Curiosamente entre las más de mil obras reconocidas..., desde 1922 hasta que cayó enfermo su actividad fue muy intensa. Pintó unos 220 cuadros. Admirables son sus mujeres bíblicas: Salomé, Judit, Marta, María, Ruth y Noemí.
Entre las obras más destacadas de este maestro cordobés, figuran: Amor místico y amor profano, El Poema de Córdoba, La consagración de la copla, Carmen, y por supuesto, La chiquita piconera..., también muy notables son: La Saeta, Malagueñas, Carceleras, Cante Jondo.
Entre sus magníficos desnudos, El Pecado, La Gracia, La nieta de la Trini, Esclava y Desnudo.
En 1930 en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, se le dio un salón en el pabellón de Córdoba. Murió a los pocos días. Al año siguiente se inauguró el Museo Julio Romero de Torres.
Espero que os guste la representación de su obra que he seleccionado, seguro que si vuelvo por Córdoba visitaré su museo, que según he visto en la red debe de ser excelente.
El pintor en su estudio, 1925. Falleció en 1930.
Resumen Biográfico
Julio Romero de Torres nació en Córdoba el 9 de noviembre de 1874. Hijo de don Rafael Romero Barros, pintor y director-fundador del Museo Provincial de Bellas Artes de la ciudad y de doña Rosario de Torres Delgado, desde muy temprana edad se introdujo en el mundo del arte. Miembro de una familia numerosa, ocho fueron los hermanos de los cuales dos serían pintores como él, dio sus primeros pasos en la profesión de la mano de su padre, de quien aprendió la técnica y el manejo de los pinceles. Del estudio familiar, situado en el Museo de la cordobesa plaza del Potro salieron sus primeras obras, todavía un poco alejadas del estilo tan personal que le haría famoso.
Hacia 1914 se traslada a la capital de España, Madrid, en donde entra en contacto con el ambiente intelectual y artístico de la época de la mano de su hermano Enrique. Asiduo, desde entonces, a las tertulias del café Nuevo Levante, las corrientes filosóficas del momento comienzan a cobrar vida en sus obras, reflejando la influencia que el pensamiento de su estimado amigo Ramón del Valle-Inclán o el sentir de Rubén Darío, ejercían sobre él. El espíritu del modernismo había llegado al alma del pintor.
A través de simbólicos paisajes, recreó el mundo psíquico en todos sus matices. Sus lienzos, de composición muy similar a los del gran maestro del Renacimiento, su admirado Leonardo Da Vinci, son como ventanas abiertas al mundo de los sentidos, en donde la imagen viene a ser una especie de soporte que contiene en sí misma un concepto. La alegoría se convierte así en una de las características predominantes en la pintura del artista cordobés; la otra sería la dualidad, el concepto de opuestos que no es más que un reflejo de nuestra propia condición humana. El bien y el mal, la pureza y la promiscuidad, lo sagrado y lo profano, que son la temática de cuadros como “Amor sagrado” y “Amor profano” o “Las dos sendas”, una visión contundente de la vida tal y como la vemos.
Mucho se ha escrito sobre la originalidad de este pintor que en los albores del siglo XX supuso una revolución en el mundo de las artes plásticas y es que, más allá de su depurada técnica, del uso magistral de luces y sombras, del juego exquisito entre realidad y fantasía, entre sueño y vigilia que está presente en todos sus lienzos, cada uno de sus cuadros es una historia vivida, una historia contada por las manos de quien navegaba por la psicología de sus modelos hasta llegar a lo más profundo de su alma. Y también al alma de la España de su tiempo porque Julio Romero de Torres supo reflejar su momento histórico mezclando, con inigualable sutileza, los elementos propios de la sociedad y el pensamiento de su época.
Dentro de este marco, coloca a la mujer a la que hace protagonista a la vez que espectadora de su propio destino. El pintor la ha de representar como víctima resignada de sus circunstancias y de un mundo de hombres en donde la mujer siente, piensa y se comporta de acuerdo a lo que se espera de ella; pero al mismo tiempo la aleja de los convencionalismos para mostrarla tal y como es, tal y como la ve, dueña de sí misma. La mujer es la gran transformadora y como tal puede transmutar a la vez que transmutarse interiormente. Por una lado la mujer, por otro la dama. De una parte la fiel compañera, de otra la cortesana. De un lado el recato, de otro la pasión. Como vemos aparece de nuevo la dualidad, el eterno combate entre lo que es y lo que debe ser.
La gran capacidad transmisora de la mujer, su innato talento para adoptar formas cambiantes sin perder su propia esencia, sirven al pintor como trampolín para lanzar desde el fondo de sus cuadros su particular visión de la vida: dos realidades distintas, una superpuesta a la otra, que se complementan mas no se limitan. Como bien expresó Ramón del Valle Inclán en una de sus manifestaciones sobre el pintor: “El sabe que la verdad esencial no es la baja verdad que descubren los ojos, sino aquella otra que sólo descubre el espíritu, unida a un oculto ritmo de emoción y de armonía que es el goce estético. Este gran pintor, emotivo y consciente, sabe que para ser perpetuada por el arte no es la verdad aquello que un momento está ante la vista, sino lo que perdura en el recuerdo. Yo suelo expresar en una frase este concepto estético, que conviene por igual a la pintura y a la literatura: Nada es como es, sino como se recuerda” .
Julio Romero de Torres murió el 10 de mayo de 1930 dejando tras de sí una estela de leyenda y una obra prodigiosa, que pasó de los mil cuadros, repartidos hoy por todo el mundo.
Billete de 100 pesetas y sellos dedicados al pintor y su obra.
Esta fue la idea que animó la obra del genial artista cordobés. Un concepto eterno, una verdad profunda y desnuda, un penetrante viaje a lo más profundo de aquello que ha sido llamado a ser inmortal: el alma. Nadie como él supo plasmar con el pincel el mundo sutil e invisible que nos rodea, traspasando los límites de las formas para llegar hasta la esencia de las cosas, “...porque los ojos están ciegos. Hay que buscar con el corazón...” . Y en esa búsqueda, el pintor inventó una nueva forma de expresión, un concepto literario de la pintura eminentemente renacentista, en perpetuo equilibrio entre el misticismo, la sensualidad y la melancolía. Teniendo siempre como escenario, eso sí, la enigmática y eterna Córdoba.
Valle-Inclán, la actriz María Banquer y Julio Romero de Torres, en su estudio de Madrid en 1926.
SU OBRA
Alegrías. 1917. Óleo y temple sobre lienzo. 161 x 157 cm.
Cante hondo de 1929
Carmen. 1915. Óleo sobre lienzo. 70 x 92 cm. Colección PRASA. Córdoba
Celos, 1920. Óleo sobre lienzo. 81,5 x 104 cm.
La saeta. 1918. Óleo sobre lienzo. 164 x 158 cm. Colección Cajasur
La chiquita piconera
La chica de la navaja
Fuensanta, pintado por Julio Romero de Torres en 1929 (La imagen de los antiguos billetes de 100 pesetas).
Naranjas y limones (1928)
La primavera
Ángeles y Fuensanta
Amor sagrado, amor profano
Bendición
Canto de amor
Cartel. 1913. Óleo y temple sobre lienzo. 212 x 130 cm. Museo Julio Romero de Torres. Córdoba.
Cartel. 1916. Óleo y temple sobre lienzo. 110 x 165 cm. Museo Julio Romero de Torres. Córdoba
Conciencia tranquila. 1897. Óleo sobre lienzo. 310 x 221,5 cm. Museo de Bellas Artes de Asturias. Oviedo.
Dama con Mantilla
Doña Consuelo Martínez De Aísa con sus hijos. 1922
Esperando. 1905. Óleo sobre lienzo. 166,5 x 98 cm. Abadía de Montserrat
Horas de angustias
La copla
La Escultura
La mecha. 1924. 60 x 39 cm. Cartel para Unión Española de Explosivos. Col. Unión Explosivos Rio Tinto, S.A. Madrid.
La Sibila de las Alpujarras
Machaquito como apoteosis del toreo Cordobés
Retrato del Doctor Jesús Torrellas
Retrato de Alfonso XIII
Un patio andaluz (Pereza andaluza), c. 1900. Óleo sobre tabla, 72,8 x 47,8 cm. Museo de Bellas Artes de Córdoba
Pastora Imperio
Nuestra Señora de Andalucía
Mira que bonita era
Viva el pelo
Sin título. 1905. Centro de la Amistad de Córdoba. Córdoba
Ángeles (1928)
La niña de la jarra (1928)
Ysolina Gállego (1910)
Mal de amores (1905)
Mujer de Córdoba
Córdoba guerrera (Poema de Córdoba)
Córdoba judía (Poema de Córdoba)
Córdoba religiosa (Poema de Córdoba)
Córdoba torera (Poema de Córdoba)
Las Hermanas de Santa Marina. 1915. Óleo sobre lienzo. 120 x 89,5 cm. Fundación Caja Rural de Córdoba
Ofrenda al arte del toreo. 1929
Diana. 1924. Óleo y temple sobre lienzo. 167 x 97 cm. Museo Julio Romero de Torres. Córdoba
En la ribera. 1928
Contrariedad
Magdalena
Salomé
El pecado. 1913. Óleo y temple sobre lienzo. 183 x 200 cm. Museo Julio Romero de Torres. Córdoba
La musa gitana. 1908. Óleo sobre lienzo. 97 x 158,5 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.
La nieta de la Trini. 1929. Óleo y temple sobre lienzo. 113 x 177 cm. Museo Julio Romero de Torres. Córdoba
Retablo del amor. 1910. 398 x 284 cm. Museu Nacional d´Art de Catalunya. Barcelona
El genio y la inspiración. Mural de 1905.
Julio Romero de Torres - La Feria de Córdoba, 1899-1900. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga
Puerta de acceso al Museo Julio Romero de Torres en Córdoba. El Museo Julio Romero de Torres es la mayor colección de la obra de este célebre pintor cordobés. Situada en la casa natal del pintor, contiene lienzos tan representativos como La chiquita piconera, Viva el pelo o Naranjas y limones.
ENLACES: Museo Romero de Torres y 75 aniversario
http://es.wikipedia.org/wiki/Museo_Julio_Romero_de_Torres
http://usuarios.lycos.es/mezquita/Julio.htm
http://perso.wanadoo.es/viajerosweb/poema/index.htm
Vídeos dedicados a Julio Romero de Torres
http://www.youtube.com/watch?v=5zogo08rBxw
http://www.youtube.com/watch?v=er-9go70Xt4
http://www.youtube.com/watch?v=BEC5MvxLTKo
Monumento a Julio Romero de Torres en los Jardines de la Agricultura, en Córdoba (España).
Este trabajo-homenaje, está dedicado al magnífico pintor cordobés Julio Romero de Torres, espero que esta recopilación de su obra, nos sirva a tod@s, para conocerle un poquito mejor y contribuya para el mejor conocimiento y divulgación de su espléndida obra.
Fuentes y agradecimientos: Cdad pintura, Su museo, Wikipedia, Museo Carmen Thyssen, youtube.com, EL PAÍS, EL MUNDO, El rincón de Leodegundia, miespacioflamenco.blogspot.com, pinterest.com y otras de Internet - (Autora del texto biográfico: Mª Carmen Morales).








































