra que Veronés no pudo llevar cabo.
Antes de concluirla, la trasladaron a la Sala del Gran Consejo del Palacio Ducal, donde todavía se exhibe al público. Allí dio las últimas pinceladas antes de presentarla públicamente.

Muchos venecianos no supieron ver su grandeza. Les pareció una obra malograda, excéntrica y fuera de la estética de su tiempo. Sin embargo, para Tintoretto fue su momento de mayor gloria. El más grande de sus cuadros se exhibía en el Palacio Ducal, el edificio que simbolizaba el protagonismo de la Serenísima República en el comercio internacional.

Nacido en Venecia en 1518, el pintor era el mayor de 21 hermanos. Lo llamaban Tintoretto, porque su padre tenía una tintorería. Pero su verdadero apellido era Comin, un dato descubierto en 2007 por Miguel Falomir, director del Museo del Prado y experto en pintura italiana. Desde muy pequeño, a Tintoretto le dio por pintarrajear las paredes de la tintorería con dibujos de gran factura. Tanta que su padre lo llevó al taller de Tiziano para que aprendiera el oficio.


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Autorretrato de Tintoretto, cuando tenía 70 años

Pronto surgieron enfrentamientos con su maestro. Tintoretto era un hombre de fuerte carácter y una ambición desmedida, lo que dificultó su relación con Tiziano y con otros artistas, que nunca lo consideraron un igual. Su proverbial mal genio, por el que fue conocido también como El Furioso, fue el detonante por el que Tiziano no le permitió seguir en su taller, aunque algunos estudiosos opinan que lo hizo para que el joven pintor no eclipsara su propia obra.

La escritora italiana Melania G. Mazzucco, autora de la novela La larga espera del ángel, basada en la vida de Tintoretto, pone en su boca una reflexión sobre Tiziano. «Ese hombre lo tenía todo, era el faro del siglo y, sin embargo, no soportaba ni la sombra de una hoja». El joven pintor tuvo que soportar durante mucho tiempo la misma cantinela cuando alguien admiraba sus cuadros. «Es bueno, pero está claro que no es un Tiziano». El viejo maestro no tuvo reparos a la hora de criticar al joven pintor ante sus protectores, intentando que estos renegaran de él.


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Velázquez compró para Felipe IV ‘Esther ante Asuero’ y otras obras de Tintoretto

A Tintoretto no le quedó otra alternativa que esperar con impaciencia la muerte de Tiziano, aunque siempre pensó que el viejo maestro era un artista fabuloso, tal y como dejó claro en una inscripción que colocó sobre la entrada de su taller: «El diseño de Miguel Ángel y el colorido de Tiziano».

«A Tintoretto siempre le gustaron los desafíos», afirma Mazzucco. Se educó como autodidacta y, cuando comprendió que no podía ser discípulo de Tiziano, decidió formarse con pintores menores. «En los círculos artísticos de Venecia lo consideraban un plebeyo y nadie lo quería en palacio», afirma la novelista italiana. Todo cambió con el fallecimiento de Tiziano. A partir de entonces, Tintoretto se convirtió en el pintor de moda en la capital del Véneto.

Avance social

En 1548 entregó a la prestigiosa cofradía benéfica Escuela Grande de San Marcos la obra San Marcos liberando a un esclavo, lo que supuso su consagración como uno de los grandes pintores de la ciudad. Estar en el consejo directivo de esta institución era de vital importancia para una persona tan ambiciosa como Tintoretto.


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En San Jorge y el dragón, pintado entre 1550 y 1560, Tintoretto hace una composición muy teatral que se acerca al Barroco

Entonces, Tiziano se encontraba en Augsburgo con el emperador Carlos V. Algunos historiadores aseguran que, de haber estado en Venecia, la Escuela habría rechazado ese cuadro, cuya ejecución representó un punto y aparte en la escuela veneciana, ya que nadie hasta entonces había transmitido con tanta fuerza los movimientos de los personajes.

Dos años más tarde, Tintoretto se casó con Faustina de Vescovi, hija de un noble veneciano, y así afianzó su posición social. A partir de entonces, El Furioso no paró de trabajar, realizando unos 300 cuadros en su vida. En su taller, Tintoretto hacía figuras de cera de sus modelos para aplicarles focos de luz y estudiar el efecto en ellas. Sentía pasión por los claroscuros y por los fuertes cromatismos.

Faustina le dio cinco o seis hijos. Uno de ellos, Domenico, lo ayudó en su taller, aunque no tenía el talento de su padre ni tampoco el de su hermana Marietta, que fue fruto de la relación que mantuvo Tintoretto con otra mujer antes de casarse con su esposa.


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Retrato de cuatro niños, de Marietta Robusti, hija del pintor. Trabajó 15 años en el taller de su padre y realizaron obras juntos

Tras sus éxitos en la Escuela de San Marcos se ofreció en 1564 a pintar gratis el piano nobile de la Escuela Grande de San Roque, un organismo que fue creado para asistir a los venecianos durante una plaga. Cinco pintores fueron invitados a mostrar sus bocetos para realizar la pieza central de la Sala dell’Albergo.

Pura astucia

Pero Tintoretto se adelantó a todos, entregando el cuadro ya finalizado y cediéndolo sin cobrar nada a cambio, lo que desató la protesta de los otros candidatos. El astuto Tintoretto sabía que un reglamento de la institución prohibía rechazar ningún regalo. Una vez que fue admitido, prometió dedicarse durante el resto de su vida a entregar tres lienzos al año en la festividad de San Roque, patrón de Venecia, lo que le proporcionó grandes beneficios económicos. Uno de sus colegas, Sebastiano del Piombo, afirmó que el artista era tan prolífico que podía ejecutar en dos días lo mismo que él en dos años.

“Los otros artistas lo consideraban un plebeyo y nadie lo quería en palacio”, cuenta Melania Mazzucco

«Fue un pintor avanzado para su tiempo», señala Melania Mazzucco. Tiziano comprendió que ese joven pintor tenía su propia identidad pictórica. Por eso intentó obstaculizar su carrera y difundió una leyenda negra contra él que le hizo muchísimo daño en su tiempo. Ese talentoso y violento artista pintó a príncipes, obispos y aristócratas mirándolos a la cara, sin dejarse intimidar por su condición social.

Ya al final de sus días, cuando tenía 75 años y apenas podía mover su cuerpo, la mente de Tintoretto permanecía todavía lúcida y era capaz de recordar aspectos muy concretos de su pasado. Como los dichosos días que vivió junto con la arrebatadora Verónica Franco, a la que supuestamente retrató mostrando sus pechos en un lienzo que puede admirarse en el Museo del Prado, aunque la pinacoteca madrileña atribuye esta obra a su hijo Domenico. Otro retrato de esta cortesana pintado por Tintoretto se exhibe en el Worcester Art Museum de Massachusetts.


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Tintoretto mantuvo una relación con la cortesana Verónica Franco

Las grandes dimensiones de sus lienzos han impedido su salida de Venecia, lo que ha perjudicado su conocimiento. Pese a todo, sus pinturas de juventud pueden admirarse ahora en la exposición Tintoretto, el nacimiento de un genio, que se presenta estos días en el Museo de Luxemburgo de París para conmemorar el quinto centenario de su nacimiento.

La Tintoretta


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Marietta Robusti, fruto de una relación anterior a su matrimonio, fue la mejor discípula de Tintoretto. De niña lo acompañaba a todas partes vestida de chico. Fue pintora de mucho talento. El emperador Maximiliano y Felipe II la quisieron como pintora de cámara, pero lo rechazó: Tintoretto no se quiso separar de ella. La llamaban la Tintoretta.


xlsemanal.com por José Segovia / Fotos: Getty Images y Cordon Press


j.luis [ Domingo, 16 Septiembre 2018, 11:14 ]
Título del mensaje: Re: TINTORETTO (Jacopo Robusti)
Venecia rescata al auténtico Tintoretto

El Palacio Ducal dedica una gran muestra al genial y prolífero pintor 80 años después



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Dos visitantes en la exposición de Tintoretto en Venecia, el pasado 7 de septiembre. Stefano Mazzola Getty Images

El rostro de un joven emerge de una sombra negra. Fija al espectador con unos ojos penetrantes: destaca la parte superior de la cara, pintada con pinceladas audaces en la frente, las mejillas y la nariz, que enfatizan una mirada desafiante, directa, rebelde. El protagonista es Jacopo Robusti, conocido como Tintoretto porque su padre, Battista Robusti, era tintero de seda.

Realizado alrededor de 1546-1547, el autorretrato revela muchas características del joven Tintoretto: la determinación, la energía, la fuerza, la ambición, la impaciencia, las ganas de innovar y de superar los límites convencionales del Renacimiento veneciano. Esos ojos parecen lanzar un mensaje directo a su principal enemigo, Tiziano Vecellio, y a Venecia, su ciudad natal, que siempre lo trató con desdén. Con apenas 12 años, el padre de Tintoretto mandó al chaval a aprender los trucos del oficio en el taller de Tiziano, pero este, al descubrir el talento precoz del joven genio, sintió celos y lo puso de patitas en la calle, según narra Carlo Ridolfi, su biógrafo del siglo XVII.

Tintoretto (1518-1594) le toma el pulso a Venecia 500 años después de intrigas y luchas por abrirse espacio en el competitivo ambiente artístico del Cinquecento. El autorretrato juvenil de Tintoretto (préstamo del Museo de Arte de Filadelfia) abre la primera retrospectiva dedicada al revolucionario artista en más de 80 años. Bajo el título Tintoretto 1519-1594, la exposición, abierta la pasada semana, celebra el V Centenario del nacimiento del artista, en el antiguo apartamento del Dogo, en el Palacio Ducal de Venecia (hasta el 6 de enero 2019) con obras maestras de la etapa madura del pintor, provenientes de los museos más importantes del mundo. Coproducida con la National Gallery de Washington, la muestra viajará a la capital de Estados Unidos en la primavera de 2019. Además, la Galería de la Academia de Venecia reúne los cuadros de la etapa joven de Tintoretto con obras fundamentales como el teatral El milagro del esclavo (1548).

Delante de la enorme tela El rapto de Elena, cedida por el Museo de El Prado, los comisarios de la exposición, Robert Echols y Frederick Ilchman, cuentan que llevan 11 años en la preparación de la muestra. El objetivo primordial es sacar de una vez por todas del cajón del olvido en Venecia a Tintoretto y exponer solo obras creadas con la fuerza de su pincel.

Para Ilchman, la exposición veneciana ayudará a disipar las reservas de quienes consideran innecesaria la retrospectiva; en parte, dice porque Venecia está llena de tintorettos (sus obras están esparcidas en 21 iglesias y en su museo personal, la Escuela Grande de San Rocco, la confraternidad para la cual trabajó 25 años) y porque, su producción fue tan rica (realizó más de 400 obras) que en algunas de ellas es evidente la mano menos virtuosa de su hijo, Domenico, y de sus ayudantes. Ilchman movió cielo y tierra para exponer solo obras firmadas por Tintoretto. “La muestra habla de todas las facetas de Tintoretto: retratista, narrador, pintor religioso, pintor de alegorías, pintor de desnudos femeninos. Queremos demostrar que tiene mucho sentido realizar una retrospectiva completa de Tintoretto en Venecia, porque es su ciudad natal, que con sus luces y sombras ha sido su fuente de inspiración. A diferencia de Tiziano, que era pintor de papas y reyes, Tintoretto estuvo siempre ligado a Venecia”, explica Ilchman.


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